invaso'rs Queen: Gracias por leer esta historia :D Me alegra bastante que te esté gustando. Espero ir mejorando. Mientras tanto traigo un nuevo cap. espero te guste.
KION
Kion ya se encontraba esperando al resto de sus amigos en el lugar donde los había citado.
Ya había amanecido completamente y Bunga ya estaba junto con Kion a la espera de los demás.
Fue sorpresa para Kion al llegar que Bunga ya estaba ahí, quien sabe desde que hora. Al parecer él también estaba emocionado por lo que vendría.
-¡Es nuestro primer día como The Lion Guard, estoy ansioso!- comentó entusiasmado Bunga.
-Yo igual. Es un gran paso para mí – respondió el joven león inflando el pecho e irguiéndose con orgullo.
-¿Y cómo no? Tú eres nuestro líder. Todos esperamos mucho de ti- finalizó Bunga con el mejor de los ánimos.
De pronto el humor de Kion cambió completamente.
Volteó a ver a su amigo sin decir nada, solo lo miraba con duda.
No sabía que era pero algo en las palabras de Bunga retumbaron en su cabeza. "Esperamos mucho de ti". No se había puesto a pensarlo bien pero aquello era verdad, debía desempeñarse como todo un líder, y eso implicaba tomar las decisiones correctas e incluso hacerse responsable por el bienestar de sus amigos, pero…
¿Y si fallaba? ¿Y si tomaba una mala decisión que le costara caro?... ¿Y si todos se decepcionan de él?
Nunca se había puesto a pensar aquello y la idea no le gustaba en nada.
Kion estaba tan metido en sus pensamientos que no escuchó la voz de Bunga anunciándole que el resto del equipo se aproximaba.
Fue apenas cuando los tuvo enfrente que Fuli pudo sacarlo de "trance".
-Kion, ¿estás bien? – Comentó burlona la cheetah al verlo con tremenda cara – Parece como si te hubieran espantado-
-Sí, ayer estabas muy animado – complementó Ono.
-S..si. No es nada – Respondió Kion evadiendo cualquier otra pregunta.
-Bien, entonces comencemos cuanto antes – dijo Bunga levantando el ánimo de todos los presentes, todos excepto Kion que seguía con las orejas abajo.
-¿Y con que comenzaremos? – preguntó atenta Fuli a Kion.
De inmediato todos sus amigos voltearon a verlo esperando alguna indicación de su parte.
Esto, más los pensamientos anteriores, hizo que la mente de Kion se bloqueara. No sabía qué hacer y se notaba nervioso y en varias ocasiones tartamudeo. Era como si de pronto todo lo que había aprendido se hubiera esfumado.
-Pues… yo… no… sé. Nunca había hecho esto antes –
Todos sus amigos se miraron entre ellos confundidos. Fue como si ese cachorro de león de pronto fuera un desconocido.
-¿Bueno porque no entrenamos nuestras fortalezas?- sugirió Bunga al ver a Kion de esa manera.
Por su parte, Kion no lo dijo pero agradecía que a Bunga se le hubiera ocurrido eso.
-¡Sí! Hagamos eso- gritó Kion fingiendo seguridad.
-Bien, ¿y cómo hacemos eso? – añadió Fuli arqueando una ceja y comenzando a desesperarse.
Si bien odiaba un poco la actitud presumida y, a veces egocentrista de Kion, esta nueva "faceta" de él le desagradaba más.
-Pues…- soltó Kion tan solo para que segundos después quedara de nuevo en silencio.
De pronto sintió el codazo de Bunga en su pata izquierda y éste le hacía gestos con las manos para que dijera algo.
Kion regresó la mirada al grupo y ellos aun esperaban respuesta.
Llenó sus pulmones de aire para relajarse y volver completamente en sí y agitó la cabeza de un lado a otra para "despertarse".
De la nada una idea abordó su cabeza, lo cual se agradecía pues un solo minuto más en silencio y seguramente sus amigos se irían.
-Bien, hagamos lo que dijo Bunga: Fortalecer nuestras habilidades – Pudo articular finalmente dando su mejor sonrisa que pudo.
-En realidad yo dije…- pero Bunga no pudo terminar su oración.
-¡Bunga!- le reprocharon el resto del grupo pues les había costado trabajo que Kion hablara solo para que Bunga lo corrigiera.
-Está bien, me callo- se disculpó él.
-Fuli, tu eres muy rápida…- inició Kion dirigiéndose a su amiga tratando de regresar a su idea –Quiero que olvides eso y que te conviertas en la MÁS rápida, tú entrenaras tu velocidad-
-De acuerdo… - respondió ella con el entrecejo un poco fruncido pues no sabía cómo tomar esas palabras.
Kion volteó un momento y regresó con ella.
-¿Ves la roca real?- preguntó Kion.
-Claro, no está muy lejos- contestó Fuli como si fuera lo más absurdo.
-Necesito que corras lo más rápido que puedas de aquí hasta allá y que regreses. Con un poco de práctica romperás tu propio record de tiempo- finalizó Kion con una sonrisa, esta vez sincera.
Fuli le contestó la sonrisa pero en ésta había desafío pues la idea le gustaba bastante.
-Por fin das señales de vida – dijo Fuli pasando por un lado de Kion mientras él la seguía con la mirada. La cheeta se agazapó en el suelo esperando la señal de partida.
-¿Lista? – preguntó Bunga.
Ella no dijo nada, solo asintió con la cabeza fijando bien su objetivo.
-¡Ahora! – gritó el resto del equipo. Solo hubo una nube de humo en cuanto Fuli dio marcha.
Los chicos solo trataban de seguirla con la mirada.
Mientras tanto cerca de ahí…
Escondidas entre las vegetación de una pequeña colina se hallaban dos cachorras de león observándolo todo.
-No sé para qué me trajiste aquí – Se quejaba Zuri completamente aburrida.
-Créeme, esto vale la pena – se defendía Tiifu agazapada en el pasto.
-Solo son los amigos de Kion, ¿Qué tiene de emocionante eso?-
-Es que tú no lo viste. El rugido de Kion fue impresionante. Él tiene el "rugido", por eso es el líder de ello-
-Al menos, ¿crees que podamos verlo hoy?-
-Eso espero…- susurró levemente Tiifu esperanzada.
-¡¿Qué?! ¿Ni siquiera estas segura?- siento que pierdo mi tiempo – dijo Zuri incrédula.
-Hey, mira eso- interrumpió Tiifu señalando a Fuli que comenzaba una carrera a la roca real.
-¿Qué hace?-
-Deben estar entrenando. Por eso te digo que aguardemos aquí. Puede ocurrir algo-
Volviendo con Kion…
Había pasado los minutos y Fuli no paraba. Ya llevaba alrededor de 4 vueltas. Solo descansaba un poco en cada vuelta y lo intentaba de nuevo.
Los chicos aguardaban su quinta vuelta, ya venía de regreso y a Kion algo no le pintaba bien.
-Creo que Fuli se tomó muy enserio las palabras de Kion – comentó Ono.
-Fuli comienza a verse cansada- añadió Bunga.
Todos voltearon a verla y efectivamente, a cada vuelta que daba ella bajaba su velocidad y jadeaba más.
Kion hizo una mueca de preocupación.
-Es mejor detenerla cuando llegue aquí- sugirió el joven león pues le comenzaba a preocupar aquello.
Pero a menos de 10 metros de llegar, Fuli de pronto por la velocidad que llevaba tropezó con una roca haciendo que perdiera el equilibrio y rodara bruscamente por el suelo.
-¡Fuli! –gritaron todos comenzando a correr hacia ella.
Mientras la distancia se cortaba veían preocupados que la felina no se movía.
Una vez junto a ella, la rodearon llamándola. No quería moverla pues podría ser perjudicial.
-Fuli, por favor dinos algo – decía desesperado Kion.
Fue un gran alivio el ver que ella comenzaba a levantarse del suelo temblando.
Todos soltaron un suspiro, alegres.
-¿Estas bien? – dijo Kion ayudándola a levantarse.
-Sí – fue lo único que dijo. Los demás no lo notaron pero Kion podía ver que ella estaba molesta.
-Es mejor que terminemos por hoy- sugirió él.
-No, Kion. Aún faltan por entrenar los demás – contradijo Fuli adolorida.
-Pero estás lastimada, es mejor que te llevemos con Rafiki, él podrá darte algo para que sanes…-
-¡No! – Interrumpió ella – Es solo un rasguño. Continuemos con los demás-
Pero ella parecía no estar bien pues aparte de los raspones en su cuerpo también estaba sucia por la revolcada.
Y antes de esperar respuesta comenzó a caminar de vuelta al lugar de donde había comenzado.
Los demás se miraron con duda pero al final decidieron seguirla. Kion no estaba de acuerdo con la idea pero sabía que no podía ganarle a Fuli.
Mala fue la suerte de Kion pues el resto del día fue pésimo pues cuando fue el turno de Beshte, se les ocurrió medir su fuerza derribando un árbol cercano. Y en verdad fue mala suerte pues cuando el hipopótamo le dio el primer golpe, del árbol cayó un panal de abejas haciendo que éstas salieran de todas partes.
Los 5 amigos solo dieron un grito y como pudieron escaparon de ese lugar.
Cada uno tomo dirección diferente sin ser consientes a donde se dirigían, lo importante en ese momento era escapar a como diera lugar.
Kion trató de correr lo que más pudo haciendo que se distrajera con lo que había adelante pues cada 3 segundos volteaba a ver si ya no lo perseguían.
Sin previo aviso chocó contra algo, o más bien, contra alguien e inevitablemente ambos cayeron al suelo.
Kion aturdido por el golpe, poco a poco abrió los ojos. Veía todo borroso y cuando pudo enfocar la vista adelante se encontró con unos ojos verdes que también lo miraban espantados.
-¿Tiifu? – preguntó Kion aun un poco mareado.
-Hola Kion- saludó Tiifu en las mismas condiciones ignorando el peso de Kion sobre ella pues el león había caído encima al momento del impacto.
-¿Puedes quitarte de encima de mi amiga, por favor? – preguntó Zuri que había visto todo.
-Lo lamento- dijo Kion parándose.
Zuri ayudó a Tiifu a levantarse.
-Un momento, ¿Qué hacen aquí? Saben muy bien que Kiara no está conmigo, a esta hora está con mi padre.- añadió Kion sacudiéndose y quitándose la tierra de encima.
-Lo sabemos pero aquí la pequeña Tiifu insistía en venir a verte – dijo Zuri como quien comenta el clima, haciendo lo mismo que Kion.
Inevitablemente Tiifu se enrojeció y evitó la mirada de Kion.
-¡No es verdad! Yo solo…quería… verlos… entrenar – dijo Tiifu bajando la voz a cada palabra que decía.
Kion no comprendía nada, quizá fue el golpe o el mal día que estaba teniendo pero no le dio importancia a esas palabras.
-Chicas, es mejor que se vallan. Nosotros no estamos teniendo más que problemas- dijo desanimado el león.
-Te dije que no pasaría nada- insistió Zuri.
-¿Estas bien?- preguntó Tiifu ignorando la voz de su amiga.
-Sí, es solo que…- pero Kion se detuvo sin razón aparente. Tenía las orejas bajas y se notaba preocupado.
Tiifu entreabrió la boca dispuesta a decir algo pero una voz a lo lejos la interrumpió.
-Kion, ¿Dónde estás? – alcanzaron a oír los tres cachorros. Claramente era la voz de Bunga que lo llamaba.
Kion suspiró cansado.
-Tengo que irme, adiós- y fue lo último que dijo antes de dar media vuelta y marcharse.
Tiifu lo miro irse. Su pésimo humor la había contagiado.
-Tiifu, regresemos a descansar. Ese golpe que se dieron fue fuerte – dijo Zuri y sin esperar respuesta comenzó el regreso a la roca real.
La cachorra de ojos verdes no pudo hacer más que seguir a su amiga sin antes dar una última mirada a aquel confundido león.
Continuara…
Antes de terminar quiero invitarlos a un grupo de face que hice para los amantes de The Lion Kion y de The Lion Guard.
Aquí les dejo el link, únanse :D
groups/1089654354400760/
Perdón si se me fue algún error en el cap. :(
