Ninguno de los personajes me pertenecen son todos de J.K.R.

Cap. 3- Otra Navidad.

El silencio y la soledad era algo abrumador. Por más que sus amigos insistieron en que pasara las navidades con ellos no lo lograron.

Estar en la madriguera no era algo doloroso. De hecho antes de entrar a cursar su ultimo año pasaba ahí gran parte de su tiempo.

Ese lugar le recordaba a Ron, pero de una linda manera.

Miraba las paredes, el aroma y sonreía.

Simplemente quería pasar tiempo con sus padres. Durante casi toda su adolescencia fue muy poco el tiempo el que les dedico. Esos meses lejos de ellos fueron una tortura. Lo peor sin duda fue saber que si moría ellos no lo sabrían.

Sacudió la cabeza de un lado a otro, ¡estaba viva!

A pesar de todo vivía. Y ellos la recordaban de forma clara, y la amaban eso no había cambiado.

Viajar sola en el tren era algo nuevo. No culpaba a sus amigos por usar la red Flu. Las horas de camino a casa le agradaban.

La verdad es que no quería ir a pasar mucho tiempo en la madriguera. ¿La razón? : Por que la madre de Ron había decidido que ella seria una "nuera perfecta". Lidiar con los rostros incómodos de George y Charlie no era lo que mas le apetecía hacer.

No tenía cabeza para pensar en hombres.

Los hombres eran criaturas incomprensibles. Bueno uno de ellos lo era.

Severus. En su cabeza lo llamaba por su nombre. Se sentía tan íntimo y prohibido que le gustaba.

Ese era el problema, le gustaba demasiado. Por estúpido que sonara no podía apartar de su mente "algo" que ocurrió hace años.

Apretó los puños sin sentir dolor. Una manía que estaba cogiendo. Permitirse tener esperanzas fue un error muy doloroso.

Por que cuando lo vio sentado en el gran comedor el primer día de clases, se le ocurrió pensar que quizás el estaba allí por ella. Que el también había sentido algo, parte de esa chispa que ella sintió.

No podía estar más equivocada. Ese hombre la maltrataba y la ignoraba. Durante esos días de castigo no se le apareció ni una sola vez. Al menos ya no fastidiaba a sus amigos y eso ya era un avance.

¿Por que siguió en aquella ocasión? ¿Que motivos tenia el para poseerla?: ninguno, ella tampoco tenia motivos para habérsele entregado pero lo hizo.

Seguramente actuaron por impulso, por la presión del momento y todo eso. La cosa era que ella siempre entregaba más de lo que debería, y eso le estaba pasando factura.

Si tan solo Ron viviera, las cosas serian muy diferentes. Su amigo conseguía cosas de ella que ningún otro podría. Ni siquiera el.

Sonrió como una tonta ese beso que compartieron el día de la batalla final fue algo…fue muy especial, sentir esos labios sobre los suyos fue…

No fue como besar a su profesor y no quería comparar.

Miro el reloj: hora y media para llegar a Londres.

Con energía renovada fue a cambiarse de ropa. Examino su reflejo minuciosamente.

Se veía bastante bien, los vestidos le quedaban de maravilla.

En esa ocasión había optado por un estraple crema. Muy ajustado hasta la cintura. Suelto hasta un poco más arriba de las rodillas, con sandalias a juego.

Puso los ojos en blanco, se sentía ridícula con el uniforme. No solo por tener ya veinte años. Si no por que con los cambios de su cuerpo era algo grotesco.

Pero la apariencia no lo es todo. Y no iba a renunciar a sus estudios solo por que no le gustaba como le quedaba su uniforme.

Su reflejo era satisfactorio. En años de no estar del todo satisfecha con su imagen, un día se encuentra con que tiene pechos firmes, lindas piernas y las caderas de una mujer.

Hasta su cabello se veía lindo. Brillante en definidas ondas.

Bufo indignada resultaba que era una niña preciosa cuando no tenia a nadie que lo apreciara.

Niña eso era otra cosa. Hace bastante tiempo que era una mujer en todo el sentido de la palabra.

Tampoco quería pensar en eso.

El viaje a casa no resulto como esperaba. Para empezar por que se había cruzado con su profesor Snape antes de bajarse del tren.

El cual no dijo nada, solo le dirigió una mirada evaluadora arriba a bajo y se fue.

Segundo por que su lindo vestido no era suficiente protección para el frio, y tercero por que sus padres se demoraron cerca de una hora en aparecer.

Sin embargo esos días fueron maravillosos, no solo sus padres si no también por su familia.

Recibir sus regalos fue emocionante. Toda su familia y amigos le enviaron obsequios. ¡Hasta Luna! No es como si unas subscripción al quisquilloso por un año fuera algo precisamente útil. De todas formas el detalle es lo que cuenta.

Con un poco de opresión tomo es sus manos un paquete envuelto en papel verde. El primer regalo de navidad que había comprado. El único que no había entregado.

El tampoco le había obsequiado nada.

Se contemplo en el espejo. Esta vez se decidió por un vestido de satén negro con tirantes finos, largo hasta la rodilla.

No encontró nada malo en su reflejo. No se había demorado en arreglarse. Su cabello estaba recogido en un moño sencillo. Su maquillaje era leve.

No quería bajar. Sus padres decidieron celebrar el año nuevo con una fiesta Blanco y Negro por todo lo alto.

No es que no le gustaran las fiestas. Pero compartir esa noche con varios desconocidos, no era su idea de diversión. Si tan solo sus amigos estuvieran aquí.

Sin mucho ánimo bajo a la reunión Sus padres estaba encantados. La fiesta era un éxito rotundo.

Paso Dos horas siendo presentada a medio mundo. Faltaba tan solo una hora para la media noche.

Con una sonrisa subió las escaleras para encerrarse en su habitación. Lo que no esperaba era tener recostado contra su puerta a su profesor de DCAO…

Se miraron por un segundo sin saber que hacer.

Ese no era el mejor lugar para hablar. Minutos más tarde se encontraban en la habitación de ella. Todavía escuchaban la música pero de forma moderada. Si querían hablar el lugar era apropiado. Esta vez el fue el que rompió el silencio.

- Luces Bellísima.

Bueno eso no era lo que esperaba escuchar. Sin embargo se sonrojo como una estúpida.

- Gracias.

Ese vestido te queda realmente bien. La miro de arriba abajo, con apreciación. Ella no llevaba ningún tipo de accesorio, solo ese vestido, que la hacia toda una visión.

- Si me permites.

De forma rápida y elegante se deslizo tras ella. No lo había notado pero el llevaba una caja cuadrada elegante. Se le seco la boca cuando el acaricio su cuello antes de ponerle una gargantilla de oro.

Sus manos no dejaron su cuerpo sin acariciarla un poco más.

De nuevo estuvo frente a el. Vestía como muggle. Uno muy elegante y atractivo deseaba tanto tocarlo. Se imagino a si misma pasando sus manos por ese pecho masculino retirando la elegante camisa.

- No puedo aceptarlo. esto es demasiado Severus.

- Tómalo como un regalo de navidad que llego un poco tarde Hermione.

En ese caso…

La observo divertido mientras ella caminaba hacia el escritorio en la esquina de la habitación, Abría un cajón y sacaba un pequeño paquete envuelto en papel regalo verde.

- Feliz navidad.

Tardo unos segundos en recibir el obsequio. Ya no tenía nada que hacer en ese lugar, pero tampoco quería irse.

Sus sentimientos eran confusos. Minutos, horas le daba lo mismo. Acababa de tomar una decisión.

- Granger.

Ella lo miro confusa y algo molesta, le gustaba que al menos en privado el la tuteara.

- ¿Formalidades Profesor?

- Granger yo: Soy tu profesor, te duplico la edad y he hecho cosas de las que me avergüenzo y jamás me perdonare.

- ¿Que con eso?

Esa mirada, algo le decía que esa conversación no iba a terminar bien. Respiro profundamente no quería que sus emociones la delataran. No hasta saber que significaban las palabras de ese hombre.

- ¡No finjas que no lo entiendes! Mira empieza un nuevo año y creo que lo mejor es cerrar ciclos.

- De verdad que no lo sigo profesor.

Mantener la compostura le estaba costando. Ella lo miraba como si el le importara. Y eso estaba mal. Su error, ese perfecto error debía ser corregido.

- Nosotros empezamos "algo" hace tiempo. Yo no conozco tus motivaciones. Pero si conozco las mías.

La miro en silencio esperando que aceptara la realidad sin más. Su expresión era inescrutable. Pasaron varios segundos antes de que ella de decidiera ha hablar.

- ¿Tus motivaciones? Creo que tengo derecho a saberlo. ¡Dímelo!

- ¡Fui Débil!

Lo miro con furia. En esos momentos de verdad que lo detestaba. Tantos meses pensando en el. Tantas noches en vela, para que ahora el simplemente le dijera que fue débil.

- Bravo. El. Gran Severus Snape admite que fue débil.

- Cálmate Granger. No debí permitirme ese placer. Además no tenemos un futuro juntos. Ni siquiera tenemos un presente.

- Y que le hace pensar que yo quiero tener algo contigo.

- No lo niegues. Ya no soporto tus miradas, tus comentarios o pensamientos.

- Esta bien, puede que tenga razón profesor. En tal caso después de Hogwarts ¿verdad? En cuanto acabe el colegio tú y yo…- Se sentía patética, prácticamente le estaba rogando a ese hombre.

- ¿De verdad crees que cualquier relación que podamos tener funcionaria?

- Si.

- Claro que no Hermione. Y si estoy aquí esta noche es por ti. Tu tienes una vida y ya es hora de que empieces a vivirla.

- ¿Y que hay de tu vida?

- Yo ya tuve una vida larga y plena. Soy un hombre hecho y derecho. Creo que eso ya lo sabes.

- Tu vida fue nada menos que una ilusión vaga. Te mereces algo más.

Su rostro expresaba furia, el de el no se quedaba atrás. ¿Por qué le hacia esto?

- Pienso en ella todo el tiempo, de la misma forma en que tú piensas en el Hermione. Tu y yo no tenemos nada, Se que mi edad y posición son un problema. Pero eso no se compara con el hecho de que ni tú ni yo podemos dejar nuestros fantasmas.

Una verdad irrefutable pensó con tristeza. Ese hombre había dado en el clavo. Lo cual no significaba que doliera menos.

- Yo podría…

- No. No puedes. Yo no siento nada por ti, salvo deseo entiendes. Soy un hombre que se siente demasiado atraído por tu belleza.

- Mentiroso.

- No veo la necesidad de mentir. Desde tu cuarto año me pareces atractiva. Cuando inicio tu sexto año te deseaba más que nunca. Tu cuerpo era una excelente distracción contra mis demonios, pero ya no más. No quiero evadir mis sentimientos ni evitar lo que es. No eres Lily y nunca lo serás.

Esas palabras le dolieron mas que nada en este mundo. Por un segundo pensó que se rompería, se sentía tan frágil. Por dignidad guardo la compostura. Con una voz fría que no parecía ser la de ella le contesto:

- Lárgate entonces. Descuida cualquier vínculo entre nosotros por pequeño que sea esta muerto. Adiós.

El la miro un poco antes de desaparecer. Una vez en su hogar el sintió paz. Ahora el y ella eran libres. Ella era libre y seguramente alguien vería lo maravillosa que es. Ignoro la furia que lo invadió con ese pensamiento.

Las doce campanadas tocaron. Un nuevo año había iniciado. Sin nada bueno. Sin inicios, lo único que tenían era el final de algo que jamás había empezado. O al menos eso deseaban creer.