Juego de Tres

Disclaimer:

Esta historia no me pertenece sino a la Trilogia "New york" de Lainey Resse. El nombre de los personajes que utilizare son del maravilloso mundo escrito por J. K. Rowling.

Advertencias:

Esta historia contiene contenido poliamoroso y relaciones sexuales, así como tríos y juegos BDSM.

Capitulo 3

Tres horas y media después el sonido del ascensor tuvo a Draco agitándose y abriendo los ojos. Harry entró con entusiasmo con sus largas zancadas. No se detuvo hasta que estuvo del lado de Hermione. Sin despertarla, Draco alejó el pelo de su cara y gentilmente la movió para que Harry pudiera verla claramente. Su respiración contenida y suave silbido era justo lo que Draco esperaba.

— Hermosa — susurró Harry —. Perfecta.

Draco le dirigió una mirada que decía que no había visto nada aún y levantó las mantas de su cuerpo. — ¡Joder! — Harry inspiró y apartó la mirada de su cuerpo hacia Draco con una expresión en su rostro que le recordó a un niño en Navidad. La mirada que compartieron era una forjada a lo largo de muchos años construyendo algo más profundo y cálido que una amistad. Era una mirada que indicaba que ambos sabían lo que iba a ocurrir y las palabras eran innecesarias.

— Dulzura — comenzó Draco, besándola en la mejilla y moviendo suavemente sus hombros —. Despierta. Hay alguien que quiero que conozcas — Harry se puso en cuclillas al lado de la cama para que cuando abriera los ojos pudiera verlo.

— Vamos, dormilona, deja que Harry vea esos hermosos ojos tuyos.

Hermione se estiró y suspiró, no dispuesta a renunciar al sueño.

Entonces procesó las palabras de Draco, y sus ojos se abrieron en shock mientras todo su cuerpo se sacudía. Efectivamente, había alguien en la habitación con ellos. Específicamente, un hombre.

— Shhh — la calmó Draco —. Está bien. Este es mi mejor amigo, Harrison Potter — Draco le volvió la cara hasta que lo miró para que no pudiera confundir lo que iba a decir —. Vas a obedecerlo igual que a mí.

Draco la miró para asegurarse de que esto no la iba a tener gritando espinaca. La dejaría ir si lo hacía, nada de esto funcionaba sin confianza, pero iba a hacer todo lo posible para asegurarse de que no lo hiciera. Su boca comenzó a abrirse y cerrarse como un pez en el agua, y Draco la besó, empujando profundo su lengua y usando toda la habilidad que tenía a su disposición para encender el fuego suficiente en ella como para que se mantuviera abierta a las posibilidades que tenía delante. Funcionó. Sus piernas comenzaron a deslizarse contra él y un suave gemido ronroneó de su garganta. Rompió el beso y con la barbilla hizo un gesto hacia Harry. — Saluda a Harry.

Miedo y duda aparecieron en sus ojos. No era el pánico del principio, ahora era manejable —. Todo está bien. Nada te va a ocurrir que no puedas detener con una palabra. Todo lo que te pido es que lo saludes y ver qué pasa a partir de ahí.

Hermione miró lentamente a Harry, que observaba cada movimiento que hacían con una mirada intensa. Cuando sus miradas se encontraron, sonrió y dijo — Hola. Encantado de conocerte — su barbilla descansaba sobre el colchón a centímetros de su cara, y sintió su aliento a través de sus labios segundos antes de que se moviera y la besara. Su beso era distinto al de Draco, sus labios no tan llenos, pero igual de potentes.

Donde el beso de Draco era hondo y profundo, el de Harry era suaves mordiscos y toqueteos breves con su lengua. Ronroneó en su boca y siguió su ritmo, mordisqueándolo y empujando de vuelta. Él levantó una mano para alejarle el pelo de la cara y la movió bajo las mantas para cerrarla sobre su pecho derecho y luego se deslizó en la cama con ellos.

Hermione se obligó a dejar de pensar, o razonar, o cuestionar lo que estaba bien o mal. Le creía a Draco, no sabía cómo o por qué, pero realmente creía que sería capaz de alejarse en cualquier momento. Si quería. Ahora mismo, bien o mal, alejarse era la última cosa que quería hacer.

El agarre y el beso de Harry rápidamente fueron de ligeros y tentadores a serios. Su mano tiró y pellizcó sus pezones con un apretón fuerte mientras su lengua, dientes y labios la besaban como nunca había sido besada antes. Draco se deshizo de las sabanas y deslizó su mano por su muslo antes de tomar su rodilla y envolver su pierna sobre su cadera.

Su primer instinto fue cerrar sus piernas y cubrir esa parte de sí misma de estar tan expuesta, pero ambos hombres reaccionaron simultáneamente. Los dientes de Draco mordieron su hombro y Harry tiró de su pezón, fuerte. Los ojos de Harry se abrieron y la miraron directamente mientras movía con lentitud su mano por su cuerpo a su ansiosa y expuesta carne. Sus labios rozaron los de ella con cada palabra. — Tú no haces un movimiento sin nuestro permiso y nunca tendrás nuestro permiso para alejar esto de nosotros.

Sus dedos cepillaron el suave y humedecido vello, sobre sus labios hinchados, y luego se hundieron en su caliente y mojado canal. Un sollozo se rompió desde su garganta, y su espalda se arqueó contra Draco. Sus caderas comenzaron a balancearse y a empujarse a su propio ritmo, y se le hizo imposible mantenerse callada o quieta, sin importar que se supusiera que debía intentarlo. Draco gruñó detrás de ella, enganchó un brazo bajo su rodilla y levantó su pierna más alto para darle a Harry aún mejor acceso. Harry tomó ventaja de eso. Cambió su ángulo, agregó otro dedo y comenzó a frotar su clítoris con el pulgar.

— Maldición — dijo, hablando a Draco sin apartar la mirada de su azorado y retorcido cuerpo —. Está tan caliente y apretada. Eso es, cariño. Eso es. Folla mi mano. Córrete para nosotros, Hermione, déjame ver como luces cuando te corres — bombeó más fuerte en ella, asegurándose de que su pulgar nunca dejara su clítoris y con un largo y gutural grito se corrió, su cuerpo se tronzó y arqueó contra el agarre de Draco.

Harry no podía creer lo sensible que era, y su dulce coñito pulsaba en sus dedos como si tratara de ordeñarlos. El dulce perfume de su orgasmo lo estaba mareando. — Oh sí. Draco, vamos a tener que deshacernos de esto — y tiró de un mechón de su pelo púbico. Observó la cara de Hermione y le envió un guiño travieso —. No nos gusta que nada interfiera con nuestra comida.

— No le hagas caso, nena — la voz de Draco estaba cargada de cálido afecto cuando habló en su oído —. Es un sabelotodo que se cree ingenioso — le acarició la mejilla y oreja cuando continuó —. Pero tiene razón sobre ese vello. Te queremos tan suave y sedosa por fuera como lo eres por dentro.

— Draco ¿Haces los honores? — preguntó Harry moviéndose para poner su cara en línea con su coño.

— Un placer — respondió Draco y volvió a deslizar su pierna sobre su cadera. Entonces su mano hizo un audaz y firme movimiento sobre su monte y sus dedos separaron sus labios, dejando su clítoris expuesto.

Movió su cuerpo hasta que su eje se acunó entre los deliciosos globos de su culo y la sostuvo en su lugar mientras se deslizaba entre las mejillas suaves. Los dedos de Harry volvieron a su apretado canal mientras su boca descendía sobre la palpitante protuberancia que Draco presentaba como una ofrenda para él. El otro brazo de Draco estaba bajo la cabeza de Hermione, y movió su rostro para un beso que llenó su boca con una rítmica acometida que igualaba los movimientos de su polla a lo largo de la raja de su culo.

Hermione no podía pensar. Esto era abrumador y subyugante. Había dos hombres haciéndole el amor. Dos. Esta no podía ser ella. Pero a medida que su cuerpo se inundaba con sensaciones que no podía nombrar ni contener, dejó de intentar pensar. No podía quedarse quieta y tenía que hacer algo, así que estiró una mano hasta el ondulado pelo azabache de Harry y la otra al pelo rubio de Draco y tiró de ambos cuando otro orgasmo comenzó a manar del centro de su cuerpo.

Justo cuando Harry sintió que estaba cerca de nuevo, curvó sus dedos hacia arriba y los torció para frotar contra su punto G. Ella gritó y se sacudió causando que sus dientes mordieran demasiado fuerte en su delicada carne antes de que pudiera retroceder. — Maldita sea — maldijo ante su grito de dolor. Ambos reaccionaron. El agarre de Draco se apretó dolorosamente y sus dientes se afirmaron contra su lengua manteniéndola quieta. Harry se sentó y le dio un afilado golpe justo sobre el clítoris. Mientras la mirada de Draco ardía sobre sus ojos asombrados escuchó a Trevor hablar con un gruñido en su voz y una ardorosa palmada en su clítoris entre cada palabra . Tú. No. Te. Mueves. A. menos. Que. Te. Lo. Digan — Hermione chilló y se agitó entremedio del apretado agarre que Draco tenía sobre ella y pensó que quizás se volvería loca si no la dejaban correrse pronto.

Nunca se había balanceado en el borde de un clímax antes, el suspenso la estaba haciendo jadear y gemir, y había una certera posibilidad de que se pusiera a llorar pronto. Ambos hombres reconocieron que había llegado a su límite al mismo tiempo y actuaron.

Draco soltó su mordida para succionar su lengua en su boca y arremolinarla con la suya. Luego Harry se abalanzó para arremolinar su propia lengua. Sus dedos volvieron a su posición doblada sobre su punto G y se corrió con un grito solo después de un toque.

Fue entonces cuando descubrió que había una diferencia entre un orgasmo del punto G y uno del clítoris. El orgasmo del punto G era completamente abrumante y devastador, y trajo consigo un flujo de humedad desde su cuerpo que sintió rociar su mano. Sus caderas se sacudieron de nuevo, pero Harry estaba listo para ello y se retiró para evitar que sus dientes la dañaran una segunda vez. Dio un gruñido para hacerle saber que su desobediencia no había pasado desapercibida.

Harry se apartó de ella con ferocidad apenas contenida y comenzó a quitarse la ropa. Draco se deslizó de detrás de ella en el otro lado de la cama, y Hermione yació ahí, desnuda y temblando.

Su mirada se cerró en Harry cuando su cuerpo se rebeló para ella.

Su cerebro estaba nublado y no le permitía completar sus pensamientos, pero palabras como definido y marcado vinieron a su mente. Su pecho estaba adornado con una suave pelusa color negro a diferencia del crispado pelo rubio de Draco, y ondulaba con reluciente músculos. Cuando sus pantalones cayeron al suelo, Hermione tragó saliva.

Su eje no era tan largo como el de Draco, pero era más grueso y redondo. Tan grueso que se preguntó si podría envolver su mano alrededor. Sin pensar, sin recordar que no debía moverse sin permiso alargó la mano para ver si podía. Sus dedos fríos se envolvieron alrededor de él justo bajo la cabeza y, efectivamente, su pulgar y dedo medio solo se tocaban cuando apretaba. Se dobló e hinchó en su agarre, y apretó más fuerte para ver si podía lograr que otros dedos se tocaran.

Todo su cuerpo se tensó, y se empujó una vez en su puño antes de que su mano se cerrara en su muñeca y la apartara de su cuerpo.

— Eso es, pequeña — prácticamente le gruño. La acomodó hasta que estuvo tumbada sobre su estómago, con el brazo estirado sobre la cabeza. Se estiró hasta la cabecera con su mano libre y sacó algún tipo de cuerda negra que estaba atada al poste y que tenía lo que parecía una banda para el cabello en la punta. Tuvo su muñeca asegurada antes de que tuviera la oportunidad de comprender lo que estaba ocurriendo.

Luego Draco llamó su atención cuando tomó su otra muñeca y le puso una correa idéntica que estaba atada al otro poste.

Sintió un verdadero escalofrío de miedo avanzar por el medio de su espalda y comprobó sus ataduras. Tenía un poco de espacio. Podía apoyarse en sus codos, pero apenas y no completamente. Miró de un magnífico hombre desnudo al otro preguntándose qué se suponía que debía hacer. A pesar de que iba en contra de la lógica y que probablemente debería temer por su vida, no lo estaba. Era temor lo que sentía, pero era como estar en lo alto de una montaña rusa o viendo una película de terror. Algo estaba por venir, solo no sabía qué era.

Esta noche todo lo que le habían hecho había sido delicioso y alucinante. ¿Qué iba a hacer? O más importante ¿Qué iban a hacer ellos?

Draco y Harry vieron cómo la cabeza de Hermione se movía de un lado a otro entre los dos. Draco sonrió cuando finalmente se rindió y descansó la frente en el colchón y cerró los ojos. Era una señal, lo supiera ella o no, de que los veía como iguales y por lo tanto no sabía a quién mirar para pedir instrucciones. No podría haberlo complacido más. No tenía idea de lo importante que había sido para él que los aceptara a ambos hasta ese momento, y algo contraído en su pecho se relajó. Miró de ella a Harry y cuando sus miradas se encontraron, vio que Harry reconocía el significado de su postura y estaba igual de complacido con ello.

Demasiadas mujeres de las que habían compartido habían sido la novia de uno y solo aceptaban al otro, era una rara mujer en verdad la que se consideraba de ellos en partes iguales.

Harry le hizo un gesto a Draco con la barbilla para que continuara.

Draco le envió una sonrisa malvada y se inclinó para poner la venda que sostenía sobre la cabeza de Hermione, cuando saltó y trató de evitarlo, murmuró. — Shhh. Quieta — le dio un beso suave en la frente y le alisó el pelo antes de levantarse —. Estás segura, lo prometo. Antes te hemos lastimado porque no has obedecido, y no toleraremos eso. Cada vez que no hagas lo que te digamos, serás castigada. Cada vez.

Hermione respiró hondo e intentó forzar sus músculos a que se relajaran. No tuvo mucho éxito pero esperó conseguir puntos por intentarlo. Habría dado todo por saber lo que estaba pasando o lo que iba a pasar, pero no tenía las agallas para preguntar. Escuchó un armario abrirse y cerrarse y luego uno de ellos le tiró algo al otro y fue agarrado con un pequeño chasquido.

— Oh Dios — chilló y escuchó dos risas masculinas idénticas.

Harry flexionó la paleta revestida de cuero en sus manos mientras Draco hacía girar la suya como un profesional con una raqueta de tenis.

Ambos se concentraron en las exuberantes curvas de su culo y se posicionaron.

¡Plas!

Hermione gritó cuando su nalga izquierda se vio envuelta en llamas. Su cuerpo entero saltó con él.

¡Plas!

Gritó de nuevo cuando le tocó a la nalga derecha. Plas, plas, plas, plas.

Una tras otra, picazón y ardor, pero debajo de todo algo en ella estaba respondiendo. Dolía como el infierno, hasta el punto que su cabeza se sacudía de un lado a otro, pero con cada golpe también sentía apretarse las paredes de su vagina hipersensible, y podía sentir sus muslos mojándose por los jugos que fluían de ella.

Entonces se detuvo. Hermione yació con su culo palpitando tan fuerte que estaba segura de que debía lucir como el pulgar de un dibujo animado que acababa de ser golpeado con un martillo. Su respiración jadeaba dentro y fuera de sus pulmones como un rugido, y luego los escuchó. Ambos respiraban tan agotados como ella, y podría jurar que realmente podía sentir el peso de su hambre. Gimió y se flexionó hasta que su culo se arqueó en el aire. Una sensación intensa se extendió de pies a cabeza cuando ambos hombres gruñeron ante su acción.

Harry estaba tan excitado que tenía miedo de estallar incluso antes de comenzar. La forma como había gritado durante la azotaina era idéntica a cuando se corría. Era caliente, y contenía un ronroneo que hacía que su estómago se apretara con necesidad. Olía tan bien y su esencia se había fortalecido con cada violento golpe, comunicando que esta era una chica a la que le gustaba tener su culo apaleado.

Podía decir que era una experiencia totalmente nueva para ella – no había nada practicado ni artificial en la forma como se movía o sonaba.

Se había abierto a todo, a ellos y se había dejado abrazar lo que podían ofrecerle. Era como un afrodisíaco para él, haciéndolo sentirse borracho, poderoso y privilegiado. Tomó un condón de la mesilla de noche y pensó acerca de la conversación que tendrían sobre condiciones de salud y anticonceptivos, con la esperanza de que este fuera el único que alguna vez tendría que usar con ella.

Se arrodilló entre sus muslos y sintió otra oleada de placer cuando se separaron sin resistencia para él. Draco brevemente llamó su atención cuando escaló en la cama y se posicionó contra la cabecera con la cara de Hermione entre sus muslos. Harry miró abajo hacia los encantadores y jugosos melocotones de su culo, cerró los dedos en garras y ligeramente pasó las uñas en las mejillas rosadas y brillantes.

Escalofríos corrieron por su espalda y aunque gimió, se las arregló para mantenerse quieta. — Buena chica — la alabó por recordar que no debía moverse. Mientras Draco tomaba su cara entre sus manos y llevaba su boca hacia su eje, Harry la agarró de las caderas y se empujó al máximo llenándola ambos al mismo tiempo.

— Ah ¡Mierda! Está tan jodidamente apretada. Oh Dios, cariño, te sientes tan bien — Harry se retiró y se estrelló de vuelta en casa con un gruñido de placer y advirtió —. Amigo, Draco, no voy a durar. Ha pasado mucho tiempo, y ella es demasiado — se las arregló para despegar su mirada de la visión de su polla deslizándose dentro y fuera de ella y se encontró con los ojos de Draco sobre la espalda de la mujer que compartían.

— No me esperes — La voz de Draco se sacudió junto con todo su cuerpo mientras follaba su boca. Tenía una mano sosteniendo su cabeza por el pelo y la otra se apoyaba contra el colchón y sus caderas se flexionaban arriba y abajo en un ritmo creciente.

Hermione estaba más allá de la habilidad de pensar. Se perdió en la alegría y emoción de tener su cuerpo completamente absorbido. La polla que entraba y salía de su boca estaba dura y llena, y era excitante sentirla palpitar y latir contra sus labios y lengua. La que la llenaba a reventar entre las piernas también palpitaba y por como Harry seguía cambiando su ángulo y raspando la cabeza contra un punto diferente con cada embiste, estaba haciendo haciéndole difícil mantenerse quieta.

Sus gritos ahogados eran cada vez más salvajes y fuertes, y justo cuando pensó que se ganaría otra paliza por moverse, su cuerpo se disparó con sobrecarga y se congeló. Cada músculo de su cuerpo se bloqueó cuando sintió como si una bomba explotara dentro de ella.

— ¡Joder! — Gritó Harry mientras ella se estremecía y se contraía alrededor de su polla, pulsando más fuerte de lo que alguna vez había sentido. La sensación fue lo último que pudo soportar, su espalda se arqueó y su cuerpo entero se flexionó cuando su propio orgasmo salió de él en pulsantes olas de calor.

Cuando golpeó a Hermione, sus dientes rasparon y se apretaron cerca de la base del eje de Draco. Ya había estado luchando por contenerse y esperarlos, y el placer y el dolor de su mordida lo tuvieron gritando al techo mientras llenaba su boca de su semen.

— Wow — Harry sacudió su cabeza intentando aclararla. — ¿Qué coño ha sido eso? — Preguntó retirándose de Hermione y dejándose caer de espaldas sobre la cama.

Draco también se desplomo hacia un lado — . Eso. Ha. Sido. Hermione.

Draco sonrió embriagado a su cara vendada descansando en su muslo. — Te dije que la amarías — su mano alisó su pelo y luego deslizó con suavidad la venda de sus ojos. Estaba floja como una muñeca y con excepción de su pesada respiración no había movido un músculo.

Hermione observó la escena con una mirada. Los tres yacían como marionetas con las cuerdas rotas… y hablando de cuerdas. — ¿Puede alguien desatarme? — Sonrió con embriaguez cuando los dos hombres saltaron y se apresuraron a desatarla con murmullos de "pobre bebe" y "lo sentimos, dulzura" mientras la besaban y masajeaban sus adoloridos brazos.

Draco fue a buscar una toalla para ella mientras Harry agarraba las sabanas y la arropaba antes de deslizarse a su lado después de deshacerse del condón. Draco volvió y comenzó a limpiar suavemente el sudor y otros fluidos de su cara y mentón. Sonrió ante su tierno cuidado. Harry había deslizado una mano bajo las mantas y le acariciaba el cuerpo desde la cadera hasta el pecho y del vientre a la espalda y de vuelta en un movimiento calmante mientras estaba tendida sobre él porque la había atraído más cerca. Draco dejó caer la toalla húmeda en el suelo y se acomodó al otro lado de ella para apretarla entre ellos. Enredó sus piernas con las suyas, y su aun media dura polla se acurrucó en la curva de su cintura. La de Harry estaba acunada bajo su cadera opuesta y luego con unos cuantos giros y ajustes todos suspiraron con comodidad.

Draco cogió su mano y jugó con sus dedos.

— A diferencia de mi — comenzó —. Har es un buen samaritano y pasa su tiempo en países del tercer mundo intentado tener malaria — Draco sintió su sonrisa y suave risa contra su pecho.

— ¿A diferencia de ti? — Interrumpió Harry —. No lo escuches, pequeña. Hará su mejor esfuerzo por convencerte de que es una especie de sátiro hastiado cuando la verdad es que da tanto a la caridad como yo. Y, por cierto, él es quien tuvo malaria, no yo — sonrió a su amigo mientras Hermione observaba el intercambio entre ellos con los ojos bien abiertos, fascinada. Harry le sonrió y continuó —. Fue en Uganda, y él estaba ahí construyendo una clínica — Hermione se vio apropiadamente impresionada y miró a Draco con un brillo malicioso en los ojos.

— No me mires así — le dijo Draco con una sacudida de cabeza llevándose su mano hacia su boca y besando cada dedo —. Solo estaba ahí porque estaba él y no había nada que hacer ese verano de todas formas. Estábamos de vacaciones y a diferencia de algunos de nuestros conocidos, no queríamos pasar otro verano haciendo turismo.

— Como digo — Harry interrumpió de nuevo —. No compres nada de esa mierda. Es uno de los chicos buenos — su sonrisa se desvaneció en una contemplación seria de su rostro, y añadió —. Pero creo que sabías eso o no habrías confiado en él lo suficiente como para dejarlo traerte aquí — la mano de Harry se posó bajo uno de sus pechos y gentilmente acuno el lleno monte en su palma para poder trazar círculos perezosos alrededor de la cresta con su pulgar.

Hermione acarició su mejilla donde reposaba sobre el hombro de Harry y los miró con ojos confiados y honestos cuando contestó. — Sí, supongo que sí. Supongo que he confiado en los dos.

Luego bostezó con suficiente entusiasmo como para mostrarle sus molares, y Harry decidió que, al igual que amaba su cuerpo, fácilmente podía llegar a amar el resto de ella. — Vamos a dormir. Siento como si pudiera dormir por un año, y parece que tú también lo necesitas — le dio un pellizco suave en el pezón y sonrió cuando se arqueó contra la caricia incluso aunque sus ojos comenzaron a caer.


¡Llego Harry! Me encantan los fics cuando le dan a Harry otro nombre, suena mas maduro y siempre me e imaginado "Harry" como un diminutivo cariñoso así que en este fic decidí darle el nombre de Harrison James Potter, el nombre completo de Draco es Draco Lucius Malfoy. Como pueden ver esta historia no cuenta como Yaoi ya que Harry y Draco no tienen relaciones entre ellos, sino que les gusta estar juntos con una chica, especialmente Hermione

Espero que les gustara el capitulo.

Gracias a Christine, Sonrais777, Susigabi, GalaxInfinity y a Mar91 por sus Review, me hacen feliz al dejarlos. Gracias tambien a quien sigue la historia y la puso en favoritos.

Besos

-M