Ronon entró en la enfermería. Aunque no podía ver donde estaba John, si que podía escuchar perfectamente el sonido de la máquina que controlaba los latidos de su corazón. Apenas había descansado, por mucho que la doctora Keller le había dicho que le convenía después de lo mucho que se había esforzado para mantener con vida al coronel.

Pero hacerlo había sido resultado completamente imposible. Se había ido a su cuarto y se había encerrado allí, pues la doctora le había dicho que pasarían unas horas antes de que John despertara. Se tumbó en la cama y cerró los ojos, pero las mismas imágenes retornaron a su mente.

Allí estaba John, en suelo junto a él, lo miraba con ojos aterrados, como nunca lo había visto así, tan asustado, como si supiera que el final estaba cerca. "Ronon." Dijo su amigo con un hilo de voz. Alargó el brazo hacia él y al tocar su mano, todo el cuerpo de Ronon se estremeció y comenzó a temblar.

El mismo miedo que tenía John había penetrado en su cuerpo, hasta hacerle sentir un miedo aterrados a poder perder al coronel ese día. "Bésame, por favor." Fue lo último que escuchó. Sabía que el coronel había sido infectado por las encimas de aquellos árboles y que no era él realmente quien estaba hablando, pero aún así, algo en su interior, le decía que siempre había habido algo especial entre los dos, algo que nadie había pronunciado nunca, pero que había estado allí.

Volvió a mirar al coronel, pero entonces se dio cuenta que tenía los ojos cerrados y que su mano descansaba inerte sobre la suya. La dejó caer, y esta se deslizó sobre el pecho de John. Lo zarandeó levemente, pero no paso nada, John no abrió los ojos, no se movió, no respondió John se había ido para siempre.

Entonces se despertó, no habían pasado más de un par de minutos, pero en ese poco tiempo, había comenzado a sudar a causa de la angustia que inundaba su cuerpo. No podía quedarse ahí, no quería volver a dormirse y tener que volver a ver las mismas imágenes de nuevo; sentir lo mismo, hubiera sido demasiado para él.

Por eso, había ido a la enfermería, si tenía que soñar con John, estando despierto podría estar a su lado en el momento en el que despertara por fin y así, tal vez dejaría de soñar con la muerte de su mejor amigo.

"Ronon ¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando ya te he dicho que John va a estar horas inconsciente." Ronon deslizó su mano suavemente sobre el hombro de la doctora.

"Lo se, pero no quería estar aquí, tenía que hacerlo. ¿Cómo está?"

A la doctora, le extrañaba escuchar al guerrero de Sateda tan deprimido, aunque el tono de su voz sonaba exactamente igual que de costumbre, sus ojos no eran los mismos, no eran los de un soldado, si no los de un fiel amigo apenado y preocupado.

"Perdió mucha sangre y el frío de la noche no le sentó nada bien. Pero lo hiciste bien, de no ser por ti, no creo que estuviera vivo." Ronon no dijo nada y fue hasta la cama donde descansaba su amigo.

Parecía simplemente dormido, como si tan sólo estuviera cansado después de una ardua misión en algún nuevo planeta. Pero Ronon sabía que algo más, por mucho que ahora hablara con él, John no le iba a escuchar, por mucho que quisiera decirle que no estaba seguro de lo que sentía por él, que después de lo ocurrido durante los dos últimos días, algo en él había cambiado; seguramente todo caería en saco roto y cuando John despertara no recordaría nada.

"Podrías hablar con él." La doctora pareció haber escuchado sus pensamientos. Se acercó a él y ahora fue ella quien puso su mano sobre el hombro de él. "Eso siempre ayuda, sólo está inconsciente, tal vez si sabe que estás aquí, le ayude a recuperarse antes."

"¿Y que hay de las encimas?"

Jennifer miró su informe. "Eso es. Ya me había dado cuenta que había algo raro en la sangre del coronel, pero no sabía lo que era." Ronon esperó a que continuara hablando, quería estar seguro que todo lo que había ocurrido en esos dos días, sólo había sido provocado por algún tipo de droga natural producida como defensa por esos árboles. "Yo no me preocuparía por ellas, sólo han hecho que su fiebre suba un poco, pero nada más. No creo que tengan más efectos en su organismo."

"¿Nada más, simplemente fiebre, no crees que hayan podido hacerle algo para cambiar su comportamiento?"

"No, estoy casi segura que simplemente es algún tipo de polen, prácticamente inocuo para el ser humano, a excepción de la fiebre, claro está."

Ronon se la quedó mirando en silencio, ya tenía su respuesta, aunque no le gustara del todo, pues eso significaba que había algo más, que John siempre había sentido algo por él aunque lo hubiera mantenido en secreto. ¿Cambiaba eso algo entre ellos dos o no tenía porque preocuparse por lo que su amigo moribundo le hubiera pedido en el último momento?

Keller no necesitó más para saber que tenía que marcharse, pues ya había comprendido lo que su mirada le estaba diciendo. Se fue de allí, sin esperar respuesta y dejó al otro hombre sólo. Ronon miró a su alrededor, ese día la enfermería estaba vacía, por lo que al menos podía hablar con libertad, pues según él creía nadie sabía lo que había ocurrido en ese bosque.

"Sheppard, John, no se que decir, esto nunca se me ha dado bien." El silencio que se adueñó de la habitación en cuanto dejó de hablar casi le hizo daño. "Será mejo que lo hablemos cuando estés bien."

Ronon se levantó, no se trataba de que no estuviera a gusto allí, sino que no estaba preparado para hacer aquello. Nunca se había declarado a nadie, tampoco sabía si quería hacerlo o si prefería hacer como si aquel beso nunca hubiera existido entre ellos. Tal vez el tiempo lo solucionaría todo.

Fue a levantarse, pero entonces vio que el coronel se removía en la cama y al hacerlo se quejaba por el dolor en el costado, donde tan sólo un día antes había estado alojada aquella rama.

"Eh amigo, deberías estarte quieto, te vas a saltar los puntos." John abrió los ojos, en el mismo momento en el que Ronon ponía la mano sobre su pecho. "Bienvenido, me… nos has dado un buen susto, a todos."

John sonrió, con los calmantes que le había dado la doctora no sentía ningún tipo de dolor, a menos que intentara levantarse. Se quedó donde estaba, con los ojos clavados en los del guerrero de Sateda.

"Me salvaste."

Su mente estaba borrosa, a excepción de un par de detalles, que dudaba que fueran reales. Con un leve movimiento John levantó la mano y rozó con sus dedos el dorso de la mano de Ronon, notó que este temblaba, aunque le costara creerlo, pero de todas formas no se movió.

"Oh, vaya, no sabía que estabas aquí." La voz de Rodney proveniente de detrás de Ronon hizo que el momento entre ellos dos terminara de sopetón. Ronon se dio la vuelta, de alguna forma agradecía que McKay hubiera aparecido en ese preciso momento para ahorrarle conversaciones que no le apetecía tratar en ese momento.

"Es igual." Contestó Ronon. "Además ya me iba." Se dio la vuelta, separando por fin el contacto de su mano con la de John.

Al girarse no se dio cuenta del suspiró de tristeza que emitió John y este casi lo agradeció, pues se sentía demasiado débil como para intentar convencerse que realmente todo aquello había ocurrido. La mano que un momento antes había tocado la de Ronon, la deslizó sobre sus labios, recordando, pues esperaba que no hubiera sido su imaginación, el momento en el que su amigo el había besado. Él se lo había pedido, sin estar del todo seguro de porque lo había hecho.

No se iba a negar a si mismo, que realmente sintiera algo por Ronon, pero después de tres años conviviendo juntos, ya se había hecho a la idea que sus sentimientos no eran recíprocos, por lo que nunca haría nada que se lo demostrara, aunque le doliera, mantendrían sus sentimientos bien ocultos.

Sin embargo, le había pedido un beso, justo cuando creía que estaba a punto de morir lo había hecho y Ronon no se había negado sino que un momento más tarde había atrapado su boca, sin reticencias sin parecer disgustado por hacer aquello, le besó hasta que se quedó inconsciente. El resto había sido historia.

Volvió a cerrar los ojos al ver alejarse a su amigo y ver que Rodney estaba allí, no quería escuchar sus teorías sobre lo que había ocurrido en el planeta, ya era bastante malo saber que los árboles no le querían como para tener que escuchar las teorías de su amigo.

"Sólo venía a ver como estaba, será mejor dejarle descansar." Dijo Ronon saliendo ya de la enfermería, mientras McKay le seguía de cerca.

"Claro, tiene que descansar, porque ha estado cerca, esta vez ha estado cerca de morir." Ronon se dio la vuelta hacia él y Rodney sintió que podría haberlo matado allí mismo tan sólo con la mirada. "No quería que sonara así, pero cuando os encontramos, él estaba bastante mal."

"Se muy bien como estaba." Ronon no necesitaba que le contaran como de cerca había estado el coronel de morir, ya había tenido bastante con mantenerlo con vida unas horas interminables.

"Vale, vale." Rodney se apartó unos centímetros de él. "Supongo que por eso querías despedirte de él." La expresión de Ronon volvió a cambiar. Miró un momento hacia la puerta cerrada de la enfermería, no lo había pensado de esa forma, pero ahora que lo pensaba, se daba cuenta que era verdad.

Si había besado a John porque quería, aunque se lo había pedido, porque necesitaba hacerlo, pero también había sido como una despedida, pues estaba seguro que si la ayuda no hubiera llegado en ese momento, el coronel no hubiera sobrevivido una noche más en aquel lugar.

"¿Cómo dices?" Le dijo a Rodney, una vez que hubo regresado a la realidad.

Entonces McKay se dio cuenta de lo que había dicho, pues como siempre, había vuelto a hablar demasiado y sin pensar. Todos los allí presentes habían visto lo que ocurría en el bosque, todos habían visto el beso, pero ninguno había dicho nada, pues la vida del coronel era mucho más importante.

De vuelta en Atlantis, fue como si nadie lo hubiera visto, pues tampoco allí nadie dijo nada. Zelenka volvió a investigar el comportamiento de aquellos árboles junto con Mckay y Katie que ya se había recuperado del ataque. Lorne había tomado el puesto de Sheppard hasta que este se recuperara y Keller tenía bastante con cuidarle. Nadie había dicho nada, hasta ese momento.

"¿Qué quieres decir con la despedida?" Ronon sabía muy bien de que estaba hablando el doctor Mckay, pero aún así tenía que saber lo que este había visto.

"¡Ronon!" La voz de Sheppard llegó alta y clara desde el interior de la enfermería.

Sin pensárselo dos veces, Ronon entró allí, para ver como el coronel intentaba levantarse. "¿Se puede saber que haces?" Con un pequeño esfuerzo, consiguió que John se volviera a tumbar. "Te vas a hacer daño."

"Tu no estabas, no estabas aquí, tenía que buscarte." Dijo John mientras aprisionaba con todas sus escasas fuerzas el brazo del guerrero. "Pensaba que me ibas a dejar."

"No te voy a dejar, tranquilo. Tu relájate y cuando despiertes, seguiré estando aquí contigo." John lo miró un momento más, pero al final, le hizo caso, cerró los ojos y en pocos segundos pareció volver a dormirse.

"¿Sigues pensando ahora, que las encimas no le han hecho nada? Antes sólo fue un beso, pero ahora, es como si no fuera capaz de vivir sin mi." Dijo Ronon mirando a Keller, aunque le costó unos momentos darse cuenta de lo que acababa de decir.

Pero no le importó, era cierto, le había besado ¿y que? Eso le había ayudado y si ahora tenía que pasarse todo el tiempo a su lado lo volvería a hacer.

"Será mejor que le haga más pruebas. Tienes razón esas esporas le han hecho más daño del que pensaba." Keller desapareció y Ronon se quedó pensando en su última frase, como si su relación con John, ese beso, esa unión que habían creado en dos días, resultaba que no era buena para el coronel. Ahora se daba cuenta que no estaba seguro de poder soportar tener que alejarse de él.

"Para tu información, cuando he hablado de la despedida, me refería al beso que acabas de nombrar." De nuevo, la misma mirada asesina volvió a ser la que usó Ronon para mirar a Mckay y hacerle desaparecer.

"Tranquilo, todo va salir bien." No estaba seguro con quien estaba hablando si Ronon se lo estaba diciendo a si mismo o si quería hacer sentir mejor a John, pero ahora que había comenzado, decidió que no sería tan mala idea continuar hablando con su amigo, para que al menos estuviera tranquilo, sabiendo que estaba allí. "No voy a dejar que te mueras.