Judah
Un día más, solo un día más para que acabe esta tortura familiar. Siete días de luto recibiendo visitas de judíos con comida era demasiado para un chaval de esas edad, o eso creían los psicólogos, pero a Judah eso le daba igual, pasaba de los putos psicólogos y de sus tratamientos absurdos, el solo quería que lo dejasen en paz. Admiraba mucho a sus padres, los cuales se supone que habían muerto en combate, pero ¿de qué?, que Silas supiera ninguno tenía la carrera militar, ni servían en el ejército, solo eran dos profesores de universidad, o eso creía. Casi siempre estaban ocupados yendo a seminarios, dando clases, y viajando. Nunca se lo llevaban a sus viajes siempre se quedaba solo a cuidado de la Señora Thompson, una vecina de confianza, la cual consideraba su segunda madre, y la que oficialmente se había convertido en su tutora legal ya que sus padres no tenían hermanos. Se celebró un velatorio ya que no se encontraron los cuerpos, y luego la semana de la Shiva. – Silas, cariño, sé que para los judíos es importante la Shiva, pero creo que deberías volver a clase, los exámenes finales están cerca y sería una lástima que no te graduases-le dijo la señora Thompson, pero no estaba por la labor, el solo quería averiguar el porqué, a judah no le cuadraba la versión oficial de los hechos.
El lunes después de la Shiva, Judah se levantó temprano, y decidió empezar a investigar. Bajó al sótano de su casa. Allí había juguetes de cuando era niño, informes antiguos de las investigaciones de sus padres, ropa vieja, trabajos suyos de primaria y secundaria, proyectos artísticos…, nada que se saliera de lo común-"Vamos, tiene que haber algo mas-iba a seguir investigando cuando se oyó de fondo a la señora Thompson- ¿JUDAH?, ¿ESTAS DESPIERTO?- rápidamente Judah dejó lo que estaba haciendo, colocó las cosas en su sitio, y justo cuando iba a salir, se oyó un "clic", y la pared se deslizo hacia arriba dando lugar a una puerta. La abrió, entró, y se encontró con una sala llena de armas nada comunes en la tierra. Además de las armas había un panel de control con coordenadas, unos maniquíes que supuestamente eran para unos trajes, y una capsula de emergencia por s la nave se extraviaba o se estropeaba.
En una mesa aparte, había un marco con una foto. En esa foto aparecía una pareja joven de unos 20 años y a su lado una mujer de unos 40. Eran sus padres, y ¿la señora Thompson?- Veo que lo has descubierto tu solo- Judah se dio la vuelta, la señora Thompson estaba en las escaleras que daban entrada al sótano.-Señora Thompson, ¿Qué es todo esto?
-Es una historia muy larga y tienes que ir a clase.
-De eso nada, quiero saber que les pasó de verdad a mis padres, y quiero saberlo ya.
- Esta bien, tu ganas. Veras, antes de que tu nacieras, tus padres y yo formábamos un equipo, éramos fontaneros y nuestra misión era mantener el orden en el espacio. A nosotros nos asignaron la tierra, y teníamos que protegerla de las invasiones Incursianas, todo fue bien, hasta que los Incurianos comenzaron la guerra contra todo el universo, incluida la tierra, y era necesaria los servicios de todas las unidades tanto de dentro como dele exterior. Tu eras muy pequeño, y el espacio no era un buen luegar para ti, así que yo lo dejé y me dediqué a cuidarte. Diecisiete años y todavía seguimos en guerra con ellos…
-Menuda historia digna de una producción de Hollywood, ahora, dime la verdad.
-Es la verdad, yo jamás te mentiría, sé que es difícil de asumir, y no tenemos mucho tiempo. Por favor, créeme. Te he protegido demasiado, y creo que ya es hora de que ocupes su lugar.- Judah se tomó unos momentos para meditarlo. Si se iba, si decidía seguir investigando sobre aquello no había garantías de volver, perdería todo lo que tenía, pero por otro lado le picaba la curiosidad, quería saber más, quería verlo con sus propios ojos y ver que no le estaban mintiendo. Tras los momentos de meditación, Judah, por fin se decidió- Esta bien, voy a hacerlo. Quiero verlo con mis propios ojos, y te juro que los responsables pagarán por lo que han hecho…- Judah se puso manos a la obra y cogió las armas más potentes, se metió en la capsula marcando las coordenadas que le indicó la Señora Thompson- ¿las has marcado bien?, s no lo haces te perderás para siempre en el espacio.
-No te preocupes, las he marcado bien, todo saldrá bien. Me encargaré de los malnacidos que asesinaron a mis padres
-No es tan sencillo, antes tendrás que superar un entrenamiento base y eso lleva tiempo.
-Te echaré de menos
- Yo también te voy a echar de menos. Toma, antes de que se me olvide, mi insignia de fontanera. Yo ya no la necesito, con ella podrás entrar en la base sin problemas.- Judah cogió la insignia, dejó que la señora Thompson le diese un beso de despedida en la mejilla, cerró la capsula y salió volando hacia el espacio exterior.
