disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador (Yana Toboso).

4. Trabajo en equipo

No solía mezclarse con ese tipo de gente.

Le miró de reojo con sospecha y curiosidad. Exactamente, ¿quién se creía?

-"¿Tomarás tú las notas, o quieres que yo lo haga?"-

Diferente. Extremadamente diferente. En una de clases le había asignado un compañero demasiado extravagante para su gusto, con tal de realizar la actividad del día. Habría pedido, sino exigido, trabajar sólo, pero la actividad era demasiado extensa como para poderlo hacer. Michaelis no encontraba las palabras para describir a la persona.

Alta y delgada, con ojos claros y cabello castaño oscuro; la forma de su cara era puntiaguda y sus labios eran delgados y sonrientes. Era extraño.

No era de su mismo ramo, ya que estaba en una de las materias donde mezclaban gente. Para la desgracias del pelinegro tenía que convivir con gente con puntos de vista distintos a los de Medicina, pero este individuo realmente no tenía clasificación.

-"Um…"-

Se enfocó en esos orbes claros y alzó una ceja en cuestión.

-¿Qué?-

Murmuró un tanto enfadado con las constantes interrupciones de su compañero. Quería prestar atención a lo que decía la persona al frente del pizarrón, pero su voz era demasiado fuerte y difícil de ignorar. Tampoco quería meterse en problemas por estar hablando en clase en vez de prestar atención, Sebastian se tomaba sus clases muy en serio y no iba a permitir que alguien como él le arruinara el día.

-"Nada…Es solo que…No sueles hablar mucho, ¿verdad?"-

El pelinegro parpadeó incrédulamente mientras le observaba. Lo notaba nervioso, quizá algo incómodo con el hecho de que le había tocado alguien diferente; bueno, ya eran dos.

-Intento prestar atención.-

Suspiró. ¿No era obvio?

-"Ah…Ya veo."-

Guardaron silencio y solo la voz del profesor era audible para el joven Sebastian. Era mejor así. Solamente una que otra voz se escuchaba en el fondo, pero era tenue y fácil de omitir por él. Volvió a tomar nota de lo que escuchaba, sus apuntes en orden y con hermosa caligrafía; era un tema aburrido y nada nuevo, pero prefirió prestar atención y no confiarse. Apenas estaba empezando la Universidad, y aún no conocía bien la forma en cómo trabajaban todos su maestros.

-"Por cierto, mi nombre es Arthur Wordsmith."-

No pudo evitar suspirar, soltando su lápiz y decayendo su cabeza con resignación.

No solía mezclarse con ese tipo de gente.