Sus preciosos ojos verdes se entre abrían adormilados, una brisa suave le rozaba el rostro, su pecho se contrajo con fuerza, le costaba respirar, sentía un ardor en su pecho, como si sus costillas se cerraran con fuerza alrededor de sus pulmones, aun así se mantenía calmo, la luz que atravesaba la ventana le cegó por un instante, aun así…después de unos segundos pudo ver el reflejo de la persona que se mantenía de pie a su lado.

Sus labios fueron soltando suaves palabras-…Haru..ka…-un quejido se hizo presente en su voz, todo había empezado a dar vueltas.


-¡Logro reaccionar, necesitamos el tanque de oxígeno!-Dijo Kisumi mientras ayudaba a colocar la nueva intravenosa, Makoto se movió con fuerza casi con una sacudida, sus ojos aún no se abrían aun así hacia empezado a toser con fuerza, le faltaba el aire, Kisumi los sostuvo contra su pecho haciendo que el castaño volteara el rostro para el suelo, deslizo su mano por la cintura del contrario, el castaño apenas y se podía sostener del brazo del otro, estaba demasiado débil, Kisumi pudo notar el agua junto con la sangre que Makoto había eliminado al momento de toser, al parecer aún mantenía agua en sus pulmones, eso no era bueno.

-Vamos Makoto…sigue tosiendo…-murmuro firme al oído del otro que abría sus ojos confundido, no podía enfocar la vista en nada, ¿Qué había sucedido?, tenía el cuerpo aun humedecido por el agua y había empezado a tiritar sin poder controlarse.

-Sus alveolos pulmonares no pueden mantener el agua adentro, puede producirse un enema pulmonar y forzar demasiado al corazón, ¡La mascarilla de oxígeno, necesito un cambio de ropa también y mantas! Podrías coger hipotermia…-diagnosticaba a medida que afianzaba su agarre, sus ojos pudieron encontrarse con los del contrario, se entumeció por un momento al notar el cumulo de sentimientos en aquella mirada de ojos antes claros, una sombra se reflejaba en ellos, opacando la ternura que alguna vez vio allí, y toda…esa bondad…que ahora solo se deshacía en finas lágrimas, gélidas, los labios del castaño antes sonrosados ahora se tenían de un metálico rojizo.

-Ha..ru….ka…..-una sonrisa rota hizo aparición en ese rostro, mostrando tanto y tan poco, Kisumi quiso hacer reaccionar a Makoto pero algo se lo impedía, algo que el ya no podía curar.

Un corazón lleno de heridas.

Abrazo al castaño contra el para que le mirara pero sintió el peso de este aliviándose, se había desmayado.


-¿Kisumi…?-Sousuke asomo con cuidado por la puerta, luego del alboroto que se formó alrededor del doctor y cierto castaño que era revisado aun con ojo minucioso, Kisumi salió antes de que el pudiera divisar el cuerpo de Makoto, Kisumi pudo notar que Sousuke llevaba una compresa contra su hombro, suspiro aliviado notando que el contrario le había hecho caso, por lo menos con ello el dolor del hombro le disminuiría.

-No te preocupes…él está bien-aclaro con seriedad mirando rápidamente hacia adentro de la habitación, Sousuke lo miraba un tanto consternado, casi temeroso.

-¿Cómo es qué…?-iba a preguntar cuando los sollozos de la familia Tachibana lo acallaron, ambos voltearon la vista confundidos al notar a la Familia del castaño en la Sala de espera, el padre de Makoto hablaba con una enfermera que le miraba confundida, Kisumi le dio una mirada rápida a Sousuke para dirigirse hacia los Familiares de su amigo, Sousuke fue al margen del contrario, manteniéndose pendiente del otro, aun apegado a la puerta en la que reposaba el castaño.


Ren tenía la mirada clavada contra el suelo, a pesar de que el menor no había querido sollozar en aquel momento para no apesadumbrar más a su hermana y madre….el, él no podía hacer eso, se cubría el rostro con una mano para limpiar el rastro de llanto que había tenido hace un momento, sus labios temblaban, miraba de reojo a su madre, que abrazaba angustiosa a Ran, la mirada de ambos se encontró, apretó sus manos en puños, ¿Qué había sucedido?, su mano se acercó a la de su hermana que no dudo en apretarla, era en aquellos momentos que su familia debía ser más unida, por ellos mismos, por sus padres, por todos, por Ma…, Makoto.

El menor gimoteo adolorido haciendo una mueca teñida de rabia, ¿Por qué su hermano? Apoyo su rostro al hombro de Ran dejándose llevar por esa angustiosa sensación de vacío, de perdida.


-¿Familia Tachibana?-cuestiono Kisumi mirando con curiosidad a la Familia, notando la semejanza que tenía el castaño a su Madre, la mujer en aquel momento tenía casi la misma expresión que había visto en Makoto minutos antes, una mirada llena de incertidumbre, de oscuras y dañinas dudas, algo en él se removió al ver esa escena, toda esa familia desamparada, Makoto era un hijo amado, un hermano querido y admirado, se preguntaba en aquellos minutos si Haruka sabía lo que estuvo a punto de perder, pues…al parecer el pelinegro aun no daba señales de vida.

-¿Si?-el padre de Makoto se mantuvo atento, Kisumi sonrió de lado posando su mano sobre el hombro del padre del castaño.

-Falsa alarma, Makoto se encuentra un poco debilitado pero tiene posibilidades, al parecer pudo reaccionar cuando lo resucitamos, pero debemos monitorearlo la noche hasta ver mejorías-la sonrisa del peli rosa se suavizo al notar los gesto de asombro por parte de los presentes.

-Pero nos habían llamado diciendo que…-

-Si, por un momento lo perdimos pero antes de despacharlo a la otra sala una enfermera noto que respiraba…la adrenalina tardo bastante en hacer efecto, aún no sabemos si pueda tener daños colaterales por la falta de oxígeno en esos segundos…, aun así lo examinamos y creemos que podría salir bien librado, señor…su hijo está vivo, quiero creer que el estará bien y lo presiento-dijo con voz animosa aunque el también había pasado por un pre-infarto al ver resucitado al castaño.

-G-gracias…-tartamudeo consternado el mayor de los Tachibana, Kisumi asintió retirándose no sin antes decir.-Si algo sucede se lo comunicare en seguida-

Kisumi regreso a la habitación que ahora ocupaba el castaño, abrió con suavidad por prudencia, se quedó un poco sorprendido al ver a Sousuke sentado junto al castaño, mirándolo con un brillo tenue en los ojos, se quedó en silencio guardando esa imagen para sí, Sousuke sostenía la mano del Tachibana, mientras sus ojos de mar opaco se cerraban lentamente, el pelinegro se acurruco en el sofá alado del menor, sin soltar ni un instante los temblorosos dedos del otro, dándole un calor suave que al parecer tranquilizo al castaño en sueños, miro con preocupación a Makoto, si lograba pasar esa noche saldría de la zona de riesgo, era deplorable ver a alguien tan joven como Makoto en aquellas condiciones, entubado, tratando de mantenerse consiente lo mejor posible.

Siendo tan joven, llegando en aquellas circunstancias, entro lentamente, Sousuke no lo noto por lo cual ni se inmuto, Kisumi le toco suavemente el otro hombro, el pelinegro regreso la mirada un tanto sorprendido, Kisumi le extendió una manta para que se cubriese con ella, el mayor la tomo y se la coloco en las piernas, miro a Makoto nuevamente, un murmullo se hizo audible en el silencio.

-Creo Makoto quería ... -

-No lo creo-acalló el médico- No creo que alguien como él tendría motivos para…-

-Los tenia-corto gélido Sousuke-Hace más de un año que…Haruka-guardo silencio, la mirada curiosa de Kisumi lo indago.

-¿Decías?-

- ... -

-Sousuke si sabes algo que pudo haber provocado esto deberías…-

-Le era infiel con Rin-dijo el pelinegro cerrando sus manos en puños, agachando la mirada al suelo, Kisumi enmudeció sin saber que decir, el pelinegro continuo hablando.

-Hace más de un año…descubrí que Rin…me era infiel a mí, al principio me costó creerlo…-ahogo un quejido de dolor en su garganta respirando lentamente por la nariz, el furor creía en su expresión al recordarlo.-Pero un día me decidí a enfrentarle, la constante angustia y los celos…me llegaron a consumir, me estaba convirtiendo en un demonio en aquellos días, no podía mantener la calma ni la paz en el trabajo, nada me podía apartar de esos pensamientos, se lo reclame, le dije que tenía sospechas…..jum-rio en baja voz con desolación.

-Rin no dudo en echármelo en cara, que yo no era la pareja ideal para él, que había perdido mis sueños como la capacidad de nadar por mi hombro, el escogió al único que podía darle…sus ilusiones, su energía, no dude en saber que era Haruka, un día había permanecido en la acera de la casa de Rin…, quería saber quién era su amante, pero las sospechas no dieron duda cuando lo vi bajar del auto y entrar a la casa, era el Kisumi, era Nanase-

-¿Tú…se lo dijiste a Makoto?-murmuro preocupado el contrario.

-No, ese no era mi problema, en aquel tiempo no me había apegado a Makoto como cuando lo hice después, nos concurríamos en el trabajo, llegue a tomarle cariño-murmuro-pero no era capaz de ver a través de él o saber si era infeliz alado de Nanase para decírselo, nunca me hubiera perdonado quebrantar la alegría de alguien como Makoto-dijo viendo al castaño que aun respiraba dificultosamente-Creí que Nanase se daría cuenta de la diferencia entre Makoto y Rin pero al parecer no lo hizo…-

-Y tú te lo callaste-dijo enfurecido Kisumi, aun así trataba de controlar su tono de voz para no despertar a Makoto.

-Sí, lo hice…, pero por lo que veo solo alargue algo que iba a ser inevitable-dijo con pesadumbre el mayor.

-¿Crees que lo sepa?-casi, casi dudo Kisumi en preguntar aquello.

-¿Lo dudas?, Makoto no era ciego, Makoto no era tonto, él sabía todo aquello… a pesar de eso nunca creí que llegaría a…-

-Intentar suicidarse, ningún idiota puede ir en medio de una tormenta a altamar a menos que quiera acabar con su existencia-sentencio el contrario golpeando la pared con las manos-Maldición-murmuro fatigado.

Eso era una realidad, ahora… ¿Cómo se los diría a los Tachibana?, no tenía pecho para eso, miro a Makoto unos leves segundos, el castaño parecía querer dormir aun así algo lo mantenía en un trance entre el sueño y el dolor de la realidad, el malestar físico era comprobable para ambos presentes.


Una respiración agitada hizo deje de presencia en la sala del hospital, varias personas habían volteado la vista para ver al recién llegado, empapado con el agua de la lluvia, con la mirada apagada.

-Makoto, ¡Makoto!-grito insensato, los padres del castaño lo vieron llegar, la madre de Ran y Ren no se movió de su posición en la sala de estar, el padre de Makoto se levantó de su lugar para acercarse a Haruka.

-….Haruka-kun….-el pelinegro se acercó al contrario, los ojos del menor se vislumbraban enrojecidos junto a su nariz, tanto por la lluvia, tanto por el llanto, el menor se estremecía sucumbido en el medio, no quería oírlo, ¡Makoto no podía estar muerto!, no él, no el niño de bella sonrisa que siempre se mantuvo a su lado, sin dejarlo nunca.

-Makoto, él…-dijo el mayor poniendo su mano sobre el hombro del otro para calmarlo.

-¡No!-dijo zafándose del agarre.

-Haruka, él, mi hijo…-el menor dio vuelta sobre sus pies para ir hacia las habitaciones, una de las enfermeras trato de detenerlo sin mucho éxito pues Haruka estaba que chistaba, logro divisar una habitación de la cual salía Kisumi, al parecer oyendo el alboroto que se producía afuera, el peli rosa se desubico al ver a Haruka viniendo con esa prosa hacia él, con una mirada perdida, llena de un dolor que jamás vio reflejar al contrario por nadie.

-¡Kisumi! ¡¿Dónde está…?! ¡Necesito verlo!-grito con fuerza, ronco por el resfriado que empezaba a surcar su cuerpo, Kisumi lo aparto con una mano mirándolo colérico, estresado, sin saber cómo dirigirse a la persona que tenía frente a sí.

-No hagas un espectáculo Haruka, él está bien-dijo rápidamente tratando de cerrar la puerta tras de sí.

-¡¿De qué demonios hablas?! ¡Makoto….!-

-¡No deberías hablar de él con tanta ligereza!-gruño una voz saliendo del interior de la habitación, el reflejo de los ojos fríos de Sousuke alteraron al Nanase.

-¿Qué haces tú aquí?-dijo mirándolo confundido el de ojos azules, pudo ver tras la silueta de Sousuke la figura de Makoto reposando en la camilla, quiso acercarse pero Sousuke dio pasos hacia el impidiéndole el paso.

-No tienes el derecho de venir a verle, basura-dijo desdeñoso el pelinegro mayor, Haruka lo miro rabioso.

-Y tú no tienes el derecho de mandarme a mí, Makoto es mi esposo y puedo verlo cuando a mí se me de la real gana-escupió Haruka, una sonrisa burlona y cruenta se posó en los labios de Sousuke.

-¿En serio crees que puedes hacerlo?-dijo guardando silencio unos minutos-¡ ¿En serio crees que puedes hacerlo después de ponerle el cuerno con Rin?! ¡Después de que casi pierde la vida por tu maldita culpa!-dijo sujetando al contrario del cuello mientras lo estampaba contra la pared más cercana, en un golpe que le saco el aire a Haruka.

-¡Tú eres un maldito egoísta, nunca pensaste en nadie! , ¡¿Verdad?!-dijo con los ojos vidriosos, quería desatar todos esos sentimientos llenos de odio hacia el contrario, porque eso era lo que sentía, un odio lleno de muchas cosas que se había callado cuando Rin lo abandono, cuando no le importo romperle en pedazos los sentimientos por alguien como Haruka.


Ninguno pudo notar la presencia de los padres de Makoto, que en ese momento ya habían escuchado suficiente.