CAPITULO 4

Lunes, como los odio. Y hoy más. No sé por qué pero me he levantado con una sensación de tristeza, de agobio, vamos con mal pie y con pocas ganas de nada. Además hoy me tocará soportar a todos los de la oficina "pero que guapa iba fulanita", "que vestido tan original llevaba menganita". En fin, que mejor me levanto y me voy a la ducha o llegaré tarde.

Mientras me duchaba no podía quitarme de la cabeza al chico de los ojos verdes con quien, accidentalmente, me había chocado 3 veces, 3 veces! Tuve que repetirlo en voz alta par creérmelo. Eso es demasiada casualidad, no es que me haya cruzado o que le haya visto sin ni siquiera conocerle, es que acabé las 3 veces de culo en el suelo!. Si se lo contase a mi madre seguro que me diría que eso era cosa del destino, y que no podía dejar pasar las señales. Mi madre es una fiel seguidora de la astrología y todas esas cosas raras, todavía me acuerdo de la última vez que me sermoneó sobre eso:

—Bella cariño, es que razonas las cosas demasiado, hay que dejarse llevar más de vez en cuando – me dijo acariciándome el pelo – ay Bella, eres una Virgo de los pies a la cabeza!

—Mamá, no empieces, no estoy de humor.

—Pero es verdad cariño, tú personalidad es exactamente como la definen, reflexionas siempre antes de actuar, a veces incluso buscando cuatro pies al gato. Eres perfeccionista, no te gusta lo desconocido, eres práctica, realista, buscas la seguridad, y siempre en contra del instinto a través de mecanismos de protección. Encerrada en ti misma, todo te lo quedas para ti!

—Vale, vale, mamá ya lo he pillado. Por dios que pareces una de esas de la tele con todo ese vocabulario de pitonisa, qué haces ¿te estudias los horóscopos? – dije con cachondeo.

—Pues sí, me gusta leer sobre este tema, me parece muy interesante, y hay muchas cosas que, aunque no creas, se ven influenciadas por los astros– y me miró con cara seria – no es un tema para reírse.

—No me río mamá, pero es que me estás definiendo como si leyeras un artículo en un periódico, soy mucho más que eso. Y me dejo llevar, no soy tan seria.

—¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo sin pensar?

—ehh..mmm

—Ves, no se te ocurre nada ¿verdad?

—Bueno, pero seguro que hay algo. Además, ya sabes que siempre que estoy con Alice y Rosalie hago un montón de locuras!

—No hija, ellas hacen las locuras y tú solo te ves arrastrada por ellas. Cariño, hay que disfrutar un poco más.

—Y ya disfruto. Me gusta leer, pasear, ver películas antiguas, salir con Alice y Rosalie.

—Ahora eres tú la que parece una de la tele. Hola me llamo Bella y estas son mis aficiones. Busco un chico simpático, que me haga reír, y que le gusten los paseos al atardecer..

—Si, y mis medidas son 90-60-90, llámame estoy caliente!

—Bella! Que poco fina! – me dijo riéndose.

—Es que vamos, parecía que me estabas vendiendo.

—Bueno, en fin, que deberías soltarte el pelo más a menudo. Ya sabes, salir con algún hombre.

—Por fin salió el tema al que querías llegar, ¿verdad?

—No hija, es que desde lo de Jacob no has salido con nadie. Y hay que empezar a ir probando cosas nuevas – y levantó las 2 cejas como insinuando algo – ahora es el mejor momento para aprovechar, conocer gente nueva.

—Sí claro, hoy con uno, mañana con otro, y así hasta que encuentre el sabor que más me gusta!

—Ves, eres una virgo nata, cínica como ninguna.

—Mamá me marcho, tengo que irme, a ver si encuentro un buen semental – me puse la chaqueta y la di un beso. La oí reírse mientras me iba.

Mi madre era auténtica. Aunque no nos parecíamos, siempre teníamos algo de lo que hablar, y aunque no coincidíamos en nada hablar con ella me relajaba mucho. Por cierto, tenía que ir a hacerles una visita que no iba desde la semana pasada, me van a desheredar!

Bueno volviendo a lo que estaba, que si le cuento a mi madre mi experiencia de choques "astrales" del sábado seguro que me diría que es una señal, no una super señal y que seguro que quería decir algo! En fin, lo único que yo creo es que tengo muy mala suerte, porque no solo terminé por los suelos 3 veces, si no que discutí con el mismo tipo 3 veces y la última se me fue de las manos.

Dejé de pensar en tonterías y me arreglé lo mejor que pude. No teníamos que vestir muy formal, pero teníamos que dar una cierta imagen por los clientes. Yo no estaba en contacto directo con ellos, pero aún así, siempre teníamos muchas visitas por la oficina y era mejor ir siempre bien arreglados.

Me puse un traje negro de pantalón y chaqueta, con una camisa blanca y unas botas negras. No es que fuese muy original, pero siempre aciertas con un traje así.

Había quedado para desayunar como todos los lunes, las chicas y yo preferíamos ir juntas desde nuestra cafetería preferida. No pude dejar de pensar en el sábado, y al pasar por la esquina dónde me choqué con él la primera vez le busqué con la mirada. Vamos, ya sería el colmo volver a encontrármelo allí. Pero no, no me lo crucé, pero por ir mirando para dónde no debía metí el pie en un charco mojándome medio pantalón!

—Mierda! Mi traje, ahhhhhhh, esto es empezar bien el lunes – iba hablando sola mientras entraba en la cafetería - Buenos días chicas.

—Buenos días Bella – me saludaron al entrar en la cafetería.

—Traes mala cara, ¿estás bien? – me preguntó Rosalie.

—Sí, es que no me he levantado con buen pie. Y para mejorarlo acabo de meter el susodicho pie en un charco. Todo el pantalón mojado! – y se lo enseñé.

—Eso no es mala suerte Bellita, eso es que eres muy despistada – me dijo Alice riéndose – ¿a dónde ibas mirando para no ver el charco?

—La verdad es que iba pensando en el chico con el que me choqué el sábado. Igual me volvía a cruzar con él, me hubiera gustado verle y disculparme otra vez por lo de la fiesta, fui un poco borde.

—¿No será que quieres verle porque te ha gustado?

—Rose, ¿como me va a gustar alguien que no conozco?

—Pues muy fácil, a mi me gustó Jasper sólo con verle a lo lejos, y supe que iba a ser mío para siempre!

—Venga ya Alice, eso es imposible! Sin conocerle y sin hablar con él. Estás loca!

—No estoy loca, ya ves cómo ha terminado mi historia.

—Bueno, es que tú eres un caso a parte.

—Sí claro, ¿no será que la rarita eres tú?

—Ya vale chicas, dejadlo que siempre llegáis a la misma conclusión – nos cortó Rosalie. Ella siempre era la voz que nos ponía en nuestro sitio – y venga, ir moviendo el culo que vamos a llegar tarde.

—Rose es lunes, no nos agobies - dijo Alice haciendo un pucherito.

—Andando, que el lunes pasado llegamos un poco tarde, y no sé a vosotras, pero a mí el señor Cullen ya me estaba esperando para organizar el día – dije levantándome.

—Bueno bueno, no hagamos enfadar al jefe! – dijo Alice llevándose las manos a la cabeza.

—Menos guasa enana.

—A sus órdenes mi sargento!

Y así entre tonterías llegamos a la oficina, nuestra planta era la 10, yo trabajo en gestión y coordinación de proyectos, de ahí que trabaje directamente con el jefe, ya que él se encarga de revisar todo personalmente. Alice estaba en diseño y Rose en marketing.

—Nos vemos a la hora de comer chicas – les dije despidiéndome a la salida del ascensor.

—Bye Bellita.

Y para mi sorpresa el señor Cullen todavía no había llegado, pero tenía un montón de cosas que organizar, así que sin darme cuenta se me pasó la mañana. Antes de ir a comer tenía que pasar por el despacho de Eleazar, responsable de personal, tenía que recoger unos certificados oficiales que tenía él para incluirlos en el dossier de uno de nuestros últimos proyectos.

Me lo encontré en el pasillo camino a su oficina.

—Hola Eleazar.

—Hola Bella, ¿cómo estás?

—Bien, de lunes ya sabes. Venía a por el certificado ISO 9001.

—Es verdad, me dijiste que pasarías hoy a recogerlo. Lo siento tengo que marcharme urgente, me han llamado del colegio, Alec se ha puesto enfermo.

—Vaya, qué faena.

—Si pero puedes cogerlo tú, está en el archivador de la derecha.

—No te preocupes, vete tranquilo que sé dónde está.

—Me voy pitando, hasta luego.

—Que se mejore! – le grité cuando estaba casi ya en el ascensor.

Así que seguí camino a su oficina, estaba más que acostumbrada a tener que buscar yo misma la mayoría de los documentos, Eleazar siempre andaba liado, o en reuniones, o de médicos, parecía que en vez de 2 niños tenía 5. Los mellizos de Eleazar se pasaban el día o enfermos o accidentados, habían pasado ya más veces por urgencias que yo en mis 27 años! y eso que sólo tenían 5!. Pobre hombre, estaba todo el día alterado.

La puerta estaba entreabierta así que entré directamente. Me pegué un susto de muerte cuando vi a un hombre de espaldas mirando algunos papeles.

—Perdone ¿puedo ayudarle? – le dije medio gritando – Aquí no se puede entrar.

—Buenos días – dijo– Busco al señor Denali.

—Cómo ves no está– y le miré directamente. Y entonces todo lo que tenía en la mano se me calló de golpe.

—¿Estás bien? – se me quedó mirando, primero puso cara de asombro y luego sonrió.

—Bueno, por lo menos esta vez no has acabado en el suelo – y miró hacia abajo – no puedo decir lo mismo de todos esos papeles – y sonrió.

—Mejor ellos que yo – dije – además me has asustado, ¿qué haces aquí dentro? es un despacho pri-va-do! - me puse a la defensiva, no sé por qué pero me ponía nerviosa. Me estaba mirando fijamente y yo no era capaz de articular palabra.

—Lo siento, he tocado pero…

—Sí, sí, perdona. ¿Te puedo ayudar en algo? Ah sí que venías a ver al señor Denali, ha tenido que ausentarse, ¿te puedo ayudar yo?, bueno digo, me refiero a si quieres dejarle algún recado, porque claro, yo no trabajo con él, sólo venía a por unos papeles. ¿Es por algún tema de trabajo?¿Era para una entrevista?

—No tranquila, no te preocupes me paso en otro momento.

—Pero puedes dejarme a mí el curriculum, yo se lo doy – y sonreí, cómo si lo que hubiese dicho fuese lo más interesante del mundo.

—No, ya vuelvo en otro momento.

—Ah claro que tonta, es para cerrar lo del sábado, lo de la fiesta, el catering no?

—Eh? – me miró como si no me entendiese.

—Si, para cobrar el trabajo del sábado, el catering los camareros y todo eso. Yo puedo dejarle el recado, y si me dejas los datos te podemos hacer una transferencia. El trabajo quedó muy bien, estaba todo muy bueno, y vamos el servicio espectacular. Sé que estuve un poco grosera, pero de verdad, hicisteis un buen trabajo, todo muy elegante, vamos genial, de verdad eh? – no podía parar de hablar, que me pasaba!

—No, la verdad es que no vengo por eso precisamente. ¿Y tú quién eres y en que puesto trabajas? – me preguntó algo serio.

—Creo que eso no es de tú incumbencia – respondí.

—Bueno, ya has dejado claro que en este despacho no, y que no eres Eleazar Denali.

—Evidentemente– dije con retintín.

—Eso ya lo veo.

—Pues nada, si no se te ofrece nada más mejor pasas en otro momento – y empecé a recoger los papeles que se me habían caído – ya le diré que ha pasado, me ha dicho usted que era?

—No, no se lo he dicho.

—Perfecto, le diré que el señor "noselohedicho" ha venido a verle y que volverá en otro momento – y le mostré la puerta.

Se me quedó mirando bastante serio. No sé si estaba enfadado, alucinado o qué. La verdad es que no suelo ser así de borde, pero tenía algo que me ponía nerviosa, su forma de mirarme tan directamente, con tanta seguridad, no sé, me estaba irritando.

—Muy bien, volveré entonces en otro momento – y salió de la oficina. – Gracias, señorita..?

—Swan, señorita Swan – dije levantando la cabeza.

—Gracias señorita Swan, ha sido usted muy amable.

Inclinó la cabeza como despidiéndose, me volvió a mirar y se marchó hacia al ascensor.

Me quedé allí de pie mirando cómo se marchaba, cómo una tonta!. La verdad es que él no tenía por qué haber entrado en el despacho, pero yo no tenía que haber sido tan borde. Y lo había vuelto a hacer, había vuelto a discutir con él por nada. ¿Qué me estaba pasando?

—Bella, estás aquí, venga que llevamos ya un rato esperándote – Rose me sacó de mis pensamientos.

—Rose, lo siento, tenía que coger unos papeles.

—¿Estás bien?

—Ehhh, no lo sé, me acaba de pasar algo surrealista.

—Sí venga, surrealista pero bonito no?

—Ja,ja, muy graciosa Rosalie.

—Venga, dime que te has chocado con Hugh Grant y te ha tirado el zumo!

—No, con él no, pero me he vuelto a encontrar con el del café, con el imponente hombre de los ojos verdes.

—sí ya, no me lo creo.

—Estaba en el despacho de Eleazar, te lo juro Rose, era él. Y no sé por qué, pero he acabado echándole! Vamos, sólo me ha faltado darle una patada en el culo y decirle que no vuelva!

—Nooo! es coña – y me miró divertida – es demasiada casualidad. ¿Y qué hacía aquí?

—No sé, supongo que por algún tema de la fiesta del sábado, no me lo ha querido decir el muy cretino. Encima va y me pregunta que dónde trabajo yo! y a él que le importa.

—Eh, eh Bella relájate, supongo que no será para tanto.

—Es que, no sé, le he mirado y me he puesto nerviosa, y .., en fin, vamos a comer, no quiero hablar más del tema.

—Sí ya, espera que se lo cuente a Alice, va a alucinar.

—No, ni se te ocurra – le grité mientras salía disparada hacia el ascensor detrás de ella.

—Venga Bells, para una vez que te pasa algo interesante déjanos disfrutar un poco!

Y así nos pasamos toda la comida. La verdad es que cada vez que se lo contaba me lo creía menos. Vaya casualidad. Espero no volver a verle, y si lo hago espero comportarme con algo más de tranquilidad y madurez, por dios "el señor "noselohedicho" ha venido a verle" cómo se me ocurre decirle eso, ha sonado a niña de colegio. Y Swan, señorita Swan, ni que fuese un agente secreto de incógnito todo orgulloso de serlo!. En fin, el tema iba a traer cola, esas 2 petardas no me iban a dejar olvidarme de ello.

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