VENDO

A Child of the Night — Capítulo cuatro

Previamente…

Y entonces oí su voz, tan dulce, tan suave, y llena de emoción.

"Edward."

Y el agujero que se había estado ampliando lentamente en mi corazón desde que le había dejado la noche pasada desapareció repentinamente. No curado, limitado no simplemente junto, pero como si nunca hubiera estado allí en el primer lugar. No como si estuviera curado, pero sí como si nunca hubiese existido.

Sonreí, y cerré mis ojos mientras me giraba lentamente.

"Bella," susurré, y mi visión se llenó de su belleza.

3 de febrero, domingo - 8:15 PM— Bella POV

Apenas por un momento, me prometí otra vez, aferrándome firmemente al árbol con el cual me ocultaba. Podría ahora oírlo, moviéndose más cerca. Apenas por un momento.

Pero luego su voz me envolvió, y era tan maravillosamente hermoso que incluso le dolió a mi corazón. ¿Cómo una voz podía ser tan hermosa? Una voz. No Edward en su conjunto, simplemente su voz. Me ayudaba a imaginarme lo hermoso físicamente que debía ser. Cerré mis ojos, mordiendo mi labio inferior para contener la oleada de emociones que me embargaron en ese instante.

Esto era un error. Si no quería acabar herida, necesitaba huir. Porque sabía que alguien como Edward, alguien tan perfecto y hermoso, jamás podría ser mi amigo.

Pero cuando él volvió a hablar, no pude evitar acercarme un poco más al claro.

"¿Bella?" susurró, y su voz se rompió mientras pronunciaba las siguientes palabras. "Bella ¿estás... estás ahí?"

No pude evitar que mis manos temblaran mientras andaba a tientas alrededor en la oscuridad omnipresente que me rodeaba. No pude evitar responderle.

"Edward."

Oí cómo su respiración se detenía por un momento, y deseé más que nada haber permanecido oculta. Él iba a lastimarme. Iba a partir mi corazón y lo iba a dejar sangrando, solo... como todos habían hecho. Estaba segura de que al fin me había inmunizado del mundo, de todos, de nadie... pero cuando él hablaba, mi corazón salía disparado, agitándose fuertemente en mi pecho.

"Bella."

Se acercó a mí, y me acarició suavemente la cara, pasando por mis párpados, mis labios, mis mejillas, y no pude evitar que las lágrimas nublaran mis ojos. Nadie me había tratado con tanta dulzura desde... desde...

"Pensé que no ibas a venir," susurró, y pude sentir su dolor cuando sus dedos temblaron en mi rostro. "No sé porque me importa tanto. No sé. No debería importar. No debería. Pero importa," me confesó, y sentí las piernas débiles por la potencia de las emociones que me llenaron. "Importa. Y no tiene sentido. No sé porque significas tanto para mí. Pero lo haces."

Sentí una solitaria y tibia lágrima resbalar por mi mejilla, pero no siguió, como yo esperaba, su recorrido hacia mi cuello. En cambio, Edward la limpió con las yemas de sus dedos, y presionó su mano suavemente contra mi rostro.

"¿Por qué lloras?" me preguntó, con una voz tan suave y comprensiva que volvió a dolerle a mi corazón.

"N-no lo s-sé. ¿P-por qué estás s-siendo t-tan dulce conmigo?"

No pude ver su cara, pero sí pude sentir su confusión.

"¿Por qué no serlo?"

"S-soy horrible." intenté explicar, como si fuera algo obvio. "Soy diferente. Soy un monstruo. Eso es lo que todo el mundo dice. N-nadie me habla t-tan dulcemente, n-ni me acaricia como tú, o..."

Pero no pude continuar, porque las lágrimas me sobrepasaron. Y cuando él suavemente me ayudó a sentarme, para evitar que las piernas me fallaran y cayera, fue demasiado. Era demasiado dulce, demasiado amable.

¿Por qué él era tan diferente?

"¿Los demás te tratan así sólo porque eres ciega?" me preguntó, y no era el enfado, o la rudeza, lo que llenó su voz, sino la incredulidad. A él no parecía importarle en lo más mínimo que yo no pudiera ver.

"E-en parte," murmuré, y me arrepentí al instante. Estaba hablando de más. Y seguramente, cuando él supiera de mi enfermedad –y que no podía exponerme al sol sin morir- me dejaría allí, tirada en el suelo, rota de dolor y llorando.

"¿En parte?" preguntó, y me mordí el labio inferior. Iba a pensar que estaba vacilando. "No tienes que decírmelo," murmuró. "No si no quieres hacerlo."

"Q-quiero hacerlo," dije. "P-pero no s-sé cómo."

"Está bien. Esperaré lo que sea necesario." susurró, y nos sentamos juntos en silencio, apenas tocándonos, sin hablar.

Pero era suficiente. Sólo oír su voz era suficiente. Sólo sentir su preocupación, y su tacto, y su comprensión... era suficiente.

E incluso durante las horas que pasaron en silencio, incluso cuando las nubes se alejaron lentamente y permitieron que las estrellas brillaran - las estrellas que no podría ver - no dije una palabra. Pero nuestro silencio era profundo y el aire alrededor nuestro parecía cargado de cada emoción que pasaba a través de nuestras venas.

Intenté por todos los medios saber qué sucedía. Por qué me estaba sintiendo así. Por qué, después de tan poco tiempo, sentía que dejarle sería demasiado doloroso. Apenas le conocía, pero él significaba más para mí que cualquier otra persona.

Sabía el porqué, en realidad.

Era porque él me había aceptado. Él me había aceptado, como yo era, y no por cómo debía ser. Había aceptado mi ceguera, y sabía, en lo más profundo de mi corazón, que también iba a aceptar el resto de mí.

Quise decirle todo. Todo.

"Yo..."

Pero no pude continuar, así que me quedé callada.

Quizás mañana...

8 de febrero, viernes - 9:10 PM— Edward POV

Mañana, y el siguiente día, y otros tres días pasaron después de eso. Todas las noches, iba a buscarla, y ella estaba siempre allí. Nunca hablábamos mucho. Sencillamente nos sentábamos, en silencio, juntos.

Ella siempre parecía vacilante, nerviosa, como si hubiera algo que quisiera decirme, pero no estuviera segura de cómo. Pero esperaría. Esperaría cuanto hiciera falta.

Y entonces esa noche...

"¿Quieres dar un paseo conmigo?" pregunté suavemente, y un pequeño sonrojo cubrió sus suaves mejillas.

"Yo..." Hizo una pausa, mordiéndose el labio inferior. "No lo sé... no sé cómo volver a casa de ningún otro lugar que no sea... este. Me caeré si no conozco la trayectoria."

Sonreí imperceptiblemente, alzando la mano para depositar un mechón de su cabello detrás de su oído. Su respiración se agitó levemente, en un gesto de sorpresa, y pude casi sentir su corazón hacer un ruido sordo en su pecho, como el mío.

"¿Por favor?" murmuré, y aunque sabía que ella no podía verme, miré fijamente sus suaves ojos.

"Está bien," susurró finalmente, y sonreí en una mueca burlona, acercándome a ella entre la hierba llena de rocío y tomando su mano. Su piel era suave y cálida. Tiré de ella suavemente para que avanzara, y como estábamos caminando en una trayectoria desconocida, se aferró firmemente de mi brazo. La sujeté todo el trayecto, guiándola a través de los árboles y las rocas. Y cuando algún obstáculo grande obstruía el paso, la levantaba entre mis brazos y la dejaba suavemente en el otro lado. No hablamos en todo el camino, pero el silencio en el que habíamos caído era cómodo.

Finalmente, cuando llegamos al lugar al que quería ir, paré, y susurré.

"Llegamos."

"Descríbeme el lugar, por favor" me pidió suavemente, y yo sonreí.

"Estamos en un acantilado que da al mar. Es muy extenso, casi interminable. Los árboles que nos rodean se están sacudiendo suavemente por el viento, y la hierba está soplando alrededor de nuestros pies. El agua del mar se estrella en las rocas de abajo, extendiendo una clase de niebla blanca en el aire, y regando la tierra con agua. El cielo es oscuro, con un poco de luz de las estrellas que brillan . Las nubes empiezan a taparlas, sumiéndonos aún más en la oscuridad." Hice una pausa por algunos segundos, y susurré suavemente, "¿Puedes oírlo, Bella? ¿Puedes oír las olas, y el agua cubriendo suavemente la orilla del mar?"

Mis palabras fueron dichas, y mis ojos se cerraron mientras, por un momento, trataba de imaginar que yo también estaba ciego. Repetí mentalmente mis propias palabras, y con ella, pinté una imagen en mi mente mientras los sonidos de la noche –el agua estrellándose contra las rocas de abajo, el viento soplando suavemente alrededor nuestro – me rodeaban, como un suave abrazo.

"¿Puedes oírlo?"

Sonrió, y mirando hacia adelante serenamente, llena de paz, con los ojos cerrados y las manos estiradas frente a ella. Parecía un ángel, más aun que la noche en la que la vi por primera vez.

"Sí," susurró, e inclinó levemente la cabeza hacia atrás, aspirando profundamente el olor del océano. Y en ese momento deseé con todas mis fuerzas abrazarla, atraparla entre mis brazos y protegerla de todos los horrores del mundo. Deseaba protegerla siempre, de todas las cosas que ella no podía ver.

"¿Bella?" pregunté, haciendo que abriera los ojos, y aunque no pudiera verme, sus ojos se fundieron con los míos. Me pregunté cómo siendo que ella no podía ver, parecía a veces que veía mucho más que los demás.

"¿Hmm?"

Me acerqué a ella, y tomé suavemente sus manos entre las mías. Sonreí cuando oí cómo su respiración aumentaba.

"Cuéntamelo todo. Nos conocimos hace casi una semana, y aún no sé nada sobre ti. Por favor cuéntame acerca de ti."

Era verdad, y ella lo sabía. En los últimos días, ella había permanecido siempre en silencio, y aunque le había contado todo acerca de mí - que no era mucho- ella no me había dicho casi nada.

"Ayúdame a sentarme," me pidió. "Quiero escuchar el mar."

Asentí suavemente con la cabeza, e hice lo que ella me pidió, asegurándome de que se sentara lejos del borde del acantilado y en un sector de hierba que no le diera frío.

Permaneció callada por algunos minutos, y luego comenzó a hablar.

"Mi madre se fue cuando yo era pequeña. No la recuerdo mucho. Casi nunca hablo con ella. Mi padre y yo somos muy unidos. Él es todo lo que he tenido. Siempre ha estado conmigo," dijo, y pude ver el como sus ojos brillaban por amor al hombre que tanto había significado para ella. "Es la única familia que he tenido."

El silenció llenó el lugar por un instante, y comprendí que si quería que siguiera hablando, tenía que hacerle preguntas.

"¿Cuál es tu color favorito?"

Ella se rió, posiblemente de lo ilógico de la pregunta, y se encogió de hombros. Yo sólo sonreí.

"No recuerdo mucho los colores. Pero creo... que el azul, quizás."

Asentí con la cabeza, e hice que mi cara y mi tono parecieran que exigía una confesión de asesinato.

"¿Por cuánto tiempo has vivido en Forks?"

Luego de que le hubiera hecho algunas otras pocas preguntas, ella ya estaba tratando de ocultar la risa, con los ojos brillando de felicidad. Trataba con fuerza de no reírme con ella, pero no lo lograba.

"¿Cuál es tu hora favorita en el día?"

"La noche," contestó, sin dudar ni un segundo. "Porque, cuando todo está oscuro, no tengo que fingir que veo lo que no puedo ver, y no tengo que imaginar la luz del mundo que me rodea. Cuando todo está oscuro, todo el mundo ve como yo veo. Eso... me anima un poco, supongo, porque no estoy sola en la oscuridad."

No sabía cómo responder a eso, así que simplemente me aclaré la garganta e hice mi otra pregunta, suavemente esta vez.

"¿Flor favorita?"

"No lo sé. Nunca he visto muchas flores. Pero amor cómo se sienten las rosas, y cómo son descritas. Son hermosas, pero prohibidas. Las espinas protegen su belleza, y las salvan de no ser arrancadas, o morir."

Sus respuestas eran tan complicadas, tan profundas. Me pregunté cada cuánto ella pensaba en esas cosas, y pensé que probablemente a menudo. Cuando no puedes ver, tienes que imaginar, pintar imágenes en tu propia mente de cómo piensas que son las cosas.

"¿Tu sonido favorito?"

Ella sonrió; ésa, por lo menos, era fácil de contestar.

"El ruido de la lluvia cuando cae. Es tan hermoso, tan tranquilizante. Tan sereno."

Sonreí.

"¿Tu libro favorito?"

"Cumbres borrascosas," respondió rápidamente, y yo levanté una ceja. Abrí la boca para discutir, y pude ver una pequeña sonrisa en su rostro.

Oh, esto sería bueno...

( Bella POV )

"Imposible," se mofó él. "Debes estar bromeando." Y luego se rió, provocando que mi corazón latiera con violencia por lo hermoso de ese sonido. Respiré profundamente, tratando de controlar mis emociones mientras replicaba.

"No bromeo. Cumbres borrascosas es un clásico! No tiene nada de malo."

"¡Es un libro horrible!" replicó él, y normalmente yo hubiera desistido del tema –a la gente solía desagradarle mis elecciones en el ámbito de la lectura, y en parte los comprendía. Pero su voz, tan intensa, me dio ganas de seguir adelante.

"No es horrible," discrepé. "Es... Es..."

"Horrible."

Lo fulminé con la mirada, y él se rió, y en ese momento deseé más que nunca poder verlo. Pero en vez de hundirme en ese pensamiento, lo borré rápidamente, y me dediqué a trazar sus ojos y sus labios con la yema de mis dedos, memorizando la manera en la que sus comisuras se levantaban por la diversión. Él respiró profundamente, dejando de sonreír mientras su corazón latía rápidamente. Me pregunté cómo era posible que yo tuviera ese efecto en él, pero lo borré rápidamente cuando él habló casi sin aliento.

"¿Q-qué estás haciendo?"

"Memorizándote," murmuré, y subí la mano izquierda para que ayudara a la derecha. Él se mantuvo en silencio, y cuando dejé que mis manos finalmente cayeran, volvió a respirar profundamente.

"Me gusta cuando sonríes." dije, y podría decir que en ese momento él volvió sonreír... sólo para mí.

"¿De verdad?" murmuró, y puso mi mano en su mejilla. Su piel estaba caliente, y a la vez suave bajo mi tacto. Mi mano temblaba por la rapidez con la que había llevado mi mano a su rostro y por lo bien que se sentía su tacto. "Puedo memorizarte también, entonces?"

"Pero tú puedes verme," objeté sin aliento. "La única forma que yo tengo para 'ver' es a través del tacto."

"Entonces cerraré los ojos. Quiero ver como tú ves. Quiero memorizarte sólo con la vista y el oído. Déjame, por un momento, sentir lo que tú sientes. Déjame aprender como tú aprendes. Déjame tocarte."

Mi corazón estaba latiendo tan fuerte que estaba segura de que, en ese momento, él podía oírlo desde donde estaba sentado, y aunque estuviera lejos, debía oírlo como si estuviera latiendo en su oído. Incapaz de hablar, asentí suavemente con la cabeza, y cerré los ojos, intentando prepararme en vano para su tacto.

Pero cuando sus dedos, tan dulces, tan suaves, trazaron mis labios, y luego mis párpados, y mi cuello y mi frente, casi no pude respirar. Cuando la palma de su mano acarició mi mejilla, y sus dedos acariciaron mi nariz, mi corazón se agitó, activo. Mi piel cosquilleaba por donde su piel dejaba rastro, y sentí la calidez por todo mi cuerpo. Él era tan cálido... tan cálido...

"Eres tan hermosa," susurró, silenciosamente, y luego alejó sus manos de mi rostro, y mi corazón se calmó un poco mientras mi respiración comenzaba a volver a la normalidad.

"He acabado," murmuró, y nos quedamos sentados en silencio otra vez, su mano al lado de la mía pero sin llegar a tocarla. Su hombro rozaba el mío de vez en cuando, enviando estremecimientos por todo mi cuerpo y haciendo que mi corazón se agitara nuevamente.

"Bueno, ¿qué es lo que ves en ese libro, entonces?" preguntó, y me giré hacia él, aún un poco aturdida.

"¿Hmm?" susurré, y él rió, empujando mi hombro burlonamente.

"¿Qué es lo que ves en Cumbres borrascosas? ¿Qué hace que te guste tanto?"

Me di un momento para pensar, frunciendo el ceño. "No sé. Es sólo... sólo..."

"Horrible."

"¡Edward" protesté, pero él sólo rió más fuerte. "¿Cómo se supone que voy a explicártelo si me interrumpes?"

Él no paró de reí, así que crucé los brazos sobre mi pecho y suspiré, esperando. Cuando él finalmente paró, lo fulminé con la mirada, pero cuando sus labios besaron suavemente mi nariz, me olvidé de todo. Me olvidé hasta de mi nombre. ¿Dónde estaba? No me importó. Sus labios eran tan suaves, tan cálidos.

"Lo siento," susurró, y su fresco aliento cosquilleó mi piel. Me estremecí. "¿Qué decías? Prometo no volver a interrumpirte."

"Um..." intenté pensar, intentando que mi cerebro volviera a reaccionar para poder recordar algo sobre lo que habíamos estado hablando. Me quedé en blanco otra vez. "Um..."

"Cumbres borrascosas," me recordó, y apreté los dedos, recordando repentinamente. "¿Qué vez en ese libro? Honestamente, son ambos monstruos que se arruinan la vida mutuamente."

"Pienso..." respondí suavemente. "Que ese es el punto. Su amor es la única buena calidad que tienen. Honestamente no sé qué es lo que me atrae tanto de ese libro. Quizás sea que, a pesar de todo su odio, siguieron amándose. La mayoría de la gente no ve eso. Pero incluso a pesar de su odio, y aún incluso después de la muerte, él sigue amándola."

Edward estuvo callado por un tiempo, pero cuando habló, podría decir que sonreía nuevamente, porque cuando estaba feliz, había algo en su voz que no se asemejaba a ningún otro sonido que hubiera escuchado antes.

"Supongo que tienes razón... pero aún así es un libro horrible."

Reímos juntos esta vez, y luego el silenció reinó entre nosotros nuevamente. Y aunque la oscuridad –como siempre, y para siempre- me rodeó, cuando él tomó mi mano, y la sujetó con fuerza, sentí como si mi mundo hubiera sido de repente iluminado por una brillante luz.

Tercer capítulo arriba! Me tomó mucho menos tiempo que los demás, y eso que es bastante largo.

Qué decirles, espero como siempre que les guste. Su relación comienza a hacerse más dulce, y ambos piensan que no le gustan al otro (aunque no sea exactamente así xP)

Agradecimientos a:

RociRadcliffe

Christti

Belen Cullen

3rill Cullen

karo.chan

Lala Cullen

Y un especial agradecimiento a L'heure Bleue que no sólo se molestó en dejarme un review sino que también es la maravillosa autora de este fic.

SIGUIENTE CAPÍTULO:

Y mientras caminaba, comenzando poco a poco a correr, intenté alejar mis pensamientos de la hermosa chica de ojos azules que obviamente no sentía por mí lo que yo por ella.

Y el hecho de que él vacío dentro de mí se ampliara con cada paso que daba me oscurecía y preocupaba.

Laguna negra