CAPITULO 4
-pensé en el viaje de colectivo hasta la gran ciudad-¡¿En qué estabas pensando Isabella Swan?!.... ¡Va a ser tu esposo por Dios santo!, ¿y qué le vas a decir?: "Oye, disculpa, pero tengo 19 años y no he dejado que nadie me bese, así que si quieres que esto sea creíble en sociedad, te recomiendo que me enseñes cómo se hace"… No, no, no, no ¡Y DIEZ MIL VECES NO!, se me tiene que ocurrir algo mejor, tal vez puedo fingir que sé cómo se hace, y luego echarle la culpa a algún ex novio imaginario. No puedo decir que nunca he tenido un novio, porque seré el hazmerreír de sus primas… Dios, ¡como las detestaba de pequeña y como se que las detestaré ahora!-me paré lentamente al ver que el autobús frenaba su andar y bajé a una atestada Terminal de ómnibus.
Allí, parado fielmente y rodeado de gente se encontraba Edward, con las manos en los bolsillos y una sonrisa amable en el rostro.
-¡Hola princesita!-me atrapó en brazos antes de que llegase a tocar el suelo y me abrigó contra su cuerpo, en ese momento supe que no estaba sólo. -me había dicho la última vez que nos habíamos encontrado, y cuando vi rostros de dos hombres más o menos de su edad complacidos con la escena lo comprendí todo.
-¡Hola amor!-lo abracé también mientras que dibujaba una amplia sonrisa en mi rostro, me separé de él y me quedé perdida por unos segundos en su mirada- te extrañé mucho.
-Yo también, ha sido sólo una semana, pero ¡que larga fue!, ¿no se te hizo interminable?-me preguntó y en sus expresiones lo notaba conforme con mi actuación.
-Muchísimo, todo se me hace aburrido cuando no estás cerca, pero ya estás aquí- le abracé mimosamente y me refugié en su pecho, dónde fui bien recibida.
-Oh, si, con la emoción de verte de nuevo cariño, se me olvidó presentarte. Ellos son mis mejores amigos Kevin y Jasper.
-Un placer- le dije a los acompañantes de Edward mientras que les brindaba mi mano en forma de saludo.
-Decididamente tenías razón Edward, es inusual, tienes buen ojo para tus novias ¿he?-dijo aquel que respondía al nombre de Kevin mientras estrechaba mi mano y sonreía ampliamente.
-No entiendo- fue lo único que dije confundida. -Lo que pasa es que Edward nos dijo que eras una chica común, nada ostentosa y simpática además de hermosa claro está, y no se ha equivocado en nada, nos caes bien, aunque si hubieras sido como Alice o Rosalie hubiéramos cancelado el casamiento a la fuerza- ésta vez habló Jasper, y la sinceridad de ambos me encantó.
-Ok, entonces seremos amigos- les guiñé un ojo divertida- si son enemigos de esas dos plásticas, entonces son mis amigos. ¿Y ahora que dije?- nuevamente los tres hombres me confundieron con sus sonoras carcajadas.
-¡Dime que tienes una hermana soltera para presentarme!-ok, Kevin ya me había tomado confianza.
-No lo lamento, pero tengo una amiga Angela que aún no consigue novio
-Si es como tú, quiero conocerla
-¡Y yo!-dijo Jasper y yo me di cuenta que el frío invierno estaba congelando mis piernas mientras nosotros seguíamos allí parados.
-Jajajaja ok, intentaré hacer lo posible, pero preciso calentar un poco mi cuerpo o moriré de hipotermia antes de poder hacerles el contacto chicos
-¡No se hable más!, a la casa se ha dicho- Kevin se mostró entusiasmado mientras que Edward pasaba su abrigo por mi hombros y luego me abrazaba fuertemente.
-¿Mejor?-preguntó sonriendo -Si, muchas gracias Edward- le sonreí y sus amigos que caminaban por delante lloraban de la risa.
-¡Hay que amor!, le sigue llamando Edward.
-Bueno, yo prefiero eso Jasper, a que le diga a cada rato, cariño, bombón suizo relleno de chocolate, mi vida y todas esas cosas que nos ponen incómodos y nos hacen recordar que no tenemos novias.
-Mejor dicho imposible, ¿he Kevin?- dice mi "prometido" buscándole pelea a su mejor amigo.
-¿Buscas pelea?
-Cuando quieras y donde quieras.
-Ya niños, no me obliguen a dejarles sin postre esta noche- dije en forma de chiste.
-¿Hay postre?- dejaron de pelear automáticamente para verme. -Mmmm…. Ven Jasper- le llamé- tú eres el único que se comporta como un adulto, así que acompáñame a
comprar un buen helado en la tienda de en frente, y si te portas bien te compro un chocolate como premio
-¡Me caes cada vez mejor!-Jasper rió y comenzó a cruzar la calle conmigo
-¡Cuidado con tus manos Jasper, ella es mía!-le advirtió Edward y yo no pude evitar sonreír por el comentario.
-OK, comí demasiado- confesó Edward luego de la cena improvisada que había hecho. A esos chicos los conformabas rápidamente.
-Bueno, han comido muchísimo y eso me sorprendió. Mis artes culinarios no son tan elevados en calidad como la refinada comida que suelen ingerir, pero me han vaciado la fuente de estofado.
-Es que hacía muchísimo que no comíamos algo hecho en casa, además cocinas como los Dioses
-No seas exagerado Jasper, ha sido sólo un simple estofado- me reí inevitablemente mientras que les servía helado a cada uno.
-Envídienme, porque le pediré que me cocine todas las noches- se pavoneó Edward mientras que me abrazaba posesivamente por la cintura y yo rodaba los ojos.
-Pues vendremos todas las noches a hacerles de compañía, ¿no Kevin?
-¡Claro!-afirmó éste degustando su helado.
-¡Ni se les ocurra!-bramó Edward pero sus amigos hicieron oídos sordos.
-Son bienvenidos chicos, siempre que pueda cocinarles, lo haré gustosa- sonreí amablemente mientras que Edward se quejaba a regañadientes.
-Sabes que acabas de destruir la poca intimidad que nos iban a otorgar, ¿no?
-No puede ser para tanto cariño- me reí pero él de un tirón me sentó en su falda.
-Hablo en serio, ellos vienen sin invitación al menos 3 veces por semana, ahora que los has invitado de seguro que los latosos se dejarán caer todas las noches.
-Pues sencillo, el día que no queramos visitas simplemente no abrimos la puerta y ya.
-Me gusta tu manera de pensar- se rió con ganas mientras que Jasper y Kevin nos quedaron mirando serios y atónitos.
-No nos dejarán afuera en el frío invierno sólo para hacer cosas chanchas, ¿verdad?
-Se pudren, merecemos nuestra intimidad- dijo Edward y yo no pude evitar reírme a rabiar.
continuara...
Ya saben dejen reviews porfis a mas reviews mas rápido la actualisacion. XD
