Chapter 4: Día Dos: Mañana

Draco se despertó abruptamente con la patada de Hermione y luego chilló cuando su cabeza se azotó dolorosamente contra la pared de roca tras él.

— ¿Estás bien? —preguntó Hermione en voz baja. Draco no respondió al tiempo que parpadeaba contra el dolor hasta que éste se desvaneció y después bizqueó en su dirección a través de la oscuridad.

—Mueve tus piernas —le recordó ella, observándolo mirar atontado por alrededor para acoplarse a su entorno.

—Oh, dioses —gimió él, con miseria, mientras intentaba estirar sus músculos.

—Lo sé —dijo Hermione con suavidad—, mi cuerpo también duele.

—Esto es un poco más que dolor —dijo Draco con una mueca. Bizqueó con más empeño para intentar ver por en medio de la escabrosa sombra gris oscura que los bañaba— ¿Cuánto… cuánto tiempo estuve dormido? ¿Qué hora es?

Hermione sacudió la cabeza. —Dormiste cerca de treinta minutos. Tuve que patearte como diez veces para poder despertarte —dijo ella, su tono acusador.

Draco frunció el ceño en su dirección. — ¿Cómo si pudiera evitarlo? Estoy cansado. Perdí dos de mis turnos cuando esos malditos murciélagos regresaron.

Hermione lo miró con burla. — Yo tampoco pude exactamente dormir en paz cuando eso pasó.

Draco frunció su ceño un poco a la vez que la ignoraba y continuaba mirando por alrededor con los ojos nublados. — ¿Por qué todavía está tan oscuro? Falta poco para la mañana.

Un suave retumbe de trueno le respondió y ambos se miraron el uno al otro con ojos bien abiertos.

—Lluvia —dijo Hermione ansiosamente, su ceño arrugado con preocupación— El pronóstico del clima sí avisó sobre tormentas.

—Pero eso significa que tendremos agua —notó Draco— Nos ayudará a sobrevivir por más tiempo.

—Sí, pero nos mojaremos —dijo ella con seriedad— Lo que significa que tendremos más frío. Si creíste que el conjuro de anoche nos tomó un montón… imagina tener que secarnos Y calentarnos Y mover nuestras piernas.

Draco le ofreció una mirada inquieta y ladeó su cabeza hacia arriba de nuevo. —Quizá estaremos protegidos de lo peor de la tormenta —añadió con voz floja.

Hermione no parecía convencida mientras ella también miraba arriba. —Supongo que ya veremos.

— ¿Crees que será suficiente como para lavar esto, al menos? —inquirió Draco, inclinando su cabeza para estudiar su herida. Él arrugó su nariz en respuesta.

— ¿Qué pasa? —preguntó Hermione con preocupación.

Draco sacudió su cabeza levemente. —Luce peor —flexionó los dedos e hizo una mueca— También duele más.

Hermione frunció el ceño hacia su brazo. —Dudo que un poco de lluvia sea suficiente para combatir cualquier infección que casi seguramente esté proliferándose allí.

—Una mañana llena de noticias felices —dijo Draco arrastrando las palabras.

—Al menos no te sofocaste con mi nido de ratas —ofreció Hermione.

Él le volvió a dirigir su mirada y dejó recorrerla por su cabello desordenado antes de encontrarse con sus ojos. —Una pequeña victoria —fue todo lo que dijo antes de suspirar y girando su cuello a un lado—. Pero supongo que la tomaré.

Hermione dejó salir un murmullo y descansó su cabeza en su hombro. —Tengo hambre —susurró ella después de un minuto de silencio entre ellos. Draco descansó su cabeza en su hombro de igual manera y suspiró de nuevo.

—Sí —dijo él.

—Si pudieras comer lo que fuera justo ahora, ¿qué escogerías? —preguntó ella suavemente.

Draco giró su cabeza en su dirección y cerró los ojos mientras aspiraba profundamente. —Manzanas —respondió él. Hermione inhaló con diversión.

— ¿En serio? ¿De todo lo que hay en el mundo para escoger te fueras por manzanas?

—Manzanas —repitió él simplemente, descansando su mejilla contra la coronilla de su cabeza. Hermione quedó algo pasmada por ese íntimo gesto pero no se alejó.

—Sabes…. ¿sabes lo que escogería yo? —preguntó ella. Draco hizo un sonido de interrogación y ella sonrió. —Querría un gigantesco sándwich de tocino mantecoso.

Draco gimió. —Pensé que estabas en contra intensificar nuestro sufrimiento —bromeó.

—Imagínalo —siguió ella—, con muchas pilas de tocino todo grasoso y malo para tu salud pero… mmm.

Draco sonrió con el pensamiento de tal sándwich. —Eres cruel.

Hermione se rio. —No… tengo hambre.

De repente hubo otro profundo redoble de truenos.

—Parece que la tormenta se está acercando —anotó Draco, mirando arriba de nuevo.

—Sí —estuvo de acuerdo Hermione, alicaída. Ellos simplemente se quedaron oyendo los constantes sonidos del viento y de la tormenta por un rato hasta que Draco alzó su cabeza de nuevo y aclaró su garganta.

—Yo, uh… necesito aliviarme a mí mismo otra vez —dijo él incómodo.

Hermione levantó su cabeza a su vez y trató de brindarle una sonrisa alentadora. —Sí, supuse que lo estarías. Yo ya fui, justo antes de despertarte.

Ella extendió su mano hasta su corredera pero él arrugó la cara.

— ¿Qué está mal? —ella el frunció el ceño en su dirección— Es un poco tarde para ser tímido.

Draco le frunció el ceño de vuelta antes de girar su rostro lejos con incomodidad.

—Bien… aguántalo de nuevo —ella se encogió de hombros con impaciencia.

—No —soltó Draco resignado— Necesito ir. Yo… solo… pensé que se me habría pasado llegados a este momento, pero…

Él empujó sus caderas contra ella como explicación por su titubeo y ella inclinó la cabeza en su dirección.

— ¿En serio? —inquirió ella, medio-divertida por la sensación de su erección matutina contra su mano— ¿Estás avergonzado por una empalmada mañanera?

—Jesús —Draco la miró con algo cercano a la sorpresa— ¿Siempre eres tan directa?

Hermione le frunció el ceño. —Creo que sí mencioné estar familiarizada con el funcionamiento del cuerpo masculino, ¿verdad? Aparte… es perfectamente natural. ¿Por qué molestarse en estar avergonzado por ello?

Draco simplemente la fulminó con la mirada por un momento. —No estoy avergonzado —se burló Draco— Solo estoy un poco incómodo con la idea de que estés manoseando mi polla, gracias.

Hermione rodó los ojos. —Porque esa es exactamente la primera cosa que hacer justo ahora en mi lista de cosas por hacer —dijo ella sarcásticamente— Manosear tu polla sangrepura en este oh-tan-erótico-lugar.

—Bueno, sí que te ofreciste a follarme ya una vez —devolvió él. Hermione sacudió la cabeza hacia él y se quedó mirando la pared.

— ¿Entonces…? —dijo Draco luego de un minuto.

— ¿Entonces qué? —preguntó Hermione sin mirarlo.

—Aún necesito ir.

—Bien por ti.

Draco la miró con rabia. —No puedo aguantar por mucho más.

—Entonces solo ve.

—No me voy a mojar a mí mismo —frunció el ceño él.

— ¿Por qué no? —dijo Hermione llevando su mirada hacia arriba al cielo. —Si la lluvia viene alguna vez ambos vamos a empaparnos de cualquier manera.

La expresión de Draco mutó a una de renuente desesperación. —Por favor, Granger… Ya me voy a morir en este agujero. Me gustaría salvar la poca dignidad que me queda.

— ¿Consideras el que te ayude a orinar un modo para mantener tu dignidad? —se burló ella.

—Es mejor que mearme encima, sí —respondió él, con amargura.

Hermione lo miró de vuelta y estudió sus ojos suplicantes. —De acuerdo —cedió ella, pronunciando la palabra con un refunfuño. Rápidamente deshizo sus pantalones y metió su mano dentro.

Draco arrugó su cara levemente mientras intentaba no reaccionar a su toque de nuevo a la vez que ella liberaba su todavía miembro endurecido. —Vas a, uh… vas a tener que inclinarlo hacia abajo, pero no tanto o se cortará el flujo —él trató de indicarle.

Hermione lo fulminó con la mirada. —Entiendo las leyes de la física —espetó ella mientras seguía su orden. Pero Draco no se molestó en contestar cuando cerró los ojos y empezó a aliviarse.

—Sabes —dijo Hermione al tiempo que lo sostenía— Me impresiona que lograras un ciclo REM del sueño. Los humanos solo tienen erecciones matutinas cuando —

—Por favor para de hablar —interrumpió Draco de mal humor.

Hermione rodó los ojos. —En serio no sé por qué estás avergonza —

— ¡Que no estoy avergonzado, joder! —escupió él, abriendo los ojos— ¡Estoy tratando de bloquear la realidad de quién está toqueteándome!

— ¡Me pediste que lo hiciera! —gruñó ella en respuesta, soltándolo de inmediato y agarrando sus shorts.

— ¡Sé que lo hice, maldición!

— ¿Entonces cuál es tu problema, imbécil?

— ¡Tú! —espetó él— ¡No voy a poder aliviarme con tu voz chillona recordándome el hecho de que es tu mano la que está ahí!

Las cejas de Hermione se alzaron hasta el inicio de su cabello. — ¿Qué?

— ¡Maldito sea todo! —rugió Draco, girando su cabeza hacia arriba para gritarle a los cielos— ¡Sáquenme de este puto hoyo!

Hermione se lo quedó mirando con los ojos bien abiertos. —Malfoy —

— ¡Todo esto es tu culpa! Tú estúpida, terca… tú, tú… ¡gah!

— ¿¡Mi culpa!? —gritó Hermione de vuelta.

— ¡Me agarraste! —lanzó él en respuesta, fulminándola.

— ¡Me estaba cayendo! ¡Por tu culpa! —enunció ella.

— ¿¡Así que pensaste que me llevarías abajo contigo!? Inteligente. Real y malditamente inteligente —la miró con burla— Si te hubieras caído tú sola yo hubiera ido por ayuda. Pero nooo. ¡Tenías que arrastrarme hasta este infierno contigo!

—No me hubieras ayudado —escupió Hermione venenosamente— ¡Me hubieras observado desaparecer y luego colectado las plantas para después irte por tu libre camino!

La mirada de Draco hervía. —No sabes nada sobre lo que haría o no —dijo él furioso.

—Oh, creo que tengo una buena idea de hasta dónde llegarías con tal de lograr tu propio beneficio —dijo ella, dirigiéndole una mirada a su Marca Tenebrosa. Draco contempló él mismo la desvanecida marca negra y repentinamente sintió como si se hubiera tragado una mariposa.

—Sí —dijo él, su voz llena de amargura— Sí, supongo que lo sabrías.

Era claro por el inmediato cambio de expresión en Hermione que se arrepentía de las palabras que acababa de decir. —Malfoy, yo —

—Solo cierra la boca —dijo él en voz baja, mirando la pared.

—Malf—

— ¡Solo cierra la boca! —espetó él— Cierra la maldita boca. Cierra. La. Boca —él cerró sus ojos y su labio inferior tembló con fuerza— Por favor —susurró él— Solamente… haz silencio.

Hermione lo observó silenciosamente por unos pocos minutos y, cuando finalmente pareció que él se calmó un poco, ella soltó sus shorts. Sin una palabra, extendió su brazo. Los ojos de Draco se abrieron cuando ella lo tuvo en su mano, pero Hermione estaba mirando lejos al tiempo que solo tomaba su miembro notablemente más suave y lo metía dentro de sus pantalones.

Cuando terminó, ella bajó su cabeza hasta el hombro de él y cerró los ojos.

—Lo siento —dijo ella en voz muy baja. Hubo un silencio tenso largo hasta que ella volvió a hablar. —Nosotros, uh… probablemente deberíamos tomar turnos para dormir hoy, al menos hasta que la lluvia llegue, para mantener nuestra fuerza —dijo suavemente— Por favor, despiértame en quince.

Draco apartó su cabeza un poco cuando algunos de los rizos de Hermione le hicieron cosquillas en la cara. Sopló a uno de ellos y luego se quedó mirando el enredo de cabello. Apretados rizos intrincados y con friz, mechones sueltos estaban enredados juntos en una masa de castaño variando desde rubio hasta casa negro y cada sombra en medio de ellos.

Se quedó contemplando el arcoíris de rizos castaños por varios minutos antes de inclinar su cabeza. Titubeó por un momento y luego suavemente presionó su nariz en su cabello y aspiró en una profunda y lenta bocanada de aire. Hermione removió su cabeza en el hombro de él por lo que abruptamente quitó su cabeza y la recostó contra la roca.

Lágrimas se acumularon en sus ojos pero con fiereza las parpadeó lejos después de mirar abatido a su marca y después concentró su atención hacia arriba al intocable cielo.

—Yo lo siento también —susurró el tan calladamente que las palabras salieron más como una exhalación—. Cada día de mi vida.

Observó el pasto arriba en los bordes de la grieta danzar junto con el viento de la próxima tormenta y luego suspiró mientras comenzaba a contar para sí mismo en silencio.

"Uno, dos, tres, cuatro…"


N/T hello queridos lectores! Sé que me he tardado una eternidad pero hasta ahora he podido ponerme a traducir! Qué les pareció este capi? Uyy Draco pillín! Oliéndole el pelo a Hermione ummmm jaja

Doris esta vez no tuve tiempo de pasarte el capi pero de igual manera espero que no haya quedado tan mal! Jaja besitos a todos y nos leemos!