Nota del Autor:
Buenas tardes a todos! He vuelto! Sé que me he tardado un poco pero estuve ocupado preparando exámenes finales y demás. Las buenas noticias son que aprobé todo lo que he rendido, así que ahora estoy de vacaciones. En consecuencia, espero poder actualizar mis historias más seguido.
Como siempre, agradezco a todos por sus comentarios en reviews y por seguir haciendo crecer este fic. A todos, muchas gracias. En esta ocasión voy a responder algunas dudas que me han hecho saber por medio de los comentarios. En cuanto a las canciones, he pensado mucho en añadir canciones de K-Pop como Mic Drop de BTS, o Butterfly, entre otras de esa banda, así como también muchas que me gustan de diversos grupos y que suelo escuchar. El problema es que, al estar en coreano y esta historia estar ambientada en Japón, quizás les cueste a los personajes cantar esas canciones. No digo inglés porque es una lengua que se habla en todo el mundo, prácticamente, pero en fin. Dependerá de ustedes; si quieren que ponga música de K-Pop lo hago y sino se mantendrá en lo ya mencionado en capis previos. Por otro lado, y en cuanto a las chicas del Lol la verdad que nunca lo jugué mucho xD, pero puede que escoja alguna para que aparezca en cameos.
Oh, por cierto, antes de comenzar quería que sepan que este capi le saqué una parte porque sino se hacía muy largo. Me dejé llevar y escribí muchos momentos en cuanto a un nuevo personaje que hace su aparición, pero espero que les guste.
Disclaimer: Ni Naruto ni Idolmaster me pertenecen, así como tampoco sus respectivos personajes ni los que he tomado de otras series como (Vocaloid, Highschool of the Dead, KissxSis). Todo lo mencionado es propiedad de sus autores, creadores.
Capítulo Tres : La Nueva Alumna
Un nuevo día comenzaba en la ciudad de Konoha, con el Sol brillando intensamente por sobre las ínfimas nubes que flotaban por los alrededores, prometiendo un excelente clima para el resto de la fecha. Los habitantes del lugar, sin embargo, ignoraron esto por completo mientras se disponían a retomar sus rutinas diarias, saliendo de sus casas a fin de llevar a cabo sus tareas y responsabilidades para ese lunes, el cual representaba el comienzo de semana.
Tal era además el caso de los numerosos estudiantes de Konoha Gakuen Den, quienes se reunían en masas por la avenida que daba al enorme complejo cercado por un vallado alto y con una entrada que daba a un imponente edificio de múltiples pisos lindado por uno de menor tamaño que actuaba como gimnasio, así como también una amplia pista de atletismo con extensa llanura y árboles, una piscina de natación en el techo, y otras disposiciones que hacían de esta escuela la mejor en la ciudad por sobre la rival, Suna.
Casi todos los alumnos aprovechaban aquel momento previo a la tortura para ponerse al día con sus amigos, absortos en sus conversaciones. Algunos otros, algo más solitarios, caminaban por su cuenta mientras escuchaban algo de música o estudiaban mentalmente para prepararse para un nuevo día de clases.
Unos pocos, como Naruto Namikaze, prácticamente arrastraban los pies y hacían fuerza por mantener los ojos abiertos rodeados por ojeras al tiempo que se acercaban con aire cansino al edificio. Un sonoro bostezo escapó de sus labios mientras lo hacía, llamando por un momento la atención de los demás alumnos de otras clases que lo observaron curiosamente antes de volver a sus propios asuntos.
Así era siempre. A Naruto nadie le daba ni la hora. Era invisible, no existía a no ser que tratase de llamar la atención buscando pelea con Sasuke Uchiha o le jugara alguna broma a otro estudiante/profesor; ahí, y sólo ahí, los demás se fijaban en él, pero sólo para reírse de su infortunio o estupidez, dependiendo del caso.
Aquel día, sin embargo, el rubio tenía demasiado cansancio como para preocuparse por hacer lo de siempre.
"¡Yo, Naruto!"
El rubio forzó a sus ojos a abrirse en cuanto escuchó una voz familiar justo delante suyo, notando (y no sin algo de sorpresa) que se trataba de Kiba Inuzuka, parado frente a él con una sonrisa típica de su familia. "¿Kiba?", Naruto se frotó los orbes con las manos, preguntándose qué podría querer el chico perro con él. "¿Qué pasa?"
Kiba simplemente ensanchó la sonrisa, al punto que el rubio no pudo evitar entrecerrar los ojos en señal de sospecha. "Oh nada, pensé que como hace mucho tiempo no hablamos, ¿por qué no hacerlo ahora? ¡Somos amigos después de todo!"
"Eh", el Namikaze se mantuvo callado por un momento, sin saber bien a qué se debía todo esto. "¿Podría ser después?", el rubio comenzó a caminar, deseoso de tener algo de paz y tranquilidad antes de empezar la tortura del día. "Estoy cansado."
"¿Día agitado el de ayer?"
Para su interna molestia, el Inuzuka no pareció captar el mensaje implícito en sus palabras anteriores, notando como se ponía a su lado en un claro intento de andar junto a él. "...Digamos que sí."
"Heh, ya veo. Debe tener algo que ver con tu nuevo trabajo, ¿no es así?", Kiba observó disimuladamente cómo el rubio a su lado parecía sacudirse en reacción a eso, algo que lo hizo sonreír disimuladamente. "Mamá mencionó algo de eso cuando viniste el sábado. Lo que sea que estés haciendo, no te envidio Naruto, y menos viendo tu estado."
De manera inconsciente, o quizás no tan inconsciente, el Namikaze se relajó inmediatamente al creer que el Inuzuka en realidad no sabía acerca de su más reciente secreto. "Es agotador", mintió el rubio, más tranquilo. "Pero la paga es muy buena. 60000 yenes al mes. No me puedo quejar."
Kiba se mostró sinceramente sorprendido por primera vez en el día. "¿¡Tanto!?", '¡quizás debería considerar convertirme en un Idol también!', exclamó en su mente, reprimiendo imágenes de una miniatura suya vestido elegantemente, saliendo con muchas chicas, y manejando un auto deportivo. "W-Wow, debería pensar en conseguirme un trabajo así... Aunque, me mata la curiosidad Naruto, ¿dónde es que pagan así de bien?"
Ante aquello, el rostro del rubio palideció de forma considerable, pensando en el lío que se había metido al mencionar tontamente su salario. ¡Por supuesto que Kiba o cualquier otro querría saber sobre eso! Aunque no podía bajo ningún motivo decir la verdad, por lo menos no mientras pudiese. Aquel había sido un consejo de Morita, el cual iba a seguir hasta dónde le permitiese su presente.
"Eh... Bueno..."
"¿Sí...? ¡Vamos Naruto, no seas mezquino!", dijo Kiba, deteniéndose frente a la poblada entrada de la academia e impidiéndole al Namikaze escaparse de allí. El plan del Inuzuka era que el chico lo confesase por su cuenta, así tendría más ventaja y su madre no se enteraría que había estado espiándolos mientras discutían aquellos asuntos tan importantes.
Si el rubio lo decía voluntariamente, no había forma de meterse en problemas. Además, podría tener el privilegio sobre el resto al tener de 'amigo' a un futuro Idol con acceso a otras compañeras hermosas de la industria...
Naruto, mientras tanto, sintió como su cuerpo comenzaba a sudar de los nervios. '¿¡Cómo saldré de esta!?', se preguntó internamente, y antes de tan siquiera tener que planear algo o mentir, dos chicos que el Namikaze identificó como los pervertidos de la clase 1-A pasaron corriendo junto a ambos, llevándose por delante a un Kiba que no pudo evitar caerse de espaldas y golpearse la cabeza contra el pavimento al no esperarse el impacto.
"¡Corre Huto-san, tenemos que verla!"
"¡H-Hah! ¡OPAAAI!"
Su compañero, jadeante, profirió aquel grito antes de doblar por la entrada, uniéndose al tumulto de alumnos que se reunía justo afuera de la puerta principal. Naruto no perdió el tiempo y aprovechó aquella oportunidad para dejar atrás a Kiba, quien seguía tirado en el piso con espirales en los ojos.
'¡Nunca pensé que diría esto, pero... gracias pervertidos!', su alegre voz resonó en su mente mientras continuaba acercándose al conjunto de alumnos con aire apresurado, sin mucho interés en descubrir qué los tenía tan exaltados. En especial a la población masculina que superaba por mucho a la femenina de aquel punto de encuentro.
Recorriendo en un segundo el pavimentado camino que llevaba a la puerta, Naruto encontró su camino bloqueado por innumerables espaldas, pertenecientes a estudiantes que comentaban entre ellos sin quitar la mirada de adelante. Comentarios cómo "¡Que linda es!" "¿De dónde es?" "¿Es una alumna nueva?" u otros, provenientes de ciertos pervertidos mezclados entre los demás, como: "¡Miren esos pechos! ¡Son tan gr-!" (los cuales decidió ignorar por vergüenza ajena) llegaron a los oídos del Namikaze, haciéndole que se pregunte por un momento por quién había tanta conmoción.
Naruto trató de pedir permiso, deseoso de entrar, hasta que decidió cambiar de táctica y abrirse camino como él mejor sabía hacer: a la fuerza.
"Oi, ¡abran paso!"
El chico pudo cumplir su cometido, apartando con sus hombros a los que tenía por delante, hasta que en un momento logró salir de repente hacia la parte interna del círculo formado por los estudiantes reunidos. Sin embargo, y en su impetú, Naruto no pudo evitar chocarse con algo, o alguien, que no había notado antes.
"¡Ay!"
Y ese alguien, notó con torpeza, era una chica; una hermosa joven de su edad, ahora sentada sobre su trasero en el suelo frente al rubio con una mueca de dolor presente en todo su delicado rostro. Naruto tardó unos segundos en darse cuenta lo que había ocurrido, hasta que tanto la imagen de la chica, la sensación que aún restaba en su pecho después del choque, y los comentarios asesinos de todos a su alrededor produjeron que su cerebro finalmente registrara los hechos.
"¡L-Lo siento!", exclamó entonces el rubio, sinceramente apenado por lo que había hecho. "Ven, déjame ayudarte", luego de que la joven aceptara su mano con un puchero y se pusiera de pie hasta quedar a pocos metros de él, Naruto dijo. "¿Estás bien?"
La aludida se tomó un momento para recuperar la compostura antes de sonreírle al muchacho, ambos ignorando los gritos de los demás, amenazando al Namikaze de muerte. "Hai~ Y no te preocupes, soy bastante más fuerte de lo que parezco", la chica, quien Naruto notó tenía cabello marrón oscuro atado en dos pequeñas colas a ambos lados de la cabeza y ojos de una tonalidad algo más oscura que la de Mika, flexionó un brazo, fingiendo que poseía grandes músculos.
Algo que hizo reír al rubio de buena gana. "Que alivio... Por cierto, soy Naruto, Naruto Namikaze."
"Gusto en conocerte Teburo-san~", el chico la corrigió rápidamente, ante lo cual ella sacó la lengua mientras colocaba un puño contra su cabeza y guiñaba un ojo. "Sumimasen. Mi nombre es-"
"Oh, Naruto. Veo que has conocido a nuestra nueva alumna."
La inconfundible voz de un aburrido y desganado Kakashi Hatake interrumpió la presentación que estaba siendo llevada a cabo entre ambos, con los dos jóvenes girándose en dirección del espantapájaros de cabello plateado desafiante a la gravedad, máscara blanca como la que usaban los doctores en los hospitales y traje. "¡Kakashi-sensei!", saludó el rubio, sonriente.
El profesor de historia le asintió antes de dirigirse a la impaciente multitud que había estado a milímetros de darle una paliza a aquel que se había atrevido a lastimar a un ser tan delicado como esa chica, según las palabras de muchos. "Ustedes, a clase. Ya", lentamente, y no sin gruñidos y quejas audibles, el grupo comenzó a desbandarse, entrando en el enorme edificio principal. Naruto ignoró por completo las miradas de odio que entonces recibió, más no la chica a su lado, que lo miraba con aire curioso. "Naruto, tú también. Debo llevar a Airi Totoki-san aquí", en ese momento Kakashi la señaló, algo ante lo que la pelimarrón se irguió con pronteza, "con Tsunade-sama."
"¡Vaya, tu primer día!", el rubio colocó ambos brazos detrás de la cabeza con una enorme sonrisa para luego asentirle a la chica. "Bienvenida. Espero que seamos amigos."
"¡H-Hai!", respondió ésta última para luego marcharse con el profesor, volteando la cabeza para sonreírle al muchacho antes de perderse en los adentros de la institución.
Naruto agitó su mano hasta que no pudo verla, exhalando un suspiro cansado cuando se quedó sólo. "Bueno", dijo entonces mientras alzaba la mirada en dirección al cielo, "debería huir antes que Kiba se recupere..."
Sus palabras parecieron tener un efecto inmediato, porque de repente se le ocurrió mirar por encima del hombro y, al hacerlo, sus ojos se encontraron con la atontada figura del Inuzuka, quien se tambaleaba al tratar de mantenerse en pie. 'Esa es mi señal', pensó, esfumándose dejando una nube de humo detrás como si de un ninja se tratase.
Los murmullos y las conversaciones eran comunes antes de cada clase en la Academia Konoha, con la mayoría de los estudiantes aprovechando a distenderse antes de la llegada del profesor designado para la fecha. Ese día, sin embargo, todos en el salón del curso 1-B se encontraban entusiasmados y alegres por la noticia de que una hermosa chica sería la nueva compañera de todos; aquellos que no la habían podido ver en la entrada escuchaban con mucha atención a los "afortunados", enviando de vez en cuando miradas de odio en dirección de un ajeno Naruto Namikaze...
...Quien se encontraba descansando sobre su propio escritorio, sin prestarle mucha atención a lo que se decía alrededor. Sus ojos cerrados y su leve respiración casi podría haberlo hecho pasar como que estaba durmiendo, pero por más que eso quisiese en aquel momento, por algún motivo no lo lograba. La expresión de la chica de antes, Airi si mal no recordaba, no había abandonado su mente en toda la mañana — la razón siendo su propia curiosidad acerca de la joven, en quien no había notado ese mismo prejuicio con el que los demás se dirigían a él.
Que ni siquiera se haya inmutado a las amenazas y comentarios que recibía estando ahí con él fue algo agradable para variar.
"Clase."
La repentina voz de Kakashi Hatake sacó al rubio de su ensimismamiento, y justo a tiempo para percatarse que, de los demás, él era el único que permanecía sentado. Sus ojos zafiro observaron con algo de vergüenza cómo el profesor y sus compañeros esperaban a que se pusiese de pie, así podrían saludar al docente.
Y eso hizo, aunque un poco a regañadientes, para luego corear al unísono con el resto de la clase: "¡Ohayo Gozaimasu, Kakashi-sensei!"
"Pueden sentarse", y al escuchar aquellas palabras, todos los alumnos (incluido Naruto) retomaron sus lugares, generando un silencio sepulcral que provocó que Kakashi sonriera su famosa sonrisa de ojos. "Cómo muchos de ustedes sabrán, algunos mejor que otros...", al decir aquello, el espantapájaros apuntó su mirada sonriente a Naruto, quien se ganó nuevamente las miradas de odio de sus compañeros, "tendremos una nueva estudiante proveniente de Akita que comenzará el día de hoy. Totoki-san, puedes entrar."
Apenas dijo eso último, muchos de los estudiantes se pusieron de pie en un instante, girando sus cuellos en dirección de la puerta que aún permanecía abierta. Pronto, y justo después que el Namikaze rodara los ojos ante la actitud de sus estúpidos compañeros, la misma chica de antes se hizo presente en la entrada, sonriendo tímidamente mientras desviaba la mirada hacia abajo.
Una conducta que rápidamente causó que aquellos chicos que no la habían visto comenzaran a hablar entre ellos con sonrojos presentes en sus caras.
'Bakas', pensó el rubio, antes de ver cómo Airi se paraba de espaldas a la pizarra.
"Preséntate a la clase, Totoki-san", dijo entonces Kakashi, manteniendo su sonrisa de ojos. "Menciona las cosas que te gustan, las que te disgustan, tus expectativas para el futuro y eso. O... puedes simplemente decir tu nombre, lo que desees."
La pelimarrón asintió algo más confiada que antes para luego girarse a la clase, el profesor junto a ella sacando un pequeño libro de portada extraña a fin de retomar la lectura que tan interesante se había puesto mientras perdían el tiempo. "Hai~ Mi nombre es Airi Totoki. Me encanta la pastelería y...", la oración de la nueva alumna perdió fuerza hasta que la misma dejó de hablar, poniendo un dedo sobre su mentón mientras pensaba cuidadosamente en algo ante la curiosa mirada de todos. "Eh, ¿qué otra cosa tenía que decir? Se me olvidó~"
Mientras todos los presentes se cayeron al piso al oír aquello, Kakashi apartó la mirada de su libro erótico. "Tus disgustos y tu sueño para el futuro."
"¡Oh! Mis disgustos... bueno, no me gustan las cosas que son difíciles", Naruto y los demás parpadearon en incredulidad ante lo que oían, "y mi sueño es convertirme en Idol~."
"Woooo..."
"¡Seguro lo logras, Airi-chaaan!"
"¡Estaremos alentándote!"
Esos y más gritos fueron proferidos por la mayoría de la población masculina y, sorprendentemente, algunas chicas que encontraban a la nueva estudiante alguien bastante adorable. Naruto, por su parte, no pudo evitar reír por lo bajo con algo de complicidad. 'Últimamente estoy viviendo demasiadas coincidencias', pensó, notando como Kiba sacaba la lengua como si de un perro se tratase y luego silbaba en conjunto con los vítores de alegría de los otros chicos al ver que la chica les sonreía inocentemente.
"¡Arigato, minna-san!", exclamó ésta última, para luego girarse a Kakashi con una mirada esperanzada. "Entonces... ¿Aprobé?"
El silencio vino tan súbitamente como aquella última pregunta. "¿...Disculpa?"
"¿Aprobé el examen? Espero haberlo hecho bien~."
Naruto pasó la mirada de Airi a su sensei, y del sensei a Airi de vuelta, su cara la epítome de la confusión y la incredulidad. "Esto no era un examen..."
"Que alivio...", la pelimarrón se llevó una mano al pecho mientras exhalaba un suspiro. "No soy muy buena para esas cosas, tee-hehe~."
Kakashi, contrario al resto de su alumnado quien se mantenía completamente atónito, sólo se limitó a sonreír. "Bueno saberlo", después de asentir, su mirada se tornó en dirección de la clase, avivando la esperanza de aquellos que esperaban que la chica ocupara el lugar vacío al frente, dónde podrían mirarla. "Toma asiento...", en una momentánea pausa Hatake notó cómo algunos juntaban sus manos y le rogaban con gestos para que les cumpliese el deseo; otros señalaban el lugar de enfrente por sobre el que estaba al fondo, uno que nadie ocupaba por encontrarse al lado del Namikaze. ¿Pero cómo respondió el profesor a sus peticiones? Con su famosa sonrisa de ojos, algo que llenó de alegría por un momento a casi todos. "Hmmm... junto a Naruto."
"¿¡QUEEEE!?"
"Ohhhh, ¡Naruto-san! ¡Yahallo~!"
Naruto sintió como un poco de sangre le subía a la cara al ver que, nuevamente, era el foco de todas las miradas, aunque más por el hecho que Airi lo estuviese saludando alegremente. El aludido devolvió el saludo con una sonrisa leve, antes que la chica ignorara las sonoras propuestas del resto y tomase asiento en el escritorio contiguo al del Namikaze, depositando su pequeño bolso rosa lleno de imanes de animales chibi en el suelo.
"Bien, ahora que ya hemos terminado con eso, pasemos a... ¿Sí, Kiba-san?"
El aludido se puso de pie en su lugar, una expresión furiosa en su rostro mientras señalaba a un confundido Naruto con su dedo. "Oi, ¡esto no es justo! ¿Puedo sentarme en el lugar de Naruto? ¡Él no tiene derecho!"
'¿Qué pasó con "ser amigos", Kiba?', se preguntó para sus adentros el rubio antes de fruncir el ceño, la chica al lado suyo llevándose un dedo al mentón en evidente incomprensión.
"Esa petición...", la momentánea pausa tuvo al Inuzuka sujetando con fuerza los extremos de su banco, su rostro esbozaba una mueca de esperanza mientras el resto sólo lo miraba con incredulidad. Unos pocos, sin embargo, le daban la razón en que Naruto no tenía derecho a sentarse junto a la hermosa chica de pechos grandes. "Es denegada. Ahora siéntate y haz silencio. El próximo que tenga alguna objeción sobre la distribución de bancos argumentará sus razones ante Tsunade-sama."
Kiba prácticamente comenzó a llorar de la rabia para luego sentarse, ocultando su cara entre las páginas de su libro de historia. Los demás, por su parte, fueron lo suficientemente inteligentes como para guardar silencio, aunque no sin maldecir por lo bajo al suertudo rubio. Sólo restaba esperar hasta el almuerzo, pensó la mayor parte de la clase al unísono, dando miradas cautelosas en dirección de Airi en cuanto Kakashi se dio vuelta para escribir los puntos claves de la lección del día en el pizarrón.
Mientras tanto, en la parte trasera del salón, Naruto se dispuso a sacar su libro, teniendo muy en cuenta que, aunque estuviese agotado, era su responsabilidad el ponerse al día con las diversas materias de su escuela. Era eso, o decirle adiós a su nueva profesión. Y el tener una razón con la que motivarse ayudaba mucho en su opinión.
Apenas hubo abierto el libro en la página que indicó Kakashi y comenzó a seguir la lectura con la vista, algo en la periferia de sus ojos le hizo apartar la mirada y desviarla hasta Airi, quien se encontraba sonriéndole despistadamente, como esperando a que el rubio le dirigiese la palabra.
"¿Ocurre algo, Airi-san?"
La aludida asintió con la cabeza una vez. "Es que... no sé que se supone que deba hacer~", dijo, provocando que una gota de sudor cayera de repente por la nuca del rubio en señal de incredulidad. "Todos están muuuy callados."
Su susurro, casi inaudible excepto para el Namikaze que se inclinó en dirección de la pelimarrón, sólo incrementó la confusión de Naruto. Esa chica era algo... rara, como si viviese despitada. "Hay que leer la página 43 del libro de historia mundial", el rubio señaló la tapa de su propio ejemplar. "¿Lo tienes?"
"Ohhhh", el rostro de Airi se iluminó en realización por un momento. Pero luego de aquello, la chica volvió a sacudir su cabeza a los costados. "Nop~"
"Y-Ya veo... Qué problema."
"Oi, ¿qué tanto están murmurando ahí atrás?", la repentina voz de Kakashi sacó a ambos de la conversación, provocando que tanto Naruto como Airi pestañearan de la sorpresa. "Imagino que no estarán discutiendo los eventos transcurridos durante el reinado de Shogunato Tokugawa, ¿me equivoco?"
Naruto, temiendo que su maestro lo obligase a leer en voz alta o a repetir lo que había estado explicando, encontró la excusa perfecta casi de inmediato. "¡No sensei! Es que... Airi-san no tiene libro."
De inmediato, casi todo el salón se puso de pie para ofrecerle sus propios libros a una confundida Totoki, quien sólo se limitó a sonreír mientras Naruto era empujado de vuelta en su asiento por la gran cantidad de estudiantes varones que se peleaban por darle su copia a la chica, Kiba incluso repartiendo algunos empujones a diestra y siniestra.
Entre gritos e incluso algunos insultos, Kakashi se aproximó al grupo tranquilamente, alzó el ejemplar en su mano, y propinó un ligero golpe en la cabeza del Inuzuka, provocando que este último aullara de dolor. El grupo se apartó ante esto, observando con algo de terror cómo el sensei sonreía con calma. "Nadie les dijo que podían levantarse de sus asientos...", en el instante que dijo aquello, todos regresaron a sus lugares en cuestión de un parpadeo, sentándose de forma tan correcta que parecían maniquíes. "En cuanto a ese diminuto problema de Totoki-san", la mirada de Hatake se posó sobre la de Naruto antes de continuar, "Naruto, comparte tu libro con ella. Ahora... si no hay más interrupciones, prosigamos."
Al regresar todo a la normalidad, el rubio no pudo evitar exhalar un suspiro de alivio para después darse cuenta que Airi seguía esperando a que el Namikaze hiciese lo que fuese que Hatake le había indicado. Con un gesto silencioso, el chico le indicó a la pelimarrón que acercara el banco al suyo, muy para la silenciosa envidia del resto.
La aludida se mostró feliz al hacer lo que se le decía, aún sin saber muy bien para qué, pero la idea de estar cerca de su nuevo amigo la ponía ciertamente contenta. Naruto, mientras tanto, sintió alivio al notar que la chica no hacía ruido con el banco y se colocaba a la par suyo, acercando su silla también hasta quedar lado a lado con el rubio, quien dispuso el libro de tal manera que ambos podían mirar las páginas sin tener que inclinar demasiado el cuello.
Los siguientes minutos transcurrieron relativamente rápido para el chico, siguiendo la lección del día como pocas veces antes había hecho en su vida al considerarla en extremo aburrida. Ahora, sin embargo, debía admitir que la historia de Shogunato Edo era bastante más interesante de lo que imaginó en un principio...
Una repentina sensación en su brazo forzó al chico a perder la concentración en la que se hallaba sumido, parpadeando ante la extraña suavidad que se hizo presente contra la manga de su uniforme. Era como si dos pequeñas almohadas estuviesen presionadas contra su brazo, el cual se encontraba reposando sobre la mesa. Naruto miró entonces en la dirección de aquella sensación, su mueca de curiosidad rápidamente dio lugar a una de vergüenza absoluta incrementada por un furioso rubor que ocupó sus mejillas en ese momento.
El hecho era que Airi, al parecer inconscientemente, se había inclinado tanto hacia el costado para leer la página de la izquierda que sus abundantes pechos ahora hacían presión contra el brazo del rubio, hundiéndose hacia abajo. Naruto no pudo evitar pensar en lo bien que eso se sentía, hasta que su sentido moral lo devolvió a la situación en cuestión. "A-A-A-A-Airi-san, ¿¡qué haces!?", susurró el rubio, dando una rápida mirada para comprobar con éxito que nadie los estaba mirando.
Por ahora.
La aludida alzó su perdida mirada de la página del libro para clavar sus ojos dorados en los zafiro del rubio. '¡Ni siquiera estaba leyendo!', pensó este último al haberse dado cuenta de lo confusa que se le veía, como si en realidad se hubiese pasado esos minutos mirando a la página sin leerla. "¿Qué hago?", preguntó de vuelta la hermosa joven, sin percatarse de lo que ocurría.
Algo que sólo sirvió para incrementar los nervios del rubio. ¿¡Cómo se suponía que le explicaría lo que estaba pasando!?
"E-Eh, ¿p-p-podrías apartar tus...? E-Eh...", Naruto decidió entonces gesticular con el rostro en dirección de los pechos, esperando que la chica entendiese la indirecta.
Pero no lo hizo. Solamente se limitó a seguir la mirada del rubio y después ladear la cabeza hacia un costado. "No entiendo Naruto-san~", su vocecita, combinada con la forma en la que sacó la lengua y sonrió le resultó absolutamente adorable al rubio.
Hasta que volvió a sentir la presión de antes incrementarse levemente, su corazón latiendo con más fuerza ante la sensación en su brazo. "Tus... En mi brazo", explicó el chico bastante exasperado, y esta vez, para su alivio, la expresión de Airi se iluminó con un "ohhhh" antes de negar con la cabeza.
"No quiero."
"¿Eh?", susurró el rubio, su cara ya más roja que un tomate. "¿Por qué no?"
En un movimiento que sorprendió al chico enormemente por sobre su estado de vergüenza y... eh... de múltiples sensaciones en su cuerpo, la chica no sólo no apartó sus pechos de su brazo, sino que lo rodeó con los suyos, efectivamente presionando su gran busto aún más contra la extremidad del Namikaze. "Porque tu brazo es muy cómodo~", respondió ella con una sonrisa inocente, ignorando la sangre que ahora se deslizaba por la nariz de un Naruto a punto de desmayarse.
'¡Esto es demasiado!', pensó el rubio, girando la mirada hacia el frente mientras trataba de ignorar lo que estaba ocurriendo. 'Que termine la clase pronto, que termine la clase pronto...'
Su nerviosismo no radicaba en sentirse incómodo, todo lo contrario, lo que le estaba ocurriendo era nuevo pero extrañamente placentero. Después de todo ella era una chica hermosa y Naruto hubiese sido un tonto si negase que aquello se sentía bien...
Muy bien.
Quizás si no estuvieran en una clase llena de alumnos dispuestos a matarlo si lo llegaban a ver en aquella posición, Naruto se hubiese relajado al tiempo que pensaba en que aquella era la primera vez que una chica tan linda hacía lo que estaba haciendo.
Las horas transcurrieron tan lentamente como nunca antes para el Namikaze, quien agradeció a cualquier divinidad que lo estuviese protegiendo por no haber sido descubierto ni por Kakashi-sensei (quien no les prestaba atención en lo absoluto) ni los demás (los cuales no se atrevían a voltearse en su dirección por miedo a ser castigados).
Y como si fuera poco, sumado a todo su nerviosismo, Airi se había quedado dormida antes de la mitad de la clase, sin despegarse en absoluto de su brazo e incluso recostando su cabeza contra la parte superior de la extremidad. El rubio trató de despertarla apenas se percató de aquello, aunque el ver que sus esfuerzos eran en vano lo llevaron a resignarse y rogar a Kami que nadie los viese.
Que Naruto se mantuviese alerta todo aquel tiempo era algo digno de admirar, su determinación una constante prueba de su carácter e identidad como persona.
De más está decir que poco había sido lo que el rubio prestó atención de la clase de historia, su mirada girando constantemente de sus compañeros/sensei a la de una Airi que dormía pacíficamente, su lindo rostro tan calmo que a Naruto, aún bajo toda esa presión, le provocaba ternura, admirando su belleza por unos instantes antes de recaer en la situación en la que todavía se encontraba.
"¿Oh?", Kakashi dijo de repente, alzando la mirada del libro de historia que sujetaba en su mano para girarla en dirección de la puerta, el sonar de la campana anunciando el final de su clase. "Bien, hemos terminado. Para la próxima lección quiero un reporte de las causas de la revolución. Esto es trabajo de a pares", apenas hubo comentado aquello último, toda la clase se giró en dirección de, oh sorpresa, la nueva estudiante, esperando a que Kakashi se fuese para así abalanzarse sobre ella y hacer grupo. Sin embargo, un silencio sepulcral seguido de la temperatura descendiendo varios grados en el salón provocó que Hatake alzara una ceja antes de mover la vista en dirección de Naruto y compañía. "...Naruto, ¿qué estás haciendo?"
El aludido se encontraba sudando visiblemente mientras la chica continuaba abrazada a su brazo, con el rubio sacudiéndola de la forma más gentil que le permitían sus nervios. Apenas se dio cuenta que todos lo miraban, el Namikaze se irguió en su asiento, sus ojos estirados como platos. "¡E-E-Esto no es l-lo que p-parece!", tartamudeó éste último, mientras sus compañeros comenzaban a hacer sonar sus nudillos con sonrisas demoníacas.
Fue en ese momento que Airi decidió despertar de su larga siesta, alzando su cabeza hasta que sus ojos entrecerrados por el sueño y su boca levemente abierta contemplaron a un asustado Naruto que parecía al borde del colapso. Ajena a todo lo que había transcurrido previo a su despertar, la misma le sonrió al rubio. "Ohayo... Naruto-san", seguido de un audible bostezo en el que la chica por fin se despegó del brazo del Namikaze, estirando sus brazos hacia arriba (lo que le dio a todo el mundo una buena vista de sus pechos marcándose contra el uniforme). "¿Ya es hora del desayuno?"
La sonrisita en su rostro más la forma en la que entonces lo miró al rubio, lo hizo sonrojar pese al inminente caos que acontecería en apenas unos segundos. 'Q-Que linda...', pensó él por un momento, ignorando a los demás.
"Muy bien, ya que ustedes dos, enamorados, no pudieron esperar a estar solos para ponerse tan cursis, ahora harán el trabajo juntos. Y será el primero en entregarse. Ja ne."
Y como si Kakashi-sensei hubiese querido firmar la sentencia de muerte del rubio, dijo aquellas palabras, saludó a la clase, y se marchó en un instante, dejando la puerta abierta con la secreta intención de permitirle una chance al chico de escapar. En secreto, Kakashi no podía estar más orgulloso de su alumno. 'Su hijo es mejor de lo que pensé, Minato-sensei', dijo en su mente, pensando que el Namikaze había en realidad conquistado a la nueva alumna en tan sólo unas horas.
Mientras caminaba en dirección a la sala de profesores, el peliplateado ocultó su cara detrás de las páginas de su libro favorito, leyéndolo con avidez. Nada, ni siquiera el tumulto que de repente pasó corriendo a su lado y generó una ventisca de tal fuerza que su cabello fue empujado en dirección contraria por un momento, hizo que perdiese la concentración.
"¡VUELVE AQUÍ NAMIKAZE!"
"¡SÓLO QUEREMOS HABLAR CONTIGO!"
"¡Muere muere muere, maldito pervertido!"
"¿¡Cómo te atreviste a ensuciar la pureza de Airi-chan!?"
"¡Corre más rápido Airi-saaaan!"
"¿¡Q-Qué está ocurriendo Naruto-san~!?"
Esas y más cosas proferidas por ambas partes fue todo lo que el peliplateado ignoró, sólo alzando la cabeza un minuto después de que la estampida desapareciera por otro corredor para pestañear con algo de curiosidad. "¿Hum? Creí escuchar algo", para luego regresar la mirada a su libro favorito como si nada hubiese ocurrido en lo absoluto.
La intensa persecución había dejado a Naruto Namikaze exhausto y jadeante mientras trataba de recuperar el aliento, su espalda reposando contra la pared enfrentando el borde de la azotea de la Academia Konoha. A su lado se encontraba Airi, ligeramente cansada y algo enrojecida por el esfuerzo físico al que había sido sometida hacía sólo unos momentos atrás — todavía no entendía el por qué de correr. ¿Acaso ellos no eran sus compañeros de clase?
"Ne, Naruto-san."
"¿H-Hai...?", preguntó el aludido, algo más recuperado mientras desviaba su mirada en dirección de la chica.
"¿Por qué nuestros compañeros te decían esas cosas tan horribles?"
Para aquel punto del día, Naruto estaba más allá de sorprenderse o mostrarse incrédulo ante la ingenuidad y el despiste constante de su nueva compañera. Parecía ser algo inherente a su personalidad usual, lo cual le permitiría evadir el tema del por qué real del enojo de los demás. "Están celosos", comentó casualmente el rubio, mirando cómo la chica ladeaba la cabeza a un lado con una expresión de curiosidad, algo ante lo que él decidió elaborar su respuesta. "Porque no quieren que sea tu amigo."
"¿¡Eh~!? ¡Eso es muy malo!", exclamó esta última para luego fruncir el ceño. "Naruto-san es el primer amigo que hice aquí. El único que tengo de hecho, tee-hehe~. Y me hace feliz~."
Escuchar todo eso conmovió al Namikaze profundamente porque apenas lo conocía y ya quería ser su amiga, por un lado, y por el otro el hecho que dijese que no tenía otras amistades provocó una enorme sorpresa en él. "¿De verdad no... tienes otros amigos, Airi-san?", la pregunta la dijo de forma cautelosa, casi con miedo a que la chica se entristeciese.
Lo que no se esperó, sin embargo, fue que esta negase la cabeza con una sonrisa que estaba lejos de ser triste. "Nuh-huh, todos mis compañeros de mi anterior escuela se burlaban de mí por muchas cosas", explicó la chica, moviendo ahora la mirada hasta que esta estuvo fija en el horizonte.
Naruto, por su parte, sólo sintió como un sentimiento de entendimiento por lo que Totoki había pasado antes de conocerlo afloraba en su ser, incitándolo a indagar más en ese pasado, aunque otra parte de él aún rechazara la idea de verla triste por su culpa. "¿Qué cosas?"
"Hehe, no me acuerdo~", el ambiente de seriedad se vio roto en ese instante en el que Airi sonrió ingenuamente y Naruto sintió como una gota de sudor le recorría la nuca por un instante. "Pero...", y en ese instante la joven se giró de vuelta al rubio con un leve sonrojo, "ahora tengo a Naruto-san que es mi amigo. No sé mucho que se hace con amigos, pero espero que me puedas enseñar."
"Airi...", la expresión del joven Idol se suavizó de inmediato ante lo que oyó, acompañado por una de sus propias sonrisas al ver cómo la pelimarrón parecía verdaderamente feliz. "¡Por supuesto que sí! ¡Seamos buenos amigos!"
"¡Hai~!"
Un breve momento pasó en que ambos sólo se sonrieron ante el otro, felices de forjar una inesperada y repentina amistad. Sin conocerse realmente, la chica estaba poniendo semejante confianza en él, y Naruto no pensaba defraudarla bajo ningún motivo.
Y menos cuando alguien tan bondadoso lo consideraba—
Grrrr
El rugido del estómago del Namikaze interrumpió el silencio inducido entre ambos, llevando al mismo a sonrojarse de vergüenza y a la joven a parpadear en confusión por un momento, hasta que una mueca de realización llegó a su rostro. "Ne, ¡tienes hambre Naruto-san!", exclamó ella, para luego estirar su mano en dirección de su mochila.
"Mucha", admitió el rubio antes de frotarse el estómago, pensando en el delicioso ramen que podría comprar en la tienda de la escuela...
...Si ahora mismo no hubiese una parda de estudiantes furiosos demandando su cabeza por los pasillos de Konoha Gakuen Den. '¿Por qué estás cosas sólo me pasan a mí?', su pensamiento estuvo acompañado de ríos de lágrimas que ahora brotaban desde sus cuencas.
Aunque su tristeza se desvaneció en el instante que la chica le acercó un bento perfectamente decorado con variados platillos, del cual brotaba un aroma tan exquisito que Naruto no pudo evitar babear por un momento ante la deliciosa comida que se le estaba presentando. "Toma."
Aquello pareció hacer caer en la realidad al rubio y sacarlo de su ensimismamiento inducido por el hambre. "¿Airi-san?", preguntó este último, notando cómo la chica deposita el bento en sus manos y extraía otro igual de su mochila.
"Okaasan siempre hace mucha comida~", explicó ella, dándole un bocado a un onigiri de su caja para luego sonreír ante el sabor. "Quiere que me alimente bien y crezca fuerte~."
Más allá de la explicación, la cual el rubio encontró de lo más lógica, el gesto de su nueva amiga fue lo que en realidad lo hizo sentir conmovido, y apreciado. Si bien no parecía mucho, Airi no tenía por qué compartir su comida con él... pero lo había hecho sin esperar nada a cambio. "Arigato, Airi", murmuró el joven, antes de comer con gran placer el manjar que se le había obsequiado.
Naruto no pudo evitar soltar un gemido al probar el primer bocado, aquel bento recordándole los que su propia okaachan solía cocinarle en primaria. Si la madre de la pelimarrón era tan buena cocinando, el chico no quería ni imaginar lo que Airi podía hacer en cuanto a pastelería. Después de todo, ella había mencionado que era algo que le encantaba hacer.
Pensar en aquello último llevó al chico a preguntarse qué otras cosas disfrutaba hacer Totoki, y viendo aquel momento para romper el silencio agradable en el que ambos estaban sumidos, tragó el bocado que tenía en la boca y se giró en dirección de su amiga. "Ne, Airi, dime, ¿qué-?", la interrupción de lo que iba a preguntar fue auto provocada al notar cómo Airi abanicaba su mano enfrente de su rostro. "Oi, ¿estás bien?"
"Hace mucho calor aquí~", dijo simplemente, para luego depositar la caja casi vacía a un costado de ella y comenzar a desabrocharse el uniforme, revelando una camisa blanca debajo del saco obligatorio de la Academia Konoha.
Naruto permaneció inmóvil por unos segundos, sin entender qué estaba ocurriendo, hasta que su cerebro le dio la respuesta que buscaba al ver cómo la chica procedía a desabrocharse su camisa también, revelando un pronunciado escote producto de un bra —el cual Naruto ojeó inconscientemente— rosa. Fue sólo en aquel momento que el rostro del chico se tornó completamente rojo y sus ojos se abrieron como platos. "¿¡Q-Qué estás haciendo!?", exclamó entonces, algo ante lo cual Airi lo miró sin entender a qué se refería pero sin siquiera detenerse en lo que hacía. "¡N-N-N-No puedes hacer e-eso!"
Y en un impulso producto de su propia pena, el Namikaze abalanzó las manos en dirección de las de la joven, intentando sujetarlas para así impedir que se sacara la camisa completamente. Desafortunadamente (o afortunadamente, dependiendo del punto de vista) para el Idol, Airi corrió sus manos a un costado sin darse cuenta antes que el chico pudiese tomarlas.
Lo que causó que Naruto sujetara algo, sí, pero no lo anteriormente mencionado.
"¿Eh?"
Sino los grandes pechos de Totoki.
"¿Qué...?"
Sus manos apretaron inconscientemente lo que estaba en su poder, sintiendo cómo dos suaves y esponjosas masas se moldeaban a la fuerza ejercida.
"A-Aw~", un gemido alertó al rubio quien parpadeó. "M-Más despacio Naruto-san~ Son sensibles..."
El escuchar aquello, sumado a finalmente darse cuenta de qué sujetaban sus manos, hicieron que Naruto se tornase pálido, casi púrpura por lo rojo que estaba su cara. Pero antes que pudiese reaccionar del todo, o sucumbir a la sensación de vértigo en su cabeza mientras sentía como algo de sangre descendía por su nariz, la puerta a la azotea se abrió de una patada, y por ella entraron varias personas.
"¡NARUTOOOOO!"
'¡E-Esa voz...!'
Una nueva presencia arremetió a toda prisa en la parte de la azotea en la que se encontraban ambos, deteniéndose en seco con una expresión que giraba en torno a la incredulidad, el shock, el asco y la ira combinadas. Pero eso sólo duró un momento. "¿¡QUÉ ESTÁS HACIENDO NARUTO!?", gritó una enfurecida Sakura Haruno, su rostro lleno de venas hinchadas. "¡ERES UN ASQUEROSO PERVERTIDO!"
Naruto se puso de pie de inmediato y se apartó de una confundida Airi con las manos alzadas en el aire, tratando de tranquilizar a su ex compañera de clases. "S-Sakura, esto no es lo que parece..."
Una sonrisa demoníaca se hizo presente en las facciones de la pelirrosa mientras se sonaba los nudillos con un aura oscura rodeándola. "Hora de morir, ecchi."
"¡Oi, d-déjame que lo explique! ¡Yo...!"
"Vaya Naruto, nunca creí que diría esto pero... sí eres un pervertido", dijo una nueva voz detrás de Sakura, impidiendo que esta pudiese satisfacer su deseo de asesinar al rubio por corromper la pureza de la nueva estudiante quien, dicho sea de paso, aún permanecía sentada. "El perro tenía razón, que..."
"¡Lo ven lo ven! ¡Yo dije la verdad!", en ese momento, Kiba Inuzuka se puso a la par de Shikamaru, flanqueado ahora por Choji Akimichi e Ino Yamanaka. "¡Sabía que se aprovecharía de alguien tan pura e inocente como Airi-chan en el único lugar al que nadie viene! ¡Yo digo que hay que darle una lección y después...!"
La razón por la cual tanto Kiba como Shikamaru no terminaron sus oraciones, fue porque sus ojos captaron la visión de una hermosa pelimarrón aún dejando al descubierto el profundo escote de sus pechos, entreviéndose por la camisa del uniforme.
Y mientras que el primero apartó la mirada con un sonrojo en sus mejillas (algo que imitó su mejor amigo, Choji), el chico perro sacó la lengua hacia fuera con una sonrisa pervertida al tiempo que alzaba las manos en el aire y hacía gestos de lo más indecentes. "¡Auuuuu!", aulló éste último, como si de un lobo se tratase. Conducta que le ganó un tremendo puñetazo en la cabeza tanto por parte de Sakura como de Ino, tirándolo de cara al piso con un sonido que hizo palidecer a todo el mundo presente.
"Jejeje, un pervertido menos del que preocuparse..."
Viendo lo tenebrosa que se veía Sakura, y los pocos deseos de los demás por interceder a su favor, Naruto sacudió la cabeza en señal de negación. "¡F-Fue sólo un accidente! ¡Lo juro!", el rubio dio un paso en dirección a Airi, tratando de ocultarla de más miradas indeseadas. "¡Sólo trataba ayudar!"
"¿Sí? ¿Cómo, exactamente? ¿Aprovechándote de ella ante la mínima chance?", inquirió Ino. "Si tanto querías una novia te hubieses conseguido una muñeca, pervertido", espetó ella mientras colocaba una mano en su frente, mostrándose asqueada ante lo que consideraba una clara muestra de desesperación e incluso abuso. "Los chicos hoy en día son tan patéticos y estúpidos, ugh."
"¿¡Pueden dejarme explicar!? ¡Choji!", el rubio se volteó hacia un silencioso Akimichi con aire de esperanza, ignorando al mismo tiempo el hecho que este último estuviese comiendo alegremente de una bolsa de papas fritas. "Choji, tú si me crees, ¿verdad?"
Para su desesperanza, el Akimichi no sólo negó con la cabeza, sino que se encogió de hombros ante la pregunta. "Lo... siento Naruto", y luego de tragar sonoramente lo que tenía en la boca, sentenció: "la evidencia es contundente."
En aquel momento en el que todo parecía indicar que moriría tan joven, Naruto sintió como la transpiración producto de la adrenalina se hacía presente su cuerpo. Todo, absolutamente todo estaba en su contra, y ni siquiera la propia Airi parecía entender la situación como para acudir en su defensa, explicándoles que en efecto aquello había sido sólo un accidente.
Pero eso no parecía estar a punto de pasar. '¿¡Qué hice para merecer esto!?'
"¡HORA DE MORIR BAK-!"
"Nadie hará nada."
"¿S-Sasuke?"
Una nueva presencia se abrió paso tranquilamente por entre los allí reunidos, deteniéndose junto a una sonrojada Sakura que parecía haber perdido la razón de su ira por el momento. Allí, en efecto, se encontraba Sasuke Uchiha, líder de la clase 1-A y archirival de Naruto Namikaze, cuyos ojos ónices se clavaron en los azul zafiro del chico por un instante antes de moverse a los dorados de una Airi que seguía sin entender a qué se debía tanto alboroto. "Oi... ¿Airi Totoki, cierto?"
La aludida se limitó a pestañear por unos segundos antes de asentir con la cabeza. "Hai~."
"¡Aléjate de ella teme!", gritó de repente Naruto, recortando la poca distancia que lo separaba de la pelimarrón y escudándola con los brazos abiertos. "Airi-san, ciérrate la camisa, por favor."
"¡Ok!", y así de fácil, la chica hizo lo que se le decía antes de ponerse de pie, sonriéndole al Namikaze con semejante inocencia que cautivó a todos los chicos presentes.
Menos al Uchiha, aunque eso era de esperarse.
"¿¡Cómo te atreves a hablarle a Sasuke-kun así, baka!? ¿¡Quieres morir!?"
"Totoki", dijo el mencionado, sin prestarle atención a la banshee de Sakura. "¿Este chico te ha obligado a hacer algo que no querías?"
Por un momento, y sólo por un momento, la chica se mantuvo en silencio, limitándose a pestañear. Y fue en ese instante de no saber qué podría pasar con Airi que Naruto volvió a sentir el terror de antes, pensando en que la misma podría haber caído en los encantos de Sasuke y ahora mentiría para irse con él y hacer quedar a el Namikaze como algo que no era.
Sin embargo, sus miedos resultaron ser infundados porque Airi simplemente sonrió y dijo: "Nuh-huh. ¡Naruto-san es mi amigo! Es la primera persona que fue amable conmigo en esta escuela y con la que quiero estar."
"A-Airi...", nuevamente, su respuesta conmovió a un Namikaze que sintió como algunas lágrimas se arrinconaban en sus ojos ante lo que oía. '¡Arigato!'
"¡P-Pero él se aprovechó de ti!", argumentó Kiba, ya de pie y con dos chichones gemelos en la cabeza. "¡Vimos lo que estaba haciendo! ¡Él se atrevió a tocar tus pechos!"
Cuando las miradas volvieron a estar posadas en la hermosa joven, todos se dieron cuenta que ésta última no había perdido la sonrisa. "Pues a mi me gustó~ ¡Y quiero que Naruto-san lo haga más seguido!"
Un silencio sepulcral irrumpió entonces en la azotea, con la mayoría de los ahí presentes (incluido Naruto, quien sentía como la sangre se concentraba en su totalidad en sus mejillas, haciéndolo sentir mareado) atónitos ante lo que acababan de escuchar. Tanto Sakura e Ino tenían miradas de sorpresa idénticas en la cara, sus ojos ensanchados como platos y sus bocas entre abiertas mientras trataban de decir algo, lo que sea, que pudiese explicar lo que estaban experimentando.
Kiba, por su parte, ahora lloraba desconsoladamente de la rabia mientras era sujetado por un igualmente sorprendido Choji y gritaba insultos y amenazas al rubio. "¡La ha corrompido! ¡Airi-chaaaaan!"
Shikamaru simplemente se llevó una mano a la cara para luego murmurar algo entre las líneas de "qué problemático" y dejar de tratar de entender a las mujeres.
"Hn. Ya la oyeron", sentenció Sasuke de repente, dándose media vuelta con una mueca general de desinterés y las manos en los bolsillos. "Vámonos."
"¡Pero Sasuke-kun!"
Una simple mirada del aludido fue suficiente como para que Sakura cerrara la boca y lo siguiera junto con los demás, no sin antes enviar una mirada de odio y desprecio en dirección de un todavía conmocionado Naruto.
"Espero que sepas lo que haces, Naruto", dijo entonces Shikamaru para luego marcharse con un todavía furioso Kiba y un tranquilo Choji, su bolsa de papas ahora en su bolsillo.
Apenas se encontró completamente sólo con Airi, el rubio no pudo evitar exhalar el suspiro más largo de su vida y desplomarse sobre su espalda, observando el cielo arriba con una expresión que denotaba una completa falta de energía a raíz no sólo de lo que había transcurrido en aquel día, sino también el hecho de no haber dormido lo necesario la noche anterior.
'Uno de estos días va a darme un ataque al corazón', pensó el Namikaze, centrando la mirada en dirección de las pequeñas e ínfimas nubes que recorrían el panorama celeste que se extendía ante él.
¿De verdad había valido la pena todo el estrés por una chica que acababa de conocer?, se preguntó. En tan sólo unas horas, ella lo había metido en las situaciones más avergonzantes de, probablemente, toda su vida — y lo peor de todo es que Airi ni siquiera parecía darse cuenta que Naruto se había ganado el odio de más de un estudiante en la Academia Konoha.
Pero... por otro lado, Airi (junto con Mika) habían sido las únicas chicas que le habían provocado tantas emociones en tan escaso tiempo. La historia en cierto modo se repetía con Totoki, pensó el rubio, puesto que en ambos casos el Namikaze había forjado un vínculo inesperado en sólo un día. Y si bien parecía algo precipitado, Naruto sentía que había una razón detrás de todo ás no estaba en sus planes darle la espalda a alguien que pensaba tan bien de él, aún si ella fuese algo despistada e ingenua.
"Las nubes son muy lindas, ne ¿Naruto-san?", le escuchó el aludido decir a Airi, quien había aprovechado ese instante antes que sonara la campana de regreso a clases para recostarse junto a un pensativo Naruto.
"Lo son Airi, lo son."
"¿Es esto lo que hacen los amigos?", preguntó ella a continuación, haciendo sonreír al chico.
"No creo que todos, pero nosotros sí. ¿Te gusta?"
La hermosa joven asintió con una sonrisa alegre. "Hai~. Además puedo pasar más tiempo con Naruto-san, y eso me hace feliz~."
Estaba decidido. Naruto iba a permanecer junto a esa chica por el tiempo que ella así lo quisiese. Aunque toda la escuela lo odiase a partir de entonces, él seguiría a su lado sin importar lo que tuviese que enfrentar.
Y así fue como ambos se quedaron allí, contemplando las nubes en un cómodo silencio que sólo se hubo visto interrumpido por el sonido de la campana algunos instantes después. Sin embargo, ninguno de ellos se dio cuenta de la joven de cabello violáceo que se asomaba por la puerta, lágrimas reunidas en el contorno de sus ojos mientras veía cómo el Namikaze sonreía como pocas veces antes lo había visto hacerlo.
'N-Naruto-kun... Te he perdido', pensó Hinata Hyuuga antes de darse media vuelta y salir corriendo por las escaleras.
Que Naruto Namikaze hubiese sobrevivido al resto de su día en la Academia Konoha era algo digno de los más altos cumplidos y elogios, aunque ni él supiese cómo se las había ingeniado para evitar el constante peligro que acechaba en cada rincón. El resto de sus clases habían sido rápidas, a comparación de la primera, con Airi durmiendo en la mayoría de ellas sobre su propio banco, algo que el chico agradeció, por un lado, pero por el otro minúsculo no pudo evitar pensar en lo agradable que fue que la chica usara su brazo como almohada — A pesar de todos los problemas que eso le había traído, Naruto hubiese sido un hipócrita si negaba que eso se había sentido muy bien.
Sus compañeros, por otra parte, parecían incluso más furiosos que en la mañana, enviándole miradas que bien podrían haber sido letales si se de armas se tratasen. Ante esto el Namikaze no pudo evitar pensar en la casi segura posibilidad que la voz se hubiese corrido sobre su 'accidente' con Airi en la azotea, con Sakura e Ino haciéndole saber a todo el mundo que él se había aprovechado de Airi. Esa era la única opción que se le ocurría, aunque un deprimido Kiba que de vez en cuando lo ojeaba con resentimiento parecía ser otra buena opción.
Cualquiera fuese el caso, el rubio ya estaba más allá de preocuparse o ponerse nervioso. Después de todo, hoy era el día.
Hoy comenzaría su entrenamiento como Idol.
'Me pregunto si Mika-chan ya habrá salido de sus clases', pensó el Namikaze mientras caminaba por la puerta entrada a la institución junto a una feliz Airi, emergiendo al exterior poco después. Apenas estuvieron fuera, el chico se dio vuelta hasta quedar frente a frente con su nueva amiga, ignorando debidamente a los que pasaban y se contenían las ganas de acabar con su vida.
"Así que, Airi-san...", comenzó el rubio, notando que la chica aún le sonreía, como esperando algo. "¿Quieres que te acompañe hasta tu casa?"
La aludida, muy para la sorpresa de Naruto, se mostró algo sonrojada ante aquello. "N-No será necesario Naruto-san", su mirada se desvió un poco hacia el suelo, tornándose extrañamente triste. Aunque eso duró tan sólo un instante. "Okaachan me estará esperando a una cuadra de la escuela", y antes que el Namikaze pudiese pensar siquiera en responder, los ojos de la chica se elevaron hasta fijarlos en los del rubio. "¡Pero no te preocupes Naruto-san~! Seguiré siendo tu amiga mañana."
Una gota de sudor recorrió la nuca del muchacho quien luego se frotó aquella área con incredulidad. "Eh... Claro, gracias Airi-san."
"Tan~."
"¿Perdona?"
"Dime Airi-tan", apenas dijo eso, la joven se aproximó un poco a él, hasta que la distancia que los separaba rozaba lo nulo. Un poco más y los pechos de Airi estarían contra el suyo, algo que Naruto notó con un leve sonrojo. "Onegai, Naruto... kun."
El tono con el que entonces le habló provocó que el chico se derritiera por dentro, sintiendo como las piernas le temblaban. Cada faceta que descubría de Totoki lo aterraba y le gustaba, al mismo tiempo, ¡pero jamás se hubiese esperado que—!
"D-De acuerdo."
"Dilo."
"Ugh", el chico dio un cauteloso vistazo a los alrededores y comprobó que, en efecto, todas las miradas estaban sobre ambos. Y no eran para nada agradables. "Airi... tan."
La sonrisa que entonces recibió el rubio como recompensa, así como también el rápido abrazo en el que la chica lo envolvió, lo dejó completamente paralizado por un instante, su corazón dejando de latir por lo que acababa de vivir. "¡Hasta mañana Naruto-kun!", exclamó ella de repente y, luego de agitar su mano en señal de despedida, se dio media vuelta y se alejó alegremente, dando saltitos con su mochila rosa.
De más está decir que Naruto no pudo despegar su mirada de la espalda de Airi hasta que esta se perdió en el tumulto de estudiantes que ahora se peleaban por llamar su atención; al menos los que no habían sido testigos de lo que acababa de ocurrir... Los demás aún permanecían en sus lugares, boca abierta en shock por lo que acababan de presenciar.
"¿Qué..."
"...Demonios?"
"¡Ese maldito Namikazeeeee!"
El rubio tardó en registrar los llantos y quejas de los nuevos fans de Totoki, pero en cuanto lo hizo, un suspiro escapó sus labios, forzándose a sí mismo a recuperar la compostura y quitarse el sonrojo de la cara. 'Por lo menos no están persiguiéndome', pensó el Namikaze, comenzando a escapar lo más disimuladamente que pudo. 'Pero Airi... Es una caja llena de sorpresas, ¿eh? Si sigue así va a terminar matán-'
"Naruto."
Escuchar una voz llamando su nombre tan cerca suyo hizo que el mismo pegara un salto de la sorpresa, parpadeando hasta que su mente reconoció quien estaba delante de él con un puchero.
Era Mika, vestida con el uniforme usual de la Academia Suna.
"¡M-Mika-chan!", exclamó el rubio, tan sorprendido como feliz de ver a la hermosa pelirrosa. "Qué bueno verte, ¡hoy me pasó de todo!"
Para su inmediata confusión, la chica mantuvo su puchero mientras se cruzaba de brazos y miraba para otro lado, una expresión de rechazo escrita por todo su rostro. "Mou~, lo he visto todo. Cómo esa tal Airi te abrazaba", en una breve pausa, los ojos dorados de Mika se volvían hacia Naruto para ojearlo de reojo. "Ni siquiera me has escrito en todo el día... ¿Acaso ya me reemplazaste por esa chica?"
La respuesta que súbitamente emergió de la boca del rubio fue tan inconsciente y espontánea como el miedo que ahora afloraba en su cuerpo ante la idea de perder a la hermosa pelirrosa, siendo esto último un pensamiento que encontró de lo más horrible. "¡Nunca Mika-chan!", dijo el Namikaze con una mueca de horror, aproximándose un poco más a una cabizbaja Jougasaki que mantenía su fachada triste, pero por dentro trataba de contener la sonrisa que amenazaba con manifestarse su cara. "¡Airi-chan es sólo una amiga que conocí hoy! L-Lamento no haberte escrito hoy, sinceramente me olvidé de mi celular. Además...", y en ese punto el chico se frotó la parte anterior de la cabeza. "E-Estuve pensando en ti desde que me desperté..."
"¿Oh...?", Mika se descruzó de brazos para luego fijar sus orbes en los de un sincero Naruto. "Entonces, ¿eso quiere decir que soy importante para ti?"
Naruto tuvo la decencia de mostrarse avergonzado y sonrojado ante aquello, siendo su turno de desviar la mirada al suelo mientras se frotaba la parte anterior de la cabeza. "P-Por supuesto que sí, Mika-chan", e ignorando la sonrisa que ahora se dibujó en los labios de la joven, dijo: "Te conozco desde hace muy poco tiempo pero... Ahora mismo nadie podría reemplazarte."
Ante aquello, Mika no pudo evitar sentir cómo una sensación de vértigo aquejaba su estómago y sus mejillas se teñían de rojo, acompasadas por una súbita sensación de nerviosismo que no estaba para nada prevista. "B-B-Baka, no digas esas cosas...", murmuró por lo bajo. "P-Podría pensar que te gusto."
Sólo escuchar lo que la chica sugería fue suficiente para que la vergüenza y el rubor del Namikaze se incrementaran por mil. Sin embargo, y antes que pudiese siquiera decir algo al respecto para defenderse, varias voces alrededor suyo lo interrumpieron al mismo tiempo.
"W-Whooooa!"
"¿¡Quién es ella!?"
"¡No lo sé, pero parece una gal!"
"Qué sexy..."
"¡Oi, esa chica es de Suna! ¿Qué está haciendo una alumna de Suna aquí?"
Aquellas eran, nada más y nada menos, las voces de los que anteriormente habían estado llorando y lamentándose por la forma en la que el Namikaze acaparaba a Airi, con algunos de sus compañeros de clase y de otros cursos que, al ver a la hermosa pelirrosa, habían reemplazado fácilmente la tristeza anterior con esperanza y deseo.
Y mientras Naruto sólo se limitó a pestañear, la pelirrosa se recuperó de su previo estado con pronteza ante la nueva atención que estaba recibiendo, para luego girarse en dirección de los demás. "¡Hi, minna-san!", saludó ella con una sonrisa digna de una chica de su belleza, algo que hizo soltar exclamaciones a sus nuevos fans. "¡Soy Mika-chan, la novia de Naru-kun! ¡Gusto en conocerlos~!"
Al escuchar eso último, sin embargo, los chicos sintieron como su mundo reconstruido a partir de la emoción de poder conocer a una chica como ella se rompía a pedazos, quemándose y convirtiéndose en polvo cuando vieron que Mika iba tan lejos como acercarse al rubio y abrazarle un brazo entre sus pechos, haciendo que este se tornara tan rojo como un tomate.
"¡GAAAAAHHH!"
"¡Namikazeeeeee! ¿¡Por queeeee!?"
Todos los que hace unos minutos querían acabar con su vida cayeron de rodillas al suelo, llorando torrentes de lágrimas mientras algunos se abrazaban entre sí. Y fue en ese momento que una complacida Mika guió a Naruto lejos de la escuela, dejando a atrás a otros estudiantes atónitos.
Entre ellos, se encontraba el grupo de Sasuke Uchiha acompañado por un furioso Kiba Inuzuka, parados en dirección opuesta a por dónde se marchaban ambos. Todos, menos el Uchiha y Kiba, quien tenía las manos en la cabeza y miraba al cielo con los ojos cerrados, observaban a Naruto con ojos ensanchados como platos, en especial Sakura e Ino, quiénes no podían creer lo que veían.
¿Naruto Namikaze... en pareja? ¿Y con una gal?
La idea era inconcebible, y sin embargo, allí estaban ambos alumnos, caminando del brazo. La joven con una sonrisa alegre y su 'novio' con una mueca que daba toda la impresión de reflejar su estado de ensoñación e incredulidad, con el chico perdido en la nada. Sakura e Ino intercambiaron una mirada idéntica de asombro, para que la última terminase por sonreír con entusiasmo.
Ésto daría de que hablar por semanas, meses incluso en la Academia...
"M-M-M-M-Mika-chan", comenzó Naruto luego de haberse mantenido varios minutos en silencio, notando cómo todos a su alrededor los observaban mientras caminaban por el centro de la ciudad; ésto último, si bien por un lado sólo acrecentó sus nervios, también lo hizo sentir bien por alguna razón. Como si pudiese adivinar lo que pasaba por las mentes de aquellos que los miraban. "¿P-Por q-qué di-dijiste que...?", ante una mirada curiosa de Mika, quien estaba realmente cerca de él, sus brazos aún rodeando el del adolescente a su lado, el rubio sintió como más sangre subía a sus mejillas. "E-Eh... Lo que q-quiero preguntar e-e-es...", 'Esos ojos son muy bonitos... ¡Agh! ¿¡Qué me está pasando!?'
Al ver la dificultad con la que el Namikaze trataba de expresarse, Mika sonrió enternecida. Encontrando aquel nerviosismo y timidez de lo más dulce. "¿Por qué dije que eramos novios?", concluyó esta, mirando por un segundo hacia arriba con una mueca misteriosa. "Fue lo primero que se me vino a la mente y ya. Sabría que sería efectivo para que esos tontos nos dejen en paz."
"O-Oh... Ya veo..."
Hubo cierta decepción en el tono del rubio de la que se percató la chica, y aunque no creyó que hubiera sido manifestado de forma consciente aquello la hizo elevar una ceja — su expresión volviéndose repentinamente traviesa. "Ara ara Naru... Realmente te hubiese gustado que eso fuese cierto, ¿no?"
La reacción que Mika estaba tratando de provocar no se hizo esperar, con Naruto mostrándose increíblemente atónito y falto de palabras que pudieran responder a aquella afirmación. Su boca se abrió y cerró varias veces, expulsando sonidos incongruentes que bien podrían haberlo hecho quedar como un loco.
Fue en ese momento que la Jougasaki sintió que había tenido suficiente diversión, y secreta satisfacción al ver su estado, que esbozó una sonrisa completamente sincera antes de liberar de una vez el brazo de Naruto, algo que hizo no sin algo de dificultad, puesto que aquello se había sentido muy bien durante todo el camino por alguna extraña razón que no quiso comprender. "Heh, sólo estoy bromeando Naru-kun", dijo entonces, poniendo sus manos detrás de la espalda mientras lo miraba de costado, notando como este exhalaba un suspiro en secreto alivio por no tener que responder a la pregunta anterior. "Hubieses visto tu expresión todo este tiempo. Fue tan linda que casi considero darte un beso~."
Apenas escuchó aquello último, el corazón del rubio dio un violento vuelco, forzándolo a detenerse en la calle mientras expulsaba humo por las orejas, su cabeza y estómago presos de un repentino vértigo que casi lo hacen desmayarse. '¿¡B-B-B-B-Beso!?', ni siquiera en sus pensamientos pudo encontrar facilidad para expresarse, siendo aquella un desastre en el que se proyectaban ahora imágenes de él y Mika... de él y Mika... "A-A-Ah... E-E-Es-Eso... ¡YO! Ugh, ¡m-me-!", hablar claramente no era posible en aquel momento, y menos ante la traviesa sonrisa que la pelirosa enviaba en su dirección.
"Tee-hehe~", la risita estuvo acompañada por un repentino acercamiento de la chica hacia él, volviendo a apoyar sus generosos pechos contra el suyo, con la secreta intención que los sintiese. Por si fuera poco, un enrojecido Naruto se encontró siendo abrazado por el cuello, con un par de ojos dorados ahora mirándolo directamente. "Basta Naru. Si sigues actuando de esa manera vas a hacer que en realidad lo considere..."
"...¿Eh?", Naruto tragó saliva sonoramente ante la mezcla de sensaciones que ahora invadían su cuerpo, sin poder ignorar la presión del cuerpo de Mika sobre el suyo lo cual se sentía bien, muy bien de hecho, y la forma en la que los labios rosados de la chica se encontraban a poca distancia de los de él. Literalmente, si hubiese hecho un sólo movimiento podría haber cerrado la distancia que los separaban en un instante.
"Que pervertido", susurró Mika entonces, pestañeando sus largas pestañas ante él. "De verdad quieres besarme... ¿Ne?"
"Y-Yo...", de más está decir que el Namikaze estaba más allá de todo nervio y preocupación, su cuerpo y mente entrando en un extraño estado que ya no lo afectaba tanto, aunque sí hacía palpitar su corazón con fuerza desmedida, casi sintiendo como el mismo estaba a punto de salirse del pecho.
¿De verdad estaba a punto de pasar? ¿Iría a dar su primer beso con una chica que era una de las pocas personas que lo habían hecho sentir así en su vida? Naruto no lo podía creer si lo pensaba demasiado, pero con sólo recordar lo loca que había su vida desde su inesperado encuentro con Morita en el parque entonces ya no le parecía algo increíble.
Después de todo, Mika Jougasaki... no era como las demás que conocía de la Academia. Ella era ciertamente especial.
"Tontito", dijo entonces la pelirrosa, dándole un beso en la mejilla que duró más segundos que la última vez antes de que la chica se alejara, un profundo sonrojo adornando sus propias mejillas. "V-Vas a tener que invitarme a salir más seguido si quieres que pase eso...", y con una sonrisa algo tímida, la misma desvió la mirada hacia el suelo. "No creas que va a ser así de fácil."
Naruto simplemente asintió con una sonrisa que no estaba dirigida a nadie ni nada en absoluto, su mano puesta en la misma mejilla que había recibido ese beso mientras sentía cómo flotaba en el cielo — sus nervios, vergüenza y demás ahora olvidados para ser reemplazados por un ensueño propio de alguien que se desconectaba de la realidad.
Por otro lado, ahora fue el turno de Mika de sentir cómo su sonrojo se incrementaba al notar el estado del Namikaze, parte de ella queriendo saltar encima del rubio y abrazarlo con fuerza ante la ternura que le provocaba el chico enfrente suyo. Pero se contuvo.
Aunque eso fue difícil y más después de ver a Naruto ensanchar su sonrisa y mirar a la nada, completamente atontado.
"¡D-De cualquier forma!", comenzó la Jougasaki, en un claro intento por cambiar de tema antes que la situación se tornase más vergonzosa de lo que ya era. "Deberíamos apresurarnos. ¿O ya te olvidaste que día es hoy...?"
Escuchar eso último fue suficiente como para que el Namikaze saliera de su ensimismamiento y ensanchara sus ojos como platos, apuntando un dedo hacia una pelirosa que ahora se cruzaba de brazos. "¡Tus pruebas, Mika-chan! ¡Es hoy!", Naruto sonrió su sonrisa de marca registrada entonces. "Ya veo por qué viniste a mi escuela en vez de ir al estudio directamente: ¡Estabas asustada!"
Mika no pudo evitar sonrojarse de vergüenza ante aquello. "¡C-Claro que no! Tú mismo lo dijiste, pasaré las pruebas sin dificultad alguna", antes de proseguir, la expresión de la chica se tornó tímida por un segundo. "A-A-Aunque un poco de apoyo no me vendría mal..."
"Heh, no hay de qué avergonzarse Mika-chan. Yo también estuve nervioso cuando enfrenté mis pruebas. Y lo peor de todo es que sólo conocía a Morita, y la mayoría de los de su estudio me miraron como si fuese a fracasar sin dudarlo", la aludida notó por un momento como la sonrisa de Naruto se volvía algo forzada, aunque eso sólo duró un instante. "¡Pero tú en cambio me tienes a mi para apoyarte! ¡Y si sólo fueran a juzgarte por tu apariencia aprobarías sin siquiera dudarlo! Porque... Porque e-eres una de las chicas más lindas que he conocido. Y-Y s-si yo l-lo creo, los demás t-también lo harán."
El previo rubor de la pelirosa se incrementó mil veces, su corazón latiendo con intensidad mientras volvía a sentir esas mariposas en el estómago que sólo el Namikaze la hacía experimentar. Una sonrisa que sólo hacía su expresión más adorable se abrió paso hasta sus labios al tiempo que ponía una mano en su pecho, intentando ignorar todas aquellas sensaciones que ahora se manifestaban en ella. "A-Arigato Naru-kun", murmuró ella, para luego dejar a lado su timidez y mostrarse alegre. "Necesitaba oír eso. Por ti, prometo dar lo mejor. No voy a defraudarte."
Un satisfecho Naruto asintió ante ella, poniéndole una mano en el hombro. "¡Eso quería escuchar!", ambos se giraron hacia el enorme edificio que se alzaba a sólo unos metros más adelante, notando como el ocaso arrojaba una luz anaranjada sobre el techo del estudio 463. "¡Ahora, a por esas pruebas!"
And cut! That is all folks! Como vieron, no ha pasado nada en cuanto a la carrera de Naruto, pero ya a partir del próximo capi nos meteremos de lleno en eso. El foco de esta historia es en el mundo de la fama, por un lado, y los momentos de Naruto con las chicas del harem y otras de este fic.
Como de costumbre, cualquier review con comentarios, ideas o sugerencias será leído y tenido en cuenta, además de agradecido. Recuerden que eso me motiva a seguir escribiendo, y además me gusta leer sus opiniones capi a capi. Así que aunque sean dos palabras, ¡anímense!
Con eso, me despido hasta la próxima. ¡Ja ne!
