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Inusual compañía

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Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, su propiedad es de Akira Toriyama

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Espero que les guste

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Por suerte, como bien había dicho el chico, no fue una molestia ¡Y cómo lo agradeció!

Días después de que tomara su cargo, Hayato lo hizo volver a ir a la central a tomar más pruebas, con tal de saber si era apto para pasar el tiempo en el bosque.

Las pruebas físicas fueron pan comido, las psicológicas… Fueron un cuento diferente.

Diecisiete estaba seguro de que volvería loco al hombre que lo miraba de arriba a abajo, como examinándolo, observando cada uno de sus movimientos para determinar si el androide era un completo psicópata.

—Haber, Diecisiete. Necesito que pongas de tu parte —El androide puso los ojos en blanco y colocó los brazos en su nuca.

—La verdad, no veo para qué sirve esto.

—Estás en una fuerza, usas armas, se tiene que observar tu salud mental…

—¿Para saber si no soy un psicópata que disparará a todos? —Y soltó una risa, no necesitaba un arma para matarlos a todos. El chico miró hacia la ventana, los sonidos de la ciudad eran molestos, sintió una extraña sensación en el estómago, y quiso irse de ahí.

—Tienes que contarme de ti —Dijo el psicólogo, y Diecisiete frunció el ceño.

—No tengo nada interesante que contarle —No quiero contarle nada. El hombre, tamborileó los dedos en su escritorio, y se pasó una mano por los negros cabellos. Llevaban media hora en eso, y aunque no fuese la primera vez que pasaba, era frustrante no conectar con el paciente.

—Hagamos una cosa, te daré un test y tú responderás las preguntas ¿Vale? —El androide puso los ojos en blanco y levantó los brazos.

—¿Qué más toca? —Y recibió el paquete del psicólogo.

Intentó demorar lo máximo posible con las preguntas, al principio, responder a lo loco, pero después se fue sumergiendo en la prueba. Mientras tanto, el psicólogo anotaba cada expresión que veía en el ranger

Pregunta 20, Diecisiete frunció el ceño: Le incomodó la pregunta.

Y varias cosas así, hasta que el tiempo terminó, y el ranger le entregó la prueba.

Quedó en darle los resultados a su jefe, y Diecisiete estaba tan desesperado por irse que no prestó absoluta atención.

Condujo el jeep por más de tres horas hasta llegar a la entrada principal del parque. Llegó a la central, y se dispuso a llenar gasolina.

—Oye, extraño —La voz burlona de Marie resonó detrás de él, la ranger no paraba de molestarlo ni un solo momento desde que él llegó, y él no comprendía porque tenía tanta paciencia con aquella humana— ¿Te tocó ir al psicoloco? —Y soltó una risa. El androide levantó la mirada, Marie estaba apoyada en la puerta de la cafetería de Susan, con una taza de café en su mano, y un cigarrillo encendido en la otra.

No le respondió y la ignoró, como solía hacerlo con todos los que intentaban buscarle una conversación.

—Siempre tan expresivo —Dijo Marie volviendo a soltar una risita. Se terminó el cigarrillo y lo dejó caer en el basurero que había en la entrada. Volvió a entrar a la cafetería.

Diecisiete no comprendía el porqué los humanos eran como cucarachas, demasiado tercos que no sabían identificar el peligro.

Hacía unos días, Ronaldo, el ranger de cabello azul que lo había encontrado, lo abrazó por los hombros como si fuesen amigos de toda la vida. La mirada que el androide le lanzó fue tan fría, que el ranger tembló de miedo y se alejó. Y el androide pudo volver a la soledad de su cabaña.

Terminó de llenar el tanque y subió a su jeep, ya iba a arrancar, cuando Hayato salió de la oficina y lo llamó.

—Ya me llegaron tus resultados —Le dijo y le hizo señal de entrar. Diecisiete volvió a bajar del auto, y entró a la oficina de malas.

Se sentó frente al escritorio de Hayato, y éste comenzó a revisar el computador que poseía.

—¿El internet llega hasta acá? —Preguntó.

—Lento, la última antena está a varios kilómetros. Aquí, están —Leyó en voz baja el diagnóstico que el psicólogo le había mandado, y levantó las cejas con asombro, luego soltó una risa—. No eres el primero en negarse en ir ¿Sabes? —Sus ojos viajaron por la pantalla—. Egocentrismo, narcisismo, frivolidad y rebeldía. Con síntomas de antisocial —Hayato enarcó una ceja y miró a Diecisiete, el cual, estaba sentado con comodidad en la silla, con los brazos en su nuca. La verdad, a sus ojos, Diecisiete parecía un niño confundido que veía todo como un juego—. Vuelve a tu cuadrante —Fue lo único que dijo antes de volver a mirar el diagnóstico del androide. Aunque confiara un poco en su intuición, tendría que mantenerlo vigilado.

Diecisiete se levantó de su asiento y salió de la oficina, no pudo evitar reír ¡Vaya que ese psicólogo era gracioso!

Aun riendo solo, como un maníaco, se dirigió al jeep y condujo rumbo a su cuadrante.

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El invierno llegó con fuerza, cubriendo de una espesa capa blanca todo el parque. Diecisiete no había vuelto a bajar en más de dos meses a la central, y no es que lo llamasen.

Kai, no se había vuelto a reportar, y él en verdad agradeció que el chico se las arreglara solo, no estaba dispuesto en convertirse en niñera.

Se dirigió a la laguna y notó a algunos turistas patinando en su superficie. Eso sí, Hayato le había dicho por el Walkie que estuviese al pendiente, que aunque la laguna se congela lo suficiente, cualquier accidente podría producirse que el hielo se rompiera.

Después de pasar unos minutos rondando el lugar, decidió caminar hacia el norte, subiendo la montaña.

El bullicio de la gente se fue haciendo más bajo, el viento llevándoselo mientras él subía la empinada ladera.

No supo cuánto tiempo tardó subiendo, solamente notó cuando el cielo se iba haciendo más y más oscuro, y los puntos blancos de las estrellas comenzaban a adornarlo. El viento frío tocaba su piel, y si fuese totalmente humano, ya se estaría congelando. Pero no lo hacía, aquel viento helado le era agradable.

Se percató que donde pisaba había huellas de alguien más, y se extrañó completamente, ya que la montaña era totalmente cerrada al público, y solamente podrían subir zoólogos o algún fotógrafo, y eso, que fuese acompañado de un ranger.

Siguió las huellas con lentitud, y notó que empezaron a teñirse de rojo, y había otra huella más: Como si arrastraran algo.

Se agachó y tocó la nieve: La sangre que la manchaba era fresca, y se repetía como un camino hasta los árboles.

Un aullido de lobo resonó en sus oídos, y luego un quejido humano.

Corrió, siguiendo el sonido y llegó al punto del problema.

Había un lobo blanco agazapado, mostrando los dientes en modo de amenaza a un hombre que lo señalaba con un rifle, un chorro de sangre brotaba de su mano. Detrás del sujeto, estaba el cuerpo de un lobo joven cubierto de sangre, mostrando el crimen atroz que había cometido.

El hombre disparó al lobo, y sin haberlo previsto, el androide se movió más rápido de lo que el ojo humano pudiese ver, y empujó al animal lejos de la bala.

El cazador miró a Diecisiete y tembló ¿Quién no lo haría? Aquella mirada azul desquiciada era peor que la del lobo… Y aquella velocidad a la que apartó al lobo.

—Inteligente ¿No? —La burla en su voz solo hacía que se viese más temible—. Usar un silenciador. Bonito rifle ¿Puedo verlo? —Se acercó al hombre, pero éste apuntó al androide temblando— ¿Sabes? Podría matarte y no dar excusas, este lugar es poco visto y los lobos necesitan comida —Le señaló el lobo, el cual aun estaba agazapado a donde le había empujado. Diecisiete dedujo que era una hembra, y que, de una extraña forma, pensaba que Diecisiete era el alfa, puesto que se mantenía en su lugar—. Ella está hambrienta de venganza por la matanza de su cría —Le dio una sonrisa—, pero veo que ya comenzó con tu mano, lo apruebo.

—¿Qué puedes hacer tú? —El hombre quiso mantener la voz firme ante el miedo que le subía la espina dorsal como un cubo de hielo— Yo estoy armado, y apuntando. Un movimiento en falso y dispararé.

Nada más el dar un paso hacia adelante, el cazador dio uno hacia atrás, el miedo provocaba el temblor en sus manos, y apretó gatillo.

La bala dio en el brazo del androide, en donde rebotó sin hacer daño alguno, y cayó al suelo. El androide enarcó una ceja y miró con burla al cazador.

—¿Qué eres? —Dijo éste, sus manos aun temblando.

—Tu peor pesadilla —El androide le dio una sonrisa torcida.

El cazador dejó caer el rifle y empezó a retroceder. Cuando Diecisiete se acercó más y tomó el arma, el cazador ya estaba corriendo.

Puso una rodilla en el suelo y apuntó. Le disparó en la pierna y sintió la satisfacción de ver como la nieve se manchaba de sangre, y escuchar los alaridos del cazador.

Miró a la loba que aún gruñía. La venganza tenía que ser de ella, no de él.

—Todo tuyo, querida —La animal acató enseguida la orden de, al parecer, su alfa y se lanzó al cazador.

Mientras los alaridos del cazador acariciaban sus tímpanos, el androide recogió el cuerpo del lobo joven. Parecía no tener ni el año.

Lo cargó bajo su brazo, mientras caminaba buscando un claro lo suficientemente grande para sacar el jeep y poder sacar la pala para enterrar al animal. Si lo dejaba al descubierto, otro cazador tomaría el lado fácil. Aunque así evitaba otra matanza.

Mientras caminaba, pudo escuchar el aullido de la loba, dándole a entender que había matado a su presa.

Recordó que tenía que registrar aquello, y por eso, tomó el Walkie que llevaba en uno de los bolsillos de la gabardina, que se manchaba de sangre donde llevaba el cuerpo del joven lobo.

Configuró la tuerquita hasta dirigirla al canal y apretó el botón.

—Diecisiete a la central —Esperó respuesta.

Aquí Hayato —Respondió el jefe— ¿Qué pasa, Diecisiete?

—Estoy en la montaña de mi cuadrante, a unos dos kilómetros al sur del risco de la muerte —Comenzó a devolverse hacia donde la loba se daba gusto con el cazador—. Encontré un cuerpo.

¿En qué condiciones?

—Una loba se está dando gusto con él, al parecer es un cazador y le mató a la cría, porque hay un cuerpo de lobo y un rifle, que está caliente, cerca de él.

El androide miró y sí, definitivamente la loba estaba comiendo parte de la carne del cazador.

Te enviaré ayuda, aunque sea un cazador necesitaremos el cuerpo. No intentes asustar a la loba, te puede atacar.

—Ya se fue —Mintió, la animal estaba echada sobre el cuerpo lamiendo la sangre de sus patas—. Puedo llevar ambos cuerpos a la central, no se preocupe.

¿Estás seguro? Llamaré a medicina legal.

—Por supuesto, estaré ahí en una hora —Y cortó. Dejó el cuerpo de la cría y se acercó al cuerpo.

La loba apenas lo vio se agazapó, con las orejas pegadas a la cabeza y mostrándole los blancos dientes. El hocico lo tenía manchado de sangre.

El androide no mostró signos de miedo alguno, y recordando lo que le habían dicho, levantó los brazos y gritó tan fuerte para alejar a la loba, sorprendentemente ésta se alejó, pero no asustada como él esperaba, sino, como si no le diese importancia alguna.

El androide miró el cuerpo y notó, sin repulsión alguna, el desastre que la loba había hecho: Tenía las tripas afuera, o lo que quedaba de ellas; la piel de la pierna en donde le había disparado estaba desgarrada, nadie notaría que hubo disparo ahí; y el rostro estaba irreconocible, pero podía notarse un poco el terror que vivió.

Tomó el cuerpo y lo puso bajo su brazo, luego, tomó el cuerpo del lobo y lo puso debajo del otro. La carne colgaba del cuerpo del cazador mientras el androide bajaba la ladera silbando una tonada.

Detrás de él, algo lo seguía.

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Llegó al camino y dejó ambos cuerpos en el suelo.

Buscó la cápsula del jeep en los bolsillos de la gabardina, y cuando la encontró, tuvo que luchar con ella, puesto que se le resbalaba por la sangre en sus manos.

El jeep apareció, y metió ambos cuerpos en la parte trasera. Mierda, tenía que lavar la gabardina y el jeep lo más pronto posible. Se dirigió enseguida a la central.

Llegó en el tiempo estipulado, los sesenta minutos dichos.

Hayato lo esperaba junto a una van de color blanco con la inscripción de la policía. Y dos hombres vestidos de blanco.

Diecisiete notó que en la puerta de la cafetería de Susan, aguardaban los otros rangers, quienes aprovechaban el final de su turno para comer algo en dicho lugar.

Detuvo el jeep y bajó, enseguida bajó los dos cuerpos. Lanzó al suelo el del cazador, y bajó con cuidado el del lobo.

De entre la gente de la cafetería se adelantó alguien, una chica pequeña de cabello rubio, quien se puso unos guantes negros y se agachó a inspeccionar al lobo.

—Le disparó en la pata, y luego en el cuello —Dijo la muchacha a Hayato. Siguió revisándolo—, y parece que lo hubiese arrastrado.

Los hombres de blanco ya habían guardado el cuerpo del cazador en una bolsa negra. Mientras uno cerraba la corredera, el otro buscaba la camilla en donde levantar el cuerpo y llevarlo a la van.

—Quítate la gabardina y entreganosla —Dijo uno de los de blanco, el androide enarcó una ceja.

—¿Perdón? La ensucie al recoger los cuerpos, más nada.

—Es todo, señores —Dijo Hayato interviniendo. Diecisiete se dio cuenta que un ranger había tomado el cuerpo del lobo y otro una pala, iban a enterrarlo—. Diecisiete, entrégame el rifle —El androide enarcó una ceja y entregó el arma a regañadientes, como si le hubiesen quitado su juguete favorito. Hayato lo notó y le sonrió—. Si quieres una tendrás que hacer la prueba y ganarte la licencia —Le entregó el rifle a otro ranger que entró a la oficina—. Quítate la gabardina y guárdala, acompañanos, te invitaré un café.

—No es necesario, gracias —Se quedó mirando cuando la Van se fue.

—Tienes que informarnos más, vamos —Ante la insistencia de su jefe, el androide se quitó la gabardina y la guardó en el jeep. Luego entró a la cafetería, Hayato lo llamó desde una mesa alejada, a su lado, estaba la rubia zoóloga que había revisado al lobo.

El androide se acercó, pidiendo de paso algo para tomar, le provocaba un café. Se sentó frente a la pareja, la muchacha comía un pudin de chocolate con entusiasmo.

—Mucho gusto, soy Lisa —Se presentó, pero sin dejar comer su postre.

—Mucho gusto —Respondió él sin darle importancia. Susan, una mujer de edad, cuyo cabello gris estaba recogido en un moño alto, le trajo el café.

—¿Qué pasó con la loba? —Preguntó Lisa.

—Se fue, simplemente.

—¿Estaba sola? —El androide asintió, Lisa lo miró atentamente con oscuros ojos— Están en época de celo, así que no me sorprende que se separara de la manada para buscar a un macho y crear la suya propia. ¿Sabes? En la jerarquía de los lobos, la mayoría de veces, solo los alfas pueden procrear, algunas hembras lo aceptan, pero otras, simplemente dejan la manada y buscan a un macho para procrear y hacer su propia manada.

»La montaña es rica en animales silvestres, por lo que habría comida en abundancia, no habría peleas por territorio.

—Se supone que eso debería estar diciendotelo Kai, pero no se ha reportado en más de dos semanas —Dijo Hayato—. Desde que vino a recargar la gasolina, no se reporta, ni siquiera por el Walkie.

—Tal vez le guste estar sólo —Bebió de su café, y sintió tan bien aquella sensación, que quiso comprarse un paquete entero para tomarlo todos los días.

—Se supone que tienes que velar por la seguridad de él —Lo reprendió Hayato—. ¿Que tal si se está congelando y muere de hipotermia? Este invierno pronostica más frío.

»De hecho, el parque estará cerrado dentro de dos días por amenaza de tormenta.

—¿Y aun así quiere que vaya a la cabaña del niñato a ver como está?

—Sí —Respondió el jefe encogiéndose de hombros—. Al menos decirle que se reporte por el Walkie dos veces a la semana, y eso es todo. Estás haciendo bien tu trabajo.

Y más nada, su jefe abrazó por los hombros a la zoóloga a su lado prácticamente echándolo de la mesa.

El androide soltó un gruñido de molestia y se levantó de la mesa, genial, ahora tenía que ver si el zoólogo no se había muerto con el frío.

Se dirigió a la barra de la cafetería, y le pidió a Susan un paquete de café en polvo, tenía una vieja cafetera en su cabaña.

No lo pagó ¿Su jefe no dijo que él le pagaría su café?

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Caminó hasta la cabaña apenas los primeros rayos del sol acariciaron el parque. No le importó siquiera la idea de que el chico dormía.

La cabaña del zoólogo era de igual tamaño de la suya, parecía que quien las había construido no tenía más ideas.

Subió las escaleras del porche, y tocó la puerta principal. Tardaron como diez minutos, en los que el androide escuchaba ruidos dentro de la casa, en abrirle.

Kai, un poco despeinado, como si acabara de levantarse, le abrió la puerta a medias. Llevaba puesto un pijama largo, por el frío, de color azul.

Se puso un poco pálido al notar al androide.

—Señor Diecisiete ¡Que sorpresa!

—Vaya, estás vivo —El androide puso los ojos en blanco, había perdido el tiempo viniendo.

—¿Perdón?

—El jefe dice que te reportes vivo así sea dos veces a la semana, ya que…

—Cariño ¿Por qué no vuelves a la cama? —Una voz sonó dentro de la cabaña, Kai palideció. Esa voz era ¿Masculina? El androide levantó las cejas y Kai, completamente sonrojado miró dentro de la casa.

—Vuelvo en un minuto —Dijo y luego volvió a ver al androide— Se-Señor…

—Me vale a qué bando le das, niño —Dijo él evitando que el chico comenzara a tropezarse con explicaciones—. Solamente —Curvó una sonrisa— ¿No se supone que un zoólogo o ranger puede traer a su pareja a vivir, pero tiene que reportarlo en la central?

—No vive conmigo… Aun…

—Sólo tenía que decirte eso, que te reportaras de seguido.

—Sí, señor —Ahora que lo pensaba, que el chico lo tratara con ese respeto le agradaba. Notó que el muchacho miraba encima de su hombro y fruncía el ceño— ¿Adoptó un lobo, señor Diecisiete? —El androide enarcó una ceja y se giró para notar a la loba blanca del día anterior entre los árboles. Supo que era ella, porque aún tenía sangre seca en patas y hocico. Aunque pudo haber cazado recientemente.

—No —Dijo frunciendo el ceño— Es una loba que salvé ayer de un cazador, le mataron a la cría.

—Déjeme ver si entendí: Salvó a una loba, al parecer sin manada, en época de celo, cuando busca a un macho alfa con el cual reproducirse —El androide se encogió de hombros—. ¿Qué hizo ella después que la salvó? ¿Lo atacó o dejó que usted tomara el mando frente al cazador?

—¿Qué me estás queriendo decir?

—Ella asimila que usted es un alfa. En la antigüedad, los humanos convivían con los lobos, ya sea porque los criaron desde pequeños o porque se ganaban su confianza de esa forma —Le señaló a la loba—: Ella cree que usted es el alfa, y lo seguirá, aunque no quiera.

—Quédatela —Diecisiete negó con la cabeza—, no necesito una mascota —Y Kai soltó una risita.

—Ella no será su mascota, no se acercará a más de esos metros, no se dejará tocar y menos lo recibirá dando saltos y moviendo el rabo. Es un lobo que se crió en el bosque, no un perro o un lobo domesticado que crió usted mismo desde cachorro. Ella seguirá cazando presas, pero la verá de vez en cuando en su porche, así: Escondida entre los árboles.

»Como un tipo de guardiana.

El androide puso los ojos en blanco ¡La cereza del pastel! Tendría a una loba siguiéndole los pasos a cada rato. ¿Cómo es que se ganaba esto?

—La ventaja es que ella conoce su lugar —Prosiguió Kai—. En su jerarquía, tanto el macho como la hembra alfa pueden aparearse con otros lobos, ella conseguirá con quien aparearse, y no atacará a alguna mujer que desee acercársele.

Diecisiete dudaba que alguien quisiese acercarsele, él mismo se encargaría de espantarla. No estaba para lidiar con humanas.

—Genial —Dijo entre dientes, Kai volvía reír.

—Mírelo de esta forma, señor Diecisiete: No se sentirá solo, se sentirá querido así sea por un lobo —El androide aniquiló al chico con la mirada, y éste tembló y del miedo cerró la puerta. Diecisiete chasqueo los dientes y se dirigió al auto pasando frente la loba que seguía sus movimientos con sus ojos amarillos. Siguió su camino hacia la montaña, para ver si así perdía a su nueva admiradora.


Nota: Primero que todo, agradezco de gran forma todos los reviews que me dejan en este fic ¡Ni se imaginan lo feliz que me hacen!

Segundo: Actualizo ¡PORQUE EL CAPÍTULO 84 DE SÚPER FUE DEMASIADO PARA MI BODY! Fue un capítulo muy especial ¡Y el husbando tiene una pequeña aparición! Y mimente, mi cuerpo me pedía que actualizara...

¿Que más? Ah sí! El capítulo de Súper, cuando Goku menciona que no sabía que a 17 me gustaran los animales... Y 18 respondió sonriendo que ella tampoco lo sabía... Me emocionó, porque sé que pensaba en 16, sé que 17 quiso ser ranger por él... Y por eso lo dije en este fic...

PD: ¿Alguien más shippea a 17xLoba? XD XD Tenemos el triangulo amoroso más raro del mundo XD ¡Maldito 17, hasta a las lobas enamoras!