Esta es una historia SLASH, YAOI, eso quiere decir que contiene relación HOMBRE CON HOMBRE.

A cualquiera que comente algo homofobico sera invitado a que se vaya a la puta verga y por supuesto su comentario sera borrado.

Resumen:

Merlín, siendo simplemente un adolecente que sufre la prepatoria como los demas no se podía esperar descubrir que el mundo podia ser tan escabroso. "¿Quieres vivir una vida normal, Merlín?- Quebró el espejo con su puño. -Mala suerte.-"

Personaje: Merlín Emrys.

Genero: Romantico, Aventura, Drama.

Advertencia: Violencia, Groserias, Muerte de personaje.

Estatus: En Progreso.

Desclimer: La serie no me pretense, si no la BBC. Solo uso sus personajes para historia inspirada de la cual no obtengo ningún beneficio mas que el de entretener a los lectores.

Ojala la disfruten.

D.W.

P.D. ¡Lo siento! ¡En verdad lo siento! Tuve que rescribir varias veces este capítulo porque no me convencía y al final creo que esto fue lo mejor que logre (Que no es mucho a decir verdad) Pero es de eso capitulo necesarios para ligar la historia de manera coherente.

P.D.D. Este capítulo lo dedico a: Dafne10, Sunao Darmak, Ana, zamiii, Rainbullets, narunosuke.


Capitulo 4.- La Canción Del Mago.

-Si, estamos bien.- La voz de Arthur era lo único que rompía el silenció del lugar. –Estamos en casa de Merlín.- Posó su mirada en el pelinegro que estaba sentado en su sillón con la mirada perdida en algún punto del suelo y con Morgana a su lado acariciándole el brazo. –Esta bien, solo algo desconcertado.- Se llevó una mano a la frente para darse un pequeño masaje. –Relájate, Gwaine.- Dijo con cierto fastidio al que estaba del otro lado de la línea. -¿Ustedes están bien?- Asintió. –Nos vemos mañana, descansen.- Y sin mas cerró la tapa de su celular terminando la llamada.

-¿Y bien?- Dijo Morgana sin dejar de intentar reconfortar a su amigo.

-Están bien, alcanzaron a salir por la terraza del lugar.- El rubio se dejó caer en el sofá frente a los otros dos.

La chica se limito a asentir. Llevaban al menos una hora en casa de Merlín y este seguía perdido en su mente y la verdad era que ella y Arthur también, era demasiado para procesarlo.

-¿Ustedes…?- Comenzó el pelinegro sobresaltando a los otros dos. -¿Ustedes también lo vieron? ¿No solo lo imagine yo?

-Sea lo que sea que hayas hecho… lo vimos.- Contestó el Pendragon mirando el brazo del pelinegro.

-¿¡Pero cómo fue posible!- Se levantó exaltado. -¡Es imposible!

-¡Merlín! ¡Cálmate, por favor!- Morgana le tomó de los hombros intentando que se sentara.

-Quizá tienes súper poderes.- Ante su comentario Arthur recibió un par de miradas estupefactas. -¿Por qué no? Puede ser posible.

Merlín se dejo caer en el sillón pensando lo que le había dicho. -¿Súper poderes?- Negó con la cabeza. -¿Cómo un superhéroe? Suena ridículo.

-Pero después de lo que vimos hoy puede ser posible.- La pelinegra agregó viendo fijamente a su amigo. -¿Y si pruebas hacerlo otra vez?

-¿¡Pero hacer que! Ni siquiera se como lo hice.- Llevó sus manos a su cabello revolviéndolo con frustración.

-Solo concéntrate en un objeto y muévelo o algo.- Dijo el rubio con simpleza y cuando recibió miradas incrédulas, desvió la mirada algo sonrojado. –Eso es lo que hacen los superhéroes cuando aprenden a usas sus poderes.- Se encogió de hombros.

-De hecho… no es una mala idea.- Secundo su hermana.

Merlín suspiro cansado pero asintió. Miró toda su sala buscando algún objeto y se detuvo en un vaso que había dejado en la mesa de centro. Respiró hondo e intentó recordar lo que había hecho hace algunas horas. Un calor en su pecho empezó a burbujear y estiró la mano hacia el objeto. El vaso se rodeo de una leve luz azul y se alzó por unos milímetros en el aire y después salió disparado contra la pared.

Los tres exclamaron sorprendidos.

-L-Lo hice… Y-yo h-hice eso.- Murmuró Merlín estupefacto aun viendo el vaso.

-Merlín.- Dijo Morgana con expresión de asombro. –Tus… tus ojos… son dorados.

-¿¡Qué!- Se apresuró al espejo que había en la sala y vio sus pupilas con un brillo dorado que poco a poco se fue disipando.

-Eso fue genial.- El rubio miraba al pelinegro con atención.

-¿Pero como es posible?- Merlín aun miraba su reflejo y después fijo su vista en Arthur como esperando una respuesta.

Se cruzó de brazos y pensó unos momentos. –Bueno… si nos seguimos basando en lo de los súper poderes, pude que haya estado en algún accidente científico o algún experimento.

-Realmente no creo que ese sea el caso, Arthur.

-Entonces…- Se llevó una mano a la barbilla. –Quizá es algo que siempre has tenido pero tardaste en… activarlo o lo que sea.- Dijo inseguro ya que no importaba como, sonaba ridículo.

-Pero si fuera así, mi mamá me hubiera dicho ¿No?- Preguntó el pelinegro.

-Quizá no quería que supieras.- Dijo Morgana sentada en el sillón pensativa y desconcertada al mismo tiempo.

-O no sabia.- Contribuyo Arthur.- ¿Que hay de tu papá? El podría saber.

Los ojos de la chica se abrieron de golpe y ahogó una exclamación. -¡Arthur!- Le regaño también con la mirada y luego se fijo en Merlín que parecía incomodo.

Dándose cuenta de que ese era un tema taboo, el rubio bajo la mirada apenado. –Disculpa, yo no…

-¡Eso es!- Exclamó de pronto el pelinegro, sorprendiendo a los otros dos. -¡Mi papá!- Antes de que le pudieran cuestionar salió corriendo escaleras arriba.

Arthur y Morgana se miraron con preocupación y confusión antes de seguirlo. Cuando llegaron al segundo piso vieron como Merlín bajaba unas escaleras del techo para luego subir al ático. Siguiéndolo pudieron ver que como cualquier ático el suyo estaba lleno de cajas y cosas que parecía que no las habían movido en años. El foco del techo siendo la única luz permitía ver poco pero se podía ver al pelinegro moviendo un baúl que aunque no era muy grande parecía pesado.

-¿Qué haces?- Preguntó Morgana a lo que solo recibió como respuesta la petición de que ayudaran a llevar el baúl a la habitación de Merlín. Una vez colocado a los pies de la cama, Morgana probó una vez más. -¿Para qué el baúl?

El pelinegro se sentó frente dicho objeto y lo observó con atención. –Solía pertenecerle a mi padre antes de que se fuera. Mamá dijo que se perdió la llave hace mucho tiempo.

-¿Crees que dentro de aquí este la respuesta a lo que te esta pasando?- Le pelinegra se sentó junto a él mientras que Arthur se sentaba en la cama.

-Pero si no tienes la llave ¿Cómo lo planeas abrir?- El rubio le miro con una ceja alzada.

Soltó un pequeño suspiro. –No tengo idea.- Colocó sus manos sobre la tapa notando un símbolo que asemejaba a un dragón y alrededor mas marcas y tallados. De pronto, todas las figuras empezaron a emitir una leve luz azul y el eco de cómo un mecanismo se movía llenó la habitación. La tapa del baúl se abrió.

-¿Cómo lo hiciste?- Preguntó Arthur.

-¡N-No lo se!

-¿Quizá te reconoció o algo?- Agregó Morgana.

Los tres adolescentes mirando aun asombrados lo que había ocurrido se acercaron al objeto y lo primero que notaron fue un enorme libro de pasta dura que parecía ya muy viejo, con el mismo símbolo del dragón en la portada.

-¿Qué es eso?- Nuevamente el rubio fue el primero en romper el silencio mientras el pelinegro saca el libro.

-Un libro de…- Lo abrió escuchando el leve crujir de las hojas y al empezar a hojearlos se quedo boquiabierto. -¿Hechizos?

-¿¡Hechizos!- Repitieron los hermanos sorprendido a lo que después Morgana agregó: -No son superpoderes lo que tienes… es magia.

-¿Magia?- Enfocó sus ojos azules en su amiga con la ceja alzada.

-Suena mas lógico ¿No crees?

Se limitó a asentir y siguió hojeando el libro. Era como una enciclopedia de magia, con hechizos, pociones, criaturas mágicas y de mas. De un momento a otro el libro se agito y empezó a cambiar las hojas por si mismo hasta que se puso en la primera.

-¿Cómo hiciste eso?- Pregunto Arthur aun asombrado.

-Y-Yo no lo hice.- Miró el libro. –Creo que fue el libro.

-¿El libro? Pero eso sue…- Morgana fue interrumpida por su hermano que señalaba la hoja en la que había quedado el libro.

-¿Será un hechizo?

-No lo parece.- Murmuró el pelinegro y empezó a leer. –Se escuchan ahora las palabras de las brujas, los secretos que se esconden en la noche, las bestias mas antiguas son invocadas aquí. La noche y la hora en que la luna gobierne será la ocasión, el poder vendrá a su justo heredero cuando sea necesitado, tan antiguo como el tiempo y tan sabio como la naturaleza. Bajó las alas del dragón las brujas juran sabiduría, y en respuesta reciben un corazón protector, siendo dos caras de la misma moneda, dos caminos de un mismo destino.- En cuanto acabo se quedo en silencio unos segundos esperando que algo pasara. Nada.

-Parece una profecía… o algo así.- Dijo le pelinegra aun viendo el libro.

-¿Por qué no pruebas hacer un hechizo?

Merlín miro a Arthur por varios momentos. -¿Qué clase de hechizo podré hacer?- No podía evitar sentirse raro y un poco tonto por las palabras que salieron de su boca. Empezó a hojear el libro hasta que se topo con algo. –Creo que lo tengo.- Se levantó aun con el libro en mano y salió de su habitación con los hermanos detrás de él. Cuando llegó a la sala buscó el vaso roto en el suelo y observó una vez mas el libro, baja la atenta mirada de los otros dos.

Fijó su mirada azul en el cristal y dijo con firmeza. –Repara lo quebrado, une lo separado.- Como si estuviera en reversa, los pedazos del vaso se levantaron del suelo y se volvieron a juntar sobre la mesa.

-Wow…- Murmuro Arthur tomando el vaso para examinarlo, parecía nuevo.

Un crujido se dejó escuchar y notaron como la pata rota de le mesa de centro se reparaba, así como también las pequeñas fisuras en un jarrón desaparecía, las costuras de los cojines se cerraban nuevamente, la ante de le televisión dejo de necesitar cinta y así siguió por varios minutos.

-Quizá necesito practicar un poco mas.- Dijo Merlín observando como todos los pequeños detalles de su casa se reparaban.

-Prueba de nuevo.- El rubio se acercó al pelinegro con cierta emoción en su voz.

Hojeó el libro buscando alguna otra cosa que pudiera hacer que no destruyera su casa. –Creo que intentare esto…- Estiró la mano hacia el vaso que traía el rubio, murmuró un hechizo por lo bajo, sus ojos se volvieron dorados y el vaso de cristal cambio de forma hasta volverse una esfera de cristal.

Arthur observó la esfera en su mano asombrado al igual que su hermana. Era más de lo que jamás se imagino que vería en su vida.- Esto es increíble, deberías… ¡Merlín!- Dejó caer la esfera y se apresuro a sostener al chico que se desplomaba de pie. -¿Merlín? ¡Merlín!

-Se desmayó.- Dijo Morgana recibiendo una mirada de circunstancias de su hermano la cual ignoro. –Debe estar agotado, será mejor recostarlo.

Merlín abrió los ojos con la mente aun nublad por el sueño y no pudo evitar parpadear confundido. Lo último que recordaba es que estaba parado en su sala con Morgana y Arthur probando su… magia. Dios, quizá había sido un sueño.

-Buenos días.

La voz lo saco de su letargo y se dio cuenta de que estaba recostado en su cama y que ya era de día por la luz que entraba por su ventana. Se incorporó y cuando vio a Arthur recargado en el marco de su puerta supo que no había sido un sueño.

-Buenos días.- Respondió el pelinegro mas lentamente y aun algo cansado. -¿Qué hora es?

-Las doce y media.

-¿¡Doce y media!- Prácticamente se cayó de la cama. Había dormido mas de diez horas.

El rubio se encogió de hombros. –Debiste de estar cansado, nunca antes habías usado… magia.- Terminó aun algo inseguro del término.

Merlín solo hizo una mueca y se levanto aun algo mareado. -¿Dónde está Morgana?- Vio su libro de hechizos… no podía evitar sentirse algo estúpido al pensar sobre el asunto… y lo guardo en el baúl de su padre con un pesado suspiro.

-Regresó a casa para que padre no se preocupara.- Observó el reloj en su muñeca. –No debe tardar de estar de regreso.

En respuesta se limito a sentarse en la cama con un aura pesada a su alrededor. Estaba tan metido en sus pensamientos que se sobresalto cuando sintió otro peso sentarse junto a él. Una mano en su pierna le hizo temblar ligeramente pero no se atrevió a voltear.

-Merlín…- La voz suave le hizo girar y se topó con los ojos azul cielo del chico. Un pequeño sonrojo pinto su rostro pero no desvió la mirada. -¿Qué es lo que te preocupa?

-Yo…- Se mordió el labio y enfocó su mirada hacia la ventana rompiendo la conexión entre sus ojos que se empezó a volver algo pesado. -…Tengo miedo, Arthur.

-¿Miedo?

-Es algo tan extraño. A veces pienso que solo es un sueño.- Empezó a jugar nerviosamente con sus manos. -¿Qué tal si daño a alguien? ¿Qué si es algo… malvado? Soy un fenómeno, Arthur.

Una mano sobre las suyas le hizo regresar su vista hacia él. –Eres un idiota, Merlín.- La voz suave no concordaba completamente con las palabras y el pelinegro tuvo el impulso de rodar los ojos pero se contuvo. –No eres un fenómeno, solo eres… especial.- Se encogió de hombros. –No está en ti lastimar a alguien. Demasiado tarado para hacerlo, si me lo preguntas.

-Eres un imbécil ¿Lo sabias?- Le respondió mirándolo de mala manera pero con agradecimiento brillando en sus ojos, sus palabras habían funcionado. De alguna extraña manera.

-Me lo han dicho.- Contestó restándole importancia y regalándole una sonrisa.

El silencio empezó a llenar la habitación volviéndose un tanto incomodo. El pelinegro enfocó su vista en la mano que descansaba sobre la propia y sintió sus mejillas pintarse nuevamente al darse cuenta de que Arthur no parecía querer moverla pronto.

-Sabes…- Decidió cortar el silencio pero no comento sobre las manos. -… Nunca pensé que nos pudiéramos llevar tan bien.

-Yo tampoco.- El rubio mantenía sus ojos en el suelo. –Pensé que me odiabas.

-¡Yo no te odio!- Contestó indignado.

-Nunca actuaste como si te agradara.- Le regreso Pendragon con una ceja alzada.

-Eso es solo porque tu siempre te comportaste un imbécil conmigo y mis amigos.- Se intentó levantar pero las manos del otro lo detuvieron.

-Lamento eso…- Esa disculpa es algo que Merlín definitivamente no esperaba por lo que se quedo viendo al otro de manera estupefacta. –Es solo que…

El sonido del timbre hizo saltar a ambos que tenían las mejillas de un simpático rojo.

-Debe de ser Morgana.- Dijo por fin Arthur cortando la tensión en el ambiente.

Se rasco la mejilla sin ver al rubio a los ojos. -¿P-Podrías abrirle? Solo tengo que cambiarme.- Escuchó la respuesta afirmativa del otro y como salía de su habitación. Dejó escapar un pesado suspiro. "Que mierda ha sido todo eso." Pensó aun algo abrumado.

Dejando de lado todo eso se dispuso a cambiarse y apresurase a bajar ya que conociendo a ese par de hermanos probablemente iban a iniciar una pelea usando su recibidor como campo de batalla.

Se apresuro a bajar las escaleras de dos en dos. -Arthur, podrías decirle a...- Pero en cuanto hubo llegado al recibidor sintió el resto de su oración congelarse en su garganta y una extraña sensación hacerle presión en el pecho.

-¿¡Que carajos está ocurriendo aquí!- Una voz muy enojada dijo desde la entrada de la casa.

-Will…- Dijo Merlín recuperándose de su estupor. Su novio estaba parado en la entrada de su casa con una cara de un claro enojo y confusión; con un Arthur aun agarrando la puerta y viéndolo con cara de pocos amigos.

-¿Qué hace este pendejo aquí, Merlín?- Le preguntó Willam sin quitar la vista del rubio.

El pelinegro corrió hacia el par antes de que desatara un desastre. –Él solo…

-No sabía que tuvieras una lengua tan colorida, Dempsie.- Se cruzó de brazos adquiriendo una pose que solo se podía asemejar a la de un coloso de piedra protegiendo un templo antiguo. –Tu madre debe de estar muy orgullosa.

-Cierra tu puto hocico, Pendragon.- Gruño en respuesta. -¿Qué mierdas haces en la casa de mi novio?

-Pase aquí la noche.- Le contestó el rubio con aire casual pero con una sonrisa socarrona empezando a formarse en sus labios.

-¡Arthur!- Le reclamó el pelinegro.

-¿¡QUE!- El moreno se lanzó contra el ojiazul.

-¡Basta!- Merlín se colocó entre ambos para evitar que empezaran una pelea innecesaria. –William, no es lo que estas pensando.- Miró de mala manera a su novio. –Arthur, déjalo en paz.- De igual manera miro a su ahora amigo.

El rubio se limito a encogerse de hombros. –No es mi culpa que Dempsie no tenga sentido el humor.

Antes de que dicho moreno pudiera contestar su novio se le adelanto. –Ha sido suficiente.- Se cruzó de brazos. –Mejor nos vemos mañana, Arthur.- Le dijo ya mas calmado.

Pendragon mantuvo su postura por unos momentos con sus vista fija en Merlín para después fijarla en el otro. Por un segundo el pelinegro pensó que este se negaría pero le sonrió y salió de la puerta con un "hasta luego" y revolviéndole el pelo.

Merlín suspiro cansado cuando sintió la mirada pesada del otro en su espalada después de haber cerrado la puerta.

-¿Te molestaría explicarme, Merlín?

Se giró y se topó con la mirada furiosa de su novio, lo que le hizo retroceder un poco en instinto. –E-Es una larga historia.

-Tengo tiempo.

No fue hasta una hora después de haber estado sentados en la sala que William entendió todo lo que había pasado. Le había contado todo desde el intento de asalto hasta el incidente en la fiesta. Omitiendo la parte mágica, por supuesto. No podía juntar la confianza suficiente para contarle a su novio y eso lo hacía sentir un poco mal.

Un incomodo silencio se posó entre ambos pero Merlín no se atrevía a romperlo. Mantenía su mirada azul grisácea en sus pies esperando la reacción de su novio. Aun así se sobresalto un poco cuando esté hablo.

-Me alegra que estés bien.- Pasó un brazo por los hombros del otro para atraerlo a su pecho. –Pudo haberte pasado algo muy grave…- Murmuró contra el pelo negro.

Se acomodo en el pecho de Will. –Pero no paso nada.

-Y supongo que lo que hicieron Pendragon y LeFey fue algo muy amable de su parte.- Apretó un poco más al otro. –Pero no me gusta que estés con ellos en esa dicho banda.- Acabo murmurando algo más.

-¿Qué?- Merlín se incorporo un poco apoyándose en el pecho contrario.

-Que no quiero que estés en esa banda. Salte.

No pudo evitar fruncir el ceño ante esa orden. -¿Qué tiene de malo que este con ellos? No son malas personas ¿Sabes?- Se separó por completo de William y se cruzó de brazos. –Además, no es como que puedas ordenarme.

-¡No quiero que estés con ellos!- Se levantó con aire molesto.

-¿¡Y por qué no!

-¡Porque no!

-¡Esa no es una razón, William!- Como única respuesta obtuvo a su novio lanzándose sobre y apresándolo contra el sillón. -¿¡Pero qué mierda!

Le sostuvo las manos sobre la cabeza con una sola mano y utilizó sus piernas para inmovilizar las del pelinegro. Lo besó con fuerza haciendo que Merlín se intentara separar logrando solo lastimarse un poco los labios.

-¿Acaso estas ciego, Merlín?- Le susurró al oído con voz ronca.

-¿D-De que estas hablando?- Murmuró con voz temblorosa.

-Siempre tan inocente, pequeño.- Libero las manos de su novio y las llevo hasta su cadera para sostenerlo firmemente mientras llevaba sus labios a la boca del otro con algo de fuerza.

Aun algo confuso y nervioso apenas y pudo responder el beso. Cuando Will dejo su boca y paso a su cuello no pudo contener el quejido que se le escapo, pero por la fuerza de los dientes en su cuello y las manos en su cadera. Sentía como cada vez lo agarraban con mas fuerza.

-E-Espera, Will.

El mencionado solo gruño y se dedico a morder con mas fuerza su cuello. Una de las manos se movió debajo de la playera de Merlín y la otra a la orilla del pantalón. –No voy a dejarte así como así con esos imbéciles.

-¿¡D-De que mi-mierda estás hablando!- Intentó separarlo empujándolo de los hombros pero teniendo un resultado nulo. Soltó un grito ahogado cuando Will le empezó a intentar bajar el pantalón. Un escalofrió le recorrió la espalda. –¡N-No!

-Vamos, Mer.- Le dijo con voz ronca al oído a la vez que lo lamia. –Ya llevamos buen tiempo juntos.

-¡No!- Empezó a moverse con más fuerza intentando separarlo.

-Solo cierra los ojos y disfruta…- Metió su mano dentro del pantalón.

-¡QUE NO, WILLIAM!

El grito del pelinegro pareció sacarlo de un trance y se alejo de él como si quemara. Observó a su novio: la cara sonrojada, el pelo desaliñado, la playera alzada, el pantalón desabrochado y sus manos temblorosas intentando componer su apariencia; pero lo que realmente le dio un golpe bajo fue los sentimientos de enojo, miedo y confusión brillando el azul oscuro de sus ojos.

-Merlín…- Llamó suavemente sin atreverse a verlo a los ojos. –Lo lamento…- Este solo se limito a mirar a otro lado. –V-Veamos una película ¿Te parece?- Al no obtener respuesta soltó un pequeño suspiro y se acercó al otro para abrazarlo sintiéndose aliviado cuando no se alejo de él.

El pelinegro se dejo hacer y termino acostado en el sillón con Will abrazándolo por la espalda y cambiando el canal. A pesar del pequeño "incidente" se respiraba un aire más tranquilo. Decidió dejar de pensar en lo ocurrió y solo dedicarse a ver la tele.

-Mira, esta Frida y creo que no lleva mucho de empezada.- El castaño dejo el control en la mesa junto al sillón.

Merlín sonrió levemente, Frida era una de sus películas favoritas, Julie Taymor era una diosa con la cámara. Se giró un poco y le dio un beso a Will, tan leve que era difícil saber si sí sucedió.

Se acomodo un poco y se limito a enfocarse en la película, ya después pensaría en Arthur, en The Kings, en la magia y en qué le diría a Gwen, por ahora solo se perdería en el accidente de tranvía de Frida adornado por una hermosa explosión de cristales y oro.


Lo se, lo se. Se que había dicho que ya empezaba lo bueno pero redactando me di cuenta de que faltaban algunos detalles, en verdad lamento el capitulo aburrido pero confió en que les haya dado un mejor panorama de la historia… en fin…

Por tardarme tanto y por no poder compensarlos por un capitulo mas largo… les dejo un pequeño adelanto del siguiente capítulo (algo que no estoy a favor de hacer, pero les debo una).

El titulo será "La Noche Del Cazador" y aquí algo…"Sentía el corazón en su garganta y su sangre volviéndose fría. En retrospectiva podría ver que lo que iba a hacer era totalmente estúpido pero en ese momento no le importo. Libero su magia y lo siguiente que supo es que estaba rodeado de explosiones de cristales y gritos de terror." (El anterior extracto está sujeto a pequeños cambios en el proceso de edición)

Sin más, me despido.

D.W.