Cuarto Drabble de la Organización siguiendo una idea de Near, de Amor Yaoi.


Cocina

En el castillo de la Organización XIII ahora cuentan con un grupo de incorpóreos especializados en cocinar, pero no fue fácil adiestrarlos para que hicieran algo así. De hecho, Xemnas no pretendía tener una horda de incorpóreos cocineros, así que al principio los miembros de la Organización comían fuera del castillo, en otros mundos. Pero el presupuesto que tenían no dio para mantener este nivel de vida cuando el número de miembros pasó de seis a doce, pues Roxas todavía no era miembro de la Organización cuando esto sucedió.

Al ser tantas personas a las que pagarles tres restaurantes al día, el fondo dedicado a la alimentación se vio prontamente agotado y Xemnas vio que tenía dos opciones: recurrir al fondo para financiar sus malévolos planes o encontrar un plan B. Evidentemente, se decantó por el plan B.

Harían turnos para cocinar, un día cada miembro de la Organización.

Este plan funcionó once días. Y digo once porque Xemnas, como el gran líder malévolo que es, no iba a ponerse a cocinar.

Xigbar:

¿Por qué se decidió que el número II no volviera a cocinar? A Xigbar le pareció muy divertido sazonar los platos con generosas cantidades de guindillas y/o laxantes, por lo que media Organización se pasó tres días en el váter, otros tantos bebiendo agua como posesos y el pobre Demyx con una combinación de ambos síntomas.

Xaldin:

A Xaldin le fue prohibida la entrada a la cocina después de que la Organización al completo amenazara con desertar después de casi morir ensartados por seis lanzas por hacer el más mínimo comentario crítico sobre sus dotes culinarias.

Vexen:

Los miembros de la Organización se negaron a probar siquiera su comida tras ver una sustancia verde y burbujeante en el horno.

Lexeaus:

Su cocina era aceptable, por lo menos hasta que una olla explotó porque se tomó con demasiada calma lo de apartarla del fuego cuando empezó a hacer ruidos raros.

Zexion:

Después de pelearse durante dos horas con la tostadora, decidió que una actividad tan banal no merecía que le dedicara su valioso tiempo.

Saïx:

Tras amenazar de muerte a Xigbar por bromear sobre sus habilidades culinarias, de algún modo logró que Xemnas lo eximiera de la obligación de cocinar.

Axel:

Los miembros de la Organización comprobaron que, aunque la comida que está un rato al fuego suele estar buena, cuando esta adopta el color del carbón no es muy sana. Y menos cuando el cocinero te quema el pelo si se te ocurre quejarte.

Demyx:

Nadie sabe cómo, la cocina terminó cubierta de macarrones, trozos de tomate y agua hirviendo. El pobre chico pasó una semana en la enfermería.

Luxord:

Cuando Xemnas quedó convertido en carta por fallar el acertijo que la tortilla le puso, decidió retirarlo de la cocina.

Marluxia:

Aunque las flores se consideran una exquisitez en la alta cocina, quedó comprobado que sus espinas no lo son después de que Marluxia "accidentalmente" olvidara quitar el tallo a las rosas.

Larxene:

Decidió seguir el ejemplo de Xaldin para librarse de la cocina, solamente que apuntando a zonas más bajas y apreciadas.

Y así fue como Xemnas comprendió que, aunque hábiles en sus misiones, en la Organización no había miembros dados a la cocina, por eso ni lo intentó con el miembro número XIII y después la número XIV, menos aún conociendo las habilidades de Sora.

Fin


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