Los personajes no me pertenecen, ustedes saben de quienes son.

::Hechizo de amor::

Capítulo 4:

...

Había sido un día increíblemente largo para Hinata, no había más que hacer, los gitanos se habían marchado, ahora tendría que arreglárselas sola.

Regresó derrotada y confundida a la mansión Huyga. No podría saltarse la cena dos días consecutivos, así que se sentó a la mesa y comió en absoluto silencio, con la mirada extraviada y la mente en otro lado, hasta que su padre la trajo de golpe, de vuelta a la realidad.

-Hace un rato vino Neji-kun

-Ohhh –eso era algo que no esperaba, ¿que le habrá dicho a su padre como para que lo comentara en medio de la cena?

-Pues bien estuvo aquí y platicamos acerca de asuntos de la aldea, de las misiones…

-ahhh –dio un leve respiro y se tranquilizó, pero tal vez aun era demasiado pronto para cantar victoria.

-Y además me comentó acerca de otro asunto, que me causa algo de gracia, a menos que no sea como yo pienso… -Hizo una pausa que solo logró incrementar la tensión del momento.

-… me dijo que te vio Hinata, rumbo el campamento de gitanos, -espetó despectivamente. - a los que por fortuna ya echaron de la aldea… –añadió.

-Y bien, ¿que dices al respecto?

Dio mil vueltas en su cabeza a las palabras que debía usar, si su padre descubre que compro un brebaje con una bruja de ellos seguro la castigaría hasta el siglo venidero.

-pues –dijo con dificultad –en realidad si fui para allá...

El rostro de su padre se torno cada vez mas amargo.

-pero solo estaba dando un paseo –se justificó enseguida.

-no te creo nada. Pero mas vale que sea cierto, no soportaría la vergüenza de un Hyuga rondando en medio de gitanos!

Se levantó de la mesa y se retiro a su habitación en silencio, ¿eso significa que no estaba castigada? Su padre no añadió nada sobre no salir, o mas horas de entrenamiento… en fin parece que todo salio bien.

Paladeando el sabor de la victoria se dio un baño caliente y se metio en la pijama lista para dormir. Mientras cepillaba su cabello frente al gran espejo comenzó a divagar en su mente acerca del hechizo y Yamato... lo ideal es dejar pasar el tiempo, esperara a que los efectos de la poción caduquen

Pero una visita inesperada perturbó sus pensamientos…

-buenas noches –dijo una voz masculina.

Volteó a mirarlo y sin decirle nada continuó peinándose.

-¿así recibes a tus visitas primita? –habló en un tono irónico, arrastrando la última palabra.

-Es porque estas no son horas adecuadas para hacer visitas. –respondió volviéndose haia el espejo para continuar peinándose.

-ohhh

-y bien… ¿a que has venido? ¿A meterme en mas problemas con mi padre?

-¿problemas? –repitio en tono sarcástico –vamos, lo dices por lo de los gitanos, si yo todo lo que hago es preocuparme por ti.

-gracias, pero no necesito una niñera que vigile todo lo que hago.

-pequeña pequeña Hinata, cuando entenderás que no todo es lo que parece, debes andar con mas cautela…

La joven de cabello negro solo se dedico a escuchar… -¿a dónde quería llegar Neji-kun?

-… bien, solo tengo una duda... para quien era la pócima que compraste... ah déjame adivinar! Para Uzumaki Naruto acaso?

La chica enrojeció e intentó disimularlo.

-me parece… que deberías conseguirte una novia y dejar de molestarme… -dijo tranquilamente mientras antes de darle tiempo al Ninja de reaccionar, cerro la ventana bruscamente y dejó caer las cortinas.

Habitualmente no actúa de esta manera, pero esta vez sentía una ráfaga de adrenalina provocada por el coraje que la movió de esta forma. Se tumbó sobre la cama con el cabello aún mojado y se cubrió hasta la cabeza. -¿Cómo es que mi primo es tan idiota? -Siempre esta fastidiándome desde que descubrió que me gusta naruto-kun.

Decidió que no pasaría de nueva cuenta la noche en vela por cosas tan estúpidas como un tonto hechizo, está vez estaba dispuesta a dormir, así que sin más cerró los ojos y dejo de pensar en todos los asuntos que le revolvían la mente.

- Espero que el hechizo no funcione. -dijo para sí y cayó en un profundo sueño.

…...

La mañana era fresca, todos los aldeanos parecían particularmente felices, ella también se sentía diferente… se sentía feliz.

Camino con tranquilidad por el centro, como si nada pudiese salirle mal, de camino se encontró con Naruto y Sakura, caminaban tomados de las manos, pero por algún extraño motivo no sintió nada, ni coraje, ni dolor, ni tristeza; el rubio le resultaba indiferente. Tal vez era lo mejor.

Siguió caminando sin ver su tranquilidad alterada, le bastaba contemplar el paisaje para ser feliz… estaba inmersa en sus pensamientos y sin darse cuenta chocó con alguien a mitad del camino, casi cae al suelo pero él la sujeto contra sí para evitarle el golpe… levantó su rostro para disculparse y agradecerle, entonces se encontró con que era él…. su cabello castaño, sus ojos negros llenos de sinceridad, su sonrisa amable, y el aroma de su perfume increíblemente seductor.

-Yamato-sensei es tan guapo. –Pensó par sí mientras le sonreía como una estúpida.

Él también sonreía de manera tonta, lentamente acercó su rostro, ¿me besará? ¡me va a besar! ¡Me va a besar! ¡Me va a besar! ¿Qué hago? Todo está bien, tranquila, cierra los ojos y espera…

-Neeeeeeeeeeeechaan! Neechan despierta!

-¿Qué…. qué pasa? ¿Dónde estoy?

-jajajaja Neechan, estás sonrojada ¿qué soñabas?

-¿Soñar? ¿un sueño? ¿cómo?

-Despierta ya! Vamos!

Le tomo algún tiempo reaccionar, todo había sido un sueño, sólo eso. Se froto los ojos con la manga de la pijama en un gesto infantil del que no había podido desprenderse, pero entonces vio con claridad, a Hanabi sentada sobre su cama, intentando despertarla.

-Vamos Hinata! Arriba, no seas tan foja.

-¿Que hora es? –Preguntó la mayor de las Hyuga.

-Es tarde. –y corriendo las cortinas dejó entrar la radiante luz del sol, ya en todo su esplendor.

-¿Cómo es posible?

-Pues papá no esta, y tú estabas profundamente dormida, así no creí necesario despertarte.

-¿Papá no está?

-No; se fue porque no sé que asuntos pendientes tenía fuera de la aldea, y me dejó a mi a cargo. –Respondió irguiendo la cabeza con orgullo.

-¡Claro que no te dejo a cargo! –Respondió arrojándole una almohada directo a la cara.- No, a menos que quisiera la mansión Hyuga en llamas.

-No incendiaría la mansión… no dos veces.

Ambas hermanas rieron, Hinata se levantó por fin de la cama.

-En realidad dejo a cargo a Neji

-arrg

-lo sé, pero dijo que era necesaria la figura masculina para imponer respeto y blablabla

-jajaja, si eso suena más a Ottu-san. ¿y hasta cuando regresará?

-en 7 días. –la fecha le produjo un vació en el estómago, el mismo tiempo en que tarda en caducar la poción, ¿será una broma del destino? Antes de poder meditar en esto Hanabi la interrumpío.

-yo pensaba en que me acompañaras al centro comercial.

-¿Al centro comercial? No. Que flojera, sabes que odio esos lugares.

-¡Vamos anda! ¿De qué me sirve tener una hermana mayor si no quieres acompañarme a ningún lugar?

-No me chantajees, esta vez no funcionará.

-anda… ¿siiiiiiii? –suplico poniendo una cara de niña inocente.

-aaaaaaaaaaaarg. Odio que me hagas eso. Anda vamos, solo dame tiempo de bañarme y desayunar algo.

-Desayunamos allá. Sólo báñate.

-Bueno, pero fuera de mi habitación.

-ohh ya, ya voy. Que delicada.

-FUERA.

-yaaa.

-FUERAAA. -dijo por última vez cerrándole la puerta en las narices.

Una vez sola, se dispuso a darse un baño, el año más largo que se hubiese dado en su vida, y es que tenía muchas cosas en que pensar, como en el dichoso hechizo, en Yamato-sensei, en el tonto de Neji-kun. De pronto su vida se había trastornado por completo; y además, ¿qué clase de sueño había sido ese? Ahora todo en su mente era un desorden, ¿cómo lo resolvería?

-No importa, se dijo, basta con que no haga nada, que el tiempo pase y todo volverá a ser normal. Sólo dejaré el tiempo pasar.

El baño la había ayudado a aclarar su mente, salió rejuvenecida y con muchas energías, se vistió con un short gris y una blusa color lila, dejando su sedoso cabello suelto. Se vio al espejo y no pudo evitar recordar la imagen de su sueño, los labios de tan cercanos a los suyos… un leve sonrojo subió por sus mejillas y una sonrisa escapó de su rostro.

Salió por fin, a encontrarse con su hermana para ir al centro comercial, y no es que odiara las compras, pero cada vez que salían a Hanabi le daba por comprarse medio Konoha.

Ambas emprendieron el camino, había muchas personas en la calle, era parecido a su sueño, todos lucían felices y decidió que ella también disfrutaría de su día. Sonrió y se sintió libre. Hoy será un gran día.

-Te parece que pasemos a desayunar algo antes de llegar al centro comercial? –comentó la mayor de las Hyuga señalando un pequeño café que acababan de inaugurar en el centro.

-si, yo también tengo hambre.

...

Yamato se levantó de mañana sin ningún plan elaborado, no tenía misiones pendientes ni nada que hacer, odiaba los días libres porque le recordaban lo aburrida que era su vida. Se dio un baño y salió a vagar por el centro.

Curiosamente el cielo parecía de un azul más brillante, como si hubiera sido pintado a mano, los aldeanos lucían felices y esa alegría bastó para contagiarlo, tenía el presentimiento deque sería un buen día… continuó caminando.

Tal vez sus presentimientos no estaban tan desatinados, pues entre la muchedumbre la vio a ella, la hermosa Hinata, caminando despistadamente, con su cabello ondeando libremente y su sonrisa pura, como la de una niña.

Venía directo hacía él, pero aún no lo había notado, pensó en que le diría cuando se encontrara con ella, algún tema de conversación pero su mente estaba en blanco, pensó en comentarle lo hermoso que lucía el cielo… No, eso es muy estúpido.

Reaccionó encontrándose a sí mismo planeando como hablarle a una chica y sintió pena por sí mismo, ¿cómo es posible, que él siendo casi un hombre, haga tantos ridículos tan solo por hablar con una jovencita?

Se encontraba tan concentrado en su batalla mental, que no se dio cuenta que ya estaba a pocos centímetros de la chica en cuestión, y ella naturalmente, tampoco lo percibió; el resultado fue un choque entre ambos, desestabilizando a la ojiplata y llevándola casi hasta el suelo, para evitarlo el Shinobi la sujetó entre sus brazos.

Ella sonrió, lo miraba de una manera diferente, pura e intensa al mismo tiempo. Tenerla tan cerca, era increíble, olia riquísimos, como a cerezas, no podía dejar pasar esta oportunidad… tenía que besarla… se acercó lentamente hasta su rostro, podía escuchar su corazón latir fuertemente, ella no se opuso, ella también esperaba el beso suyo… todo parecía perfecto…

-BIBIBIBIP! BIBIBIP!

-¡Rayos!

Abrió los ojos apresuradamente y sumamente confundido.

-BIBIBIBIP! BIBIBIP! –Era su alarma, no dejaba de sonar, la apagó, enojado y se levantó. Dio algunas vueltas por su habitación para ordenar sus ideas,

-que terrible manera de despertar, justo en lo mejor del sueño…. Un sueño, un sueño, tan solo fue un sueño… -Llevó sus manos a la cabeza y se dejó caer en el piso fresco.

-No puede ser Yamato, esto no puede ser…. Es una niña… -permaneció largo rato inmóvil, tratando de ordenar sus pensamientos, había sido un sueño tan real, ¿pero porqué? Decidió darse un baño y salir la calle, no tenía misiones pendientes, y quedarse en casa todo el día solo le haría desvariar más sus pensamientos.

Durante su laaaargo baño no logró evitar la imagen de los labios de Hinata tan cercanos a los suyos… ¡Basta ya! Yamato no eres un niño, no puedes intentar nada con ella, no es posible! No funcionara!

Salió igual de confundido, se vistió de civil, un simple pantalón de mezclilla y una camisa azul marino. Al no tener ningún plan estructurado, decidió tomar un libro antes de salir y comenzar a andar. La tranquilidad de la aldea le contagió un poco de paz, no había ningún problema, solo había sido un sueño, eso es todo.

Su estómago se encargó de recordarle que no había desayunado, con pequeño gruñido delatador, dejándole en ridículo con los transeúntes que pasaban a su lado en el momento justo. Observó un pequeño café, que no lucía nada mal, y pensó en que desayunar ahí mientras leía no estaría mal, así no parecería un solitario que desayuna sin compañía.

Empujó la pequeña puerta de cristal y lo primero que observó fue a las Hermanas Hyuga platicando amenamente. Un temor inesperado se apoderó de él, su plan inmediato fue alejarse de ese lugar antes de ser visto por ellas, pero la puerta tenía atada una campañilla que resonó al ser abierta y atrajo la atención de algunos, irse de ahí lo dejaría en ridículo.

Tragó saliba y entró en el lugar, casi todas las mesas estaban ocupadas, sólo quedaba una en el rincón, y para llegar allá tendría que pasar junto las susodichas. Está bien, las saludaré y pasaré de largo, es sencillo.

Pero apenas y había dado un par de pasos en el lugar cuando ambas hermanas se cuchichearon algo y voltearon a verlo al mismo tiempo. Se sintió acosado y levantó mecánicamente una mano en señal de saludo, acompañado por una sonrisa forzada.

–natural Yamato, no pasa nada. –se decía dentro de su mente.

Se acercó a la mesa y antes de saludar, fue interrumpido.

-Yamato-sensei. ¿Cómo está? –Pregunto la menor de ellas.

-bien… -nisiquiera había terminado de hablar cuando el bombardeo de preguntas surgió.

-¿Espera a alguien? ¿Comerá solo? ¿Gusta acompañarnos? Por nosotros no hay problema, ¿verdad Hinata?

Era demasiado para digerirlo tan rápido, ¿lo estaban invitando a desayunar? Volteó a ver a Hinata en busca de una respuesta a tantas preguntas, pero ella lucía tímida y un poco sonrojada ¿sonrojada? No, esas son ideas de su mente. Él no es Naruto para sonrojarla. Antes de reaccionar, Hanabi ya lo había jalado del brazo y lo había hecho sentar.

-Gracias por acompañarnos Yamato-sensei. –Habló por fin la heredera de los Hyuga, y estas simples palabras le bastaron al shinobi para sentirse agusto.

Desayunaron hot-cackes con jugo naranja, y hablaron de un montón de cosas absurdas, bueno, no absurdas, pero cosas de las que usualmente no habla con Kakashi o con otros Shinobis; cosas como bandas de rock, artistas del momento, series de televisión. Ambas hermanas eran muy divertidas, Hanabi poseía un poder especial, de contagiar su alegría al resto del mundo, pero Hinata es tan hermosa, que basta una sonrisa suya para que el mundo entero desaparezca.

Él pago la cuenta a pesar de las negativas de Hinata, y esque esa jovencita es muy terca.

-No sensei, no pagará la cuenta, nosotros le invitamos, déjenos pagar.

-De ninguna manera, yo pago.

-está bien nee-chan, deja al sensei pagar, yo no le veo nada de malo.

-Claro que no! Nosotras pagamos.

-Yo pago Hinata, así déjalo, además tú me salvaste la vida ¿recuerdas?.

-¿yo?

-si, ayer cuando decidiste no matarme con tu kunai. –le respondió con una sonrisa cálida poniendo punto y final a la conversación.

Salieron del lugar con el sol ya más avanzado, el castaño les dirigió una mirada feliz, dispuesto a despeirse y dejarlas continuar con sus planes, cuando fue interrumpido de nuevo, claro está, por Hanabi.

-¿tienes planes para el resto del día ? Iremos de compras ¿quiere acompañarnos?

-Déjalo en paz Hanabi, ya lo hostigamos demasiado. –le censuró la mayor.

-no es ninguna molestia, no tengo planes, puedo acompañarlas si así lo desean…-y una idea le surgió como relámpago en su mente ¿tal vez ella no queria que las acompañara? Que torpe, tal vez el las estaba hostigando… -o ¿le molesta Hinata-san? –anadió con el temor de escuchar la respuesta…

-Claro que no! –respondió sonrojándose y llevando su mano ala boca. –Por mi encantada, pero no queremos causarle molestas. –y los tres empezaron a caminar rumbo al mall.

-No es ninguna molestia, es mi día libre, y me complacería en escoltarlas ahora que su padre o está en la aldea.

-¿Cómo sabes que mi padre no está? ¡vaya! Al parecer todos en la aldea están al tanto de los chismes de mi familia… -replicó fingiendo un tono enojado llevando ambas manos a la cintura. Todos rieron y continuaron su camino.

...

De todas las misiones que Yamato había desempeñado en su vida, esta, sin duda alguna, era la más complicada de todas. Antes de poder darse cuenta cargaba con media tonelada de bolsas que contenían vestidos, blusas, zapatos, sombreros y demás cosas. Toda propiedad de Hanabi, pues en las tres horas que llevaban dando vueltas y vueltas por todas las tiendas del centro comercial, la heredera del clan Hyuga apenas y había comprado un vestido blanco, y eso sólo orillada por las constantes amenazas de su hermana menor.

–nee-chan pruébate este vestido.

-¿Qué tal esta blusa?

-¡estos zapatos son de tu número!

Era solo cuestión de tiempo para que saquearan todas las tiendas que estaban a su paso. Y él se limitaba a responder… -No es ninguna molestia Hinata-san. -No se preocupe, no me molesta cargar las bolsas.

Por fortuna había cargado un libro con él, era "El amor en los tiempos del cólera", Kakashi se lo había recomendado, le extrañaba el porqué, era un libro muy bueno, no como del estilo del sempai. Lo había iniciado en la primera tienda y ya hasta lo había terminado, era un libro muy bueno, una historia increíble de amor.

Interrumpió su lectura cuando vio Hinata caer rendida en sillón donde él esperaba.

-me rindo. –exclamó dejando libre un largo suspiro. –esta niña nunca tiene suficiente.

El shinobi solo río, y se limitó a contemplarla, casi desfalleciendo en el pequeño silloncito. Ella se incorporo y notó el libro que tenía en sus manos.

-¿De que trata su libro?

-Es una historia de amor… -ella enrojeció y bajo la mirada, por algún motivo extraño, el corazón del Shinobi se ensanchó ante tal gesto…

-narra como el amor puede vencerlo todo, la condición social, la edad, el tiempo… es una historia muy hermosa, es de García Márquez.

-ohh, es muy linda historia entonces, García Márquez es mi escritor favorito, pero no he leído ese libro…

-pues yo ya lo termine, si quieres leerlo –dijo entregándoselo, ella lo tomó con una sonrisa tímida.

-En cuanto termine prometo regresártelo.

-para nada, tómalo, es un regalo.

-no, sensei, no puedo aceptarlo.

-¿porqué no? ¿tan pronto rechazas un obsequio mio?

-no es eso, es solo que…

-nada…

-pero…

-shhhh… punto final.

Antes de una réplica más de la ojiplata regresó Hanabi con otro tanto de bolsas, y hablando sin parar…

-He comprado un vestido hermoso! Pero no tengo zapatos que le combinen, regresemos a la tienda de Zapatos a buscar unos.

Con los ojos en blanco y una gota escurriendo por su frente, emprendieron el camino detrás de la pequeña compradora compulsiva. El Cataño se sentí muy extraño frente a la presencia de Hinata, más allá de atracción, él se sentía diferente, ¿estará enamorado? Baah! Esos son cuetos de niñas.

A consenso de los tres, decidieron parar a comer un helado e iniciaron una conversación acerca de que animal era mejor como mascota ¿un gato o un perro? (De nuevo las conversaciones sin sentido de dos jovencitas), El sempai y Hanabi apoyaban la idea de que un gato era lo ideal, pero Hinata se empecinaba en demostrar que lo mejor era un perro, en esto estaban cuando una voz familiar se acercó a interrumpir…

-Hinata-chan! Por aquí! -era un tipo moreno y musculoso, con cabello negro saludaba efusivamente desde el otro lado del centro comercial, era Kiba-kun.

El rostro de la chica en cuestión se llenó de una alegría que pocas veces se percibía en ella, y realizó una seña para que se acercara a ellos, provocando la incomodidad total del shinobi. Sus manos se tensaron y su cuerpo se puso rígido, su cara se redujo a una mueca entre sonrisa fingida y descontento. El Ninja se acercó confiadamente y saludo en general a todos los presentes, entablando una nueva conversación

-Vengo a invitarlas a una fiesta.

-una fiesta?

-si, por mi cumpleaños, será pasado mañana…

-no estoy segura… -trastabilló la mayor de las hermanas.

-claro que vamos! -dijo la menor.

-claro que irán, no es posible que tú no estés en un día tan importante para mi, -señaló viendo a Hinata fijamente a los ojos. Después añadió… -También lo esperamos a usted sensei. Será divertido. Invite a Kakashi.

El shinobi respondió asintiendo con la cabeza, pero no dijo palabra alguna.

-¿Qué haces aquí? –preguntó Hinata.

-vine a comprar el atuendo para mi fiesta. Soy un galán y tengo que ser el centro de atención. –Respondió guiñando un ojo -¿y que hacen los tres juntos? Hiashi-sama se empecinado en ponerles de nuevo un guardián. –ambas sonrieron por lo bajo, pero fe la mayor quien respondió.

-No, Yamato-sensei vino por su propia cuenta, decidió acompañarnos en nuestro día de compras.

El rostro del nja se ensombreció por completo notando por primera vez la montaña de bolsas que tenían consigo. Entonces le habló en voz baja al castaño.

-Sensei, no tiene que hace esto, si Hiashi-sama lo amenazó de muerte para que las acompañe, haga una seña y lucharemos para defenderlo, no tiene que hacer esto….

Las chicas estallaron en risas, pero a lo más que logró el Shinobi fue a sonreír irónicamente. Entendiendo que no era bien recibido, el joven Ninja decidió retirarse y continuar con su camino, de todas maneras, Shino estaba afuera del centro comercial esperando con Akamaru, porque el tonto guardia no lo había dejado pasar.

-las espero en la fiesta chicas! También a usted sensei!

Terminaron de comer su helado en un ambiente de tensión absoluta. Hinata sabía que había hecho algo mal, pero no sabía que.

Se levantaron y decidieron abortar la misión, regresando a la mansión Hyuga, agotadas y con dos toneladas, sin exagerar, de bolsas cargadas por el amable AMBU que se dedicó a caminar en silencio y con cara de perro.

A Hanabi le importó poco y continuó sus largos monólogos sin interesarse en lo que le pasaba a esos dos, pero ella no era tonta, el capitán Yamato sentía algo por su hermana y ella solo aguardaba en llegar a casa para empezarla a molestar. Sería una semana muy divertida, sin su padre en casa y con el nuevo prospecto de cuñado.

Por su parte, Hinata se sentía ampliamente incómoda, vaya manera de arriunar las cosas ¿Qué ocurría con Yamato-sensei? Se había portado tan amable durante todo el día y de pronto puum! Como si anduviera en sus días le cambió el humor, ¿será efectos de la poción? Además su presencia la ponía nerviosa, recordaba el sueño que había tnido y sentía las piernas de gelatina… ¿qué pensará Yamato-sensei justo ahora?

Es evidente, el castaño pensaba en mil y un maneas e matar a Kiba-kun. Si por defecto establecer una relación con la heredera de los Hyuga era una suerte irrealizable, por la diferencia de clanes y de edad, ahora ese estúpido intento de Ninja se interponía en su camino. ¿o acaso se estaba mal viajando con nada? Esos dos son amigos desde hace años, formaron parte del mismo equipo, es normal que se lleven tan bien, pero… ¿y si resulta algo más entre ambos? No, no, no. ¿Qué pensara Hinata-san ahora?

Sus miradas se cruzaron en el momento justo, estaban ya frente a la mansión Hyuga. Una comitiva se acercó apresuradamente para ayudar al castaño con las bolsas, y Hanabi se despidió con una sonrisa maliciosa en el rostro.

Ambos quedaron solos, mirándose fijamente, con mil preguntas flotando en su mente, pero nadie se atrevía a romper el silencio. Una brisa fresca mecía las copas de los árboles, el ocaso estaba cayendo, cubriendo la aldea de un destello naranja que hacía lucir los ojos de Hinata aún más hermosos y el cabello de Yamato aún más brillante.

Para cualquiera que hubiera contemplado tal escena, habría resultado gracioso, ver a ambos ninjas ahí, uno frente al otro sin hacer nada, pero para ellos, era un momento especial.

Él se acercó lentamente y la tomó por la cintura delicadamente, ella sólo lo miraba sin pronunciar palabra. Se acercó aún más, ella olía hermoso, mil veces mejor que en su sueño… entonces recordó que esta era la realidad, y que lo que estaba por hacer no era correcto. Rectificó su acción y colocó un delicado beso en su frente. Alejándose una vez más. Ella sonrió, intentando ocultar el rojo de sus mejillas.

-Gracias sensei. Por regalarnos su día libre.

-Para mi fue un placer, a ti te regalaría hasta mi propia vida. –él reaccionó, considerando una imprudencia sus palabras. Dirigió su vista hacia otro lado y añadió rápidamente. –me retiro, tengo que ir a la torre del Hokage a entregar un reporte de mi última misión. –y desapareció en el instante.

Dejándola ahí, con un mar de confusiones en la mente… ¿él iba a besarla? Y sonrió como una estúpida, sujetando el libro que le había regalado entre sus manos.

...

Este es el capitulo 4, se que no tengo perdón de Dios por los meses sin actualizar, pero entre la universidad y mi desierto de inspiración me era imposible avanzar; espero mis 12 hojas de word sirvan de expiación por mis pecados.

Se pondrá interesante, todos y todas están cordialmente invitados a la fiesta de Kiba. Esto se pondrá bueno, además porque Hiashi no está en Konoha.

Aprovecharé al máximo mi ola de inspiración, agradezco a Lu Hatake por sus constantes presiones y todos su reviews, ella es la madre creadora de esta pareja, pueden pasar a leer su historia "El guardían". Ampliamente recomendable.

También lean "El amor en los tiempos del cólera" Es mi libro favorito :)