Capítulo 3
Bella POV
-Edward –susurré siguiéndolo –No quise gritar… es solo que…
-Está bien, me he comportado como un patán, lamento haber herido tus sentimientos –se disculpó de forma sincera –¿Quieres ver una película? –preguntó luego.
-¿Película? –me entusiasme.
-Allí –miró la estantería.
-¿Cuál quieres ver?
-Lo que el viento se llevó –susurró.
-¿Qué es eso? –me largué a reír.
Busqué entre los dvd y lo encontré rápidamente –¿Esta, verdad? –se lo mostré.
-Sí –respondió –Ese mismo.
-Parece viejo…
-Es una película de 1939, Isabella –aclaró sonriendo.
¡Edward había sonreído! ¡Imposible!
-¿Y veremos esto? –hice una mueca con mis labios.
-¿Qué problema tienes?
-Es solo que… nunca he visto una película así…
-¿Así?
-Vieja –aclaré riéndome.
-Te gustará, lo prometo –susurró.
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-La película más larga que he visto, sin dudas.
-¿Y, te ha gustado?
Sequé mis lágrimas –Pues sí.
-¿Estás llorando?
-¿Quieres que te haga un té? –pregunté levantándome del sofá.
-Claro –respondió intentando no reír.
-¡Oye! No te burles de mí, soy una persona muy sensible…
-Lo he notado –sonrió.
Minutos más tarde
-¿Qué tal? –Jasper cruzó la puerta.
-Todo bien –abrí mis ojos y sonreí.
-¿Qué es esa expresión?
-Edward me ha pedido disculpas –susurré dando saltos de alegría.
-¿Qué? –se quedó paralizado.
-Que le he pedido disculpas –apareció Edward detrás de mí.
-¡Imposible! ¡No lo creo! ¡No lo creo! –comenzó a reír –¡Lo has domado, Isabella!
-Oye –Edward se puso serio.
-No lo pongas de mal humor –negué con la cabeza.
-Bien, vamos a movernos un poco –Jasper llevó a Edward a la piscina.
-Bien hecho, señorita –Carmen me felicitó –Alguien debía ponerle los puntos algún día.
-En el fondo, Edward es un buen muchacho –sonreí.
-¡Muuuuy en el fondo! –exclamó.
-¡Carmen! –la reté.
-Kaure lo dijo…
-¿Qué dijo Kaure?
-Que usted lo cambiaría –susurró señalándome.
-¿Cambiarlo? Mañana veremos cómo está su humor –ironicé.
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Al día siguiente
Lluvia, odio la lluvia.
-¿Dónde están mis botas rojas? –pregunté ingresando a la habitación de mi madre.
-No lo sé –se encogió de hombros.
-Afuera está lloviendo, las necesito –hice puchero con los labios.
-Fíjate debajo de la cama, ya no hay lugar para tus zapatos, Bella –bufó.
-¡Sí! ¡Aquí estaban! –revisé bajo mi cama.
Me puse una falda azul tableada con tul por encima, una blusa blanca con lunares azules, cancanes negras y las botas de lluvia rojas.
-¿Puedo llevarme tu paraguas? –pregunté a Alice.
-Sí –afirmó tapándose con la frazada –¡Apaga la luuuuuz! –gritó luego.
-Ya me voy, ya me voy…
-¡Que tengas un buen día, cariño! –exclamó mi madre despidiéndome.
-Adiós, mamá –crucé la puerta, abrí el paraguas y caminé hacia la parada de autobús –¿Por qué querido clima? –miré al cielo, estaba negro.
-¡Isabella! –me encontré en el bus con Emily.
-¡Oh, Emily! ¡Qué alegría! –la abracé.
-¿Cómo te ha ido con Edward?
-No muy bien, pero creo que a partir de ahora nos irá mucho mejor… o eso espero –crucé mis dedos.
-Siempre ha sido un muchacho difícil, pero desde el accidente ha sido peor.
-¿Sabes algo de su ex novia?
-Sí, sé que la joven lo dejó –comentó.
-Terrible y cruel –respondí.
-¿Te da lástima, cierto?
Asentí.
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Al llegar a la mansión, me crucé con el señor Cullen.
-Buenos días –lo saludé.
-Edward está algo… malhumorado hoy –aclaró –Lo dejé durmiendo.
-Oh…
-Buena suerte, Isabella.
Asentí –¿Gracias? –dudé de mi agradecimiento.
Dejé mi paraguas en la cocina y me dirigí a la habitación de Edward.
-¿Edward? –ingresé a su habitación sigilosamente, se había quedado dormido.
Noté que había un álbum de fotos fuera de lugar en su aparador, lo tomé con curiosidad y le eché un vistazo.
Edward se veía tan feliz en esas fotos.
Parecían unas vacaciones con… con su novia.
Se me escapó una lágrima.
-Hola –la voz de Edward me sobresaltó.
-Edward –se me cayó el álbum al suelo.
-¿Mirando viejas fotos? –preguntó irónicamente.
Lo ayudé a sentarse.
-¿Cómo te sientes hoy?
-Mal –susurró.
-¿Te duele algo?
-Rosalie va a casarse –aclaró su voz.
-¿Rosalie?
-Mi ex…
-¡Oh! –abrí la boca asombrada.
-Con Emmett –puso sus ojos en blanco.
-¿Estuviste mirando esas fotos? –señalé el álbum.
-Mi madre –aclaró –¿Sabes quién es Emmett?
Negué.
-Mi amigo –lanzó una risita nerviosa.
¿Su amigo iba a casarse con su ex novia? ¿Pero qué clase de amigo era ese?
-¿Y cómo lo supiste?
-Llegó eso –con sus ojos me indicó el escritorio.
Había llegado una invitación a la boda.
-Bien –susurré atónita.
-Quisiera dar una vuelta hoy –musitó.
-¿Quieres salir? –sonreí.
-No te emociones tanto, Swan –bufó.
-Okey, no me emocionaré –mordí mi labio inferior para evitar sonreír –Solo podemos pasear por el jardín interno, afuera está lloviendo –aclaré luego.
-Está bien.
Lo pasé a la silla con dificultad, Edward pesaba bastante, le coloqué una manta en las piernas para que no sintiera frío y nos dirigimos al jardín trasero que tenía un gran toldo.
-¿Estás cómodo? –pregunté levantando mis cejas.
-Tu emoción comienza a enfermarme…
-Okey, me calmaré, me calmaré –respondí sentándome en una silla a su lado.
-¿Te gusta la lluvia? –preguntó.
-No –negué varias veces –No me gusta lo frío, lo húmedo…. guacala –saqué la lengua.
Se sonrojó –A mí antes me gustaba la lluvia.
-¿Ya no?
-El día del accidente –aclaró.
-Oh… lo lamento… yo no quise…
-Está bien –me miró de reojo.
-Bailaré debajo de la lluvia ¿Qué dices? –me reí.
-No creo que lo hagas –susurró.
Me levanté de la silla y corrí fuera del toldo.
-¡Está muy fría! –exclamé girando.
Edward POV
Oí su risa en cámara lenta.
-Creo que buscaré una toalla –se me acercó empapada.
-Sí –respondí mirándola fijamente.
-Ahora vengo –aclaró ingresando a la casa.
Con mis dedos encendí la silla y me dirigí a la lluvia.
Cuando la primera gota rozó mi rostro, cerré los ojos y recordé ese día.
-¡Edward! –Bella corrió hacia mi desesperada –Podrías enfermarte –me empujó bajo el toldo.
-Solo deseaba sentir la lluvia.
Sus labios me regalaron una sonrisa.
-¿Quieres ver una película?
-Sí, me gustaría –admití.
-Traje una película, mi película de amor favorita –sacó un dvd de su bolso.
-¿Amor ciego? –leí.
Asintió –¿La vemos?
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-¿Estás llorando, otra vez? –la miré.
-Soy…
-Muy sensible, ya lo sé –respondí.
-¿Te gustó la película?
-Pues… sí, es diferente.
-Son tan tiernos –susurró.
-¿Los gorditos?
-No digas así, Edward –se puso seria.
-Bueno, lo lamento, no quise ofenderte.
-¿Qué quieres decir con ofenderme? –se levantó de la silla.
-Bueno, tu falda explotó ¿recuerda? –intenté no reírme.
-¡Que gracioso, Edward, que gracioso! –puso sus ojos en blanco.
-¿Esa falda no explotará también, cierto?
-No almorzarás hoy –bufó.
-¡Que risa! –lancé una carcajada.
-¿Edward? –mi madre ingresó a la habitación.
-Hola madre –susurré.
-¿Estás riéndote? –se quedó paralizada.
-Ayudaré a Kaure a preparar el almuerzo –interrumpió Bella.
-¿Cómo te sientes?
-Bien –respondí.
-¿Quieres que la lance a la basura? –tomó la invitación a la boda.
-No, déjala ahí –ordené con seriedad.
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-Ya me voy, que tengas un buen día –susurró Bella despidiéndose.
-Bella –jadee.
-¿Quieres algo? –se acercó.
-No… no me siento bien –temblé.
Me tocó la frente con sus pequeñas y delicadas manos –¡Tienes fiebre!
-Estoy incomodo –susurré intentando tragar la saliva que se me escapaba por la comisura de los labios.
-Te ves muy mal… ¡llamaré a tu madre!
-¿Salió?
-Sí, ella dijo que tenía una cena esta noche, pero que yo podía irme, Kaure se quedaría contigo ¡maldición! ¡Gracias a Dios que no me fui! –tomó el teléfono y marcó el número de mi madre – Señora Cullen, lamento molestarla, pero Edward tiene fiebre –aclaró.
-Cálmate Swan –jadee intentado reír.
-¡Sí, claro, llamaré a la ambulancia ahora mismo! –exclamó.
-¿Ambulancia? No, no, Bella, no quiero ir al hospital…
-Tranquilo –me acomodó la almohada.
-No quiero –supliqué.
Bella POV
A los pocos minutos llegó la ambulancia
-Tiene la fiebre muy alta –aclaró el médico.
-¿Por qué? –pregunté.
-Isabella –Jasper me picó el hombro.
-No sé qué pasó, estaba bien, y cuando estaba por irme, de repente…
-Calma –interrumpió –Suele suceder, tiene las defensas muy bajas, su cuerpo no es muy fuerte… y es común que suceda esto –intentó calmarme.
-Me asusté tanto –mordí mis uñas.
-¡Bells! –Alice corrió hacia mí –¿Qué sucedió?
-Lo están revisando –respondí tomándola de las manos.
-¡Oh, hermana!
-Me asusté tanto –repetí.
-Hola –Jasper estiró su mano hacia Alice.
-Hola –respondió ella sonriéndole –Soy Alice, la hermana de Bella –aclaró.
-Encantado –asintió devolviéndole la sonrisa.
¿Me parecía a mí o a Alice le había interesado Jasper?
-¿Quieren un café? –preguntó luego.
-Un té –pedí.
-Igual –respondió Alice.
-Tres té –Jasper mordió su labio inferior de forma nerviosa.
-Está ñam ñam –Alice puso sus ojos en blanco y gruñó.
-Estas embarazada, mujer –señalé su vientre.
-¿Y qué? –rió –¿A todo esto, quién es él?
-El enfermero de Edward, Jasper –comenté.
-¡Aún estás temblando, Bells! –me frotó con sus manos.
-Me asusté… cuando lo ví así – rasqué mi cuello –Me asusté –suspiré.
-¿Y sus padres?
-Están dentro con él –señalé la sala.
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Al día siguiente cerca del mediodía
-Bella –susurró la voz de Edward.
-Oh, Edward –dejé mi libro a un lado y me acerqué.
-¿Qué haces aquí?
-Vine a verte –sonreí.
-Eres una maldita sentimental –jadeó.
-Tu mal humor ha vuelto –levanté mis manos hacia el cielo.
-Solo bromeaba –intentó sonreír.
Intentaba sonreír, sus labios hacían una especie de mueca hacia arriba que no llegaba a ser una sonrisa, pero era tan… tan dulce.
Me quedé mirándolo anonadada.
-¿Por qué me miras así?
-¿Qué? –volví a la tierra.
De verdad, ¿por qué lo miraba así?
-¿Por qué me miras así? –repitió.
-¿Así? ¿Así, cómo? –me puse nerviosa.
-Me gusta tu mirada, cisne –lamió sus labios.
Sonreí avergonzada –Eres un tonto –intenté no reírme.
-¿Qué traes puesto? –levantó la ceja derecha.
-Un vestido rosa –sonreí.
-Es rosa vómito –tosió riéndose.
-¡Oye! Es de mi hermana… se lo robé –bufé –Además no parece vómito, Edward –gruñí acariciando el vestido –Quería venir más formal, la falda que iba a ponerme… bueno a mi madre le pareció –hice una pausa –Informal –tragué saliva.
-Ridícula debe haber dicho, ridícula –interrumpió.
-Y yo que pensé que hoy estarías más callado –me coloqué el dedo índice sobre los labios.
-Tengo ganas de molestarte…
-Lo he notado, Cullen –asentí.
-Pero me gusta, te queda… bonito –susurró luego.
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Nota de autora
Antes que nada quiero aclarar que sí, me equivoque en la definición. Edward no es parapléjico, sino tetrapléjico.
La próxima actualización será en la semana del 13 de febrero para quienes preguntan. Lamento si los hago esperar mucho, pero será un capítulo más largo.
