Chapter 4: Con la Primera Orden en los talones

DISLCAIMER: Star Wars pertenece a Disney, a excepcion de los originales que aparecen en este capitulo.


Leia estaba realmente asombrada al ver las instalaciones de la estación Centralia; era muy grande, paredes de duracero y el piso tan limpio que podía ver su reflejo borroso en el suelo..

La mujer estaba acompañada con su hermano Luke y la Jefa de Estado, Jeela Rumarch, flanqueados por el wookie Chewbacca y el droide astro mecánico R2-D2 cerrando la comitiva, la guardaespaldas Iella Horn.
La puerta de duracero se levantó hacia arriba revelando el puesto de mando.
—General Gavin Delste—exclamó Jeela Rumarch acercándose a un hombre maduro de cabello castaño con sienes encanecidas, quien se acercó para recibir a la jefa de estado—Le presento a la general Leia Organa y el maestro Jedi Luke Skywalker.
—Un placer—dijo Gavin Delste estrechando la mano de la general Organa—Bienvenida a Centralia.
—Es bastante sorprendente.

Leia miró a la gran ventana donde se podía visualizar al planeta Corellia, en silencio se acercó aún más, caminando por la pasarela del puente de mando.
Corellia, hogar de quien fuera su amado Han Solo. Sentía un ardor en los ojos y evitó a toda costa llorar delante del general.
—Es hermosa verdad—exclamó Gavin mirando al planeta—Amo a mi hogar y juré defenderla—y se giró hacia Leia—En principio, me negué a prestar ayuda a la Resistencia, nosotros estábamos convencidos que podíamos defendernos solos. Y cuando asumió Rumarch; supe que unirnos sería lo mejor.
—Sí, es lo mejor—exclamó Leia mirando al planeta, Jeela Rumarch se acercó dónde estaban ellos, Luke se mantuvo al margen y aprovechó la oportunidad para hablar con el guardaespaldas.
—Disculpa ¿puedo hacerte unas preguntas?
—Claro—exclamó Iella Horn deteniéndose y mirando al Jedi con curiosidad.

Luke sabía que el apellido Horn no le sonaba de nada.
—¿Sabes algo de los caballeros Jedi?—preguntó.
—No—contestó Iella—Bueno, sé que en el pasado existieron y usaban ese tipo de "magia" que llamaban la Fuerza.
—Sí, la Fuerza—exclamó Luke.—Por cierto ¿no eres joven para ser una guardaespaldas?
—No quiero sonar como una soberbia pero eso es debido a que hecho bien las cosas. He tenido buenas notas en las pruebas y una gran agilidad en algunas cosas.
—¿Más de lo normal?

Iella estaba confundida, no sabía a qué se refería con eso. Luke sonrió de manera misteriosa y sentía la confusión de la joven Horn y también la Fuerza que fluía en ella. Iella Horn ignoraba que era sensible a la Fuerza.
—En tus entrenamientos ¿veías las cosas antes que sucedieran? ¿Buenos reflejos?
Iella estuvo en silencio, recordando las pruebas.
—Buenos reflejos,,,-musitó—Creo que he tengo buenos reflejos
Luke sacó su comunicador donde lo colocó en su palma.
—Cógelo—exclamó el maestro Jedi e Iella extendió la mano pero Luke negó con la cabeza—Solo levanta la mano y mira el comunicador. Solamente concéntrate.

Iella queriendo saber que se traía entre manos el maestro Jedi simplemente levantó la mano y miró al comunicador. Nada sucedió y levantó una ceja al mirar al maestro Jedi pero Luke insistió que lo vuelva a intentar. Miró al comunicador, su forma y su color; se concentró en aquel artilugio, inmóvil hasta que giró lentamente.
—Eso…eso… ¿Se movió o me lo he imaginado?—exclamó sorprendida.
—Eso lo hiciste tú, señorita Horn—afirmó Luke con una sonrisa—Puedo sentir la Fuerza en ti. Aunque la Fuerza reside en cada ser vivo pero la presencia en ti es muy notoria.

Iella tenía los ojos abiertos y recordó los momentos de su entrenamiento donde supo que todo tenía sentido.
—Soy… ¿una Jedi?—exclamó aun sin poder creérselo pero Luke negó con la cabeza.
—No lo eres porque no te has entrenado como una. Eres sensible a la Fuerza y puedes ser entrenada como una Jedi. ¿Sabes si algún miembro de tu familia ha mostrado algo similar?
—No—dijo Iella—Somos una familia normal de Corellia.
—Son cosas que pueden suceder—acotó Luke—Haces bien tu trabajo, sigue así.—
—Gracias.—agradeció Iella Horn, todavía sorprendida de lo que acaba suceder ¿realmente usaba la Fuerza sin darse cuenta?
Luke avanzó hacia Leia, pensando en la joven Iella; le hubiera gustado ofrecerse como su maestro pero declinó. Por el momento no quería entrenar a nadie más, con su hija fue suficiente aunque veía una posibilidad de volver a entrenar a principiantes una vez acabada la guerra, con Rey ayudándolo.

El Ala X y el Halcón aterrizaron en un terreno abierto, casi sin vegetación, lo suficiente para una huida rápida; Rey sabia donde había caído Poe y confiaba que el rescate no se alargase demasiado. El droide BB-8 bajó de la nave y con pitidos nerviosos fue rodando por el verde pasto.
—Lo encontraremos—lo calmó Rey y de la cabeza del droide se asomó una antena radar y empezó a rodar.

Finn, Rey y los pilotos Duks y Mellis empezaron a correr, varias naves enemigas volaron por encima de sus cabezas.
—Se nos acaba el tiempo—exclamó Finn.

Kylo Ren llegó al Han Solo, bastante decepcionado pero confiado en que atraparán a Rey. Llegó a su oficina privada donde ejecutó el proyector de holos, el rostro azulado y reptilinio de Snoke apareció y no parecía contento.
—Kylo Ren—dijo fríamente—¿Es verdad que estás buscando a la chatarrera?
—Sí, Líder Supremo—dijo Kylo con seguridad.
—¿Sabes que su talento puede servirnos?
—Sólo quiero vengarme.
—Es una Skywalker, lo supe desde que te derrotó y lo vi en tu mente cuando te entrené. Ella puede ser una aliada.
—Líder Supremo, la chatarrera lo dejó en claro, nunca se irá al Lado Oscuro.
—Niña tonta—exclamó Snoke con gesto de desprecio—Es muy claro que su padre, el último Jedi, le llenó de mentiras en su cabeza como bien sabes.

Kylo Ren se mantuvo en silencio.
—¿Todavía hay dudas en ti? Ahora que sabes que es tu prima ¿la quieres proteger?
—No tengo dudas, Líder Snoke—dijo Kylo Ren levantando la mirada—Le daré una oportunidad para unírsenos.
—Pero la tienes que atraer, maestro de los Ren—dijo Snoke—Persiguiéndola y mandando a terceros no podrás atraparla.
—¿Cómo debo hacerlo, maestro Snoke?
—Sólo averigualo por tu cuenta, analiza sus debilidades y darás la manera de atraerla.

Hubo silencio en la sala, Kylo Ren se mantuvo callado mientras pensaba. Sabía que ella tenía el Halcón Milenario, esa vieja nave de su padre; recordaba muy bien a él manejándola junto a su inseparable amigo, el wookie llamado Chewbacca, el mismo que lo hirió. Se llenó de ira al recordarlo y su pensamiento fue hacia Kashyyyk, lugar donde es originario el wookie. ¿Si atacaba aquel planeta? El wookie tal vez iría a defender; no había dudas; él estaría en aquel lugar defendiéndola junto con la escoria de la Resistencia y sabía que Rey no lo dejaría solo.
Kylo Ren sonrió bajo su casco.
—Sé cómo hacerlo, maestro.

A Poe le dolía terriblemente la cabeza, se llevó una mano a la cara donde sintió dolor en el puente de la nariz, y miró su mano enguantada cubierta de sangre. Se movió pero luego se detuvo bruscamente al sentir dolor en su pierna donde observó una gran herida en el muslo. Maldijo entre dientes y con gran esfuerzo empujó la cabina hasta abrirla, tiró el casco al suelo y se preguntó como kriffados saldría.

Alzó la vista al cielo donde vio pasar una nave portatropas, la misma que vio en Jakku ya hace dos años. Apretó los dientes al recordar esos momentos y empezó a buscar su blaster. Si iba a morir, lo iba a hacer peleando no arrinconado como animal herido. Y en su mente se cruzó la imagen de Rey y tuvo un nudo en el estómago; se humedeció los labios mientras buscaba la manera de salir.
Descendió la escalerilla y trató de apoyarse en la pierna sana, sentía la brisa en su rostro que de alguna manera calmaba el ardor de su nariz. Se giró bruscamente y sintió un intenso dolor en su pierna, apretó los dientes y descendió como pudo pero luego resbaló cayendo de espaldas.

Gruñó y empezó a arrastrarse; escuchó un pitido conocido y se giró hacia su ala, su droide estaba destruido así que no era él y volvió su vista al claro donde vio a su fiel droide BB-8 rodando.
—Oye, amigo—dijo sonriendo con esfuerzo y detrás estaba Rey, Finn, Duks y Mellis. Su corazón dio un brinco al ver a Rey.
—¿Cómo estás, amigo?—preguntó Finn colocándose a su costado—No tenemos tiempo.

Duks y Finn levantaron a Poe y hombro con hombro empezaron a andar mientras Rey iba a hacia adelante, con el blaster en mano cuando giró a su derecha levantando el brazo bruscamente.
Finn, Poe y Duks frenaron bruscamente y observaban sorprendidos el láser suspendido en el aire. La capitana Phasma estaba impresionada.
—Vaya…tú también puedes hacer eso. No me extraña que el maestro Ren te esté buscando.

La capitana Phasma estaba flanqueada por soldados de asalto, apuntando al grupo, Poe tuvo un desagradable recuerdo al ver la escena recordando cuando Kylo Ren detuvo su disparo.
—Y muchas otras cosas—exclamó Rey y el rayo láser siguió directo hacia la palma de la chica y se evaporó antes de tocarla.
—¡Disparen!

Todos se tiraron al suelo pero Duks no tuvo suerte, recibiendo un disparo en el pecho mientras Rey encendía su sable de doble hoja, rechazando los disparos. Finn y Mellis se arrastraban buscando un lugar donde cubrirse mientras BB-8 rodaba rapidamente a las piernas de Rey.
Y la joven aprendiz empujó a los soldados hacia atrás, y ayudándose con la Fuerza, levantó a Poe junto con Finn.
—¡Vámonos!—gritó Finn.

Mellis cubría las espaldas mientras avanzaban rápidamente, BB-8 se colocó a la cabeza de la comitiva.
—¿Qué tan lejos está el Halcón?—preguntó Poe, muy pálido.
—No tan lejos, llegaremos—musitó Rey, a Poe se le cerraban los ojos.
—Rey…
—No hables y quédate conmigo. Mantén los ojos abiertos.
—Me duele todo—masculló.

Rey se humedeció los labios mientras escuchaba disparos, se agacharon levemente mientras Mellis devolvía el fuego, BB-8 tuvo la idea de crear una cortina de humo y llegaron al claro donde estaba el Halcón Milenario.
El droide fue el primero en subir y Rey dejó que Finn llevase al piloto a la nave mientras encendía su sable de luz.
—¡No te escaparas traidor!—gritó la capitana Phasma mientras disparaba al corazón de Mellis, cayendo muerto al instante y al ver que Finn desaparecía de su vista, levantó la mano deteniendo el fuego. Rey se quedó quieta con el sable encendido.
—Chica…sabes que no puedes esconderte de Ren—exclamó Phasma—Estas rodeada, si me entregas a FN-2187, dejaré que huyas tranquila y puedas curar a tu amigo. Simplemente diré al maestro Ren un paradero distinto a donde irás.
—Nunca venderé a mis amigos. Aunque eso me cueste la vida.

Phasma se enfureció y ordenó a abrir el fuego.
—¡Finn, enciende la chatarra!— mientras Rey devolvía los disparos con su sable donde cada soldado caía abatido y saltó ayudada por la Fuerza hacia la capitana Phasma donde con un movimiento de su sable, le cortó la mano y le lanzó hacia el árbol. La mujer de la armadura cromada perdió la conciencia.

El Halcón estaba casi en el aire y Rey se sujetó en la rampa donde escaló con gran esfuerzo.
—Me ocuparé de Poe mientras estás aquí.
—Está bien—exclamó Rey y se sentó en el asiento, mientras Finn iba hacia donde estaba echado el piloto.

El Halcón ladeó y se fue hacia el cielo donde volaban los TIE. Ella tuvo que girar la nave para esquivar los disparos, puesto que Finn estaba ocupado con Poe, no tenía artilleros. Sabia que no podía escapar esquivando los cazas TIE.
—Finn te necesito en la cabina de artillero, son demasiados.
—Voy.

Finn se sentó en la cabina y se colocó los auriculares y tuvo un recuerdo del pasado.
El Halcón giró a la izquierda donde Finn pudo liquidar un caza enemigo pero el resto de cazas estaban a la espalda del viejo carguero corelliano.

Y al fin salió al espacio donde pudo observar los destructores estelares pero no estaba aquel destructor negro que había visto previamente sobre Rishi...
—Tendré que desviarme, hay demasiados de ellos.
—Sí, nos están bloqueando el camino a Dac.

Rey giró el carguero encontrándose con los cazas TIE, se vino abajo mientras daba otros giros y alzó la nave, dándole la espalda a los destructores estelares.
—¿Has fijado destino?
—No hay tiempo para eso. Saltaré.
—¡Nos vamos a chocar contra una estrella!
Y Rey no lo escuchó.
—¡Asegura tus cinturones!
Y en medio del fuego de los cazas TIE, Rey saltó al hiperespacio.
Soont Irard, que se encontraba destinado en uno de los destructores, observó el escape del carguero corelliano y activó el generador de hologramas en la palma de su mano.
—Han escapado.
—Déjenlos ir. Que recobren el aliento, yo tengo un plan para ellos. Luego te informaré por más detalles.-exclamó la pequeña figura azulada de Kylo Ren
—Sí, señor.

...

El salto del carguero corelliano los llevó a estar muy cerca de un planeta que tuvieron mucha suerte de no estrellarse. Empezó a moverse bruscamente y Rey entró al planeta mientras Finn se acercaba a la cabina de vuelo.
—¿Dónde estamos?
—Según el mapa estamos en los territorios del Borde Exterior en el sector Ferra. Aquel planeta es Hypori, rocoso pero con pequeños océanos; nos esconderemos— tras decir esto empezó a emitir luz roja en el panel— Oh, no.
—¿Qué pasa?
—Creo que se fundió el hiperimpulsor.
—Como no se va a fundir… ¡si prácticamente has pisado el "acelerador" al máximo"!
—¿Acaso deseas regresar con ellos?—preguntó Rey en tono irónico.

El droide empezó a emitir pitidos agudos.
—¿Qué dijo?—preguntó Finn, olvidando el comentario de Rey.
—Dice que Poe necesita atención y que no debemos pelearnos—exclamó mientras entraba a la atmosfera del planeta—No hay vida inteligente.
—¿Arreglarás el hiperimpulsor?
—Veré lo que puedo hacer—acotó Rey se giró hacia el droide—Y me ayudarás con ello, amigo.
BB-8 empezó a emitir un pitido de confirmación y otros pitidos más que Rey interpretó "Claro, siempre cuando atiendas a Poe".
—Está bien, está bien. No te preocupes por él-exclamó Rey, controlando sus nervios al ver el lamentable estado del piloto

No hubo problemas al aterrizar, el viejo carguero corelliano se posó suavemente sobre la superficie rocosa y Rey se puso de pie en busca del piloto encontrándolo en la camilla de un cuarto contiguo. Finn la siguió.
—¿Quién ha volado de esa manera?—preguntó suavemente.
—Ella.
—¿Dónde aprendiste a volar?
—Por mí misma—exclamó Rey sentándose de rodillas y poniéndose al lado del piloto.
—Eso lo explica todo—musitó Poe y gimió del dolor, observando los ojos avellana de la joven y le sonrió. La chica le devolvió el gesto mientras miraba la herida de su pierna.
—Tiene mal aspecto—exclamó Rey—Pero antes debo quitarte el chaleco.
Con la ayuda de Finn, Poe se sentó y la aprendiz le retiró el chaleco blanco, luego la chaqueta naranja, quendandose con una camiseta blanca, ajustada al cuerpo. Rey sintió sus orejas encenderse, recostó suvamente al valiente piloto, la joven le gustó la vision que tuvo pero sabia lo que tenia que hacer y extendió la palma de su mano.
—¿Qué haces?
—Mi padre me contó que con la Fuerza también puedes curar. Hubo Jedi curanderos pero eran pocos.
—¿Vas a intentarlo?
—No se intenta, se hace o no.

Y Rey colocó ambas manos por encima de la herida sin tocarla, se humedeció los labios y cerró los ojos. Sabía muy bien que no tenía poderes curativos, al menos para sanar heridas al prójimo. Un Jedi si podía curarse a sí mismo, un método llamado trance curativo Jedi.
Abrió los ojos, cansada pero al menos la herida no se veía tan profunda y ya había dejado de sangrar.
—Algo es algo—exclamó Poe—Lo has hecho bien.
—Descansa—dijo Rey besando la frente del piloto y lo miró, dedicándole una sonrisa con los labios. Poe no quería que ella se retirara, quería ver esos ojos avellanas que tanto le gustaban.
—Ahora a ustedes dos les debo la vida—musitó antes de cerrar los ojos.

Rey y Finn salieron al exterior, sintiendo la brisa del planeta, la joven cerró los ojos y Finn miraba como el sol estaba por ocultarse.
—Va a anochecer—dijo Finn—¿Tenemos comida?
—Barras energéticas—exclamó Rey—No nos alcanzará para más de tres días. Mañana temprano comenzaré a reparar con BB-8.
—Bien, yo iré a recolectar algo de comida.

Rey frunció el ceño y sintió una presencia hostil, no entendía porque no lo había sentido antes y se giró lentamente donde vio a un grupo armado que se acercaban lentamente, apuntándolos. Finn quedó bocabierto.
—Piratas. Lo único que nos faltaba.