Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.


Bella

– ¿Así que, que tal es ser una guía? –pregunta mamá en la mesa de la cena. Se que estabas deseando que llegara el momento esta mañana.

– No es lo mejor , –respondo mientras le paso a mi hermano menor una tercera servilleta porque tiene salsa de espaguetis en toda su cara.

Pienso en el final del octavo periodo, –Cuando me presenté a la clase de Edward me encontré con que él ya se había ido por el resto del día. Edward me abandonó dos veces .

Papá, un psicólogo que piensa que las personas son especímenes para analizar, frunce el ceño mientras toma otra cucharada de judías verdes. – ¿Te abandonó? ¿Por qué haría eso?

–Um... Porque piensa que es demasiado bueno para ser escoltado por toda la escuela .

Mi madre palmea mi mano. – Abandonar a tu guía no es bueno en absoluto, pero sé paciente con él. Ha sido desplazado. No es fácil .

– Tu madre tiene razón. No seas demasiado criticona, Bella–dice papá . –Tal vez solo esté intentando descubrir a donde pertenece. Emmett se detuvo en mi oficina después de clases y tuvimos una larga charla. Pobre chico. Apenas tiene veintiuno, y ahora es responsable de un chico de diecisiete años .

– ¿Por qué no invitas a venir a Edward mañana después de la escuela? –sugiere Mamá.

Papá la señala con el tenedor. –Esa es una maravillosa idea .

Estoy segura que la última cosa que Edward quiere hacer es venir a mi casa. Él ha dejado perfectamente claro que solamente me está tolerando esta semana porque tiene que hacerlo. –Una vez que mi trabajo de Guía esté hecho el viernes, él probablemente va a tener una fiesta para celebrarlo. No lo sé .

–Hazlo , –dice Mamá, haciendo caso omiso a mis dudas. –Haré las galletas de esta nueva receta de mermelada naranja que Marie me dio .
–No estoy segura de que Edward aprecie las galletas de mermelada naranja, pero... Le preguntaré. Pero no te sorprendas si dice que no .

–No te sorprendas si dice que sí , –dice Papá, siempre tan optimista.

A la mañana siguiente, mientras escolto a Edward a clase entre el tercer y cuarto periodo, finalmente reúno el valor suficiente para preguntarle, – ¿Quieres venir después de la escuela?

Él enarca las cejas. – ¿Tu? ¿Invitándome a salir?

Aprieto los dientes. – No te hagas ilusiones .

–Bien, porque no eres mi tipo. Me gustan mis mujeres sexys y estúpidas .

–Tú tampoco eres mi tipo , –contesto bruscamente . –Me gustan mis chicos inteligentes y divertidos .

–Yo soy divertido .

Me encojo de hombros. –Quizá simplemente soy demasiado lista para entender tus chistes .

– ¿Entonces por qué quieres salir?

–Mi madre... hizo galletas . –Me estremezco después de que las palabras salgan de mi boca. ¿Quién invita a un chico a comer galletas? Tal vez mi hermano lo hace, pero él está en preescolar.

–No es como si fuese una cita o algo así , –dejo escapar en caso de que él piense que trato de caerle . –Solo son…galletas .

Ojalá pudiera rebobinar toda esta conversación, pero no hay vuelta atrás.

Alcanzamos la puerta a su salón de clases, y aún no ha respondido.

–Lo pensaré , –dice, luego me deja sola en el pasillo.

¿Lo pensará? ¿Como si al venir a mi casa me estuviera haciendo un gran favor en lugar de al revés?

En nuestros casilleros al final del día, cuando espero que se le haya olvidado incluso que le pregunté otra vez, apoya su peso sobre un pie y mete las manos en los bolsillos delanteros. – ¿Qué tipo de galletas?

De todas las preguntas del mundo, ¿por qué tiene que preguntar eso?

–De naranja , digo . De mermelada naranja .

Se inclina más cerca, como si yo no lo hubiese dicho en voz alta lo suficiente o lo suficientemente claro. – ¿Naranja qué?

– Mermelada .

– ¿Huh?

–Mermelada .

Lo siento, pero simplemente no hay manera fresca de decir la palabra –mermelada–, y todas esas m tan juntas sin sonar disparatada. Por lo menos no tartamudeo.

Él se gira. Puedo decir que esta intentado mantener una cara seria, pero no puede. Se echa a reír. – ¿Puedes decirlo una vez más?

– ¿Para que puedas burlarte de mí?

–Sí. Se ha convertido en la única cosa que busco en la vida. Da la casualidad que eres un blanco fácil .

Cierro de un golpe la puerta de mi casillero. – Considérate no invitado .

Me voy, pero me doy cuenta de que he dejado todos mis deberes en mi casillero y tengo que abrirlo de nuevo. Rápidamente agarro los tres libros que necesito, los meto en mi mochila, y salgo.
–Si fueran de doble chispa de chocolate, hubiera ido , –dice detrás de mí, y se ríe.

Embry me está esperando en el estacionamiento superior. – ¿Qué te tomó tanto tiempo?

–Estaba discutiendo con Edward.

– ¿De nuevo? Escucha, Bella, apenas es martes. Tienes tres días más con él. ¿Por qué no renuncias a ser su Guía y terminas con la miseria?

– Porque eso es justo lo que quiere , –digo, mientras entramos en mi coche y salimos del lote . –No quiero darle la satisfacción de subirme y bajarme todo el tiempo. Es tan odioso .

–Tiene que haber algo que puedas hacer para hacerlo comerse sus palabras .

Las palabras de Embry hacen estallar la idea perfecta. – ¡Eso es! Embry, eres un genio , –digo emocionada. Hago un giro en U.

– ¿A dónde vamos? –pregunta Embry, luego señala tras nosotros . –Tu casa está por allá .

–Primero vamos a parar en el supermercado y en McGuckin's Hardware. Necesito los ingredientes para galletas de doble chispa de chocolate .

– ¿Desde cuándo horneas? –pregunta Embry . – ¿Y por qué galletas de doble chispa de chocolate?

Le lanzo una sonrisa maliciosa . – Voy a usarlas para hacer a Edward comerse sus palabras .


Bueno pues como prometi aqui os traigo el siguiente capitulo, ya se que es corto. Prometo o intentare que el siguiente sea un poquito mas largo jeje. Bueno quiero agradecer a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos. Gracias de verdad.

Un beso desde Andalucia, España.