ANGEL& CONNOR: THE UNDER THE SEA EXPERIENCE

DÍA 2:

Connor se despertó con una sensación muy extraña, aquel sueño era tan extraño y a la vez había sido tan real. Se tocó la mejilla y aun no taba la caricia dulce de su madre. Pero aquello solo era un extraño sueño. Él ni había conocido a Darla y Darla era una vampira cruel y malvada. Aquella Darla era un madre amorosa y dulce. Entonces se dio la vuelta para levantarse y el dolor de la zurra de horas atrás se hizo muy presente. De repente recordó todo lo que había pasado. Estaba en aquel maldito caserío con Ángel. Ángel había salido del fondo del mar y lo había secuestrado y planeaba torturarlo y quien sabe si cuando se cansara acabaría matándolo. Debía de salir de ahí como fuera.

Connor salió de la habitación todo estaba a oscuras, no había electricidad. Con cuidad bajó las escaleras, tomó una de las lámparas de petróleo y exploró un poco más el lugar. La casa era bastante grande, pero la mayoría de habitaciones estaban casi desamobladas. La cocina parecía que hacía décadas que no se utilizaba. Y todo estaba recubierto de una densa capa de polvo, al menos 80 años hacía que nadie había vivido en esa casa. Connor llamó tres o cuatro veces a Ángel, para cerciorarse que no andaba por ahí. Entonces salió afuera, realmente estaba oscuro, los árboles rodeaban la casa, el jardincito abandonado daba miedo, y la piscina vacía estaba llena de ramas secas y algo le decía que quizás hubiera algún animalillo también. Continuo caminando hasta la verja de la entrada, el coche no estaba. Ángel debía haber salido. Esa era su oportunidad. Connor empezó a asegurándose que dejaba siempre la luna a su derecha. Llevaba más de una hora corriendo y el paisaje no había cambiado ni un ápice. Quizás hubiera tenido que tomar la carretera, pero no podía arriesgarse a encontrarse con Ángel. Connor aflojó el paso pero no se detuvo, no pararía hasta encontrar a alguien que lo pudiera llevar hasta la zona poblada más cercana. Connor caminó y caminó, pero aquel bosque no se acababa nunca, sabía que no estaba caminando en círculos. ¡Pero ni que estuviera en la maldita Taiga siberiana! Connor de repente se detuvo, habíaalgo que no le cuadraba, llevaba caminando horas pero la flora no había cambiado lo más mínimo. Se sentó en el suelo, y cerró los ojos y bajó su ritmo cardiaco y ralentizó su respiración. Entonces se dio cuenta… el silencio. En aquel bosque no había ningún ruido. Ni siquiera el ruido del viento en las ramas de los árboles. Al abrir los ojos vio a Ángel justo frente a frente con los brazos cruzados y con cara de muy pocos amigos. Connor se arrastró hacía atrás, pero Ángel lo agarró en seguida y de un tirón rápido levantó a Connor del suelo.

- ¿Está embrujado?

- si, regalo de una brujita. Me parece increíble que hayas tardado casi 5 horas en darte cuenta

- ¿Cinco horas?

- Te iba a dar un par de horas más, hasta el amanecer. Pero no es necesario, finalmente te has dado cuenta, que no hay forma de salir de aquí sin mi.

- ¡bastardo! ¡Hijo de puta! (y empezó a golpearlo).

- Connor, para (dijo esquivando los golpes) hijo, te he dicho que pares.

- ¡Cabrón, te mataré! (lanzándose con más fuerzas contra su padre. Ángel logró agarrarlo tras mucho pelear e inmovilizarlo. Connor estuvo gritando y pataleando durante un buen rato. Cuando Connor finalmente dejó de gritar e intentar morder y golpear a Ángel. Ángel lo puso de nuevo de pie y agarrándolo fuertemente por la nuca lo llevó hasta una zona un poco más rocosa.

- Hijo, ¿te vas a comportar hasta llegar a casa o he de encargarme de ti aquí y ahora?

- No pienso ir contigo a ninguna parte (Connor volvió a ponerse violento)

- Creí que habían quedado claras las cosas entre nosotros. Te voy a dar una oportunidad más hijo. Si decides calmarte y acompañarme a casa sin más tonterías, olvidaré el hecho que has salido de casa sin pedirme permiso. Pero si no abandonas esa actitud tan negativa, no me dejarás más remedio que castigarte por tu desobediencia y por atacarme. Y Connor atacara a papi es una ofensa muy grave, no creo que tu trasero quiera comprobar que les pasa a los niños que levantan la mano a sus papis (Connor estaba un poco asustado, una parte de él le decía que hiciera caso a Ángel y no lo retará. Pero él era el destructor, no un maldito niñito).

- Mátame de una vez o déjame en paz, pero hagas lo que hagas tú nunca serás mi padre. Un monstruo como tú, jamás será mi padre (Connor le gritó lleno de furia. Connor odiaba no estar al control de la situación).

- Ya te lo he dicho muchas veces, Connor (dijo Ángel pellizcándose el entrecejo, le estaba entrando un horrible dolor de cabeza) Eres mi hijo. Y no te mataré. Lo único que voy a hacerte es ser un buen padre para ti. Aunque para eso tenga que ponerte sobre mis rodillas cada día durante los próximos 30 días.

- Me podrás torturar todo lo que quieras, una cosa como tú jamás será mi padre.

- No es torturar lo que te voy a hacer, como no dejes ya esa actitud y empieces a andar delante de mí sin rechistar más (dijo remangándose una manga de la camisa. Connor entendió al instante que implicaba ese gesto y se llevó las manos al trasero) Eso mismo (dijo con una sonrisita aterradora) ¿Y bien hijo? ¿Qué va a ser? (Connor hubiera querido obedecer y hacer lo que Ángel le acaba de decir, aun tenía en trasero un poco adolorido de la zurra anterior. Pero su orgullo se lo impedía).

- ¡Que te jodan! (dijo Connor con el poco de valor que le quedaba pero tal y como pronunciaba esas palabras sabía que se iba a arrepentir de haberlas pronunciado, pero no iba a doblegarse ante Ángel)

- (Ángel lo miró fijamente durante unos instantes su cara no era de furia sino de decepción) Muy bien, esa ha sido tu elección (Ángel con velocidad de vampiro agarró al chico y lo volvió a amarrar. Aunque ángel tenía la certeza que acabaría teniendo que marrar al chico y dándole una beuna zurra nada más llegar a casa, y por eso había llevado con el la cuerda. En el fondo deseaba que Connor no le hubiera obligado a tener que hacer eso. Pero suponía que aun era pronto, que debería tener paciencia con el chico. Solo confiaba que acabara viéndolo como a un padre) Hijo, soy un hombre muy paciente. Y sé que acabarás abriendo los ojos y dándote cuenta que no soy ese monstruo que Holtz te explicaba que era (Ángel se cargó al muchacho de nuevo sobre el hombro, pero esta vez durante todo el trayecto de vuelta a casa Connor no luchó. Al cabo de un rato el bosque se abrió, y el caserío se mostró ante ellos) Esa bruja sabía lo que se hacía (dijo Ángel y apretó aún más el paso hasta llegar a dentro de la finca. Una vez en casa, Ángel llevó al chico al dormitorio.

- ¿Qué me vas a hacer? (Connor intentaba sonar regio pero el miedo se escapaba entre sus palabras)