Notas inesperadas de autora: este fic es shit, o al menos, no me hace sentir realizada. Advertidos están.
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Mello es un experto en la seducción. O al menos, eso piensa él. Y sí, ¿para qué mentir? Esto no se aleja para mucho de la realidad, e incluso suele ser un hecho que llega al punto de enorgullecerle. Mello conoce todas las tácticas, desde las más complejas, hasta las más sencillas. Una mirada, un simple roce e incluso, un par de palabras. Es bastante sencillo, piensa, todo se basa en un vicioso juego que consiste en ver quién llega más lejos.
Pero, Mello sabe existen personas que suelen salirse de sus expectativas.
Entre esas personas destaca Matt.
Matt, con su mirada perdida. Matt, con aquel desinterés en todo aquello que conlleve un poco de su esfuerzo. Realmente no lo entiende, y prefiere mantenerlo en secreto, algo privado que solo compartirá con él. Porque, increíblemente, Matt no necesita de la seducción. O eso, o simplemente dicho arte nació con él y no le hace falta esforzarse demasiado.
Mello lo ha comprobado, por supuesto.
Aquella noche -la primera de tantas-, Matt había perdido una apuesta en un juego de póquer. Mello, orgulloso, tenía que decidir qué penitencia debía pagar. En ese momento recordó aquellas miradas que Matt recibía en la calle, y no es que él estuviera celoso. ¿Celoso de él? ¡ja!
Fue simple y burda curiosidad, quería saber si Matt era lo suficientemente... seductor, como para llevarle a la cama.
En ese instante, Mello estaba completamente seguro de que Matt no lo lograría.
...
Se equivocó.
Aquella noche, de repente, dejó de ser fría y oscura, para alcanzar temperaturas bastante insospechadas. Y no precisamente porque la calefacción estuviese demasiado alta.
Mello está seguro, ahora, cuando siente nuevamente aquel cuerpo sobre el suyo, que Matt nunca necesitó de la seducción.
Ese desgraciado siempre le tuvo en sus garras.
