-1A/N: esto está inspirado en el tren de 'Spirited Away'.
Disclaimer: No me pertenece Get Backers.
"Laguna Seca"
Hay una laguna en los límites de esta ciudad. Hermosa y misteriosa a la vez, esconde un secreto que nadie ha querido revelar. Se dice que en un autobús que pasaba por ahí, se cometió un asesinato, un chico sufrió de heridas en el cuello hasta que murio desangrado. Dicen que el autobús se cayó a la laguna a causa del susto que el chofer se llavó, y sigue ahí, y todas las noches, el autobús sale del agua para seguir su viaje eterno por el mundo de los vivos, sin ser visto ni escuchado, a pesar de las súplicas de las muchas almas en pena que aún siguen atrapadas en él. Si escuchas el sonido del autobús, ¡cuidado! o podrías llegar a formar parte de la gente de este vehículo. Esta fue la introducción a la tercera historia de un libro llamado 'Misterios Urbanos' que Natsumi leía para un examen de comprensión de lecturas.
-¿No le da curiosidad, señor Ginji?- preguntó Natsumi.
-Es extraño, nunca he visto esa laguna.- dijo Ginji.
-Eso es porque la historia es de hace bastantes años, esa laguna debe estar seca.- contestó Ban.
-Lo está,- dijo Paul –yo la ví.-
-¿Eso es cierto, jefe?- preguntó Natsumi -¿La laguna mencionada de verdad existe?-
-Sí,- contestó Paul –pero Ban tiene razón, está seca.-
-¿Usted ha visto los fantasmas?- preguntó Natsumi.
Paul se puso serio –No.- contestó muy brevemente –Pero ví cuando el asesinato ocurrió.-
-¡Queremos oír la historia!- dijo Ginji, y Paul se sentó en una mesa, con los demás.
-Ese chico era muy amigo mío, su nombre era Oliver, y venía de Londres. Era un día bastante normal, y decidimos tomar el autobús para llevarlo al aeropuerto, después de seis años de vivir aquí, su padres habían decidido regresar a su ciudad natal, aunque el chico no quisiera. El jamás llegó, ni al aeropuerto y mucho menos a Londres. Esa tarde, cuando oscureció, lo asaltaron unos ladrones, el camión se descontroló y cayó a la laguna. Yo tuve que darle la noticia a su familia. Desafortunadamente, en la noche, no encontraron los cuerpos de los pasajeros. El propio autobús no estaba ahí. No quedaba rastro de él, la familia decidió quedarse, pero hace ya muchos años se rindieron en la misión de recuperar el cuerpo, aunque en realidad, aunque es poco probable, podría ser que siga vivo.-
-¿Jamás ha vuelto a ir?- preguntó Natsumi.
-Si.- dijo Paul -pero sólo de día.-
-¡Nosotros lo recuperaremos!- propuso Ban.
-Chicos, es muy poco probable que encuentren al chico, vivo o muerto, es difícil encontrar a alguien que lleva varios años perdido, y mas si el vehículo no dejó rastro.-
-Yo creo que si podemos.- Ginji afirmó con entusiasmo.
-Gracias,- dijo Paul –pero tengan cuidado.-
Aunque bastante espontánea la misión, Ginji y Ban estaban dispuestos a resolver este misterio. Esa tarde, los recuperadores fueron a la laguna, siguiendo las indicaciones de Paul. Aunque les costó algo de trabajo dar con el lugar, al verlo lo reconocieron, gracias a la fotografía del libro de Natsumi. Efectivamente, la laguna estaba seca. No había una laguna, solo te dabas cuenta de que había existido porque donde solía estar, y ahora había pavimento, aún se veía desnivelado. Las líneas de la calle estaban prácticamente nuevas y el asfalto limpio, totalmente diferente a la calle de arriba (en la que el accidente había sucedido), esta era en realidad bastante linda, excluyendo el hacho del desnivel. Parecía que habían llegado tarde. La calle llevaba a penas unas semanas de haber sido abierta, pero la vibra que se sentía impedía que la gente pasara por tan linda calle: al llegar, te sentías observado.
-Ginji, aquí no hay nada que ver.- dijo Ban –Seguramente si había algo, el asfalto ya lo cubrió.-
-¡Pero debe quedar algo!- dijo Ginji -¡Siempre queda algo!-
-Ginji, ¡la laguna ya no existe!-
-Ban, solo esperemos a ver que pasa.-
-Si no pasa nada para cuando haya oscurecido, nos vamos de aquí.- dijo Ban, mas fácilmente afectado por la sensación.
Se sentaron en la banca, como si estuvieran esperando algún autobús, y observaron la quietud del lugar. Cada vez que ponían atención, escuchaban como si un verdadero autobús estuviera delante de ellos, abriéndoles las puertas. Claro, dicho vehículo nunca fue visto, por lo menos no esa tarde. Lo interesante surgió en la noche. Cuando la luz de la luna se reflejaba en el asfalto resaltando el blanco de las rayas que dividían los tres carriles, del nivel más bajo de la calle, el agua brotaba de las orillas, como si acabase de llover. Los Get Backers no lo notaron, hasta que el agua les tocó los pies.
-¿Que es esto?- preguntó Ban con una mala cara.
-Es agua, Ban.- dijo Ginji algo profundamente.
-¡Idiota, sé que es agua!- dijo Ban golpeando a Ginji, mientras el nivel del agua subía -¡¿De donde sale?!-
-¡No lo sé!- replicó Ginji.
El agua seguía subía cada vez mas rápido, y los recuperadores se fueron a la calle de arriba mientras pudieron. Toda la gente de ahí llevaba prisa por marcharse, incluso un vagabundo apretó el paso. Pero los recuperadores no sabían que hacer entre tanta conmoción. El vagabundo se les acercó.
-¡Corran, o serán parte de la gente del autobús fantasma!- dijo el vagabundo, y se fue corriendo. En unos minutos, toda la gente excluyendo a los recuperadores se habían ido y dejado la calle sola. El silencio mataba del miedo, y el agua dejó de subir.
-Ves, te dije que nos esperaramos.- dijo Ginji.
-¡Silencio!- exigió Ban, y para romper el silencio, algo pasó por debajo del agua, sin crear una sola onda en ella.
-¿Qué es eso?- pensó Ginji en voz alta, imposibilitado de ver ahora que la luz era escasa.
-No lo se.- murmuró Ban, y la cosa volvió a pasar, mas claramente esta vez.
-¡Es el autobús!- dijo chibi Ginji aterrorizado, abrazándose la pierna derecha de Ban.
-¡Suéltame!- dijo Ban sacudiéndose, pero al perder el equilibrio resbaló y cayeron ambos en el agua, que para su sorpresa, no estaba fría -El agua está tibia.-
-Yo no fui.- dijo Ginji, sin darse cuenta de lo que pasaba –Espera...¡Estamos hablando abajo del agua!-
De hecho, también respiraban abajo del agua. Era una cosa bastante curiosa, y lo mas curioso todavía estaba por suceder. Se dieron cuenta de que podían hacer todo como si esto fuera la tierra firme. La calle había desaparecido, en su lugar estaban las profundidades de lo que había sido una laguna. La oscuridad les impedía ver detalles, pero de pronto pasó el autobús, alumbrándoles el camino.
-Adelante.- dijo el chofer, y les abrió la puerta a los recuperadores.
-¿Subimos?- preguntó Ginji.
-¡Adelante!- dijo la voz de un chico amistoso, rubio, alto y de ojos azules. Este chico, como es lógico por el tipo de historia que es esta, era Oliver.
Los recuperadores entraron al autobús con rostros pálidos.
-¿Les pasa algo?- preguntó otra voz amistosa (pero con acento español), esta era una chica bastante pálida, de cabello rubio ondulado y largo y ojos grisáceos.
-Vaya clima, ¿eh?- dijo una segunda chica, de estilo bastante peculiar, rayas blanco y negro en su atuendo por donde miraras, piel albina, cabello casi blanco (atado con un moño blanco y negro) y ojos verde esmeralda.
-Si, está bastante...húmedo.- dijo Ginji, con aire amistoso, aún así, con miedo.
-Basta,- dijo Ban -¿qué demonios es esto?-
-Este es el autobús.- dijo Oliver.
-¿Eres tu ese chico inglés, Oliver?- preguntó Ban, para eliminar el aire amistoso de todos.
-Escucha,- dijo la chica de ojos esmeralda –a nadie nos gusta recordar que alguna vez Oliver tenía que ir de regreso a Londres.-
-Sois unos crueles.- dijo la chica rubia.
-Cálmense chicas,- dijo Oliver –es algo que pasó hace bastante.-
-Nos mandó Paul.- dijo Ginji, obteniendo la atención inmediata de todos los pasajeros.
-¿Paul?- preguntó Oliver -¿Paul Wan?-
-Si.- contestó Ban, mirando por la ventana al escenarios submarino –Pero creo que nosotros somos los de las preguntas. Primero, ¿dónde estamos exactamente?-
-Tienen razón, ustedes llevan prisa.- dijo Oliver –Esto es la laguna, un lugar donde nosotros podemos ver de vez en cuando el mundo que nos teme.-
-Se que llevan prisa, ¡pero no se vayan aún!- dijo Emily, la chica del estilo peculiar (había gente de muchas nacionalidades, puesto que este autobús iba al aeropuerto, Emily era francesa, aunque no lo demostrara al hablar) –Por favor, hace años que nadie se nos presentaba.-
-¿Porqué deberíamos llevar prisa?- preguntó Ginji, dejando el temor a un lado.
-Porque este umbral se abre cuando oscurece y cierra a la media noche.- dijo Frida (la española del grupo)-Si se quedan para esa hora, el autobús se cerrará, el agua los ahogará y tendrán que quedarse por siempre.-
-Ahora todo tiene sentido.- dijo Ginji.
-¿Qué dices?- preguntó Ban.
-Cuando el autobús cayó, ¿estaba oscuro?- preguntó Ginji con esencia detectivezca.
-Si.- contestó Oliver.
-Entonces, el portal estaba abierto.- dijo Ginji.
-Si.- afirmó Emily.
-Entonces, ¿es por eso que jamás encontraron el vehículo?-
-¡Si!- dijo Frida.
-¿Entonces dónde están los asaltantes?- preguntó Ban acomodándose los lentes.
-Sólo era uno.- dijo Emily -Su nombre es- Emily no terminó de hablar cuando el asaltante la atacó por atrás.
-¿Les dijiste mi nombre?- preguntó el asaltante, un chico castaño y de cabello algo largo, sofocando a Emily.
-¡Suéltala!- exclamó Oliver -¡Ella no tiene nada que ver contigo!-
-Pero creí que ustedes eran fantasmas.- dijo Ban indignado.
-¡Los fantasmas sentimos!- dijo Frida.
-¡¿Qué?!-
-Esto es un portal, aquí nosotros si sentimos.- dijo el villano
-¡Suéltame!- dijo Emily, y agachándose un poco y esforzándose por aflojar los brazos de villano de su cuello, logró quitarse la bufanda y con ella Oliver logró hacer tropezar al villano y amarrarlo contra un tubo.
-¡Esta la pagarán ambos!- reclamó el asaltante, antes de que Frida lo amordazara con un pañuelo.
Ginji y Ban parecían petrificados.
-Lo siento, creo que les debemos una explicación.- remarcó Oliver.
-El villano, como verán, sigue aquí.- indicó Emily, mientras Oliver se encargaba de dormir al malvado con un extraño químico.
Ya dormido el villano, Oliver tomó la palabra de nuevo -Así es, esa tarde todos nos vinimos abajo, y caímos en el portal. No morimos sino hasta la medianoche, que el agua tomó su consistencia normal, y nos ahogamos.- dijo tristemente.
-Y hemos sido atacados por el asaltante.- dijo Emily, con miedo a decir el nombre.
-¿Porqué no salen?- preguntó Ginji.
-Estamos en un portal, no estamos en la tierra, ni en el mas allá, estamos atrapados por toda la eternidad.- dijo Frida.
De pronto el autobús se detuvo. Entró un anciano.
-¡Abuelito!- gritaron cálidamente las chicas.
-Hola chicas, tiempo sin verlas, necesitaba despejar mi mente.- dijo el anciano de apariencia vieja pero mirada de joven.
-El es el abuelo, el cayó a la laguna hace más años que nosotros.- dijo Frida.
-¡Si vieran cuanta gente hay afuera y no se sube al autobús!- dijo el abuelo, acomodándose en un asiento vacío.
-Como decíamos, no podemos salir.-
-Hay una forma.- dijo el abuelo, y todos clavaron su mirada en el viejito.
-¿De qué hablas?- dijo Frida ansiosa de saber.
-Los mortales pueden sacarnos.- dijo el viejo.
-¿Podemos ayudar?- los ojos de Ginji se iluminaron un poco al hablar.
-Hay varias condiciones.- el viejo hizo un gesto que a Ginji le quitó la ilusión.
-¿Cuáles son?- preguntó Frida, la mas ansiosa de saber.
-Una es que el mortal puede llevarse solo a una persona, otra es que este mortal ya no podrá volver aquí, y la última es que tendrán que quedarse como espíritus errantes en su lugar de origen.-
Oliver lo pensó -Regresaría a Inglaterra...- no le gustaba mucho la idea, y tenía una razón.
-Es decir- se pausó Frida tristemente -¿qué no volveremos a vernos?-
-Exacto.- respondió el viejo -Lo siento, pero es la única forma.-
-Oliver- interrumpió Ban -nuestra misión era regresarte.-
-Está bien.- dijo Oliver algo triste.
-¿A quién más sacaremos?- preguntó Ginji.
Todo mundo miró a Frida, que era la que mas quería salir -Adelante.- dijo Emily.
-Se hace tarde, en unos minutos el portal se cerrará.- remarcó el abuelo abriendo la puerta del autobús -Apúrense.-
El vehículo se detuvo, Ban se puso a un lado de Frida, y saltó del autobús.
-Adiós, Oliver.- murmuró Emily, y se volteó a su ventana como para ocultar que lloraba.
Ginji saltó, pero Oliver no. Una fuerza parecía estar jalando lentamente a Ginji, Ban y Frida. Oliver volteó a ver a Emily una vez mas, y comprendió que si iba a salir de ese vehículo, sería solo si ella iba con el. Pero eso era imposible, aunque así fuera, el no podría salir de Londres, y ella no saldría de París.
-¡Vamos!- gritó Ginji ya mas lejos.
-No puedo.- Oliver miró al suelo -No puedo dejar a Emily...- el chico corrió hacia ella y la abrazó -Emily, me quedaré contigo.-
-Oliver...- suspiró Emily, y le devolvió el abrazo al chico, aún con lágrimas en el rostro.
Todos se despidieron de Frida, quien por fin cumpliría su sueño. Una luz cegadora se apoderó de toda el agua y los recuperadores quedaron afuera. Frida se desvaneció para ser trasladada a España. El agua ya no estaba. Estaban solo Ban y Ginji, sentados una vez mas en la banca, como si estuviesen esperando el autobús...
A/N: Dejen review porfiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis
