Fandom: Naruto

Calificación: Mayores de 14 años.

Género: acción, yaoi, drama.

Declaración: el concepto y la idea original de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Reseña: AU. SasuNaru, SaiGaara. Multicapítulos. Naruto siempre ha sentido que la falta de una familia propia era algo que lo hacía un ser incompleto. Gaara siempre había sentido que tener una, lo había vuelto un ser despreciable. El encuentro entre ambos les dará una nueva perspectiva.

Advertencias: todo muy sano hasta aquí. Algunas amenazas por ahí, pero nada más. Leer con confianza.


El zafiro azul

parte 4

El Uchiha no estaba equivocado. Después de acorralarlos con sus preguntas, Shikamaru terminó confesando lo que habían descubierto y puesto a investigación en esos días, así como la verdadera naturaleza del viaje intempestivo de Neji para encontrarse con Sai y su pareja. Ino prontamente se puso de su lado y les exigió que le informaran los detalles a Naruto inmediatamente.

Sasuke trató de oponerse, en verdad lo intentó. Pero con la mujer empecinada en lo que creía lo correcto no había fuerza humana (Uchiha o no) que la hiciera cambiar de parecer. Con una mirada torva, Sasuke tuvo que admitir que Shikamaru había jugado muy bien sus cartas al encontrar una aliada como aquella.

Gracias a un par de llamadas telefónicas y a un circuito de recorrido con el auto después no eran cuatro las personas frente a la puerta del departamento de Naruto esa noche, sino siete. Sasuke tocando la puerta, Shikamaru terminando de explicarle todos los detalles a Hinata cogida del brazo de Kiba, y a Sakura en medio de Ino y Neji tratando de arreglar su maquillaje para no lucir todo lo cansada que se sentía.

El joven huérfano olfateó problemas tan solo verlos a todos juntos y notar en sus rostros la seriedad de la ocasión.

—¿Ocurrió algo? —les preguntó mientras examinaba a cada uno de sus inesperados invitados, quienes después de adentrarse habían empezado a acomodarse en su pequeño departamento.

Hinata, por supuesto, le pidió que se sentara con ella e inmediatamente rodeó con sus pequeñas manos uno de sus brazos. Lo que lo preocupó seriamente fue que Sasuke se sentara a su otro lado, totalmente tenso.

—De acuerdo. Están comenzando a asustarme realmente —exclamó sin poder ocultar su creciente nerviosismo y mirando hacia diestra y siniestra cerciorándose que ninguno de ellos faltara y que le estuvieran a punto de dar la noticia de un accidente.

Miró a Kiba pero este rehuyó su mirada, entonces la dirigió a Shikamaru y fue él quien inició la confesión que pesaba sobre las mentes de todos los reunidos.

—Existe una pequeña probabilidad que la nota que recibiste en el cuadro de Sai fuera real.

Sus palabras no habían terminado de salir de sus labios cuando ya Naruto se había vuelto hacia su mejor amigo con rostro incrédulo. Sasuke no había cambiado su expresión neutral y no parecía notar los ojos del joven fijos en él.

—Pero… —comenzó a decir antes de sentir que su garganta se secaba y tener que tragar saliva antes de continuar—, dijiste que no confiara en Sai.

Ante esto, Sasuke asintió inmediatamente, confirmando sus palabras.

—La nota no era de Sai —le dijo enfrentando sus ojos a la larga y volviendo a su posición anterior seguidamente.

—Entonces ¿de quién? —le volvió a preguntar confuso Naruto.

—Gaara Sabaku —le respondió Shikamaru volviendo a tomar la palabra en la conversación. El resto de sus amigos se mantenía en silencio, sin perder de vista las reacciones de Naruto—. Nos lo confirmó Sai una vez que pudimos comunicarnos con él.

El muchacho al que iban dirigidas todas las miradas seguía confundido al escuchar la revelación. Todavía no entendía cómo era que Sai o su novio sabían algo que él mismo no conocía sobre sus padres. Hinata, a su lado, extendió una de sus manos y comenzó a frotar con gentileza su hombro, Naruto la miró de reojo, pero ella permaneció tan calladamente seria como el resto.

—Fui a hablar con Gaara personalmente —intervino entonces Neji, tratando de comenzar su relato pausadamente para que Naruto tuviera tiempo de asimilar lo que le decía—. Pero se niega a darnos mayor información al respecto. No admite que sea verdad, pero tampoco lo niega.

El silencio se impuso mientras sus amigos esperaban a que Naruto volviera a dar su opinión una vez más.

—¿Cómo es posible? —preguntó luego de un rato, cuando finalmente notó que el silencio se había asentado en su sala—. ¿Qué conexión puede tener Gaara con mis padres?

—Es lo que estoy tratando de averiguar —le respondió Shikamaru, hundiéndose en el sofá en el que estaba sentado y luciendo todo lo cansado que podía lucir un hombre como él después de toda la noche en vela recopilando y seleccionando información—, pero necesito más detalles de los archivos policiales de Nueva York y Las Vegas para poder avanzar con mayor precisión.

Su tono técnico no hizo más que confundir más a su ya confuso amigo. ¿Historiales criminales?

—De todas formas —intervino Sakura entonces, viendo que el muchacho que había conocido toda su vida como un completo despistado volvía a perderse en ese aire de confusión que hasta el momento parecía que era lo único que habían logrado sus demás amigos con tantas confesiones—, eso quiere decir que Gaara Sabaku es la persona que tiene todas las respuestas sobre tus padres en este momento. ¿Lo entiendes, Naruto?

El joven elevó la cabeza inmediatamente. Se quedó observando a su amiga un largo rato antes de tornarse serio de repente y despejar toda la confusión anterior en ese instante.

—Sí, ya veo —se escuchó su voz con decisión, más fuerte que hasta hacía un momento—. Necesito hablar con él.

Sasuke se puso de pie bruscamente y después de dedicarle una mirada irritada a Sakura se volvió hacia su amigo. Se paró a unos centímetros de él y comenzó a apretar con fuerza sus puños.

—No, no necesitas hacerlo —le dijo perdiendo la calma e imaginándose miles de escenarios que el encuentro entre Naruto y el pintor podrían causar—. Lo único que necesitas hacer es esperar aquí. Yo mismo iré a sacarles toda la información necesaria, tú no tienes que ir a ningún lado.

Naruto supo inmediatamente por dónde iban los pensamientos de su amigo. Pero al contrario de Shikamaru al que lo irritaban, él solo le sonrió tranquilizándolo.

—Estaré bien, Sasuke. No te preocupes por mí.

El Uchiha se pasó una mano por el rostro. Cómo le pedía que no se preocupara por él.

—El tipo es peligroso —le advirtió seriamente recordando los argumentos que había usado con el resto del grupo, luego se dirigió hacia Neji y Shikamaru—. Díganle cómo es y a lo que se expone.

Shikamaru trató de disimular la sonrisa que se formaba en su rostro al ver la preocupación del Uchiha. Dio una mirada velada alrededor pero nadie más parecía haber notado algo raro en su comportamiento, ni siquiera el mismo Naruto.

Neji le había comenzado a contar el proceder violento de Gaara cuando había hablado con él y le repitió lo mismo que había opinado desde el principio, la presencia de Naruto no haría sino enfurecerlo más.

Shikamaru, por otra parte, no parecía tan adverso a la idea.

—Está claro que está celoso y no quiere que te acerques a Sai —le comenzó a decir cuando llegó su turno—, pero recuerdo que cuando nos contaste sobre él, dijiste que no se había portado violento directamente contigo, ¿no es verdad?

Naruto asintió.

—Parecía triste, eso era todo —les explicó con serenidad.

—¿No estarás pensando seriamente en mandarlo allá? —intervino Kiba alarmado, Sasuke se mordió los labios para no sonreír. El veterinario era otra de las grandes influencias en la vida de Naruto, si él y Sasuke estaban en contra de Shikamaru, Naruto lo pensaría dos veces antes de tomar una decisión—. Sai está con él, ¿o no? Lo menos que necesita Naruto es ver a ese imbécil ahora y exponerse a que su compañero le haga algo además.

—Es decisión de Naruto —respondió Shikamaru como toda respuesta. Frunció el ceño y se mostró irritado, pero no habló por varios segundos más—. Además me serviría para almacenar más información sobre ellos si va uno de nosotros.

Sasuke sabía que eso era verdad, pero para recopilar esa información no había necesidad que fuera el mismo Naruto.

—Iré —les dijo Naruto resueltamente, acabando con la discusión de sus tres amigos que sabía se alargaría si no intervenía en ese momento—. Estoy seguro que podré convencerlo de hablar conmigo.

Kiba se tomó del rostro preocupado al escucharlo. El resto de sus amigos, ni siquiera Sakura e Ino, no compartían su seguridad, pero sabían que era lo más acertado por el momento y lo único que Naruto aceptaría ahora que estaba al tanto de la situación. Sasuke se alejó molesto con dirección a la cocina, necesitaba beber un poco de agua.

—Iré contigo —le dijo Kiba después de un momento de silencio e indecisión—. Puedo pedirle a mi padre que me cubra en la veterinaria por un tiempo y prefiero estar ahí contigo por si algo fuera a pasar.

—Yo también iré —declaró Sasuke vehementemente y deteniendo su marcha. Luego se volvió hacia Shikamaru—. Ayudaré a recopilar la información que necesitas de esos dos.

Naruto no notó nada, por supuesto. Shikamaru estaba pensando que la excusa era perfecta, pero no podía negar que Sasuke sería el más indicado para encontrar las conexiones que necesitaba.

—Naruto, ¿estás bien? —le preguntó Hinata luego de un momento. Volviendo la atención de toda la concurrencia hacia el dueño de la casa.

—Sí —le respondió su amigo pasando la mano que tenía libre por su rostro—. Es todo demasiado repentino, pero estaré bien.

Hinata se volvió hacia él y lo abrazó, Sakura se acercó a hacer lo mismo del otro lado. Naruto no podía evitar temblar un poco pensando en todas las posibilidades que se le venían encima. Si tan solo hubiera podido responderle mejor a Gaara cuando lo tuvo en frente la primera vez…

Shikamaru se pasó el resto de la noche confirmando los datos que tenía con Naruto. Salvo algunos archivos que no se atrevió a enseñarle, al final su amigo estuvo cien por ciento al corriente de cómo había muerto su madre y la poca información que tenían de ella, y confirmó como ellos que Gaara era la única pista que le quedaba.

El resto de sus amigos iba de vez en cuando a acompañarlos en los sillones, pero prácticamente estaban aglomerados en su cocina, bebiendo café y escuchando las explicaciones de Shikamaru.

Sasuke estaba sentado en el sillón frente a Naruto, copiando los códigos de acceso que Shikamaru le había pasado a su celular. Sabía que si le pedía a Itachi que usara sus conexiones con las redes de inteligencia de ese país conseguiría acceder más rápido a la información que necesitaba, y estaba dispuesto a usar todo lo que estuviera en su poder para acabar con ese asunto lo más pronto posible.

Sakura fue la que se retiró primero, cuando ya iban a dar las once de la noche, diciéndole a Naruto que tenía que estar en el hospital en la mañana muy temprano, pero que saldría a tiempo para venir a verlo en la tarde. Naruto se lo agradeció y la dejó marchar.

—No es buena idea que la pases solo —exclamó de pronto Kiba cuando Hinata y Neji con Ino estuvieron pensando en retirarse también—. Alguien debería quedarse con él —dijo esta vez dirigiéndose a su grupo de amigos.

—Yo me quedaré, no hay problema —le dijo inmediatamente Sasuke, sin apartar la vista de su teléfono o del trabajo que tenía en las manos.

Los demás accedieron rápidamente y se fueron despidiendo. Dejando solos a Shikamaru con Naruto y Sasuke.

—Me daré un baño —les dijo al rato Naruto poniéndose de pie. Todos sus pensamientos alborotados por el informe tan detallado que le había proporcionado su amigo—. Necesito mojarme la cabeza y relajarme un poco.

Shikamaru no le dijo nada, más entretenido en guardar sus cosas dentro de su maletín, pero Sasuke asintió por los dos.

—Gracias —le dijo de pronto Sasuke al amigo que había quedado con él, cuando escuchó que Naruto se metía en la ducha, y le extendió la unidad portátil que le había prestado Shikamaru.

—Una vez que los uses, bórralos —le advirtió recibiéndola.

Sasuke sonrió ante esto.

—Sí, claro.

Shikamaru entornó los ojos y luego se encogió de hombros.

—Caducan en un mes de todas formas —le dijo agregando el dispositivo a su maletín y cerrándolo finalmente—. ¿No estás apresurando las cosas con Naruto?

Sasuke se tensó visiblemente, según él, esa pregunta había salido de la nada. Así que no le respondió, sino que giró su cabeza hacia otro lado. Sabía que estaba de más negar nada ante él, pero tampoco veía la necesidad de conversar sobre esas cosas con Shikamaru. Él mismo no tenía en claro lo que haría de ahí en adelante.

—¿Crees que encuentre a su familia? —le preguntó en cambio después de pensar cómo salir de esa situación tan incómoda, sin enfrentar su mirada todavía.

—Al menos averiguará qué fue de ellos —respondió Shikamaru lanzando un suspiro. Parecía muy seguro de esta afirmación y Sasuke deseó, por unos segundos, que no estuviera equivocado en eso tampoco.

Al poco se puso de pie, tomando sus cosas y caminando hacia el interior del departamento. Sasuke escuchó cómo tocaba la puerta y le decía a su amigo que se iba, pero no llegó a escuchar la respuesta de Naruto.

Inmediatamente regresó a la sala y le hizo un gesto de despedida a Sasuke antes de salir a la calle.

El Uchiha se dirigió a la cocina a tomarse una taza de café y a llamar a su hermano.

Itachi no parecía del todo sorprendido por la ayuda que le pedía Sasuke, aunque sí le preguntó el motivo. Cuando su hermano menor finalmente terminó de confesarle todo, Itachi no le preguntó nada con respecto a sus motivos, pero sí le aseguró que haría unas llamadas a las personas adecuadas y que volvería a comunicarse con él para ultimar los detalles dentro de poco.

Naruto ingresó a la cocina en cuanto Sasuke terminó su llamada. Tenía puesta una bata de baño y una toalla sobre sus hombros, con la que estaba terminando de secarse el cabello. Su aspecto no era el mejor aún después de tomar una ducha tan larga.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó Sasuke nada más verlo.

—Me sentiría mejor si dejaran de preguntármelo —le respondió secamente, pero al poco cambió de entonación—. Lo siento, estoy muy tenso.

Sasuke solo asintió y caminó hacia él lo suficiente como para rodearlo con sus brazos. Naruto no movió ni un músculo pero Sasuke lo sintió más relajado cuando lo soltó.

—¿Te quedarás a dormir? —le preguntó su amigo un momento después cogiendo una caja de leche de su refrigerador y bebiendo un trago directamente.

Sasuke no creía que lo hubiera dicho con esa intención, pero de todas formas toda su piel comenzó a erizarse. El rostro preocupado de Naruto, sin embargo, lo volvió a la realidad de un tirón y con un gesto distraído se quitó el cabello de los ojos. Él también se sentía muy cansado.

—Sí.

Esa noche fue extraña para ambos. Sasuke se había acostado a su lado en la cama observando cómo Naruto se hacía un ovillo muy pequeño en el otro y le daba la espalda. Todo estaba tan silencioso entre ellos que el Uchiha podía escuchar sus respiraciones y el tictac del reloj de la cocina. Sakura se lo había comprado a Naruto el día que se había graduado, bromeando sobre el tiempo que pasaba en la cocina y cómo debería emplearlo en cosas más provechosas.

En la universidad habían estado siempre el uno encima del otro vigilándose. Sasuke recordándole asignaciones, exámenes y los horarios de los seminarios. Naruto sacándolo de su encierro y haciéndolo conocer personas y creando más amistades de las que él suponía discreto.

Sakura diciéndoles que ambos siempre estarían unidos por esa amistad tan fuerte. Y Hinata confesándole con un rostro completamente sonrojado, que después todos malentendieron, que no había nadie comparable a Sasuke en la vida de Naruto.

La voz de Naruto, como siempre, lo sacó de sus recuerdos.

—¿Estará vivo?

En algún momento se había volteado y había descansado su cabeza en la almohada del Uchiha, alineando sus miradas, de manera que cuando Sasuke volvió su rostro se encontró de lleno con sus grandes ojos azules. Dios, sí que era hermoso.

—¿Quién? —le preguntó sin ubicarse todavía en ningún espacio ni tiempo.

Naruto todavía tardó unos segundos en responder, como si todavía no regresara con él tampoco.

—Mi padre.

Sasuke solo guardó silencio. No había forma de responder a algo así sin dejar un poco de esperanza o de escepticismo con sus palabras. Seguramente Naruto no agradecería ninguna de las dos respuestas en ese momento.

No sabía cuánto tiempo se la pasaron así, buscando palabras en los ojos de la otra persona, ni tampoco cuándo se habían quedado dormidos sin decirse nada más. Pero a la mañana siguiente despertó con Naruto entre sus brazos y su cabello haciéndole cosquillas bajo la nariz.

Su cuerpo era tan cálido como siempre recordaba, sus brazos estaban flexionados sobre su pecho pero sostenían la camisa de Sasuke y sus piernas estaban entrelazadas con las suyas. Sasuke no pensaba que era una mala forma de despertar. Hasta se podía imaginar hacerlo de esa forma todos los días por el resto de su vida.

Después de pensarlo se retrajo un poco. Naruto siempre le hacía darse cuenta de pensamientos que nunca había imaginado que tendría en forma espontánea. Después de reflexionarlos por un tiempo no se le hacían un problema, pero siempre lo dejaban conmocionado en el momento en que se presentaban.

Naruto lanzó un suspiro y su respiración se fue haciendo más audible de pronto. Finalmente su cabeza se elevó y poco a poco fueron apareciendo sus ojos adormilados.

—Buenos días.

Sasuke se inclinó y lo besó en la frente. Por favor, pensaba.

Naruto volvió a hundir su cabeza en su pecho y no la volvió a elevar.

—Tengo que ir a hablar con el viejo Jiraiya… —le dijo con una voz que no acababa de despertar— decirle que me ausentaré un tiempo y contarle lo que ha estado pasando.

Sasuke lo atrajo un poco más a su cuerpo, no podía hacer nada más en ese momento.

—Compraré los boletos —le respondió después de esperar en vano que Naruto siguiera hablando—, llamaré a Kiba y le diré que me ayude con los documentos para el embarque.

Naruto asintió y luego no se movió más. Sasuke contaba con un avión privado, o más bien, su familia lo hacía, pero Shikamaru y luego Itachi les habían aconsejado que trataran de ser discretos con su llegada el mayor tiempo posible, hasta que supieran con seguridad que Gaara no representaba un peligro para Naruto.

—Saldremos esta noche si todo sale como lo he planeado —le dijo Sasuke mientras bajaba un poco la cabeza para evitar que la luz que se colaba por las persianas se dirigiera directamente a sus ojos. La mañana se había asentado en la ciudad al menos hacía dos horas.

—Hay tanto por hacer —se dijo Naruto más para sí mismo que para Sasuke—. Me pregunto por qué aún no me he levantado.

Sasuke lo estrechó con más fuerza como toda respuesta. Admitiendo en su cabeza que tenía razón, pero sin poder desentrelazarse del cuerpo en sus brazos todavía.

—Hay tiempo aún…

Y de pronto sintió que el cuerpo bajo él temblaba un poco.

—Sí.

-…-

La conversación con Jiraiya le tomó más de lo planeado. Sasuke lo llamó para confirmarle la hora de su vuelo y decirle que tuviera todo listo para pasar a recogerlo. Sin embargo, una hora antes de salir, Naruto aún seguía en la oficina con su jefe sin dar muestras de querer dejarla pronto. Sasuke entonces contactó a Kiba y este se metió en el departamento de su amigo a empacar por él.

Sasuke tuvo que ir a recogerlo a la oficina del viejo escritor cuando ya era hora de salir para el aeropuerto. Cuando lo vio, Naruto no parecía particularmente nervioso o preocupado, como lo había sentido esa mañana, así que Sasuke no le preguntó de qué se había quedado hablando con el viejo Jiraiya todo ese tiempo.

En el aeropuerto se encontraron con Hinata, Ino y Neji. Shikamaru aún estaba atorado en su oficina y Sakura en el hospital. Naruto les dijo que no era más que un viaje de un par de días así que no había motivo para que todos vinieran a despedirlos. De todas formas abrazó muy fuerte a los que se quedaban antes de subir al avión.

—No es como si tú fueras a cambiar demasiado, ya sea lo que sea que nos espere allá —le dijo Kiba una vez que pudieron sentarse a conversar durante el vuelo.

—Lo sé —le dijo Naruto suspirando, mientras se frotaba la cabeza con las manos—. Es solo que todo es muy repentino, ¿sabes?

Kiba asintió. Se imaginaba que tal era la situación, pero lo sacaba de los nervios ver a Naruto tan parco e indeciso.

—Realmente… —se dijo más para sí mismo, cruzándose de brazos.

Naruto parecía tener muchas cosas en la cabeza para entonces y Sasuke a su lado decidió que era mejor dejarlos conversar a solas.

Como consecuencia de esto, el resto del viaje la pasaron despiertos y cuchicheando tensamente. Para cuando llegaron al aeropuerto de su destino y finalmente salieron a la calle a buscar un taxi, los tres hombres no pensaban en nada más que en encontrar un hotel, darse un baño y dormir por unas horas.

Pero Sasuke aún tenía que hacer muchas cosas para Shikamaru antes de poder descansar, por lo que les dejó a ambos los aparatos celulares con números de ese país que había conseguido por medio de su hermano y luego salió a encontrarse con ciertas personas que Itachi había contactado por él.

Naruto estaba preocupado por el Uchiha cuando cogieron un taxi, seis horas después, para ir al hotel de Sai sin que Sasuke hubiera vuelto de nuevo. Kiba le aseguró que les daría el alcance ahí y que lo mejor sería intentar comenzar a interrogar a Gaara lo antes posible. Se imaginaba que convencerlo de que hablara con ellos les llevaría bastante tiempo.

En el viaje en el taxi, Naruto estuvo nerviosamente rebuscando algo en los bolsillos de su pantalón. Kiba estaba a punto de pedirle que se quedara quieto por dos segundos, ya que estaba contagiándole su nerviosismo, cuando su rubio amigo finalmente encontró lo que andaba buscando y lanzó un suspiro de alivio.

—Pensé que lo había perdido en el avión —le dijo sosteniendo el collar que Gaara le entregara con la pintura. Luego se lo puso alrededor del cuello.

Kiba notó que el azul de la gema era del mismo color de los ojos de Naruto, pero decidió no hacerle ningún comentario al respecto, viendo cómo su amigo apretaba la piedra entre sus dedos como rezando.

Dieron las cinco y media cuando llegaron al hotel de Sai. La tarde estaba a punto de dejar paso a la noche, pero la luz púrpura que los envolvía todavía dejaba ver con toda claridad lo imponente de la construcción frente a ellos. Y como había predicho Kiba, encontraron a Sasuke esperándolos en la entrada bañada por el reflejo de las puertas de mosaicos. Lucía cansado y en cuanto los vio venir cortó la comunicación con la persona que estaba hablando por su celular.

—Verifiqué en el registro —les dijo a modo de saludo—. Los dos se encuentran aquí en este momento.

Naruto tomó una bocanada de aire y luego asintió en la dirección de sus amigos, adentrándose en el hotel sin dudarlo. Sasuke y Kiba siguiéndolo muy de cerca.

La recepción era una amplia estructura en el centro de la habitación con dos personas detrás atendiendo a los huéspedes. Ya estaba ocupada cuando Naruto se puse frente al hombre sentado ante el escritorio, y tuvo que esperar a que este terminara de atender a una joven muy atractiva, que al retirarse se quedó un tiempo considerable observando a Sasuke antes de ponerse en camino hacia los elevadores.

Sasuke, por supuesto, no había apartado la vista de Naruto y lo miraba preocupado, pensando que tal vez se sentía demasiado intimidado para preguntarle algo al encargado y debería tomar su lugar. Pero Naruto solo lanzó un suspiro y se dirigió al hombre con resolución.

—El señor Sai de las empresas Sabaku nos espera —le dijo en un inglés que no había practicado hacía años. Inmediatamente comenzó a dudar si se había hecho entender.

El encargado le dio una larga mirada de arriba abajo, antes de levantar el teléfono y hacer unas preguntas. Cuando terminó con esta pequeña conferencia regresó con Naruto mostrando una sonrisa servicial en su rostro.

—El señor Sai se encuentra acompañado del señor Gaara Sabaku en el bar del hotel —les informó, tranquilizando inmediatamente a los tres amigos. Luego se volvió hacia uno de sus ayudantes frente a él y le hizo un gesto para que se acercara—. Él los guiará hasta ellos. Por favor, tómense su tiempo.

Naruto se volvió hacia Sasuke y Kiba, antes de ponerse en marcha y seguir al hombre que los guiaba.

El hombre detrás del escritorio los vio alejarse con toda calma antes de elevar sus ojos por un momento a la cámara de seguridad encima de su cabeza y, dudando, volver a levantar el auricular de su teléfono.

Tuvieron que pasar dos habitaciones enormes antes de llegar al bar, que se encontraba al final del restaurante. Las pocas personas que encontraron en su recorrido no parecían prestarles la menor atención; sin embargo, Sasuke se sentía incómodo entre ellas por alguna razón desconocida. Sentía un par de miradas insistentes sobre ellos, pero por más que giró a todos lados buscando con los ojos, no encontró a nadie que les estuviera lanzando algo más que miradas superficiales.

Su humor no mejoró cuando llegaron al bar. Sai estaba sentado en una silla alta mirando hacia la entrada, y el joven pelirrojo de quien tanto había escuchado estaba de espaldas a esta, sin verlos venir. El solo hecho de verlo ahí, con su amante, le recordó a Sasuke todo por lo que el pintor le había hecho pasar a Naruto y no pudo evitar que su ira se reflejara cada vez más en su rostro a medida que iba avanzando hacia los dos sujetos.

Lo peor era que Sai lo había visto y sonreía ampliamente divertido ante su actitud. Sasuke debía recordar golpearlo después de terminar de aclarar todo el asunto de los padres de Naruto. Si es que se podía contener hasta entonces, pensó.

Gaara también estaba observando a Sai. Habían pasado la mayor parte de la tarde inmersos en el silencio. Lo cual para cualquier otra pareja sería un signo de problemas, para ellos significaba que se estaban llevando mejor que nunca. Sai era de por sí un tipo sosegado, pero se esforzaba por sociabilizar con resultados catastróficos. En tanto que Gaara había optado por no sociabilizar y volverse un inadaptado social por su propia cuenta. Ambos eran muy felices así.

Pero Sai estaba sonriendo divertido con algo en sus espaldas, así que Gaara solo atinó a voltear cuando Naruto estuvo ya a dos pasos de él.

Un segundo después de analizar la situación, Gaara se levantó de su silla. Lo que había visto con sus ojos analizadores era al empleado del hotel de su padre parado convenientemente a un lado indicándole que sus invitados habían llegado, dos tipos extraños a las espaldas de Naruto, y al estúpido rubio frente a él usando el collar que le había dejado y mostrándose un poco nervioso por la forma como Gaara lo había recibido y la mirada irritada que le enviaba. Pues debería estarlo, pensó afectadamente el pelirrojo.

Cuando extendió su mano y apretó la camisa de Naruto, incluyendo la gema del collar, en su puño nadie se movió. El joven mayordomo solo atinó a retroceder dos pasos antes de tener los ojos fieros de Gaara sobre él, paralizándolo en su sitio.

—¡Quédate donde estás! —le ordenó secamente mientras tiraba de su brazo y se llevaba a Naruto con él hacia un lugar menos poblado.

Su prisionero mismo no supo cómo reaccionar momentáneamente. Después de la sorpresa inicial, sin embargo, lo único que atinó a hacer fue a tomar el puño por el que lo sostenía Gaara y comenzar a tirar de él tratando de liberarse. Pero no lo consiguió sino hasta que estuvieron dentro de un pasillo deshabitado y el Sabaku lo hubiera azotado contra una puerta de escape para emergencias detrás.

—Sal de aquí en este instante —le dijo su atacante en cuanto fueron alcanzados por Sai y el resto.

Sasuke se puso inmediatamente al lado de Naruto y posó una mano en su hombro mientras se aseguraba que estaba bien. Naruto no lo notó, solo tenía ojos para Gaara a quien observaba desesperado, tratando de encontrar una forma para hablar con él y obtener su ayuda.

—Vamos, han venido de tan lejos… —comenzó Sai después que ambos pasaran unos segundos explorando los ojos del contrincante.

—¡Mantente al margen! —lo cortó Gaara instantáneamente, lanzándole dagas con su mirada.

Naruto volvió a prestar atención a sus alrededores ahora que no tenía los poderosos ojos verdes distrayéndolo.

Sai levantó las manos en señal de derrota y guardó silencio mientras le dedicaba una mirada de disculpas a Naruto. Este la vio pero solo entrecerró los ojos. Estaba claro que todo ese malentendido lo había iniciado el estúpido del pintor, no podía entender cómo se había envuelto con un tipo así en primer lugar.

Pero ahora sabía que no era momento de callar. De volver a hacerlo, jamás obtendría la tan preciada ayuda del pelirrojo.

—No regresaré a casa hasta que hayas escuchado lo que vengo a decirte —le dijo entonces con decisión.

Gaara no se inmutó, simplemente se dio media vuelta para empezar a marcharse pero se encontró con Sai y Kiba bloqueando su salida. Ambos parecían decididos a impedir que diera un paso más, y Gaara comenzó a apretar los puños y tratar de decidir a quién debía golpear primero.

La voz de Naruto, sin embargo, le impidió terminar de tomar una decisión.

—Yo nunca conocí a mis padres —comenzó a decirle, después de que viera que Gaara había renunciado a escabullirse entre los dos hombres—. Me crié en un orfanato hasta que tuve la edad suficiente para trabajar y después de eso pagué mis estudios hasta la universidad.

El otro hombre se volvió una vez más para escuchar resignadamente a lo que el rubio le decía. Sus ojos nuevamente clavados en su interlocutor, tratando de descubrir algo en el otro hombre y recordándole a Naruto su primer encuentro en el pasillo de su departamento.

—No la pasé mal. Nunca me sentí realmente solo o algo por el estilo —continuó Naruto sin detenerse demasiado para no darle tiempo a Gaara de pensar en escapar otra vez—. Hice amigos, buenos amigos —le dijo con una sonrisa, mientras sentía la fuerza con que Sasuke lo seguía sosteniendo del hombro—, que siempre están preocupándose más de la cuenta por mí. Por eso nunca sentí que debía sentir lástima de mí mismo por no conocer de dónde provengo.

Estaba esperando que su sinceridad hiciera el milagro y que el novio de Sai creyera a partir de entonces en sus buenas intenciones. Pero Gaara seguía con su mirada seria sobre él, con los brazos cruzados ahora.

—Entonces ¿por qué es importante que lo averigües ahora? —le preguntó atento, sin perder ninguna de sus reacciones.

Naruto frunció el ceño y luego apretó los puños con fuerza. Al menos había logrado interesarlo un poco en su situación. Mientras siguiera alejando sus pensamientos de Sai y todo el daño que ya les había hecho a ambos, todavía tenía una esperanza.

—Apareciste tú —le dijo con la voz entrecortada—. No sabía que las tenía hasta que tú viniste y me diste una pequeña esperanza de conocerlos. Yo nunca hubiera permitido que tal idea se arraigara en mi mente por mi propia cuenta, pero desde que leí esa nota es en lo único que pienso —se volvió hacia Sasuke y le indicó que lo soltara. El Uchiha dejó su hombro muy despacio—. Alguien de mi propia sangre —le dijo entonces haciendo que sus palabras mantuvieran su firmeza a pesar de estar descubriendo sus más íntimos anhelos—, en algún lugar del mundo. A quien decirle que estoy bien, que no se preocupe por mí y si hay algo que yo pueda hacer para ayudar… que aquí estoy.

Sasuke sabía que no eran meras palabras. Naruto era el tipo de persona que haría lo que fuera por aquellos a quienes amaba. Y ahora que veía a lo que estaba dispuesto a llegar con alguien a quien ni siquiera conocía pero al que entregaría su cariño incondicional desde el hola, no tenía más dudas de por qué sus propios sentimientos se habían vuelto tan fuertes al pasar de los años.

Kiba estaba seguro que después de eso nadie podría permanecer indiferente. Sin embargo, Sai a su lado no perdía una sola de las reacciones de su pareja y no se sentía con tanta confianza como los amigos de Naruto.

Gaara ya no lo miraba irritado, algo cercano a la tristeza se había apoderado de sus facciones y por un momento Sasuke temió lo que les fuera a confesar. La nota decía que había rescatado el collar, que era lo único que quedaba de su madre, quizá…

El sonido del timbre de un celular sacó a todos de sus reflexiones. Después de pasar un segundo buscando el origen del sonido, Sasuke se apartó de Naruto y sacó el aparato de su bolsillo.

—Discúlpenme un momento —les dijo mientras pasaba a Gaara y al resto y doblaba la esquina del pasadizo para contestar y no molestar en la importante conversación que dejaba atrás.

No vio venir a los tres hombres con traje oscuro que se cruzaron con él mientras entraban en el pasadizo, pero Gaara sí que los vio venir.

—¡Demonios! —dijo entre dientes, mientras tomaba a Naruto del brazo y abría la puerta de escape con violencia— ¡Sai!

El pintor se volvió siguiendo la dirección de la mirada de Gaara y descubrió a los hombres que se le venían encima. No le dijo nada al pelirrojo mientras se llevaba a Naruto a rastras, y al contrario impidió que Kiba los siguiera.

—Necesito un poco de ayuda contra tres —le explicó cuando el veterinario se volvió para protestar su interrupción airadamente.

Sasuke había salido fuera del pasillo en el momento en que Gaara sacaba a Naruto por la puerta de emergencia, y con el tumulto que se armó con los tres hombres persiguiéndolos solo atinó a escuchar la voz preocupada de Shikamaru gritándole.

—¡Sasuke, escucha! Tienes que sacar a Naruto inmediatamente de ese lugar, ¡su vida corre peligro!

-…-

Naruto quería preguntarle qué era lo que encontraba de agradable en jalarlo corriendo por todo el lugar, cuando Gaara se paró en seco de pronto y lo soltó, para seguidamente comenzar a examinar los autos estacionados en la entrada del hotel.

Cuando encontró uno que le agradaba, se acercó a la camioneta gris y luego de hacerse de una esfera de acero ornamental que adornaba los bordes del estacionamiento, rompió la ventana del asiento trasero.

—¡¿Qué estás haciendo? —le gritó Naruto en cuanto Gaara abrió la puerta y terminó de quitarle los pedazos de vidrio que aún habían quedado en la ventana después del golpe.

—Sube —le ordenó, empujándolo dentro y cerrando la puerta tras él.

Luego él se subió al asiento delantero y después de luchar un momento con el tablero del auto y los cables que había roto, puso en marcha el motor. Inmediatamente después sacó el auto a la calle y aceleró hasta perder de vista el hotel al doblar una esquina.

Naruto apenas había tenido tiempo de asimilar lo que estaba pasando cuando Gaara ya estaba cambiando de calle por segunda vez.

—¿Qué es lo que ocurre? —le preguntó reaccionando finalmente al darse cuenta de lo peligroso de su situación y lo desamparado que se encontraba ahora lejos de sus amigos. Pero las siguientes palabras del pelirrojo lo aliviaron y alarmaron a la vez.

—Estoy salvándote la vida —le respondió Gaara secamente.

-…-

Kiba no entendía nada de lo que los tres hombres le preguntaban a Sai. Había comenzado a reñirse a sí mismo por no prestar la suficiente atención en sus clases de inglés cuando uno de los hombres sacó un arma y Sai guardó silencio de pronto.

Aún alcanzó a ver a Sasuke agazapado desde la esquina opuesta del pasadizo, examinando la situación, y lo único que se le ocurrió gritar fue que no se acercara y que fuera tras Naruto.

Uno de los hombres lo tomó de la boca entonces y lo atrajo hasta su cuerpo mientras apuntaba con una nueva arma su cabeza.

Sai levantó las manos entonces y comenzó a decirles un par de cosas más en inglés que al parecer no hicieron mucho para que el hombre que lo tenía sujeto dejara ir a Kiba.

El veterinario no podía ni siquiera darse vuelta para comprobar que el Uchiha se hubiera ido detrás de su amigo, pero el arma tampoco era aliciente para hacerlo pensar en nadie más que en su propia seguridad por el momento. Maldiciendo entre dientes, se preguntó qué era lo que habían hecho para llegar a esta situación tan peligrosa.

-…-

Mientras tanto, Sasuke había logrado escabullirse del hotel sin ser notado por el resto del equipo de seguridad, que para ese momento estaban intercambiando información por sus celulares. Antes de cruzar la puerta de salida, con las manos en los bolsillos y aparentando indiferencia, escuchó que habían perdido la pista de Gaara y Naruto en cuanto desaparecieron con un auto robado fuera del estacionamiento.

Siguió caminando hasta alcanzar la otra calle y sacó su propio celular mientras se ocultaba en una esquina. En su mente no había más que una sola cosa. Una palabra que siguió repitiendo mientras la línea del otro lado timbraba y demoraba en conectarse. Naruto, Naruto, Naruto.

-…-

—¡¿Cómo que me salvas la vida? Pero esos tres hombres… ¡Kiba y Sasuke siguen ahí! —Naruto había pasado de las preguntas a los gritos en un instante. Quería regresar al lado de sus amigos y ayudarlos de alguna forma.

—Estarán bien. Sai está con ellos y no se atreverán a tocarlo —le respondió Gaara mientras se concentraba en acelerar más y cortar por calles cada vez más oscuras y desoladas.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó todavía bastante preocupado. No quería ni pensar en haber puesto en peligro a sus amigos solo por querer ayudarlo—. Si hasta tú huyes de ellos.

—Trabajan para mi familia —le dijo entonces Gaara sin quitar la vista de la carretera a la que finalmente habían podido salir—. Sai es intocable para ellos.

Naruto iba a preguntarle más, pero en ese momento la vibración en su pecho lo interrumpió. Rebuscó en su bolsillo y encontró el celular que Sasuke le había dado al llegar al hotel, para cualquier emergencia. Se había olvidado completamente que lo llevaba.

—¡Hola! ¡Sasuke! ¿Estás bien? ¿Qué pasó con Kiba?

Sasuke del otro lado se sintió infinitamente más tranquilo después de escuchar la voz de su amigo y comprobar que era el Naruto de siempre, preocupado por los demás en lugar de por sí mismo. Pero todavía no tenía tiempo de explicarle la situación en la que había dejado a Kiba.

—¿Dónde estás? ¿Estás bien? —le preguntó tratando de no mostrarse alterado y de ocultar su propio nerviosismo.

—Sí, estoy bien. No… no sé dónde estoy en este momento, pero…

El rubio comenzó a mirar a través de las ventanas pero habían dejado las edificaciones de la ciudad atrás hacía unos minutos y no podía ver más que dunas a su alrededor ahora.

Gaara, sin embargo, le indicó con un gesto que le pasara el teléfono y Naruto volvió a dirigirse entonces a Sasuke.

—Gaara hablará contigo.

Sasuke frunció el ceño al escuchar esto, pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo. Y cuando lo pensó mejor, él mismo tenía un par de cosas que decirle al novio de su primo.

—Escucha, estamos yendo por Flamingo Rd para salir del Estado. Luego seguiremos recto hasta Nueva York, donde con suerte pondré a tu amigo en un avión de vuelta a Japón sano y salvo en dos días. Y te recomiendo que si sabes lo que te conviene tú también regreses a tu país en cuanto puedas.

—¿Por qué a Nueva York? —le preguntó Sasuke con suspicacia—. El aeropuerto de Los Ángeles es el más cercano a donde te encuentras ahora.

Gaara sonrió al escucharlo.

—¿Y por qué mejor no me pongo un traje rojo y salgo a caminar de noche por Sunset bvrd? —le respondió totalmente calmado. Naruto mismo se lo hubiera tomado en serio de haber sido la persona en la otra línea y sin poder ver el rostro que portaba Gaara en ese momento.

Sasuke alejó el teléfono de su rostro y contó hasta cinco.

—¿Por qué habría de confiar en que llevarás a Naruto a salvo hasta el aeropuerto? ¡Tú fuiste quien lo metió en todo este problema para empezar!

Gaara frunció el ceño y se tomó a su vez tiempo antes de contestarle.

—¿Quieres que lo lleve de regreso? ¿Sabiendo lo que le espera? —le preguntó entonces con seriedad—. ¿O quieres que me detenga en este momento para esperar que nos alcances tú y toda la armada de la familia Sabaku?

Sasuke apretó con fuerza los dientes. Quería llegar a donde Naruto más que nada en el mundo, pero…

—No tienes otra salida —prosiguió Gaara sin dar tiempo al Uchiha de recuperarse—. Tienes que confiar en mí.

No tener otra salida era la cosa más odiosa para un Uchiha. Pero Sasuke mismo se daba cuenta que había sido muy descuidado con todo el asunto desde que el maldito cuadro llegara a casa de Naruto y comenzara todo ese enredo.

Shikamaru había tratado de advertírselo, incluso su hermano, pero él solo pensaba en no dejar solo a Naruto con Sai.

Ahora Naruto estaba siendo perseguido y Gaara le decía que no lo dejarían en paz hasta estar de vuelta en Japón.

—¡Yo te daré una nueva salida si no ves otra! —le gritó entonces a Gaara, comenzando a sisear entre dientes, que era lo que siempre hacía cuando no podía evitar que la ira se desbordara en su interior—. Si dentro de dos días Naruto no llega a salvo a Nueva York, tendrás a todo el clan Uchiha detrás de ti y de la porquería de tu familia. ¡Te juro que no quedará una sola duna en Las Vegas que no esté cubierta de la sangre que la masacre que haré con ustedes dejará en las calles! ¡Y si estúpidamente crees que nadie dará un centavo por la vida de Naruto porque no tiene familia, te has equivocado enormemente de sujeto!, ¡¿me entiendes?

La línea en completo silencio fue respuesta suficiente para Sasuke. Guardó el celular nuevamente en su bolsillo y se concentró en planear cómo sacar a Kiba a salvo del hotel para poder tomar el primer vuelo a Nueva York que encontrara disponible.


Terminé más temprano! (aunque me faltó una revisión más que había planeado que haré a escondidas entre esta semana). El próximo capítulo el viernes próximo ^^. Si leen dejen comentarios, por favor!