DISCLAIMER: Esta historia está basada en el cuento, "El nieto del conde" que salió publicado en la revista "ROMANCES" en el mes de agosto de 1951, de la autora Carmen Martell.
Los personajes del manga INUYASHA, pertenecen a Rumiko Takahashi.
Encontrada entre cosas viejas de mi abuela, que al parecer, gustaba de leer estas revistas.
Si alguien conoce la revista o a la autora, por favor comenten, algo al respecto.
La adaptación de la historia, pertenece a su servidora…
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VII
_ ¿Paso algo Hashi san? _ preguntó Jaken sama, asomando la cabeza por la ventanilla del coche.
_ No sé _ contestó el cochero, _ no noto nada, pero me he detenido porque desde hace un momento noto un ruido extraño en la suspensión del coche, temo que una de las llantas se salga y los caballos se lastimen.
_ Bueno _ dice Jaken sama, _ nos bajaremos un momento para estirar las piernas en lo que tu revisas exhaustivamente no vaya a ser la de malas, ¿vienes Tadashi san ?.
_ Vamos, y así calmar mi impaciencia, sería bastante malo, que después de haber conseguido el permiso del Abuelo para salir,nos quedemos varados. Mucho me alegraré de equivocarme, pero me parece que algo importante se quebró, yo también escuche ese sonido, y tendremos que volvernos a "La Casa de la Luna", caminando, será muy pintoresco, pero algo distinto de lo que había pensado._ decía pesarosa Kagome.
Y mientras camina, y patea algunas pequeñas piedras, Kagome piensa que por aquel día, tiene que renunciar a sus ilusiones de conocer Sendai, la bella creciente ciudad, junto al frío mar, que tanto deseaba ver. Eso la pone de mal, pues le ha costado una semana de comportamiento intachable el conseguir el permiso, y sería lamentable perderlo.
_ ¿Esta muy grave el problema, Hashi sama? _ le pregunta acercándose.
_ Bastante, se ha agrietado la barra de donde se sujetan las ruedas, y correriamos un gran riesgo de voltearnos. Lo más prudente es esperar el primer carro que pase a Sendai y regresar a "La Casa de la Luna" en uno de alquiler, o ir para atrás caminando _ y dirigiéndose a Jaken sama, pregunta _ ¿qué opina usted?.
_ Pues esperaremos un tiempo prudente, el paso de un coche o carreta, si no regresamos caminando o en una de las mulas, por mientras me sentaré a la sombra, en lo que el joven amo se ocupará de para el primer coche o carreta que pase, mientras usted continúe trabajando en lo que pueda, puede que con su ingenio salgamos del atolladero cuanto antes _ le dijo Jaken mientras se acomodaba bajo un árbol.
Al pacífico Jaken, no le molestaba el fracaso de sus planes, pero Kagome no puede tomar con tanta calma, su desgracia. La idea de encontrarse de nuevo, ante los temas de latin, chino, los libros de poesia y filosofia, que su Abuelo le había impuesto como parte de su educación, la aburría. Ella extrañaba la música, tocar el Erhu, cantar óperas italianas, extrañaba sus estudios, más modernos que los que le imponía su Abuelo. Y ahora después de haber conseguido salir al mundo, todo se arruinaba.
Despacio comenzó a caminar de regreso, rogando internamente que pasara algún coche, y después de avanzar unos doscientos metros, ve que sé acerca a lo lejos un coche tirado por un par de briosos caballos blancos, y le hace señas al cochero para que avise a su ocupante, que necesitan ayuda.
El coche se para frente a ella y por la ventana se asoma un joven señor.
_ "Dígame joven, ¿que desea?" _ pregunta amable, aunque algo frío.
_ "Hemos tenido mala suerte, y nuestro coche se ha averiado, íbamos camino a Sendai, ¿va usted ahí? porque si es así, le rogaría brindarnos un aventón, para poder ir por un herrero _ le dijo Kagome con su voz practicada, de chico.
_ "En efecto hacía allá me dirijo. Puede usted subir y con gusto pasaremos por sus compañeros de viajes y los llevaré a Sendai".
El coche de nuevo avanza, y en un par de minutos llegan a donde aguarda Jaken sama. Al verlo el joven adulto, baja del coche sonriendo con una leve sonrisa de satisfacción.
_ " Pero, ¿es usted quien ocupa mi auxilio? seguramente su buen karma me ha guiado para socorrerlo _ y con una sonrisa, solo un poco más evidente, baja del coche y ambos se saludan con una inclinación.
_ "Me alegro de verle, joven amo" _ le dice Jaken sama, mirando complacido _ ¡Cómo ha cambiado!.
_ Hace más de un año, que no nos vemos, viejo amigo.
_ Qué deprisa pasa el tiempo, para los que ya somos viejos, mí señor, me parece que fue ayer cuando tuvo esa horrible discusión con su "Abuelo", a raíz de la que abandonó la finca. Luego no haz querido volver aunque él Lord le haya procurado. _ le dijo Jaken recordando ese entonces.
_ ¿Para que? sí ya sé que si iba, sería solo para continuar retandonos. Yo no puedo renunciar por un capricho, a mí carrera, a mí propio camino, y todo por una herencia problemática, que ni siquiera me corresponde, ¿o no tengo razón Jaken?.
_ Si la tiene, mí señor, otro en su caso hubiera obrado de distinta manera, lo admiro porque no fuera su caso.
_ Bueno, por lo menos la honorabilidad, es algo que me agrado aprender de mis antiguos maestros, _ contesta algo nostálgico _ pero cambiando de tema… ¿te dedicas ahora a la enseñanza? ¿quien es ese chiquillo que le acompaña?
_ Pues de hecho, mi señor, pasa a ser pariente suyo, aunque no de sangre, al ser su madre, hija adoptiva de Lord Taisho, hijo de Lord Inuyasha Taisho.
El joven lanza una mirada de reconocimiento, aunque de gesto blanco, hacía Kagome, que prudentemente no se ha acercado, escuchando la plática desde su lugar, y bajando la voz le pregunta a Jaken sama:
_ ¿Ha habido reconciliación? ¿han hecho las paces?.
_ No hasta ahorita no, digamos que están en periodo de prueba. Pero conociendo a su "Abuelo", usted comprenderá, que el día menos pensado, por el menor motivo, vuelven a romperse las hostilidades. El joven es de raza, y de carácter muy similar a su Abuelo y a su Padre, no aceptará imposiciones asi como asi.
_ Y hace bien. Me alegraré de que triunfe en ganar el cariño del Abuelo, pues él es el único que tiene derecho a lo que el Lord deje. Presentame Jaken.
_ Joven Tadashi, acérquese. Le presento a Sesshomaru Taisho, hijo de Rin sama, hermana adoptiva de tu padre. Pariente, por derecho y nombre, de usted.
_ Me alegro mucho de conocerlo, Sesshomaru sama _ le dijo inclinándose para saludarlo.
_ Y yo también Tadashi sama, que grande la casualidad, al conocernos de esta manera. Vamos entonces hacia Sendai, y aprovechemos el viaje._ les dijo Sesshomaru, después de presentarse con Kagome.
_ Nosotros los que necesitamos, mí señor, es regresar a casa, si nos haria el favor _ explica Jaken sama, _ Hacía Sendai íbamos, pero se nos quebró parte de la rueda…
_ No importa Jaken sama _ dice Kagome, interrumpiendolo, _ podemos aprovechar el viaje y luego nos regresamos en algún coche de alquiler.
_ ¡Keh! no es posible, ¿Que dira tu abuelo? _ respondió medio cobarde Jaken sama.
_ Eso corre por mí cuenta, estoy dispuesto a escuchar sus regaños durante un rato, con tal de no renunciar a mis planes.
_ No me atrevo..._ Jaken era un cobarde hecho y derecho.
_ Animese Jaken, _ le dice Sesshomaru, _ es más, quisiera invitar a Tadashi sama y a usted a comer en mí casa.
_ ¡ Estupendo! _ exclama entusiasmada Kagome _ Vamos, no tenemos que desairar al "primo", que tan gustosamente nos invita.
El bueno de Jaken, comprende en su interior que su debilidad le acarreará la cólera del Lord; pero no obstante, cede, pues no quiere ensombrecer la alegría que brilla en el rostro de aquel chiquillo, que quiere ya.
_ Bueno, de los cobardes no sé ha escrito nada _ dice dándose valor _ solo preparémonos, para el regaño que recibiremos al regreso.
_ ¡Arigato! Jaken sama, al regreso me deja todo a mí, que yo sabré capear el temporal._ le dijo Kagome contenta de que sus planes esten marchando a la perfeccion.
Poco después, el coche esta marcha, y Kagome cree estar soñando al estar sentada al lado, de aquel primo de nombre, que apenas acaba de conocer.
Indudablemente, Sesshomaru es muy guapo, parece un kami, de la antigüedad, con un peculiar pelo plateado, casi blanco, parecido al Abuelo, que es más gris. Tiene unos ojos, brillantes de color dorado. Su cabello luce suave, movido levemente por el aire que entra de la ventana. Todo su aspecto es pulcro, hasta donde esta ella sentada, le llega una imperceptible fragancia a hombre limpio. Su traje de corte irreprochable, que demuestra el buen gusto, y el uso de los servicios de un gran sastre. Kagome se siente satisfecha con su examen.
Sesshomaru esta bien, pero muy bien. Guapo, simpático y además todo un caballero. Kagome conoce su historia por Jaken sama. Sabe cómo su Abuelo, para consolarse de la boda de su padre, sé lo llevó a vivir con él, cuando aún era muy pequeño, hijo de Rin, que a su vez había sido hija de un primo lejano, a la que adoptó, después de ser la única sobreviviente de un ataque a su hogar.
En casa había gozado del cariño del Lord, los mejores profesores fueron los suyos, y nada sé regateo para que su formación fuera perfecta.
A los veinte años, se había graduado en Londres, de Ingeniero Civil, y de inmediato regresó a Japón, donde pensaba aplicar sus conocimientos, en pos de la modernidad a la que su país estaba siendo sometido.
Su porvenir se presentaba brillante, pero Lord Taisho, le pidió regresar y hacerse cargo del manejo de la finca "La Casa de la Luna", de la administración de sus múltiples negocios, y ostentando el título de Lord, heredado de él.
Pero ahí empezó el conflicto, pues el Abuelo, le exigía a cambio de su fortuna, dejar el ejercicio de su carrera, para manejar todo personalmente, cómo él lo había venido haciendo.
Sesshomaru, ya de por si no estaba de acuerdo ser heredero único, y con eso sé término de negar rotundamente. El Lord siguió insistiendo, y después de varias discusiones violentas, el joven Ingeniero, que amaba apasionadamente su carrera, dio su posición a su Abuelo.
Su cariño y su agradecimiento eran muy grandes, jamás olvidaría lo mucho que había hecho por él, después de morir sus padres, brindándole un hogar y educación, y si algun día lo necesitaba, dejaría lo que estuviera haciendo en ese instante, y acudiría a su llamado. Pero no podía acceder a sus deseos, no podía sacrificarse, cuando en realidad le correspondía a otra familia, esa herencia.
Y Sesshomaru, también se marchó, como un día se marchó Inuyasha, aquel Lord orgulloso, se volvió aún más, y ya no aguantaria que alguien más sé rebelara contra él. Kagome estaba aspirando a una meta demasiado grande.
_ ¿Estudias Latín?.
Kagome sé siente arrancada de su meditación, por la profunda voz de Sesshomaru.
_ Si, estoy de nuevo repasando lo que aprendí en el colegio, dice el Abuelo que es muy util _ decía mientras en su rostro, claramente se dibujaba un gesto de fastidio.
_ Es una manía de él, yo también termine odiando esa lengua _ y el recuerdo de aquellos días, despertaron en él una sonrisa, en sus rostro serio.
A Kagome le agrado ver esa sonrisa, que deja ver levemente sus dientes blancos, sobre esos labios carnosos, y ella también ríe, para disimular su nerviosismo.
_ Pues veo, que ya compartimos la misma opinión, yo también la odio. _ le dijo.
_ ¿Y dónde has estudiado anteriormente? _ le pregunto de nuevo Sesshomaru, intentando ser amable con "él", pues ya conocía los métodos del Abuelo.
_ Estuve en un internado en Londres, he terminado el bachillerato _ dijo Kagome, dándose un poco de importancia, pues él también había estudiado fuera del país.
_ ¿Tan pronto? debes ser muy joven aun _ y la mira, divertido.
_ Pronto cumplire los diecisiete años.
_ No me digas. A pesar de tu estatura, todavía tienes cara de crío, lampiño, como un niño.
Kagome se muerde los labios, llena de rabia, para evitar ser grosera con él.
Le molesta que todo el mundo le diga lo mismo, pues sabe que después de un tiempo, eso será el primer motivo, por el que se descubra su identidad.
Casi echa de menos la facciones, algo hombrunas de su amiga Morag, haya en Londres, que un leve bigotillo sobre sus labios, la hacía sufrir con desesperación a la pobre chica. Con el se hubiera encontrado mucho más segura, que con su tersa piel y facciones finas.
Sesshomaru, jugando al arrogante con él, sabía que había herido su orgullo.
_ Por lo que veo, te ha molestado que te diga crio. Eso le pasa a todos los chicos. Sueñan con ser hombres y cuando lo son, darían todo, por volver a ser niños.
De nuevo silencio. Sesshomaru, parece muy tranquilo consigo mismo.
_ ¿Prácticas Kendo? _ pregunta de nuevo, rompiendo el silencio, mientras mira por la ventana.
Kagome lo odia, pero al parecer, desde la prohibición de la espada, se ha convertido en un deporte, con muchos seguidores.
_ Si lo hago, el Abuelo, me a asignado a un magnífico entrenador, y al parecer soy muy bueno _ era pésima, lo suyo no eran las espadas, como con su padre o su Abuelo.
_ Pues si gustas, esta tarde te organizó un pequeño torneo amistoso. _ le comento, siendo amable.
_ Mmm _ y Kagome comprende que sé ha echado la soga al cuello, y para zafarse dice, algo orgullosa _ No puedo, arigato, pero tengo ganas de conocer Sendai y no estar entre cuatro paredes, metida en un Dojo.
_ Pues lo siento mucho, con tiempo hubiera podido presentarte amigos de tu edad, pero si me acompañas con los míos, tal vez te aburras, pues ya son algo mayorcitos _ y le mira casi paternalmente, como un hermano mayor.
Kagome, podría jurar que había enrojecido de furia, pues en aquel momento empieza a comprender, lo difícil que le resulta su papel de chico.
Le molesta aquel aire con que la trata su "primo", aquella manera de hablarle como si tratara con un niño, aquella sonrisa que a veces mostraba, sé le antojaba con burla.
Y sé pregunta cuál sería la actitud de Sesshomaru, si en vez del joven larguirucho que lleva al lado, fuese ella, vestida, con sus más lindos kimonos.
Tal vez entonces, sus ojos dorados, la mirarian con admiración. Y el corazón inocente de Kagome, comienza a latir, de manera distinta.
Y él, ajeno a ello, solo piensa que en cuanto llegue a Sendai, cómo la pasará bien, en sus iniciadas vacaciones, en compañía, esa tarde de sus amigos y alguna amigas de ellos.
VIII
Con un largo Yumi en las manos, alzado frente a ella, al estilo Shomen, se dispone a disparar la flecha hacia el blanco frente a ella. A los lejos, se ve la rueda de madera.
Respira, agudiza su vista y dispara, atinandole justo al centro.
Como todas las tardes, después de sus deberes, dedicaba el tiempo para dedicarse al Kyudo, un deporte, al que si le agarró gusto, ya que en el Kendo, ella fue un completo fracaso.
El Kyudo, le ayuda a concentrarse, ese rato de ejercicio le calma los nervios, que viven en constante tensión.
Es muy grande el esfuerzo que tiene que hacer para no revelar en sus actos o en sus palabras, su verdadera personalidad. Fingir constantemente, la tiene cansada y harta, y hay veces que siente deseo de contarle al Abuelo; pero luego comprende que aun es pronto, y que seria una pena echarlo todo a perder, solo porque las cosas no marchaban bien.
En apariencia, nada a cambiado. Lord Taisho sigue igual de gruñon e insoportable, y sus pláticas a veces, no son muy cordiales; pero sin embargo,tras su aparente rudeza, hay algo que la perspicaz mente de Kagome, ha notado.
Esa mirada de ternura paternal, que a veces se posa en ella, esa confianza que va depositando en ella, y sobre todo, cómo el ceremonioso abrazo, dado antes de dormir, se van pareciendo cada vez más a los de su madre.
Sus pensamientos vuelven de nuevo al presente, mientras alza de nuevo el arco y lo tensa frente a ella, soltando la flecha, que en un silbido, avanza hasta clavarse en el blanco.
Mientras su asistente va a recuperar las flechas, sé da cuenta de que uno de los mozos llega y se sienta hincado frente a ella.
_ Joven amo _ dice Hakaku, otro de los mozos de la finca, que está recuperando el aliento después de la carrera, _ me manda Jaken sama a avisar, que su Abuelo, el Lord, lo manda a buscar.
"Vaya, ¿ y ahora qué?", piensa, mientra se quita el kake, de la mano. aunque sé deja el peto, mientras va a ver para que lo quiere el Lord.
Cuando llega, su Abuelo, está sentado en el tatami, tomando té.
_ Ven acá Tadashi, sentate a mi lado, pues quiero hablarte. Tengo que darte una noticia: esta tarde, tendremos invitados.
_ ¡Ah! _ contesta Kagome, sin ninguna emoción.
_ Me ha mandado una carta, una antigua amiga de la familia, que pasara una temporada en Sendai y quiere venir a visitarnos hoy. Dentro de un rato estará aquí, y en su honor te dispensare tu entrenamiento de Kyudo, y tus clase de mañana._ Le dijo Inu Taisho, visiblemente emocionado.
Y Kagome lo abraza contenta, porque no habrá clases al otro día.
_ Pero aún hay más, y creo que esto te gustara. Mi amiga, también es una respetable Abuela como yo, y no vendrá sola. _ le dijo, con una mirada brillante que ya le estaba empezando a dar miedo a Kagome.
_ La acompañara, acaso, ¿su nieto? _ le dijo, intentando adivinar, aunque presentía lo que venia.
_ Nada de eso. Una encantadora muchacha, y fijate bien, tú serás el encargado de ocuparte de ella y hacerle la tarde agradable.
Kagome enrojeció. Hacerse pasar por un chico, frente a una chica por varias horas, sera algo demasiado, difícil, estresante, y mucho más si le sale una coqueta, de esas que no pueden ver un hombre, sin intentar una conquista, "¡Kyya! ¡seria horrible!", pensó, sonrojándose en extremo. Pero su abuelo le da unas palmaditas en la espalda y malinterpreta su rubor.
_ Veo que te agrada el plan _ dice ¿bromista? _ y no es extraño, pues estas en la edad en la que empiezan a gustar las chicas, _ y Kagome se sentía desfallecer, "que por favor que no hable de cosas más íntimas, por favor", pensaba, muriéndose de vergüenza por dentro.
_ Vete a vestir, pues no es correcto que te encuentren con tu uniforme de Kyudo, y apurate, pues no tardan en llegar.
Mientras Kagome, se viste, trata de recordar, las tonterías que su primo Miroku, hijo de una prima de su mama, le decia a las mujeres, y no sabe si su repertorio, debería de ser el suyo esa tarde, aunque le repugna repetir, esa sarta de tonterías, y obviamente estaba descartado pedirle tener un hijo de ella, definitivamente no.
Y Kagome desea que sepa montar a caballo, pues de esa manera, podría proponerle un paseo y salir a galope delante de ella y así no platicar tanto.
El ruido de caballos y ruedas de coche sobre el terreno empedrado, la saca de sus cavilaciones, y la hace palidecer.
Ya están allí, y sin pensar ya, sale corriendo por los corredores, para llegar junto a su abuelo, justo en el momento en el que Jaken le está dando la mano, a una hermosa dama, de talle delgado, cabello blanco, ya por la edad, aunque esta no se le notara en el rostro, peinado en un par de coletas, con sus respectivos kanzashis.
Sus ojos, apuntan al fondo del coche, y del fondo, asomando para bajar, un lindo rostro de cabellos castaños y ojos del mismo color, con un hermosos kimono de seda de color rosa y detalles verdes, peinada con una sencilla coleta.
Aquella visión la dejó anonadada y se siente inmensamente feliz, al reconocer en ella a su querida amiga, Sango, que estudia con ella en Londres y vive también en Kyoto. Y después de su sorpresa, su primer pensamiento, es quitarse de su vista, aunque reacciona y sabe que eso, si seria una locura que enfureceria a su Abuelo.
Con el corazón palpitante de temor, la ve darle la mano a Jaken sama y luego mirar hacía él, mientras se cubre su boca con su abanico, que bien sabe ella, que ese gesto hace cuando un chico a llamado su atención.
_ Irasue sama, sea bienvenida, junto con bella nieta, Sango san, y permítanme presentarles al Nieto de Lord Inu Taisho, Tadashi Taisho.
Kagome se inclina antes las damas, saludando, mientras con cierta actitud varonil, trata de ignorar las miradas que le da Sango, algo curiosa.
_ Siento que nos hemos visto antes, ¿es así?. Tu cara sé me hace conocida.
_ Tal vez, aunque no sé donde, ya nos acordaremos más tardes _ Y Kagome se ponía cada vez más nerviosa.
Las condujo a ambas al interior, donde la luz era menos, así, tal vez no terminaria delatandose.
_ Pasen, por favor, para que saluden a mi Abuelo.
Durante la comida, mientras Irasue e Inu Taisho, charlan animadamente, y Sango mira con obstinación a Kagome, que ya resulta algo molesto para ella. Y en la memoria de ella, va surgiendo el recuerdo de un rostro muy parecido, pero que pertenece a la más linda de las muchachas, que ella a conocido, y no a un chico. El parecido es enorme, y se preguntaba, si serían parientes lejanos, mientras Kagome, se ponía más y más nerviosa.
En voz baja, mientras los abuelos platican, ella le dice:
_ ¿Sabes? ahorita me doy cuenta, de que te pareces mucho a una amiga, que seguramente ahora, estará en Londres en el internado donde ambas estudiamos. Perdoname, no te quiero comparar con una chica, ni ofenderte, solo que sus ojos azules, son iguales.
Para disimular su turbación, al sentirse casi descubierta, Kagome sé echa a reír suavemente, sin olvidar su voz varonil.
Cuando acaban de comer, la invita a montar a caballo, pues sabe que ella es buena amazona.
_ Tadashi, ¿la llevaras en ancas? no sabemos, si Sango chan sepa montar _ y de nuevo el corazón de Kagome latió con fuerza, mientras su rostro se tornaba rojo, ante la sugerencia de su Abuelo.
Pero Irasue sama, vino en su rescate viendo su aparente nerviosismo.
_ Vamos, viejo amigo, estoy segura que ella es mejor jinete que tu nieto, así como yo cuando niña _ y asi cada quien va en su caballo.
Kagome, va delante de ella, guiandola, hacia un pequeño huerto de duraznos, donde quiere platicar con ella.
_ Por lo que veo, soy una verdadera artista, ¿así que me parezco Kagome Higurashi? _ y suelta una carcajada divertida.
Sango sé molesta un poco, sin haber puesto suficiente atención a sus palabras, pensando que ese chico quería burlarse de ella.
_ ¡ Ya empezamos! ¿me preguntaba cuando Tadashi kun sería igual de tonto que los demás chicos? _ y su rostro hacía un gesto de fastidio.
_ ¡Tonta! ¡Más que tonta! ¡ ¿no me reconoces Dolly?! _ y la llama por el sobrenombre con que le llaman en el internado.
_ ¡¿Tú…?! _ exclamó Sango, asombrada de reconocer a su amiga.
_ ¡Si! yo misma, tú amiga Kagome.
_ Y ¿qué haces aquí vestida de chico? ¿es una especie de broma, de tu Abuelo y tuya? _ le pregunta confundida.
_ Es una larga historia, por eso te traje aquí, para contarte._ le dice Kagome, ahora más seria.
_ Pues suelta, porque ahora si me muero de la curiosidad.
Mientras siguen avanzando, lentamente, montadas en los bellos corceles, Kagome, feliz de desahogarse y dejar de fingir, le va contando toda la historia de ese par de meses de su vida.
Sango escucha con la boca abierta, aquello parece una novela, a nadie más que a su amiga, se le hubiera ocurrido, tamaña aventura, ¡disfrazarse de chico!, y vaya que lo había hecho bien, pues ella, que era casi su hermana, apenas asoció a Tadashi kun, con su amiga Kagome.
Sango la miraba como si le pareciera imposible, que aquel chico, delgado, de su misma estatura, hasta un poco más alto, bien vestido, con su hakama y su haori negro y gris, de rostro algo bronceado por el sol, de cabello a la cintura, sujetó en una coleta alta, sea su mejor amiga, aquella encantadora muchacha que dejó en Kyoto hace meses, de pálido rostro, mejillas sonrosadas, labios ligeramente rojos, y largos cabellos, como el de una Hime, que adornaba con flores y hermosas peinetas de jade.
Su amiga era la chica más femenina y hermosa que conocía, y sabe que haber tenido que renunciar a todo lo bello en su vida, por ganarse el cariño del Abuelo, cómo Tadashi, tal vez no sea tan sencillo.
_ Debe de ser muy aburrido ser un chico _ dijo Sango, expresando sus pensamientos.
_ Pues el estudio es más extenso, puedo montar a caballo cómodamente y estoy entrenando Kyudo, que es muy interesante. _ le dijo Kagome congraciandose con su situación.
_ Pero no me gustan los jabones sin el perfume a jazmín que tanto me gustaba, ni estar vendada, de manera tan apretada, escondiendo mi pecho, siento mi rostro reseco, y mis manos un poco maltratadas, extraño tocar el Erhu, usar mis aceites y cosméticos, y mis Kanzashi. Aqui siento que todo es gris, y comienzo a perder la paciencia. Pasaré aquí el resto del verano y hasta después del invierno. Y a pesar de todo, cuando estoy sola con el Abuelo y Jaken sama, me va bien, a diferencia de cuando convivo con más gente, disfrazada asi, no quiero ver a más chicas, ni chico _ y mientras los dice, piensa en Sesshomaru, y en cómo causó una impresión en ella.
_ ¡ Que mal que tengas un Abuelo tan raro y estes aqui encerrada, a causa de todo lo que ha pasado!. No quiero sonar presumida, pero no sabes lo que me estoy divirtiendo este verano. Mi Abuela me deja ir a todas partes, acompañada de o de mis doncellas, o de otras chicas que he conocido en Sendai, pues dice que ya soy mayor, y que poco a poco tengo que ser conocida en la sociedad, para tener la oportunidad de conocer un marido _ y ambas sueltan a reir _ pero bueno, como te decía, tenemos planes casi todos los días, y el grupo de chicos y chicas con los que convivo, son de lo más divertido.
_ Ya no me cuentes, Sango, porque me pongo verde de envidia _ decía mientras cerraba los ojos, y ponía su rostro más dramático y triste.
_ ¡Gomen! ¡Gomen! ¡cuanto desearia que me acompañaras! juntas lo pasariamos a un mejor _ decía pesarosa también.
El buen corazón de Sango, buscaba una solución para resolver esa situación.
_ ¿Qué te parece esto? Podrías venir a pasar una temporada en mí casa. Tu Abuelo quiere mucho a mi Abuela, creo que en su juventud, ambos querían ser novios, pero a él lo comprometieron con alguien más, y en recuerdo de aquellos días, después de ambos enviudar, sé tienen un cariño romántico, aunque lo nieguen y solo dicen ser amigos. Si ella sé lo pide, de seguro no sé negara. _ le dice después de pensar un poco.
_ ¡Si! amiga, como siempre, eres la más inteligente de las dos _ y el rostro de Kagome resplandece de gozo, pero de pronto se apaga de tristeza, pensando de nuevo en Sesshomaru.
_ Mejor no, ya intente estar en Sendai disfrazado de esta manera, y la experiencia no me gusto _ si tenía que confesarlo, no le gustaría encontrarse de nuevo con él, y que la siguiera tratando como un chiquillo _ prefiero quedarme aquí.
_ No seas boba y escucha mi plan completo. El joven Tadashi Taisho, invitado por mí Abuela, va a pasar con ella una temporada. Yo, mañana a primera hora, mandaré un telegrama a tu madre, para que envíe por tren tus kimonos y tus cosas. Mi Abuela tiene que ser nuestra cómplice, ella es muy buena, y lo hará con gusto, pues decía tener muchísimo cariño por tu padre, y no estaba de acuerdo con su situación. Estando en casa de ella, te transformaras en Kagome, amiga mia del internado, que viene a pasar una temporada en Sendai, por invitación mía. ¿Qué te parece? _ y Sango se siente orgullosa de sí misma, pues sabe que ha tenido una idea formidable.
Kagome salta de la emoción y comienza a dar vueltas y brincos mientras abrazaba con fuerza a su amiga.
_ Deja de estrujarme tanto, que me vas arrugar mí Kimono, y no te alegres hasta que tu Abuelo, te dé el permiso _ le dijo, fingiendo enojo, aunque también está feliz por ella, pero disfrazada ella de hombre y siendo ella una señorita, no podían dar esas muestras de cariño.
_ Lo dara, estoy segura, desde que lo llegue no lo había visto tan contento, como con tu Abuela.
_ Hoy en la noche en la privacidad de nuestra habitación, le contare todo y la convenceré. _ le dice Sango.
_ Gracias amiga, el que hayas venido, le da luz de nuevo a mí vida _ y se abrazan de nuevo rápidamente.
Aquella noche Kagome soñó, con sus lindos kimonos, y ella tocando el Erhu. Paseando con amigos de su edad, y de repente con Sesshomaru, entre ellos.
Se desperto contenta a la mañana siguiente, y antes de levantarse, sé pregunto de qué manera reaccionaria, si la conociera con el hermoso Kimono azul que tanto la favorecía.
Después de almorzar, mientras se despedían, Lord Inu Taisho, le daba Kagome la invitación de su amiga, diciéndole que le concede el permiso de pasar quince días en su hogar, pues su comportamiento había sido intachable y sus estudios habían sido calificados por sus maestros, como excelentes.
Kagome estaba feliz, volaba de alegría, solo que como Tadashi aceptaba formalmente.
_ ¡Hai! ¡Arigato! Irasue sama, por su invitación. _ y después de una elegante y leve inclinación, se dio cuenta de un pequeño guiño que le hizo al llevar su taza de té a los labios, pues ya estaba enterada de su secreto.
Kagome, se portaria de manera intachable, hasta que pudiera ir con su amiga, pues quería pasar a su lado, quince maravillosos días.
Ojala también vea a Sesshomaru de nuevo.Ojala.
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Aqui les traigo un nuevo capítulo, que espero y les guste también…
Agradezco a Irazue13 por sus comentarios, que me han gustado mucho.
A tanianarcisa y a anaiescalanoa12, por agregarme a sus favoritos…
En este capítulo, ya aparece nuestro querido Sesshomaru, espero les guste en esta adaptación, en la que hablara un poco más de lo normal jejeje…
Por cierto ¿les gusta la foto de portada?, navegando en google la encontré, y siento que es perfecta… comenten que opinan al respecto.
Bueno, disculpen la tardanza, visiten mis otros fics, y espero que comenten, si les agrado este nuevo capítulo…
Saludos :3
YOI MINO
