Hola! lamento mucho el atraso y desaparición! Pero he estado haciendo un poco de limpieza de fin de año, y todo eso, el tiempo se me paso volando. Pero acá estoy. Enserio espero que me perdonen. Se que es corto, pero este capítulo no daba para más. Como recompensa, mañana subiré el siguiente!.


Charlas de Medianoche

La amistad no es algo que brote de la noche a la mañana, es algo que va creciendo de a poco y se cultiva con cuidado y paciencia. Alguien con el cual has pasado por grandes aventuras, sufrido, reído, peleado y celebrado; y aun así, sin importar que pase, esta a tu lado, recién puede considerarse un amigo.

La luz de la calle no alcanzaba a iluminar mucho el interior de la habitación más pequeña en el 4 de Privet Drive, y esa noche era luna nueva, dificultándoles más la visibilidad que en luna llena.

-¿Dónde se supone que dormiré?-masculló Draco
-Bueno, viendo que tienes la única almohada y no tengo un colchón extra...así que a ti te toca el suelo y a mi la cama sin almohadas.
-Espera ..¡Qué! no, no, no, no! ni siquiera lo pienses! No voy a dormir en el suelo! Jamás he dormido en el suelo antes y un Malfoy jamás se rebajaría a eso!.
-Supongo que son muy malas noticias. Todos lo lamentaremos. ¡Buenas noches, Draco!-exclamo Harry con un falso tono de pena, tirandose de un salto en su cama.
-Pero..pero..¡Maldición Potter! no puedes estar enserio considerando esa posibilidad... ¿No que éramos amigos?!-murmuro Draco entre dientes, apenas controlando sus ganas de tirarlo al suelo y quedarse con la cama.
-Pues...si, somos amigos. Pero eso no quiere decir que te daré mi cama. Si quieres puedes dormir en esa silla...

Varios minutos y furiosas peleas silenciosas después, Draco estaba sentado en una silla abrazado a la almohada, echado hacia un lado y abrazando el respaldo intentando buscar la mayor comodidad posible que podía tener el dormir en una antigua y dura silla de madera de respaldo cuadrado; en una esquina de la habitación. Mientras que Harry rodaba de un lado a otro de la cama incomodo, no solo por la compañía, sino también por estar acostumbrado a dormir con una almohada, por muy desgastada y dura que esta estuviese.

Podía escuchar los resoplidos y gruñidos que hacia Draco intentando conciliar el sueño, intento reprimir una sonrisa al escucharlo maldecir por tercera vez consecutiva, podia inventarse unos insultos tan ingeniosos. Por más que hiciesen lo posible por ignorarse, no estaban llegando a ningún lado, y aunque Harry no tenia intención alguna por romper el silencio, Malfoy no tenia la misma opinión.

-¿Crees que podamos ser amigos alguna ves?-susurro Draco volteando así la figura acurrucada en la cama.
-¿A que te refieres?..pensé que ya éramos amigos...
-¡No!, no me refiero a eso. Es decir, crees que seamos amigos de verdad, que podamos confiar en el otro ciegamente y que por más molesta que sea la situación, así como ahora, ¿logremos estar cómodos el uno con el otro?. Poder llegar a ese grado de confianza...como el que tienes con Granger y Weasley.
-No es tan fácil como parece Malf...Draco. A mi siempre me ha costado mucho confiar en la gente, ya vez, nunca he sido como esas personas que nada más conocen a alguien y al instante después son los mejores amigos. Y aunque muchos crean que Ron, Hermione y yo somos el famoso trio de oro. No es tan fácil, aun en ellos no he podido confiar del todo. Ellos no me conocen como soy yo en realidad. El estar involucrados en situaciones mortales, en varias ocasiones nos ha vuelto más unidos, no lo niego; pero aun no se si estoy dispuesto a dejar...no se si podré ser capaz de confiar del todo en alguien, alguna vez. Ademas, ¿Por qué querrías ser tú, mi amigo? ¿por que tanto interés en algo tan difícil? Nuestras familias eran enemigas, y nuestros lados en la guerra totalmente opuestos...todos estarán en nuestra contra
-¿No lo entiendes verdad?...Todos los niños de nuestra generación y posteriores han escuchado hablar del gran Harry Potter, del chico que derroto al señor oscuro, absolutamente todo el mundo mágico te conoce. Y aun así no eres arrogante, malcriado ni pedante y por lo que he reflexionado en los últimos días sobre mis recientes...descubrimientos puedo decir que incluso se a dado el caso contrario. No sabes lo mucho que me he arrepentido de como te he tratado todos estos años, solo que no sabia como decírtelo. Quiero..quiero disculparme Potter, por portarme como un crío malcriado todo este tiempo-termino diciendo el chico rubio con dificultad, sin dirigirle la mirada a un muy impactado Harry.

-Draco...yo...no se que decir. Nunca pensé que vería el día en que fueses amable conmigo, mucho menos que fueras a disculparte, con lo mucho que te debe haber costado, pero...yo también llevo en parte la culpa. No puedo dejar que te culpes a ti solo, además yo he seguido todos tus juegos y he devuelto cada insulto con creces. No pensé que llegaría el día en que fuésemos capaces de hablar como personas civilizadas.-Malfoy asintió ante lo último y tras un rato de silencio se levanto, y estiro la mano frente a Harry diciendo:
-Mi nombre es Draco Malfoy, un gusto conocerte-Harry lo observo un instante, antes de sonreír y estrechar su mano.
-Mucho gusto en conocerte Draco, mi nombre es Harry Potter, pero puedes decirme Harry.

...

-¡¿No te gustan las grageas Berti Boots?!Siempre pense que serias un fan de ellas, como el resto de los Gryffindor. Deseos de un nuevo reto ¿no?-dijo Malfoy alargando la mano a la caja cerrada de grageas que le ofreció Harry.
-En verdad no, siempre me tocan los peores sabores y luego de comer una con sabor a vomito en mi primer año, no tuve muchas ganas de volver a experimentar.
-Por suerte para ti, a mi siempre me tocan las más deliciosas, veo los colores y siempre acertó. Me tocan algunas como pie de limón o pastel de chocolate. ¿Cuál es tu postre favorito?
-Tarta de melaza, sobre todo las que prepara la señora Weasley, no se compara en nada a las que hacen los elfos domésticos en Hogwarts!
-¿De verdad? Siempre creí que la comida de Hogwarts era la mejor!
-En realidad no, yo diría que es mejor la de la señora Weasley. No hay como la comida casera hecha por magos y para magos. Nuestras papilas gustativas son distintas a las de los elfos.
-Hablando de pan comido. Tu tía cocina muy bien, es impresionante. Nunca pensaría que una mujer tan falsa podría cocinar como los dioses- murmuro Draco muy a su regañadientes. Y Harry se largo a reír.
-¿De verdad crees que cocina bien? ¿Qué fue lo que más te gustó?-preguntó Harry sin dejar de sonreír.
-El pastel de manzana. Estaba perfecto, ni muy esponjoso ni muy crujiente...era ..
-¿La mezcla perfecta entre la crema, la manzana y la textura?- dijo Harry terminando su oración.
-Si!, exacto ¿lo has probado?- dijo Draco entusiasmado, arrepintiéndose al instante de haber dicho eso; al ver la que la sonrisa de Harry se borraba y su mirada se desvía a a la precaria sopa.
-Eh...en realidad no. Pero yo hice la comida, por eso lo se.
-¡¿Tu hiciste la comida?! ¡Merlin, Harry! Nunca hubiese imaginado que tuvieses esas habilidades aparte del quidditch. Hablando de eso ¿Cuál es tu equipo favorito?
-Bueno...el de Ron son los Chuddles Cannon, pero a mi me gustan mas los Montroese Magpies.
-¿¡De verdad!? También son mis favoritos! También me gusta ¡Puddlemere United!, pero últimamente no han ganado mucho..
-Lo sé!, no es increíble que la cazadora...

Y así siguió la animada conversación hasta altas horas de la noche. Era increíble lo mucho que tenían en común, y lo mucho que parecían congeniar, cuando más entusiasmados estaban hablando de sus pasiones y hobbies favoritos, más rápido parecía pasar el tiempo, como si las horas se transformarán en minutos.

Cuando el sol comenzó a salir, alumbrando tenuemente la oscura habitación, los chicos pararon su conversación y miraron al mismo tiempo por la ventana, luego se miraron fijamente, estallando en carcajadas. Cualquiera diría que habían sido amigos de toda una vida.

No estaba seguro porque, pero por más raro que parezca hablar con Draco Malfoy era muy fácil. Y de alguna forma llegaba a asustarle que nunca había sido capaz de hablar con alguien así antes. De encontrar un amigo con el cual tuvieses tantas cosas en común, poder hablar abiertamente de todo sin problema.

No sabia que Draco fuera músico, y que había aprendido a tocar, rodeado de distintos instrumentos desde los cuatro años, y que su favorito era la guitarra. Tampoco imagino que su madre, Narcisa fuese prima de Sirius, y por lo tanto Draco venia siendo una especie de sobrino lejano de su querido padrino. Había tenido la tentación de hablarle de Sirius, pero aun no era el momento, y no estaba del todo seguro en confiar en él, aun.

Draco era diferente a lo que había pensado todos esos años, y ver al chico Black detrás de todos las arrogantes características Malfoy era algo impagable. Nunca hubiese pensado que llegaría el día en que viese a su némesis con tanta claridad, como si todo se hubiese acabado. Y que la sombra que Lucius había moldeado en su hijo se hubiese ido, o eso parecía. Un Draco Malfoy, sin su arrogancia era algo digno de contemplar.

-
Harry Potter también podía ser una caja de sorpresas, y tener un alma tan inquebrantable y llena de fuerza, que a veces hacia cuestionarse a Draco si en verdad hubiese sido capaz de reponerse a todo lo que había enfrentado Harry, y cuando más pensaba en ello, comenzó a admirar su coraje, el darlo todo sin obtener nada, solo por estar aferrado a las ganas de vivir. Harry no tenia nada, no tenía una familia que se preocupase por el, no tenia parientes, ni cosas materiales que le interesasen. Y aun así, se había arriesgado por otras personas en su primer año, aun cuando todos los extraños que conociese antes le hubiesen arrebatado sus sueño, sus esperanzas de hacer amigas y de que alguien lo quisiese. Aun cuando no había recibido el cariño de nadie en toda su existencia, el había permanecido con su alma intacta, había apreciado a las personas y velado porque estuviesen bien. Era tan desinteresado consigo mismo, que su autovaloración llegaban a resultar preocupantes.
Era una persona maravillosa, de sentimientos tan trasparentes, refrescantes y honestos que Draco se sentía abrumado, es como si por fin hubiese dejado su extraño don atrás, y por primera vez no tuvo que reprimirlo más.

Cualquiera pensaría que al ser empático resultaba dolorosa el estar cerca de una persona como Harry Potter, a quien le habían tocado tantos sinsabores y amarguras en su corta vida. Pero para él, era como un bálsamo que acallaba los sentidos y que le hacia sentirse libre de todo. Sin las presiones de su padre, apariencias y sin cargar las culpas de nadie.

Podían permitirse el lujo de ser ellos mismos por primera vez.

-D&H-

La mansión Malfoy era un lugar luminoso, enorme y decorado con elegancia y suntuosidad, pero en algunas ocasiones se sentía demasiado grande, y muy frío, de repente sentía la imperiosa necesidad de vivir en una casa de madera sencilla como el resto de la gente común. Sabía que su padre no lo aprobaría, pero de alguna forma le hacia sentirse menos abrumado, por la enormidad del lugar. Aunque en momentos como estos, agradecía infinitamente la ostentisidad Malfoy, porque así pasaría más desapercibido llegando a las ocho y media de la mañana, sin que sus padres le dieran autorización, ni supiesen que su hijo no paso la noche en la casa.

La enorme puerta sonaba cuando se abría y un elfo domestico aparecía instantáneamente para recibir a a quien sea que entrase.
Camino por el jardín hasta la ventana abierta del salón, probablemente sus padres estarían desayunando.

A las ocho, la tía de Harry le había golpeada la puerta para que se despertara, y descorrió los cerrojos para que hiciera el desayuno. Luego de unas vagas respuestas por parte de Potter, su tía bajo hasta la cocina y Draco bajo detrás de Harry hasta el salón y salió por la puerta delantera cuando Harry abrió para "sacar una cartas atascadas", momento que Draco aprovecho para salir a la libertad del exterior. Harry le sonrió de modo de despedida, y Draco se acerco y lo abrazo rápidamente, luego de eso había activado su anillo de la familia Malfoy, el cual tenia un traslador que solo podía usar la familia Malfoy, obviamente; y lo transporto hasta la entrada de la mansión.

Se deslizó por la ventana, suavemente y camino hasta la escalera para cambiarse ropa, pero en cuanto piso el primer escalón, una voz lo sobresalto.

-¿Se puede saber donde has estado toda la noche Draco? Tu cama estaba intacta, ni tu madre ni yo teníamos idea de donde estabas, y no dejaste ni siquiera una nota con tu paradero como mínimo.-dijo la voz de Lucius en un tono bajo y controlado que asustaba aun más que si hubiese gritado.
-Yo...fui a la casa..de...un amigo-Murmuro torpemente volteando a ver a su padre, y agachando la mirada avergonzado al ver la mirada furiosa de su madre a un lado.
- ¿Puedo saber que amigo era ese?
-Blaise...fui a la casa de Blaise y se nos hizo tarde así que...me quede allá pero olvide avisarles y...
-¡No te atrevas a inventar historias! Se perfectamente que no estabas en la casa de Zabini y tampoco en la de Nott. Tus amigos no sabían de tu paradero. ¿¡DONDE DEMONIOS HAS ESTADO DRACONIUS LUCIUS MALFOY!?-exclamó Lucius furioso, recordándole a Draco porque era un Mortífago.
Sin saber que responder, se quedo en silencio odiando ser tan transparente y que su madre tuviese el mismo don que el. Bajo la cabeza y se quedo quieto sin decir nada.
-¡Es que no dirás nada!-masculló su padre cada vez más furioso. Draco se estremeció
-¡¿Estuviste en un bar cierto?! ¿¡Fuiste a jugar póker de nuevo, Draco!?- exclamó Narcisa acercándose a su hijo, con Lucius a su lado mirándolo inquisitoriamente.

Debido a la inesperada salvada de su madre, tardo un poco en responder.
-¡Lo siento madre! - susurro sin levantar la mirada para que no notaran la mentira.
-¡Bien! Entonces ya sabes el castigo Draco. ¡No irás al mundial de Quidditch!
-¡QUÉE! No. No, madre no puedes hacer eso. Todo menos eso- suplico Draco ante la mirada severa de Narcisa.
-Cissa, eso es demasiado, no crees. El mundial se da solo una vez cada cuatro años. Además el ministro me invito personalmente, y me dijo que fuera con mi familia. Si Draco o tu no van, seria un terrible desaire,¿ no crees?
-Bien- masculló Narcisa apretando los labios y mirando a Draco severamente. - Irá al torneo, todos iremos. Pero entonces que es lo que propones Lucius, no puede quedarse libre de un castigo.
-Estaba pensando en que esta sea su última salida. No saldrás por el resto del verano de la mansión, no habrán vacaciones fuera de esta mansión para ti. Y no aceptare ninguna excusa, excepción, o prórroga. Tu madre y yo podemos salir unas cuantas semanas de vacaciones a Francia como otros años. Pero tu no pones un pie fuera de esta casa, hasta el comienzo de las clases. ¿Fui lo suficientemente claro?-dijo Lucius con dureza mirado a su hijo drásticamente. Draco asintió resignado. Y Narcisa solo asintió secundando a su marido, completamente acorde con el castigo.

Luego del posterior silencio incomodo, desayunaron los tres juntos en el patio sin más sonido que el de los cubiertos o el de mascar las tostadas. Draco no dijo ni una sola palabra, temeroso de que sus padres desquitaran su molestia en él. De hecho seguían tan molestos que ni siquiera hicieron los habituales comentarios del periódico cuando la lechuza de la familia aterrizó con El Profeta en el regazo de Lucius. Sus padres se limitaron a leer en silencio.

Draco no pudo soportar más la culpa silenciosa que le dirigían sus padres, y en cuanto todo hubieron acabado de comer se disculpó y subió a su cuarto. Se deslizó entre las mantas y se recostó un rato, sintiéndose cansado de la noche en vela.

El cuarto de Harry era por lo menos cinco veces más pequeño que el suyo e inestimablemente más incómodo, pero en esos momentos que la soledad le envargaba, deseo poder tener un amigo con quien hablar.

-D&H-

El día fue agotador una vez que Draco se fue, su tía lo tuvo toda la tarde trabajando en el jardín bajo sol, remodelándolo y quitando malas hierbas. Para cuando termino el día, la cabeza le bombeaba por el cansancio y falta de sueño. Derrotado, se tiro en la cama dispuesto para dormirse, pero antes decidio escribir una carta.

Draco Malfoy:

No estaba muy seguro de como dirigir esta carta, pero acá esta. ...la verdad no estoy muy seguro de que decir.
Pero...quería. Deseaba que supieses que no estas del todo mal después de todo. Anoche pude entender algo.
No importa lo que los demás digan. Tu si sabes escuchar y creo que quizás pueda funcionar. No me arrepiento de nada y si aun sigues pensando lo mismo, creo, que tal vez, si haya una oportunidad para conocernos mejor y volvernos amigos en su momento. Anoche no fue el sello de una amistad. Más bien, el paso para si quiera acercarnos a eso.
Harry.

PD: No creo que tengamos muchas oportunidades de vernos, mis tíos levantaron la sentencia. Ya no estoy encerrado en mi habitación, pero tengo muchas cosas que hacer por aquí. Asique ...supongo que las cartas no están nada mal... puede ser una útil y efectiva forma de hacer amigos, ¿no crees?


Espero que no haya sido una decepción para ustedes por la extensión y el contenido. Trate de hacer lo mejor y les conteste los reviews por interno esta vez. Y a Alexis, que no puedo responderle por interno. No te preocupes por crearte un perfil, puedo seguir respondiendo por esta vía, y muchas gracias por tus continuos Reviews! :)

Próximo Capítulo: Mortífagos en el campeonato de Quidditch