Nuestra Pequeña Unión

Disclaimer: Los personajes de la historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi autoría.

"Edward y Bella son amigos desde la infancia, pero la secundaria se ha encargado de distanciarlos. Ahora, después de terminar su preparatoria, el destino les tendrá preparado una pequeña sorpresa que volverá ha unirlos más fuerte que nunca."

¿Sin ti que haré?

Edward entró corriendo a la primera farmacia que encontró abierta, al no saber donde buscar se dirigió a alguna de las empleadas del local y le pregunto por la fórmula que le dijo Bella, ella le señaló el pasillo en donde se encontraban, él le dio una sonrisa como agradecimiento y corrió a ver todos los botes que ahí estaban. "¿Y de cuál compró?" Se preguntó mentalmente. Vio todos los botes que decían "para recién nacido" agarró el primero, fue a donde se veían unas mamilas, compró tres y se dirigió a la caja a pagar, cuando iba saliendo se encontró a Jesica, una de sus tantas conquistas.

-Edward, que sorpresa.- le dijo mientras le daba un beso en la mejilla. –Veo que sigues bien.-

-Lo mismo digo… sabes, tengo que irme, me esperan en casa.-

-Ay, ándale, hace mucho que no nos vemos. Hay un parque cerca de aquí, ¿Por qué no vamos y nos sentamos a platicar un rato?-

-No puedo, en verdad.-

-Anda, tan siquiera un rato, 5 minutos máximo- le dijo jalando de su camisa hacia el parque.

-De acuerdo.- le contestó. –Pero que sean 5 minutos.-

-Por supuesto.-

……….

-¿En dónde demonios se metió tu padre?- Bella había conseguido calmar a la pequeña, bastó con cantarle un poco, ahora la estaba meciendo mientras esperaba a Edward. –Dijo que no tardaba, pero ya va una hora desde que se fue, y déjame decirte que debió haber llegado a los 15 minutos de que se fue, con su forma de conducir no pasaba ni de 10 minutos la ida y vuelta.- la niña la miraba curiosa, sin hacer ningún ruido, mientras Bella se quejaba de su padre.

De pronto la pequeña comenzó a cerrar los ojos, bostezó y al final se quedó dormida, Bella la lleva a uno de los cuartos de huéspedes, con mucho cuidado la recostó en la cama y puso unas almohadas a sus costados, la arropó con unas mantas que encontró en el armario, y le dio un ligero beso en la frente, como solía hacer con Alan. Se quedó observándola un rato y luego bajo a la sala, fue a uno de los cajones de un mueble que tenían los Cullen y de ahí sacó unos monitores que le pertenecían a Edward, llevó uno a la habitación de la bebé lo encendió y lo puso sobre el buró. Bajó de nuevo, encendió el otro y la tele, puso el segundo monitor sobre la mesita de centro.

Miró la tele hasta que escucho la llave atravesando la cerradura de la casa, a los pocos segundos apareció Edward, quien estaba preocupado por la hora que era, mil veces intentó excusarse con Jesica pero ella seguía hablando como si no lo hubiera escuchado. Al final se harto, al dar un vistazo a su reloj y ver la hora, sin darle oportunidad a Jesica de contradecirle, se levantó de la banca, fue a su coche, aceleró y llegó a casa en dos minutos.

-¿Dónde estabas?- le preguntó Bella disgustada.

-Lo siento, me encontré con Jesica y…-

-¿Jesica? No digas más.- se levantó de sofá y fue a la cocina a calentar la cena. Edward la siguió, no iba a dejar que pensara lo peor, él trato de irse, pero Jesica era terca. –De verdad Edward. ¿No tienes idea de en los que te has metido? Tienes una hija, por el amor de dios, ya no puedes seguir actuando de la forma en la que estás acostumbrado. Deja de pensar en ti.-

-Disculpa, pero todo el tiempo que estuve con ella, no paré ni un segundo en pensar en que mi… hija tenía hambre.- Aún le era difícil asimilar que era padre.

-¿Te escuchaste? Lo que acabas de decir es completamente estúpido. ¿Por qué no simplemente te fuiste? Ah claro, ¿Cómo iba a dejar el señorito pasar la oportunidad de coquetear con la mal teñida de Jesica Stanley?-

-¿Piensas eso de mí?- le gritó

-No grites que despiertas a la niña.- le susurró ella. Puso la comida en los platos y sirvió dos vasos de leche, los llevó al desayunador para después sentarse y comenzar a comer. Cuando Edward se sentó al frente de ella, creyó que era conveniente soltar su pregunta. -¿Quién es Tanya?- le dijo sin despegar la vista de su plato.

-¿Eh?- Bella levantó la mirada y los miró, esperando la respuesta. –Ah.- dijo el nervioso. –Fue… una chica que conocí cuando fui de vacaciones con mis amigos. Me puse totalmente borracho un día y a la mañana siguiente amanecí junto a Tanya.-

¿Quieres decir que esa bella niña resultó de una borrachera?-

-Si lo dices así suena mal.-

-Es que es lo que pasó, o me vas a decir que resultó del amor que se tenían.-

-No pero…-

-Pero nada.- Ambos volvieron a comer hasta que Bella volvió a hablar. -¿Pensaste en algún nombre?-

-Pensé en uno.-

-¿Cuál?-

-Isabella.-

Bella se levanta de su silla mientras niega con la cabeza. –Ni lo sueñes, no puedes ponerle ése nombre a tu bebé.-

-¿Por qué no?-

-Porque se merece un nombre original, uno diferente a cualquier otro.-

-Bien, entonces ¿Qué propones?-

-¿Qué te parece… Addie? Es lindo.-

-¿Ya lo habías pensado?-

-Es el nombre que había pensado para mi hija.- Edward la miró alzando una ceja mirándola divertido. -¿Qué? Fue un día que no tenía nada que hacer.-

-Ok.- dijo riéndose un poco. –Addie será.-

-Hay que comprarle ropa y pañales. Además hay que llevarla al medico, quien sabe cuanto tiempo estuvo allá afuera. Y deberías comprarle una cuna y algún peluche. También creo que sería necesario un cambiador, y una esponja para bebé, también shampoo y…-

-Para, para, vayamos con calma. Ya habrá tiempo para que compres todo aquello, paso…-

-No Edward, yo no puedo ayudarte, debes hacerte responsable tú solo. Iré con Alice, me quedaré con ella estos tres meses.-

Edward estaba atónito por lo que decía ella. –No puedes, debes ayudarme, no puedo solo.-

-Esta no es mi responsabilidad, si no la tuya, no puedes meterme en esto.-

-Bella, te lo ruego, no te vayas, quédate. Necesito de ti, ¿Sin ti que haré? No se nada de bebés. A la pequeña Addie le podría pasar algo. Soy hombre, necesito ayuda para controlar todo. Te juro que será la última vez que pido tu ayuda. Pero de verdad, verdad, la necesito.-

A Bella se le contrajo el corazón al mirarlo así. En verdad la necesitaba, esto no era como todo lo demás, era de una criatura de la que estamos hablando, no se puede contar como cualquier cosa, esto era distinto.

-Está bien, me quedaré.-

-Gracias, gracias.- Edward se abalanzó contra Bella y la abrazó. En ese momento el monitor comenzó a sonar, un pequeño llanto salía de él. Ambos corrieron a la habitación para encontrar a Addie llorando nuevamente. Bella fue al baño y lavó sus manos, mientras Edward la tranquilizaba. Al regresar pasó un dedo por su barbilla para comprobar que la niña tenía hambre. Edward le dijo que él prepararía su leche, así que bajo y siguiendo las instrucciones de Bella hizo la mamila de la niña. Parecía que todo iba a salir bien.