Hola a todos otra vez! Disclaimer: -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Muchísimas gracias a todas las personas que han leído (L) De verdad, muchas gracias! (:
Sobre todo, gracias ultra mega especiales (y con mucho amor!) a kmil-chan y lucia-nami14, que se tomaron la molestia de comentar lo que les parece esto hasta ahora ^^Este capítulo está narrado desde la perspectiva de Mihashi.
Gracias por estar aquí y darle oportunidad ;w;
−¡Es suficiente! Dile al entrenador que estás lastimado y que te cambie por Kanou.
−…P-pero…no estoy lastimado…¡Puedo seguir lanzando!
−¡Ya lo sé! ¡Pero por tu culpa estamos abajo por ocho carreras, Mihashi!
−Hatake…-kun….p-por favor…¡d-déjame seguir lanzando! ¡Puedo hacerlo!
−¡No, no puedes! ¡Ya hemos perdido tres partidos por tu culpa!
Poco a poco, todo Mihoshi estaba alrededor del montículo. Los gritos del cátcher habían logrado llamar la atención de todos los presentes en el campo.
Era el cuarto partido que tenían ese verano. Su primer verano como equipo. Y hasta ahora, estaba resultando un rotundo fracaso. Nadie estaba muy contento con él como el "as". Desde un comienzo, desde que entró al equipo, la disposición con sus compañeros se vio afectada sólo por ser quien era, pero él pensaba que podría cambiar eso con el tiempo. Claramente estaba equivocado.
"Si eres tan bueno no necesitarás señas, ¿no?". Fue la bienvenida del cátcher titular. Ello fue lo más amable que llegó a escuchar de él alguna vez, ya que luego de que lanzara para él por primera vez, surgieron'comentarios' como ‹‹¿Estás bromeando? ¿Esta es una bola rápida?››, ‹‹Con estos tiros no ganaremos ni un solo partido.››, ‹‹Hasta un niño de primaria sería capaz de batearte.›› Y siempre, siempre con ese tono áspero y amargo que sólo le dedicaba a Mihashi.
Y ahora, estaba ahí, sobre el montículo, con Hatake enfrentándolo y todo el equipo rodeándolo. Era presa de todas las (iracundas) miradas de sus compañeros. Baja de la octava entrada, perdían por doce carreras. Remontar parecía imposible, y el hecho de que todos los bateadores le dieran a los tiros de Mihashi, no ayudaba en (absolutamente) nada.
−A-aún…p-puedo…lanzar...
−¡Eres un inútil! –bramó y le dio un empujón. −¡Haz lo que quieras! ¡Pero no quiero escuchar tus lloriqueos cuando perdamos el partido, ¿oíste?! – gritó regresando a home. Él ya tenía el rostro bañado en lágrimas, sollozaba, y temblaba levemente.
El resto del equipo se dispersó, ya resignados a la derrota, comentando lo desgraciados que eran por tener un pitcher como él. Volteó para confirmar la desilusión y el enfado de su equipo, que volvía a sus respectivas posiciones con fastidio. Sollozó volviendo la vista al cátcher y bateador. Hatake parecía ausente, pero su mirada era aterradora.
Si no lograba tres strikes, tendría que vérselas con todo Mihoshi. ‹‹Puedo hacerlo…¿verdad?›› se decía inseguro. Qué sensación tan desgarradora. No lograba sentirse cómodo en el montículo, y esto era doloroso. Se suponía que el disfrutaba estando allí…
.
−¡Mihashi!
Se sobresaltó nervioso y asustado al ver y oír a Abe tan cerca suyo. El cronómetro y la tabla de "lectura rápida" se tambalearon entre sus manos hasta que ambos cayeron.
−¡L-lo-lo s-siento! – se apresuró a responder sin entender la situación. Tomó el cronómetro mientras que el pelinegro tomaba la tabla. ‹‹¡Se ve molesto!¿Hice algo mal? ¿¡Olvidé hacer algo!? ¿Dije algo malo?...››
−Te pregunto si has dormido bien. –repitió (aparentemente) alejándose un poco, con tono exasperado.
−Eh..sí. –asintió nervioso. ‹‹No quiero que se enfade conmigo››
−Estás mintiendo, ¿no? – afirmó serio. Él suspiró resignado con la mirada gacha. −¿Estás preocupado por el partido de mañana?
En seguida sus ojos ensombrecieron; sintió como si un millar de flash backs desfilaran delante de sí.
−Mihashi, ¿te estás divirtiendo en este equipo? – su voz lo sacó de sus pensamientos, pero permaneció inmóvil. – Incluso en los entrenamientos siempre estás nervioso. Es el cuarto día del campamento de entrenamiento, pero no siento que me haya acercado a ti.
‹‹…¿acercarse…a mí?›› repitió en su mente. ‹‹…también siento que no he podido estar muy cerca de él…además de los entrenamientos…c-casi…no hablamos…›› se dijo con tristeza.
−Y cuando hablo contigo, no me respondes honestamente. –continuó. –Ahora mismo me preocupo por ti y me mientes.
‹‹¡P-p-pero…! Y-yo …yo no quiero ser una molestia…no es que quiera mentirte.›› respondió en sus pensamientos a la par que empuñaba las manos contra sus rodillas. Oh, las lágrimas volvían a abrirse paso.
−¡Y ahora parece como si me estuviera metiendo contigo ¿no?! –espetó levantando la voz. Se oía molesto…muy molesto. Alcanzó a distinguir que se ponía de pie. –Te voy a decir una cosa−advirtió serio. –Mañana vas a lanzar tal y como te indique, sin usar toda tu fuerza. –Era una amenaza. Claramente lo era. Dolía. –Si no, perderemos. – agregó alejándose.
Temerosamente, giró su rostro, lo suficiente como para seguir al cátcher con la mirada, que llegaba junto a Hanai. Las lágrimas, gruesas y pesadas, seguían escurriendo por sus mejillas. ‹‹Parece que…haga…lo que haga…se enfadará.›› pensó con terror. Volteó bruscamente hacia el piso, donde contemplaba sus rodillas. ‹‹Tengo miedo de que Abe-kun me odie…›› pensó con un punzante dolor en el pecho. ‹‹Si Abe-kun me odia…no querrá hacerme señas…si eso pasa…entonces…no habrá servido de nada dejar Mihoshi…›› Se puso de pie y salió. Esperaría afuera hasta que llegara la hora de dormir (sólo para "no dormir". Estando a tan poco del partido…sería imposible).
.
−Ha sido un golpe duro…pero sabíamos que el rival era fuerte. No tienen por qué deprimirse. No le den más vueltas al asunto y cámbiense. Los esperaré en el autobús. No habrá práctica hoy, así que siéntanse tranquilos.
Dicho eso el "entrenador" se retiró de los vestidores, dejando al equipo a solas. La tensión inundó el ambiente durante lo que fue una breve pausa.
−Bien hecho, Mihashi.
−Sí, lo hiciste de nuevo.
−¡Si sabes que eres tan malo deberías dejar que Kanou juegue en tu lugar!
−No has hecho más que hacernos perder. Siempre.
−No sirves para ser pitcher.
−¡Estoy harto de perder por tu culpa!
Así, uno a uno iban vomitando una sarta de insultos dirigidos al ojimiel, que, con cada uno, iba dando un paso hacia atrás, hasta que finalmente, quedó estampado contra la pared. Tenía miedo, podía palpar el desprecio de cada uno de ellos. Tal vez tenían razón. Sus ojos lagrimearon y su respiración se entrecortó. Se había formado un semicírculo entorno a él, de modo que podía apreciar mejor cada una de las "opiniones" de sus compañeros. Sus rodillas cedían poco a poco, iba a desplomarse en cualquier momento.
Hatake llegó frente a él, abriéndose paso entre los demás; terminó cayendo al piso. El cátcher se puso a su altura y le vio con ira. Golpeó con fuerza al costado derecho de su cabeza, lo que hizo que el pitcher se escondiera tras sus rodillas. –Espero que estés satisfecho. –afrentó con furia contenida. Bajó su puño hasta su hombro y presionó con fuerza (con mucha fuerza). Mihashi no se atrevió a moverse y gimió de dolor entre sollozos, sin levantar la mirada en ningún momento. –Tú…¡Eres un inútil que no sirve para ser pitcher! –gritó sin deshacer el agarre. −¡Ni siquiera te esfuerzas con lo malo que eres! ¡Me das asco! ¡Si tienes algo de dignidad, deja el equipo AHORA!
−¡Basta! –irrumpió el único que no era partícipe de aquella masacre. Al instante Hatake soltó a Mihashi, lo que a su vez, hizo que éste llevara su siniestra hasta su hombro herido. –Deténganse.
‹‹Kanou-kun…›› pensó sin moverse ni un ápice. No era capaz de volver la vista al frente, no todavía.
−¿Por qué estás de su lado? ¡Gracias a él perdemos cada partido, y no puedes tomar su lugar!
−¡Mihashi es el as de nuestro equipo, Hatake! –gritó, sorprendiendo a todos los presentes. −¡Acéptalo de una vez!
−¡Imposible! –replicó. −¡Nunca aceptaré a alguien que se aprovecha del cargo de sus familiares para ser el as! ¡Ni siquiera sirve para esto!
−¡Ya basta! No estás solucionando nada.
−La solución es que él se vaya, porque nunca va a ser un buen pitcher.− ultimó gélido.
Dicho eso, pudo oír el estruendo de una puerta cerrándose. Momentos más tarde se oían pasos alejándose y nuevamente, el sonido de la puerta.
−Mihashi…− llamó. Temblando, levantó su rostro lentamente. Vio una sonrisa triste en el pitcher relevista. No pudo hacer más que seguir llorando mientras el otro le acariciaba el cabello sutilmente. –Tranquilo, vamos a ver cómo está tu hombro ¿sí?
Ya estaban en su segundo año, y las situaciones como ésta, no cesaban. Se empeñaba en creer que en el siguiente partido podría cambiar todo aquello con una victoria. Lo que no sabía es que, sin un equipo que lo apoyara, sería imposible, y no sólo para él, sino para cualquier pitcher.
.
La mañana llegó luego de una larga y tortuosa noche llena de autoflagelación mental. Todo el equipo comenzaba a moverse ante los primeros rayos del sol. Parecían entusiasmados, algunos hasta ansiosos por su primer juego.
El tiempo pasaba muy rápido para él. Tenía miedo, estaba asustado. No estaba listo para reencontrarse con sus ex compañeros. De un momento a otro ya se encontraba en el bullpen con Abe, lo que sólo indicaba lo cerca que estaba de ver a Mihoshi otra vez. Respiraba con dificultad y sentía sus movimientos lentos y torpes, era consciente de que el calentamiento estaba resultando nefasto, lo que sólo lograba ponerlo aún más nervioso. Además, el ligero temblor de sus manos no desaparecía desde hace algunas horas y cada ciertos lapsos su campo visual se difuminaba.
Algo puso sus sentidos alerta.
Se oyeron varias voces y pasos acercándose. Tembló.
−¡Hey, Mihashi!
‹‹Kanou-kun. L-Los demás… ¡e-e-están aquí!›› pensó, y automáticamente huyó a toda velocidad de ahí.
No supo cómo llegó hasta las afueras del cuarto del club, lo notó cuando la pared le obstruía el camino. La vio un segundo y puso en cuclillas, abrazando sus rodillas. ‹‹No puedo…no estoy preparado para verlos, a ninguno….¿cómo voy a jugar contra ellos…d-después…d-después de todo lo que ocurrió…esos años?›› pensó lanzándose a llorar con los ojos cerrados fuertemente. ‹‹No puedo…Abe-kun…›› −Lo siento, lo siento− decía en voz alta. La imagen de la entrenadora y de sus actuales compañeros se reflejó en su mente. ‹‹…ellos han sido…muy amables conmigo…›› −Lo siento, lo siento, lo siento. – alternaba sus pensamientos con sus palabras, aterrado.
−Oye.
Y al oír esa voz todas las reacciones de su cuerpo se detuvieron por un instante. Volteó lentamente y llevó la vista hacia arriba. –H-Ha..Ha-Hatake…-kun…−murmuró nervioso.
−Como siempre tu forma de hablar me jode. – Hablaba tranquilo, pero con un aura oscura y peligrosa rodeándole. Al oírlo terminó de voltearse, cayó y llevó ambas manos hasta su boca, presionándola con fuerza. −¿Por qué sigues siendo pitcher? Es más ¿por qué has venido a jugar contra nosotros? – luego, dio un par de pasos para acercarse al castaño, amenazante. Con cada paso el ojimiel se encogía más y más, hasta que quedó con las rodillas contra su rostro. –Sabes perfectamente lo que opinamos de ti ¿no?
Luego de ello todo comenzó a nublarse. Un estruendoso golpe resonó a un costado suyo. Tenía miedo. Ya no quería oír nada más, y no podía evitar sollozar. Tenía los ojos fuertemente cerrados. Abrió lentamente uno de ellos para ver junto a él una de las fuertes y robustas piernas, demasiado cerca suyo. Volvió a cerrar los ojos con fuerza, esperando a que, en algún momento, todo terminara.
Oyó un par de gritos más. Gritos llenos de rabia y odio. Dolía, pero sentía miedo más que cualquier otra cosa. De seguro en cualquier momento lo golpearía o algo así. ‹‹Después de todo, me lo merezco.››
−¿Mihashi?
‹‹¡Abe-kun!›› pensó feliz y aliviado, pese a que aún temblaba.
−Nos vemos, Mihashi. –soltó con desprecio mientras se retiraba y dejaba a solas a los dos de Nishiura.
−¿Romperte el brazo? ¿Qué quiso decir?
‹‹Oh…eso. Siempre se arrepintió de no haberlo hecho…›› pensó recordando uno de los tantos incidentes en que se vio involucrado.
−Hey, si pasó algo tan grave, guardártelo no sirve de nada. –dijo arrodillándose frente a él, aparentemente preocupado.
¿Estaría bien contarle? Abe no tenía por qué cargar con los errores que él había cometido en el pasado.
Qué más daba.
Se sentía horrible, no podía controlar el temor que inundaba su cuerpo, y el cátcher estaba ahí, para él.
−Ha-Hatake-kun…intentó que….Kanou-kun lanzara…siempre lo hacía…−comenzó. No dejaba de llorar y hablaba entre sollozos. −p-pero…y-yo n-nunca….me bajé del montículo…a-así que…
−¿¡Así que dijo que te rompería el brazo!? –preguntó alzando la voz. Mihashi asintió de modo imperceptible.
−…pero, no lo hizo−continuó. –Además..-n-no es culpa de Hatake-kun…porque…Kanou-kun es un buen pitcher− El llanto cobraba más fuerza a medida que hablaba; aún mantenía la misma posición y sus ojos fuertemente cerrados. – Todos estaban h-hartos de mí…todos me odiaban mucho…y querían a…Kanou-kun…a-así que…
Seguía llorando, sollozando e incluso, hipando de vez en cuando. Se sentía demasiado miserable. Recordar por todo lo que había tenido que pasar en Mihoshi, todos los desaciertos de su parte…y el hecho de que, sin lugar a dudas, sus ex compañeros de equipo tenían razón respecto a él. No importaba cuánto practicara, ni cuánto disfrutara el béisbol. Era un fracaso. Y no sería capaz de pararse en el montículo. No era capaz. No lo era. Sólo era un inútil sin talento y sin lo necesario para ser un buen pitcher.
Sus ojos se abrieron de golpe. Levantó su rostro para encarar a Abe, que le había cogido la mano y la había acercado hasta él, dejando ambas manos unidas entre ambos.
‹‹Se siente muy cálido…›› pensó sin salir de la sorpresa inicial.
−Está bien. Eres un buen pitcher.
Una pequeña pausa.
‹‹¿…Eh?›› Le vio por unos cuantos segundos con desconcierto puro en la mirada. ‹‹…¿por qué me dice eso ahora? …Acaso…acaso ¿siente lástima por mí?›› Esa era la única respuesta coherente que podía concluir. Entonces, de forma extraordinaria, sus ojos comenzaron a lagrimear todavía más.
−¡…E-es mentira! –alegó lloriqueando.
−¡Eres un buen pitcher!
−¡Estás mintiendo!
−¡Te digo que eres un buen pitcher! –gritó molesto.
−¡Mentiroso! – lloriqueaba cada vez más alto. Sollozaba e hipaba con fuerza, ya sin contenerse. ‹‹De seguro Abe-kun ya se dio cuenta…de lo inútil que soy lanzando…››, −…c-como pensé…que alguien como yo…sea pitcher…− ‹‹…no tiene…sentido…y-yo…›› −…n-no sirvo…pa-ra e-esto…− ‹‹Mis tiros son lentos…cualquiera…puede batearlos…››
Alternaba entre sus pensamientos y sus palabras sin ser consciente de ello. Y por supuesto, sin dejar de llorar en ningún momento. Estaba tan sumido en su autodesprecio que pasaba por alto el énfasis con que le hablaba el cátcher. Recuerdos dolorosos y partidos nefastos (gracias a él) era todo lo que llegaba a su mente. Dejó su antebrazo libre frente a sus ojos, los restregaba de tanto en tanto en un vano intento por detener sus lágrimas.
De pronto sintió que el pelinegro intensificaba el agarre, y por un breve momento, sintió pavor ‹‹…no…Abe-kun me odia.››, pero antes de pensar algo más, sintió un leve temblor en su mano. Levantó la vista…y quedó desconcertado: Abe seguía frente a él, pero sus profundos ojos se perdían en algún punto del suelo mientras dejaban salir copiosas lágrimas. ‹‹¿..Qué…?››
−Eres…un buen pitcher. –susurró, luego, secó sus lágrimas con su mano libre. Mihashi detuvo su llanto y su cuerpo se relajó –Y no es sólo como pitcher−agregó−, también me gustas como persona.
Instantáneamente contuvo la respiración. Sus latidos comenzaron a golpear con fuerza su pecho.
−¡Porque te esfuerzas mucho! –explicó alzando la voz.
‹‹¿Le gusto?›› pensó embobado. ‹‹...¿Yo?... ¡Le gusto! ¡…yo! ….y esta vez…me ha dicho que le gusto como persona…›› se decía…¿emocionado? ¿feliz? Algo así debía ser. Aún no olvidaba el día en que lo conoció, ni tampoco sus palabras. Sumarle lo que acababa de confesarle simplemente era…‹‹Un momento›› se dijo sorprendido, deteniendo lo que fuese aquello que pasaba por su mente (y corazón). −¿Crees…crees que me esfuerzo mucho? –preguntó incrédulo.
−Sí− asintió serio, sorprendiéndolo.
−A..a-a mí…me gusta ser pitcher. – hablaba con temor, sin estar seguro de si podía ser tan abierto con el cátcher.
−Lo sé. – y volvió a asentir, manteniendo firme el agarre entre sus manos y transmitiéndole una seguridad que jamás había sentido con nadie.
−¿¡En serio!? ¿¡Abe-kun, lo sabes!? – dijo ansioso alzando su voz (emocionado).
−¡Sí, lo sé! –volvió a asentir, enfático.
−Y…y a-además…y-yo…¡Quiero ganar! –declaró, con el corazón latiendo a mil y un extraño y sofocante calor recorriéndole de pies a cabeza.
−¡Ganaremos! –afirmó.
‹‹Abe-kun no me odia ¡No está harto de mí!›› concluyó anonadado. ‹‹Él…de verdad…me está aceptando por lo que soy…››
Quedó sobre sus rodillas y se arrastró ligeramente sobre ellas para acercarse al ojigris. Apoyó su mano libre sobre el suelo y se inclinó para contemplarle mejor. ‹‹Está hablando en serio.›› pensó conmovido. Le era difícil de creer. Sólo recordar al que había sido su anterior cátcher le daba a entender que Abe no podía (o quizá, no debía) tener tantas esperanzas en él. Pero no. Él estaba ahí, diciéndole que lo comprendía y que creía que podían ganar juntos.
"Te convertiré en un auténtico as".
También recordó las palabras que le había dicho el día en que se conocieron.
No dejaba de observarlo a los ojos, como para confirmar (más si era posible) que todo eso estaba pasando, que era real. Su corazón aún latía a toda potencia y su respiración se hallaba errática. Ya no temblaba, no tenía miedo. Además….además, el calor de su mano le hacía sentir algo parecido a breves, pero constantes, descargas eléctricas, que lo recorrían por completo. Sumado a eso, tenía una sensación cálida en su pecho; era muy confortante.
−A-a….a mí…¡también me gustas un montón, Abe-kun! – soltó con una mezcla de admiración y emoción, respondiendo (por fin) al agarre entre ambas manos (lo que no pasó desapercibido para ninguno).
−…G-gracias…− respondió... ¿nervioso? Aún sin soltarse, marcó un poco más de distancia entre ambos. Se veía similar a otras actitudes que el cátcher ya había tomado para con él en una o dos ocasiones. Tal vez se sentía incómodo….o tal vez él había hecho algo mal. Pero, en este momento, qué importaba. Creía en Abe, en las palabras que había dicho y en cómo le hacía sentir, y se aferraría a ello.
−Bien, es hora de irnos. –agregó poniéndose de pie, halando levemente su mano para incitarle a hacer lo mismo. –Antes del partido ¿puedes darme las estadísticas de cada bateador?
−¡Sí! –exclamó enérgico, poniéndose de pie de un brinco.
Se observaron algunos minutos antes de decidir ponerse en marcha. Sus manos aún se mantenían unidas entre ambos. Parecía como si el más alto quisiera hacer (o decir) algo más…Sin embargo, no ocurrió nada. Fuera de penetrarle con su profunda mirada, no ocurrió nada más. Se pusieron en marcha (para su tristeza) deshaciendo el agarre entre sus manos.
Se dirigían al dugout, junto con los demás.
Aún estaba nervioso, pero sentía mucho más valor y coraje para enfrentar a sus ex compañeros. Ahora, sólo debía dar lo mejor de sí para no decepcionar a la entrenadora, ni al equipo, ni mucho menos (por supuesto) a Abe. Lo daría todo por él.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Muchas gracias por llegar hasta acá!
Gracias por haberle dado una oportunidad, en serio (:
Lamento si se hizo tedioso. Oh, y también lamento no haber improvisado más con este momento de la historia .w. [digo, es tan hermoso...hay un mundo de posibilidades (L)], y también lamento si quedó muy aburrido.
En fin. Como dije, gracias!
Son libres de hacer cualquier crítica, comentario u opinión. Lamento si hubo muchos errores u.u
Gracias (L)
