Capítulo 4

Algo Real.

Su pulso comenzó a incrementar mientras esperaba a la enfermera que había entrado a la oficina. Apoyó la cabeza en la pared soltando un intenso suspiro.

Estaba completamente seguro de que al entrar, no podría seguir con la mentira del auto robado.

― Adelante ― Le dijo la chica mientras salía.

― Gracias ― Sonrió levemente, enderezándose y caminando pesadamente en dirección a la oficina.

Abrió la puerta lanzando un suspiro.

Al entrar, la descubrió observando con atención la pantalla del computador, mientras apoyaba los codos sobre el escritorio y posaba su mentón en una de sus manos. Vestía un delantal blanco, llevaba el pelo suelto y liso, diferente a como la vio en el estacionamiento, pero igual a como alguna vez la soñó.

Algo en él deseó quedarse ahí parado, mirándola con detención, y su corazón casi se detuvo cuando vio que sus ojos azules abandonaron la pantalla para mirarle.

― Buenas tardes ― Dijo James sonriéndole tímidamente.

― Buenas tardes ― Le respondió devolviéndole el gesto, mientras se ponía de pie.

Buscó torpemente en el bolsillo trasero del pantalón su placa de identificación.

― Detective James Ford, de la Policía de Los Angeles ― Le dijo sosteniendo el documento ― Estoy aquí para hacerle un par de preguntas con respecto a un caso que estoy averiguando ― Agregó volviendo a guardarla.

― No hay problema ― Respondió

Ambos se miraron fijamente, sonriéndose nerviosamente.

Ella, en un gesto instintivo, llevó una mano a su labio inferior para apartar la vista de él y achicó los ojos como si tratara de recordar algo.

Volvió a mirarle.

― Disculpe, ¿Nos hemos visto antes? ― Preguntó mientras le hacía un gesto para que tomara asiento.

Sí, en el estacionamiento, casi confiesa, pero pensó que no sería una buena idea.

Meneó la cabeza mientras agachaba la mirada.

― Créame que la recordaría si la hubiese visto en algún lugar ― Le dijo mirándola intensamente mientras le sonreía.

Juliet agachó la mirada para ocultar la vergüenza por el cumplido indirecto que acababa de recibir.

― ¿Qué puedo hacer por usted, Detective Ford? ― Le preguntó volviendo a mirarlo, inclinando la cabeza.

― Bueno, sólo quería… ― Comenzó a pronunciar cuando el teléfono de Juliet lo interrumpió.

― Disculpe ― Dijo tomándolo para luego contestar.

James lanzó un suspiro de alivio, ya que no sabía qué decirle.

Pasó una mano por su pelo mientras se inclinaba hacia atrás para poder mirarla con detención. Cada gesto, cada detalle suyo era tal como lo había visto en sus sueños.

Era real.

Ella es real.

Ella lo miró por un instante mientras inconsciente se mordía el labio, tratando de poner atención a lo que le indicaban por teléfono. Había algo en ese hombre, en James, que le parecía familiar. Sin embargo no podía reconocer qué era.

¿Juliet estás ahí? ― Preguntó la voz del otro lado.

― Sí, lo siento ― Dijo apartando la vista de él, pasando su mano por la frente ― Voy de inmediato, adiós ― Se despidió colgando el teléfono.

Suspiró aún mirando su mano que se posaba en el auricular.

Volteó la mirada para verle de nuevo y lanzó un gemido, un tanto molesta por no poder continuar, o más bien, comenzar la entrevista.

― Lamento no poder atenderlo ahora, Detective Ford ― Se excusó con una tímida sonrisa ― Tengo que ir a atender de urgencia a un paciente.

James la miró haciendo una mueca de decepción.

― Está bien, no se preocupe. Volveré mañana ― Le informó poniéndose de pie ― Tal vez hasta tengamos más tiempo y podamos almorzar juntos ― Sugirió sin pensarlo.

Y se maldijo por ser tan apresurado.

Ella le miró con su mejor cara de "¿en serio?" mientras se ponía de pie.

― Mañana tengo turno de tarde, pero… ― Dijo abriendo el cajón de su escritorio mientras buscaba algo ― Podríamos tomar café uno de estos días ― Propuso sacando su tarjeta ― Pagamos a medias ― Agregó extendiéndosela.

La recibió en sus manos y le echó un vistazo, moviendo la cabeza negando.

― Ese café corre por cuenta mía ― Le dijo sonriendo ampliamente, demostrando los hoyuelos que se formaban en sus mejillas.

Juliet le sonrió y recordó cómo se sentía tener mariposas en el estómago.

A pesar de ser un desconocido, él le causaba comodidad al estar en esa situación un tanto desconcertante para ella. ¿Haber ella sugerido salir con un extraño?

Sin embargo, había algo en él le parecía inmensamente atractivo, no sólo sus ojos verdes, cuerpo bien dotado y sonrisa encantadora, pensó.

Era como si lo que, sea lo que sea James le provocaba, hubiese sido de antes.

Pero ¿De cuándo?

― Muy bien, Detective Ford ― Suspiró ― Gusto en conocerlo.

― Oh, por favor, dígame James, Doctora Burke ― Le dijo estrechando su mano.

― De acuerdo, James… Dime Juliet.

― Te llamaré para que tomemos café, Juliet ― Le dijo levantando la tarjeta que le había entregado.

Cerró la puerta tras de sí y caminó por el pasillo con una sonrisa victoriosa.

El encuentro había resultado mejor de lo esperado.

Mucho mejor.

Sacó la tarjeta del bolsillo para echarle un vistazo, jugueteó con ella y la volvió a guardar.

Se sentía como un adolescente que había conseguido una cita con la chica que le gustaba. Y claro que sí, Juliet definitivamente le gustaba.


Dejó las llaves encima del mueble ubicado a un costado del corredor, mientras cerraba la puerta y se sacaba los zapatos. Sintió unos pequeños pasos que se acercaban rápidamente en dirección a ella. Sonrió dejando su cartera a un lado para agacharse y extender sus brazos.

― ¡Tía Julie! ― Chilló el niño rubio de ojos azules, abrazándola tiernamente.

― ¡Hola, Julian! ― Dijo posando un beso en su frente ― ¿Cómo te fue en la escuela? ― Le preguntó tomándolo de la mano, caminando hacia la sala.

― Bien ― Dijo desinteresadamente.

― No le mientas a la tía Julie ― Comentó Rachel que se aproximaba desde la cocina ― Dile lo que sucedió hoy.

― Olvidé hacer mi tarea ― Le dijo cubriéndose los ojos con sus pequeñas manos, en un gesto de vergüenza.

Juliet miró con ternura a su pequeño sobrino y luego a su hermana quien le devolvió la mirada, divertida por la reacción del niño.

― Te diré algo ― Dijo Juliet hincándose para quedar a la altura del pequeño ― ¿Por qué no traes tus cuadernos y tu mami y yo te ayudamos a hacerla?

― Gracias, pero ya la hice, tía Jules ― Le dijo sonriéndole orgullosamente para ir a sentarse al sofá y seguir viendo dibujos animados en la tele.

Se puso de pie y se volteó cruzándose de brazos.

― Sin duda será un come-libros como tú ― Comentó Rachel mientras la saludaba con un abrazo ― ¿Cómo te fue hoy?

― No me creerás si te lo cuento ― Le dijo pasándose la mano por el pelo mientras caminaban en dirección a la cocina ― Conocí a un tipo hoy en el hospital. Es policía ― Contó apoyándose en el mostrador.

― ¿Cómo se llama?

― James. James Ford ― Le dijo sonriendo.

― ¿Y es guapo? ― Preguntó Rachel, interesada.

― Increíblemente guapo ― Admitió Juliet emocionada ― Quería hacerme unas preguntas pero me llamaron por una emergencia, así que le di mi tarjeta y sugerí que fuéramos a tomar café.

― ¡¿Qué? ― Gritó incrédula ― ¡Por Dios, Julie, el aire de Los Angeles te ha liberado! ¿Dónde está la Juliet tímida que se fue de Miami hace un año? ― Le dijo riéndose

Juliet soltó una carcajada, llevando sus manos a la cara para ocultar el rubor en sus mejillas.

― ¡Lo sé! ― Le dijo aún riendo ― Es sólo que… ― Suspiró, tratando de buscar las palabras exactas ― Cuando lo vi entrar a mi oficina tuve esta sensación de… Como si lo conociera de antes, ¿sabes? Me parecía tan familiar, tan cercano a mí, que hasta temí no volver a verlo ― Confesó mordiéndose el labio.

― Suena como amor a primera vista ― Comentó Rachel sonriendo.

Juliet la miró fijamente y luego agachó la mirada.

Siempre creyó que no existía tal cosa como el amor a primera vista.

Pensaba que era una simple atracción física que se daba para, eventualmente, enamorarse. Pero a ella le sucedió totalmente al revés; como si lo quisiera desde antes. Y ahora, después de haberlo visto, sin duda lo que él le provocó era eso. Amor. Algo tan puro y genuino, que nunca antes había sentido en su vida.

Algo real.


― Tengo el derecho a saber porqué cambiaste de parecer ― Le exigió con la voz ronca, en un tono que dejaba demostrar su decepción.

― Cambié de parecer cuando te vi mirándola ― Le dijo fijando sus ojos en los suyos

Él agachó la mirada y movió sus labios para decirle algo, pero ella lo interrumpió diciéndole que no le diera explicaciones.

― No me importa a quién haya mirado ― Pronunció con impotencia ― Estoy contigo.

― Y te quedarías conmigo para siempre si es que te lo permito, es por eso que siempre te amaré ― Le dijo tristemente con la voz quebrada ― Tuvimos lo nuestro y sólo por que nos amemos, no significa que debamos estar juntos. Quizás nunca debimos estar juntos ― Dijo posando una mano en su frente.

― ¿Por qué estás haciendo esto, Juliet? ― Le preguntó buscando una respuesta

― Si no te hubiese conocido… ― Le dijo sonriendo amargamente ― No tendría que perderte ― Pronunció al borde de las lágrimas, marchándose de su lado.

Despertó sobresaltada por el sueño que acababa de tener. Suspiró profundamente, tratando de calmarse, aún confundida por lo que recién había visto. Se enderezó y reclinó la cabeza en el respaldo de la cama, mientras se llevaba las cobijas hasta su pecho. Su pulso acelerado y el nudo en la garganta le hicieron pensar que no era un simple sueño.

Más bien parecía un recuerdo.