¡De nuevo Viernes! Aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero que les guste.
Capítulo 4. Mezquindad
"¡Más bien explícame tú que horas de volver son estas! Vine aquí para decirte algo de vital importancia y no estabas, llevo más de dos horas esperando"
"Pues…"
"Mereces un castigo. Mañana no tendrás entrenamiento… ¡Y Rainbow Dash tampoco!"
Soarin se sobresaltó al oír esto. Si aquello sucedía, ella no querría volver a salir con él nunca más.
"¡No he estado con ella!" mintió el pegaso" Es que después del baile ella se vino y yo me encontré con un viejo amigo, y parece que nos entretuvimos más de la cuenta"
Pero Spitfire no se lo tragó.
"¡Entonces vamos a comprobarlo!"
Ambos se dirigieron a la habitación de la pegaso azul, y la capitana de los Wonderbolts abrió la puerta sin llamar… afortunadamente, estaba profundamente dormida, lo que hizo que, finalmente Spitfire se lo creyese.
"¡Pues solo tú no tendrás entrenamiento!"
Soarin únicamente pudo secarse el sudor de la frente… ¡Qué poco había faltado!
A la mañana siguiente, Soarin, que estaba sancionado se decidió a vencer su timidez para poder acercarse a Rainbow Dash; y, entonces recordó que una de las amigas de la pegaso había conseguido superar su timidez; quizá ella podría ayudarle. ¿Cómo se llamaba? Entonces se acordó, era Fluttershy. Sin perder un segundo, el pegaso fue volando hacia Ponyville, donde sabía que vivía aquella pegaso.
Cuando llegó a casa de Fluttershy, Soarin llamó a la puerta, pero nadie acudió a abrir. Llamó una segunda vez y, un conejo de color blanco le abrió la puerta. Le miraba con muy mala cara.
"Disculpa ¿Está tu dueña en casa?"
El animal no contestó nada, y le cerró la puerta en sus hocicos… pero entonces oyó la voz de la pegaso.
"¡Un momento, ya voy!" e inmediatamente ella abrió la puerta
Soarin se sorprendió de ver el horrible aspecto que tenía; una parte de su melena estaba despeinada y tenía los ojos hinchados, como si hubiera estado llorando.
"¿Qué puedo hacer por ti?" preguntó ella.
"Oh, quería pedirte un favor, pero no es nada importante"
"No, dime que es"
Finalmente, Soarin le contó a qué se debía la visita. Ella lo escuchó y luego contestó.
"De acuerdo, te ayudaré. Solo dame cinco minutos a arreglarme un poquitín"
Entretanto, Spitfire había preparado algo para el entrenamiento, una máquina extra mareante. Según ella, esa máquina servía para controlar las náuseas que podían sufrir al volar a tanta velocidad.
"¿No os atrevéis? ¿Ninguno de vosotros?" ¿Qué me dices Fleetfoot?"
La aludida negó con la cabeza mientras sonreía nerviosamente. Los miembros más recientes de los Wonderbots temblaban solo con mirar la máquina. Rainbow Dash no estaba tan asustada, pero tenía serias dudas si la máquina realmente tenía el propósito que les habían anunciado.
Spitfire comenzó a reírse burlonamente de ellos.
"Es obvio que ha habido un error con algunos de ustedes. Si os asustan nuevos desafíos tal vez no merecéis ser miembros de este equipo"
Aquellas palabras dañaron el orgullo de Rainbow Dash, que se alzó.
"¡Yo lo haré!" exclamó con decisión.
Spitfire sonrió malévolamente, pues la máquina realmente no tenía el cometido que les había dicho.
Fleetfoot ató fuertemente los cinturones de seguridad al cuerpo de Rainbow Dash para prevenir cualquier posible accidente.
"Oye, ¿Estás segura de que es buena idea? Yo si fuera tú…" comenzó a decir la pegaso de crin blanca, pero la pegaso de crin arcoíris le interrumpió.
"Pero tú no eres yo ¿Verdad?"
"Tú misma"
Spitfire sonrió malévolamente, mientras apretaba el botón de "ON" Acto seguido, la máquina comenzó a moverse a toda velocidad. Rainbow Dash comenzó a marearse, y la fuerza del aire le obligó a cerrar los ojos.
"¡Eso es una locura!" exclamó Pink Flash.
"¡Hay que parar eso!" opinó Rapidfire.
Pero la capitana les ordenó que se callaran.
La pegaso de crin arcoíris no podía más, sentía como las tripas se le revolvían y la cabeza le daba mil vueltas.
Afortunadamente, Fleetfoot no pudo aguantar más, y apagó la máquina en contra de los deseos de su capitana.
Cuando bajó de la máquina, la pegaso azul que estaba mareada, no pudo controlarse y vomitó, lo que causó que el resto de los miembros pusieran cara de asco. Spitfire sonrió, pues el auténtico objetivo de la máquina era humillar a Rainbow Dash, para vengarse del hecho de que hubiese sido ella la que fue al baile con Soarin.
Mientras tanto, en Ponyville, Fluttershy acabó de contarle a Soarin como gracias a la princesa Luna, había dejado de ser tímida.
"Tal vez debería pedirle ayuda"
"No te lo recomiendo, ahora está muy ocupada en sus labores. Yo creo que si de verdad te gusta deberías hablar con ella"
"¿Hablar con ella?"
"Sí, antes de que… aparezca otro para interferir en vuestra relación"
Y Soarin notó la rabia en la voz de la pegaso, se preguntó por qué había dicho aquello.
"Bueno, gracias por tu consejo, intentaré ponerlo en práctica en cuanto pueda"
"Ha sido un placer" fue la respuesta de Fluttershy.
De nuevo en la residencia, Rainbow Dash estaba muy triste, pero sobre todo avergonzada por lo ocurrido en el entrenamiento; incluso habría llorado de no ser por el hecho de que Fleetfoot estaba con ella y no quería parecer blanda.
"Todos hemos vomitado alguna vez" decía la pegaso de crin blanca con fin de hacer sentir mejor a su compañera.
"¡Pero seguro que no en frente de todos! ¿Verdad?"
"Bueno…"
"¡Sabía yo que no!"
Cuando Soarin llegó a la residencia fue directo al cuarto de Rainbow Dash, pero Pink Flash le advirtió que la pegaso de crin arcoíris había pedido que la dejasen sola. Cuando el pegaso se enteró de lo ocurrido fue directo a hablar con su capitana.
"¿¡Te has vuelto loca, Spitfire?! ¿Cómo se te ocurre sacar la máquina de súper mareo?"
"¿Ahora tú sabes planificar los entrenamientos mejor que yo?"
Él se mordió la lengua ante estas palabras.
"Además fue Rainbow Dash quien se ofreció voluntaria" continuó la capitana.
"¡Porque tú le desafiaste a hacerlo!" exclamó el pegaso "¡Me lo han contado todo!"
"¿Y tú por qué la defiendes tanto?"
¡Eso era lo que ella realmente quería saber!
"Lo haría por cualquier miembro" se defendió, pero con un tono de voz que no hacía creíble la mentira.
"Así que es ella quien quiere quitarme a mi chico" pensó Spitfire "¡Pues muy bien, Rainbow Dash! ¡A ver si quieres seguir formando parte de los Wonderbolts después de lo que te tengo preparado!"
Más tarde, Rainbow Dash estaba en su cuarto leyendo, cuando llamaron a su puerta.
"Adelante"
Era Soarin.
"¿Puedo pasar?"
"Sí"
"Eh…me gustaría hablar contigo"
"Lo que ha pasado en el entrenamiento no…"
"No sobre eso, no hace falta ponerse tan a la defensiva"
Ella calló al ver que él llevaba razón.
"¿Entonces sobre qué querías hablar?"
"Verás es que, creo que… deberíamos volver a salir juntos, como amigos"
"Me parece bien, pero tenemos entrenamiento"
"No este fin de semana. ¿Te apetece salir? Podíamos visitar el Imperio de Cristal"
"¡Qué gran idea! ¡Claro! ¿Por qué no?"
Y Soarin regresó a su cuarto con una gran sensación de victoria.
Las siguientes días fueron una auténtica tortura para Rainbow Dash. Spitfire había preparado para ella unas pruebas imposibles de superar, con fin de minar la auto confianza de la pegaso de crin arcoíris. Pero Rainbow no fue la única perjudicada con estas pruebas, también Fleetfoot había salido mal parada en alguna de ellas haciéndose daño, y el resto de los miembros del equipo se quejaban de que su capitana se había convertido en una maníaca. A pesar de todo, la pegaso azul no se iba a rendir con facilidad.
Por fin llegó el fin de semana, y tal y como habían planeado, Rainbow Dash y Soarin se dirigieron al Imperio de Cristal para pasar allí el día. Por supuesto, como todo el mundo en Equestria, el pegaso ya conocía como ella y sus amigas habían salvado el lugar de las garras del Rey Sombra y lo habían devuelto a su forma original, el precioso lugar que era en aquel momento.
"¡Solo quedan tres días para el gran derbi!" exclamó emocionada Rainbow Dash "¡Voy a machacar a esos grifos!"
Entonces recordó que el pegaso había quedado fuera de la convocatoria.
"¡Uy! Lo siento, Soarin. Se me olvido que tú no…"
"Oh, no te preocupes" contestó el con algo de nervios.
El pegaso se preguntó por qué Spitfire aún no había puesto en marcha lo que ambos habían acordado.
Ambos sobrevolaron el precioso lugar varias veces, hasta que finalmente se tumbaron sobre una nube a descansar.
"¿Has hablado con tu amiga Fluttershy últimamente?" preguntó entonces Soarin.
"No, ¿Por?"
"Fui a verla a Ponyville, y… parece triste"
"Bueno, me comentaron que cuando fue a ver a su acompañante al hospital no la dejaron pasar o algo parecido. Pero no tengo ni idea de por qué… oye, ¿Y cómo así has ido a verla?"
"Fui a… pedirle un consejo"
"¿Un consejo sobre qué? ¿Sobre vuelo? ¡No creo que sea la pegaso más adecuada para ello!"
Se rio de su propio chiste.
"Ahora en serio, cuéntame por qué fuiste a verla"
En aquel momento, Soarin apoyó una de sus patas sobre la de Rainbow Dash. Pese a la sorpresa, ella no la retiró.
"Verás yo, hace tiempo que quería invitarte a salir, de verdad y…"
"¿¡Me estás diciendo que esto es una cita?!"
"¡NO! Bueno, quizá, eso depende de cómo lo quieras ver"
"Soarin, yo creo que eres muy majo, pero… creo que ahora no es tiempo para pensar en citas ¡El derbi es dentro de nada!"
Y dicho esto, ella se levantó e inició el descenso a tierra firme. El pegaso la siguió con una gran sensación de abatimiento. No había salido como a él le gustaría.
Al día siguiente, Spitfire llevó una inesperada noticia. Al parecer quería repetir la prueba de vuelo a una de las pegasos seleccionadas porque según ella "los pegasos no habían aleteado cómo debieron en su turno por el cansancio"
"Ahora anunciará a Fleetfoot" pensó Soarin.
Pero se le cortó la respiración cuando la capitana anunció que quien debía repetir la prueba era Rainbow Dash.
"Lo harás muy bien" le animó hipócritamente la capitana.
Sin embargo la prueba estaba preparada para que no fuese posible volver a superarla; la vez anterior, los pegasos encargados de aletear variaban los géneros y las edades, pero esta vez, todos los pegasos eran machos jóvenes.
"No quedamos en eso" le susurró con furia Soarin a Spitfire.
"Oh, cambie los planes a última hora" le respondió ella.
"Pero…"
"¿Qué pasa? ¿No crees que ella sea capaz de superarlo? ¿No te gustaba tanto?"
"¿Así que a esto se debe todo? ¿Celos?"
La capitana sonrió con malicia como respuesta.
Sin embargo, la capitana no contó que, cuando Rainbow Dash falló a los dos minutos, salió despedida y se la llevó por delante cuando chocaron. Ambas terminaron tiradas por el suelo doloridas.
"¿Pero qué?" preguntó con voz quejosa Spitfire al sentir un dolor que no había sentido antes "¡Mi ala! ¡Creo que me he lesionado el ala!"
Rainbow Dash ayudó a levantarse a su capitana. A diferencia de la pegaso amarilla, ella no se había lesionado.
"Lo mejor será que la llevemos al hospital" opinó la pegaso de crin arcoíris, a lo que sus compañeros asintieron.
El doctor confirmó que Spitfire, efectivamente se había roto el ala, con lo cual de seguro se perdería el derbi contra los grifos. Cuando la dejaron a solas, únicamente Soarin se quedó con ella, pero la miraba con desprecio.
"¡Lo tienes bien merecido después de lo mal que has tratado a Rainbow Dash!"
Ella, a modo de respuesta lanzó un escupitajo que dio al pegaso en la mejilla.
"¡LÁRGATE!" le gritó.
Él le miró con odio una vez más antes de salir de la habitación dando un sonoro portazo.
Hasta aquí el capítulo. ¿De verdad creían que iba a poner tan fácil el romance? Pues de momento no, ya veremos en los capítulos posteriores.
Lamento anunciar que no sé si podré actualizar la semana que viene. Primero porque mi ordenador se rompió y estoy usando el de mi casa, y luego porque el poco tiempo que me corresponde lo tengo que dedicar a los trabajos de clase. (Este capítulo lo había escrito en el mío) Aún así intentaré actualizarlo la semana que viene.
