Hola chicos/as, lamento haber tardado tanto pero he tenido que activar los poderes de final de semestre para poder pasarlo xD ya solo quedan 2 semanas y retomaré el ritmo de antes c': por ahora les dejo con el cap 4!
-De acuerdo, te lo diré… pero antes de ello voy a pedirte una cosa…- dijo Armin, logrando confundir un poco a la azabache.
Mientras tanto…
Eren había terminado su cena, la nueva guardaespaldas tenía cierto parecido con Mikasa, en el sentido que era igual de seria y callada que la azabache en los primeros días, aun así, el castaño trataría de sacarle conversación.
-Y… ¿de dónde eres?- preguntó él, sentado aún en la mesa del comedor, posando sus ojos esmeralda en la rubia. Ella lo miró de manera neutral unos instantes y después desvió su mirar hacia el suelo.
-Con todo respeto, no creo que eso importe- le respondió, sin interés de entablar alguna conversación.
-Vaya, eres una persona reservada, ¿cierto?- insistió Eren, acariciándose el mentón como si fuese una especie de detective.
-Si lo percibe, ¿Por qué sigue preguntando?- le interrogó ella, cruzándose de brazos sin parecer molesta o incómoda.
-Bueno, las personas calladas y misteriosas llaman mucho mi atención, me dan mucha curiosidad, por ello intento conocerlas- respondió el castaño, sonriéndole ligeramente, la rubia lo observó por el rabillo del ojo, curvando sus labios en una sonrisa apenas visible.
-Ya veo… tenga cuidado, recuerde que la curiosidad mató al gato- dijo Annie, en un tono un poco sombrío, como para tratar de intimidarlo.
Eren estaba por seguir con ese jueguito de intentar conocer más sobre aquella rubia misteriosa, hasta que Mikasa irrumpió en el comedor.
-¿Supiste para qué te quería el jefe?- preguntó Annie a la recién llegada. La azabache la miró en silencio unos segundos para después asentir con la cabeza.
-No era nada de importancia- dijo Mikasa, colocándose junto al castaño.
-No creo que él te llame por un asunto sin importancia- comentó la rubia., encarándola.
-Pero así fue- respondió tajante la azabache, ambas chicas se miraron a los ojos, Eren pudo percibir como el ambiente se tornaba tenso.
-¡Oigan!, creo que ha sido un día muy largo el de hoy, será mejor que vayamos a descansar, ¿no creen?- dijo el castaño, interponiéndose entre ambas con una nerviosa sonrisa.
Ambas lo miraron un poco desconcertadas, pero al regresar su mirada una a la otra, de nuevo ese ambiente afloraba.
-De acuerdo…- dijo Mikasa, para cortar con esa situación. Eren suspiró con alivio, mientras tomaba a la azabache de la mano para llevársela de aquel sitio.
-Muchas gracias por la compañía, Annie, nos veremos mañana- se despidió el castaño, la mencionada no dijo nada, solo se dio la vuelta y se retiró en silencio del comedor.
Tras ser arrastrada unos cuantos metros, Mikasa se soltó del agarre del castaño, cruzándose de brazos con el ceño fruncido.
-¿Por qué hiciste eso?- preguntó ella, visiblemente irritada.
-Oye… te ves muy linda cuando te molestas- dijo Eren, pensando en voz alta para su desgracia.
-¡¿QUÉ DEMONIOS?!- gritó furiosa, tomando al chico por el cuello de su camisa.
-N…No nada, i…ignora lo que dije, estoy loco jejeje- decía él, riendo nervioso.
-Si no fuera porque me pagan por protegerte, ¡te patearía el trasero aquí mismo!- amenazó, soltándolo para su tranquilidad.
-Tranquilízate, no entiendo por qué ella te cae tan mal- dijo Eren, rascándose la nuca siendo incapaz de entender los sentimientos de Mikasa.
-Yo nunca he mencionado que me caiga mal- alegó, dándole la espalda.
-Por favor… hace apenas unos instantes estoy seguro que se hubieran peleado de no ser porque te "arrastre" conmigo- decía el castaño, haciendo la seña de las comillas con sus dedos mientras hablaba.
-Es suficiente por hoy, me voy a descansar como bien dijiste- dijo la azabache, ignorando el comentario de Eren.
-¡Oye!, no puedes dejarme hablando solo, Mikasa… ¡Mikasa!- gritaba él, mientras ella caminaba rumbo a su habitación.
-Mujeres…- murmuró por lo bajo, después él también se retiró a su habitación.
Al día siguiente…
Había amanecido lloviendo, además, un aire frío soplaba fuertemente, meciendo la copa de los árboles de un lado a otro, Eren observaba desde la comodidad de su sillón como las gotas de lluvia golpeaban el cristal de la ventana de su sala, amaba los días así, eran muy relajantes para él, perfectos para tomar un chocolate caliente con algunos malvaviscos y leer un buen libro, como hacía frío, estaba envuelto en una manta. Mikasa le hacía compañía, sentada en el mismo sillón que él, lo único que tenía contra el frío eran unos guantes de color negro, tenía frío pero como siempre, nunca le pediría algo al chico, cuestiones del orgullo Ackerman.
-Mikasa- llamó el castaño.
-¿Qué quieres?- preguntó con desgano la azabache.
-¿Sigues molesta por lo de ayer?- le preguntó él, sorprendido de que aún le molestara la simple acción del día anterior.
Ella suspiró, antes de siquiera dirigirle la mirada –No, fue correcto lo que hiciste- dijo, haciendo una mueca con sus labios. Eren no dijo nada, solo se limitó a mirarla, desde hacía un tiempo que observarla se había vuelto uno de sus pasatiempos preferidos, claro, mientras ella no se diera cuenta.
-Tienes frío- le dijo, siendo más una afirmación que una pregunta.
-No, e…estoy bien- mintió inútilmente, pues al momento de hablar se delató.
-No seas orgullosa, estás viendo que me preocupas y tú no te dejas ayudar- mencionó el castaño, con el ceño ligeramente fruncido.
"Me preocupas", dos simples palabras que jamás en su vida pensó escuchar, un tono ligeramente rojizo apareció en las mejillas de Mikasa, sintió de nuevo ese extraño coctel de emociones en su interior, nunca lo había experimentado, y jamás imaginó que podría llegar a sentir nuevamente, ese castaño de ojos esmeralda había hecho que su vida diera un vuelco, le había hecho algo, ¿brujería quizás?, todo era tan confuso para ella, incluso había decidido no matarlo.
-¿Por qué?...- atinó a preguntar ella, tratando de no mostrar físicamente que tanto habían sido capaces de afectarle esas palabras.
-…Porque, me importas- le respondió Eren, desviando su mirada de ella, sonrojándose en el proceso.
-No entiendo… sólo soy tu guardaespaldas, se supone que la relación entre nosotros no debe ser más que de un guarura y su princesita a la que debe proteger- comentó, bromeando al momento de llamarle princesita al castaño.
-¡No soy una princesita!- exclamó indignado, cruzándose de brazos y haciendo puchero.
Mikasa sonrió ante la reacción del castaño, sin embargo, quería saber los motivos que él tenía para decir que ella era importante.
-Dime… ¿Por qué te importo?, no comprendo…- insistió ella, mirando fijamente a Eren.
-Porque… bueno ya te lo había dicho antes, pienso que eres alguien especial, siento que eres la única persona que puede comprender el dolor que he sentido desde hace mucho, compartimos momentos que me han hecho considerarte como algo más allá que mi simple guardaespaldas… no puedo expresarlo con palabras, pero creo que tú también sientes lo mismo que yo…- dijo el castaño, dedicándole una tierna sonrisa a la azabache.
Ella se quedó en silencio, lo estaba meditando, sentía el fuerte palpitar de su corazón a todo lo que daba, estaba tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando Eren acortó la distancia entre ellos. De pronto, sintió como envolvían algo alrededor de su cuello, sacándola de sus profundos pensamientos, entonces lo vio, él estaba tan cerca de ella, colocándole una bufanda roja en el cuello, por primera vez en su vida sintió estremecerse por la cercanía de aquel chico, esos ojos, esos malditos ojos se habían vuelto su perdición, siempre cayendo en ellos como abeja a la miel, definitivamente la brujería ya no le sonaba tan exagerada como posibilidad.
-¿Q…Qué haces?- le preguntó, siendo incapaz de alejarse a pesar de querer hacerlo.
-No voy a permitir que pesques un resfriado solo por estar de orgullosa, te dije que me preocupas, y si tú te niegas a cuidarte en cosas tan simples como estas, seré yo quien te cuide entonces- respondió, terminando de colocarle la bufanda.
-Tú… ni siquiera me conoces realmente, y aun así…- pensaba la azabache, conmovida por aquella simple acción, trató de contenerse pero aun así no pudo evitar que una solitaria lágrima cayera de sus vidriosos ojos.
Eren se sorprendió de verla de esa manera, y con una tierna sonrisa, retiró esa pequeña lágrima del rostro de Mikasa con suma delicadeza.
-¿Por qué lloras?- le preguntó el castaño, posando ambas manos en los hombros de la chica.
-…Yo…nadie se había preocupado por mí, sólo mi hermano… de alguna manera, me recuerdas tanto a él- decía la azabache, tratando de que su voz no sonara quebrada.
Hubo un corto silencio mientras ellos se miraban fijamente, poco a poco el castaño fue acercando su rostro al de Mikasa, ella se tensó al percibir las intenciones que Eren tenía, pero por alguna razón que no terminaba de entender, ella no quería alejarse, en lo profundo de su ser, ella deseaba eso, quería un beso de aquel chico de ojos esmeralda.
Ambos ya estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro, pero justo en ese momento, en que tan solo faltaban míseros centímetros para que sus labios se encontraran, Eren se detuvo súbitamente.
-¿Qué hago?... si ella no quiere, terminaré seguramente con el ojo morado, pero…- pensaba el castaño, muchas cosas pasaron por su mente en cuestión de segundos.
-¿Por qué se detuvo?... un momento, ¿y a mí por qué me importa eso?, debería alejarlo de un puñetazo por atreverse a intentar esto, sin embargo… no puedo mover mi cuerpo, ¿o será que no quiero moverlo?...yo… quiero esto…?- se cuestionaba Mikasa internamente, si alguien más pudiera escuchar sus pensamientos, seguro creería que ella era la persona más bipolar del mundo.
El castaño la abrazó repentinamente, estaba entre sorprendida y confundida, bueno, si eso podía ser posible, ninguno de los dos dijo nada, por unos instantes parecía que ambos entendían lo que ese silencio significaba, ambos sentían muchas emociones aflorando dentro de su ser, compartían la misma confusión, o más bien, la misma negación.
-Me gustaría hacerte ver lo especial que eres, tal y como yo te percibo, eres única Mikasa… a pesar de todo te has convertido en una amiga… o quizás, algo más que eso…?- pensaba Eren, acariciando la espalda de la chica con cariño.
-Esto está mal, no debo encariñarme contigo Eren, tú y yo somos tan diferentes el uno de otro, ya no me importa que antes te viera como una simple persona más a la que debía matar, es patético… una asesina que descubre que a final de cuentas, si tiene sentimientos. Por un demonio, no me explico por qué me siento mal al saber que si supieras la verdad, me odiarías como a esas personas que desean hacerte daño, el odio hacia mí por parte del mundo no me afecta, pero al pensar que puede provenir de ti, me cambia las cosas, me hace sentir… tristeza, debería odiarte pero esto que siento al verte… me lo impide…- pensaba la azabache, de todas las cosas que quisiera, seguramente pensar y seguir dándole vueltas al asunto era la última en la lista.
Se separaron del abrazo, seguían sin cruzar palabras, el castaño se alejó un poco como para "prevenir" un puñetazo sorpresa, pero no hubo tal reacción, en su lugar pudo ver como ella le sonreía, había algo diferente en esa sonrisa, parecía ser una sonrisa totalmente sincera.
-Sabes, hace frío… ¿te apetece un chocolate caliente?- le preguntó, levantándose del sofá, extendiéndole su mano para ayudarla a ponerse de pie.
-Me gustaría…- respondió ella, en un tono suave y apenas audible, sin embargo, se levantó sin tomar la mano del castaño.
-Orgullosa- pensó Eren, ladeando la mirada mientras sonreía por la actitud de la azabache.
Ambos fueron hacia el comedor, el castaño pidió de favor que les llevaran dos tazas de chocolate caliente con unos malvaviscos, las sirvientas así lo hicieron y en cuestión de minutos degustaban de la bebida, perfecta para el ambiente gélido que había.
-Mikasa, ¿recuerdas que te comenté que había construido una inteligencia artificial?- preguntó el castaño, dándole un sorbo a su taza posteriormente.
-Sí, ¿por qué?- dijo ella, con curiosidad.
-Bueno, quiero mostrarte mi invento…- comentó Eren, colocando su mano sobre el de la chica.
-M…Me gustaría verlo- dijo, tomando su taza de chocolate con ambas manos, liberando la que el castaño había tocado en el proceso.
Después de esas palabras no hubo más, solo silencio puro, se podía escuchar al viento silbar en las afueras de la gran mansión, la lluvia parecía ser más intensa conforme el día avanzaba. Al terminar su bebida, el chico se levantó con Mikasa imitándolo.
-Ven, mi laboratorio está por aquí- le decía Eren, haciéndole señas mientras caminaba, ella lo siguió, estaba intrigada por conocer aquello que esos hombres querían robar, y el motivo por el que se le había ordenado matar al castaño.
Caminaron por el pasillo que ella bien sabía llevaba a la habitación del chico, pero aun así no dijo nada, solo se limitaba a observar. Él abrió la puerta de su habitación y se dirigió hacia su armario, abrió la puerta e hizo a un lado su ropa que colgaba.
-¿No se supone que iríamos a tu laboratorio?- preguntó finalmente, comenzando a pensar que él le estaba jugando una especie de broma.
-Claro que sí- respondió Eren, un tanto confuso por la pregunta de Mikasa.
-Entonces, ¿Qué hacemos en tu habitación?- insistió, con una expresión seria.
-Tú solo espera- fue la respuesta del chico, seguidamente presionó un botón que había dentro del armario, y justo después de ello la puerta de lo que parecía ser un elevador se abrió ante ellos.
-Entonces… su laboratorio está bajo tierra, pero hay algo que no cuadra, ¿Por qué este lugar no es el más vigilado?- pensaba Mikasa, mientras entraba junto con Eren en el ascensor, la puerta se cerró tras de ellos y enseguida comenzaron a descender.
-Eren…- llamó la azabache, logrando obtener la atención del mencionado.
-¿Qué pasa?- preguntó al verla tan pensativa.
-Si aquí guardas algo tan importante, ¿por qué no está tan vigilado como la entrada de la mansión o sus alrededores?- preguntó, esperando una respuesta lógica.
-Eso es porque de todos los posibles lugares donde alguien pudiera imaginarse que está mi laboratorio, mi habitación sería el último lugar en el que buscarían- respondió, sonriendo como si fuera lo más obvio de mundo.
-No tiene sentido, éste sería el primer lugar en el que alguien buscaría, sobre todo si están tratando de matarte- dijo Mikasa, pensando en lo estúpido que sonaba lo que acababa de escuchar.
- Si habláramos de una persona común estarías en lo correcto, pero al tratarse de mí, que soy catalogado como un genio, esas personas esperan que mi laboratorio sea el lugar más vigilado, sin llegar a imaginarse que está en mi misma habitación, es un lugar tan estúpido y ridículo que lo hace el escondite perfecto-decía Eren, sin inmutarse por el ligero tono molesto de Mikasa.
-Tiene razón… cualquier otra persona se iría con ese engaño, no cabe duda que este chico es un maldito genio, pero… ni con toda su inteligencia se percataría de quién soy realmente, esa a quien llaman la muerte blanca…- pensó la azabache, mirándolo fijamente.
El ascensor de detuvo, abriéndose las puertas posteriormente permitiéndoles salir, la azabache pudo ver lo grande que eran las instalaciones, paredes color blanco, pedazos de lo que ella consideraba chatarra acomodados por un lado, grandes pantallas holográficas que se proyectaban en las paredes con un montón de cosas que no entendía, utensilios de química en otra de las secciones, Eren no decía nada mientras seguían avanzando por el extenso laboratorio, finalmente se detuvieron frente a lo que parecía ser una capsula.
-Aquí está- dijo el chico, seguidamente posó su mano sobre el escáner de seguridad, un sonido de aire saliendo a presión indicó que aquella capsula se abriría en breve, y así fue, una pequeña puerta se deslizó hacia un lado dejando ver a la máquina.
-No puede ser…- atinó a decir la azabache, al ver la creación del castaño.
-Impresionante, ¿no?- dijo el chico, sonriéndole.
-…-
Más tarde, en la noche…
Una gran tormenta caía, los relámpagos iluminaban el cielo formando telarañas, Mikasa se encontraba parada en la puerta de la habitación de Eren, no supo ni cómo había terminado ahí, solo sabía que la luz se había ido debido a la tormenta y que tratar de conciliar el sueño había sido un total fracaso. Hacía frío como para congelarte los huesos, pero aun así ella solo tenía puesta una camisa larga que le quedaba más abajo de la cintura, la bufanda que el chico le había dado y un short corto.
-¿Debería estar aquí?, es lo mismo a estar en esa cama pensando sin siquiera moverme… entonces, ¿Por qué diablos estoy abriendo la puerta solo para verlo a él?- pensaba la azabache mientras actuaba a la vez, al entrar en la habitación de Eren pudo verlo sentado en la esquina de su cama, mirándola fijamente como si la hubiera estado esperando.
-¿Tampoco puedes dormir?- preguntó el chico, rompiendo el silencio sepulcral que había en la habitación.
-No…- se limitó a responder Mikasa.
-Ven, toma asiento- le ofreció él amablemente, dudó por unos instantes en aceptar la invitación pero finalmente accedió, sentándose en el extremo de la cama.
Cuando la tuvo más cerca pudo notar la manera en la que la ella estaba vestida, sonrojándose al dejar que su mente le traicionara por unos instantes.
-¿Un mal sueño?- preguntó el castaño, desviando la mirada hacia el suelo.
-Eh… sí, algo así- atinó a responder Mikasa - ¿Y tú?- le preguntó tratando de no caer en aquel silencio incómodo.
-Últimamente pienso en muchas cosas… quisiera preguntarte algo- dijo Eren, acercándose un poco a ella.
-¿Qué cosa?- preguntó la azabache con curiosidad.
-¿Crees que en algunas cosas vale la pena arriesgarse?- le preguntó él, mirándola fijamente.
Ella lo miró un poco desconcertada por la pregunta – Lo vale, habrán ocasiones en las que si quieres aspirar a ganar, debes arriesgarlo todo- respondió ella con total tranquilidad.
-…Gracias- dijo el chico.
-¿Por qu…- Mikasa ya no pudo hablar, Eren la había besado por sorpresa.
En algún otro lugar de la mansión...
-Mañana será el día, prepárense- decía un hombre, sonriendo mientras hablaba por celular.
Y eso ha sido todo por este cap! espero les haya gustado :3 me alegra decir que ya estamos cerca del final de esta historia, pronto sabrán qué sorpresas le aguardan a Eren 7u7, en fin, nos leemos en el siguiente cap y gracias por leer! n.n
