Los personajes son de Stephenie Meyer. La trama es mía.
Vamos a ver lo que piensa Bella de todo esto.
BPOV
¡Una escayola!
¡Ja! Pues se iba a pasar todo el verano viendo cómo nos bañábamos a su costa. ¿Quién es tan torpe como para tropezarse en una escalera de tan solo cuatro escalones?
Realmente, este chico es imbécil. Es tan imbécil que dan ganas de, de... de abrazarlo, para qué mentir.
Recuerdo que metí la cabeza en mi almohada durante tres días enteros cuando me di cuenta de que me había enamorado del idiota más friki del instituto. Ex-mejor amigo.
Lo supe hace un año, cuando Tyler hacía su ronda diaria de meter cabezas en el váter y Edward se puso por el medio. También recuerdo que intenté convencer a Tyler para que lo dejara en paz, pero Mike me miró con una cara extraña y comprobé, que si daba un paso en falso más, estaba perdida.
Por lo tanto, ahora Edward corría mucho menos peligro en comparación con lo que podría haber sufrido.
Hace cuatro años, éramos totalmente inseparables. Todos los días dormíamos juntos. O él en mi casa, o yo en la suya.
Pero lo peor fue al llegar al instituto.
Edward no... se integraba, por así decirlo. Era el típico bicho raro que sale en los dibujos animados. Poco a poco se fue alejando de sus amigos y pasando más tiempo jugando a juegos de ordenador y viendo animes.
Me sentí muy herida cuando me dio plantón el primer baile del instituto. Por ello, puede que yo sea la causante, junto con mi hermano Jasper, de que los ratones se comieran el cableado de su primer ordenador.
A partir de ese momento, me juré no hablarle más a Edward. En ese momento, pensé que sería una rabieta más, que se me pasaría. Pero Edward tampoco hizo esfuerzos por hablarme, por lo tanto, yo también me alejé y me refugié en la popularidad.
Mi rabia comenzó a bullir cuando me percaté de que no le afectaba en absoluto nuestra separación, a diferencia de mí. Y... cuesta admitirlo, pero... comencé a tratarlo un poco mal. A intentar llamar su atención de alguna forma.
Los roces pasaron a ser insultos, y cuando le pusieron brackets, fue un caos total. Debo de admitir también, que no me he reído más en mi vida.
Y aun con esos brackets, ese pelo despeinado, y esa falta de autoestima, para mí, Edward Cullen era el ser más hermoso que podía haber pisado Forks en toda su historia. Incluso más que aquel frutero que ganó la lotería y se recompuso la cara, pareciéndose a Brad Pitt. (También es verdad, que más que Brad Pitt, parecía su perro.)
Pero la gente no es tonta, y más de una chica ha intentado acercarse a Edward. Afortunadamente, después de una "amable" charla en el baño por mi parte, no han vuelto ha acercarse a él.
Recuerdo a cierta rubia llamada Kate que desobedeció mis advertencias y se acercó a Edward más de lo conveniente. Desapareció del instituto misteriosamente para mudarse a Alaska con su familia paterna.
A ver... visto desde ese punto... soy una mala persona...
¡Pero no penséis así!
Estoy segura de que cualquier mujer se pondría celosa al ver que una mujer "le pide un lápiz" a tu amor platónico.
¡Había más gente en la clase a la que pedírselo!
Nota mental para Bella: Busca un hobbie en tu tiempo libre. Colecciona sellos o yo que sé.
-Bella, vamos a ver al pequeño Eddie al hospital.- Edward odiaba que le dijeran "Eddie" cuando éramos pequeños. Decía que ese no era nombre para un superhéroe y que su uso era como la kriptonita para él. Decía, y sigue diciendo...-¿Te vienes?.- Jasper estaba terminando de recoger su cámara de fotos, la cual había dejado cargando toda la noche sólo para inmortalizar el momento de entrada en la habitación.
-Claro. Vamos a fastidiar al nuevo integrante de Jackass* - Jasper rió y nos condujo a todos al coche patrulla. Claro está, Charlie no sabía que nuestro método de transporte era su coche. Lo utilizábamos porque a mí me encantaba poner la sirena en los momentos de atascos, o coger el altavoz y anunciar el apocalipsis.
Era divertido ver cómo las abuelas soltaban las bolsas de la compra, cogían a su perro y se metían en su casa, cerrando los cinco cerrojos de su puerta.
Llegamos al hospital en menos de quince minutos, y eso que Rose hizo que paráramos en seco al ver una sombra de ojos de oferta en un escaparate. Tiene que tener una buena vista para ver un mini-cartel a noventa metros de distancia. Había aprendido de la mejor maestra, Alice.
Avanzamos por los pasillos con las suelas de nuestros zapatos chirriando, y llegamos a la habitación
1408 justo antes de que la enfermera nos llamara la atención por los ruidos.
-Mamá, no me puedes dejar aquí una noche más...
-Edward Anthony Cullen, deja de quejarte inmediatamente. ¡Esta es la única habitación que tiene vistas al bosque!- Las voces de Esme y Edward sonaban desde afuera.
Jasper se abrió paso entre Rose y yo y abrió la puerta teatralmente.
-¡Oh, mi Edward!.- dijo con voz chillona.- ¡Mi niño bonito, mi bebé! ¡Pobrecito, enredado en vendas! ¿Te duele mucho, Eddie- Poh?- dijo acercándose al borde de la cama, cruzándose de piernas y mirando intensamente a Edward.
-Jasper, yo creí que tenías preferencias por mi hermana, pero ya veo por qué insistías en jugar tanto a la xbox con Edward.- Todos los presentes de la habitación rieron, exceptuando a Alice, quien tenía los mofletes hinchados, un gesto propio de ella cuando estaba molesta.
Yo tampoco me reí mucho, porque la noche del accidente, vomité arcoiris por la boca al decirle a Edward esas cursilerías.
¡No pude hacer nada por evitarlo! ¡Salieron del fondo de mi alma!
Rezo por que nadie me escuchara, ni viera mi ataque de pánico al ver a Edward en el suelo.
-Dejadme irme de esta habitación. Por favor.- Edward tenía las manos juntas en signo de rendición. En cambio, Esme tenía mala cara.
-Edward, ya basta, no te voy a cambiar de habitación por estupideces.
-¿¡Estupideces?! ¡Mamá! ¿No has visto la película "1408"? ¡Ese hombre muere en esa habitación maldita! ¡No tiene salida! ¿Sabes lo que podría pasar esta noche? ¡Tu hijo podría vivir un infierno! ¡Esta noche podrían aparecerme espíritus!.- Aguantando la risa, repliqué yo.
-Esa peli se desarrola en un hotel, panoli.- Delante de Esme y Carlisle, no le podía insultar como lo hacía normalmente.
-La ley se aplica para cualquier establecimiento. Además, ¿no es sospechoso que sea la única habitación que de al bosque?
Rodando los ojos, Esme le cortó.
-Te vas a quedar aquí. Si mañana te encuentro muerto, te pediré disculpas.- Reí abiertamente ante la idea de Esme.
Después de eso, la conversación siguió con normalidad. Edward no participó mucho, estaba ocupado refunfuñando en un rincón y mordiéndose los nudillos, como siempre hacía cada vez que se ponía nervioso.
Al verlo así, me dio pena y me acerqué a él.
-Eh, cara de zombie. ¿Sabes que en este hospital se dice que por las noches vaga una mujer vestida de blanco?.- Una sonrisa diabólica se instaló en mi rostro. - Con su rostro demacrado por el dolor, pálido y sin vida.
Edward estaba más blanco de lo habitual si eso era posible. Era tan mono cuando se asustaba. Me acerqué un poco más para intimidarlo.
-Yo que tú estaría atento por si escuchas pasos en los pasillos.- Terminé alejándome con una risita maligna.
-N-no es en-enserio, ¿v-verdad?- Edward estaba temblando bajo las finas y baratas mantas del hospital.
-Nunca se sabe.
Edward empezó a quejarse como una nena a Esme y tuvimos que irnos cuando la enfermera vino y vio a Edward en ese estado.
Nos echó una bronca mientras sus michelines rebotaban una y otra vez cuando agitaba el brazo para señalarnos. Debería haber estado atenta a sus palabras, pero el movimiento era hipnotizante, y por lo que pude comprobar cuando miré a mi alrededor, los demás tampoco estaban mejor.
En fin, cuando esa gran mujer nos echó de la habitación en la que reposaba mi ángel eterno, nos reunimos todos en la puerta de la cafetería para poder contar chismes cual viejas que se sientan en la puerta de su casa en un día de calor.
Tan entusiasmada estaba escuchando historias, que no sé cómo surgió el tema, pero Jasper y yo estuvimos hablando y riéndonos durante un rato del ridículo miedo de Edward.
-No entiendo cómo puede seguir teniendo miedo de esa película.- rió Jasper.- La vimos cómo cinco años atrás, ¿no es así, Rosalie?- preguntó a su melliza.
-Sí. Recuerdo que era una de las noches en las que se quedaba en casa. Se asustó tanto que luego Bella tuvo que consolarlo con chocolatinas y un "abrazo mágico".- Rosalie y Jasper estallaron en carcajadas mientras los demás no entendían la situación.
-Eran otros tiempos...- terminó Jazz con melancolía.
-Oye, Jazz. ¿Tienes pintura blanca?- pregunté de repente.
-Sí, ¿por?
-¿Y tu tienes el camisón ese antiguo y horrible que te dio la tía Jacqueline en tu cumpleaños, Rose?
-Ajá
-Pues chicos, ya tengo plan para esta noche.- La sonrisa de malvada volvía a mi rostro.
Esta noche, Edward Cullen iba a conocer lo que es el miedo.
…...
Pues ya saben, siento el retraso, apenas tengo internet :S
Os dejo este nuevo capítulo y espero que os guste!
Actualizaré lo antes posible! Agradezco todos vuestro reviews
Besos
-Bohe-
