Capitulo 4
La fiesta…
No podía emitir palabra alguna. Frente a él estaba su eventual compañera. Pero totalmente diferente a como la había visto los últimos días. Ginny sólo sonrió y bajó los escalones que la separaban del joven. Harry seguía mirándola. Estaba muy hermosa, pensó. Tenía puesto un vestido negro con espalda descubierta, y un amplio escote al frente que mostraba mucha piel. Se ceñía en la cintura y dejaba caer una amplia falda tableada, que llegaba a las rodillas mostrando unas delgadas piernas. Unos zapatos de tacón dorados, y cartera al tono completaban el atuendo. El cabello estaba recogido en un simple retorcido, que dejaba ver su rostro y los hombros. Estaba maquillada suavemente, lo que hacía verse, según pensamiento de Harry, muy, pero muy, pero muy…
- ¿No es esto de cóctel? – dijo Ginny y él pareció despertar – Hermione me dijo que esto se usa para cóctel…
- No, está bien… – se acomodó los anteojos – sólo que… te ves bien. –dijo y se acercó a darle un beso en la mejilla. Ginny sonrió.
- Gracias, tu tampoco estás nada mal – Harry tenía un traje negro, con camisa celeste, y una corbata a rayas. Zapatos negros y su inconfundible cabello alborotado, lo había aplastado cuidadosamente con gel. – aunque…- Ginny se acercó y con los dedos hizo un rápido movimiento dejándolo como siempre – ¡Así estás mucho mejor! – Harry bufó – ¡más sexy! – y rió. Después de un momento él sonrió.
- Bueno será mejor que nos vayamos… tomaremos un taxi.
- ¿No tienes carro? – dijo escéptica.
- No, nunca me gustó manejar…
- ¡Vamos¿Me vas a decir que en ocho años viviendo como muggle, nunca tuviste un mísero carro?
- No a todos les gusta manejar…
- Apuesto a que tú prefieres las escobas…- Harry no dijo nada y la condujo al taxi que los esperaba.
La fiesta se llevaba a cabo en un exclusivo salón, del hotel Hyat de Londres. Estaba adornado para la ocasión. Cuando Harry llegó todos se dieron vuelta para mirarlo. Ginny tembló un poco al ser ella también blanco de las miradas. Pero Harry le tomó la mano, la miró y caminaron ante los curiosos ojos. Un mozo se acercó a su encuentro y les ofreció una copa. Harry tomó dos de champagne y le ofreció una a Ginny. Ella estaba contenta y algo nerviosa, por lo que decidió aceptarla pero no tomar mucho, pues no quería terminar tirada en el suelo, y causando sensación, conciente del efecto que producía en ella, esa bebida muggle. Después se dirigieron hacia un grupo de hombres algo mayores.
- ¡Harry! Muchacho – dijo uno de bigotes. Era alto y desgarbado. A su lado una mujer más joven, de aspecto vulgar, miraba a Harry y a Ginny insistentemente. – ¡Que alegría! Pensé que no vendrías.
- Ya lo ve, Andrew – serio. El hombre miró a Ginny.
- Harry, Harry – dijo la mujer, con una voz melosa – ¡Hace tiempo que no te veo! Creo que después que dejaste a mi prima, ella se desilusionará porque estás acompañado – dijo mirando a Ginny. Esta sonrió.
- Vamos Betty – dijo el amigo de Harry – No creo… tu prima… bueno¿No vas a presentarnos a tu compañera?
- Disculpen –la tomó de la mano – Ella es Ginevra Weasley… una amiga – La mujer lanzó una sonrisa burlona. Ginny se sintió fastidiada. – Ginny, ellos son mi socio Andrew Mac Cormac – ella le tendió la mano – y su esposa Betty – la saludó cordialmente.
- ¡Mucho gusto! – sólo dijo Ginny y bebió un sorbo de la champaña.
- Disculpa un minuto Ginevra – dijo Andrew – te voy a quitar un momento a tu compañero. Ven Harry aquí está el señor Fawlish, muy interesado en nuestro nuevo proyecto…- Harry miró a Ginny y esta le sonrió, mirándolo irse. Volteó y se dio con que aquella detestable mujer la miraba de arriba abajo. Ella le sonrió
- ¡Vaya¡Así que por ti, dejó Harry a mi prima¿Eres modelo?
- ¿Modelo¿Yo¡No! Trabajo en… el ministerio.
- Ah – dijo la mujer – ¡debe ser un trabajo realmente aburrido! – Ginny la miró seria – mira aquí viene Emma – Ginny se dio vuelta y vio a una espectacular morena que se paró al lado de la otra mujer y bebía una copa.
- ¡Betty! – suspiró – ¡él esta aquí! – sonrió – ¡es ahora o nunca! Hoy me lo llevo a la cama de nuevo – Betty rió, y Ginny sintió sus orejas calientes.
- ¡Emma¿De quién hablas?
- ¡De Harry! – la miró – de quién crees… - miró hacia Ginny viendo los ojos insistentes de su prima que la señalaban – ¡Oh, lo siento! – dijo un tanto avergonzada – Yo…
- No te preocupes – dijo Ginny sonriendo.
- Bueno es que tú sabes… ¡hombres! – dijo tratando de aliviar su nerviosismo.
- Emma – dijo Betty – ella es Ginevra Weasley.
- Emma Jones – dijo la mujer tendiéndole la mano a Ginny. Esta sonrió y le devolvió el saludo.
- Querida prima, Harry esta acompañado esta noche…
- ¿Qué? – dijo volviendo la cara hacia Betty, con ojos saltones – dime quien es…
- Si hablas de Harry Potter, está conmigo – dijo Ginny. Y rozó suavemente su muslo, acariciando la varita. Esa mujer era muy alta, y si quería golpearla estaba preparada para defenderse…
- Así que eres la chica de mayo… – se acercó la mujer con los dientes apretados.
- Supongo que tú eres… ¿abril? – sonrió Ginny – No, te equivocas.- Las dos mujeres se quedaron mudas – no soy la chica mayo. Conozco a Harry desde los diez años. Hemos ido al colegio, juntos. Es amigo de mi hermano.
- ¿Así que lo conoces desde pequeño? – dijo Emma más interesada ahora en Ginny – Me puedes dar información útil…
- Mira, lo que puedo decirte es que con esos…- Harry la tomó por la cintura, rozándole algo la piel de la espalda, y sorprendiéndola.
- Disculpa Ginny – ella lo miró y sonrió – ¿te importaría bailar conmigo? Ella asintió. - Hola Emma, Betty si nos disculpan – Harry aun tomándola de la cintura la llevó a la pista. Puso su mano derecha en su cintura y con la otra le tomó la mano – ¿Te estaban molestando esas víboras? – le dijo casi al oído.
- La tal Emma, casi me saca los ojos cuando le dije que estaba contigo – rió – ¿Era la chica abril?
- Sí – dijo escuetamente.
- ¡Wow! – él la apretó a su cuerpo. Ginny se tensó – ¿Por qué la dejaste?
- Es… después que… me di cuenta que es igual a…
- Entiendo – la miró.- No necesitas completar la frase.- Ella puso sus manos alrededor de su cuello.
- Ginny… gracias por acompañarme.
- Ni lo digas… - bufó – viendo la clase de mujeres con las que te relaciones¡la agradecida debo ser yo! – y rió.
- ¿Por qué? – él se separo un poco para mirarla a los ojos.
- ¿Por qué¡Harry! Mira esa Emma – ambos se fijaron en la mujer – alta, morena¡es despampanante! – Harry sonrió – Si así era ella¡me imagino las otras! Y ahora estás aquí, bailando con…
- ¡No digas que no eres hermosa! – ella se sonrojó – Hasta el viejo verde de Fawlish notó lo bonita que eres…
- Vamos, lo dices para levantar mi autoestima… – sonrió la muchacha – sigue haciéndolo¡porque funciona! – Harry lanzó una carcajada.
- Eres… gracias por todo – le besó la frente y continuó bailando.
Después de estar tres horas en la fiesta, Harry decidió que era tiempo de marcharse. Saludó a todos sus socios y los empresarios amigos y tomando del brazo a Ginny salieron del salón. Cuando llegaron a la calle, Ginny se dio cuenta que no había llevado abrigo adecuado, y aunque estaban en primavera, Londres no dejaba de tener noches frías. Se llevó instintivamente las manos a los brazos, como dándose calor, mientras aguardaban un taxi. Harry pareció darse cuenta, porque inmediatamente se quitó el saco. La ayudó a ponérselo, y rió mas cuando a Ginny le sobraba más de un cuarto de manga. Ginny le sacó la lengua y sin que nadie la viera, tomó la varita de su pierna, y le hizo un hechizo encogedor. A los pocos segundos Harry miraba como su traje Armani, era seriamente arruinado.
- ¡No te quejes! – le dijo Ginny – cuando lleguemos a casa terminaré el hechizo ¡y tendrás tu costoso saco como nuevo! – El le acomodó el cuello del saco – Gracias¿cómo sabias que tenia frío?
- Tienes erizada la piel del escote– Sonrió, mientras ella se sonrojaba – supuse que era por el frío. Miró hacia la calle por si venia un taxi.
- Harry¿caminamos un rato? – él la miró – es muy temprano para irme a dormir. – El asintió y se pusieron en marcha. Miraron los escaparates de las tiendas, que a esa hora se encontraban cerradas. Ginny suspiró por un par de botas de color negro, que tenían un precio muggle para ella exorbitante. Luego pararon a comer un hot dog en un barcito abierto. – ¿cuántas? – preguntó Ginny sacando a Harry de su silencio.
- ¿Cuántas que? – preguntó.
- ¿Cuántas han sido? Tus conquistas…
- No te hagas un…
- ¿Una por mes? – él asintió - ¿Por qué?
- No quiero compromisos – dijo parco – no los necesito. – ¿y tú? – Ginny pareció pensar.
- No muchos… tuve unos cuantos novios sin importancia… y luego Dean… no soy mujer especial para los hombres… - no dijo más nada.
- Vamos¡todos estaban mirándote en la fiesta! – rió Harry.
- Deja de reírte¿quieres? – dijo fingiendo enfado – ¡y mira quien habla! Todas en la fiesta hablaban de tu nuevo look – rió – ¿Cómo decían en el baño de damas…¡Sexy salvaje! – Harry la miró y lanzó nuevamente una carcajada – Cielos Potter dos de esas sonrisas en la noche es demasiado para mi corazón… - El sonrió.
Pasearon aproximadamente una hora hasta que llegaron a una plaza, con una gran fuente al centro. –
- ¡Me encanta esta plaza! – dijo Ginny sonriendo.
- Yo no tengo un lugar favorito – dijo Harry con las manos en los bolsillos – sólo …
- ¿Sólo eras feliz en un campo de Quidditch? – preguntó Ginny. Este miró al suelo y no dijo nada… - ¡Vamos Harry! Te conozco demasiado, sé que en el único lugar donde alcanzabas la felicidad era jugando al Quidditch, no puedes negarlo. Es más – él la miró –te apuesto lo que quieras, que sé que es lo primero que harías si te decidieras a volver… y más, sé qué te haría volver…
- Anda, deja de decir bobadas…
- ¿Tienes miedo a ser tan transparente conmigo, Potter? - nuevamente esa sensación de ser intimidado por ella, lo invadió cuando la vio.- Veo que aun usas el truco de la oclumancia – rió. El se puso rojo – Pero está bien, cierra los ojos, trataré de adivinar… - Harry cerró los ojos. Quería probarla, saber cuán transparente era, y cuanto esa pelirroja lo conocía. De pronto sintió un zumbido en los oídos y al querer abrir los ojos no pudo hacerlo. A los pocos minutos. El ensordecedor sonido desapareció, pero aún no podía despegar los ojos.
- No puedo…
- Tranquilo, Potter – escuchó su risa, tan contagiosa – Te hice un hechizo mufliato, por eso el zumbido…
- ¿Y por qué no puedo abrir los ojos? – dijo fastidiado.
- ¡Para que no hicieras trampa! – le pegó en la frente con la palma de la mano – Sabía que cuando escucharas el ruido en tus oídos abrirías los ojos y harías trampa.
- ¡Bueno ya déjame abrirlos! –Ella hizo el contrahechizo.
- Pero no los abras, sólo cuando cuente hasta tres… 1, 2, 3¡taram! - Harry abrió lentamente los ojos y su corazón casi estalló de la emoción… ahí delante de él, se encontraba… - ¿te conozco o no? – dijo ella sonriendo.
- Mi saeta de fuego… - Harry tomó la escoba con las manos temblorosas – Ginny yo…
- ¿Acerté o no? – él asintió aun mirando a su mayor reliquia. Cómo no iba a acertar. Era lo que mas anhelaba, sentir el frío de la brisa en su cara cada vez que volaba en su escoba… Ella tenía en su mano una tremenda escoba. Harry la miró – sí, la mía es una nueva versión de saeta… - se la mostró - "Saeta de hielo". Es más rápida que la de fuego…
- Lo dudo… - dijo Harry acariciando su vieja escoba.
- ¿Quieres probar? –le dijo mirándolo a los ojos. El, cuando se dio cuenta de las palabras, ella estaba subiéndose a su escoba – Alcánzame si puedes… - y dando una patada al piso con su zapato de tacón, se elevó en el aire – Vamos¿es qué te has olvidado como volar?- Harry la miró y sonrió. Se subió a su escoba, pateó el suelo y se elevó. Al principio le costó un poco, pero luego, al sentir la brisa fresca de la noche sobre su piel, le imprimió mayor velocidad y la alcanzó a los pocos metros. Era raro, hasta hace poco, menos de dos semanas, sentía que su vida no podía encontrar una brújula, con la cual guiarse y continuar. Ahora su brújula estaba a su lado, montada en una escoba, y se veía bastante bien.
Ginny decidió acelerar un poco más y Harry la siguió. Ella reía divertida. Harry después se lanzó en picada hacia el suelo, y pudo realizar sin problemas el amago de Wronsky. Instantes después se elevaba hacia donde estaba Ginny que aplaudía, con una gran sonrisa en la cara. La noche estaba oscura, y no había nadie en la calle, por lo que el peligro de ser vistos, era nulo. Estuvieron volando, al menos, una hora. Momento en el que Ginny le hizo entender que ya era hora de ir a su casa. Bajaron cerca de un callejón a metros del edificio de Ginny. Permanecieron en silencio hasta llegar a la puerta de entrada. El portero los miró raro. Los dos estaban elegantemente vestidos, despeinados y con sendas escobas en la mano. Ginny sonrió, y miró a Harry a los ojos. El tenía los suyos vidriosos. Ginny pensó que era a causa del aire fresco y del paseo. Pero aun así, verlos brillantes, era como ver que Harry lentamente salía del coma.
- He pasado una noche agradable Ginny – dijo – Gracias.
- Bueno, sólo lo hice porque eres un buen amigo – Se acercó lentamente. Harry tenía sentimientos encontrados. Por un lado quería marcharse, no quería arruinar la magnifica noche que había pasado. Pero por otro lado, ella se le hacía tremendamente irresistible. Ginny se quitó el saco y lo volvió a su talla original. Harry se lo puso.
- Bueno… yo me voy – dijo y se acercó a darle un beso. Ginny lo tomó del cuello y lo sorprendió dándole un tremendo beso en los labios. Al principio trató de zafarse, pero ella era demasiado insistente. Sólo atinó a poner sus manos en la cadera de Ginny y devolverle el beso. Al cabo de unos instantes, que parecieron varios minutos, se separaron. Harry tomó aire. Parecía atontado y Ginny sonreía, algo colorada.
- Buenas noches Harry – Dijo como en un susurro. Harry la miró, la tomó de la cintura y volvió a besarla, esta vez fue más efusivo. La apretó contra su cuerpo y ella se colgó de su cuello. Cuando se separaron respiraban entrecortadamente – Quieres… ¿quieres subir? – Preguntó nerviosa. El asintió. Subieron los escalones y traspasaron el lobby. Una vez en el elevador, retomaron la sesión de besos y caricias que cada vez eran más subidas de tono. Harry había perdido el control. La noche había sido un fracaso para él. Todo lo que había planeado, ella lo estaba tirando por la borda. Se había decidido tratarla como una buena amiga y ahora, una vez llegados al piso donde tenía el departamento Ginny, sólo deseaba que la pelirroja abriera la puerta rápidamente así la hacia suya. Ginny de los nervios no podía encontrar la llave para abrir la puerta. De pronto sintió la cálida mano de Harry deslizarse por su pierna y levantar la falda del vestido. Ella lo miró con sus ojos castaños encendidos. El sonrió y lentamente rozando la piel de su muslo le sacó la varita. Ginny sonrió. El, con un leve movimiento pronunció "Alohomora" y haciendo clic, la puerta se abrió. Ni siquiera llegaron a la habitación. Estaba desesperado por sentir a la joven… la pasión los derrumbó en el sofá de la sala. Una hora después decidieron seguir el encuentro en la habitación. Ginny estaba plena. Su deseo más profundo, el que albergó durante toda su vida se había hecho realidad. Ella se entregaba a la pasión y Harry Potter, su único, su gran amor, aquel que llegó a pensar imposible, la convertía en la mujer más feliz del planeta. Había sido suya. El estaba ahí, a su lado en la cama, tratando de recuperar la respiración. Luego su sueño se vino al suelo. El se levantó rápidamente y se vistió.
- Me voy – dijo serio.
- ¿No te quedas a dormir? – dijo ella y se reprendió por sonar tan idiota.
- Nunca duermo en casa de una mujer Ginny, no después de… - se puso la camisa y saltando en un pie terminó de ponerse los zapatos. Ginny trató de no darle importancia al asunto. Si ese era su juego, lo jugaría sin remordimientos.
- Harry – éste la miró desde la puerta – No te preocupes por cerrar la puerta de entrada – Harry quedó atónito. Ella, aún recostada en la cama, se dio vuelta como para dormir – se cierra mágicamente – él masculló un adiós, y se fue. Ginny sonrió y se quedó dormida.
Harry salió rápidamente del apartamento y mientras esperaba el elevador, se apoyó contra la pared y se restregó los ojos. "¡eres un idiota! Te propones no pensar en ella como mujer, y lo primero que haces, es acostarte con ella" Suspiró, "diablos es… perfecta. No te atrevas a enamorarte, no puedes, está prohibido…" el elevador llegó y él subió "No volverás a verla nunca más, Potter. Aunque te mueras de las ganas… Otra mujer no volverá a jugar contigo".
Nota de la autora: muchas gracias por todos los comentarios favorables… a los que no son tan favorables, también les agradezco el tomarse unos minutos para criticar estos escritos… cada una de sus palabras son tenidas en cuenta.
La escena de la plaza y el vuelo de la escoba, la pense mientras escuchaba la cancion de Coldplay Fix you. Estaba en el escrito original, pero mi beta, Sandra, me dijo... "Traducela, y como yo no se de inges (Me hago la bobva, se un pocoi de ingles pero tampoco soy una experta) Decidi quitarla. Me arrepiento de eso... pero bueno quedo ahi, como una anecdota. Hasta el próximo encuentro, que espero no se torne tan largo…
P/D: si son seguidores de aprendiendo... termino de corregir algunas cositas y en unos dias les doy la sorpresa... no crean que es un mensaje del dia del inocente adelantado. Esta vez va en serio!!
Saludos Silvia
