Hola a todos.
Otro capitulo
Enjoy!
-¡RICCHAN!-
Yui se lanzó sobre su amiga, importándole nada que estuviera cubierta de limpiadores y escobas. Había sido un año completo desde que no la veía y que incluso, habían pensado que estaba muerta. Por eso, verla ahora era una alegría increíblemente grande para la chica.
-¡Estas bien, estás bien, estás bien!- exclamaba Yui abrazando fuertemente a Ritsu, sacándole gran parte del aire de sus pulmones.
-¡Yui, baja la voz!- susurró alterada Mio moviendo las manos para que parara
-Lo siento… es que estoy tan contenta. ¡Ricchan, estás viva!- susurró fuerte Yui, abrazando más fuerte a Ritsu
-Si… También estoy feliz, Yui…- dio Ritsu con falta de aire, dándole palmaditas en la espalda, más para que la soltara.
-¿Eh?, Tus ojos…- dijo Yui acercándose al rostro de su amiga con curiosidad
-… ¿Qué pasa con ellos?- preguntó Ritsu incómoda al ver a su amiga tan cerca
-No eran tan amarillos antes, ¿verdad?-
-Ámbar, mis ojos son color ámbar- dijo alejándose de su amiga por un poco de espacio personal- y la verdad no me he fijado…
Pero de repente, Yui la soltó. Su cara había cambiado de alegría a preocupación. Miró a Ritsu nuevamente, pero como si hubiera sido la primera vez que la hubiera visto.
-Riccan, ¿Qué haces aquí?- le preguntó
-¿De nuevo con eso?- dijo Ritsu cansada ya de tantas vueltas- Vine aquí para saber qué pasó con ustedes, y porque están aquí con los militares…
-Pero es peligroso que estés aquí. Tienes a todo el ejercito buscándote allá afuera- dijo alarmada la guitarrista, agarrando a su amiga de los hombros- ¡Tienes que irte ahora!
-Otra vez ¡No me voy hasta que me den respuestas!- dijo enojada Ritsu. Ya se estaba cansado de ser desviada del tema a cada rato.
-Deberías hacerle caso a tu amiga- dijo Mio mirándola seria
-¡Tú también eres mi amiga!- dijo más enojada la castaña con una venita en su sien
-Yo a ti no te conozco- dijo levantando la barbilla y mirando a un lado
-¡Que testaruda eres, Mio!- le gritó aún más fuerte
-¡Mira quién habla!-
-¡Shhhhh!- le dijo tapándole la boca. Había gritado muy fuerte.
Se quedaron unos segundos en silencio, escuchando cualquier sonido proveniente de afuera. Nada.
-Mio-chan, Ricchan tiene razón, es nuestra amiga- dijo Yui en voz baja
-Pero es parte de los Opositores, está en el bando contrario- Mio comenzaba a exasperarse
-Pero ya hace tiempo que dudamos que este es el bando de los buenos-
Mio se quedó callada. Ritsu intercambió la mirada entre Mio y Yui varias veces, expectante.
-Es cierto…- murmuró Mio cruzándose de brazos y mirado hacia otro lado
-Entonces… ¿por qué están aquí si dudan de ellos?- preguntó Ritsu ahora mirando a Yui
-Ellos nos encontraron, un mes después de perderte a ti y a las demás- dijo Yui, levantándose- Nos acogieron con la condición de ayudarlos en lo que sea que pidieran… bueno, ordenaran. Al principio pensamos que eran gente que trataba de ayudar y de encontrar una solución al problema de los zombies. Gente buena. Pero ya hace mucho que no se preocupan por ellos, sino que por los otros enemigos… Los Opositores.
-Ver que estaban atacando, e incluso matando a humanos nos izo cambiar un poco de opinión hacia ellos- dijo Mio- la idea no era matar a los vivos, sino que sobrevivir a los muertos. Desgraciadamente no podíamos hacer nada en contra de eso, uno era porque somos solo cinco mujeres y los militares son capaces de matarnos a la mínima expresión de traición. Y dos, porque estamos buscando información sobre ellos.
-Es una posibilidad grande que estén envueltos mucho más en este apocalipsis zombie de lo que creemos- dijo Yui muy seria, llevándose la mano a la barbilla pensando.
-¿Envueltos...? ¿Quieren decir que quizás son una causa por la que el virus apareció?- Ritsu estaba un poco anonadada por eso. Sabía que los militares eran malos y que no le caían bien… pero ahora a ser parte de la causa del Apocalipsis zombie era otra cosa
-No lo sabemos, pero por la actitud que han tenido, y por cierta gente que hay…-
-A todas las unidades, necesitamos a los Tenientes Coronel y Mayores en el sector Norte de la base, ahora-
Mio y Yui se miraron. Sus dos walkie talkie hicieron eco en el lugar.
-Repito. A todas las unidades, necesitamos a los Tenientes Coronel y Mayores en el sector Norte de la base, ahora-
-Yui, tenemos que irnos- dijo Mio sacando su walkie talkie
-¿Qúe? Pero…- comenzó a decir Ritsu perpleja
-Nos están llamando, y si no vamos sospecharán y comenzarán a buscarnos- dijo Yui levantándose y también sacando su walkie talkie
-Aquí la Mayor Akiyama, voy en camino- dijo Mio con el walkie talkie en la mano
-¿Ma-mayor?- tartamudeó Ritsu, atónita
-Shhh… Aquí la Mayor Hirasawa, me voy movilizando- dijo en un tono menos serio la chica
Ritsu no lo podía creer. Poco sabía de rango y esas cosas, pero no dudaba que tener un cargo así era bastante importante. ¿Yui tenía un rango? Recordaba que jugaban a ser Capitán y Sargento en la escuela, pero era solo un juego ¿Cómo había pasado eso?
-Oigan, no, hay que salir de aquí- dijo Ritsu levantándose y mirando a las dos chicas un tanto desesperada- Vamos, nos encontramos, estamos bien y juntas…-
-Aun Mugi, Nodoka y Sawako están aquí, pero en otro lugar, sería imposible ir a buscarlas antes que te descubran- dijo Mio mirándola con reproche
-Pero, pero, ha pasado tanto tiempo… además, Yui, le hice una promesa a tu hermana, que te encontraría y te llevaría con ella…
-… Ricchan, tengo un plan- le dijo con ojos intensos y muy seria. Aunque así la hacía recordar a una niñita que intentaba hacer un trato con su madre que involucraba dulces- Pasado mañana a las nueve de la noche nos juntaremos de nuevo, en el sector de Arakawa. Ten esta dirección.
Y le pasó una tarjeta. Ritsu levantó una ceja al ver que era la dirección de una pastelería. ¿Por qué tenía esa tarjeta guardada? Fácil de suponer…
-¿Pasado mañana? Pero Yui…-
-Habíamos pedido una hora de descanso a esa hora, iremos todas- dijo Yui ahora con una sonrisa.
La verdad, Yui podía tener un nuevo rango y ser alguien importante en esa base militar, pero seguía siendo Yui. Ritsu sonrió a eso, y recibió la tarjeta. Entendió que también era una oportunidad para que todas se re encontraran, y que Yui pudiera ver a Ui.
-Está bien, llevaré a las demás-
-Encuentro esto un poco loco- dijo Mio desde la puerta viendo a las dos- y bastante peligroso
-Ese es el espíritu de aventura, Mio-chan- dijo Risu burlona.
-¡Qué tú seas una maníaca suicida no quiere decir que yo lo sea!- le gritó enojada la pelinegra acercándose para golpearla.
-Ya ya- dijo Yui poniéndose frente a Mio para detenerla con una gotita en la cabeza- Vámonos Mio. Trataremos de dejar libre este lugar. En cinco minutos, sales de nuevo.
-Así será- dijo Ritsu levantando su pulgar y sonriéndole
-¿Ui está bien?- preguntó Yui repentinamente, acercándose a la puerta
-Sí lo está- respondió Ritsu- Está muy feliz de saber que estás bien
-Gracias-
Ritsu la miró extrañada por eso.
-Eh… ¿Por qué?-
-Por haberla salvado esa vez- murmuró Yui. La miró sonriendo agradecida- Dos veces… supongo que tú la encontraste en el Tokio Big Sight.
-Sí… Estaba con Jun en esa cosa verde…-
-Si... de verdad, muchas gracias Ricchan- ¿Por qué había algo de tristeza en esa sonrisa? Eso no era común en ella- Nos veremos… Y dile a Ui que la quiero mucho- dijo con una sonrisa, y salió primera que Mio.
La pelinegra se quedó unos segundos mirando a la castaña.
-Eres alguien bastante especial, ¿te lo han dicho?-
-Un par de veces, sí- dijo divertida Ritsu, dándole su característica sonrisa burlona.
-Mmm… como sea, desgraciadamente nos veremos de nuevo- se dio vuelta para irse- Adi…
-Esa fue una de las promesas que te hice, Mio- la interrumpió
Mio se quedó con la mano en la manilla de la puerta. Esa palabra, le produjo algo, y venir de esa voz.
-Seguiremos vivas… hasta que digamos adiós- dijo Ritsu. Aún sonreía- Eso me ha ayudado a mantenerme viva y para seguir buscándote. Es una promesa.
La pelinegra se dio vuelta, y la miró sin comprender de lo que estaba hablando. Pero, algo en esas palabras, y en esa estúpida sonrisa, aumentaban la sensación extraña. Además sus ojos, de verdad eran diferentes a cualquier otros, eran intensos, y de un color ámbar muy fuerte. No supo explicarlo, pero de alguna u otra forma esa chica había convencido a Mio de cada palabra. Al parecer la conexión que tenían si era bastante fuerte, porque aunque Mio no podía recordar nada, lo que sentía no había olvidado al parecer…
-De verdad eres muy extraña- dijo con una pequeña sonrisa. Salió del lugar.
Ritsu se quedó ahí unos segundos, sin dejar de sonreír, aunque era una sonrisa triste. Las había encontrado, al fin pero… Saber que Mio no la recordaba, era algo doloroso. Escuchó más voces fuera del lugar, y eso la izo volver a la realidad, y pensar: ¿Cómo rayos saldría de ahí? Sacó el mapa que Takato le había dado, y trató de recordar lo que le había dicho para la vuelta.
-…Autos por ahí…-
Maldijo su mala memoria.
Miró nuevamente el mapa, y vio la Puerta Central, a varios metros del lugar donde ella debería estar, pero perfectamente corribles (significa que puedes correr sin problemas). Sonrió al recordar que "autos" significaba estacionamiento cerca de la entrada, la cual se transformaría en su salida. Guardo el mapa y procuró abrir la puerta lo más despacio posible, observando si había alguien afuera. Parecía desierto. Se arregló bien el gorro y salió, tratando de parecer natural. Generalmente, el aparentar naturalidad en lugares y en situaciones de alto riesgo atrae más atención. Ritsu logró avanzar un par de metros de lugar hasta que…
-¡Oye! ¡Tú no eres de este sector!-
Ritsu se quedó de piedra sudando como si hubiera 40 grados de calor. Se dio vuelta y observó al militar.
-¡Tú!- exclamó el mismo hombre que la había encontrado y que había sido noqueado por ella frente al gimnasio apuntándola aterrado.
-¡¿Otra vez?- exclamó Ritsu apuntándolo también aterrada.
-¡Ahora si no te escapas!- gritó el militar, sacando el walkie talkie- ¡A todas las unidades, encontré a la intrusa frente al edificio veinte!-
-¡No, no!- gritó en pánico la chica
-¡Por supuesto que sí!- gritó el hombre burlonamente y tiró un golpe a la chica, pero lo esquivó fácilmente.
Aprovechando lo impresionado del hombre, Ritsu se echó un poco hacia atrás y propinó una tremenda patada al costado del militar. Este se quejó fuertemente tambaleándose a un lado. Ritsu, sin detenerse, dio el golpe final con su codo opuesto a la pierna que ocupó exactamente en la sien del hombre. Cayó inconsciente, pero no muerto.
-Dos golpes en la sien en menos de una hora, mañana tendrás que ir a un doctor- dijo Ritsu viendo al rubio militar, pero sin lástima.
Escuchó pasos y gritos. Vio como más de una veintena de militares se acercaban a ella, con escopetas, rifles y otras cosas en la mano. En menos de cinco segundos estaría completamente rodeada.
-Sí, la próxima vez tendré mucho más cuidado con los militares- dijo pálida y comenzando a correr hacia la Puerta Central.
Llegó frente al edificio Principal, en el cual ya había militares que habían salido de él, preparados para detener al "intruso". Definitivamente no le sería fácil salir de ahí. Se preparó para usar todo lo aprendido con Tatsuya. Dos de los militares dispararon y se echó hacia la derecha. Impulsándose con la pierna derecha, agarró el rifle del primer militar con la mano izquierda y lo golpeó en la cara con su codo derecho. El militar soltó el arma al caer y Ritsu se la lanzó a otro militar que estaba frente ella listo para disparar. Se agachó cuando un tercero lanzó un golpe con su rifle y le rompió una pierna con sus manos. Se levantó y dio un limpió golpe en la nariz al cuarto, noqueándolo en el segundo. Esquivó la patada de otro, agarrando la pierna en el aire, empujándolo hacia ella y dándole un cabezazo. Miró hacia su derecha y avanzó medio paso para esquivar un nuevo golpe de otro militar osado. Este pasó de largo y Ritsu lo golpeó levemente en la nuca, dejándolo inconsciente encima de otro militar. Los otros tres se quedaron de piedra al verla, horrorizados por la velocidad y fuerza de sus golpes.
-Hey, ¿Qué pasa?- dijo burlonamente Ritsu, acercándose peligrosamente a ellos. Ni siquiera jadeaba- Vamos, vamos, ¿no me digan que le tiene miedo a una mujer de 19 años?
-¿Tienes 19?- le preguntó uno asombrado, aunque asustado- pareces de menos, como eres pequeña…
-Pe… ¡¿A qué te refieres con eso?- le dijo la chica sonrojándose indignada
-¡Ahí!-
Ritsu se dio vuelta y vio como la veintena de antes se había multiplicado, y estaban todos muy bien armado.
-Me había olvidado de ellos- dijo, se dio vuelta y golpeó en la cara al militar.
Pasó rápidamente sobre el dejando a los otros perplejos y corrió por el pequeño parque de entrada que había.
-¡Dispárenle imbéciles!- les gritó uno de los militares que iba hacia allá, al parecer tenía un rango importante.
Las balas comenzaron a llover. Ritsu corría a gran velocidad zigzagueando, cubriéndose por los árboles que había a los lados del camino. Unos metros frente ella estaba la reja de la entrada principal, y unos cinco militares custodiando. Lo peor fue que tenían unas bazucas cada uno, y al parecer estaban listas.
-¡¿Qué?- gritó al darse cuenta de eso y se detuvo bruscamente, y se tiró hacia un lado justo cuando las bombas de esas bazucas fueron disparadas.
Hubo una gran explosión. Pedazos de árboles y suelo volaron por el lugar al igual que Ritsu y parte de los militares que estaban más cerca de ella. El lugar se llenó de polvo. Ritsu se levantó rápidamente con un zumbido en los oídos, aprovechando el polvo y caos. Vio unos autos cerca de un gran edificio, y no lo pensó dos veces.
-¿Destruyeron al objetivo?-
-Negativo- dijo uno de los militares que había disparado la bazuca- Pero no podemos ver rastros de ella por el polvo.
-Quiero que disparen a la mínima señal, ¿entendido?-
-Pero eso la matará, señor- dijo otro militar, cargando su arma mientras la nube de polvo poco a poco se dispersaba.
-Si es quién creo que es, no lo hará-
-…Entendido- contestaron los cinco militares.
Se escucharon disparos y gritos entre la nube de polvo. Al parecer los otros habían localizado al objetivo. Apuntaron con sus bazucas, notando que había mucho menos polvo, y listos para disparar. Escucharon un ruido familiar, pero para nada compatible con la chica… ¿acaso era un auto?
Un Mercedes Benz descapotable gris apareció de entre el polvo a toda velocidad. Los cinco militares apenas reaccionaron y se lanzaron a un lado justo cuando el auto pasó por la reja. La abrió casi sin ningún problema.
-¡WOOOHOOO! ¡Así es como me gustan los autos!- gritó Ritsu desde dentro totalmente emocionada por la adrenalina.
Pero no se percató de que, adelante, había no otra reja, sino que otra pared, la misma que había saltado para entrar. Su sonrisa se borró al ver la puerta de dos metros cerrada. ¿Cómo pasaría con el auto por ahí sin convertirse en papilla? Mmh, misterio.
Miró la pared, pensando rápidamente que hacer… Y no se le ocurrió nada más que saltar. ¿Qué más? Es Tainaka Ritsu, hacer un plan de mayos complejidad no estaba ni en sus características ni sus habilidades. Los militares estaban apuntando nuevamente con sus bazucas. Unos balazos rosaron a la chica provenientes de los otros que tenía detrás. Era ahora o nunca. Mantuvo el acelerador apretado hasta el final, y puso su otro pie en el asiento. Los militares abrieron los ojos espantados al ver que el auto no se detenía ni disminuía la velocidad.
-¡Háganse a un lado!- les gritó moviendo el brazo para que ellos se movieran.
Hicieron caso desesperadamente, y un ya a unos centímetros de la pared, Ritsu salto hacia adelante. La fuerza de la explosión que izo el auto contra la puerta de hierro también la ayudó en el salto. Cayó al otro lado dándose una vuelta para amortiguar la caída, y dio contra un árbol, quedando de cabeza y recibiendo varias hojas y un par de ramitas en la cara.
-… ay…-
Le había dolido un poco.
-¡Se-señor! ¡El-el auto! ¡La chica, se fue!- gritó uno de los militares al micrófono, angustiado y sorprendido por eso, y un poco despeinado por la explosión.
-Mmmmh, está bien, no importa- la voz sonaba satisfecha- Será en otra oportunidad, no muy lejana obviamente.
Ritsu ya estaba a una distancia prudente de la Universidad, llegando al auto que había llevado. Aún tenía el sonido de un pitito en el oído por las bazucas y la cabeza le daba vueltas por el salto y la caída. Miró hacia atrás, donde estaba la base de los militares. Pensó en Yui y Mio. Tanto tiempo que no las veía, y ahora se enteraba que estaban con el enemigo… aunque estaban allí sólo por una especie de conveniencia. Sonrió al pensar que seguían siendo sus amigas…
No creía que fuera difícil llevarlas, si se juntan pasado mañana, es cosa de que no vuelvan allí…
-¡TAINAKA RITSU!-
Era cómo la quinta vez ya que Ritsu quedaba con el corazón en la mano por el susto que otro le daba. Se dio vuelta blanca como la nieve, y vio a Tatsuya acercarse. No sabía que le sorprendía mas, que la hubiera encontrado allí, o el ver a alguien con la cara tan desencajada por la rabia.
-Me… me asustaste- le dijo con la mano en el pecho
-¿Y crees que tú a mí no?- dijo acercándose a la chica. Sus ojos echaban llamas- ¿Qué mierda se supone que estabas haciendo en la Base de los Militares?
-Eh… espera, ¿cómo lo supiste?- le preguntó arqueando una ceja
-Respóndeme lo que te pregunté primero- le dijo poniéndose frente ella- ¿Qué estabas haciendo allá?
-¿No es obvio?- dijo cruzándose de brazos- Fui a ver qué estaba pasando con mis amigas
-Es que…- dijo exasperado el chico llevándose una mano a la cabeza- no puedo creer que hables así como si nada del tema. Ritsu, eso fue lo más estúpido que has hecho, te pudieron haber matado
-Tenía que hacerlo. Encontrarlas de repente después de todo este tiempo, no me iba a quedar de brazos cruzados- dijo comenzando a enojarse. Esa frase se la habían repetido demasiado para su gusto
-¿Sabes? El que mueras no me interesa tanto- dijo enfurecido el chico, estaba a unos centímetros de la cara de Ritsu- lo que me molesta más que todo, es que no confíes en tus amigos para ayudarte
La chica lo miraba desafiante, pero desvió la mirada frente a ese comentario. Se echó para atrás un poco y se metió las manos en sus bolsillos.
-No es que no confíe en ustedes- murmuró aún sin mirarlo- es que esto, en parte si era peligroso, y no me gustaría que les pasara nada…
-¿Y acaso crees que a nosotros no?-
Tatsuya suspiró. Se tranquilizó un poco y buscó la mirada de la chica
-Ritsu, que tú tengas súper fuerza o algo parecido no te hace inmune a la muerte- le dijo el chico. Su voz sonaba algo triste- Y si algo te llega a pasar, las chicas y yo… tampoco nos gustaría que te pasara algo.
La chica se sintió culpable. Tenía razón. Sabía que Azusa, Ui y Jun iban a estar muy preocupadas (y no dudaba que Azusa estaría también hirviendo en rabia). Y bueno, como veía a Tatsuya, también lo veía preocupado. Sí, se sintió estúpidamente culpable.
-Perdón- murmuró- …es que… me siento bastante "inmune" como soy ahora.
Tatsuya se quedó mirándola. Ritsu se retorcía las manos debajo de sus bolsillos.
-Además… el ver a las demás después de todo este tiempo y… saber que tu mejor amiga no te recuerda es algo fuerte, y me llevó a hacer eso sin pensarlo mucho… Sin pensarlo nada.
-… ¿Qué Mio no te recuerda?- abrió los adormilados ojos. Tatsuya estaba sorprendido por eso. Era casi imposible pensar en una sin la otra- pero, ¿cómo, que le pasó?
-Aún no lo sé… es un tanto complicado hablar con ella ahora- dijo en un tono triste, y se fue a sentar sobre el capot del auto
Tatsuya nunca pensó en que vería a Tainaka Ritsu con esa expresión de tristeza. Era extraño, incluso parecía otra persona. Se fue a sentar al lado de ella.
Se quedaron un rato en silencio. Era una noche cálida ya que estaban en plena primavera. No se escuchaba ningún ruido, como lo era desde hace un año, y las luces de la ciudad que seguían prendiéndose automáticamente cada día eran más tenues, las ampolletas o bombillas de luz se iban gastando, sin ninguna mantención o cuidado. Tatsuya miró nuevamente a Ritsu, y se dio cuenta que la chica había desviado la mirada recién.
-Te dejaste crecer barba- dijo la chica mirando hacia otro lado, llevándose la mano al mentón como indicando- tienes como unas pelusas ahí
-¿Pelusas? ¡Para nada, es barba de hombres!- dijo un tanto ofendido cruzándose de hombros
Ritsu se rió, pero seguía sin mirarlo. Tatsuya sintió esas cosillas que siempre sentía al ver a la chica, que siempre había sentido…
-Lo siento- dijo mirando hacia otro lado- Me imagino como debes estar… aunque no es escusa para meterse sola en la base de los militares. Si nos hubieras dicho, hubiéramos pensado en algo, quizás, menos peligroso
-Son militares, es imposible pensar en algo menos peligroso si están entremedio- dijo sarcásticamente mirándolo- además, en un mundo lleno de zombies es difícil no hacer algo peligroso.
-Pero si puedes tratar de no preocupar tanto a tus amigos con locuras como estas- dijo despeinándola más de lo que estaba-… ¿sabes algo? Esto no te lo he dicho porque me daba un poco de vergüenza, pero quizás te suba el ánimo
La chica lo miró perpleja cuando este la soltó. ¿Vergüenza?
-Yo, desde niño que había trabajado en el minimarket con mi papá (claro, después me metí en el contrabando, pero eso es otra historia). La cosa es que ustedes iban a menudo a mi trabajo, a comprar dulces y leer revistas generalmente.
Ritsu se sonrojó. Ahora recordaba que muchas veces en la semana iba con Mio a ese minimarket, o porque sus papas le pedían que comprara algo o para pasar el tiempo, o cuando tenían hambre después de la escuela… pero nunca se había dado cuenta que Tatsuya era el chico que las atendía, quizás porque lucía más diferente ahora, menos serio y usaba ese cintillo azul para tomar sus dreadlocks… y el si lo recordaba. Qué vergüenza…
-La cosa es que, siempre que las veía, parecían tan unidas- dijo mirando hacia el infinito, como recordando- Aunque la molestaras mucho y ella se enojara contigo, se podía ver que creaban un lazo muy fuerte entre ustedes.
Ritsu se sonrojó aún más. ¿Las observaba de vez en cuando? ¿Él?
-No creas que las espiaba… ustedes solas llenaban el lugar cuando llegaban, sobre todo tú, siempre fuiste muy ruidosa- dijo burlón
-Rui… Oye, nunca lo he sido- dijo ofendida la chica cruzándose de brazos
-Deja que me ría en TÚ cara por esa mentira. ¡JA!- dijo apuntándola con su dedo a solo centímetros de su rostro- Bueno, a lo que voy, es que ese lazo que crearon todos esos años, es imposible que se rompa, ni siquiera si una de ustedes perdió la memoria. Si su amistad es real, incluso podrías ayudarla a recuperar lo que perdió…
Ritsu pensó en eso. Las dos parecían hermanas, y eso era algo invaluable e irremplazable. Se lo habían enseñado así, y si lo sentía, quizás también Mio…
-Sí… Gracias- dijo mirándolo agradecida
-De nada- contestó el chico también con una sonrisa- pero para la próxima, trata de no ser tan osadamente estúpida, ¿ya?
-Todo depende si me dices porqué no me dijiste que nos conocías desde años atrás- dijo Ritsu burlona, levantándose del auto y avanzando hacia la puerta del chofer- pero en el auto. Tengo un vacío en mi estomago solo reemplazable por la comida
-Quizás te cuente algún día, pero no ahora- dijo pícaramente también levantándose, pero se dirigió al lugar contrario de Ritsu- Yo también vine en auto, y no lo dejaré aquí…
-Mmmh… entonces te reto a una carrera- le dijo desafiante la chica- ¿Te parece?... al menos que quieras perder otra vez…
-¡Hiciste trampa esa vez, Tainaka-san!- dijo un poco ofendido el chico, corriendo hacia su auto.
Ya, y así termina otro capitulo... toy como can´sa, asi que me da lata escribir más aqui.
Igual, les doy gracias por leer y comentar esta historia. Criticas tmb son bienvenidas
cheers
