CAPITULO 3: Cambios
Itachi salió de su casa para poder entrenar con tranquilidad en el bosque de la aldea. En el camino, pensaba en todo lo ocurrido meses atrás, la muerte del hokage, la destrucción, las consecuencias. Lo había visto en varias ocasiones, aunque no había hablado directamente con él, Minato Namikaze daba la impresión de persona correcta, que siempre obraba en favor de la aldea, siendo comprobado esto en el momento de su muerte. Esto automáticamente generó una certeza dentro de la mente del pequeño.
Es en la muerte, donde vemos realmente como somos.
El hokage era el líder de la aldea, quien debía dar su vida por todos y protegerla por encima de su propia sangre. El hombre lo demostró, dejó huérfano a su hijo, encerró en su interior a una bestia prácticamente mitológica, todo con el fin de salvar a la Hoja. Era un maldito héroe al que todos aplaudieron prácticamente muerto. Sus pensamientos se interrumpieron cuando llegó al bosque y se encontró con una escena peculiar.
-¡Elemento madera!-. Del piso brotaron grandes tablas y ramas que se contorsionaban tratando de encontrar su objetivo. Aún le costaba dominar sus poderes, pero no se rendía. Emiko era consciente de que tenía una gran responsabilidad por delante. Hacía varios meses de la muerte del Cuarto Hokage y que el pequeño Naruto vivía en su casa. Estaba realmente contenta, porque sentía que era como su hermanito. Cuando su padre le contó la verdad acerca de sus habilidades y su relación con el jinchiriki del zorro de 9 colas, se sintió inicialmente asustada ante tamaña responsabilidad, pero luego se dirigió hasta la cuna donde dormía el pequeño y le hizo una promesa.
-Te prometo que entrenare mucho, me haré sumamente fuerte y te protegeré de todo. No permitiré que nada malo te ocurra. Ya que desde ahora serás mi pequeño hermano- Dijo sonriente.
Ahora tenía que entrenar hasta alcanzar el tope de sus habilidades, sabía que podía dar más. Su tranquilidad se rompió al percatarse de que alguien la observaba. Por lo que rápidamente tomó una piedra y la arrojó en dirección a los árboles, provocando que quien la espiaba saliera.
-Eres tú-. Observando el semblante del pelinegro que tenía enfrente. –Itachi-.
-Quería entrenar aquí, por lo que veo me ganaste de mano- Le dijo con una leve sonrisa.
-Necesito mejorar- Fue lo único que soltó Emiko.
Era muy curioso, durante los últimos meses, Itachi había escuchado rumores sobre que Emiko era la única con el poder de controlar a la bestia con cola. Sin embargo era difícil imaginarse a la niña bonita que tenía en frente haciéndose cargo de un monstruo como ese. Aunque, el hecho de que su padre y los demás de su clan estuvieran tan al pendiente de ella debía significar que el rumor era cierto.
-¿Quieres entrenar conmigo?- Oyó a la chica preguntar. Itachi la miró y aceptó.
Inmediatamente se dispusieron a probar sus habilidades, ambos eran muy buenos y decididos; sin embargo el asunto no salió del taijutsu. Al terminar se sentaron bajo un árbol y estuvieron un largo tiempo en silencio.
-Esto es muy tranquilo….lejos de la presión- Susurró Itachi.
-¿La presión?- Dijo con una pequeña risita Emiko –Creo que lo entiendo, tú y yo estamos en una posición similar. Somos muy pequeños, y los grandes…esperan mucho.
Itachi la miró detenidamente, en cierto punto tenía razón. Ambos estaban un lugar muy parecido. No tenían más de 7 años, y sin embargo los mayores, los que debían guiarlos, esperaban que pudieran solucionar los problemas ocasionados en el pasado.
-Es raro que estemos en esta situación, ¿verdad?- Dijo él contemplando el cielo. -Deberíamos poder tener una vida normal, reír, jugar, vivir como niños, los dos- Expresó.
-Debería ser así….A veces tengo la sensación de que solo me ven como una máquina que escupe madera por doquier. Un arma que, cuando haya alguna guerra, será utilizada de manera indiscriminada- Dijo Emiko, mientras con su mano arrancaba el césped –Pero por otro lado, lo acepto, no soy alguien normal, y ahora más que nunca, debo ser fuerte para proteger aquello que de verdad amo, y no ser sólo una máquina de guerra- Dijo ella con una sonrisa.
El sol daba en su bonito rostro, mientras Itachi la observaba, sentía como si hubiera encontrado algo especial a su lado. Ellos eran similares.
Yumi estaba muy atenta a todo lo que el médico le enseñaba, estaba dispuesta a aprender todo sobre ninjutsu médico, y poder ser de utilidad a la aldea. No podía quedarse atrás, menos ahora que estaba sola.
-Bien pequeña, ahora inténtalo tú. Concentra chakra en tus manos-. Yumi hizo lo que le pidieron y el joven médico se sorprendió –Vaya, tienes un buen control de chakra, lo cual no es muy común en niños, a no ser que sean del clan Hyuga. Es un buen comienzo Yumi-.
Al salir del hospital, Yumi se sentía sumamente feliz. Hacía poco tiempo que empezó a estudiar ninjutsu médico, sin embargo, y a juzgar por lo quesus maestros decían, iba bien y le aseguraban que sería muy buena en el futuro.
-¡Yumi!-. Esta se volteó para su costado al sentir que la llamaban, sorprendiéndose al ver de quien se trataba.
-Tú eres…el chico de la Policía, Shisui, ¿cierto?- Dijo ella.
-Veo que me recuerdas- Contestó sonriendo –Pues sí, pasé a ver como seguías varios días después de lo del zorro pero me dijeron que ya te dieron de alta. Y luego tuve mucho tiempo ocupado con misiones y la policía, así que no pude saber más de ti.
¿Saber más de ella? Yumi se quedó atónita ante esa declaración. ¿Por qué alguien como él, prácticamente un prodigio dentro de su clan y de la propia aldea, querría saber sobre una chica como ella, que era una civil más? Ciertamente, nada coherente se le venía a la cabeza en ese momento.
-La cosa es que, tenía un rato libre ahora, y justo te vi saliendo del hospital así que pensé saludarte y ver si estas bien- Dijo Shisui con una sonrisa.
-Estoy bien, no te preocupes. No estoy enferma ni nada, solo….decidí ser ninja médico y aquí es el mejor lugar para aprender- Contesto más animada.
-Pero, ¿y la academia?-.
-Voy por las mañanas, por las tardes vengo aquí-. Contesto Yumi.
-Ya veo- Murmuró él. – ¿Qué te parece si comemos unos dangos juntos? Y de paso conversamos un rato.
-Yo….está bien vamos- Aceptó. Estaba confundida, no entendía porque Shisui se interesaba tanto en ella. Quizás algún día lo sepa.
Hola! Espero que historia este siendo de su agrado. En fin me gustaría que comentaran que les parece, siempre que sea con respeto por favor. Besos!
