Capítulo 4

Notas de Lunita: ¡Lo siento! Sé que he tardado un siglo en actualizar, pero no he podido hacer nada por los exámenes finales. De veras que lo siento mucho, pero bueno, ya he vuelto y con pilas recargadas, así que espero actualizar mucho más a menudo a partir de ahora. Esta vez el cap será algo más... especialito. Espero que os guste n.n

O-o-xXx-o-O

-¡Deidara! ¡Deidara! -Naruto entró corriendo en el comedor del instituto, buscando a su hermano con la mirada. A los pocos segundos le encontró, sentado solo en una mesa, con unas enormes ojeras. Se movía lentamente, todavía adormilado.

-¿Qué...? -apenas murmuró una sílaba. Estaba realmente agotado.

Itachi había cumplido con su parte del trato demasiado bien. Cada día, obligaba a Deidara a levantarse a las seis y media de la mañana. Después, se iban corriendo hasta un parque cercano donde desayunaban, para luego seguir el curso de un río cercano a través de un paseo que acababa en la puerta del instituto. Llevaba ya cuatro días durmiendo menos de seis horas diarias y estaba cada vez más cansado. Sentía que los días se hacían más y más largos y las noches más y más cortas.

-Nii-san, ¡tengo un problema muy gordo! -dijo sentándose enfrente suya.

-¿Qué ha pasado? -preguntó con voz queda.

-¡Me voy de excursión!-gritó histérico.

-Ahh... -murmuró masticando otro bocado- ¿Y qué tiene de malo?

-¿¡No lo entiendes! ¡Voy a tener que pasar todo el fin de semana con mi clase!

-Sigo sin entenderlo... -le miró tratando de fijar la vista en él, a pesar de que los párpados comenzaban a cerrársele.

-¡Que Sasuke tendrá todas las oportunidades que quiera para acabar conmigo! -le susurró en voz baja, asegurándose de que nadie le escuchaba.

-Naruto, no seas paranoico; no te hará nada estando con gente. Además, por el momento no están intentando atacarnos, sino sólo acercarse.

-Pero aún así...

-Tú relájate ¿A dónde vais? -preguntó empezando a sentirse algo más despierto.

-Creo que vamos a pasar el fin de semana a las aguas termales.

-Lo único que tienes que hacer es asegurarte de estar con alguien más en todo momento, cosa que no te será muy complicada. Si pasa algo puedes llamarme para que vaya a buscarte.

-Está bien.

O-o-xXx-o-O

-Hijo, ten cuidado -decía una preocupada Kushina desde el interior del coche.

Toda la familia había acompañado a Naruto hasta la estación de autobuses para desearle un buen fin de semana. Todo el mundo ya estaba subiendo al autobús y guardando sus equipajes. Naruto se bajó del coche con tranquilidad.

-Deidara, ayuda a tu hermano con las maletas -ordenó Minato con suavidad.

-Voy.

El mayor sacó las bolsas, a pesar de que casi se cae. Para ser sólo el fin de semana, era demasiado equipaje. Ya había bajado la puerta del maletero cuando vio que alguien se aproximaba corriendo a toda prisa.

-¡Señores Uzumaki! ¡Menos mal que todavía están aquí!

Deidara volvió la cabeza a desgana temiéndose lo peor. Y ahí estaba. La raíz de todos sus problemas.

-¿Qué ocurre? -inquirió Minato.

-Verán, uno de los carabinas nos ha fallado ¿Les importaría venir a alguno de ustedes? -preguntó Itachi con su cara de niño bueno, agudizando su mirada dulce y su sonrisa seductora. A Deidara le entraron ganas de vomitar. Podía ser el ser más hermoso del mundo, pero conociendo su verdadera cara, se hacía intragable.

-Disculpe, pero es que mi marido y yo tenemos trabajo -dijo la mujer con rostro apenado.

-¡Qué lástima! Si no encontramos a nadie, vamos a tener que suspender la excursión.

-Oh, no -bramó Naruto, irónicamente desconforme, dando saltitos de alegría en su interior.

-A no ser... -el Uchiha empezó a maquinar-... que no les importe que me lleve a su otro hijo.

-¿Disculpe? -dudó Minato extrañado.

-Su hijo es un estudiante modelo, responsable, maduro... creo que no habría problema en que nos acompañase.

-¿¡Qué! ¡No! Tengo tareas pendientes y... -el rubio comenzó a maquinar mentalmente todas las maneras posibles de librarse de aquello. No podía dejar que se saliese con la suya; no esta vez.

-Por nosotros no hay problema -sentenciaron los mayores.

-¡Perfecto! -añadió Itachi con una flamante sonrisa mientras arrastraba a Deidara al interior del autobús.

-Oye, ¡que no me has dejado ni coger algo de ropa! -protestó molesto el rubio, formando un ligero puchero.

-No te preocupes, ya me encargo yo de eso -dijo con total seguridad mientras se cerraban las puertas y buscaban asiento. El moreno le obligó a que se sentase con él en la parte trasera del autobús.

-¿Qué haces tú aquí? -le preguntó su hermano menor, que estaba situado un par de asientos por delante. Había seguido una estrategia muy inteligente para evadir a Sasuke, ya que comprobó que a su lado se encontraba Iruka, el profesor de primaria que les había dado clase a ambos y con el que Naruto se llevaba tan bien.

Deidara iba a responder, pero se limitó a encoger los hombros. Tal vez una excursión no fuese del todo malo para él.

-¡Anda! ¡Pero si es Deidara! -exclamó Kakashi al verle. No es que a Deidara le cayese excepcionalmente bien como profesor, ya que le había dado dos cursos antes y no estaba muy de acuerdo con determinadas costumbres suyas, pero debía reconocer que era una persona agradable y, en aquella situación, tenía el reencuentro como excusa para librarse de Itachi durante el trayecto.

-Itachi-sensei me ha "invitado a participar" -contestó sentándose a su lado.

-Qué detalle por su parte -el peliplateado miró al moreno con odio contenido, disimulado por una falsa sonrisa.

-Alguien tan excepcional como él también merece algo de diversión ¿No cree? -comentó el moreno devolviéndole una sonrisa forzada y una mirada disimulada de sentimientos recíprocos.

Ni Naruto ni Deidara entendía qué era lo que pasaba entre ellos, pero estaba claro que no podía ser nada bueno. A pesar de esa fingida amabilidad, era indudable que había un trasfondo muy pero que muy profundo. Todo indicaba que iba a influir en los días siguientes

Ambos hermanos se miraron, cómplices. Los dos gritaban en su interior: "¡Que alguien nos saque de aquí!"

La tensión se acumulaba en el ambiente, pero ya no había nada que hacer. El autobús arrancó tras cerrarse las puertas y con ello se esfumaron todas las posibilidades de escapar. No les quedaba otro remedio; tendrían que aguantar todo el fin de semana.

O-o-xXx-o-O

Nada más llegar, lo primero que hicieron los monitores fue organizar a todos los estudiantes con la recogida de maletas. Había mucho bullicio y las colas eran inmensas. Entonces fue cuando Deidara recordó que él no había llevado nada y se acercó discretamente al grupo de su hermano pequeño para, de paso, esquivar un rato al Uchiha mayor.

-Oídme, chicos, voy a necesitar vuestra ayuda -les dijo en voz baja, tratando de que no les escuchase nadie más.

-¿Qué le pasa a este? -preguntó Kiba- ¿No decían que sólo podían venir los de nuestro curso?

-Pues a mí me parece bien ¡Hay que aprovechar la llama de la juventud! -exclamó Lee con energía.

-Chicos, ¡que ya estáis al corriente de la situación! -dijo Naruto mientras cargaba su maleta al hombro- esto ha sido una encerrona de los Uchiha.

-¿Les has contado que...?

-Sí, que me pillaron cuando le saqué las fotos de los tatuajes a Sasuke en los vestuarios y que por eso nos la tienen jurada -Naruto le guiñó un ojo disimuladamente.

-Ahhh, vale -asintió el mayor- el caso es que me ha traído aquí sin nada y necesitaré algo de ropa para estos días ¿Alguno podría dejarme algo? -preguntó con cierta vergüenza.

-Claro, sin problema -contestó Lee.

-¡Quieto, quieto! No tan rápido -Kiba pasó un brazo por los hombros de Deidara- ya que ahora eres un monitor y nosotros te dejamos la ropa, lo justo es que tú también nos hagas un favor a nosotros, ¿no? -una sonrisa maliciosa se posó en los labios de Kiba, cuyos colmillos ya sobresalían sobre la comisura de la boca.

-¿Qué favor? -preguntó Deidara entrecerrando los ojos. No iba a dejarse convencer tan fácilmente.

-Pues verás... -Kiba le susurró algo al oído- ¿Qué te parece?

-¿¡Estás de coña! ¡No puedo hacer eso!

-¿Le has pedido que...? -preguntaron los otros dos presentes al unísono.

-Sí -añadió Kiba con el triunfo reflejado en la cara- Vamos, Deidara. Kakashi e Iruka no se coscan de nada; lo único que tienes que hacer es entretener un poco a Itachi y listo.

-¿Seguro? Si preguntan algo, yo no sé nada de lo vuestro -advirtió.

-Vale, vale -asintió- esta noche sobre las once te lo llevas a dar un paseo o lo que sea.

-Ay, Dios, ¿quién me mandaría juntarme con vosotros? -se auto-compadeció Deidara.

-¡Bien! -exclamó Lee- ¡Esta noche va a ser memorable!

-Ya te digo -asintió Naruto- pero tenemos que ir a pillar cosas a un super o algo.

-Chicos, chicos, ¿con quién creéis que estáis hablando? Ya lo tengo todo planeado -fanfarroneó Kiba con pose orgullosa- eso sí, los de Suna se apuntan.

-Cuantos más mejor; sin problema -asintieron los otros.

-Yo sólo digo que como la arméis parda, os vendo a todos, ¿eh? Yo no le salvo el culo ni a mi hermano -advirtió Deidara.

-Gracias, nii-san -contestó Naruto formando un puchero.

O-o-xXx-o-O

Al acabar de organizarse todos los bungalós, se organizó una gran caminata a través del bosque, para volver al campamento al cabo de un par de horas llenos de arañazos por todas partes. La mayoría de los chicos se quejaban de no tener mejores actividades preparadas. Siendo gente de ciudad y viviendo en un área metropolitana, el campo es algo que no saben apreciar. Deidara por el contrario, encontró el paseo de lo más interesante. Le gustaron especialmente los contrastes de luces y sombras que hacían las copas de los árboles en el suelo. Al menos volvería a casa con mejores ideas para sus próximas obras.

Mientras los demás iban a comer, Deidara prefirió ir a ver la cabaña para los monitores, separada de todo lo demás. Aunque francamente, se sintió bastante decepcionado cuando abrió la puerta. Se trataba de un simple dormitorio con dos literas y un cuarto de baño de lo más simple. Las camas tenían ropa vieja y gastada, mientras que la habitación el conjunto desprendía un gran olor a polvo y humedad, lo que denotaba que llevaba algún tiempo sin usarse.

Se sentó sobre una de las camas inferiores, comprobando que los colchones eran tan malos como aparentaban. Se quedó unos instantes pensativo, mirando al techo. Pese a todos sus defectos, aquel lugar no estaba tan mal. Cerró los ojos sintiendo la paz y el silencio, fundiéndose con los sonidos del exterior...

-¡Deidara!- ...hasta que llegó él. Itachi entró corriendo en la cabaña y tiró de él insistentemente.

-¡Oye! ¿Qué pasa contigo? -gritó soltándose de su agarre.

-Tienes que venir a comer, hombre. Que luego no hay merienda.

-¿Has venido aquí por esa chorrada? -preguntó bastante molesto mientras se cruzaba de brazos.

-Venga, no seas tonto. Lo lamentarás más tarde -volvió a tirar de él, pero con mayor suavidad del antebrazo.

O-o-xXx-o-O

Después de una comida llena de tensiones, ya que Deidara tuvo que sentarse entre Itachi y Kakashi, la mayoría de los chicos se dirigieron a un campo de fútbol que había cerca y organizaron dos grandes equipos para jugar partidos hasta el atardecer.

Sasuke y Naruto tuvieron un ligero "problema" en uno de los partidos. Básicamente, Sasuke le pegó a Naruto una buena patada en la canilla y éste tuvo que ser sacado del campo a hombros de su hermano mayor. Tras varios improperios entre los dos, la cosa se calmó lo suficiente para que los demás siguiesen jugando mientras le hacían las curas al rubio.

Una hora antes de cenar, todos se dirigieron a los baños para asearse. Contaban además con unas enormes bañeras de agua con diferentes temperaturas. Por supuesto, los baños no eran mixtos. Este hecho tan simple disgustó a gran parte de los chicos, que deseaban echar una ojeada a los femeninos. Por suerte para las chicas, los monitores estaban en las puertas vigilando para que ningún listillo intentase colarse.

Naruto, con el tobillo vendado, se había colocado en una bañera de agua templada, al fondo, acompañado por Kiba y Lee.

-Joder, ¿habéis visto lo que me ha hecho el Uchiha? -se quejaba Naruto, todavía dolorido. Por su culpa tenía que apoyar la pierna sobre uno de los bordes.

-Esta vez se ha pasado -asintió Kiba.

-Y además se aprovechó de que arbitrase su hermano para que fuese sólo amarilla. Esos dos necesitan que les den su merecido -determinó Lee poniéndose la cinta en la frente.

-Cambiando de tema -le cortó Naruto- ¿Os habéis fijado? En lo de la caminata de esta mañana.

-Sí, claro, era imposible no verlo -afirmó Kiba.

-Joder, es que sólo podía ser la novia del teme -se quejó Naruto.

-¡Oye! ¡No deberías hablar así de Sakura! -protestó Lee poniéndose de pie.

-A ver, Lee -trató de calmarle Kiba- que por muy inocente que se haga pasar con los profesores, la tía es más guarra que otra cosa. Pero si se le veía a un kilómetro que no llevaba ropa interior.

-Jaja -se rió Naruto con sus propios pensamientos- lo mejor fue cuando estábamos subiendo por las piedras, os acordáis, ¿no? Cuando se le salió el pezón delante de todo el mundo.

-Eso fue buenísimo -confirmó Kiba- pero la tía no tiene tetas, es todo plano y un bultito para el pezón.

-Bueno, no es tan pequeño -dijo Lee- además, tampoco es que las demás del instituto tengan más que ella.

-Pues a mí me gustan así -afirmó Naruto- se me hace incómodo ver que una tía es todo teta. Molan más los de ese tamaño, porque se agarran mejor.

-Me alegro de que te gusten las tetas de mi novia, dobe -escucharon que decía una voz a sus espaldas.

Los tres se giraron a la vez para comprobar que Uchiha Sasuke estaba ante ellos, con una única toalla tapándole la entrepierna. Todos, pero Naruto en especial, se quedaron pálidos como fantasmas. Ellos hablaban mucho, y hablaban y hablaban... ¡Pero eran cosas confidenciales! En ningún momento esperaban que saliesen de ellos tres, de su círculo de amistad. Los ojos del Uchiha ardían con una leve llama de odio difuminada, poco perceptible. Dejó la toalla a un lado, dejando visibles todos sus tatuajes y se introdujo en la bañera.

-En fin, a lo que venía era a deciros que ya se ha enterado todo el mundo de lo que planeáis hacer.

-¿Y...? -preguntaron los tres a la vez algo asustados.

-Me apunto. Pero ni se os ocurra tocar a mi chica. Como alguien se acerque a ella le parto las piernas -amenazó Sasuke.

-Por nosotros vale -dijo Kiba- bueno, nosotros nos vamos yendo.

-U-un segundo, chicos -dijo Naruto cuando los otros ya habían cogido su ropa y habían salido corriendo del baño- ¡Esperad, cabrones! -gritó, pero ya todos los demás habían salido corriendo al ver la expresión del capitán del equipo de fútbol.

-Y en cuanto a ti, dobe...

-Antes de que vuelvas a amenazarme de muerte, deja que te pregunte una cosa: ¿Por qué? ¿Por qué vas a por mí? No pienso decir nada sobre lo tuyo con tu hermano, tampoco ganaría nada con ello -afirmó empezando a relajarse- Ni mi hermano ni yo queremos nada de vosotros ¿No podríais dejarnos en paz?

-Mira, dobe, para empezar -dijo acercándose a él con mirada desafiante- no es cuestión de "no voy a decir nada". Nada ni nadie me garantiza tu silencio, por lo que lo de dejarte a tu libre albedrío está totalmente descartado. Además, no vamos a por vosotros por habernos descubierto; -se acercó aún más a él, agarrándole por los hombros- vamos a por vosotros por atreveros a espiarnos, a acercaros a nosotros sin permiso y todo ello para manchar nuestra imagen -apretó los dientes.

-¿Qué imagen? ¡No hemos hecho nada! -se defendió Naruto.

-¿Te crees que no lo sé? Metiste mis fotos en el periódico escolar por un mero aprobado en lengua y por tu culpa, la prensa nacional me ha puesto la imagen de niño rico y rebelde que va en contra de su familia ¡Por tu culpa mi padre me está vigilando constantemente y nuestra empresa está cayendo! -le atrajo hacia él por el cuello- así que no te atrevas a decir que no has hecho nada...

-Yo no sabía que...

-¡Claro! Es muy fácil decir que no sabías nada -bramó mirándole directamente a sus ojos- pero te aseguro que vais a pagármelas ¡Voy a convertir vuestras vidas en un infierno!

El moreno jadeaba preso de las ansias de venganza, con odio y rabia reflejados en la mirada. Estaban tan pegados que podían sentir la respiración del otro sobre la piel. El aliento de Sasuke caía directamente en los labios de Naruto, haciendo que un escalofrío juguetón le recorriese la espina dorsal. Le miró fijamente. Nunca había experimentado aquello con ninguna mujer. Había estado con muchas, pero ninguna le había hecho vibrar con apenas rozarle ¿Podría ser aquello el "deseo"? No estaba muy seguro, pero instintivamente se dejó llevar cuando el moreno posó los labios, devorándole la boca con ansias. Una gran sensación de placer se apoderó de él, cerrando los ojos y sintiendo como sus lenguas se rozaban levemente, intercambiando saliva y generándole una gran mezcla de sensaciones. Apenas podían respirar, pero sentían la necesidad de seguir. Naruto sentía que iba a llegar a algo grande, a algo único... hasta que Sasuke cortó el beso de golpe y le susurró al oído:

-Como intentes jugármela, te violo en tu cama para asegurarte de que no te olvides de mí en tu vida.

Y tras esta amenaza, salió del agua, recogió su toalla y se dirigió al comedor para acompañar al resto de sus compañeros, dejando a Naruto totalmente desconcertado aún dentro del agua. Sentía unas ligeras punzadas de placer en su entrepierna y a la vez el calor se había depositado en sus mejillas en forma de sonrojo.

Y por segunda vez se preguntó: "¿!Esto quiere decir que deseo al Uchiha!"

Continuará...

Notas finales: Espero que os haya gustado; cualquier sugerencia o comentario será bien recibido. Nos vemos en el próximo capítulo n.n