Solo en la oscuridad
Capitulo 4
Ojos Rojos
-Es extraña- murmuró uno de los chicos en la sala. Nakuru y Spinel observaban a Mei-ling con atención, preparados para atacar. Mientras que Eriol y Shaoran estaban en otro extremo de la habitación, muy tranquilos.
-No se preocupen- dijo animadamente Mei-Ling. –no lo voy a atacar-
-¿Por qué tus ojos están rojos?- le preguntó Nakuru.
-Es color natural. No es que allá perdido el control. Así que tranquilos- dijo Mei-Ling tranquilamente, riendo animosamente.
Las preguntas le llovían a la joven por su misión, su comportamiento y vestimenta, mientras ella alentadamente las respondía. En otra parte de la sala estaba kumiko, con un grupo menor de chicos haciéndole preguntas. La chica sonreía tímidamente, mientras respondía agachando la cabeza. Y mas alejado de ellos estaban Eriol y Shaoran, apenas cruzando palabras.
-Nos quedaremos algunos días aquí- dijo Shaoran.
-No hay problema- respondió Eriol amablemente. Shaoran lo observo, por algún motivo desconocido para Eriol, vio que Shaoran estaba muy molestó. Shaoran caminó hasta la salida sin decir palabras. Eriol se quedo observando a Mei-ling y luego paso su mirada hasta la otra chica nueva, Kumiko. Después de unos segundos caminó hacía Spinel. Nakuru estaba muy emocionada con la joven de ojos rojos. Mientras que Spinel la observaba aburrido, como siempre. –Spinel- lo llamó el joven. Inmediatamente el pequeño joven asintió y lo siguió hasta las afuera de la sala.
-Sé que es por esa chica- le dijo Spinel, cuando llegaron a la sala privada que tenía Eriol.
-Ya te habías dado cuenta-
-Claro- le respondió el pequeño. -Yo me haré cargo de ella-
-Bien, se cuidadoso y protege a Nakuru de ella- Spinel asintió.
-No te preocupes, si algo pasa, la matare- Eriol asintió, mientras Spinel se retiraba dejándolo solo en la habitación.
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Naofumi entró en una casa, sin golpear ni pedir permiso. Todo estaba en completa oscuridad y silencio. Algunas personas estaban rodeándolo y se movía sigilosamente.
-Tranquilos- les dijo a las sombras que se movían en el pasillo. –Soy uno de ustedes- algunas de las sombras se hicieron visibles, hasta convertirse en personas. Una mujer caminó hasta él desde el fondo del pasillo y sonrió. – ¿una humana?-
-Pensamos que eras un Yami no Blood. Cuando nos dijeron que vendrían cazadores, pensamos que serian más-
-Mi compañera murió. Nos atacaron anoche-
-Es extraño que Yami ataque-
-¿A si?-
-Ellos, siempre guardan la distancia y nunca se arriesgan- le dijo a la humana.
-Son cobardes- espetó Naofumi. –Asesinaron a mi compañera cuando estábamos en desventaja- el cazador miró a la humana – ¿Tienen alguna idea de donde se esconden?-
-Sí, pero no lo diremos hasta saber donde esta el líder del clan. Esa es nuestra principal misión-
-Como sea- Naofumi hizo un gesto con la mano y observo a los cinco vampiros cazadores que lo rodeaban. –No me interesa meterme con ustedes, solo quiero encontrar a una mujer-
-¿De quién se trata?-
-Es una Yami, su nombre es Rubi Moon o también conocida por Nakuru. Vengo siguiéndole el rastro desde Wakayama-
-¿Con que grupo va?-
-Con el grupo del conde- dijo Naofumi.
-Ese grupo está cerca de aquí, es todo lo que puedo decirte-
-¿No me darán más información?- preguntó sarcásticamente.
-Te estás pasando de la raya- dijo uno de los chicos que lo rodeaba -…si eres un cazador, tendrías que tener tu propia información-
-No serás un espía de Yami- gritó otro. Los demás se colocaron en guardia.
-Esperan atacarme, estoy en mejores condiciones que ustedes, no durarían ni un minuto contra mí-
-No buscamos peleas dentro de nuestro clan- dijo la chica humana –por favor, mantengan las distancias-
-Solo vengo de pasada- Dijo Naofumi –necesito ropa e información-
-Te ayudaremos un poco, pero no creas que te daremos información- dijo la mujer. –Sígueme- los dos comenzaron a caminar por el pasillo, hasta una de las habitaciones.
-¿Tú traicionaste al conde?- pregunto Naofumi, mientras se apoyaba en la puerta cerrada, observando a su presa.
-Sabes de eso-
-Todos lo saben. Todos conocen la historia de la humana que se unió a los Hunter para obtener inmortalidad, aun traicionando a su gran amor- Naofumi rió a carcajadas – eso quiere decir que el amor no sobrepasa todos los limites-
-Eres muy diferente a como te imaginaba- dijo Kaho, indignada.
-En cambio tú… eres exactamente… como te imaginaba- dijo maliciosamente, a lo que Kaho apretó los puños y siguió su camino.
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-No tienes nada de que preocuparte- le dijo la mujer de cabello rojizo a su hija que estaba recostada.
-Mamá, son ustedes los que actúan extraño- respondió la joven.
-Sí, si- la mujer se sentó en la cama y observo con ternura a su única hija.
-¿Por qué estoy aquí?- preguntó ella -quiero irme-
-De acuerdo con el resultado de la muestra que tomó el doctor, decidirán si estas bien para que te den el alta-
-¿Muestra de qué? No me siento enferma-
-Lo sé, pero no te aflijas. Es solo un diagnostico de… de…- la mujer no sabia que decir, las palabras no llegaban a su mente, ni a su boca.
-De rutina- dijo la voz de un hombre que venia desde la puerta. Las dos mujeres voltearon a mirarlo. Era Touya, el hermano mayor de su amiga Sakura.
-No recuerdo que nosotros hiciésemos este tipo de.
-Tu padre lo pidió, Tomoyo- la interrumpió Sonomi. –por eso vine-
-Pero si quería que viniera al hospital a controlarme, deberías haber llamado madre. O es que ¿estas ocultándome algo?- Sonomi se quedo blanca ante la perspicacia de su hija. Sonomi intentó relajarse.
-Está bien- la pelirroja miró a Touya y asintió. –anteayer en la noche tuviste un accidente. El auto en el que viajabas chocó y saliste herida- Tomoyo abrió los ojos a más no poder.
-No-no recuerdo nada-
-Es porque te diste un fuerte golpe en la cabeza- agregó Touya.
-¿Qué pasó con Tomoe y Yukari? Ellas iban conmigo-
-Sí- En un momento la tensión se apodero del lugar -Yukari… ella… no sobrevivió al accidente- la respiración de Tomoyo se detuvo. –y Tomoe… esta inconsciente- Tomoyo sintió que todo le daba vuelta.
-¿Soy… la única que salió ilesa del accidente?- su presión se acelero y la maquina que iba conectada a su dedo, hizo un ruido molesto. Touya se acercó y le tocó el hombro.
-No te alteres, Tomoyo-
-¿No pensaban decírmelo?-
-Claro que sí, pero queríamos que estuvieras un poco más recuperada-respondió su madre. El doctor asintió.
-Quiero ver a Tomoe- dijo Tomoyo.
-Eso no puede ser. Tomoe esta en aislamiento, no puede recibir visitas-
-¿Aislamiento?-
-Su condición es muy delicada. Se que lo entiendes- Tomoyo se mordió el labio y agachó la cabeza.
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-Según lo que me dijo el doctor- dijo Sonomi mientras hablaba por teléfono. –Le darán de alta a más tardar mañana en la tarde-
-Quiero que estén todas sus cosas listas, para que salgan de ahí- dijo la voz al otro lado del teléfono.
-Sí, querido- Sonomi asintió y vio que la puerta de la habitación de Tomoyo se abría y la chica salía. –Espera, después te llamare- corto el celular y miró a su hija. -¿A dónde vas?-
-Estoy aburrida, no tengo nada que hacer- le respondió la joven de ojos violetas.
-¿Quieres que te traiga algo? –
-Si- Sonomi la hizo entrar en la pieza.
-¿Qué deseas, Tomoyo?-
-Me gustaría leer algo, algún libro-
-Pediré a una de las chicas que traiga uno de la casa-
-Gracias-
-Ahora vuelve a la cama- Sonomi dirigió a su hija hasta la cama y la arropó. –no te muevas de aquí. Volveré en unos minutos- le dio un beso en la frente y salio rumbo a la puerta. Camino por el pasillo, pero se detuvo en seco y observo la puerta. Silenciosamente volvió hasta la puerta. –"Tomoyo quizás la quería distraer, para ir a ver a Tomoe, y eso no podría ser. Tomoe tenía el cuello destrozado y la piel con múltiples arañazos"- tomó aire y abrió la puerta. Tomoyo estaba con los ojos cerrados y descansando en la cama. Abrió los ojos y miró a su madre que estaba observándola desde la puerta.
-¿Mamá?- Sonomi se quedo en silencio, unos segundos. -¿Qué pasa?-
-Lo siento, quería ver si estabas bien- salió de la habitación sonriendo. –"quizás es mi imaginación"-
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"Se hallaron cuatro trabajadores muertos en la desagüe, a eso de las cuatro de la tarde del día de ayer. Los cuatro tuvieron diferentes marcas en el cuello y en las muñecas" Nakuru apagó el televisor y dirigió su vista hacia sus acompañantes.
-Él siguió vivo y vendrá tras nosotros- dijo con su vista fija sobre Eriol.
-Otro más. Creo que ya tenemos a todo el clan detrás de nosotros- dijo sarcásticamente Spinel. –Uno mas no seria un gran problema- Eriol observo a Shaoran.
-¿Te molestaría salir un momento?- él chico negó con la cabeza y los dos se levantaron. Mei-Ling también se levantó, pero Shaoran la observo y negó con la cabeza.
-Mei-Ling, iré solo- la chica hizo una mueca, pero se quedo en su lugar.
-Ten cuidado-le dijo la chica a lo cual Shaoran asintió, y en compañía de Eriol salieron dejando solos a los chicos.
-El tiempo es cambiante- comentó Shaoran para comenzar una conversación.
-Al igual que nuestro destino-agregó Eriol con una sonrisa. – ¿estás buscando a nuestro espía?-
-Parece que lo han encontrado, y puede estar en peligro-
-Piensas arriesgar tu vida y la de Mei-ling para salvar a un solo Yami-
-Es esencial. Esa persona espera que nosotros lo salvemos. Además mi deber es localizarlo, no salvarlo-
-Ya veo. ¿Nuestro líder se encargara de salvarlo cuando llegue el momento?- preguntó Eriol. Shaoran asintió.
-Solo nos quedaremos unos días aquí- dijo shaoran –esperamos no causarle muchos problemas a tu grupo-
-No te preocupes- sonrió eriol. -¿A dónde te diriges, ahora?-
-Voy hacia Tokio. Esta ciudad no tuvo muchos ataques antes de que nosotros llegáramos, lo que me dice que son ustedes los responsables de todos ellos. Según se el chico perdido esta en un grupo fijo. No tienen que irse todavía de Osaka, puedes quedarte por ella, yo me encargare de Naofumi-
-Bien. Mei-Ling se ve bien, desde la última vez que la vi-
-Ha pasado por muchas cosas-
-Su presencia pone nervioso a los demás-
-Son sus ojos- Shaoran lo observo, Eriol asintió con una sonrisa en sus labios.
-Los demás piensan que en cualquier momento los atacara- desde siempre se sabia de que los ojos rojos de los vampiros demostraba los sentimientos que se salían de control. La rabia, el odio, el deseo, todos aquellos fuertes sentimientos que los ayudaban a dar lo mejor, o lo peor de su ser. Casi siempre resultaba con sus habilidades. Aunque había excepciones, como era el caso de Mei-ling, que eran humanos que al transformarlos sus ojos cambiaban su color a escarlata.
Una pareja paso junto a ellos. Los dos se quedaron en silencio y siguieron lentamente su camino.
-Aunque se les advierta las personas no escarmientan, igual salen de noche- le comentó Eriol.
-Aquella chica también salía de noche- le dijo Shaoran.
-Aquella chica, iba camino a su casa y con sus escoltas-
-¿La defiendes?-
-Quizás- respondió Eriol.
-No quisiste que aquella noche fuera Nakuru quien borrara sus recuerdos y lo que es mas extraño, le diste de tu sangre. ¿Por qué lo hiciste?-Shaoran se detuvo, mirándolo fijamente.
-¿Tengo que responder a eso?- preguntó Eriol, pero Shaoran no le dijo nada, solo se quedo en silencio. Él sonrió – porque tenemos un vínculo que nos une-
-¡Porque tú lo quisiste!- respondió Shaoran. -la sangre es lo que te une a la vida, no a esa chica- le dijo Shaoran. –Lo que hiciste va en contra de las reglas del clan-
-Dime cual es mi crimen. Solo la mordí, intentaba alimentarme-
-¡Le diste de tu sangre!-
-¿Y cuál es el problema?-
-Intentabas convertirla en uno de nosotros ¡ese es el problema!- Eriol se dio media vuelta, en dirección a la pareja que seguía caminando.
-Creo que ya debo recuperar energía-
-No podrás evadir al líder cuando se entere-
-A ella no…- Eriol comenzó a caminar hacia la pareja. –…pero hasta entonces, haré lo que sé hacer- puso sus ojos en rojo y mostros sus colmillos –Si no te molesta-
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Su celular comenzó a sonar, con una suave melodía. Naofumi la observo y sonrió.
-Amo estas cosas- apretó un botón y contestó -¿Qué tienes para mí, niña de eterna belleza?-
-Me encanta que me digas así. Se que Nanako murió-
-Las noticias vuelan- le respondió Naofumi de mala gana.
-Más en este sector- le dijo la voz al otro lado del teléfono. –Pero en fin, te llamó para decirle que tengo muy buena información.-
-Soy todo oído- dijo Naofumi.
-Pero te lo diré a su debido tiempo, cuando encuentre más información-
-¡Espera pequeña!… dímela, yo buscare la información que falta, así estarás mas relajada y harás bien tu trabajo- Naofumi le hablaba tiernamente.
-Está bien, pero no me culpes si después las cosas no resultan como lo esperabas-
-No te culpare, pequeña-
-Eso espero- dijo la voz al otro lado del teléfono –tengo una carnada, que espero resulte ser apetitosa para tus planes-
-Estas sonando como Nanako- respondió Naofumi.
-¿A sí? porque creo que a ella también se le hubiera ocurrido- los ojos de Naofumi brillaron por la malicia.
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Más entrada la noche camino hasta la mansión de la familia que le habían indicado, se quedo observando desde la puerta y sonrió. Las luces comenzaron a apagarse y el silenció se apodero de la casa. Siguió su camino por la calle, hasta perderse en la oscuridad
-¿Donde habías estado?- le preguntó Nakuru a Eriol cuando llego a la casa.
-Fui a dar una vuelta-
-Sabes, no es que me guste decirlo, o sea, en cierta medida me gusta decirlo, no porque que quiera molestarte, sino porque ella me molesta, no en personalidad, si no es sus órdenes, pero ella nunca hubiera ocupado un teléfono si no fuera una emergencia. Es ahí donde entra el problema y lo que me molesta, que ella me dice que nos vendrá a visitar si no contestas tu teléfono- Nakuru parecía agotado.
-¿Mi-mi teléfono?-preguntó Eriol confundido -No sabía que tuviera uno- Nakuru le entrego el móvil.
-Ahora lo tienes y por favor úsalo y no lo olvides- le sonrió la chica.
-Lo intentare- el móvil comenzó a sonar con una rítmica melodía, lo que extraño a Eriol.
-Lo elegí para ti, ya que no hay nada que sea alegre en ti, por lo menos una canción en tu teléfono debe serlo-
-Gracias, Nakuru- miró el teléfono que seguía sonando -…pero ahora debo contestar- se dio media vuelta y camino por el pasillo, para alejarse de la chica. Contesto el celular y espero a escuchar alguna reacción. Kumiko salio al pasillo donde estaba Eriol conversando. Él le sonrió y ella siguió caminando por el pasillo.
-"¿Como la estas pasando en Osaka?"- le dijo la voz de una mujer al otro lado de la línea.
-No creo que tan bien como tu- Nakuru todavía estaba en el pasillo.
-Pero… vendrás hasta Kyoto a visitarme-
-Podría ser, pero preferiría dejarlo para después-
-Y si fuera una orden- dijo la voz al otro lado del teléfono.
-Creo que en ese caso, no podría objetar ¿verdad?-
-No objetaras cualquier orden mía, Eriol- él asintió. La chica lo escucho y continuo con su charla –en este caso, solo te diré una cosa, con respecto a una humana de la cual me han llegado rumores- el conde apretó el teléfono hasta hacerlo crujir.
–No me hago responsable de su vida- esas palabras resonaban en su cabeza. Desde que había hablado con el líder, que no dejaba de pensar en aquella mujer, simplemente, le era irresistible. Las palabras del líder eran ambiguas, a que se refería con "su vida". Había dos clases de vida, la que ella tenía y la que ellos llevaban. El líder quizás se estaba refiriendo a que no se hacía responsable si ellos llegaran a matarla, o a convertirla. Eriol revolvió su cabello –"todo era tan confuso"- Caminó hasta el viejo edificio donde había acompañado a Tomoyo aquel día. Entró, y aunque no había nadie para recibirlo no le fue difícil entrar, ya estaba acostumbrado a llegar de improviso. Caminó hasta la sección de cuentos urbanos y se detuvo frente al estante, donde ella había sacado el libro, el que estaba de vuelta en su lugar. Rozó el dorso y sonrió. –"Así que el líder había planeado todo desde un principio. Ella le había recomendado el libro de vampiros a Tomoyo ¿Qué planeaba hacer? Y más importante que eso ¿qué era lo que ella pensaba de su relación con Tomoyo?"- tosió, nervioso–"¿Qué-que relación con Tomoyo? ellos no tenían nada que ver"- caminó devuelta por el pasillo, pero se detuvo junto a un sillón y se sentó cómodamente. –"¿por qué trataba de evitarlo? ¿Por que la había salvado ese día? ¿Y porque aun tenía dudas de lo que sentía por ella? Si no sintiera nada la vería solo como un plato apetitoso del cual deleitarse. Hacía muchos años que no se sentía atraído por una mujer. La última fue Kaho y todavía sentía el trago amargo de su traición. Kaho lo había hecho perder el rumbo y pasar a llevar la autoridad de su líder, hasta el punto de dejar a todos, por ella. Alejó a Nakuru y a Spinel, e incluso peleó con Yami, y se fue con la promesa de no obedecerla. Sus dos seguidores desconcertados y apenados por la mala decisión se alejaron de él y se refugiaron en otro grupo. Todo para nada, todo para darse cuenta que había tirado todo lo que era a la basura, por una humana que decidió dejarlo a merced de inescrupulosos científicos con el fin de satisfacer sus curiosidades. Se dio cuenta de su error demasiado tarde, cuando ellos ya experimentaban con su cuerpo las miles de formas de regeneración que él poseía. Durante muchos días de agonía, de lamentarse y de suplicar por una muerte, apareció Yami para salvarlo por segunda vez. Sin reglas y sin perdón asesinó a todos los que tuvieron que ver con aquella horrible tortura y los sirvió en un banquete especial para él. Fue entonces que él renovó los votos de fidelidad con su líder y juro nunca más desobedecerla"- los recuerdos hicieron que su piel se entumeciera. Aquello parecía una película de ciencia ficción y una pesadilla, pero todas las cicatrices que quedaron en su mente no se borrarían tan fácilmente. –"Entre las cosas que todos le decían, era que involucrarse con una humana, era volver a repetir la historia, pero él no pensaba lo mismo. Todos los humanos eran diferentes y aunque hacia ciento nueve años que él no era humano, una vez lo había sido y todos los demás también. Y entre ellos mismos podían encontrar la fidelidad mas devota que se podría pedir. Si Kaho era de una manera, no se le iba a condenar a todos los humanos, porque Tomoyo era diferente. En ella podía confiar y quería confiar. Con Tomoyo quería estar y vivir, de la manera que fuera. Escondiéndose, exponiéndose a la luz e incluso transformándola. Tomoyo lo atraía con cada movimiento. La forma de moverse, de su piel, de sus miradas, todo le gustaba. Incluso su sangre. Era como un vino, al que hay que servirlo en una buena copa y dejar que fermente hasta su punto máximo, para sentir su perfume cuidadosamente y luego beberlo. Ella era tan exquisita"- se detuvo un momento por el sentimiento de asfixia que lo recorrió. Se sentó en el sillón y sintió que el cuerpo le ardía de sobremanera. El color de todo lo que miraba se teñía de un intenso color rojo que le hacía hervir la sangre. La imagen de la sangre de ella lo estaba haciendo perder su uso de razón. Se levantó pero cayó pesadamente, hasta que sus manos hicieron aparecer sus garras.
–Quiero…- se levantó, mientras perdía completamente el sentido de la cordura –…poseerla- y caminó hasta una ventana.
Continuara…
