Pues aquí está el siguiente capitulo subido desde Cambrigde *-* No se imaginan lo emocionada que estoy, y mañana ya empiezo mis clases de ingles xD para dejar de ser forever alone.
Ahora el capitulo! En este se explicaran cosas muy importantes sobre el libro.
Ricitos de paja y los tres osos hambrientos
Akira abrió los ojos asustada, aquello se había sentido como solo un sueño y ahora se encontraba en una habitación, recostada en una cama de paja.
— ¿Dónde estoy? — Se preguntó a sí misma como si alguien le fuese a contestar, y enseguida se levantó a averiguarlo. — ¡¿Qué clase de choza mugrosa es esta?! Hay popo de animal ahí… un animal muy grande.
"Había una vez en un reino muy cercano, una niña bastante tonta y ridícula"
— ¡Hey! Kaede ya cálmate ¿No? — Gruñe la rubia al techo— ¡¿Dónde estoy?! ¿Qué cuento es este?
"Si callaras un rato el hocico escucharías…"
—Bueno pero no te enojes…
"Como decía, la niña era bastante tonta, y un día de la nada decidió que quería escaparse de casa para ser independiente, simplemente porque no le gustaba su casa, era aburrida, no tenia aventuras y era bastante predecible. Así que salió de casa hacia el pequeño establo donde sus padres guardaban los caballos."
— Supongo que esta es la parte donde salgo de la casa — comenta Akira dirigiéndose a la puerta, pero antes de abrirla siente una ráfaga de aire frio que la hace cerrar los ojos — ¡Esto es un congelador! — Y al abrir los ojos para comenzar a renegar se encontró con que ya estaba en el establo, y ahí a dos metros estaban los caballos. — Wow… no había pasado esto en el libro antes. Es como si realmente se cambiaran las páginas.
"La niña se acercó a su caballo favorito, uno muy mono de color dorado brillante de nombre Henry"
— ¿¡Henry está en el cuento!? — exclama asustada buscando al caballo dorado, al encontrarlo se acerca histérica a él — ¡Por dios santo Henry! ¿Qué te han hecho?
"No seas estúpida Akira ¿Cómo crees que Tobi va a encerrar al genio en el libro cuando puede darle más usos en la vida real?"
— Eso no me tranquiliza… — murmura asustada pensando en lo que tobi podría hacer con el genio… tal vez hacer que lluevan dulces o caramelos, el horror… dulces pegándosele en el cabello.
"Pon atención a la historia. El caballo de nombre Henry era un caballo mágico, el cual siempre estaba encerrado en su establo, así que era infeliz. La pequeña niña pensó que al liberarlo él podría ayudarla, llevándola lejos de ahí a un lugar donde seguramente ella obtendría las aventuras que deseaba."
— Este cuento comienza a sonarme tremendamente familiar. — Akira voltea a ver al caballo y le dice — ¿Qué te parece ese trato? Yo te libero y tú me llevas lejos.
— Si me liberas de mi prisión — habló el caballo sin mover la boca, lo que en lugar de ser genial se miraba bastante tenebroso — Te concederé tu deseo.
Akira entrecerró los ojos, ya le parecía muy raro, ella no había escuchado ningún cuento de un caballo mágico, pero todo eso sonaba bastante parecido a lo que ella y sus amigas habían vivido.
— Hecho — asintió la rubia siguiendo con el cuento.
"Así fue como la pequeña niña liberó al genio, quiero decir, al caballo mágico, y se subió a su lomo. Poco tardaron en alejarse del establo que le aprisionaba, y la casa en la que se aburría. Y en poco tiempo llegaron a un bosque distante, donde el caballo se detuvo."
— Aquí es el lugar que me has pedido —dijo el caballo una vez que Akira se bajo de su espalda.
— ¡Pero si aquí no hay nada! Es solo un bosque — exclama la rubia mirando alrededor, donde lo único que se podía ver era un sendero de tierra.
— Este es el lugar donde encontraras aventura, pero ten cuidado que toda magia viene con un precio. Y tal vez el tuyo sea alto de pagar.
"Una vez que dijo eso desapareció."
— Kaede, este cuento me da miedo.
— No te daba tanto miedo cuando pediste salir de casa ¿Cierto? — habló una voz profunda en el suelo.
— ¡Madre santa! — Exclama la rubia alejándose un metro de aquello — Me asustaste bicho feo.
— Soy una ardilla ¿Le tienes miedo a las ardillas? — se burla de ella con una risita y se acerca dando pasitos. — Veo que estas perdida niña.
— Pues… no sé donde estoy, ni el cuento en el que me encuentro así que. Si, lo estoy.
— No temas — sonríe la ardilla misteriosamente frotando sus manitas como si planease algo — Yo te puedo ayudar.
— Parece que deseas venderme droga, no gracias seré tonta pero no tanto.
Akira comenzó a caminar lejos de la ardilla parlante pero esta la seguía a una distancia prudente.
— Si me vas a estar siguiendo ¿Por qué mejor no te pones al lado de mí? — dice frunciéndole el ceño.
— Te miras agresiva, tengo miedo que me pegues — murmura con una risita.
— Ardilla de pacotilla ¡Yo no soy agresiva! — exclama golpeando el pie contra el suelo, a lo lejos una parvada de aves sale volando de entre los árboles.
— S-si… te creo. — La rubia empieza a caminar de nuevo cruzada de brazos algo molesta — Oye pero, ese no es el camino. Tu cuento está del otro lado…
— ¿¡Y tu como sabes!?
— Es que, la narradora ha dejado de narrar… así que te has salido del cuento.
— ¿¡Puedo salirme del cuento!?
— Pues sí, no por nada lo he dicho.
— ¡Entonces soy libre!
— Libre dentro del mundo de los cuentos. — corrige la ardilla, Akira se voltea, la patea y la manda volar contra un árbol
— Como decía ¡Soy libre! Exploraré el lugar.
— ¿¡Porque ha sido eso!? — la ardilla se sacude el polvo y se acerca — ¡Eso duele!
— Por dios, solo eres un personaje del libro — espeta Akira mirando a la ardilla con burla, luego bufa y continua caminando — No es como que seas real.
— ¡Pues que sepas que soy bastante real! Tanto como tu niña estúpida.
— Si, si. Sigue en tu mundo de fantasías, ahora ¿Por qué sendero tomo?
Frente a Akira el camino se parte en dos ambos prácticamente iguales, la diferencia está en que por uno hay migajas de pan tiradas y por el otro nada. El animal se le para enfrente antes de que comience a caminar y la detiene.
— ¡Espera! No tomes la decisión a la ligera.
— ¿Por qué? Es solo un camino, cualquiera me puede llevar a cualquier lado.
— ¡Exacto! Pero en este libro las cosas tienen un balance, solo hay pocos lugares en los que el narrador no tiene control, en cuanto entres en los terrenos de otro cuento te conviertes en parte de él también.
— O sea que… No entiendo.
— ¡Mujer más estúpida tenias que ser!
— ¡No me insultes que aun se patear! No se me ha olvidado.
— Vale, vale lo siento, no te me esponjes. Quiero decir que cada sendero te llevara a un cuento diferente. A juzgar por las migajas de pan tiradas diría que el de la izquierda es Hansel y Gretel.
— Y el otro quien sabe cuál sea — reflexiona Akira, suspira en desesperación y se sienta de sopetón en el suelo con la cabeza entre las manos. — ¿¡Ahora que hago!? Aquí sentada no soy de ninguna ayuda, pero no se a donde va ese camino.
— ¿Y entonces porque no sigues el camino que ya conoces?
— Porque ese cuento ya lo contamos daah.
— ¿Y…. eso que…?
— Pues que los lectores no quieren leer cuentos repetidos…
— ¿Qué dices?
— ¡Como sea! No sé qué hacer. — se queda en silencio pensando, o más bien matando tiempo porque sus dos neuronas aun no se han juntado para poder llegar a pensar realmente. Y entonces se juntan y se le viene a la mente una pregunta— ¿Tu porque sabes tanto?
— Pensé que jamás preguntarías, no eres tan malditamente estúpida y sin completo remedio como pensé.
— Ay gracias, es lo más lindo que jamás me han dicho.
— Sí, bueno. Ahora solo pienso que eres malditamente estúpida y que tal vez tangas remedio.
— Lo anterior ha sido sarcasmo cabeza de nuez.
— Si, cabeza de nuez, claro ¿Por qué soy una ardilla verdad? Mira que eres también bastante original.
— Ya dejemos el sarcasmo un rato que cansa, dime entonces rata ¿Por qué sabes tanto del libro?
— Porque yo soy el libro.
Inserte música dramática aquí.
— ¿Cómo que…?
— Shh, déjame hablar y te explico.
— Pero — la ardillita alza un dedito para callarla — Vale, tienes un minuto.
— Mi nombre es Aragón. — Declara alzando el pecho como si se sintiese orgulloso.
— Y… ¿Eso qué?
— ¡¿Acaso no has escuchado de mi?! — exclama ofendida saltando sobre la cara de Akira y arañándola.
— ¡Estas rabioso! — grita aventando a la ardilla lejos.
— ¡Soy el mago encerrado en el libro niña estúpida! Tonta, tonta, humana más tonta tenía que ser a la primera que me encuentro. ¡Rubia tenias que ser!
— ¡Otro! ¿¡Que tiene el mundo contra las rubias!? Además ¿Cómo vas a ser el libro? Es que se te cayó un tornillo.
— Ay dios — suspira con decepción y comienza a caminar fuera de ahí.
— ¡¿A dónde vas?!
— A buscar a alguien que utilice más de la cienmilésima parte de su cerebro, con permiso.
— ¡Alto ahí! No sé cuantas partes son esas pero suenan a muchas ¡Y además! Estas equivocado ardilla… ardillo, lo que sea ¿Por qué estando tan chiquito hablas con voz de hombre?
— Porque esta es mi forma dentro del libro. Mira no importa, tu quédate ahí pensando porque camino irte mientras yo me voy a buscar alguna vida inteligente al redor ¿Va? Bueno, con permiso.
— ¡No te vas! — se levanta del suelo y se para frente a la ardilla que la mira aburrida. — Explica todo.
— No tiene caso, aun que te quedaras callada no ibas a entender.
— Pruébame.
La ardilla suspira de nuevo y asiente, Akira se sienta de nuevo en el suelo, esta vez dándole la espalda a los dos senderos.
— Veras, hace cientos de años, yo era un mago bastante popular entre las mujeres, debo de admitir que era bastante guapo.
— Si, no se nota — dice sarcásticamente la rubia mirándolo despectivamente.
— ¡Lo era! Mi mami siempre… — se aclara la garganta — Como decía, mi nombre es Aragón y en los tiempos en los que aun era humano era muy popular, podía conquistar a cualquier chica. Mi mejor amigo era un mago igual que yo, pero a diferencia de mi él consiguió sus poderes gracias a su mago, me parece que lo conoces, es dorado y le gusta mucho presumir sus bíceps.
— Y tríceps… Si, lo conozco, Henry.
— Ese mismo. Un día llegó la chica más hermosa que ninguno de los dos jamás habíamos visto. Para mi mala suerte también era bastante difícil de conseguir, y en una noche de borrachera dije una estupidez, aposté con mi amigo que la iba a conquistar esa misma noche y que si no lo lograba pues que sería convertido en un libro de cuentos por mil años. Como te podrás imaginar perdí la apuesta y aquí acabé.
— Así que así fue como sucedió la historia — reflexiona Akira recordando lo que Henry les había dicho varios días antes respecto a la historia del libro, en aquel momento en el que el libro los encerró por error y Misaki tuvo que contar Blancanieves.
"— Ese es el contenedor de Aragón. — Había comentado Henry en aquel entonces.
— ¿Quién es ese? — interrumpió Akira.
— Un mago altanero, que se dejó llevar por una apuesta supuestamente imposible de perder, y al final fue condenado a pasar una eternidad como libro mágico de cuentos, aun que solo han pasado unos cientos de años de los mil que tiene que cumplir.
— ¿De qué trató la apuesta? — preguntó kaede.
— Era sobre enamorar a una chica, en ese entonces Arneón, el mago que era mi amo en ese momento fue quien reto a Aragón, y bueno, al perder Aragón mi amo usó su último deseo para encerrarlo ahí... desgraciadamente es tan poderoso que yo no tengo poder alguno sobre él, por lo mismo tampoco puedo liberarlo."
— ¿En verdad eran amigos? — indaga dudosa la rubia.
— Claro, los mejores, Arneón y yo éramos como hermanos.
— ¿¡Y porque demonios te encerró en un libro!?
— Corrección, me convirtió en un libro, que no es lo mismo. Y bueno, todo paso muy rápido, tomamos mucho alcohol y apenas lo recuerdo. Fue una noche loooocaaa.
Lo decía como si nada, como si no le importase el hecho de pasar mil años encerrado en la forma de un libro, y como si de hecho aquello fuese una anécdota bastante graciosa.
— ¿¡Y no estás enojado!? — exclama Akira desesperada — ¡Si fuese yo estaría furiosa!
— Shit happens. — Se alza de hombros — Además, mil años no son nada para magos como yo.
— Vaya, y pensé que la loca era yo.
— No, tú no estás loca — dice amablemente, Akira casi dice "gracias" pero entonces agrega — Solo eres muuuuy estúpida.
— ¿No te cansas de insultar a la gente?
— Ahora que lo mencionas… No. Y como te iba diciendo, es por eso que conozco todo sobre el libro, porque pues, yo soy el libro.
— Debe ser increíblemente aburrido estar aquí encerrado.
— Lo era — asiente Aragón — ¡Hasta que llegaron ustedes a divertirme un poco! No había tenido tanta acción desde hace tiempo.
— Pues gracias, intento ser graciosa — sonríe abiertamente.
— Si bueno, aun que las que en verdad me caen bien son tus otras dos amigas, Kaede y Misaki ¿No estarán por aquí cierto? Ellas sí que serían compañía agradable.
Akira tiene el ceño completamente fruncido, y está cruzada de brazos.
— Y como te venía diciendo, en el libro solo hay pequeños espacios en los que puedes perder al narrador. Normalmente ocurre en lugares como este en el que hay dos senderos o más que te llevan a cuentos diferentes. O también está el prado de las hadas, ahí también es buen lugar para esconderse. Pero está algo lejos de aquí, como para el oeste.
— ¿Qué es el prado de las hadas?
— ¿Es que acaso no sabes nada? — dice como si aquello fuese obvio — El prado de las hadas es donde todas las hadas madrinas de los cuentos se sientan con sus traseros gordos a descansar después de que la cagan con su magia, juegan poker, toman té, fuman, dicen guarradas y hablan de la gente.
— Como sábados por la noche en casa de mi abuela.
— Pero al aire libre y con mucho polen.
— ¿Cómo llego allá?
— Para el oeste, subiendo la habichuela mágica de Jack en la tercera o… Tal vez la cuarta nube ya no recuerdo bien. Pero para llegar ahí tendrás que burlar las reglas del libro, lo cual no es muy fácil.
— ¿Qué tengo que hacer?
— Para empezar escoger un sendero, seguir un cuento, y rogar porque no termines muerta.
— ¿Qué pasa si muero?
— Como eres de las pocas personas que recuerdan, y el libro está actuando de un modo extraño, me imagino que los cuentos comenzaran de nuevo. Como pasó antes cuando estaban en el país de las maravillas, tu amigo ya no es Alicia tampoco.
— ¿Y donde esta? ¿Dónde está Naruto?
— Ahora mismo seguramente negociando con monos. Pero en lo que estábamos, recuerda, una vez que entras en el área de un cuento, terminaras involucrada de alguna manera, a veces como personaje principal, otras como secundario y seguramente en ocasiones como uno inventado, pero no hay manera de escapar de eso. Solo puedes seguir con el cuento al final.
— Bien, en ese caso iré al sendero que vaya hacia el oeste — dice la rubia levantándose del suelo y encarando los dos senderos decidida. — ¿Tu puedes acompañarme?
— No, yo solo puedo aparecer en las partes libres de cuentos.
— Bueno y otra cosa ¿Por qué me estas ayudando?
— No creas que es trato especial, no soy el gran villano de cuentos — dice riendo por la ironía — pero tampoco soy un pan de dios. Soy una persona común y corriente con mis debilidades y fortalezas. Con mis principios. Y uno de ellos es no dejarme manipular para el mal a menos que lo consienta… Y ese enmascarado no me pidió permiso para tocarme ¡Me puso sus manos sucias y asquerosas! Y ni una copa me invito primero, ni un besito… el desgraciado.
— Vale, vale — Akira ríe entre dientes — Me voy, deséame suerte.
— ¡Suerte! Espera ¡Por ahí no…! Bien, ya se ha ido…. Pero por el camino equivocado. Ni siquiera es el Oeste — reniega Aragón cruzándose de brazos y negando — Y para colmo ese es el cuento de ricitos de Oro.
.
.
.
Mientras tanto en otra parte del mundo de los cuentos de hada.
— Quieres decirme que si le quito un pelo de la nariz a uno de esos elefantes grandotes que se ve que pueden matarme, ¿Me dirás como salir de este cuento? Dattebayo.
— Ah… — el simio sonríe intentando disimular la mentira — Siii.
— ¡Esta bien!
"Y al decir aquello Tarzan se tiró del acantilado…"
— ¡Vuelvo enseguida dattebayo!
— ¡Espera idiota allá había un elevador!
— Oh — ya era tarde, Naruto solo miró como el chango y el resto de sus amigos se bajaba por ahí mientras él caía a una muerte segura por imbécil.— ¡Ahhhhh!
¡Splash! En las meras nalgas, eso va a doler mañana.
.
.
.
Akira había escogido el sendero de la derecha el cual no tenía migajas de pan, esperando que fuera el que iba hacia el Oeste. Y comenzó a adentrarse y adentrarse en el bosque hasta que en el cielo se hizo el atardecer y comenzó a darle hambre, y sentirse con sueño.
"La niña que había al fin logrado huir de casa, pronto encontró que la vida de aventurera no era tan fácil como pensaba…"
— Así que continúas con la misma narración que antes. — Reflexiona en voz alta la rubia — ¿Pero a donde voy?
"Se sentía con hambre, y sueño, estaba tremendamente cansada de tanto andar, pero para su mala suerte se encontraba lejos, muy lejos de casa y sin la posibilidad de regresar."
— Comienzas a preocuparme ¿Es que moriré aquí de hambre? ¡Por dios! Moriré de hambre. Tendré que casar pajaritos de tinta para comer, comeré corteza de arboles ¡Pasto! ¿¡Que será de mi!? ¡Y dónde diablos haré del baño!
"Hay muchos árboles Akira…"
— ¡¿Y con que me limpio?! — la rubia voltea hacia un lado, mirando unas hojas grandes de un arbusto — ¡Ni loca! Una vez lo hice y resultó ser hiedra venenosa… larga historia, algo penosa.
"Para la suerte de Akira, no tardo mucho en notar que a lo lejos se encontraba una casa de madera, de la cual aún salía humo de su chimenea."
— ¡Civilización!
"Akira esperaba encontrarse con gente amable que la ayudara y acogiera en su casa, así que se apresuró a llegar y tocar la puerta… pero nadie contestó"
— Aguanta que aun no llegó a la puerta y ya me estás dando spoilers. Como sea, ¿Por qué me llamas por mi nombre? Así no se que cuento es este.
"Me gusta mantener la emoción por un momento… Akira tocó, y tocó, pero la puerta nadie abrió. Y justo estaba a punto de seguir su camino cuando una ráfaga de viento corrió por el lugar y le hizo llegar el sabor de una deliciosa comida caliente dentro de aquella casa."
— Diablos — murmura la rubia — No sé si es cosa del cuento o qué pero tengo tanta hambre que parece que tengo a una locomotora en lugar de estomago. ¿Cómo hago para entrar?
Mira alrededor, rodea la casa, y piensa en todas las posibilidades. Y al final se decide a la más obvia de todas… tirarse por la chimenea.
— Si santa lo hace ¿Por qué yo no? — dice antes de tirarse a las brazas ardientes de la chimenea, las cuales convenientemente se le olvidaron que estaban aun encendidas. — ¡Gerónimo!
.
.
.
— Bien ¡Aquí está el pelo de elefante! — exclama Naruto acercándose a los gorilas.
Los tres animales lo miran con el hocico súper abiertos por la sorpresa, Naruto trae no solo uno, sino tres pelos de la nariz de los elefantes sujetos en la mano, si, está algo mallugado… lo pisaron unas cuantas veces… trae un ojo amoratado y se ve algo pálido pero, hay que verle el lado positivo ¡Lo consiguió!
— Wow, ¡Jamás pensé que saldrías vivo de esta! Quiero decir ¡Tarzan amigo! Siempre creí en ti.
— Respóndeme entonces dattebayo. ¿Cómo salgo de este cuento?
— Si te soy honesto — ríe entre dientes — No tengo idea.
— Pero… los elefantes, casi me matan ellos… me aplastaron mis — una pequeña lagrima amenaza con caer de uno de los ojos de Naruto, pero él como buen macho se la traga de regreso — Mis nuggets de pollo.
— Ouch… lo siento amigo. ¡Pero mira el lado bueno!
— ¿¡Lado bueno!? Tal vez jamás pueda tener hijos dattebayo.
— Siempre puedes adoptar como tus padres. — dice sonriendo nervioso mientras se aleja del rubio. — ¿Oh? ¿Escuchaste eso?
— No — gruñe molesto acercándose con paso amenazante aun sosteniendo los pelos de los elefantes.
— Creo que, mi mami me llama ¡Nos vemos!
— ¡Espera tu…!
— Oye — interrumpe una voz profunda.
— ¿¡Que!?
— ¿Podrías… podrías soltarnos? — El rubio mira la otra punta de los pelos de elefante, donde aun hay tres elefantes, tirados en el suelo los pobres y con lagrimas en los ojos.
— Oh, lo siento dattebayo — dice a la par que los suela y sale corriendo detrás de los orangutanes.
— Que grosero — comenta uno de los elefantes.
— Ay es que yo creo que lo dice el abuelo es verdad — comenta otro sobándose el trasero con la trompa — Esos pelitos enserio tienen la raíz en el culo.
Asustados los otros dos se miran entre ellos, y luego al otro.
— ¿Por qué dices eso? — dice uno.
— Eso no es cierto— añade el otro.
— Y si lo es — dice el tercero — Porque a mí me lo ha arrancado ¡Y me ha dolido hasta el…! Bueno, ya me entienden.
.
.
.
— Ay, ay, ay — Akira terminó de apagar el fuego de su trasero de una vez por todas.
"Iba a decir que la puerta en realidad se encontraba abierta, pero esto fue más divertido de lo que pensé…"
— Pero… tu…. ¡Oye!
"Akira miró alrededor de la casita de madera, y buscó el origen de ese delicioso aroma, recorrido que la llevó hasta la cocina, donde sobre la mesa se encontró con tres platos de distintos tamaños sobre la mesa."
— ¡Oh! Ya sé que cuento es este — exclama Akira acercándose a la mesa, encontrándose con un plato enorme frente a una silla grande, un plato mediano frente a una silla mediana y un plato pequeño sobre una silla pequeña. — ¡Ricitos de oro! Oh vaya ¡Como odio este cuento!
"¿Te trae recuerdos de cuando tu hermano te molestaba diciéndote Ricitos de paja?"
— Porque mi cabello era duro y feo, lo sé — gruña la rubia — Que graciosita.
"Y porque la una forma de ponerlo bonito seria con magia"
— Si, si… que gracia. ¿Podemos seguir con el cuento? Es menos tortura.
"Ricitos de paja se acercó al plato más grande primero, porque era una maldita harta que no se iba a llenar con uno. Y probó del contenido de la deliciosa avena que estaba servida"
— ¡Es oficial! Este cuento tiene todas mis peores recuerdos ¡¿Avena Kaede?! ¿Enserio? Tu sabes que casi me ahogo con un plato de avena cuando estaba en quinto año.
"No es mi culpa que te quedaras dormida sobre él…"
— Lo sé, fue culpa de la señora de la cafetería — suspira — en lugar de ayudarme me tomó video… eso aun ronda en youtube. — Mira con asco la avena, pero por el bien del cuento toma una gran cucharada y… — Oh, esto no está tan mal, tiene buena temperatura y es grande ¡Genial! Esto si me quitara el hambre.
"Pero… los otros platos…"
— Meh… con este estoy bien.
"¡Que los pruebes!"
Aquella brisa se sintió de nuevo, y de pronto Akira ya no estaba metiendo la cuchara al plato grande, sino al del medio, y sin darse cuenta se la llevó a la boca.
— Pues, no está tan mal, también tiene buena temperatura, pero le falta algo de azúcar. Creo que mejor me quedo con la otra…
Akira se para y se sienta en la silla del plato grande, pero de nuevo cuando va a meter la cuchara en el plato la brisa se siente y termina probando la avena del último plato.
— ¡Qué asco! Esto si sabe a avena ¡Lo otro tenia mas azúcar! Y para colmo ¡Esta como un cubo de hielo! No, enserio, es un cubo de hielo ¡Mira! — la cuchara está congelada dentro del plato y al sacarla se lleva toda la avena junto con ella, la golpea contra la mesa y el hielo se parte en piezas pequeñas sobre todo el suelo. — Ahora si déjame co… mer.
La brisa ataca de nuevo pero ahora ya no se encuentra en la cocina, sino en la sala, frente a los tres sillones de los osos.
— Bien, supongo que no tengo opción — masculla entre dientes molesta. — ¿No puedo simplemente romper la silla pequeña e irme a la cama?
"Ricitos de paja se sentó en la silla más grande para descansar…"
— Eso es un no…
"Pero estaba demasiado dura. Se sentó en la silla mediana para recostarse un poco, pero esta estaba tan aguada que su trasero se hundía y por poco llegaba a narina. Y por último se sentó en la silla más pequeña, y la encontró tan cómoda que se sentó un rato ahí…"
— Eh, Kaede… esto está tan pequeño que no me cabe el culo — pero la brisa se sintió como amenaza, y cada vez que se sentía Akira estaba cada vez más cerca de la silla pequeña, como si fuese un simple dibujo, o como en una película de terror. — ¡Esta bien, está bien! Yo me siento. — la brisa se detiene y Akira comienza a intentar sentarse.
Se mueve para un lado intentando meter solo un glúteo, pero es imposible que quede el otro, luego lo intenta hacia el otro lado, pero sigue sin poder. Al final decide ir a por todas y se sienta de sopetón, metiendo ambas nalgas.
— ¡Lo logre! Siii ¡Lo logre!
CRAK.
— ¿Crak? ¿Qué hizo…? Oh — mira hacia abajo, justo antes de que la silla se desplome en mil astillas — ¡Todo lo que toco perece!
"Ricitos de paja entonces, al ser ella muy conchuda y talegona, caminó al segundo piso de la casa, donde se encontró una habitación en la que habían tres camas de distintos tamaños."
— Una grande, una mediana y una chica — recita Akira a la par que Kaede lo dice y camina observando el cuarto — Ahora que yo me pregunto, si papá y mamá oso están casados y tienen un hijo ¿Por qué duermen en camas separadas? ¿Tendrán problemas maritales?
"Ricitos de paja probó la primera cama y se calló la boca, pero le pareció casi tan dura como el sillón, y no pudo descansar nada. Probó la segunda cama, pero la almohada era demasiado delgada, y ella la necesitaba esponjosa. Y al final destapó la tercera cama y encontró…"
— ¿¡Hay una niña en la cama!? — Exclama asustada y retrocediendo.
"Ricitos de Oro entonces despertó de su lindo sueño de la tarde, encontrándose con algo horrible…"
— ¿Qué? — indaga Akira mirando alrededor. — ¡Aquí solo estoy yo…! Oh, ya lo entiendo. Soy yo ese algo horrible.
Ricitos de Oro se levanta, estira y mira a Akira y empieza a gritar como niñita, a pesar de que en realidad ricitos de oro es… Konohamaru con peluca de risos dorada.
— ¡Espera Konohamaru! Soy yo, Akira… espera ¿En realidad nos conocemos en el mundo ninja? Es todo tan confuso ¡Pero tranquilízate soy buena! Vengo en paz. ¿¡Podrías dejar de gritar!?
— ¡Dios santo que cabello tan horrible! — Grita Konohamaru, de nuevo como una niñita — Puntas abiertas ¡Ahhhh!
Akira tiene cara solo de "¿¡Me estas jodiendo!?" Mientras mira al chico.
— ¿Has terminado? — El chico se calma y asiente — Bien, ahora pensando un poco — se escuchan risas de fondo — ¡Si yo también pienso! Ahora cállense. El cuento, es ricitos de oro, Konohamaru es ricitos de oro, y yo soy ricitos de paja. Bueno, los osos si mal no recuerdo llegan al anochecer… lo que quiere decir que — la rubia mira por la ventana, en el horizonte el sol ya se está terminando de ocultar — Ya deberían estar…
— ¡Ahhhh! — Konohamaru grita de nuevo, esta vez apuntando a algo tras Akira.
— Aquí…
La rubia se voltea, encontrándose con tres osos enormes, que no hablan, no tienen ojos animados, no se ven agradables ni complacientes. No son la familia de los osos del cuento, son solo osos salvajes que olfatean el aire y gruñen mientras se acercan. Uno parece que se le escurre saliva… parece tener hambre.
— Bien, este es el plan — dice Konohamaru de pronto — Yo los distraigo y corremos.
— Me parece bien ¿Qué les dirás para distraerlos?
— ¡Ella se robo el oro de la sala! — Grita apuntando a Akira mientras sale de la cama — ¡Cómansela a ella!
Los osos miran automáticamente a la chica, mientras que Konohamaru corre rodeándolos y sale de la habitación.
— ¡Maldito ladrón cobarde! — grita la rubia molesta, mientras tanto comienza a retroceder ya que los osos lentamente comienzan a acercarse — ¿Ahora qué hago?
"Akira entonces se dio cuenta, que el deseo que le había pedido a Henry el caballo mágico dorado, la había puesto a ella y a sus amigas en problemas…"
— Espera, en el cuento no tengo… — mira hacia los lados donde duplicas de Kaede y Misaki se ven aterrorizadas.
— Esto es tu culpa — murmura Misaki topándose contra la pared — Si no hubieras pedido ese absurdo deseo no estaríamos en problemas. Ahora tú tienes que resolverlo.
— Akira escucha que no hay mucho tiempo — dice también Kaede — Estoy intentando pero… es muy difícil, mi mente…
— ¿Kaede? — la imagen de sus amigas comienza a parpadear, como si fuesen hologramas.
— Tienes que llegar al prado de las hadas, encuentra a los que recuerdan yo…
— ¡Vuelve! — Al darse cuenta Akira de que ya no tiene a sus dos amigas a su lado y aun están los osos frente a ella no le queda más que… saltar por la ventana.
"Y ricitos de paja comenzó a correr por el bosque, siendo perseguida por los feroces y hambrientos osos que no se detendrían hasta que comieran carne humana. Menos mal que no buscan cerebro, que ahí sí, se mueren de hambre. Fin."
.
.
.
— Espera — Kaede mira a Hei, una vez que la pantalla se queda en negro — ¿Por qué la apagas? ¿¡Que pasa después!?
— Tranquila, solo me quede sin palomitas — dice el pelirrojo, de la nada aparece una maquina de palomitas a su lado — Ya se hacen solo espera unos minutos.
— ¡No le digas tranquila a una mujer alterada! Solo nos altera más.
— Ay lo siento, que se yo de mujeres ¿Qué clase de animales son?
— A ver "Hei" Si es que ese es tu nombre.
— Ese no es mi nombre, así es como me llamas tu ¿Recuerdas? Es que no estás poniendo atención ¿Quieres que vuelva a poner todo desde el inicio?
— No, no, estoy bien. Pero escucha, tengo una duda. ¿Cómo es que recuperé la conciencia? Si estaba bajo el control de tobi.
— Lleva tiempo lograrlo, tu sola jamás lo hubieras hecho.
— Entonces tuve ayuda ¿¡Quien!?
— Mientras Akira jugaba a ricitos de paja, Itachi se había puesto en acción. Deja que mis palomitas se hagan y te muestro.
El siguiente cuento se llama "La mamá cabra, y sus siete punto cinco cabritos" xD ya entenderan jeje
Se logró entender todo? eespero que si, pero mi mente es muy rara y a veces cuando escriibo algo que yo entiendo los demas no asi que si no entienden algo avisenme y ya lo explico en el siguiente capitulo.
Nos vemos el domingo 23!
