Parte 1: En búsqueda del Yonbi, los estragos de la guerra.

En la frontera de Sunagakure.

No era un misterio para nadie la pobreza de Sunagakure, perder la guerra o ganarla podría significar el fin de todo Suna y con ese pensamiento en mente el Kazekage decidió desviar todos los recursos disponibles en la aldea en este intercambio de golpes alrededor del planeta. Cuentan los rumores que este nuevo Kazekage ha estado trabajando en un nuevo ninjutsu, una manera nueva de pelear nunca antes vista que usara como carta maestra para colocar en jaque las demás naciones.

Por ahora, lo único que se sabe al respecto es solo un mero nombre "Monzaemon Chikamatsu".

- …
Aquellos civiles que solo querían vivir una vida pacifica fueron tomados como rehenes y obligados a trabajar en contra de su voluntad para poder completar esta nueva arma que parecía ser la pieza clave en sus operaciones. ¿Qué era lo que pensaba el Kazekage de esto? "Pueden morir asesinados por otro país o pueden morir trabajando para su país. ¿Eres ciego? ¿Estás embarazada? ¿Ya estas viejo? Entonces alégrate, porque morirás trabajando menos que los demás". Esas fueron las palabras que entrelazando sus dedos sínicamente pronuncio ante más de un millón de personas.

- De acuerdo a el último decreto anunciado por el Kazekage Shamon-sama y de acuerdo al poder que me confiere Sunagakure como ninja activo de esta nación...

Aquellas personas que lograron escapar de ese régimen se aislaron en las fronteras del País formaron un pequeño campamento con tiendas hechas de palo y tela, algunos de ellos estaban enfermos, mucha gente se tuvo que sacrificar para que ellos pudieran escapar. No tenían agua, atención medica o alguna kunai para defenderse mucho menos hacerle frente al calor del desierto y las ventiscas de Suna.

- ... Por el crimen de negarse a apoyar al Gobierno se les ha adjuntado el titulo de renegados, como tal la aldea no puede perdonar el hecho de que sigan con vida y serán ejecutados por el bien de un futuro mejor.

Tras terminar ese discurso, la persona detrás de esa palabras se retiro lentamente al mismo tiempo que un pelotón de aproximadamente 13 ninjas sacaban sus kunai, shuriken, hachas, mazos y espadas. Matarlos de esta manera seria inhumano ¿Pero entonces iban a gastar chakra en pisar unas hormigas? Imposible. Ellos no disfrutaban esto pero tampoco les importaba en lo más mínimo.

Caminaron con pasos imponentes hacia un grupo de al menos 80 personas desarmadas que jamás habían lanzado un golpe en su vida.

- ¡Ataquen!

Con sus armas en mano todos corrieron a gran velocidad mientras se reflejaban en sus ojos las manos, piernas, cuellos y costados de los civiles de Sunagakure. ¿Que se supone que iban a hacer ellos? La mayoría se había resignado y perderían su vida sin siquiera saberlo, después de todo a penas podían ver los pasos que daban unos ninjas para unas personas normales como ellos lo único que podían hacer era agachar la cabeza una vez más.

- ¡Oaaaahhh!

Uno de esos ninjas abalanzo la espada contra el primero de los cuellos que consiguió, pero no tomo más de un par de segundos antes de que su espada se llenara de sangre que un puño casi tan grande como su propio rostro lo golpeo en la cara con una fuerza tan abrumadora que lo arrojo al menos 15 metros contra la arena.

- ¡!
Un uniforme ninja clásico que cubría todo su cuerpo con mallas que protegían su antebrazo, un chaleco rasgado de piel de tigre y pelaje de león alrededor de su cuello que volvía su rostro más amenazante. Un hombre de al menos dos metros de altura con músculos que cubrían todo su cuerpo se interpuso en el medio de la batalla.

- Ustedes son ninjas de Suna ¡¿No deberían proteger a estas personas?!

- Oye, oye oye ¿Realmente eres tú? ¿¡Qué demonios hace un monstro como tu aquí?!

Garras por uñas y colmillos capaces de triturar cráneos como cartón. Solo podía ser una persona. ¿Pero realmente era él? No tardaron rápido en percatarse de quien era realmente, sus pies frenaron contra el suelo en el instante que lo vieron venir. Pero muchos no podían creer que él estaba realmente allí, todos pensarían que una persona tan fuerte estaría en el frente de batalla.

— ¡S-sasuke Sarutobi!

— ¡M-mi nariz! ¡Oaaarrghhh! –Acurrucándose en el suelo, uno de los ninjas se cubría su rostro con la esperanza de poder detener el sangrado en su cara, pero era inútil, ese golpe había sido tan fuerte que incluso un Jounin experimentado como él había quedado fuera de la batalla - ¡La sangre no se detiene!

El objetivo de Sasuke Sarutobi era llegar hasta Iwagakure para poder traer de regreso al 4 colas, para eso el camino que decidió tomar fue atravesar Tanigakure que era un país neutral y luego caminar por la frontera de Sunagakure de manera sigilosa sin ser percibido o hacerle saber su posición a alguien. ¿Pero podría simplemente ignorar este acto de crueldad? A diferencia de los demás ninjas que usaban bandas, el se había tatuado el símbolo de Konohagakure en su espalda y era tan grande que cubria todo su enorme torso.

— Suelten las armas y retírense, Suna. No voy a permitir este tipo de violencia sin sentido, no sé qué clase de orden recibieron o si finalmente el Kazekage perdió la razón, pero no voy a sentarme a ver como lastiman a gente inocente.

Preparados para luchar, el pelotón de Jounin hizo el sello del tigre preparados para lanzar un jutsu al más mínimo movimiento, como si fuera el gatillo de una pistola.

Sabía que podían perder esta pelea, pero con el propósito de aumentar su espíritu de pelea y liberar un poco de tensión comenzaron a gritarle en cadena uno tras otro.

— No importa que tan fuerte seas no podrás contra un pelotón entero.

— ¡Tomare tu cabeza como recompensa!

— ¡Morirás en mano del gran Owadamaru-sama!

— ¡¿Por qué luces tan confiado?! ¡Voy a borrar esa maldita sonrisa de tu rostro!

Ante esas declaraciones, Sasuke adopto una postura de pelea haciendo una guardia alta con ambos puños muy parecido al boxeo pero que a la vez involucraba las piernas, solo lo mas expertos pudieron reconocer la forma de su cuerpo. Muay Thai.

— No hay otra opción después de todo, supongo que esto es lo que sucede cuando hay una guerra. La paz me hizo suave.

Era tan delgada y frágil que casi podía confundirse con una simple brisa, pero una mano con poca fuerza temblando se coloco encima del hombro de Sasuke. Esta provenía desde atrás, de uno de los ancianos que estaba protegiendo, que con la mirada caída pronuncio unas palabras que silencio a todos.

— Esta bien. Está bien, en serio esta bien. Nosotros aceptamos vivir en Sunagakure, aprovechamos todos sus beneficios hasta saciarnos, el trabajo era grato con buena paga e incluso pude tener una mujer y dos hijos. Sin embargo, la única vez que nos pidió ayuda nosotros huimos como cobarde.

Su decrepita mano se clavo en Sarutobi como una garra.

— Esta bien… Esto no es problema de Konoha, no tienes que ensuciarte las manos, si no son ellos serán otros, en ese caso prefiero morir ahora antes de que el calor y la enfermedad me mate. Nos mate.

Sasuke Sarutobi guarda silencio por unos instantes.

— Si, tienes razón, esto es problema de Sunagakure…

De un pequeño empujón se sacudió al anciano para quitarse su mano de encima, ¿Qué tipo de vida habían estado llevando hasta ahora? Su concepto de la vida y la muerte, el valor sobre ellos mismos, todo se había deteriorado. Pero estando al tanto de eso, no podía pensar en una sola palabra para contradecir lo que había dicho.

—…Por esa razón, lo que pase de ahora en adelante

Para desgracias del pelotón de Jounin, no fueron más que dos minutos necesarios para que acabaran con ellos por completo. Usando su shunshin se desplazo entre ellos golpeándolos en partes que no eran letales, aunque le rompió las piernas y brazos a mas de uno en el camino.

Arraso por completo con ellos. Mirándolos por encima del hombro se acerco al cuerpo en agonia de uno de ellos y le quito el kunai que había sacado hace unos momentos para acabar con el grupo de rebeldes, se dio media vuelta caminando hasta ese mismo anciano que a juzgar por su conducta era el líder de los "rebeldes".

Sin más, le lanzo el arma libre de cualquier gota de sangre justo frente a sus pies. Cruzaron miradas por un instante y se entendieron mutuamente, este era un lenguaje de señas que solo podía darse entre dos personas que habían vivido el suficiente tiempo. Sin mirar ni un solo segundo hacia atrás, Sasuke siguió su camino dándole la espalda a la tribu pronunciando unas últimas palabras.

— Es problema de ustedes.

13 ninjas no reportaron su misión ese día.

13 personas habían perdido la vida.

Sus huesos estaban rotos, estaban cansados y no podían seguir luchando, simplemente estaban tirados en la arena llorando de agonía por un poco de ayuda mientras en su último suspiro trataban de redimir sus pecados. De acuerdo al segundo pelotón de reconocimiento pudieron ver cientos de pisadas y rastros de que hubo un campamento en el lugar donde encontraron los cuerpos.

No sabían qué tipo de personas podían ser, pero a juzgar por los cadáveres solo podían ser unos monstros.

Parte 2: Konohagakure

Una tarde, Tobirama había decidido salir de su oficina del Hokage por solo unos minutos e ir la planta superior, era un gran domo con barandales a su alrededor. Una terraza. Este era uno de sus lugares favoritos de Konoha, siempre venia aquí a reflexionar aunque la última vez que piso este terreno lo había hecho con el cadáver de su hermano en los brazos.

— ¿Tobirama?

Esa había sido la voz de una mujer. Tenía una armadura samurái roja que hacia juego con su cabello y en su frente una especie de cristal morado desde hace más tiempo del que pudiera recordar. No cualquier kunoichi se acercaría de manera tan confiada a Tobirama y efectivamente, esta no era cualquier mujer.

— Mito. ¿Qué sucede? ¿Alguna anormalidad que reportar?

— Eso lo debería de preguntar yo, has estado inquieto desde que la guerra comenzó. ¿Sigues triste por la muerte de tu hermano? Si es a- sin esperar a que terminara de hablar, Tobirama se dio la media vuelta y replicó-.

— ¿No puedo ir a la azotea de mi propia oficina sin ser interrogado? Solo quería un poco de luz solar, no soy albino por elección propia.

— Me decepciona que creas que necesites mentirme Tobirama.

Aun existen muchos miembros del clan Senju con vida y el clan Uzumaki se podría considerar como una especie de primos lejanos genéticamente hablando, pero desde hace un par de años para acá la familia de Tobirama era "mi hermano y yo" pero luego se había convertido en "mi hermano, yo y su esposa". Aunque lo creyó imposible, incluso en ese momento de su vida pudo expandirse su familia.

—…

— Podrás engañar a todos con tu cara de poker, pero yo fui la mujer con quien se casó Hashirama. Dame algo de crédito al menos, sabes que puedes confiar en mí.

— Gengetsu y Mu son rivales, están planeando dejar su pelea para la batalla final. No se han dicho nunca una sola palabra desde que inicio la guerra pero ellos lo saben, incluso yo puedo notarlo. Eso quiere decir que ellos están luchando contra 3 naciones ninjas mientras que los demás 4, en cierto sentido es más peligroso que una alianza misma…

Mito dio varios pasos y se coloco de hombro a hombro con Tobirama, lo decidió escuchar mientras observaban desde las alturas a Konoha.

—… No puedo permitir que eso suceda, necesito hacer que ellos se maten el uno al otro antes del tiempo previsto.

— Tobirama… Siempre fuiste diferente a Hashirama, fuiste frio, calculador, casi una maquina sin emociones y muchas veces dude que fueran parientes. Si estas pensando hacer lo que yo creo… -Sin mirarlo a los ojos sujeto una de sus manos como símbolo de que no estaba solo- No lo hagas, quizás todos hayan perdido la fe en ti pero yo sigo pensando que aun hay algo de humanidad en ti.

— Los humanos no ganan guerras Mito.

Al escuchar eso, de un portazo mito abofeteo la mano que había sujetado con la suya y se coloco cara a cara con él.

—… ¿Qué lo hiciste? ¡¿Dónde está el escuadrón ino-shika-cho?! No permitiré que lo hagas.

— Estas equivocada, esta no es una charla de negociación o de remordimiento. Esta es una charla de confesión.

— ¡!

Sin poder hacer absolutamente nada, cubriéndose la cara con una mano la chica de cabello rojo cayó al suelo desconsolada mientras lloraba frenéticamente, sus gritos eran suprimidos por su palma pero lo que se alcanzaba a oír era suficientemente agonizante como para evitar sentir empatía por ella.

— Siempre fuiste una mujer ingenua, simple y débil. No pude imaginar una mejor esposa para mi hermano.

Mientras tanto en Iwagakure…

— ¡¿Quién?! ¡¿Quién lo hizo?!

Estaban luchando una guerra, los ataques a la aldea iban a ser inevitables pero un ninja como Mu no podía permitirse cargar con la vida de inocentes civiles por culpa de un ridículo fuego cruzado. Teniendo esto en cuenta asigno a un pequeño pelotón a escoltar a los civiles escondidos en alguna cueva cercana.

Estos iban alternando de lugar constantemente en más de 10 diferentes lugares elegidos por el mismo. Pero en la tarde de este mismo día, más de 300 muertos y 24 heridos fueron reportados. Pero lo más sínico de todo, secuestraron a Oonoki, su discípulo.

— Mu-sama, de acuerdo con el informe de los heridos todos tenían la banda de Kirigakure en su frente. Tenemos razones para creer que no se trataba de algún jutsu de transformación o camuflaje, realmente eran ellos.

— ¡Gengetsu!

Colocando un pie sobre el marco de la venta en su oficina, dio un salto al vacío, solo que a excepción de cualquier otra persona su cuerpo no cayo. Flotó en el aire, desafiando cualquier tipo de lógica o leyes naturales.

Apretó sus puños, acto seguido, desapareció a gran velocidad dejando solo una explosión de viento detrás de sí. Su velocidad era descomunal, incluso podía verse desde la distancia un pequeño camino blanco que dejaba a su paso como una especie de jet humano.

— (¡¿Esto es lo que haces ahora?! ¡¿Así es como funcionan las cosas?!)

Usando su capacidad sensorial busco en los 10 escondites que había planificado para ellos, cerca de alguno pudo detectar el chakra de unos ninjas de Kirigakure. No había duda, sin duda eran ellos.

El objetivo había sido localizo. Ágilmente sprinteo en el aire con extrema sutileza, paso por su aldea, bosques, ríos, cuevas, montañas y un sinfín de paisajes hasta que en solo un par de minutos después a 100 metros debajo de él encontró a un grupo de 60 ninjas de Kiri.

— ¡Ustedes! Ustedes… No, ¡El! Todo fue obra de Gengetsu, no puedo perder el tiempo con basuras.

Por otro lado, en ese mismo lugar, aquellos ninjas de Kirigakure observaban como el Tsuchikage levitaba sobre sus cabezas. Su vida y su muerte estaban a su merced. Ellos solo eran peones, lo sabían muy bien, quizás habían fallado como ninjas pero ganaron como peones.

Entonces, vieron como la momia finalmente tras discutir consigo mismo llego a un veredicto. La muerte.

En su último soplo de vida. Solo podían pensar en una cosa.

— (¿Lo hicimos bien, Tobirama-sama?)

— (Sera un honor, como miembro del clan Yamanaka morir por Konoha)

— (Si esto trae la victoria a Konoha… No me importa nada mas)

— (Hubiese deseado poder morir en mi cuerpo original, pero no podemos confiarnos contra un ninja sensor)

— (Clan Nara y Akimichi, ¡Es su turno! ¡El combo ino-shika-cho es invencible!)

Con el juramento de tomar la vida de Gengetsu con sus propias manos, Mu formo un triangulo con ambas manos y apunto a los que desde arriba no eran más que docenas de puntos negros.

— ¡Jinton: Bunretsu Genkai Haruki no Jutsu!

Teniendo el cuerpo de Mu, como punto de partida, un enorme laser blanco gigantesco con al menos 20 metros de diámetro se disparo como un trueno sobre sus cabezas. Carne, huesos, arboles, animales, tierra, absolutamente todo fue desintegrado sin dejar rastro. Incluso el mismo oxigeno por donde pasaba la técnica desaparecía.

Pero esto no fue cosa de un solo disparo, dejando ver su ira, incluso con los enemigos reducidos a polvo este decidió mantener la técnica solo un poco mas mientras no dejaba de maldecirlos en su interior

— ¡Oaaarrghh!

Tras unos 15 segundos de haber usado su Kekkei Tōta, no solo había barrido con los ninjas, si no que había quebrado el paisaje por completo a su alrededor. Un agujero gigantesco ahora había nacido en la tierra, aunque no sabía si llamarlo realmente "agujero" estaba más cerca a hacer una cuenca. No podía saber donde terminaba, al asomarte solo te encontrarías con una enorme oscuridad que parecía no conocer fondo.

—…

Esta escena había agitado algo a Mu, su pecho estaba exaltado como si hubiese corrido por varios minutos pero era algo que necesitaba hacer. Desahogarse. Puede no parecerlo pero como Tsuchikage era uno de los ninjas que mas amaba a su aldea.

Sin esperar más, giro su cabeza en dirección a Kirigakure. Los planes habían cambiado.