Hola!! Ya se que he tardado un poco, pero los exámenes, trabajos y esas cosas… seguro que lo entendéis.
Bueno, este capítulo va a tratar de Draco, y está ambientado en el baile de Navidad. Espero que os guste!!
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CAPITULO IV
Draco
24 de diciembre de 1994
Esperando a que abriesen las puertas de Gran Comedor para que diese comienzo el dichoso baile, Draco estaba apoyado sobre una columna en el hall con la espalda y un pie sobre la pared, escuchando el incesante parloteo de su acompañante. En realidad no la estaba escuchando puesto que Pansy estaba criticando las túnicas y las parejas de las demás chicas; por lo que Draco se entretenía haciendo dibujos con el dedo sobre su túnica de terciopelo. Últimamente, Pansy le ponía más nervioso que de costumbre, debía admitir que en el fondo, la chica no era tan tonta como parecía, era ingeniosa, algo retorcida y sacaba buenas notas… pero se empeñaba en parecer superficial, demasiado superficial.
Hizo una mueca a la vez que se miraba la manga de su túnica, y su gesto de contrariedad se hizo más pronunciado al ver las letras que se leían en un tono más claro sobre el terciopelo oscuro. A. G. Inmediatamente pasó la palma de su mano sobre ellas para borrarlas y que la tela volviese a ser de un verde oscuro uniforme.
- ¿Te ocurre algo, querido?
Draco alzó los ojos hacia Pansy, que le miraba entre preocupada y tentadora, apoyándole una mano sobre el hombro. Se obligó a centrarse en ella, con su túnica rosa pálido ciñéndose a su cintura, algo recta para el gusto del chico, que caía en volantes hasta el suelo. Llevaba el pelo oscuro semi recogido y lacio, y su piel no era pálida como se puede esperar de alguien que vive entre Escocia e Inglaterra. Pansy le miraba con sus ojos negros rebosantes de gozo al advertir la mirada de él, así debía ser, se dijo Draco, y sonrió cogiendo la mano de la chica entre la suya.
- Estás muy guapa esta noche, Pansy - le dijo.
- Gracias - contestó ella - Tu también.
Se quedaron unos segundos en silencio, cogidos de la mano y mirándose a los ojos. Draco sabía que su pareja esperaba que la besara esa noche y él no iba a disgustarla. Alargó la mano y le colocó un mechón de pelo tras la oreja y se inclinó sutilmente hacia ella. Casi podía oír las palpitaciones de la chica, pero de pronto, un destello dorado saliendo del pasillo de las mazmorras llamó su atención, dejándole casi paralizado. Pansy se percató de ello y, algo molesta, se dio la vuelta para mirar lo que Draco observaba con tanto asombro.
- ¿Qué hace Blaise con la pequeña Greengrass? - preguntó la chica malinterpretando el gesto del rubio.
- O´ Brian está enferma - contestó Draco aludiendo a la que iba a ser la pareja de Zabinni.
- Nadie diría que es estudiante de segundo curso - sentenció Pansy evaluando a Astoria con la mirada - La túnica es algo llamativa, pero es elegante.
La pareja de recién llegados se aproximó a ellos, sonriente. Zabinni palmeó el hombro de Draco con la mano que no tenía sobre la delicada cintura de Astoria.
- Draco, Pansy - les saludó mientras la chica inclinaba la cabeza. Tras intercambiar unas frases con Pansy, dado que el rubio no abrió la boca y se limitó a mirar intensamente a Astoria, la pareja se alejó para reunirse con Daphne y el grupo que la rodeaba.
Minutos después se abrieron las puertas del Gran Comedor y les hicieron entrar a todos dejando un pasillo para recibir a los campeones del Torneo de los Tres Magos. Evidentemente a Draco no le hacía ninguna gracia tener que cederle el paso al imbécil de San Potter, pero cuando su pareja vio a Hermione Granger pasar agarrada del brazo de Vicktor Krum no fue nada en comparación de lo que sentía Pansy. A su pesar, el rubio sonrió divertido al ver a Parkinson buscarle defectos a la sangre sucia, algo inútil según su forma de ver, aquel día la Gryffindor estaba estupenda, al menos físicamente claro; pero por muy elegante que fuese vestida, seguía siendo una sangre sucia, y como tal Draco no le prestaba demasiada atención, a no ser que tuviese que fastidiar a Potter.
Los campeones abrieron el baile, y Draco sonrió con sorna al ver lo patoso que era su archirival, cuando algunas parejas más se unieron a la pista de baile, le propuso a Pansy salir a bailar. Ella aceptó encantada, no todos los días se tiene el placer de bailar con Draco Malfoy como pareja. Al haber recibido clases desde muy jóvenes, eran de los bailarines más hábiles que había en la pista. Cuando la canción de apertura terminó, subió a la tarima donde habitualmente se situaba la mesa de los profesores, un grupo que causaba fervor en la radio mágica.
- ¿Te apetece beber algo? - le preguntó a Pansy, como buen caballero inglés que era.
- Claro - contestó ella inclinando la cabeza como agradecimiento - Te esperaré en nuestra mesa.
Draco desvió los ojos hacia la mesa y vio que las hermanas Greengrass, con sus respectivas parejas estaban ya sentadas en ella, también Pucey y Davis. Blaise se levantó y Draco desvió (sin querer) la mirada cuando su compañero besó con galantería los nudillos de Astoria mientras ella le respondía con una sonrisa.
- ¿Ahora hacemos de camareros? - le preguntó Zabinni divertido cuando llegó hasta él y llenaba dos copas con ponche.
- Eso parece - contestó Draco. Carraspeó - ¿Y qué tal con Astoria?
- No va mal, pero me hubiese gustado venir con una pareja de la que poder disfrutar al final de la noche, ¿me entiendes? - inquirió Blaise con una sonrisa socarrona.
- Claro - contestó algo incómodo, al parecer toda la casa de Slytherin esperaba que esa noche la pasase con Pansy, en la intimidad. Y aunque como todo chico de catorce años, Draco estaba ansioso por que llegase ese momento, pero no creía que aquel fuera el oportuno, ni Pansy la chica adecuada.
Blaise le dio una palmada en el hombro y le adelantó en el camino hasta la mesa. Cuando Draco se reunió con sus compañeros, Pansy le había reservado la silla entre Daphne y ella misma; el chico estaba seguro de que lo había hecho adrede, dado la historia que tuvo hasta el curso anterior con la otra Slytherin. Se encogió de hombros, al fin y al cabo a él le daba igual, pero tampoco iba a permitir que Pansy le utilizase para fastidiar a Daphne, así que más le valía a la morena no intentar nada.
Observó a la pareja de su ex, un tipo de Durmstrang con un aspecto rudo, era bastante mayor que ellos, por supuesto, y Draco supuso que en eso residía su atractivo. Se internó en la conversación hasta lograr, como siempre, estar en el centro de ella. A lo largo de la velada, algunas de las parejas sentadas en su mesa se disculparon para ir a "dar un paseo" por los jardines. Su mirada se cruzó con la de Astoria en diversas ocasiones, parecía contenta, aunque los ojos de la chica se tornaron fríos al encontrarse con los de el acompañante de Daphne; pero ese hecho sólo duró un instante hasta que Blaise la sacó a bailar. Una persona algo más insegura que él, podía llegar a pensar que se lo había imaginado, pero Draco estaba seguro de ello. Aunque, se recordó, no era asunto suyo. Hubo un silencio algo incómodo cuando se quedaron los cuatro solos en la mesa. Daphne, el tipejo de Durmstrang, Pansy y él.
- Me encanta esta canción - anunció Pansy con la intención de que la llevase a la pista. Draco entendió el mensaje, pero una parte de él se mostraba reacia a dejar a la pareja sola. Aquella renuncia era absurda, estaban en un salón abarrotado de gente, en el caso de que fuese a pasar algo, era imposible que ocurriese nada malo. Aún así, apretó el hombro desnudo de Daphne, en señal de confianza, antes de dirigirse con Pansy a la pista de baile.
Tras esa canción llegó otra, y una siguiente. Para su sorpresa, Pansy se estaba portando bastante bien, y él se estaba divirtiendo. Cuando en un momento dado, miró hacia la mesa y no vio a la pareja, se le revolvió algo en el estómago. No por celos, se dijo, sino por preocupación; no tenía muy claro por qué, pero se sentía en la obligación de proteger a Daphne. Se tranquilizó al localizarles también en la pista de baile.
Al rato volvieron, algo exhaustos a la mesa, donde volvían a estar casi todos reunidos. Miró a Astoria, y no pudo evitar sonreírle al ver la cara de cansancio de la joven. Ella le contestó con otra sonrisa resplandeciente… que se congeló de repente en sus labios antes de dar un respingo, y dirigir una mirada feroz a la pareja de su hermana. Draco siguió la trayectoria y vio al chico sonreír con regocijo a la pequeña. El rubio pudo imaginarse perfectamente que Astoria ya estaba sacando su varita para maldecirle, preguntándose qué le habría hecho (aunque prefería no saberlo, en realidad), Draco decidió intervenir.
- Alexis - le llamó, cuando consiguió recordar su nombre - Le prometí un baile a Daphne, espero que no te importe bailar mientras con mi pareja. No quiero que se aburra.
Los tres aludidos, y Astoria, le miraron sorprendidos pero, astutamente, se abstuvieron de hacer comentarios.
- Serra un placerr - respondió el extranjero mirando a Pansy.
Draco se levantó y le tendió una mano a Daphne mientras le guiñaba un ojo a Astoria que le miraba con el ceño fruncido.
- ¿Daphne? - dijo el Slytherin al ver que la chica no se movía. Daphne pestañeó repetidas veces antes de aceptar la mano del chico. Su pareja y Pansy ya estaban en pie.
- Claro - contestó ella mientras el Draco hacía pasar por delante a los otros dos. Se obligó a sonreír mientras el chico la tomaba con firmeza por la cintura. - ¿A qué ha venido eso? - preguntó cuando estuvo segura de que no la escuchaban.
- ¿El qué? - inquirió él inocentemente.
- No me habías prometido ningún baile - contestó intentando apartarse un poco de él - De hecho llevas meses sin dirigirme la palabra, así que no entiendo tu comportamiento conmigo esta noche.
- ¿Mi comportamiento? ¿Qué he hecho?
- Primero me aprietas el hombro antes de dejarme sola con Alex, ¿para qué, para marcar tu territorio? Y ahora esto. ¿Qué quieres, Malfoy?
- En primer lugar, princesa, no tengo ningún territorio que marcar sobre tu hombro, era un gesto de apoyo, por si necesitabas algo - contestó, y sintió el cuerpo de la chica dar un respingo sorprendida por esa declaración. Incluso él mismo se sorprendió. Era culpa de las hermanas Greengrass, se dijo, que le desconcertaban una y otra vez - Y en segundo, me apetecía bailar contigo. ¿Es eso un crimen tan horrible, Daph?
Draco permitió que la chica se apartase unos centímetros para que pudiera mirarle a los ojos. Los de ella estaban entrecerrados, llenos de desconfianza, pero pronto se dirigieron hacia su hermana, y después de nuevo se encontraron con los de Draco.
- ¿Qué ha pasado con Astoria? - preguntó, ya había notado algo raro en la forma en la que Alexis la miraba, pero no le había dado demasiada importancia.
- Nada, que yo sepa - contestó Draco - Pero la miraba de una manera que no me gustó.
Las cejas de Daphne se alzaron sorprendidas y suspicaces.
- Para una cría de doce años - añadió obligándose a no desviar la mirada. Pasaron unos segundos antes de que Daphne volviese a mirar por encima de su hombro.
- Entonces, ¿debería darte las gracias? - dijo ella, luchando por no apoyar la cabeza sobre el hombro del chico.
- ¿Por disfrutar de un estupendo baile con una vieja amiga? - contestó Draco pellizcándole la mejilla - No creo.
Daphne sonrió y entonces sí se permitió apoyar la cabeza sobre el hombro de Draco… justo cuando terminaba la canción y Blaise y Astoria pasaban por su lado.
- Cambio de pareja - propuso Draco, sorprendiéndoles a todos de nuevo. Con una habilidad innata, se deslizó entre los otros dos y se alejó girando con Astoria. Daphne y Blaise les miraron confusos durante unos segundos antes de sonreírse y ponerse a bailar.
- Creí que te habías olvidado de lo que me dijiste antes en la sala común - le dijo Astoria apoyando tímidamente la mano sobre el hombro de él.
- No suele olvidárseme cumplir con mis promesas, y menos a una chica - contestó Draco antes de poder contenerse. La chica se arrimó más a él.
- Bueno es saberlo - respondió ella. Continuaron bailando unos segundos en silencio, hasta que Draco lo rompió.
- Mmm, Astoria, ¿ocurre algo con Alexis?
La joven se tensó entre sus brazos, clavándole inconscientemente las uñas en la mano que tenían entrelazada; evitando, también, mirarle a los ojos.
- ¿Qué iba a ocurrir? - dijo ella eludiendo la pregunta.
- Esperaba que me lo dijeses tú - insistió Draco tomándola de la barbilla para obligarla a mirarle a los ojos. - ¿Qué te ha hecho?
- ¿Por eso has montado ese numerito en la mesa, sacando a bailar a mi hermana? - como el chico no contestaba, Astoria se lo tomó como una afirmación - Pues lamento decirte que tus actos heroicos han sido en vano, porque Alexis no me ha hecho absolutamente nada.
- No pretendía hacer ningún acto heroico - musitó él. Escuchó a Astoria suspirar.
- Está bien, lo siento - dijo ella apartándose unos centímetros para poder mirarle a la cara - Sólo pretendías ayudar, pero de veras que tienes que preocuparte; yo sé cuidarme sola.
- No lo dudo, Astoria - contestó Draco con voz tensa. Sus brazos encajaban demasiado bien en la cintura de la chica, la niña, se recordó, porque no era más que eso; y lo que el joven estaba sintiendo al tener su cuerpo pegado al de ella le estaba haciendo olvidarlo. Nunca un baile se le había hecho tan largo. Mientras esa frase cruzaba su mente, sus brazos estrecharon con más fuerza a Astoria. Pero la voluntad de Draco era fuerte, por lo que se obligó a aflojar el abrazo.
- ¿Me estás escuchando, Malfoy? - la voz de la chica le devolvió a la realidad.
- Perdona, ¿qué decías?
Astoria le miró con el ceño fruncido.
- ¿En qué pensabas? - le preguntó.
- En Pansy - contestó él con rapidez - Cuando termine la canción debería ir a buscarla.
- Si quieres ir ya… - le ofreció ella, y Draco debió haber aceptado, pero el matiz de decepción en sus ojos verdes le hizo rehusar.
- Puede esperar - respondió acercándose de nuevo a Astoria. Su pelo olía a lavanda.
- Oye Draco…
- ¿Si?
- ¿Qué te ha hecho pensar que ocurría algo con Alexis?
Draco separó la cabeza lo suficiente para que sus ojos se encontrasen, y sus brazos quisieron ejercer más fuerza en torno a ella, protectores. Pero no lo hicieron, Draco no lo permitió.
- No me pareció adecuada la manera en la que te miraba - contestó. Astoria alzó una ceja esbozando media sonrisa. Draco escuchó el tono posesivo de su voz, y maldiciéndose, deseó que la chica no se hubiese percatado.
- ¿Adecuada? - inquirió la pequeña Greengrass, con tono peligroso.
- Tiene diecisiete años - contestó él, aún molesto consigo mismo - No puede mirar así a una niña.
Sintió el cuerpo de Astoria tensarse y quedarse quieto. Fue al mirar las chispas que lanzaban los ojos de ella cuando comprendió el error que había cometido.
- En ese caso, no te molestaré más. Ve con Parkinson, te divertirás mucho más que bailando con una niña.
La voz de Astoria era tan gélida, si no más, como la suya, y eso le asustó.
- Yo no…
- Voy a tomar el aire - dijo ella soltándose del todo de él y echando a andar hacia los jardines.
Draco quiso seguirla, de hecho lo intentó, pero ya era tarde, la canción había terminado para dar lugar a una con mucho más ritmo, por lo que la pista se llenó de gente, haciendo que la perdiera de vista. Avanzó empujando a quien se interpusiese en su camino, ignorando las protestas que le dedicaban hasta que consiguió salir a los jardines y el aire helado le dio en el rostro. La idea de que Astoria no tenía nada con lo que cubrirse del frío se le pasó por la cabeza. Miró hacia todos lados sin encontrarla. Sin embargo tampoco podía haber ido muy lejos, habría pasado un minuto, dos como mucho, desde que la chica había abandonado la pista. Vio a Snape y al director de Durmstrang caminando, a Draco le pareció que discutían sobre algo, pero les ignoró, no eran ellos quienes le interesaban. Volvió al vestíbulo, tal vez Astoria había sido sensata y no había salido al frío del exterior. Miró hacia el Gran Comedor y vio a Pansy hablando con Pucey en una esquina y a Daphne bailando aún con Blaise. Entonces se le heló la sangre al no ver al tipejo de Durmstrang por ninguna parte, y Draco sabía sumar dos y dos…
Volvió de nuevo a los jardines, corriendo y arriesgándose a parecer un imbécil y a que Snape le riñera, comenzó a llamarla a gritos, pero nadie le respondía. Cuando comenzaba a plantearse si debería informar al profesor de pociones, vio a lo lejos un destello dorado y una silueta claramente femenina. Corrió hacia allá, junto al Sauce Boxeador.
- ¡Astoria! - exclamó llegando hasta ella - ¿Estás bien?
La aludida se giró, sorprendida, hacia Draco.
- Perfectamente, Malfoy - respondió - Vuelvo dentro, aquí hace frío.
Draco se quitó su capa y se la echó sobre los hombros.
- Pero, ¿estás bien? - insistió él, más tranquilo al encontrarla sola.
- Ya te he dicho que si - repitió ella pasando por delante del chico - No tienes que hacer de canguro.
Draco estaba comenzando a cansarse, después de lo que le había costado encontrarla, le cabreaba que Astoria le hablase de ese modo. Es posible que hubiese cometido un error al decirle que era una niña, pero es que, ¡joder! Lo era. Aunque él no se había referido a eso, había querido decir que existía demasiada diferencia de edad entre Alexis y ella; que los chicos como él, tenían unas pretensiones con las mujeres muy diferentes a las que podía tener Astoria respecto a las relaciones. Y Draco no iba a permitir que pensase de esa manera en Astoria, y muchísimo menos que le pusiese una mano encima.
De hecho, nadie lo iba a hacer a menos que fuese él. Ese pensamiento le cogió por sorpresa, e hizo que se quedase rígido. Astoria se dio cuenta y se giró a encararle. Draco estaba seguro de que se había puesto pálido, pero confiaba en que no se notase en la oscuridad.
- ¿Qué? - increpó la chica, parecía molesta, y eso desconcertó a Draco. - ¿Ya se te han quitado las ganas de escoltarme de nuevo al castillo?
- No me gusta que me hables así, Astoria - contestó él. No entendía por qué la chica se había enfadado tanto, tampoco había dicho nada tan grave.
- A mí tampoco me gusta que me trates como a una niña, Malfoy - respondió ella - Puedo ser más pequeña que tú, pero no soy una cría.
- ¡Si que lo eres, maldita sea! - exclamó el rubio sorprendiéndoles a ambos. Él nunca se alteraba, o al menos no lo mostraba. Un Malfoy no alza la voz.
A Astoria le pareció gracioso el arranque del chico, y su enfado disminuyó un poco. Decidió arriesgarse, cambiar de táctica. Tenía que conseguir que Draco se diese cuenta de que estaba a punto de convertirse en una mujer. Sonrió de medio lado y dio un paso hacia él.
Draco la miraba furioso, aún más cuando la vio sonreír, ¿acaso le parecía gracioso? Porque a él no le hacía ninguna gracia, estaba acostumbrado a dominar sus impulsos, pero sus brazos se le estaban relevando, querían tomar a Astoria y besarla hasta quedarse sin aire, e incluso entonces… Estaba desconcertado por la intensidad de lo que estaba sintiendo, nunca le había ocurrido nada así, no lo podía controlar y no le gustaba la sensación de perder el control. Podía dominar su cuerpo, pero no su mente. No se percató del avance de Astoria hasta que sus cuerpos estuvieron a la mínima distancia que pueden estar dos cuerpos sin tocarse; entonces ella clavó sus ojos verdes en los grises de él.
- ¿De veras crees que parezco una niña, Draco? - murmuró. Él sentía su propia respiración acelerada, y cuando ella habló, los ojos del chico se desviaron inconscientemente hacia los labios carnosos de Astoria.
Entonces perdió el control, de su cuerpo y de su mente.
Su mano derecha apresó la nuca de Astoria y con furia estampó sus labios contra los de ella. La chica jadeó, y él aprovechó para introducir la lengua en su boca. Los brazos de Astoria se enrollaron en torno a su cuello, y los de Draco abrazaron con fuerza la cintura de ella, apretándola contra sí, deseando que sus cuerpos se fundieran en uno.
Astoria le devolvía el beso salvajemente, con furia. Era una batalla, estaba seguro de que ella quería demostrarle que no era ninguna niña, y él iba a dejarse convencer, al menos por unos minutos. Pero también le iba a demostrar que era él quien mandaba, que Draco Malfoy tenía el control, aunque ni él mismo estuviese seguro de ello. Subió la mano por su espalda para atrapar de nuevo la nuca de ella, enrollando los dedos entre sus cabellos suaves como la seda. Sintió los dientes de Astoria morder su labio inferior. Ya no hacía frío, o por lo menos él no lo sentía.
A Draco Malfoy no le gustaba perder el control, hasta aquel momento.
¿Qué? ¿Os ha gustado? Espero que sí.
Un saludo enorme, y hasta el próximo.
Eli.
