¿Saben? Cuando actualizo mis historias me preguntó dónde estarán en esos instantes, ¿en una fiesta, durmiendo, comiendo, sentados en el WC? Jajaj. La verdad, es que una pregunta estúpida que me hago cada cierto tiempo. Pero, sería divertido si me comentarán cual es el lugar más extraño o inapropiado que les pilló la notificación de una actualización mía. Sin nada más les dejo con el fic.

¡A leer!


CAPÍTULO IV: CAOS

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¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte?

Sólo aquel que ve su vida extinguirse frente a sus ojos entiende la muerte

y sólo aquel que muere entiende todo lo que era la vida.

Mientras tanto, el caos, la incertidumbre y el miedo a la muerte;

serán los que aniden en el alma del hombre.


Hinata bostezó mientras revisaba una de las pilas de registro de la aldea.

Había pasado los dos últimos días revisando aquellos libros sin descanso, en la búsqueda de alguna pista que la ayudará. De día y de noche, sin comer o dormir; quedándose en la biblioteca de Konoha, tratando de hallar aquellos hombres que tanto temía el sabio de los seis caminos. Hinata sabía que el tiempo era apremiante para su labor y que las distracciones no estaban permitidas en esos momentos. Porque aunque no lo demostrará, Hinata estaba experimentando un creciente pánico en su interior. Era desesperante y un tanto frustrante que no pudiera encontrar las pistas adecuadas en su búsqueda de aquellos dos hombres.

Desesperante, porque no tenía una idea clara del siguiente paso que daría y frustrante porque sentía que las pistas estaban allí, a simple vista, pero que ella no podía percibirlas.

La Hyuga, apoyó una mano en su mejilla y suspiró en un claro ejemplo de frustración, mientras veía hacia la nada.

En esos momentos, pensaba en por qué el Rikudou Sennin la había elegido para esa extraña misión; no era la kunoichi más fuerte, ni la más inteligente o la más hábil.

Sólo era Hinata Hyuga.

Bueno…ahora ya ni siquiera era eso.

Puso las manos en su rostro y ahogó un grito frustrado.


—Te ves nerviosa —dijo Naruto a su acompañante.

—No es nada —afirmó Sakura a su lado.

Los dos estaban parados en las puertas de la entrada de la aldea, esperando a aquella persona, que por mucho tiempo había sido su lazo más importante en el equipo 7.

—El hecho de que Sasuke regrese a la aldea, no es motivo para que te preocupes por mí, Naruto —Sakura opinó con tranquilidad, mientras llevaba sus manos tras la espalda, pensativa— lo que deberías hacer es alegrarte por el regreso de tu amigo.

—También es tu amigo —le recordó Naruto.

—Sí…mi amigo —murmuró la chica, bajando la vista.

Los segundos pasaron y una pequeña corriente del aire se presentó en el lugar, cuando se detuvo, ambos observaron frente a ellos, un serio Uchiha.

—Hola —dijo él.


Hinata caminaba por las calles de Konoha.

Había abandonado la biblioteca con la certeza que allí no encontraría lo que buscaba; era ingenuo pensar que los datos relevantes los encontraría escritos en aquellos libros. Eran ninjas, su manera de actuar era en secreto, en la oscuridad, con discreción. Debía buscar otra manera de encontrar información, de una manera inteligente.

Fijó su vista en la torre del hokage y se dio cuenta que la única manera de encontrar información, sería…robándola.

La sola idea la asqueó, ¡robar a su propia aldea!, ¡por Kami-sama!, no estaba en sus planes ni mucho menos volverse una ladrona, pero sabía que la única manera de obtener información era aquella, porque sólo el hokage tendría total acceso a los pergaminos y datos importantes de la aldea en su oficina y aunque le pesará y le doliera debía traicionar a su querida aldea.

—Voy a convertirme en una ladrona y en una criminal —pensó con pesadez la ojiperla, negando.

Sólo ella podía tener tanta mala suerte.

—¡Oye! —Hinata se volvió y vio el filo de una katana acercándose hacia ella. Saltó y la katana se enterró en el suelo, mientras finos cabellos rojos caían allí donde había estado Hinata.

—Pero, que…—apenas pudo decir Hinata cuando la katana volvió a acercarse hacia ella. Sasuke la miró desde el otro lado del filo de la espada y le sonrió con arrogancia.

—Recuerda que tenemos un duelo pendiente —y el arma volvió a caer. Hinata sacó con rapidez su katana de la funda que tenía en la espalda e hizo que el filo de ambas, chocarán produciendo un ruido sordo.

—Sí, tal vez, pero ahora no quiero pelear —admitió la Hyuga a la vez que repelía sus ataques.

Detrás del Uchiha, Naruto y Sakura llegaron al lugar y observaron con sorpresa la inesperada pelea que se desarrollaba frente a sus ojos.

—Pero, ¿qué es lo sucede aquí? —exclamó Naruto.

A su lado, Sakura miraba todo con asombro. Cuando ambos saludaron al Uchiha y se disponían a recorrer la villa, el pelinegro reaccionó con extrañeza y salió corriendo dejando a los ninjas de la hoja en medio de la calle. Así que lo menos que ellos esperaban fue que Sasuke terminaría peleándose con Himawari.

Hinata, aprovechando la extraña pelea iniciada por Sasuke, saltó al techo de una casa de la aldea, cercana a la torre del hokage. Observó el lugar, buscando alguna barrera o protección que la ayudará a su próxima infiltración. Se agachó y esquivo el ataque de Sasuke, poniendo su espada delante de ella, protegiéndola del peligro.

—¡Ya! ¿Puedes parar de atacarme? —reclamó Hinata, ya irritada.

—No.

La chica bufó y decidió pelear con el pelinegro por el bien de su condición física, lo último que quería era terminar sin un brazo o una pierna para su misión, ya que el Uchiha era un buen espadachín. Las katanas chocaron, las voluntades y fuerzas vibraron en cada uno de los peleadores, de alguna manera querían demostrarse que uno era mejor que el otro. Ambos saltaron de casa en casa y de techo en techo, midiéndose y retándose en medio de su pelea; Sasuke, era el más entusiasta en la pelea mientras tanto Hinata sólo trataba de evitar que pudiera salir lastimada.

—De todas las personas que tuve que encontrarme, tenía que ser Sasuke Uchiha, el que apareciera —masculló Hinata con fastidio, lo menos que necesitaba en este momento era un enfrentamiento, sobre todo, ahora que se sentía terriblemente cansada.

Hubo un momento, que ella miró hacia abajo y notó la presencia de Naruto y Sakura, observándoles. Sus ojos se encontraron, por un breve segundo, con los azules de Naruto; quien miraba la pelea con las cejas fruncidas y de brazos cruzados; su distracción y porque no decirlo, su cansancio, le costaron que la katana de Sasuke le hiciera una herida en el hombro, la sorpresa de verse herida hizo que Hinata, resbalará con una de las tejas del techo y cayera hacia atrás. Naruto fue el primero en reaccionar, ya que el sólo hecho de verla caer, hizo que su cuerpo reaccionará por si sólo y corriera a atrapar en el aire a la herida chica. Su velocidad fue precisa, para evitar su caída y posibles heridas. Sus brazos se cerraron en torno a Hinata, sin darse cuenta, protegiéndola del peligro mientras caía a tierra.

Ya a salvó en el suelo, ambos se miraron, pero Naruto apartó la vista y se alejó de ella. Sus dedos, allí donde la habían tocado quemaban en un ardor lleno de fuego y familiaridad calidez.

—¿Te encuentras bien, Himawari? —preguntó Sakura acercándose a revisarla.

Himawari lo miró por un segundo antes de asentir.

—Sí, yo sólo…me siento algo cansada —respondió Hinata antes de caer hacia atrás y quedarse profundamente dormida.

—¡Himawari! —exclamó Sakura mientras Naruto se volvió a verla y la encontró con los ojos cerrados.

—¿Qué pasó? —preguntó Sasuke, aterrizando al suelo a un lado de ellos.

—¿Cómo que, que pasó, Sasuke Uchiha? —reclamó la pelirrosa con las manos en la cintura y en pose desafiante—. Acabas de llegar a la aldea y lo primero que haces es atacar a Himawari y herirla de gravedad, acaso, ¿no tienes nada de vergüenza o respeto por la aldea? —con cada reclamo el Uchiha daba un paso hacia atrás, evitando salir herido él también, después de todo no por nada, Sakura era la mejor alumna de Tsunade y la carácter de la pelirrosa era más explosivo que de la rubia.

Mientras, ambos se peleaban, el Uzumaki miró a Himawari dormir: era extraño pero tenía una tranquilidad y una calma al dormir, a pesar, que lo hacía en medio de una calle llena de tierra y con una herida en el hombro.

—Llevémosla a descansar —dijo Naruto, después de un pequeño debate interno, cargando a la chica en sus brazos.

—Esta bi…—Sakura lo miró por un segundo y éste con la mirada le rogó que no le hiciera ninguna pregunta. La Haruno asintió y se volvió al pelinegro— sí, tienes razón, Naruto. Llevémosla a mi casa porque seguro habrá un gran escándalo si les contamos en el hospital que Himawari está así por Sasuke —la pelirrosa miró con desdén al Uchiha y con aire ofendido se apartó de él y caminó en dirección a su casa.

Naruto la siguió con Himawari en sus brazos y Sasuke dándose cuenta de su precipitada acción, les siguió, percatándose de que había sido una pésima entrada a la aldea de la hoja.

Más tarde, mientras Himawari dormía en su habitación y la revisión médica de Sakura, los tres amigos se encontraban en la sala de la única miembro del equipo 7, tomando un pequeño té.

—No puedo creer que una pequeña herida hiciera tal efecto en ella —dijo Sasuke en referencia de Himawari— la última vez que peleamos, me derrotó con suma facilidad —admitió a sus amigos y compañeros de equipo.

—No es por eso que se desmayó —dijo Sakura mirando mal al pelinegro— tenía casi agotadas sus reservas de chakra y prácticamente no ha dormido en dos días.

—¿Cómo? —cuestionó Naruto, que aun a pesar que había intentado mostrar indiferencia referente de todo que se tratará sobre Himawari, no podía evitar preocuparse. Era algo más fuerte a él, lo que le impulsaba a preocuparse por la chica a pesar que lo quisiera negar, como en el momento que había corrido a protegerla cuando la vio caerse. Como si deseará que nada malo le sucediera a ella, si podía evitarlo.

Como si naciera en él, un extraño sentimiento de protección.

—Sí, Naruto, verás, ella me dijo que venía a Konoha a buscar a unas personas que necesitaba encontrar con urgencia y por ello se ha metido a la biblioteca de la aldea buscando en el registro de personas que han ingresado a la aldea, a ver si encontraba alguna información de su paradero; pero la pobre se ha mantenido encerrada por dos días sin salir para nada de allí —explicó Sakura, preocupada por la pelirroja a la que ya apreciaba como amiga.

—¿Y a quién estará buscando? —preguntó Sasuke, pensativo.

Los otros dos se le quedaron mirando, no era normal en el Uchiha preocuparse por alguien que no fuera él mismo.

—A todo esto, ¿cómo se conocieron ustedes dos? —preguntó Sakura al último Uchiha. Naruto, por su parte aunque intentaba no darle importancia, escuchaba atentamente mientras disimulaba tomando pequeños sorbos de té.

—Uhm, pues —el Uchiha suspiró y empezó a narrar su pequeño encuentro con Himawari: —había pasado algunos días en solitario caminando por un desierto, no pregunte cuál porque realmente no recuerdo el nombre pero sólo sé que era vasto y realmente caluroso. Ella apareció de la nada y, la confundí con una ladrona y la ataqué, ambos empezamos a pelear, pero ella fue más rápida con su katana y me venció —Sasuke se quedó callado y miró a un punto fijo.

—¿Qué? ¿Qué pasa? —preguntó Sakura que odiaba las intrigas.

—Ahora que lo pienso, ella pudo matarme —respondió el Uchiha, pensativo—. Recuerdo que en ese instante, yo estaba desarmado y ella pudo hacerlo, pudo matarme, pero simplemente guardó su katana y dijo que debería dejar de atacar a todo aquello que veía y que dejará salir todo el odio de mi interior.

Naruto miró en la dirección donde dormía Himawari, sumergido en sus pensamientos.


Morir, no era la mejor sensación que había experimentado Hinata.

Revivir, después de morir y ver a tus seres queridos siguiendo con sus vidas, con el vago recuerdo de tu existencia, era incluso peor. Porque tenías las pruebas y las certezas necesarias para saber que tu existencia no había sido ni ligeramente importante en la vida de aquellas personas con las cuales habías pasado tantos momentos juntos y era incluso aún peor saber que la persona más importante de tu vida y de tu muerte, estaba allí, conmemorando tu memoria y recordándote, con lágrimas en los ojos y sin que uno pudiera hacer nada por aliviar su dolor.

Hinata, se escondió detrás de un árbol cuando sintió la mirada de Naruto puesta en ella. Fue un acto masoquista e irresponsable asistir a aquel lugar en esa fecha. ¿Qué buscaba? ¿Qué anhelaba? ¿Ver a cuántos afectó su muerte? ¿Ver remordimiento y pena en la cara de su padre? ¿Tristeza en el rostro de Hanabi y su equipo? ¿Ver lágrimas en Naruto? Pues, ahí las tenía frescas y cristalinas, llenas de dolor, dolor y culpa. La chica sintió que se le formaba un nudo en la garganta y las lágrimas caían sin remedio sobre su rostro. Cuando salvó a Naruto, jamás pensó en las consecuencias ni que sus acciones repercutirían en el resto, simplemente hizo lo que su corazón le dictó: mantenerlo a salvo.

Pero, odiaba ser ella la causante de este sufrimiento, la de crear lágrimas y dolor, pena y tristeza, y al mismo, al mismo tiempo, no poder decirles que ella está ahí, viva, a su lado, en una extraña forma, con distinta apariencia, voz y habilidades, pero ahí para ellos. Con el corazón rompiéndosele de la misma forma que ellos, anhelante de poder decirle cuánto los amaba y los ama aún.

Dejó que su cuerpo resbalará hasta quedar sentada en la rama del árbol y juntando sus piernas frente a su rostro, esperó la oscura noche de un oscuro día.


Poco a poco, cada persona que asistió al cementerio ese día, dejó el recinto, adornado con flores las tumbas de sus seres queridos. Hinata esperó pacientemente y cuando ya no quedó ni un alma, ella bajó y empezó a acercarse al lugar con paso lento e indeciso. El sólo hecho de irse a buscar su propia tumba era descabellado, tétrico y porque no decirlo totalmente bizarro. ¿Quién en su sano juicio buscaría el lugar donde supuestamente reposaba su cuerpo?

Ella, por supuesto.

Porque el ser humano es un ente curioso e impredecible que ha buscado por siglos y por qué no decir milenios, el misterio de aquello llamado muerte. Porque si te dieran la oportunidad de vivir otra vida, ¿no te gustaría saber que había sido de aquel cuerpo que fue tuyo por tanto tiempo? Y comprobar aquel dicho: "…entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio".

Una corriente de aire corrió en ese instante, produciéndole escalofríos a la Hyuga. Nerviosa, apresuró el paso y metió las manos en los bolsillos. Caminó entre las hileras e hileras de tumbas, apenas mirándolas, sus pasos y ojos la guiaban a aquel lugar que vio a todos sus amigos, aquella tarde. Unos pasos más, unos pasos menos, todo era tiempo, tiempo y expectación en ese instante, en esa noche nublada mientras Hinata caminaba dando un paso tras otro, sin prisas pero también sin calma.

Sus pies se detuvieron al fin, en una pequeña tumba bañada en flores.

—Hinata Hyuga —leyó y la respiración se le detuvo. Su muerte, aquella que hasta ahora no asimila, está ahí, dándole una cachetada de cruda realidad y mostrándole mediante esa tumba, su precaria existencia en ese momento.

Que frágil es la vida y eterna es la muerte de aquellos que han perdido la esperanza de vivir.

—¿Qué haces aquí? —preguntó alguien detrás de ella, sobresaltándola.

—Yo…yo…

—¿Qué haces aquí? —volvió a repetir Naruto, dejándose ver desde las sombras y perdiendo la poca paciencia que tenía ese día. La había visto acercarse hasta la tumba de Hinata y aunque guardó silencio, esperando ver que es lo que hacía, su impaciencia y curiosidad pudieron más con él, que su firme determinación de alejarse de Himawari.

—Yo…bueno…yo —Hinata balbuceaba, pensando una excusa creíble para su presencia en ese lugar. Lo menos que deseaba en ese momento era encontrarse con Naruto a la vez que se alegra verlo, aunque sea un instante, a pesar que sabía que estaba mal, pero atesoraba cada segundo al lado del Uzumaki.

—¿Y bien? —cuestionó el Uzumaki de brazos cruzados. Él la miraba firmemente, ella apenas podía decir palabra.

Naruto descruzó los brazos y lanzó un largo suspiro. Se alejó un tanto de ella, y se dejó caer en una pequeña banca cercana. El Uzumaki la miró y con un gesto señaló el asiento a su lado. La chica le hizo caso y con torpeza se sentó al lado de Naruto sin saber cómo actuar.

—Su nombre era Hinata, —comenzó Naruto haciendo que la Hyuga lo observará con asombro al escucharlo hablar. Lo menos que esperaba es que él le hablará— me salvó la vida hace un año —Naruto no sabía exactamente porque le contaba todo esto a aquella chica, simplemente quería a alguien que lo escuchará sin que sintiera pena por él o le reprochará nada— ella es…era…era…

—¿Tu amiga? —sugirió Hinata al verlo dudar.

El rubio apretó las manos y en su rostro se dibujó una sonrisa irónica.

—Sí, "amiga" —balbuceó Naruto.

Hinata lo miró: el Uzumaki miraba al frente con un gesto adusto y serio, pocas veces vistos en él que siempre había sido puras sonrisas y lleno de un brillo especial. Lo había observado tanto de niña que ahora podía adivinar cada gesto, cada acción del rubio con sólo mirarlo por algunos segundos.

—Estás triste —dijo Hinata, sin poderlo evitar— tus gestos te delatan.

Él bajó los ojos, pero no lo negó. Hinata quiso acercarse a Naruto y abrazarlo para reconfortarlo, decirle tantas pero tantas cosas, pero el recuerdo de su misión la venció y cruzó las manos contra su pecho, en un intento de evitar caer en sus impulsos.

—Hinata era una tonta, —dijo de repente Naruto, alzando la cabeza hacia el cielo y mirando las estrellas— que se enredaba con telarañas, le gustaba tanto el ramen como a mí y hacer sentir bien a todo el mundo —y Naruto empezó hablar y hablar de todo lo que le disgustaba de Hinata, de lo rarita, torpe y oscura que era pero también de su gentileza, de su bondad en todo momento; porque mientras hablaba sentía que se desahogaba, que se quitaba un peso de encima, que podía respirar, que se quitaba aquella mascara de indiferente y amargura que portaba en todo momento.

Que podía contarle todo a Himawari y sentir extrañamente reconfortado.

Libre.

En paz.

Hinata no dijo nada ni lo interrumpió, escuchó cada palabra, cada reclamo, cada anécdota que contaba Naruto en completo silencio, el rubio habló durante horas y horas sin tregua mientras sacaba todo lo que guardaba su corazón y sólo cuando sintió la voz afónica y el frio helado de la mañana, Naruto calló.

La Hyuga parpadeó sintiendo las lágrimas en sus ojos, no entendía porque el Uzumaki la eligió para contarle todo ello, ¿Por qué ella entre tantas otras personas? ¿Por qué justo ahora, en ese momento? En ese solitario y callado cementerio. Miró al chico del Kyubi, sintiendo en su interior todo el amor que sentía por el rubio al notar todo aquel dolor y culpa que cargaba el chico por su muerte.

—No sé porque te conté todo esto pero gracias por escucharme —se levantó Naruto del banco, le palmeó el hombro y se alejó rumbo a su casa.

La Hyuga lo miró irse y tocó su hombro allí donde Naruto la había tocado, su piel ardía, con un fuego poderoso e imborrable.

—Lo lamento, Naruto-kun, te hecho mucho daño sin darme cuenta —miró la mochila que cargaba y la abrió dejando ver algunas cosas en su interior— y aún lo seguiré haciendo —no podía seguir atrasando lo inevitable.


Naruto estaba perdido en sus pensamientos, confundido de sus acciones en el cementerio con Himawari, ¿por qué confió en ella de aquella manera? ¿Contándole aquellas cosas que se había negado contarle a Sakura o a sus demás amigos? Por todo ese año, fue él y su dolor, él y su perdida, él su rencor, él y su odio. Jamás dejo que nadie se acercará lo suficiente para que sus defensas fueran traspasadas de aquella manera. Aunque, Himawari con su sola presencia le transmitía sensaciones que nadie antes podía hacerlo: era cálido, cálido como el sol y tranquilo como el aroma de una flor, de una rosa…

—De un girasol —completó Naruto, pensando en la joven.

Sus sentimientos por Hinata así como su culpa por su muerte habían estado tan fusionados todo ese último año, que no podía ver el uno sin el otro, pero con la llegada de Himawari en la aldea, aquello parecía disiparse, volverse menos doloroso, menos triste, menos caótico.

—¿Quién eres Himawari? ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué me siento mejor a tu lado?

Acaso, a él…

Cerró los ojos en negación, frustrado de lo que hacía pensando en aquella chica. Se encerró en su casa todo el día, buscando la razón de su comportamiento. Sin saber cómo, se quedó dormido, pensando en Hinata.

Los fuertes toquidos en su puerta lo despertaron agitado. Al abrir la puerta se encontró con una preocupada Sakura.

—Sakura, ¿qué pasa? ¿Por qué tienes tu ropa de misiones? —Cuestionó el Uzumaki, señalándole su vestimenta—. ¿Qué ha pasado? —preguntó esta vez, con más seriedad al darse cuenta de la agitación en sus amiga.

—Naruto, Naruto, han atacado la cárcel de la aldea.

—¿Qué?

—Toneri ha escapado.

El jinchuriki de Kyubi sintió que la ira y la furia le recorrían todo el cuerpo, al escuchar hablar sobre aquel sujeto.

—¡Naruto, no! ¡Espera! —gritó Sakura cuando vio a su amigo correr hacia la calle sin dirección y totalmente furioso. Sabía que decirle aquello era romper la poca cordura que tenía el rubio en ese momento, pero él tenía que saberlo, tenía que saber que el asesino de Hinata estaba libre, de una u otra manera lo averiguaría, sólo esperaba no haber cometido un error al contárselo.

Naruto corría, con desesperación, con miedo, con furia. Sus pies pisaban con fuerza en el suelo, sus sandalias, poco a poco se enterraba con la tierra del lugar. El zumbido atronador en sus oídos, no lo dejaba pensar adecuadamente, porque en ese instante, la furia era su compañero y su combustible.

Cuando llegó a la cárcel, vio la puerta principal totalmente destruida.

—¡Maldición! —se adentró en el lugar, corriendo por los oscuros y largos pasillos, miró en cada celda, pero todas estaban vacías, no había ningún prisionero, todos escaparon aprovechando la noche. Regresó sobre sus pasos buscando alguna señal de alarma y pánico, encontrándola en el grito ahogado de un habitante de la aldea. Corrió de nuevo buscando el sonido de la voz—. ¡Aléjate de ellos! —gritó Naruto al ver como un corpulento hombre atacaba a una familia.

El hombre le sonrió y el Uzumaki pudo darse cuenta que aquel sujeto era el mismo que había encerrado hace poco tiempo en la cárcel. Esquivó la patada del hombre y ayudó a los aldeanos a escapar, pero la explosión de una casa cercana le hizo perder la orientación.

En su confusión Naruto no se percató que un grupo de ninjas y criminales peligrosos empezaron a rodearlo.

—Es él, el héroe y la leyenda de todo el mundo shinobi —empezó uno a decir en claro gesto burlón.

—El tipo que nos ha mantenido encerrados por largo tiempo —continuó otro, mirando también al Uzumaki.

Naruto al percatarse del peligro que corría convocó a una veintena de clones como respaldo.

—¡Kage bunshi no jutsu! —los clones aparecieron a su lado, mirando a sus adversarios, listos a atacar.

—¡Vamos contra él! —gritó el primer hombre que había hablado y los demás lo imitaron. El lugar se volvió un campo de batalla, con peleadores de uno y otro lado, unos peleaban por su libertad, por venganza y otros por diversión pero para Naruto esta era su labor, la única que tenía en ese instante: la de ser un ninja que defendería su aldea de cualquiera que deseará atacarla.

No por querer ser hokage o alguien admirado, sino porque ese ahora era su papel, el de luchar por las causas justas, como Hinata lo había hecho en su vida.

Un puñetazo en su barbilla lo trajo a la realidad, haciéndole notar los desastres que ocasionaban los prisioneros de la aldea y a sus habitantes.

—¡Naruto! —Sakura, Sasuke, Sai corrieron en su dirección abriéndose paso mediante ataques, golpes y el zigzagueante movimiento de la katana de Sasuke—. ¿Te encuentras bien?

—¡Sakura-chan! ¡Sai, Sasuke! Pero, ¿cómo?

—Yo los llamé —contestó Sakura— no podíamos dejarte aquí solo. Mucho menos cuando estos hombres comprometen la seguridad de Konoha.

—Naruto ve, enciérralo por nosotros —continuó Sai, refiriéndose a Toneri.

—Ve, dobe —animó esta vez el Uchiha, intuyendo lo importante que era para su amigo, buscar al hombre que había destruido su vida y su felicidad.

—Chicos, yo…—Naruto afirmó y les agradeció ofreciéndoles una breve reverencia. Corrió de nuevo, pero esta vez con el modo sabio ayudándolo como guía para encontrar la energía natural de Toneri.

Sus pasos lo guiaron hasta las afueras de la aldea, donde vio a un encapuchado y enmascarado llevándose a Toneri.

—¡Toneri! —gritó Naruto.

—¡Demonios! —Maldijo el enmascarado, percatándose de la presencia del rubio—. No pensé que nos encontraría tan rápido —el enmascarado creó un clon a su semejanza y le dijo: —llévatelo, me quedaré a detenerlo —le indicó a su clon, que asintió y corrió llevándose a un débil Otsutsuki.

—¿Crees que voy a permitir que ese bastardo escapé como si nada? —preguntó Naruto con rabia, viendo escapar a aquel sujeto frente a sus ojos.

—Tendrás que vencerme para que puedas llevártelo.

—Eso será simple —sonrió Naruto. Creó un Rasengan en su mano derecha y corrió a atacar a aquel enmascarado—. Esto será suficiente para vencerte —el extraño personaje esperó el Rasengan, sin moverse del lugar.

Cuando éste llegó a su lado, alzó sus manos y Naruto se estampó con una pared invisible, como una especie de campo de energía, haciendo que el Rasengan chocará y arrojará a Naruto con fuerza hasta el suelo.

—¿Qué, que pasó? —Preguntó el Uzumaki sorprendido de aquel ataque—. ¿Quién eres?

—No soy nadie y eso no debería importarte.

Naruto gruño furioso.

—¡Me importa por un demonio, porque al tipo que has liberado es un maldito asesino! Acaso, ¿crees que me quedaré de brazos cruzados viendo cómo te lo llevas? —Naruto preparó otro Rasengan en su mano derecho y como el anterior, éste chocó con la pared invisible, hiriendo esta vez al Uzumaki.

—Sería mejor que te rindieras —opinó el otro— no deseo hacerte daño.

Naruto sonrió, limpiándose la sangre de la comisura de sus labios.

—Cómo se nota que no me conoces, yo nunca me rindió, ttebayo —Naruto volvió a lanzarse al ataque tan rápido que el enmascarado no pudo crear de nuevo aquel jutsu tan parecido al de Pain y recibió un golpe en el estómago que le sacó el aire.

—¡Ugh! —se quejó el otro, alejándose del Uzumaki, que ya preparaba una serie de golpes y patadas a su enemigo. Naruto saltó de nuevo al ataque, pero el otro ya listo a repelerlo no se quedó a atrás.

Cada golpe, patada y técnicas de taijutsu dado por Naruto era bloqueado por el otro, con habilidad y presteza. Golpe, patada, golpe, patada era detenida sin esfuerzo por el otro que simplemente se dedicaba a defenderse antes que atacar.

—¡Pelea! —Gruñó Naruto furioso sintiendo que aquel sujeto parecía burlarse de sus habilidades como ninja.

—No pretendo hacerte daño, tú no tienes nada que ver en esto —respondió el otro, sin inmutarse por la creciente furia que presentaba el rubio en esos momentos.

—¡Tengo todo que ver en esto! —Gritó Naruto por la pasividad y tranquilidad con la que hablaba su contrincante— ¡Ese maldito intentó acabar con el mundo, destruyó a una familia, dejó heridos a miles de personas y por sobre todo asesinó a la mejor mujer que el mundo shinobi pudo tener! —Naruto respiraba agitado sintiendo el pecho lleno de amargura, dolor y rencor—. ¿Por qué, maldita sea lo liberaste?

El enmascarado sólo se quedó callado.

—Lo necesitó vivo.

—¡Y yo lo necesitó muerto! —Naruto gritó furioso y golpeó directo en el rostro del enmascarado, haciendo que la máscara del otro empezará a rajarse y sin que pudiera evitarlo.

Los ojos azules del Uzumaki se abrieron con sorpresa cuando la máscara empezó a romperse y un rostro conocido por él se manifestaba.

Aquel rostro que por estos últimos días, no podía sacarse de la mente.

—Hi…Himawari.

La chica se quitó la capucha —ahora ya innecesaria— y dejó que su rojo cabello cayera por su espalda.

—No quería involucrarte en esto. Lo siento, Naruto —y sacando su katana, se lanzó a atacarlo.


Respondiendo reviews:

NaruHinaRyu: Gracias por los reviews en todos los capítulos, como ya dije, adoro los reviews largos y los tuyos lo son, por mucho; espero haberte iluminado algo con este capítulo y si no, pues, tendrás que esperar a los demás. Podríamos largarnos a hablar todo el día, pero me agradan tus suposiciones y tus conjeturas, me emociona que el fic te haga pensar, analizar y suponer lo que puede pasar en la historia, aquello quiere decir que mi fic no es más del montón sino que realmente te gusta leerlo. Muchísimas gracias y espero que este capitulo también te gusta como a mí.

Komorebi-chama: Bueno, yo no promocionó el no estudiar, jajaj, pero yo literalmente escribió mis mejores ideas en la universidad, asi que sería un tanto hipócrita decir eso, jajaj. Espero que te haya ido bien en tu examen, sorry fue sin intención, espero que te haya ido bien. Si no puedo ayudarte a pagar tu sustitutorio…Espera, soy pobre, ¿por qué no olvidamos lo último? Espero que te siga gustando la historia.

RydiaWeasley: (¿te gusta, Harry Potter? -Chilla de felicidad). ¿Eh? ¿Cada año? La verdad no tengo un tiempo específico para actualizar, así que mejor no te doy una fecha exacta pero intentaré publicar cada quincena de mes. Respecto a si quedarán juntos, bueno tendrás que leer hasta final para saberlo, porque yo misma estoy dudando. Jajaja, así que digamos que es un 50/50. Gracias por el review, espero que este capi, también te haya gustado.

Agualuna: ¿será porque demoró en actualizar una eternidad y mis summarys apestan? Jajaj. La verdad es que me alegra que te guste, tengo la habilidad innata de hacer que mis lectores se sientan identificados con todo lo que sucede en la historia y tal vez por ello me leen, creo. Como ya dije, el final esta un tanto difuso pero haré lo mejor que pueda para que te siga gustando.

HiNaThItHa.16241: (que nombre más complicado de escribir) tantas preguntas en tan poco tiempo, respecto a la apariencia de Hinata me basé como es obvio en Kushina, además de un personaje que adoró en una hermosa saga de libros llamada Harry Potter: Ginny Weasley. Me gustó darle esa apariencia de mi pelirroja favorita de la familia Weasley. Respecto a los demás tendras que seguir leyendo para enterarte de lo demás.

Rocio Hyuga: literal, apesto haciendo summarys. Qué bueno que le hayas dado una oportunidad a mi historia y te haya gustado. Espero que cuando leas otra historia mia en el futuro y el summary apeste le des una oportunidad, jajaj. Respecto a cómo lo escribí me gusta hacerlo de aquella manera para darle profundidad, razones y comportamientos tanto a Naruto como a Hinata, y volverlo personas y no sólo personajes que se mueven como marionetas (algo que lamentablemente hacen ahora mis fics favoritos). ¿Young black Jack, cómo se come eso? Lo siento, no soy alguien que vea demasiados animes, aunque sería interesante, no tengo demasiado tiempo para sumergirme en nuevos animes. Espero que este capítulo también te haya gustado y sorprendido con ese final.

BelenHyuga: Gracias por tus hermosas palabras, son tan lindas que me dan ganas de darte un abrazo de oso, y mira que yo no soy nada cariñosa y dada a las muestras de afecto, eso es aparte. Lo de raro, lo sé, soy malvada, pero en serio estoy tratando de actualizarla, sólo que las ideas se han fugado y no puedo continuarla todavía, pero no te preocupes, pasito a pasito la actualizaré.

MaoLove: Gracias, espero que este capítulo también te guste, adema como se ha desarrollado todo ahora.

Claritza: Como ya dije la apariencia de Hinata es porque quise darle la apariencia de la novia de Harry Potter, Ginny Weasley, a la vez que juega un tanto con la apariencia de Kushina, algo así como matar dos pájaros de un tiro. La verdad es que pensaré tu sugerencia. Gracias por leer y tomarte un tiempo en comentar.

Daniela Hervar: sé que la chica de las poesías es tu favorita, estoy intentando actualizarla lo más pronto posible, pero esta historia simplemente no me deja, apenas termine de publicar este capítulo, daré todo mi esfuerzo en continuarla, no te preocupes, porque muy pronto habrá actualización mientras tanto disfruta: Sólo a ti, Hinata.

Guest: Me encanta que te moleste la actitud de Hinata, eso quiere decir que el fic no te hace indiferente y te sientes identificada con los personajes, algo que siempre me gusta transmitir a los que me leen. Pero, quiero aclararte que Hinata no sabe por qué Naruto se comporta así, ya que ella nunca supo que el rubio se enamoró de ella en la misión en la luna. Asi que por ello la confusión y la tristeza de la ojiperla.

Azu: guau, Azu, no tenía ni idea, lamentó que hayas vivido una situación parecida. Referente a tus preguntas, tendrás que seguir leyendo para enterarte del desenlace, y espero haberte aclarado algo con este capi, aunque creo que creado más dudas que respuestas.

Muerte924: Lamento la espera, pero espero que este capitulo te lo recompense.

Thaladrel: Aquí el capítulo, espero que lo hayas disfrutado.

El castigador: Listo e intrigante el capítulo, listo para ser leído una y otra vez.

V Traidoro: Gracias por el acoso, jajaj. Intentare publicar lo más rápido posible aunque no prometo nada.

Kilak: espero que la espera haya valido la pena.

COMENTARIOS FINALES:

¿Acaso, no lo viste venir?, ajjaja. Ya, ya, ok, eso fue estúpido pero no pude evitarlo.

Fue un capítulo bastante interesante. Intenté, esta vez, darle la narración a cada personaje y que dieran su punto de vista, para volver más profundo el relato, por decirlo así. Al inicio, la narración fue algo lenta, pero poco a poco fue sucediendo más y más cosas, llenándose más y más huecos argumentales, creo. Me auto rompí el kokoro con la escena del cementerio sobre todo porque me identificó con los sentimientos y pensamientos de Naruto y fue triste la forma en la que el rubio añora a Hinata sin saber que ella está a su lado, ¡depresión, ven a mí! O las dudas de Naruto por pensar en alguien más que en la ojiperla, sintiendo que la está traicionando sin saber que Himawari es la misma ojiperla, irónico, irónico, irónico.

Respecto a lo de Hinata siendo "la villana" fue algo que ya había pensado, aunque tuve un poco de dudas ya que casi hago que otro personaje apareciera –ejem Zetsu negro ejem- pero al fin deje que mi idea inicial prevaleciera, porque si no tendría que explicar más cosas que no había pensado.

Con el siguiente capítulo no tengo un nombre aun para el título. Pero sólo diré que esto, ¡se va a descontrolaaaaaaar!

Bueno antes de irme, quiero agradecer a todas las personas que se toman un poco de su tiempo para comentar esta historia. Especialmente a los que no tienen cuentas en fanfiction, es grato saber que el fic es tan bueno que me dejan un comentario diciéndoles todo lo que les disgusta, sus teorías y sugerencias. No saben las sonrisas y la alegría que me producen sus comentarios, son muy gratos, sobre todo por el tiempo que demoró en publicar.

A todas las personas que siguen mis demás historias, pronto publicaré nuevos capítulos, sólo les pido un poco de su paciencia.

Nos leemos,

Nova.