Capitulo 4 Construyendo Nuestra Historia
Dos días habían pasado desde que Harry regalo a Hermione y a Ron la mansión de los Black, Ginny y el habían decidido ir a la mansión de los Potter, Ron y Hermione decidieron que los acompañarían.
Al llegar encontraron un lugar inhabitable, una parte del techo estaba destruida. Los elementos habían hecho el resto del trabajo. Así que lo poco que quedo después del ataque de Voldemort fue destruido por el tiempo.
Hermione, Ron y sobre todo Ginny miraban a Harry, quien parecía tener sentimientos encontrados. En 19 años nunca había vuelto a este lugar y miraba todo con una mezcla de orgullo y de profunda tristeza. Caminó por entre los escombros y de vez en cuando recogía algo del suelo y lo miraba.
Hermione y Ron no sabían que hacer, se sentían intrusos en esa escena. Querían ir con Harry, pero pensaban que era algo muy intimo para el. Pero no así Ginny, que de inmediato se unió a su prometido, al que abrazó, para que supiera que ella lo apoyaba en todo lo que fuera. Harry se giró para mirarla y le sonrió, y se giró para ver en un rincón a Ron y Hermione que los miraban. Harry comprendiendo lo que pasaba. Los llamó, y tan pronto llegaron junto a el y a Ginny les sonrió.
-Vosotros sois mis hermanos. A nadie mas elegiría yo para que estuviera a mi lado en la casa de mis padres por primera vez después de tantos años- dijo Harry.
Hermione y Ron sonrieron y abrazaron a Harry. Los chicos caminaron entre los escombros hasta que llegaron a la que parecía ser la habitación en la que Voldemort mato a Lily. Harry fue el primero en entrar seguido por Ginny. El moreno pareció recordar por un instante. Cerró los ojos intentando recordar más, pero los abrió de inmediato, ya que sintió la mano de Ron en su hombro. El pelirrojo no le dijo nada, pero ambos sabían que no era necesario. Hermione le acaricio la mejilla y Ginny se abrazo a el lo más que pudo.
-Gracias por estar aquí- dijo Harry
Siguieron recorriendo la casa. Una hora más tarde, usando sus varitas, lograron limpiar el polvo y el desagradable olor a humedad. Ron y Harry comenzaron a poner barreras para que nadie pudiera pasar sin ser invitado y reforzaron los pocos hechizos que aun había en la casa. Mientras Hermione y Ginny desaparecían las cosas que estaban mas destruidas y trataban de reparar algunas. Las chicas lograron salvar algunas cosas, y se tardaron mas de una hora encerradas. Harry y Ron se preguntaban que estarían haciendo, hasta que por fin salieron. Ginny y Hermione salían con una gran sonrisa en la cara. La pelirroja le pidió a Harry que entrara en la habitación de sus padres y grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que ellas habían logrado reparar su cuna.
-Ginny insistió en eso- escucho Harry que Hermione le murmuraba a Ron.
-¿Para que la quiere?- decía el pelirrojo.
-Para sus hijos- dijo Hermione mientras rodaba los ojos.
Después de muchas horas los chicos estaban fatigados, así que regresaron al estudio de Harry y Ron y después de un merecido baño se dispusieron a preparar la comida. Harry comentó después que le gustaría hacer él mismo las reparaciones.
-Creo que esto nos llevara todo el verano y aun así no acabaremos- dijo Harry
-Descuida, si lo lograremos- dijo Ron.
-Ya hemos quitado la mayoría de las cosas más grandes- dijo Hermione.
-Somos cuatro personas, así que quizás si nos damos prisa podremos terminar- dijo la pelirroja.
-Pero es injusto que Ron y Hermione se pasen todo el verano trabajando en nuestra casa, Ginny- dijo Harry.
-No te preocupes por eso, amigo, estoy seguro que terminaremos antes de lo que todos pensamos- dijo Ron.
-Mañana temprano podemos ir por pintura- dijo Ginny.
-Y terminaríamos de limpiar- dijo Hermione.
Al día siguiente fueron a comprar algunos materiales que necesitarían para comenzar a arreglar la casa. Si bien era cierto que eran magos, algunas labores se tenían que hacer a la manera muggle, y Harry quería hacerlo él mismo. Emprendieron el camino a la casa de los Potter usando una camioneta de los padres de Hermione.
-Que suerte que tus padres te enseñaran a conducir, Hermione- dijo Harry.
- Lo hicieron el verano pasado, también le enseñaron a Ron aunque….- dijo Hermione.
-¿Qué paso?- dijo Ginny.
-Nada, que Ron ya había aprendido a encender el automóvil de Robert y se le hizo fácil dar una vuelta. Y los minutos pasaron y cuando Hermione y sus padres esperaban ver a Ron llegar con el auto, llego con un policía. Se había llevado un buzón e iban a arrestarlo- dijo Harry entre risas.
-Cállate, no fue gracioso- dijo Ron –Además Robert no me dejo pagar la reparación del automóvil, ni la multa…
-Pero si te desquitaste con mi vecino…- dijo Hermione.
-Ese tipo se estaba burlando de mí- dijo Ron.
-¿Que le hiciste?- preguntó Ginny.
-La maldición de los calzoncillos estranguladores- contesto Ron
-Fue muy cómico- dijo Harry.
-No lo fue, Harry- añadió Hermione.
-El tipo se lo merecía, se pasaba el día coqueteando contigo…-dijo Ron.
-Ron, sólo me dijo buenos días y que era una bonita mañana- dijo la castaña y después soltó uno de sus ya conocidos bufidos
-¿Te das cuenta Harry?- dijo Ginny.
-¿De que?, ¿de que son un par de cabezas huecas?- dijo Harry.
-Una inefable y un Auror y aun se portan como cuando estaban en Hogwarts- dijo la pelirroja.
-Nunca van a cambiar- dijo el moreno que sonreía al ver lo rojos que se habían puesto sus amigos.
-¿Te has preguntado como van ser sus hijos?- dijo la pelirroja.
-Seguramente mandones como Hermione- dijo Harry.
-Pero con el mal carácter de Ron- dijo Ginny.
-Pobres de nuestros hijos, y de los que vallan con ellos a Hogwarts- dijo Harry.
-Queréis callaros. Ron no tiene mal carácter y yo no soy mandona- dijo la castaña
-Nos espera un largo verano, nos llevará mucho tiempo arreglar la casa- dijo Harry.
-No es tu culpa Harry- dijo la pelirroja.
-Además la boda será hasta el año que viene- añadió Ron.
-Si pero con las misiones no tendremos mucho tiempo para decorar la casa- dijo el moreno.
-Tardaremos Harry, pero veras que si terminamos- dijo Hermione.
-Somos solo cuatro personas que no saben casi nada de reparaciones, será casi imposible- dijo Harry lamentándose.
Cuando los chicos llegaron a la casa se dieron cuenta de que había varias personas fuera.
-¿Por qué estáis aquí?- dijo Harry.
-¿Cómo os enterasteis?- dijo la pelirroja
-Pensé que necesitábamos mas ayuda y supuse que no te molestaría que les pidiera que vinieran- dijo Ron.
Fuera de la casa estaban los gemelos con sus novias junto a Neville, Luna, Bill, Fleur, Tonks y Lupin.
-Hola- dijo Fred.
-¿Espero que no te moleste que hallamos venido?- dijo George.
-Creo que terminaremos mas rápido de lo esperabas, ¿no Harry?- dijo Bill.
-Yo…no se que decir- dijo Harry.
-Ronald nos envió lechuzas a todos pidiéndonos ayuda para reparar tu casa- dijo Luna.
-Yo..pensaba ir a Francia pero puedo retrasar mi viaje un par de semanas- dijo Neville.
-¿A Francia?- dijo Ron
-¿Qué vas a buscar a Francia, alguna planta rara?- dijo Fred.
Bill y Fleur sonreían al ver la cara de Neville.
-No es qué va a buscar, es a quién va a ver- dijo Hermione que rodaba los ojos.
-¿A quién?- dijo Harry.
-¿No iras a ver a Madame Maxim?- dijo Ron.
-¿Hagrid lo sabe?- dijo Luna.
-¿De verdad vas a ver a Madame Maxim?- dijo Ginny.
-¿Es que nadie se ha dado cuenta?- dijo la castaña –desde hace dos años, Neville, siempre que lo vemos no hace mas que preguntar por Fleur y por Francia, ¿no os dice eso nada?
-¿Cómo te atreves? Es la esposa de nuestro hermano- dijo George.
-¿Y tu Bill? ¿No dices nada?- dijo Fred.
-¿Yo? Bueno, lo único que puedo decir es que vosotros dos sois más tontos cada año- dijo Bill, mientras que Fleur reía y Hermione bufaba.
-Chicos creo que hay un pequeño malentendido- dijo Lupin.
-Fue tan notorio y nadie se dio cuenta- decía la castaña al aire.
-Yo…. Bueno, voy a ver a Lorraine- dijo Neville que estaba mas rojo que un tomate.
-¿Lorraine?- dijo Ron.
-¿Quién es ella?- dijo Harry.
-¿Alguna compañera de tu colegio?- dijo Ginny.
-Ya se, te la presento tu abuela- dijo Tonks.
-No puede ser que no la recuerden. Lorraine es una chica francesa que Hagrid le presento a Neville en la fiesta de bienvenida para Fred y Ron después de salir de San Mungo. Ella es de Francia, estudio en Boubattons, Hagrid la conoció cuando fue a visitar a Madame Maxim. Lorraine es amiga de Fleur y de su hermana Gabrielle. Desde entonces Neville se intereso mucho en Francia. ¿Acaso no os disteis cuenta que la carta que nos envió Neville el verano pasado en sus vacaciones y la de navidad venían de Francia?- decía Hermione muy molesta.
-De hecho Neville visitaba muy a menudo la madriguera y siempre se quedaba a conversar con Fleur. Le preguntaba acerca de Francia y cosas así- dijo Bill.
-Hasta que se atgrevió a pgreguntagme pog Loggaine- dijo Fleur.
-Así que lo invitamos cuando fuimos a ver a los padres de Fleur hace dos años y así él la conoció mejor- dijo Bill.
-Nunca lo hubiera imaginado- dijo Harry.
-Yo no recordaba a esa chica- dijo Ron.
-Eso no es raro. Siempre habéis sido así- dijo Hermione.
-¿Y Susi?- pregunto Ginny.
-Ella esta con sus abuelos en la madgriguera- dijo Fleur.
-Por cierto, mamá os avisa que espera que todos valláis a cenar esta noche a casa- dijo Bill.
El resto del día lograron limpiar el resto de los escombros que quedaban y todos pudieron ir a la madriguera. Durante la cena Neville les contó cosas de sus estudios, mientras que Luna les contó de sus viajes como reportera del Quisquilloso.
-Ron, hace tiempo escuche que uno de los profesores os odiaba a Harry y a ti ¿es cierto?- pregunto Neville.
-No es cierto, solo odiaba Ron- dijo Harry.
-También te odiaba a ti- dijo Ron molesto.
-Eso no es cierto, a mi me detestaba solamente. Al que de verdad odiaba era a ti- contesto Harry.
-¿Por qué odiaba a Ronald?- pregunto Luna.
-Por Hermione- contesto Ginny.
-Eso no es cierto, lo odiaba por que lo pateo en una zona delicada…- dijo la castaña.
-Y lo pateo por tu culpa- dijo Harry.
-Cuéntaselo ya, Harry- dijo Fred.
-Resulta que en la academia el primer día de clase de IMM Ron había recibido una carta de Hermione con una fotografía, y el muy bruto no la encontraba. Así que se puso a buscarla en su túnica sin darse cuenta que el Sargento Smith estaba atrás de el y lo regañaron. Y después en una clase de AMMM, con el profesor Akira, nos enseñaban a soportar el dolor de un golpe, y el Sargento, que llegó para ayudar, le dijo a Ron que golpeara fuerte y que no estuviera pensando en su novia flacucha y despeinada-dijo Harry.– Ron tenia que golpear al Sargento Smith y lo pateó en la entrepierna, claro. El profesor Akira lo felicitó por que fue una gran patada, pero le recordó que el golpe era al estomago. Y desde ahí el Sargento Smith le cogió bastante odio a Ron, y Ron a él.
-Vosotros jamás podréis llevaros bien con los profesores-dijo Luna.
-En Hogwarts Snape los detestaba- dijo Neville.
-Detestaba a Harry- dijo Ron –De los tres Harry siempre ha sido el mas detestable.
-¡Oye!- Dijo el moreno haciéndose el ofendido. –Ahora solo te falta decir que Hermione y tu sois adorables.
-Pues Hermione desde que se separó de ustedes no volvió a tener ningún castigo por mal comportamiento en clase- dijo Ginny.
-Te has puesto roja. ¿Qué te pasa amor?- dijo Ron.
-Es que… en el primer año me castigaron y me bajaron la calificación en mis notas- dijo la castaña
-¿Por qué?- dijo Ron indignado
-Es que….la primera vez que fui a tu estudio, el día que me encontraste dormida…- dijo ella.
-Si, cuando estabas en mi cama ¿no?- dijo Ron.
-No quiero escuchar esto- dijo Molly, quien se fue a la cocina.
-¿Te regañaron por haber estado con Ron?- dijo Harry.
-Ejem, yo también me voy, debo ayudar a Molly- dijo Arthur.
-No fue por eso- dijo Hermione, que se puso más roja que un tomate después de haberse dado cuenta de su error. –Fue por que para salir del colegio, pedí permiso para ir a ver a mis padres, y bueno, se enteraron que estuve en el estudio de Harry y Ron, y me castigaron.
Como nadie quería enterarse de más cosas, decidieron cambiar de tema. El tiempo paso muy rápido, y dos semanas después la casa estaba casi terminada. Entre todos habían hecho la mayoría de las reparaciones que faltaban. Unos días después Neville se fue a Francia, mientras que Luna se iba a transilvania en busca de una exclusiva de la que no quiso hablar. Una noche, al estudio de Harry y Ron llegaron muchas lechuzas.
-¿Quién os escribe tantas cartas chicos?- dijo la castaña.
-Son del Ministerio de Magia- dijo Ron.
-Hay más, Ron. Estas son del Ministerio de Francia- dijo Ginny.
-Y estas del Ministerio de Rumania- dijo Harry.
-Estas son del Ministerio de Estados Unidos- dijo Hermione.
-Esta es del Ministerio de España y esta del Ministerio de Japón- dijo Ron.
-Y esta es del ministerio de México- dijo Ginny.
Media hora después, habían leído cada una de las cartas. Todas sin excepción eran para ofrecerles trabajo a Harry, Ron y Hermione. La mayoría de los Ministerios quería a los tres. Solo el Ministerio de Japón quería solo a Harry y le ofrecía el puesto de Jefe de Aurores, mientras que el Ministerio de España le ofrecía a Ron el puesto de director del colegio de Aurores, y el Ministerio de México le ofrecía a Hermione el puesto de Directora de Operaciones Especiales de Aurores.
-La gente sigue creyendo que soy un Auror- dijo Hermione.
-Después de tres años en los que casi no se hablo de ti, no te puedes quejar- dijo Harry.
-Imagino que el Ministerio no se molestara en explicar que eres inefable- dijo Ron.
-No, a ellos les conviene que la gente crea otra cosa- dijo la castaña.
Harry y Ron contestaron las cartas agradeciendo la oferta de trabajo, informándoles que ya tenían trabajo en el Ministerio Británico.
-Ron ese fue un buen detalle- dijo Hermione.
-Hermione tiene razón. Jamás pensé que él hiciera eso- dijo Harry.
-No fue muy amable, pero al final los recomendó- dijo Ginny.
-Vamos Ron, ninguno de nosotros esperaba que el Sargento Smith nos recomendara ante el ministerio de Estados Unidos- dijo Harry
-Si, un buen gesto.- dijo irónicamente Ron –Sobre todo lo que dijo al final el ministro: que el Sargento opina que tengo mal gusto, pero que soy un gran Auror.
El verano termino, y los chicos fueron enviados a su primera misión. Afortunadamente para ellos les tocó juntos. Tenían que montar una operación de vigilancia cerca de Gales, ya que el Ministerio sospechaba que había una célula de mortifagos. Harry y Ron, junto a los veteranos Dawlish y Lawssons, vigilaron durante tres semanas hasta que confirmaron que no había ni rastro de mortifagos. Mientras tanto Ginny estudiaba su tercer año en la escuela de sanadores y medimagia. Ella ya era una de las más avanzadas de su promoción y era la que frecuentemente se quedaba encargada del pabellón de urgencias cuando los Sanadores encargados tenían que salir. Por su parte Hermione trabajaba dentro del Ministerio, su trabajo implicaba mucha secrecia pero ya no tanta como cuando era estudiante. Ella fue asignada al área de biblioteca. Tenía que revisar los informes que entregaban otros inefables y archivarlos. Hermione estaba junto a una chica de su promoción llamada Helen Spencer y un chico de nombre Albert Robins. El encargado del área del archivo era un inefable muy viejo llamado Percival Greystone el cual era muy estricto con ellos.
Las cosas habían cambiado un poco, ya que Harry y Ginny vivían juntos en el estudio que antes compartía con Ron, mientras que Ron se había mudado al apartamento de Hermione. Aunque cuando los chicos se marchaban a misiones que duraran más de una semana Ginny se iba con Hermione.
-¡Ron! ¡Qué bien que hayas vuelto!- dijo la castaña que corrió a abrazar a su novio.
-¿Pasa algo? Te veo algo inquieta- dijo el pelirrojo.
-Si, bueno. Hoy descubrí algo y me moría por contártelo- dijo la castaña.
-No te regañaran por hacerlo,¿verdad?- pregunto Ron.
-No, esta no es información prohibida- dijo la castaña. –Hoy mientras revisaba el archivo encontré un nombre que me llamo la atención.
-No me digas que hay otra profecía de Harry- dijo Ron.
-No es Harry, es Arthemisa Lovegood- contesto ella.
-Lovegood, ¿tiene que ver con Luna?- pregunto el pelirrojo.
-Si, creo que es la madre de Luna- dijo Hermione.
-Mmmm, alguna vez Harry me contó que Luna le había dicho a el que su madre murió mientras hacia algunos experimentos- dijo Ron.
-Entonces debe de ser ella, algunos inefables se dedican a hacer investigaciones peligrosas- dijo la castaña.
-¿Piensas preguntarle a Luna?- pregunto Ron.
-No, recuerda que solo puedo hablar contigo de cosas del trabajo. Ni siquiera puedo contárselo a Harry- dijo la castaña.
-¿Crees que Luna sabe que su madre era inefable?- dijo Ron.
-No lo se, Luna nunca nos ha contado nada- dijo Hermione.
-Quizás no le guste hablar de eso…-dijo Ron. –No pensé que ser inefable era tan peligroso.
-Yo tampoco, y menos ahora que ya no esta Voldemort. Los inefables piensan que es más peligroso todo cuando hay un mago tenebroso-dijo la castaña. –No me va a pasar nada, Ron- le dijo ella cuando vio la preocupación en el rostro del pelirrojo.
Ron no dijo nada, pero en su alma se quedo una preocupación latente por Hermione.
Los meses pasaron y finalmente la casa de Harry quedo terminada y decorada al gusto de Ginny. Hermione seguía aun en el archivo de los inefables, pero estaba muy contenta, por que eso le servia para conocer que clase de labores era la que hacían los inefables.
-Encontré mas información acerca de la madre de Luna- decía Hermione. –Según lo que he estado leyendo, ella era una bruja brillante y hacia muchas de las investigaciones más importantes. Era una de las encargadas del estudio de la habitación del velo.
-¿Ella cayo como Sirius?- preguntó Ron.
-No, ella tenía otras investigaciones, era algo que ver con una poción muy peligrosa y murió en una explosión. Pero había descubierto muchas cosas acerca del velo, aunque no dio informes de eso, no le dio tiempo- contesto Hermione.
-¿Crees que halla encontrado al forma de comunicarse con las personas a través del velo?- pregunto el pelirrojo.
-No, creo que ella descubrió la forma de traer a las personas que han caído al velo. Pero es solo un rumor. Algo que le había comentado a uno de los inefables más viejos, pero no dio un reporte completo, solo dijo que ya casi tenia completa la investigación- dijo la castaña.
-Es increíble que una mujer tan inteligente como ella se halla casado con un tipo raro como el Sr. Lovegood- dijo Ron.
-Ginny piensa lo mismo de nosotros- dijo Hermione.
-Oye, yo no soy un tipo raro- dijo Ron indignado. –Esa enana maligna me las va a pagar-
-Harry estuvo de acuerdo con ella- agrego sonriendo la castaña.
-Harry es más raro que yo- dijo Ron.
Un mes atrás, Bill y Fleur habían anunciado que esperaban a su segundo bebe, lo hicieron en una de las acostumbradas comidas sabatinas en la madriguera.
-Me preocupa mucho Fleur- decía Ginny.
-Ella estará bien- dijo Harry.
-No Harry, hoy ha estado en San Mungo y su estado no es óptimo- contesto la pelirroja.
-Con los cuidados necesarios se pondrá bien ¿no?- dijo Harry.
-Ella podría morir- dijo Ginny con la voz entrecortada.
-Bill la cuidará muy bien. Además con una sanadora como tú en la familia nada puede salir mal- dijo Harry tratándole de subir la moral a Ginny.
-Es que…….no le puede pasar nada malo a Fleur….ella no puede dejar sola a Susy ni…- Ginny ya no pudo terminar, los ojos se le llenaron de lagrimas.
-No llores cariño. No pasará nada malo. Ya veras como su bebe nacerá perfectamente y que Fleur estará bien- dijo el moreno abrazándola.
-Eso espero- dijo Ginny mientras se limpiaba sus lagrimas con un pañuelo que Harry le había ofrecido.
-Y pensar que antes no la soportabas- dijo Harry tratando de bromear.
-Es mi cuñada, es la esposa de mi hermano, y la madre de mi sobrinita y…y…y es buena persona…Y tu eres un tonto- dijo Ginny mientras golpeaba a Harry en el brazo. -Mi madre también esta preocupada. Le ha tomado mucho cariño a Fleur, aunque su favorita es Hermione.
-No te preocupes más. Fleur, Susy y Bill estarán bien, y pronto llevarás en brazos a un nuevo bebe y todo esto no será más que un mal recuerdo- dijo Harry.
-Mañana iremos a ver a Bill y a Fleur- dijo Hermione.
-Harry me dijo que el y Ginny iran también- dijo Ron
-Me preocupa mucho Fleur. La carta que nos envió Ginny me dejo preocupada- agregó la castaña.
-Igual que a mi, pero ya veras como no pasa nada y pronto tendremos un nuevo Weasley en la familia,- dijo Ron -y yo jugare con mi ahijada.
-Susi tiene cautivados a todos sus tíos- dijo Hermione sonriendo.
-Si, no se le puede negar nada a esa pequeña. La miras, y ves sus ojitos y no puedes decirle que no- dijo el pelirrojo con una sonrisa tonta y la mirada perdida.
-Se nota que ha heredado el talento de su madre- dijo divertida Hermione.
-Mira que conseguir que los gemelos se pusieran unas faldas de mamá y que se pusieran a jugar a las muñecas- dijo Ron mientras que se partía de risa.
-Si, fue muy divertido verlos. Nadie lo va a olvidar- dijo Hermione uniéndose a las risas.
-Y menos con la cantidad de fotografías que hicimos la enana y yo- dijo Ron.
-No le digas enana- le regañó Hermione.
-Es una enana. Ella me ha dicho cosas muy feas a mí y no le dices nada- se quejó Ron.
-Eso no lo sabes- dijo Hermione en tono misterioso.
-¿Qué hiciste, amor?- dijo intrigado Ron.
-Una vez ella estaba diciendo que tú eras tan tonto como un troll, y bueno… Yo le lancé una maldición y ella tuvo una comezón muy intensa el resto del día- dijo Hermione a un Ron que se desternillaba de risa. –Pero no le digas que fui yo por que jamás se enteró. Cree que esa maldición se la lanzó Romilda.
El sábado en la madriguera, los Weasley se habían reunido junto con sus respectivas novias. El tema principal era la salud de Fleur. Todos estaban preocupados, aunque los varones trataban de disimularlo. La más preocupada era Ginny, que aunque no lo reconocía, ya le tenía mucho afecto a su cuñada, y por supuesto que estaba preocupada por ella y su hermano, pero sobretodo por la pequeña Susi.
Ron y los gemelos discutían por ver quien seria el que jugara con la pequeña Susi. La discusión termino cuando Ron transformó a los gemelos en un par de gnomos y se deshizo de ellos lo que causo que Susi eligiera a Ron como su tío favorito. Harry y Bill lloraban de la risa de ver a los gemelos transformados en gnomos, pero se preocuparon un poco cuando vieron a Ron hacerlos girar y lanzarlos lejos.
Inmediatamente Molly y Hermione corrieron a regañar a Ron.
-¡Ronald Weasley! ¿Cómo te has atrevido a hacerlo?- decía Molly.
-Son tus hermanos- regañaba Hermione.
-No les pasara nada- decía el pelirrojo.
-Claro que les puede pasar algo- dijo la castaña.
-Los lanzaste muy lejos- decía Molly.
-No les pasara nada. En unas horas regresarán y los transformaré… a menos que ellas quieran que les deje así- dijo Ron que miraba a Marion y Sophia.
-No seria mala idea- dijo Sophia.
-¿Lo veis?- dijo Ron mientras se daba la vuelta para ir por su sobrina que estaba en los brazos de Ginny.
-Ven pequeña- dijo Ron a la pequeña Susi.
-No, esta conmigo- dijo Ginny.
-Ella estaba conmigo hace unos instantes- dijo Ron.
-Pues perdiste tu turno- dijo la pelirroja.
-Eso nunca, enana- contesto Ron.
-Soy su madrina- dijo la pelirroja
-Ya lo se, pobre Susi, ella no tiene la culpa de eso- dijo Ron.
Harry solo ponía los ojos en blanco al escuchar los amorosos comentarios de los hermanos
-Pues el padrino esta peor, es un troll- dijo la pelirroja.
-Susy, ¿con quien quieres ir?- dijo Harry.
-Gon- dijo la Susi, lo que provocó la sonrisa de Ron y una muy mala cara de Ginny.
Ron cogió a la niña en brazos y se fue a caminar con ella y Hermione.
-Va a ser un buen padre- dijo Marion.
-Quiere mucho a susy- dijo Sophia.
-Puede ser, pero puede influir que es parte Veela- dijo Bill sonriendo.
-Cuando fuimos el año pasado a ver a la tía Muriel- contó Molly –Ron salió diciendo que los hijos de la prima Ephi parecían dos gusarajos famélicos.
-Ron es un idiota- dijo la pelirroja.
-Ginny, si quieres superar a Ron solo tienes que transformar a alguien en algo gracioso para que ella se ría- dijo Harry, que se gano un golpe por parte de su novia.
-Fred y George llegaran pronto- dijo Marion.
-Podrías transformarlos en elfos- dijo Sophia.
-No, Hermione los terminaría adoptando- dijo Harry.
-No puedo competir con Ron: a mi ahijada le gustan los payasos- dijo Ginny aun dolida de no ser la tía favorita de la niña.
Media hora mas tarde regresaron, Ron cargaba sobre los hombros a Susi, que venia jugando con la varita de Hermione. Cuando la pequeña agito la varita de ella salió un destello de luz que le dio a Ginny en la cara. De inmediato le comenzaron a aumentar las cejas hasta que se unieron en una espesa línea.
-¿Cómo se te ocurre haberle prestado tu varita?- le reclamaba Ginny a Hermione.
-No creí que siendo tan pequeña podría hacer magia- contestó Hermione.
-No podemos quitarte la ceja Ginny- dijo Bill.
-Es un encantamiento mal aplicado, y corres el riesgo de quedarte sin cejas- dijo Ron
-En unas horas o días quedaras normal- dijo Harry a la pelirroja, que bufaba.
Por la noche los gemelos habían regresado y miraban a Ron recelosos, mientras que a Ginny comenzaba a disminuirle las cejas. Hermione y Ron se despidieron de todos. Minutos después Harry y Ginny hicieron lo mismo. Los gemelos se fueron después y solo quedaron Susi, Fleur y Bill. El medí mago había prohibido a Fleur usar la aparición así que tendrian que esperar hasta el día siguiente para irse en el nuevo automóvil de Arthur.
Días mas tarde, de madrugada, Ron recibió la visita de Harry, para contarles que Molly se había presentado en su casa para avisarles que Fleur estaba muy mal y que la habían tenido que llevar de emergencia a San Mungo. Ginny ya estaba con ellos. Hermione y Ron de inmediato se vistieron y salieron para ir con Bill.
El mayor de los hermanos Weasley se encontraba sentado. Tenía en sus brazos a Susi que se había quedado dormida. Molly estaba sentada al lado de su hijo, mientras que Arthur paseaba nervioso. Bill estaba como ausente, Ron y Harry le hablaban pero no les contestaba.
-Ha estado así desde que se llevaron a Fleur al quirófano. Ginny llegó y entró, pero no ha salido. No sabemos nada- dijo Molly, Ron la abrazó para reconfortarla.
Hermione tomó a la pequeña Susi y se sentó con ella sobre su regazo. Arthur se sentó con su hijo y le puso una mano sobre su hombro.
-Todo va a salir bien- dijo Arthur.
-No puede pasarle nada- dijo Bill. –Ella es mi vida.
-Calma Bill. Ya veras que pronto saldrá Ginny a decirnos que todo ha terminado y que tu hijo y Fleur están bien- decía Harry.
Minutos más tarde llegaron los gemelos con Marion y Sophia, y media hora mas tarde llego Charlie acompañado de una bella joven llamada Kya. Una hora después por fin apareció Ginny con noticias. El parto había sido sumamente complicado, pero al final el bebe había nacido bien y Fleur había sobrevivido.
-Ella estará bien y en unos días podrás llevarla a casa- dijo la pelirroja.
-¿Y mi hijo?- pregunto Bill con preocupación.
-Él debe quedarse unas semanas en observación, pero los medimagos confían en que estará bien- dijo Ginny.
Bill respiró profundamente y se dejó caer en el sillón. Charlie se acercó a él para abrazarlo. Todos se quedaron hasta que amaneció. En ese lapso Charlie aprovechó para presentarles a su novia
-Esta es Kya- dijo Charlie –El es Ron, mi hermano menor y ella es Hermione, su novia. Él es Harry Potter, es como un hermano más y aparte es novio de Ginny, mi hermanita. A Fred y a George ya los conoces, y ellas son Marion y Sophia, sus novias. Esta pequeñita es mi sobrina Susi. Él es mi hermano mayor Bill. A mis padres ya los conocías. Y mi cuñada… bueno a ella ya la conocerás mañana.
Kya era una cuidadora de dragones china y estaba en la reserva por que quería aprender acerca de otras razas draconianas. Su especialidad eran los bola de fuego chinos. Charlie la conoció años atrás durante el torneo de los tres magos. Ella fue la encargada de supervisar al bola de fuego al que se enfrentó Krum. Pero después de que se llavaran al dragón no la había vuelto a ver hasta el año pasado, en que ella había llegado a la reserva.
Los padres de Fleur y Gabrielle llegaron horas mas tarde. Estaban muy preocupados por la salud de su hija y del bebe. Afortunadamente para ellos cuando llegaron se enteraron de que el bebe había nacido y que Fleur estaba bien. Al día siguiente todos pudieron pasar a ver al bebé. Había sido un varón. Se veía algo delgado, pero las sanadoras afirmaban que se pondría bien en unos días.
Un día después, y ya que habían declarado a Fleur y al bebe fuera de peligro, Charlie y Kya regresaron a Rumania, aunque prometieron que ambos volverían para el bautizo del pequeño Aurim.
-¿Aurim?- preguntó Harry.
-Si, ayer Fleur y yo lo hablamos y ese va a ser su nombre- dijo Bill.
-No es un nombre común- dijo Ginny.
-Ginebra tampoco lo es- se burló Ron.
-Bilius tampoco- contesto indignada la pelirroja.
-Parecéis niños pequeños- dijo Hermione. –No es culpa vuestra que vuestros segundos nombres sean pésimos.
-Shhh, el segundo nombre de la enana es Molly- dijo Ron a Hermione.
-Esa es otra de las tradiciones Weasley- dijo Bill.
-Pego hemos decidido no seguigla- dijo Fleur.
-¿Como es eso?- dijo Molly.
-Aurim no tendrá segundo nombre, será solamente Aurim Weasley Delacour- dijo Bill.
-Pensé que le pondríais Percy… -dijo Molly un tanto triste.
-¿Cómo se te…?- trato de decir Ron.
-Ron, cállate- dijo Hermione.
-Él tiene razón- dijo Ginny.
-Ginny- dijo Harry mientras le ponía una mano a la pelirroja en el brazo.
Molly los miro severamente a ambos, pero no les dijo nada.
-Se llamagá solamente Auguim- dijo Fleur con una gentil sonrisa a Molly
-Esta bien querida, pero ¿qué significa Aurim?- preguntó Molly.
-Tesoro del cielo- dijo Bill.
-Su nacimiento fue muy difícil, así que anoche Bill y yo lo hablamos, y cuando hablábamos acegca del nombgre del bebe, a Bill se le ocuguió llamarlo Auguim- contó Fleur
-Lo leí en un libro muy antiguo, Aurim fue el primer hijo de un mago muy poderoso- dijo Bill.
Una semana después, y antes de lo que todos esperaban, Aurim fue entregado a sus padres y fue llevado a la Madriguera. Molly insistió en que por lo menos el primer mes de vida lo pasara ahí para que ella pudiera ayudar a Fleur con Susi y con el bebé.
Ron y Harry fueron enviados a otra misión. Esta fue muy peligrosa, y se enfrentaron a un par de magos partidarios a Voldemort, que aunque no habían sido mortifagos, compartían los mimos ideales. La batalla fue espectacular, y aunque Ron terminó con una fea quemadura, los magos tenebrosos fueron enviados a Azkaban que ahora era custodiada por Aurores. Harry y Ron recibieron la noticia de que estarían destacados en Azcaban por unas semanas, y aunque los chicos se quejaron no tuvieron mas remedio que aceptarlo. Al final solo estuvieron ahí una semana.
El bautizo de Aurim fue en la Madriguera. Sus padrinos fueron Charlie y Kya y asistieron todos los hermanos con sus respectivas parejas, además de los muchos parientes de los Weasley y algunos de Fleur, miembros de la Orden como McGonagall, Lupin, Tonks y Hagrid y algunos amigos de la familia, como los Lovegood y los Longbottom. Luna llego con su padre y acompañada de un joven de aspecto sumamente extraño.
-Hola- saludó la rubia. –Os presento a mi novio. Su nombre es Khaled.
-Hola- dijo Khaled que saludó a Hermione y a Ginny besándoles la mano
-Ellos son mis amigos: él es Ronald y ella es Hermione, son novios; el es Harry y ella Ginny, ella es hermana de Ron y novia de Harry.
-Hola- saludaron Harry y Ron estrechándole la mano a Khaled.
-Lo conocí en Transilvania, en uno de mis viajes- dijo Luna –Os veo más tarde, quiero que Khaled conozca a Neville.
Khaled era un chico alto, más alto que Ron, y su piel era muy pálida, demasiado pálida de hecho. Su cabello era largo y negro, recogido en una coleta. El chico iba vestido totalmente de negro y traía una capa de viaje color rojo sangre.
-Es muy atractivo- dijo Ginny.
-Tiene mucha personalidad- agregó Hermione.
-Vamos, parece un vampiro- dijo Ron.
Hermione y Ginny no dijeron nada. En otro momento quizás habrían reprendido a Ron, pero lo que el pelirrojo decía era verdad. El novio de Luna tenía toda la pinta de un vampiro, y además ella lo había conocido en Transilvania.
-Vamos no es tan malo. Lupin es un licántropo y es buena persona- dijo Harry para romper el silencio que se había formado.
-Nadie dijo que era malo- dijo Ron. –Mi hermano es medio lobo también.
-Es solo que nos sorprendió un poco- dijo Ginny mientras que Hermione movía afirmativamente la cabeza.
-Vamos a ver a Neville. Quiero ver la cara de su abuela cuando Luna les presente al Conde- dijo Harry
-Harry, no le llames así- dijo Hermione.
-Vamos, que Luna ya se los debe de estar presentando. Ahí están- dijo Ron.
Los chicos llegaron justo en el momento en que Luna le presentaba a su novio a Neville y a su abuela. Harry no se equivocó. La cara de Augusta Longbottom era algo que merecía la pena ver.
La ceremonia del bautizo se llevo a cabo de acuerdo con todos los cánones mágicos y después de esta comenzó la celebración. El jardín de la madriguera estaba lleno de sillas, tal y como Harry recordaba haberlo visto en la boda de Bill. Los chicos se sentaron junto a Luna y su novio. Minutos después llego Neville acompañado de una joven a la que Ron y Harry recordaban vagamente.
-Ella es Lorraine- dijo Neville, que tartamudeaba un poco.
-Hola, yo soy Hermione- dijo la castaña, que intervino en la presentación para evitar poner en vergüenza a Neville, que ya comenzaba a ponerse un poco rojo. –Ellos son Harry Potter y Ronald Weasley. Ella es Ginny, hermana de Ron y ella es Luna Lovegood y el es Khaled.
-Hola, Yo soy Loguein. Os guecuegdo. Os conocí hace tgres años en una fiesta que se dio cuando tu y tu hegmano salisteis del hospital- dijo la francesa dirigiéndose a Ron.
-¿Tu eres la novia de Neville?- preguntó Luna. Los años podrían pasar, pero la rubia seguía fiel a su costumbre de hacer preguntas incomodas. Aquellas que todos querían hacer y solo ella se atrevía.
-Luna- dijo Ginny.
-Yo….Neville y yo somos amigos- dijo la francesa mirando al suelo tratando de disimular su nerviosismo.
-Ejem, ejem ¿Qué te pareció la ceremonia?- le pregunto Ginny a Lorraine.
-Muy bonita, Auguim es pgrecioso, igual que Susy- dijo la francesa.
-¿Tu eres amiga de la familia de Fleur verdad?- pregunto Harry.
-Si, por ellos y por el Señog Haggrid conocí a Neville- dijo Lorraine. –Él me ha hablado mucho de vosotros.
-A nosotros también nos ha hablado mucho de ti- dijo Ron.
-¿De vegdad?- preguntó la francesa. Hermione notó que la mirada le brillaba y que una sonrisa luchaba por aparecer en la cara de Lorraine.
-Esta mesa esta algo alejada de las demás- dijo Hermione.
-Si, es la mas alejada del sol que encontramos, ¿verdad Harry?- dijo Ron, que disimuladamente miraba a Khaled.
-Si, Ron y yo pensamos que así podríamos charlar sin que nos interrumpieran- dijo Harry que también, disimuladamente, miraba al novio de Luna.
-McGonagall nos prestó a los elfos del colegio para que ayudaran con el banquete- dijo Ginny
-Si, y también van a encargarse de servir en las mesas- añadió Ron.
-Les pagaran, ¿verdad?- dijo Hermione que miraba a los hermanos.
-Ya sabes que ellos no aceptan que se les pague- dijo Harry.
-Pero es que…- iba a decir Hermione.
-Amor, ya sabes como son los elfos, en el colegio te tenían miedo- dijo Ron.
-Además Hogwarts es uno de los lugares en donde los tratan mejor- añadió la pelirroja.
-No he visto a Dobby- dijo Harry.
-El no vendrá- dijo Ron. – Mamá me contó que McGonagall lo ha dejado cuidando a Kreacher y Winky se quedo con él.
-McGonagall me envió una lechuza en la que contaba que Kreatcher ha estado enfermo- dijo Harry
-¿Qué tiene?- dijo Hermione preocupada
-Nada grave, ¿verdad Harry?- dijo Ron mirando severamente a Harry.
-No es nada Hermione. Creo que se resfrió- dijo la pelirroja, que también miraba severamente a Harry.
-Le preguntare a McGonagall cuando la vea- dijo la castaña.
Minutos más tarde Ron se levantó diciendo que tenia que tenía al servicio, Harry lo miro extrañado, mientras que Ginny se puso a conversar con Luna y Khaled tratando de distraer a Hermione.
-Ya os habéis dado cuenta de que no nos han servido nada a nosotros- dijo la pelirroja minutos después de que Ron regreso.
-Si, ya han servido en las demás mesas- dijo Harry
-Callaos- dijo disimuladamente Ron
En las demás mesas ya casi habían terminado el primer plato y a los chicos no les habían llevado nada.
-Debimos de habernos sentado mas cerca- dijo Luna.
-Si, quizás no se han dado cuenta de que hay magos en esta mesa, como está tan escondida en la sombra- agregó Khaled.
-Es que…- comenzó a decir Harry.
-Creemos que es mejor así, y no nos de el sol- dijo Ron.
Por fin aparecieron dos elfos que les sirvieron a los chicos una enorme ración de Tarta de carne acompañada de setas horneadas.
-¿Por qué no nos trajeron sopa?- preguntó Khaled a uno de los elfos.
-El señor Wheezy nos indico que no querían comer sopa de ajo- contesto el elfo.
Hermione y Ginny miraron a Ron. Neville pareció captar la idea que había tenido su amigo pelirrojo, pero Lorraine estaba extrañada. Luna parecía que no se había dado cuenta de nada y Khaled, bueno, el novio de Luna solo suspiró.
-Ron, te dije que no hicieras nada. Fue suficiente con que nos hallas traído a esta mesa tan oscura. Y ahora esto…, basta Ron- dijo Hermione tratando de sonreír falsamente para que nadie se diera cuenta que estaba reprendiendo a Ron.
El banquete terminó. El orgulloso padre iba de mesa en mesa junto con Fleur presentando a todos a su hijo. Cuando llego al lugar en el que estaban los chicos, saludó a todos.
-¿Por qué os habéis sentado tan alejados? Parece que no queréis que os de el sol- dijo Bill.
-Shhh- dijo disimuladamente Harry.
-Después te contamos- dijo Ron.
-Logueine, que bien que viniste- dijo Fleur.
-Ggracias, pensé que no podgría pero pude obtener un pegmiso en el ministeguio y loggré venig- dijo la francesa.
-Hola Luna. Me alegro de verte- dijo Bill.
-Gracias. Os presento a Khaled, mi novio- dijo la rubia.
-Hola- dijo el novio de Luna.
-Bueno, pues la mayoría ya lo conocéis, pero de cualquier modo, este es Aurim Weasley Delacour- dijo Bill.
La fiesta terminó cerca del amanecer y todos se marcharon a sus casas. Pero antes de eso, Neville le dijo a Harry que tenia que hablar con él, así que quedaron para el día siguiente en cenar juntos, e invitaron a Ron y Hermione y a Luna con su novio.
Al día siguiente los chicos se reunieron en un nuevo restaurante que habían inaugurado recientemente en el callejón Dyagon. Los chicos conversaron animadamente. Ya habían ordenado la cena. Hermione, Lorraine y Luna se levantaron para ir al servicio. Ginny decidió que mejor pasaría al servicio junto con las demás y se levanto de su silla. Lo malo es que fue justo en el momento en el que el camarero llegaba con una botella de aceite aromatizado con ajo. Ginny golpeo con la cabeza al camarero y éste derramó parte de la botella encima de Khaled.
-Rápido, Ginny- dijo Harry y de inmediato tomó a la pelirroja y a Khaled que estaba sorprendido. –Te veremos en San Mungo Ron.
Cuando las chicas llegaron vieron a Ron que discutía con el pobre camarero.
-Ron ¿Qué pasa?- dijo Hermione.
-Es Khaled. Está grave. Vamos rápido a San Mungo- dijo Ron, quien cogió del brazo a Luna y desapareció.
Hermione estaba perpleja, así que junto con Lorraine y Neville desapareció. Cuando aparecieron en San Mungo vieron que Harry era regañado por Ginny. Khaled se veía muy saludable y se reía y había un sanador que miraba duramente a la pelirroja.
Lo que pasó es que Harry y Ginny llevaron a Khaled a urgencias con uno de los maestros de Ginny. Khaled confirmó sus sospechas de que Harry, Ron y Ginny lo creían vampiro. El sanador regañó a Ginny recordándole que el ajo en los vampiros no solo es mortal sino también doloroso, y que para diagnosticar el vampirismo había muchos síntomas que tenían que cumplirse. Ginny estaba muy avergonzada y enfadada con Harry que fue quien la convenció de que el novio de Luna era un vampiro. Cuando Hermione se entero de todo no pudo mas que poner los ojos en blanco y menear la cabeza y de paso regañar a Ron. Neville y Lorraine se reían de lo lindo, al igual que Luna y Khaled. Juntos se fueron a la casa de Harry en la que cenaron lo que las chicas pudieron preparar.
-Lo sentimos, compañero- decía Ron a Khaled –Es que Harry decía que eras Crápula.
-Drácula, Ron- corrigió Hermione
-La gente casi siempre piensa lo mismo. Pero pueden estar seguros de que no soy un vampiro- dijo Khaled que reía al ver las caras que le hacia Ron a Harry.
-Él es poeta- dijo Luna.
-¡Ahoga gecuegdo! Tu has publicado un libgro que se llama "Poesía en las venas"- dijo Lorraine.
-Si, es mi tercer libro- dijo Khaled.
-Es muy romántico- dijo Luna –Lo conocí en una pensión en Transilvania. El leía sus poemas y me dedico uno.
-Ya ves Hermione, hubieras debido buscar un novio así y no como el troll de mi hermano- dijo Ginny, lo que causo que todos se rieran de Ron.
-Yo también puedo decir poemas- dijo el pelirrojo.
-En tu vida has leído poemas Ron- dijo Hermione.
-En su vida ha leído un libro- dijo Harry.
-Ejem, ejem.. "Tienes los ojos verdes como un sapo en escabeche y tu cabello negro como una pizarra cuando anochece.."- recitó Ron pero no pudo terminar porque Neville, Luna y Hermione se estaban destornillando de risa. Lorraine no entendía nada y Khaled miraba extrañado a Ron.
-Pues, no quisiera ser grosero, pero es un poema algo feo. Parece que describen a un troll- dijo Khaled.
Ginny y Harry miraban con rencor a Ron. Khaled y Lorraine continuaban sin entender, hasta que Luna les contó que ese poema se lo había escrito Ginny a Harry.
Finalmente Neville revelo el motivo de la necesidad de hablar con Harry. Sabia que el moreno estaba vendiendo su estudio, ya que él llevaba algunos meses viviendo con Ginny en la mansión de los Potter. Lorraine planeaba estudiar a los thestrals y la manada de Hagrid en Hogwarts era la única que estaba domesticada y de la que se tenia noticia. McGonagall había aceptado que Lorraine visitara diariamente a Hagrid, así que ella viviría por un largo tiempo en Londres. Harry acepto venderle el estudio, aunque Neville se quejo de que el precio fuera demasiado bajo. Pero Harry le dijo que no necesitaba el dinero ya que él ya tenía una casa con Ginny, con la que se casaría en tres meses.
Las Navidades en la Madriguera fueron muy divertidas. Se juntó toda la familia Weasley con sus novias. Pero el año nuevo lo pasaron los Sres. Weasley en casa de Harry por que los demás hijos tenían que pasarla en casa de sus novias. Ginny estaba a meses de terminar sus estudios, pero aun así se casaría con Harry en marzo.
Finalmente el día llego: Harry y Ginny se casarían. La Madriguera estaba adornada con muchas flores blancas y en el jardín había muchas filas de sillas ordenadas. La gente entraba y salía. Todos tenían algo que hacer, todos menos Ron y Hermione, que tenían una misión mas importante.
-Calma, compañero. Todo esta listo y saldrá bien- decía Ron.
-No puedo, estoy muy nervioso- dijo Harry casi temblando.
-Nada malo puede pasar hoy- dijo Ron.
-¿Qué tal si Ginny no quiere casarse conmigo?, ¿o que se fugue y no llegue?- decía Harry.
-Es mas fácil que Hermione queme todos sus libros, la biblioteca de Hogwarts y Flourish and Boots a que Ginny se arrepienta de casarse- dijo Ron.
-Pero ¿que tal si…?- intentó Harry.
-Ya cállate, que me vas a poner nervioso a mi- dijo Ron.
-Así te tratare yo cuando te llegue la hora con Hermione…- dijo Harry resentido.
-Ya, Ginny, para. No puedo terminar de peinarte- decía Hermione.
-Es que este vestido no me queda bien- decía la pelirroja.
-Esta perfecto, ayer eso era lo que decías- dijo Hermione que ya estaba algo molesta por los constantes movimientos de su amiga.
-Pero… ¿y si no le gusto a Harry, o si no le gusta mi peinado?- decía Ginny muy mortificada
-A Harry le gustas de cualquier forma, vestida de gala, informal, desnuda…- dijo Hermione –apuesto a que le gustas mas desnuda… Pero no creo que quieras aparecer así en la ceremonia- dijo la castaña tratando de relajar a su amiga
-Ya te veré a ti Hermione, cuando te cases con el troll- dijo Ginny.
-Todo esta listo mamá. El banquete lo traerán los elfos desde las cocinas de Hogwarts- dijo Charlie
-Las sillas están en su lugar- dijo Bill.
-Casi todos los invitados han llegado- añadió Fleur.
-La sorpresa para los novios ya esta lista- dijeron los gemelos.
-Marion, Sophia y Kya están recibiendo a los invitados, y Luna y Neville están acomodándolos- dijo Arthur.
Había muchos invitados. El ministro de magia estaba en primer lugar, aunque de hecho a él no lo habían invitado, pero él y otros funcionarios decidieron ir. Compañeros de Hogwarts llegaron para felicitar a la pareja. También había aurores y sanadores amigos de Harry y de Ginny. No podían faltar los profesores de Hogwarts: Sprout, Flitwick, Sluggorn, madame Hootch y la enfermera Pomfrey, y el que menos esperaban, Severus Snape.
-----------------------------------------Flashback------------------------------------------------------Debemos invitarlo- dijo Ginny.
-No, no tenemos por que hacerlo- dijo Harry.
-Harry recuerda que no te estarías casando conmigo si él no me hubiera salvado- dijo la pelirroja. –Además solo será un invitado mas.
-Está bien- dijo un malhumorado Harry. –Le enviaremos una lechuza, ¿donde esta Errol?
-Harry James Potter, no te hagas el gracioso. Iremos a invitarlo personalmente, como hemos hecho con los amigos- dijo Ginny.
-Mmmmmmm- gimió Harry derrotado.
----------------------------------------Fin del Flashback---------------------------------------------
También estaban miembros de la ahora extinta Orden del Fénix y claro que no podían faltar amigos como Hagrid, que venía con madame Maxim, Lupin y Tonks y Shakebolt. Y dentro de la multitud había un tipo que tomaba nota de todo lo que veía, y que nadie conocía.
-Creo que es mejor sacarlo- dijo Bill.
-Si, ese tipo no me da buena espina- añadió Charlie.
-¿Qué tipo?- dijo Luna.
-Ese de ahí, él que toma muchas notas- señalo Arthur.
-Ah, no os preocupéis, es un periodista, trabaja para El Profeta- dijo la rubia.
-Con más razón lo sacaremos- dijeron los gemelos.
-No es como Skeeter. Él escribe notas serias. De hecho es el mejor que hay en el profeta. No se como se llama, pero firma como "El Cronista de Salem"- dijo la rubia.
Minutos más tarde la música se empezó a escuchar. Harry ya había bajado y estaba junto a un altar. A su lado estaba Ron, que era el padrino y que sostenía en su mano fuertemente una caja en la que había un anillo, y Molly. Harry pensaba que estaría solo porque Lily no podía entregarlo. Pero cuando él y Ron salieron de la madriguera, ahí estaba Molly esperándolos. Ella le tomó el brazo y lo acompañó.
-Yo….yo no se que decir- dijo un Harry conmovido, con un nudo en la garganta.
-Querido, eres como un hijo para nosotros- dijo Molly –Estoy segura de que tus padres están contigo en este momento Harry.
Al escuchar la música todos se giraron para ver a la novia que caminaba de la mano de su padre. Harry vio a Molly que lloraba en la primera fila. Hermione, que era la madrina, venia detrás de Ginny y Arthur. El moreno se dio cuenta que Ginny le señalaba a algo, más bien a alguien, con la mirada, y busco lo que su futura esposa quería que viera. Ahí estaba una de las personas que juraba no estaría, su tía Petunia. Harry, aconsejado por Ginny y Hermione, había ido a invitar a sus tíos a la boda. Por supuesto que Vernon dijo que no irían y Dudley, bueno, él no dijo nada, aun temía que Harry le pusiera otra cola. Su tía no dijo nada, pero ahí estaba.
La ceremonia transcurrió con normalidad hasta que terminó. Los novio bailaron su primera canción como esposos y la celebración terminó cerca del amanecer, pero eso no lo vieron harry y Ginny, que salieron de viaje a unas pequeñas vacaciones. De hecho muy pequeñas vacaciones, porque ella tenia sus exámenes finales y él tenia una misión con Ron.
Harry y Ginny viajaron a Francia. La pelirroja siempre había querido conocer Paris y pudieron estar ahí durante varios días, en los que trataron de conocer todo lo posible. Disfrutaron de un paseo por el Sena, visitaron los Campos Eliseos y conocieron la tan afamada Torre Eiffel. Visitaron un lugar Muggle, el museo de Louvre, y muchos lugares más. Cuando los recien casados volvieron, Ron y Hermione los esperaban en la Madriguera. Hermione tenía una expresión sombría y tenía los ojos rojos, lo que asustó a ambos. La cara de Ron reflejaba fastidio.
-Harry, ha pasado algo terrible- dijo Hermione. Ron solamente puso los ojos en blanco.
-¿Qué ha pasado?- dijo la pelirroja angustiada.
-Kreacher murió hace dos días- dijo la castaña en un tono muy triste.
- Ahh ¿Era eso?- dijo Harry aliviado.
-Hermione quería que os buscáramos para que vinieras a ver a tu elfo- dijo Ron.
-Harry hubiera regresado, ¿verdad?- dijo Hermione.
-Ejem, si… Claro, Hermione- dijo el moreno.
-Harry, Kreacher dejó plasmada su ultima voluntad- dijo muy seria Hermione.
-¿Le dejo algo a Harry?- dijo Ginny.
-No. Exigió que corten su cabeza y la pongan en la casa de su amo- dijo la castaña – ¿Verdad que lo cumplirás?.
-Verás… Pues… no. No tengo inconveniente en cumplir la ultima voluntad de Kreacher- dijo Harry.
-Claro Hermione, puedes cortarle la cabeza y ponerla en Grimmauld place- dijo la pelirroja.
-¿Qué?- exclamó Ron confuso.
-No, no, no, no- dijo Hermione –Grimmaul place ahora es el hogar de Ron y mío y la ultima voluntad fue que estuviera en la casa de su amo.
Los chicos fueron a Hogwarts a ver a McGonagall, quien los llevo a ver a Dobby y a Winky que cuidaban el cuerpo de Kreacher. La directora y Dobby sabían que no debían contarle a Hermione lo que realmente había pasado con Kreacher.
-¿Debo hacerlo yo?- dijo Harry
-Harry Potter, la tradición del corte de cabeza indica que es el amo el que debe de hacerlo. Es el honor mas grande que un amo le hace a su elfo- dijo Dobby.
-Sr. Potter, decida- dijo la directora.
Harry cerró los ojos y realizó un hechizo que separo la cabeza del elfo y otro que la fijo a una placa de metal con el nombre de Kreatcher. Hermione lloraba emocionada, Ron miraba a su novia y meneaba la cabeza, y Ginny tenia cara de asco.
-No llore Sra. Wheezy- dijo Winky.
-Weasley- corrigió Hermione. Ron la miró enternecido, mientras que Harry y Ginny sonreían.
-Kreacher era malo, se murió de enfado- dijo Winky.
-Winky no debe de decir eso. El sr. Wheezy no quiere que ella lo sepa- dijo Dobby.
Ron se tapó la cara con las manos. Ya que sabía lo que venia.
-¿Qué es lo que no debo saber Ronald?- Hermione miraba a su novio muy seria.
-Hermione, Ron lo ha hecho por tu bien, y es mejor que no te enteres- dijo McGonagall.
-¿Qué le paso a Kreatcher? Quiero la verdad- dijo Hermione enfadada.
-No es nada, olvídalo- dijo Harry.
-Harry tiene razón, amor. Deja de preguntar- dijo Ron
-NO, quiero la verdad- insistió la castaña.
-Está bien. Ese elfo estaba tan indignado por que un traidor a la sangre y una sangre sucia vivieran en la noble y antigua casa de los Black que dejó de comer como protesta. Dobby puede contártelo- dijo McGonagall muy molesta.
-Por eso no quería que lo supieras amor- dijo Ron.
-Kreacher dijo a Dobby y a Winky que esperaba que los hijos que tuvieran los Sres. Wheezy nacieran malditos y que fueran squibs- dijo Dobby, mientras que Winky meneaba la cabeza afirmativamente.
Ron, al escuchar eso, sacó su varita y redujo la cabeza del elfo a cenizas. Harry estuvo a punto de salir quemado en la mano por el hechizo.
-No intentes regañarme Hermione. Puedo soportar que me insulten o que insulten a mi familia, pero no que te insulten a ti y menos a mis hijos- dijo Ron muy enojado.
Hermione se abstuvo de hacer algún comentario, y evitó a toda costa hablar del elfo. Harry y Ginny estaban aliviados de no tener que poner la cabeza del elfo en su casa y McGonagall que miraba el cuerpo del elfo, sacó su varita y lo desapareció con un marcado gesto de desprecio.
Días más tarde…
-Estoy muy nervioso- dijo Ron.
-Yo también- contesto Hermione.
-¿Qué es lo que nos van a hacer?- preguntó el pelirrojo.
-No lo se- contesto la castaña. –Lo he buscado durante días, cuando nos citaron, pero no hay nada sobre esto.
-No me gusta nada- dijo Ron.
-Ni a mi, pero tenemos que tener el permiso- dijo ella.
-¿Y si no lo dan?- pregunto Ron.
-Lo dejaré- dijo ella.
-Adelante- se escuchó, pero ni Ron ni Hermione vieron a nadie.
Estaban dentro del departamento de los misterios, en una habitación que no habían visto antes. Ni Hermione, que trabajaba ahí, la había visto antes. Ellos estaban en el centro de la habitación.
-Se les pidió que no trajeran sus varitas, ¿lo han cumplido?- dijo de nuevo la misteriosa voz.
-Si- contestaron Ron y Hermione al unísono.
Poco a poco fueron encendiéndose unas antorchas, pero alumbraban muy poco, Hermione se dio cuenta de que había dos magos frente a ellos y uno más en una especie de altar. Este último era el que les había hablado. Sin embargo Ron se dio cuenta de que había más magos. Al menos tres más detrás de ellos y unos cuantos escondidos tras los pilares de la habitación.
-Hermione Granger, eres inefable y deseas casarte con Ronald Weasley- dijo la voz.
-Si- contestó ella.
-Los inefables han decidido que no concederán el permiso para esa unión- contesto la voz.
-Entonces…..renuncio a ser una inefable- dijo Hermione.
-Eso no es posible- dijo la voz –Una vez que entras no puedes salir.
-Esto es un trabajo, no una secta- dijo Ron. –Es inefable, no mortifaga.
-Vámonos- dijo la castaña.
Tres figuras encapuchadas les cortaron el paso y los amenazaron con sus varitas. Ron de inmediato se puso frente a la castaña.
-Apártate- dijo una de las figuras. –De ti no queremos nada.
Ron se movió a un lado, y cuando las otras dos figuras se acercaron a coger a Hermione el pelirrojo sacó rápidamente su varita y dejó desmayadas a las figuras y después atacó a la tercera. De las sombras salieron más figuras con sus varitas en alto, Ron se puso una vez mas frente a su novia.
-Te amo- dijo él, su varita apuntaba a las figuras.
-Suficiente- dijo la voz que se encontraba en el altar. En ese mismo instante las luces se encendieron y Hermione reconoció a varios inefables. Algunos habían sido profesores suyos, a otros solo los conocía de vista.
-¿Qué demonios es esto?- dijo Ron, que no dejaba de cubrir a Hermione y de apuntarles con su varita.
-Esto significa que la inefable Granger tiene la autorización para casarse con usted. O en otras palabras, que usted pasó la prueba- dijo el inefable.
-La inefable Granger demostró que usted es de verdad importante para ella renunciando a su carrera, mientras que usted demostró que esta dispuesto a dar su vida por la de ella- dijo un anciano al que Hermione reconoció como su jefe, Greystone.
-Sabíamos que Granger dejaría su varita, pero esperábamos que usted trajera la suya… como ocurrió- dijo otro de los inefables.
-Debe ser muy buen auror. Ellos tres son muy buenos en duelo, y usted los venció sin problema- dijo otro inefable.
-Vera Sr. Weasley, cuando un inefable se casa, debe de confiar plenamente en su pareja y no guarda secretos para ella. Es por eso que los pocos inefables que deciden casarse, deben ser sometidos a una prueba. Y ambos, tanto usted, como la inefable Granger la han pasado.
Dos días mas tarde Ron y Hermione se encontraban en casa de los Granger. Robert y Jane no paraban de tratar de tranquilizar a su hija. Al menos cinco personas estaban ahí, los mas allegados en la familia. Hermione había decidido que les revelaría que era una bruja. Después de la cena Hermione les contó a sus tíos y a sus primas su condición de bruja. Al principio pensaron que era una broma, después se sorprendieron. Ron temió que fueran a despreciarla, como había hecho la tía de Harry con su hermana. Pero no fue así, las primas de Hermione, que eran menores que ella, se acercaron a Ron, al que le hicieron muchísimas preguntas. Ron pensó que era algo de familia el hacer tantas preguntas. Finalmente y después de hacerles una breve demostración de magia, la cena terminó.
El día de la boda llegó. La madriguera estaba adornada, tal y como había pasado antes, con flores, pero en esta ocasión eran rosas rojas. Había un camino de pétalos desde la salida de la casa hasta el pequeño altar, y un sin fin de invitados, pero ahora se sumaban los Granger, Robert, Jane y los tíos y primas de la castaña que estaban fascinadas con Hagrid. El pelirrojo había elegido a Harry como su padrino. Bill, Charlie y los gemelos lo aceptaban de buena gana, ya que el moreno era como un hermano más, mientras que Hermione eligió a Ginny como madrina.
Al contrario que en la boda de Harry, Ron no estaba nervioso. Estaba impaciente de que la boda comenzara.
La música comenzó a sonar, Ron estaba junto a su madre y a Harry en al altar. Hermione salio del brazo de su padre y eran seguidos por Ginny. Mientras el pelirrojo la veía recordó el día que la vio por primera vez. Al verla vestida con esa túnica blanca lejos quedaba la imagen de esa niña mandona y con el cabello enmarañado que le dijo que tenia sucia la nariz. Conforme ella avanzaba el pelirrojo recordó la primera vez que se fijo en ella, ya no como una amiga, sino como una chica, y la recordó vestida de azul. A su mente vino el recuerdo de esa monumental pelea. Hermione y su padre estaban cada vez mas cerca. Por su parte la castaña avanzaba lentamente y miraba a Ron del brazo de su madre y por su mente pasaron una serie de imágenes: él tratando de transformar a su rata, lanzándole un hechizo a Malfoy tan solo por que la había insultado… Recordó la cara que había puesto él la primera vez que lo besó. La imagen de Ron en la enfermería mientras parecía murmurar su nombre… Recuerdos de la batalla en la que se habían confesado sus sentimientos… Su primera vez… Y ahí estaba él. Alto, vestido con una túnica de gala. Ya no se parecía nada a aquel niño inmaduro con el que tanto peleaba, pero aun quedaba algo de ese niño, y eso era algo que ella amaba de el.
Robert le entrego a Hermione a Ron y lo abrazó, le dio el brazo a Molly y juntos se sentaron junto a Arthur y Jane en la primera fila.
-Este día un par de jóvenes magos han decidido unirse para siempre. Los lazos mágicos que los unirán serán eternos. Durante siglos la comunidad mágica se ha escondido de la vista de la comunidad muggle y solo aquellos que tienen a un niño mago son informados de la existencia de nuestro mundo. Pero en esta ocasión muchos muggles nos acompañan y eso solo es la señal de un cambio, largamente esperado, en el que podremos estrechar lazos de unión con la comunidad muggle. Hermione Granger, ¿tienes algo que decirle a Ronald Weasley?- dijo el ministro Scrimgeur.
-Ron, te amo. Te amo desde hace mucho tiempo y soy la bruja mas feliz de este mundo por que se que tu sientes lo mismo por mi. Juntos hemos crecido y madurado y aprendimos a amarnos tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Se que puedo confiar plenamente en ti y que tu sabes que puedes confiar plenamente en mi. Y se también que juntos vamos a ser felices- dijo la castaña con la voz entrecortada.
Molly y Jane lloraban. Robert tenía un nudo en la garganta pero sonreía al ver a su hija. Ginny estaba haciendo su máximo esfuerzo para no llorar.
-Ronald Weasley ¿tienes algo que decirle a Hermione Granger?- dijo Scrimgeur.
-Hermi, no hay palabras con las que pueda expresar lo que siento por ti, lo que he sentido durante tantos años. Solo puedo decirte que te amo y que soy tuyo- dijo Ron, al que los ojos le brillaban. En su cara había una sonrisa.
Molly y Jane seguían llorando. Robert sonreí,a al igual que Arthur, en cuya cara reflejaba el orgullo que sentía por su hijo. La pelirroja seguía conteniendo el llanto y Harry…bueno, Harry ya tenía una lágrima corriendo por su mejilla. Los hermanos de Ron y sus respectivas parejas sonreían. Allí también estaban Luna y Khaled, junto a Neville y Lorraine, quienes estaban felices por sus amigos. Junto a ellos estaba Víktor Krum, que había llegado de Bulgaria. Logró que su equipo le diera permiso de ausentarse un día. Ron y Hermione habían viajado a Bulgaria un mes atrás para invitarlo, y el búlgaro jamás faltaría a la boda de su amiga.
Una fila más atrás estaba Tonks con Lupin y Hagrid junto a Madame Maxim, a su lado estaba McGonagall que trataba de no llorar junto a otros profesores del colegio, incluido Snape, al que Hermione insistió en invitar.
En la siguiente fila estaba Greystone, junto a Robins y Spencer, jefe y amigos de Hermione. Más atrás aun había algunos aurores y un par de profesores, Akira y Smith. A este último nadie lo invito.
-Ya que están seguros de que quieren que su unión sea para siempre les pido que tomen sus varitas y junten sus puntas- dijo Scrimgeur.
Hermione y Ron sacaron sus varitas y unieron las puntas de estas.
-ET UNUM TRANSMUTIO- dijo Scrimgeur apuntando a las varitas de Ron y Hermione con la suya. De la punta de la varita del ministro salio un rayo dorado que impacto en ambas varitas. Ron y Hermione sintieron como sus varitas se calentaban y la energía de su núcleo se movía. Una luz se formó en sus puntas, después esa luz iluminó sus varitas totalmente y una vez mas sintieron esa energía, pero esta energía era diferente. Ron sintió una energía mas calida y pacifica, mientras que Hermione sintió una energía candente y agresiva. Ellos sabían que esto pasaría, los núcleos de sus varitas habían cambiado, pero no era solo la energía de la varita, era la energía de la otra persona. Nunca antes habían sentido la energía vital del otro. La varitas brillaron mas y un resplandor dorado los cubrió a ambos.
La ceremonia terminó. El nuevo matrimonio Weasley Granger fue felicitado por todos, incluyendo a Snape y Smith y la fiesta comenzó. Ésta terminó muy tarde. Los gemelos dieron un gran espectáculo de pirotecnia mágica con sus magifuegos salvajes, aunque la última bengala no le gustó mucho al matrimonio. Los gemelos habían preparado esta especialmente para ellos: cuando la encendieron tomó forma de una bola roja que estallo y se separó en dos formando a una Hermione de once años que perseguía a la otra bengala que se había transformado en un Ron que corría de Hermione.
-No me ha hecho gracia- dijo Ron.
-Os queremos hermanito- dijeron los gemelos. –Si no os quisiéramos no os molestaríamos- agregaron.
Y finalmente Ron y Hermione partieron una semana a Egipto, lugar que ella se empeñó en conocer.
-Solo hay tumbas, pirámides, y maldiciones horribles- decía Ron.
-Y me vas a llevar a verlas ¿verdad?- dijo ella.
-Solo a ti se te ocurriría pasar nuestra luna de miel en tumbas y pirámides- dijo Ron.
-Jum- bufó Hermione.
-Bueno, Harry y los gemelos decían que probablemente querrías pasar la noche de bodas en Floorish and Boots- dijo Ron mientras abrazaba a Hermione y se adentraban en una pirámide.
Había pasado ya un mes desde la boda de Ron y Hermione, que habían vendido su apartamento y se habían mudado a Grimmauld place. Solo había una cosa que no le gustaba a la castaña de su nuevo hogar: el retrato de Walburga Black, la madre de Sirius, aunque en realidad Ron y Hermione no estaban tanto tiempo en casa como para que retrato fuera tan molesto.
Cuando llegaron de Egipto tuvieron su primera pelea como matrimonio. La mansión de los Black era enorme y no podían estar haciendo la limpieza. Sus trabajos absorbían mucho de su tiempo y Ron no quería pasar nada de su tiempo libre limpiando. Disfrutaba tener largas charlas con su ahora esposa. Se contaban cosas acerca del trabajo, otras veces salían a recorrer Londres o a visitar a sus amigos. Al menos una vez a la semana pasaban por casa de Ginny y Harry, y justo ahí fue que se dio la primera pelea. Apenas habían salido de la chimenea y los recibió Dobby, que ahora trabajaba para Harry. Durante esa cena Hermione contó los problemas que tenían para la limpieza, y fue Harry el que comenzó todo.
-Nosotros estábamos igual, pero hace una semana Dobby vino con nosotros- dijo Harry.
-Harry tiene mucho trabajo, y yo entre el trabajo en San Mungo y estudiar para las clases no tengo tiempo de limpiar- dijo Ginny.
-Amor, deberíamos de tener nuestro propio elfo- dijo Ron.
-Jamás, Ronald- dijo ella
-Pero querida es que así tú y yo tendríamos más tiempo para nosotros- dijo Ron.
-Ya sabes que estoy contra de la esclavitud de los elfos- dijo la castaña tajantemente.
-Hermione, vosotros podríais…-intentó decir Harry.
-NO, Harry, ya lo sabes. Y sabes lo que pienso de las familias que tienen elfos a su servicio- dijo la castaña.
-Oye, nosotros le pagamos y Dobby esta feliz- dijo indignada la pelirroja.
-Amor, quizás si…- empezó Ron.
-No, Ronald y deja de insinuar siquiera tener uno- dijo ella enfadada.
-Mi vida es que…- insistía Ron.
-¡NO!- gritó ella molesta y se puso de pie.
-¡Espera!- dijo Harry.
-No te vallas- dijo Ginny.
-Hermione, espera- dijo Ron.
La castaña no le respondió y avanzó hasta la chimenea. Estaba apunto de coger un puñado de polvos flu cuando alguien más le habló.
-Sra. Wheezy- dijo Dobby, –Dobby es muy feliz en esta casa. Harry Potter y la Sra. Potter son muy buenos con Dobby. Lo tratan bien y le pagan, pero los demás elfos son felices trabajando para los magos. En Hogwarts nos trataban muy bien, hay lugares en los que se nos maltrata. Lo mejor que le podría pasar a un elfo es tener un hogar con una buena familia mágica y cualquier elfo seria feliz en casa del los Sres. Wheezy.
Hermione sabia que lo que Dobby decía era verdad, pero sus convicciones eran muy fuertes. Ella, que había creado hacia años a la P.E.D.D.O., no podía tener un elfo como esclavo. Sabía que Ron no quería un esclavo y que de buena gana pagaría a un elfo como Dobby, pero ese era el problema. Dobby era único. Nunca habían conocido a otro elfo que quisiera que se le pagara. De pronto sintió remordimiento por la forma en la que había tratado a Ron y por los desagradables comentarios que le había hecho a Ginny y a Harry.
-Yo…lo siento… Siento haberme enfadado- dijo la castaña -Es solo que no quiero tener un esclavo-
-Lo se- dijo Ron –y sabes que yo tampoco quiero uno, pero Dobby es el único elfo que acepta un salario.
-Sr. Wheezy, Winky, la amiga de Dobby, también recibe paga- dijo el elfo.
-¿Ya ha dejado de beber?- preguntó Ron.
-Oh, si, Sr. Wheezy. Dobby no ha vuelto a ver beber a Winky desde hace dos cursos. Ella solo se deprime un poco cuando nos pagan- dijo Dobby.
-¿Crees que McGonagall la dejaría venir a trabajar con nosotros? –tanteó la castaña.
-Amor, ella no te negaría nada a ti. Siempre has sido su alumna predilecta- dijo Ron con algo de sorna, lo que le hizo acreedor de un golpe en el brazo.
-Podríais pedirle una cita y pedírselo- dijo Harry.
-Estoy segura de que no os lo negará- dijo Ginny.
Unos días después Winky ya estaba en casa de Hermione y Ron, y las cosas habían mejorado mucho. Todo estaba muy limpio. Hermione le daba a Winky un día libre a la semana y una paga mensual, para que la elfa no se deprimiera muchas veces al mes. Ron y Hermione tenían mucho más tiempo para estar juntos. Ron finalmente había podido enseñarle a jugar ajedrez a la castaña y solían jugar cada noche, aunque a veces dejaban las partidas a la mitad.
Unos días después...
-¿Qué te paso, compañero?- decía Ron a Harry que se había desvanecido en medio de una misión.
-No se, senti un mareo y después lo vi todo negro- explicó el moreno aturdido.
-Háblalo con Ginny. Que te revise. Podrías estar enfermo o algo- dijo el pelirrojo –Ven, vamos a comer algo.
Los chicos llegaron a la pequeña sala de juntas del departamento de Aurores. Ron sirvió un poco de te y cogió un emparedado que puso frente a Harry. El moreno apenas vio el emparedado salió corriendo al baño.
Por la tarde, antes de que su turno terminara, Harry insistió en ir al callejón Dyagon ya que se le antojó un helado. La semana siguió igual. Harry se mareaba frecuentemente, aunque no volvió a desmayarse, y tenía muchos antojos, algunos de muy mal gusto, como la vez que le agregó mermelada de cereza al estofado.
Nadie sabia que le pasaba a Harry, hasta que Ginny lo llevó a un medi mago. Lo examinaron, y al no encontrar ninguna anormalidad, el medi mago decidió revisar a Ginny con un hechizo.
-Sres. Potter- dijo el medi mago –,la razón de sus mareos, nauseas y antojos, Sr. Potter, es por que la Sra. Potter esta embarazada. Tiene un mes de embarazo. Harry vio todo negro una vez más.
La noticia corrió como un reguero de pólvora, y las felicitaciones no tardaron en llegar. Los primeros fueron Hermione y Ron. Ese fin de semana hubo una gran comida en la Madriguera en la que se reunieron todos los Weasley.
Una semana después Ginny terminó sus estudios como sanadora y decidió que trabajaría en San Mungo al menos los primeros 6 meses de su embarazo. Corría el mes de Agosto y Hermione notó algo, por lo que le pidió a Ron que la llevara muy temprano a San Mungo. La castaña explicó los cambios que había notado al medi mago y este la examinó con un simple hechizo, después de ver el resultado volteo a ver a la pareja y les anuncio que Hermione estaba embarazada de un mes y medio. Ron la abrazó y la besó. La castaña nunca había visto tan emotivo a Ron. El pelirrojo le pidió al medi mago que no dijera nada y este aceptó. Pero Ron no se fiaba, así que al salir fingió que dejo algo olvidado en la consulta y desmemorizó al medi mago.
Esa mañana Ron avisó en el trabajo que estaba enfermo. Hermione había pedido permiso para ir al medico así que tenia todo el día libre. Ron dijo que quería estar solo con ella, y que aprovecharían la reunión semanal en la madriguera para dar la noticia a los demás. Esa tarde y esa noche Ron estuvo mas cariñoso sentimental que nunca con Hermione. Ésta sabia que a Ron le hacia mucha ilusión ser padre, solo había que ver la forma en la que trataba a Susy. Y ella estaba feliz, uno de sus más grandes anhelos se había vuelto una realidad: ella y Ron comenzaban su propia familia.
Los meses pasaron muy rápido y las chicas no tuvieron mayores complicaciones más que las normales. Se pusieron algo sensibles, su apetito aumentó, subieron algunos kilos… de hecho Harry también aumentó de peso, y Ron, bueno, él aunque comía de todo lo que se antojaba a la castaña no aumentaba ni un gramo. Las navidades fueron como de costumbre, pero esta vez la celebración fue más grande aun. La navidad la pasaron todos con Harry y Ginny, mientras que el año nuevo lo pasaron en casa de Ron y Hermione.
El mes de febrero llegó y finalmente el 24 de febrero nació Sirius Jay Potter Weasley. Fue un parto muy sencillo en el que no hubo más complicaciones. Hermione por su parte dejó de trabajar a los cinco meses de embarazo. Después de que hubo una explosión en una de las cámaras en las que trabajaban los inefables su embarazo fue lo principal y decidió que por nada del mundo se arriesgarían ella ni el bebé. Así que pidió una licencia y en el ministerio no dudaron en darle meses de descanso y el 25 de marzo nació Kathleen Weasley Granger.
