Fairy Tail no me pertenece, es de Hiro Mashima. Este fanfic y las jaladas en él son originalmente mías. Y no, si fuera mío, seguiría siendo un shounen, porque de shoujo ya tuve bastantes decepciones...(sob)

Capítulo III: E

El bosque de los Lotos Nocturnos.

"¡Natsu!" "Happy"gritó Lucy, exasperada. Se hallaba toda rasguñada, despeinada, cansada, hambrienta, MUY IRRITADA, por no decir sucia. Su voz se extinguió poco a poco, en un eco que resonó macabramente a su alrededor, en la obscuridad que dominaba el paisaje nocturno.

Entrecerró los ojos, intentando ver a su alrededor, buscando algún destello de rosa o azul en la espesura del bosque. En ese momento estaba encaramada en la raíz de un árbol, intentando no caerse al agua del lodoso pantano en el que hacía unas horas había caído.

¿Dónde esta este par de idiotas cuando en verdad necesito un poco de ayuda...? escuchó un aleteo encima de su cabeza, pero dudaba seriamente que se tratara de un pájaro. Tembló un poco. Por no hablar de compañía, este lugar es verdaderamente escalofriante en la noche.

Suspiró con pesar, abrazandose al árbol en cuya raíz se hallaba parada.

La misión había supuesto más problemas de los que en verdad cualquiera habría esperado.

Era simplemente otra misión de rescate, por no hablar de eliminación de plagas. Pero eliminar siempre resultaría ser la parte más fácil para un miembro de Fairy Tail, como es obvio.

Habían llegado en la mañana a la villa donde se suponía que tenían que prestar su ayuda. Era un pueblo tranquilo y sencillo, pero un poco antiguo, a decir verdad, la gente de la villa aún usaba vestimentas un tanto pasadas de época. Los aldeanos los recibieron con amabilidad y agradecimiento, sin embargo, por mucho que intentaran disimularlo, podía notarse a leguas el terror y la angustia impregnado en sus miradas ¿Tan mala era su situación?

En cuanto llegaron, el alcalde les pidió que pasaran a verlo a su oficina, para poder explicarles mejor el propósito de su misión.

"Verán,-comenzo a explicar- en el transcurso de los últimos meses esta banda de trolles ha estado asediando nuestra pequeña villa. Llegan en la noche y roban nuestras provisiones, atacan nuestro ganado y destrozan las casas. La verdad es que no era muy grave, incluso adoptamos la costumbre de dejarles comida en una zona especial, justo en el linde del bosque…" El alcalde hizo una pequeña pausa, recargándose mejor en su silla. El mencionado hombre, que hasta entonces había tenido un aire afable y jovial, adoptó de repente un semblante serio. Continuó después de un momento con su explicación.

"Es una vieja tradición entre la gente de esta villa el nunca traspasar los límites del bosque, por temor a sus habitantes, y hasta ahora ellos nunca se habían cruzado en nuestro camino- con un ademán de su mano añadió -Además, está en la naturaleza de un troll hacer este tipo de cosas, así que no le dimos demasiada importancia al principio, sólo tomamos algunas precauciones, como la que ya he mencionado- acababa de decir esto cuando dirigió su mirada hacia la ventana -Pero, hace aproximadamente un mes, llegó una mujer, la señora Mcfeen, histérica, y gritando. Cuando se hubo calmado nos dijo que la fuente de su actitud se hallaba en el hecho de que no podía encontrar a su pequeño hijo, un chiquillo llamado Tom. El niño estaba jugando en el patio de su casa cuando desapareció. Se armó una enorme búsqueda, pero todos los indicios nos conducían al bosque. No podíamos entrar allí, así que decidimos contratar un gremio. Nadie respondió inmediatamente, y, una semana después desapareció otro niño, y a la siguiente otro. Hasta que llegamos a un total de cinco niños. La gente cundió en pánico. Encerraron a sus niños en sus casas- ahora el pobre hombre parecía bastante triste - y, al inicio de esta semana desapareció mi única nieta, la número seis…"- terminando de decir esto, el pobre hombre se cubrió la cara con una de sus manos.

Los miembros de Fairy Tail lo observaron en silencio. Pero la interrupción de una voz fuerte y decidida lo rompió.

-¡Le aseguramos que traeremos de vuelta a los niños, y a su nieta!- declaró energéticamente, con una enorme sonrisa a lo largo de su rostro – ¡ningún troll estúpido puede con el Gran Salamander de Fairy Tail!- agregó señalándose a sí mismo con su pulgar, ampliando aún más su sonrisa.

Erza sonrió y asintió, una expresión decidida pintada en todo su rostro. Lucy suspiró, rió un poco de la actitud de su compañero y sonrió cálidamente. Gray esbozó una sonrisa, pero le gritó:

-Pft, si claro, sólo un troll se compara a tu enorme estupidez –esto último lo salpicó de demasiado sarcasmo, lo que hizó que Natsu se volteara con el ceño fruncido y dijera:

-Lo dices tu, que has de ser un pariente lejano de ellos, sólo que de hielo y, además, pervertido- señaló el cuerpo de Gray, que quien sabe cuando había logrado zafarse de su camisa y sus pantalones. Cosa que hizo que exclamara "¡DEMONIOS!".

El alcalde les había dicho, gustoso, que se los agradecía de todo corazón, y que ponía todas sus esperanzas en ellos.

Antes de salir de su despacho, Lucy se detuvo un poco más que los otros en la puerta. Se volteó y examinó al hombre con cuidado, para después preguntarle con mucha suavidad "¿Señor?"

El mencionado volteó a mirarle, intrigado, para replicar: "Mande usted, señorita…"

"Lucy" repuso esta, algo apenada.

"Si, señorita Lucy" corrigió el alcalde.

"Si no le es mucha molestia decirme ¿Cuál es el nombre de su nieta?

El hombre la miró pensativo por unos minutos, como buscándole un trasfondo a sus palabras.

Lucy esperó un par de minutos, después intentó salir por la puerta, temiendo haberlo incomodado. Pero la respuesta a su pregunta le llegó cuando ya casi salía por completo, en un tono apenas audible.

"Sophie…"

Lucy esbozó una sonrisa y dijo en una voz lo suficientemente fuerte como para que la oyera el hombre en el interior del cuarto "Muchísimas gracias, con su permiso"

El alcalde miró pensativo la puerta por donde acababa de desparecer la joven. Sonrió, un acto que no se le veía hacer en semanas. Fairy Tail ¿eh?, definitivamente es algo especial…

Después de eso, unos cuantos hombres de la villa los habían llevado al linde de la aldea con el bosque. El bosque de Nox Lotus se alzaba imponente en medio de las montañas que se encontaban justo atrás de la pequeña aldea.

Era un bosque viejísimo, del que ella sólo había leído en libros. Casi no había información u ilustraciones del mismo. Se decía que este era un bosque del mundo Antiguo, cuando los dioses y los demonios caminaban entre los humanos. Todo en su interior, según leyendas, era enorme, incluso las bestias que en el habitaban. Lucy siempre había querido verlo, al menos una vez de cerca.

Recordó que, cuando era pequeña, antes de que su madre muriera, encontró un libro muy viejo en un estante escondido dentro de la biblioteca de su mansión. Este libro era uno muy antiguo, pero solo había algunos pases que ella podía comprender, porque lo demás estaba escrito en un idioma desconocido. Sin embargo tenía muchísimas ilustraciones, y una de ellas era la de ese bosque. Era un libro perteneciente a un amigo historiador de sus padres. Una de las anotaciones entendibles marcaba en esa paguina, en la esquina superior, con el nombre de bosque Nox Lotus, pero un poco más abajo, venía resaltada un par de palabras más sueltas por toda esa sección del libro, palabras tales como perdido, corazón, siete, respuestas, magia, Gaia, antiquísimo y una más, que venía resaltada en letras negras muy marcadas, como si quisieran resaltar su importancia. En el centro de la páguina, pero sin arruinar el dibujo se leía: bruja. Su madre le había dicho que su amigo sostenía que en ese bosque se hallaba un antiguo templo, dedicado al culto de una entidad llamada Gaia. Pero el había muerto de una enfermedad terminal, y le había confiado su investigación a ella. Cuando Lucy le preguntó si ella creía que era cierto, su madre sólo sonrió.

Todos estos pensamientos la hicieron dudar un poco, en especial la parte de las brujas. Pero, viendo la mirada determinada en el rostro de sus compañeros, todo su miedo se desvaneció, remplazado por una sensación que ya conocía muy bien desde que ingresó a ese Gremio: corage.

Natsu miró enfrente suyo. Definitivamente ayudaría a toda esa gente, no dejaría que el pobre hombre del sombrero gracioso siguiera triste, lo reuniría con su familia. Por el orgullo de Fairy Tail que lo haría.

"Muy bien chicos –Erza se plantó enfrente de ellos, en medio de los tres magos y el linde del bosque, tenía una mirada seria y determinada en su rostro (N/a: muy Erza) –ya que el bosque, a mi parecer, esta bastante grande, dividirnos de uno en uno sería una imprudencia, pero no dividirnos no sería muy ventajoso –añadió tocándose la barbilla con su mano –así que, iremos en par y trío –señaló a Natsu, Happy y a Lucy –ustedes tres irán juntos, por el lado este del bosque – a continuación señaló a Gray y luego se apuntó a sí misma, clavándose su pulgar en el pecho –yo y Gray iremos por el lado oeste, ¿queda claro?- los miró fijamente, de una manera en que sólo Erza podía hacerlo.

-¡Aye!- respondieron todos al unisono.

Dentro del bosque, con Natsu y Happy, Lucy había empezado a cansarse. Llevaban horas ahí adentro, y si bien el bosque no lucía muy acogedor por fuera, por dentro era algo totalmente diferente. La zona en la que estaban en ese momento estaba llena de árboles gigantes, y muy viejos. La luz del día se filtraba frescamente por sus hojas. El río que corría en su interior parecía armonizar con el sonido del viento entre las hojas. Lucy se dejó llevar por sus pensamientos, y cerró los ojos por un momento que le pareció eterno.

Sin embargo, cuando los abrió, se descubrió totalmente sola. Aterrada, había empezado a correr a donde supuso que el joven dragon slayer había corrido. Sin embargo, la zona del bosque a la que había llegado, al salir de un par de arbustos, le dejó sorprendida.

De hecho le cayó de sorpresa, ya que, literalmente, se había tropezado al salir y se había caído en lo que parecía un gran charco. Cuando había logrado salir y limpiarse un poco el rostro, se encontró en el medio de lo que parecía un gigantesco pantano.

¡¿Qué demonios? Estoy totalmente segura de que esta era una zona templada ¡no es posible que haya un maldito pantano en un bosque así! había pensado Lucy exasperada.

Con esfuerzo se había logrado trepar en la rama de un árbol, para tener una mejor visión. Si, era un pantano, un bendito pantano, con agua, si no lodosa, infestada de quién sabe que alimañas y criaturas no precisamente amigables...

Y así había permanecido durante las últimas horas. Pasando, con cuidado, de árbol en árbol (mejor dicho, raíz en raíz) gritando el nombre de sus amigos, con desesperación. Y, para mejoría de su situación, había empezado a anochecer. Genial. Simplemente genial.

Estaba cansada. Cansada de tanto caminar y de tanto gritar. Finalmente decició recostar su espalda en el tronco del árbol en el que estaba en ese momento, y, dejandose vencer por el sueño y la fatiga, se sentó en la raíz. Allí, oculta entre las sombras, y recargada su espalda en el duro tronco, se quedó dormida.

El sonido de unos cascabeles la hizo despertar. Lucy saltó en su lugar del susto, pero rápidamente una de sus manos agarró fuertemente sus llaves, y la otra alcanzó el látigo en su cintura. Una melodía comenzó a resonar, haciendo eco en el silencio del bosque. No hace falta decir que Lucy encontró todo esto endemoniadamente extraño. Es decir, música sonando de la nada en medio de un bosque a mitad de la noche, definitivamente eso no es algo que pueda ser calificado "normal" (N/a: si, justo como un musical, sólo que eso es más aterrador, ya que de la nada se aprenden los mugres pasitos y la letra, y no, no es espontaneo si el tipo que canta involucra a toda la gente en un mercado, centro comercial, cafetería...)

De reojo, Lucy alcanzó a ver el esbozo de una figura esbelta (supuso que sería de una chica) moviéndose delicadamente por el pantano, como si caminara sobre el agua, bailando. De repente se preguntó de donde saldría la música, por que resultaba imposible que fuera la joven quién interpretara todos los instrumentos por sí sola. Pero, tal vez estuviera equivocada…

Una voz dulce resonó en el bosque, y Lucy no pudo evitar cerrar sus ojos, disfrutando de aquel pequeño concierto. Notó, dando un pequeño respingo, que cantaba en un idioma desconocido para ella. Intentando no ser descubierta, observando por el rabillo del ojo, dislumbró a la esbelta bailarina, interpretando una danza que ella supuso, dada la música, sería una danza oriental.

"Bei fang you jia ren
jue shi er du li
yi gu qing ren cheng
zai gu qing ren guo
ning bu zhi
qing cheng yu qing guo
jia ren nan zai de"

Había una pequeña pausa en su canto después de recitar este verso, así que Lucy, con mucho cuidado, sacó, sólo un poco, la cabeza, volteándola para ver mejor, ya que ella se hallaba dandole la espalda a la otra.

Era una joven, de no más de quince años, diría ella. Era hermosa, de delicados rasgos orientales (o sea que su suposición era acertada) Su negro cabello iba recogido en un tocado en lo alto de su cabeza, adornado con peinetas con flores sintéticas, de muchos colores. Tría puesto un qipao* (N/a:*la información abajo) rojo con flores de colores, y los bordes del mismo, al igual que su pantalón abombado, eran negros. Iba, como´pudo notar, descalza, pero sus pies no tocaban el suelo. Bailaba con unos listones en sus manos, moviéndolos de acuerdo a la danza que interpretaba. La pausa de su canción terminó, entonces la joven continuó:

"bei fang you jia ren
jue shi er du li
yi gu qing ren cheng
zai gu qing ren guo
ning bu zhi
qing cheng yu qing guo
jia ren nan zai de"

La chica se inclinó, como dando las gracias por haber observado. Lo cual, era bastante extraño, ya que, según ella, ellas dos eran las únicas personas en ese lugar. Pero pronto descubrió que estaba equivocada.

Unos fuertes y sonoros aplausos resonaron alrededor del punto donde la chica estaba parada. Esta se enderezó y volteó a ver a su alrededor. De inmediato, casi haciendo a Lucy caerse de su escondite, salió una niña pequeña de entre el follaje de los árboles, completamente radiante de felicidad mientras corría a todo lo que daba hacia la mujer de rojo.

-¡Min, Min! Estuviste fabulosa, me encantó, ahora me siento mucho mejor- dijo la niña, emocionada, enterrando su carita en el vestido de la mujer, a quién tenía agarrada por las piernas. La muchacha sonrió de manera dulce, y se inclinó un poco hacia el frente, tomando el rostro de la niña entre sus manos.

-Min se alegra de que le haya gustado–soltó una risita –pero, si pequeña tigresita no va donde maestra, ella se preocupará bastante…- la niña apartó su mirada de la de la mujer, totalmente roja, y lo volvió a enterrar en el vestido de la mujer, murmurando una disculpa.

Min se enderezó soltando otra pequeña risa, tapando su boca con una de sus largas mangas. En seguida le dijo a la niña en un tono maternal:

-Pequeña tigresa debe aprender a defenderse antes que a cazar- la niña subió su rostro, sus ojos viendo directo en los de la mujer, totalmente confundida, como diciendo ¿eh? Ella continúo, totalmente divertida –pero si hace bien sus tareas, prometo a enseñarle a bailar cuando aprenda lo que la maestra le intenta enseñar ¿Qué le parece eso?- sonrió ampliamente, poniendo su mano en la cabeza de la niña para darle unas palamadas cariñosas.

Esta última asintió con vehemencia, y luego salió corriendo disparada de nuevo hacia el bosque.

La joven se quedó viendo el punto donde la niña había desparecido. Lucy hizo lo mismo, ¿acaso?...

De repente la joven desapareció, Lucy se alarmó bastante. Fue lo suficientemente rápida como para saltar cuando sintió una ráfaga de viento rozar su nuca. Cayó de pie, increíblemente no le pasó nada. Volteó su mirada al árbol donde hacía un segundo se hallaba parada. Una enorme hacha unida a una larga lanza estaba clavada en el árbol, justo en el punto donde ella había estado hacía solo unos segundos.

Suspiró, aliviada. Pero su momento de relajación no duró gran cosa. Sintió, en un abrir y cerrar de ojos, una fuerte dolor en su mejilla izquierda, seguido de la repentina propulsión de su cuerpo hacia arriba. El golpe la tomó desprevenida, en el aire apenas si pudo juntar sus ideas, pero de nuevo sintió un tremendo dolor en su estómago, y entonces se quedó sin aire. Su cuerpo se doblegó del dolor, pero en el segundo siguiente su espalda era golpeada con una fuerza impresionante hacia abajo.

Cayó de bruces en el agua, pero de alguna manera salió ilesa, sólo con algunas cortadas en el rostro, y su labio había empezado a sangrar. Se incorporó como pudo y miró hacia enfrente. La bella chica se hallaba enfrente suyo, con una expresión solemne en su rostro, y su cuerpo en posición de batalla. No fue difícil deducir que ella había sido la que en sólo cuestión de segundos le había propinado semejante paliza.

-¿Quién eres tú y qué quieres con nosotros?- su tono, a decir verdad, era bastante peligroso y agresivo, por no hablar de la expresión en su bonito rostro. Lucy tembló un poco, cogiendo con su mano su vientre adolorido.

Se levantó con dificultad del suelo. Elevó su rostro, de manera que podía ver a la cara a su contrincante, pero aún así no se le escapó algo de lo que había dicho la chica ¿Nosotros? recordó Lucy, algo inquieta. Le responió, con sus ojos fijos en los de ella, su voz estaba un poco quebrada y algo débil.

-Soy Lucy, Lucy Herthfilia, miembro del Gremio de magos de Fairy Tail –Lucy tomó aire. La verdad no sabía por qué razón le estaba diciendo todo esto a la mujer que acababa de golpearla tan duramente, y sin contemplaciones de ningún tipo –vine a la aldea en las afueras del bosque para cumplir con una misión –en este punto, el rostro de la otra chica se había destensado un poco, pero aún estaba en guardia.

Sin embargo, después de permanecer un rato en esas posiciones, la chica dejó su posición por completo. Le habló esta vez de una manera cordial.

-Mil perdones por las molestias causadas, Min sólo protegía a sus camaradas- se inclinó a modo de disculpa.

-¿Qué querías decir con nosotros?- preguntó Lucy, algo ya más calmada.

-Min y sus amigos- se detuvo -Min y su madre- susurró.

Lucy se quedó en silencio unos segundos. Tenía muchas preguntas más en mente, pero, por el cansancio no podía poner en claro las ideas de su cabeza. Sintió que sus piernas le fallaban. Todo se volvió borroso...

Min se quedó viendo como el cuerpo de la joven enfrente de ella comenzaba a caer, lentamente, hacia enfrente. De un paso se encontró junto a ella, la sostuvo antes de que se cayera de bruces contra el agua. Ya tenía bastantes heridas, no necesitaba más.

La examinó mejor, volteando con su mano el rostro de la chica. Era bonita y de buena constitución, algo débil, pero nada que un buen entrenamiento no pudiera arreglar. Sonrió, y, con cuidado, cargó a la chica desvanecida en su espalda.

O si, tendría que contarle a ella como es que la chica había obtenido semejantes heridas, y no sería una explicaión que le fuese a agradar demasidado. Para nada. Tembló de sólo pensarlo, mientras caminaba hacia su casa, atravesando el más espeso follage en el bosque. Una cosa era segura, una su madre iba a asesinarla por lo que había hecho, en definitiva.

Min gimió. Si que había sido un largo, largo día.

Estaba cansado.

Se encontraba hambriento.

Ahora se había lastimado.

Y ya había anochecido.

Y se sentía FURIOSO...pero también algo preocupado.

El joven pelirosa suspiró, intentando despejarse un poco. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto a Lucy. Horas y horas gritando su nombre, sin lograr encontrarla. Recordaba que un momento estaba allí, y al otro había desaparecido. Además, se le había caído la pequeña cangurera donde traía algunas de sus cosas: las llaves de su casa, una barra de chocolate (la cual, cuando le devolviera la bolsita, no encontraría), un libro (¡quién trae un libro a una misión en un bosque!), un poco de maquillaje (...sin comentarios), dinero y algo que en realidad, ahora que lo pensaba, jamás le había visto.

Justo había recogido la susodicha bolsita, cuando, al voltear, se había encontrado con que no había más Lucy. Happy estaba con él, así que la maga estelar se hallaba completamente sola.

Había empezado a gritar el nombre de su amiga. Caminó por un buen rato, hasta que se sintió muy cansado, su vista se había empezado a poner borrosa. Intentaba, desesperadamente, mantenerse despierto sacudiendo su cabeza de un lado a otro, cuando sintió que ya no había más piso. Oyó a Happy gritar su nombre, pero ya era muy tarde.

Natsu cayó al fondo de un acantilado que, según él, no estaba allí minutos antes. ¿Una ilusión, tal vez?

Imposible. Ningún mago podía ser tan buen ilusionista como para engañar sus instintos. Al menos eso creía. En ese momento sentía que una de sus piernas estaba dormida, aunque, increíblemente, no había salido gravemente herido, cosa que encontró bastante extraña. Happy voló hasta abajo, muy exaltado, preguntandole sobre su estado de salud, divagando con pescados curativos y cosas por el estilo. Verdaderamente el estado mental por el que debían preocuparse era el del gato azul.

Se incorporó como pudo, apoyandose en Happy, y comenzó a caminar. El interior del acantilado era un poco estrecho, pero no mucho, y había un pequeño riachuelo corriendo a través de él. Natsu y Happy siguieron el camino que trazaba este último. Estaba distraído, platicando con su compañero, no supo cuanto habían caminado hasta que se éstrelló, literalmente, con una grieta en el fondo del acantilado.

Lo que sea que Lucy trajera en el bolsillo comenzó a brillar. Natsu se apresuró a sacarlo. La luz se volvió más fuerte cuando acercó su mano a la entrada de la grieta. Happy lo miró con los ojos abiertos como platos.

Natsu tomó entonces una decisión, ya que no veía ninguna otra salida de su situación, encendió con su mano un pequeño fuego, por si acaso, y se adentró en la obscuridad. Además, tal vez después de todo, hacer esto sea divertido pensó Natsu, sonriendo ampliamente, mientras lo hacía.

Happy se quedó un par de minutos allí, observando el punto donde su amigo había desaparecido. Innalo con fuerza, armándose de valor, y se dispuso a seguir los pasos de Natsu.

Como la luz del objeto era muy fuerte, tardaron un poco en acostumbrarse a la oscuridad adentro de la gruta. Más, cuando avanzaron un poco más, se encontraron con algo que, viniéndo de ellos, resultaba bastante poco común, algo que los dejó sin palabras. Estaban en lo que parecía una gigantesca cámara circular (parecida a la de ERA, sólo que un poco más grande) completamente hecha de un delicado mármol de color coral. A pesar de que estaba un poco derruído, eso sólo le daba un aire de misterio y antiguedad. Había unas antorchas sin encender en cada columna de la sala (eran seis) así que el mago de fuego se apresuró a encenderlas. Pero entonces divisó algo que había pasado completamente desparcibido en la obcuridad.

-Qué demonios...-susurró Natsu, completamente confundido.

La sala, si bien era enorme, o tenía muchos objetos en ella. En cada columna había un especia de trono, cada uno con diferentes decorados. Sin embrago, en lo que vendría siendo el lado central superior del hexágono que formaban las seis columnas, en el hueco más grande, justo en medio de dos tronos (el de la izquierda tenía unas especies de nubes con rayos con un engranaje, mientras que el de la derecha tenía grabado un mundo y unas estrellas a su alrededor) estaban unas largas cortinas rojo vino que surgían desde el techo y caían en el suelo, astaban viejas y polvosas, pero era obvio que su propósito era ocultar lo que se hallaba adentro.

Pero justo entonces, cuando se acercaba a las cortinas, pudo ver en las paredes de la sala unos grabados, más así como pinturas. El objeto en su mano brilló con mayor intensidad conforme se acercaba al muro.

-Este idioma, no lo puedo reconocer...-dijo Happy, sonándo serio.

Natsu se quedó de piedra al reconocer los grabados.

-Happy, yo conozco esto...esto, esto es algo que me enseñó Igneel- y Natsu recordaba con claridad lo que Igneel le había dicho de aquel idioma.

-¿Natsu...?- susurró Happy, preocupado.

Hasta aquí el capítulo 3.

Perdón si me tardé en subirlo.

La cancipon que sale aquí es de una película que se llama algo así de "La casa de las dagas voladoras" el idioma es chino, creo...

Aquí está el link del video: : .com/watch?v=j4XqwNeUAdk&feature=related

*旗袍(qi2pao2- qípáo) : vestido largo o camisa larga, se refiere a la vestimenta tradicional china.