Capítulo 4

-Hola, Lanie –saludó contenta la detective -¿Lanie? –llamó a su amiga cuando vio que no contestaba.- ¿Hola?

Castle no podía contener el llanto. Después de tanto tiempo volvía a escuchar su voz. Desde aquella vez que quedaron para firmar el documento, otro error más por su parte, no la había vuelto a ver ni mantenido ningún tipo de contacto. Ese mismo día por la tarde, Kate salió del país rumbo a Irlanda.- Hola, Kate –dijo con un hilo de voz.

Beckett reconoció esa voz al instante al mismo tiempo que su cuerpo empezó a temblar. -¿Qué quieres, Castle? ¿Qué haces con el móvil de Lanie? –preguntó endureciendo el tono.

-Se lo he quitado cuando fui a verla para preguntarle por ti- musitó

La detective se había dado cuenta de que el escritor estaba llorando pero no se iba a conmover, ella había llorado mucho por su culpa. Y si lo hacía, no iba a dejarlo notar. -¿Sabes que te va a matar cuando te encuentre, no?

-Sí, pero no me importa. Yo ya estoy muerto, Kate. No puedo vivir sin ti y los niños. Siento no haberme dado cuenta de la verdad antes. Lo siento, Kate, siento no haber creído en ti y haber confiado en Gina. Sé que no tengo perdón pero necesitaba pedírtelo.

Antes de que pudiese seguir Beckett lo interrumpió. -¿Qué lo sientes, Castle? –dijo elevando la voz.- Me trataste como una puta y una estafadora. Después de todo estos años yo pensaba que me conocías, que confiabas en mí y a la primera de cambio te crees lo que te diga una recién llegada. Me dejaste tirada. ¿Qué lo sientes? Con eso no basta, Castle.

Se hizo un silencio. Durante unos minutos, o segundos demasiado largos, ninguno de los dos dijo nada. Sólo se escucha el llanto de Castle.

-Kate, yo…- suspiró- yo sé que no basta y sé que no hay nada que pueda hacer para reparar todo lo que he hecho pero…
-Pero nada, Castle – intervino

Castle tomó aire. Kate tenía todo su derecho a estar así. Por lo menos no le había colgado nada más oír su voz. -Sé que no tengo ningún derecho sobre nuestros hijos.

-MIS hijos, Castle, MIS hijos.- corrigió interrumpiéndolo.

Suspiró. Muy a su pesar Beckett tenía razón, desde que firmó aquel documento dejó de ser su padre legalmente.-Sé que no tengo ningún tipo derecho pero me gustaría saber sus nombres, al menos. Lo único que sé, por las fotos de Lanie, es que son niño y niña. Y aunque me gustaría, desearía tener una relación con ellos sé que no puedo.
-Castle…

-Sólo sus nombres, por favor.

-Maddie y Alexander.

-Muchas gracias, Kate –¡Alexander!, su hijo se llama Alexander como él. No pudo evitar sonreír.

-¿Por qué cambiaste de opinión? –espetó curiosa.

-Descubrí el engaño de Gina. Ahora sé que ella nos separó y todo lo que me hizo creer sobre ti era lo que ella estaba haciendo. De verdad, Kate no sabes cuánto me arrepiento de todo. No me perdono haberme dejado engañar por Gina y haber desconfiado de ti, haber desconfiado de mi único amor, el amor de mi vida.

-No me vas a conmover con tus palabras. Ahora soy yo la que no se fía de ti. No me puedo confiar en tus palabras cuando tus actos me han demostrado todo lo contrario. Hasta hace nada se te veía muy feliz con Gina esperando la llegada de vuestro hijo que ya nació, ¿no?

-Sí, ya nació pero Rick no es mi verdadero hijo. Gina estuvo manteniendo relaciones con un ex para que la dejase embarazada y así decir que yo soy el padre y poder estar conmigo. Su verdadero padre apareció el mismo día de su nacimiento -resumió.

-Lo siento, Castle. Debe de ser duro estar esperando la llegada de un hijo que luego resulta que no es –dijo totalmente sincera.

-Mucho. Y más enterarme la verdad, esa verdad que siempre tuve delante de mí y que no quise ver y que ahora hace que yo esté separado de mis verdaderos hijos y de… y de ti. Yo sé que es por mi culpa, que yo mismo os rechacé pero...

-Castle…

-Lo entiendo.

Uno de los bebés comenzó a llorar. Era la hora de la toma del biberón y lo reclamaba. Castle lo escuchó a través del teléfono.

-¿Qué le pasa, Kate? ¿Quién llora?

-Maddi. Quiere comer. Tengo que colgar. Adiós. –antes de que le diese tiempo a contestar Beckett había colgado. La detective agradeció que su hija comenzase a llorar, así había tenido la excusa para poder colgarle. Beckett cogió a Maddie y se dirigió con ella en brazos a la cocina para preparar la leche. Después volvió a la habitación donde permanecía aún dormido Alex. Mientras alimentaba a la bebé, Kate repasaba la conversación mantenida con Castle unos minutos antes. Sabía que tenía que ser dura con él, que no tenía que echarse atrás. Se lo merecía. No podía negar que escuchar llorar a Castle mientras hablaban la había conmovido pero él no se merece nada por parte de ella.

Rick, volvió a la morgue. Prefirió no entrar. Si quería permanecer vivo no debía hacerlo. Le dejó al chico de la entrada, que ya lo conocía de cuando trabajaba en la comisaria, el móvil de Lanie con algo de dinero y un papel. Sabía que era de fiar y que todo le llegaría a su destinataria. Y así fue.

-Doctora Parish acaba de pedirme el señor Castle que le entregue esto –el muchacho tendió la mano con la todo.

-Lanie, mejor.- cogió lo que le entregaba. El chico después de dárselo se fue.- ¿Dinero?- Abrió el papel.

"Siento haberte cogido "prestado" el móvil pero era la única manera de saber algo. Si no te lo doy personalmente es porque temo por mi vida, ya sabes. El dinero es por la llamada que realicé. Gracias"

-Claro que tu vida corre peligro chico escritor, eso dalo por hecho.

Castle llegó a su loft. Por primera vez sabía algo y había podido hablar con Kate. Su hijo se llamaba como él, Beckett había elegido ese nombre a pesar de todo.A lo mejor no estaba todo perdido.

Los días fueron pasando, y aunque Castle había guardado el número de la madre de sus hijos no quería llamar, no quería ser pesado, eso podía empeorar las cosas. Aunque se moría de ganas por volver hacerlo.

La noticia de que el pequeño Rick no era su hijo se hizo pública haciéndose eco toda la prensa. Por lo visto alguien cercano a Gina la había traicionado por dinero. Se lo merecía. La gran mayoría de los periodistas de la ciudad iban detrás de él querían una exclusiva y él se las iba a dar pero no como ellos pensaban. Castle estaba contento por fin las cosas estaban volviendo a su lugar, aunque a él le faltaba lo más importante: poder tener cerca a sus hijos y a Kate.
El escritor no iba a vender su exclusiva a ningún programa ni cobrar por su declaración. Aprovecharía Twitter.

"Mañana 11 de noviembre haré TwitCam para aclarar lo que está pasando. No para contestar preguntas"
"Hora de la TC 4pm"

Dicho y hecho. Rick Castle a las 4 pm del día establecido estaba delante de su ordenador.

"Buenas tardes, en primer lugar he recibido varios Tweets preguntándome el por qué no iba a contestar preguntas, respondiendo a eso, decir que esta TwitCam no es para promocionar nada. Es algo totalmente diferente. Es algo que debo hacer por los últimos acontecimientos ocurridos en mi vida. Pronto haré otra donde podréis preguntarme todo lo que queráis y yo os responderé gustoso.

Empiezo entonces con los motivos de esta TwitCam sin rodeos y sin rellenos.

Todo sabéis ya que Rick no es mi verdadero hijo. De esto sólo puedo deciros lo que ya sabéis. Gina tuvo relaciones con otro hombre para quedarse embarazada y utilizar al bebé para atraparme. ¿Cómo me sentí yo? Imaginaos estar casi nueve meses esperando a que nazca un bebé que crees tu hijo y que al poco tiempo de nacer, ese mismo día, te enteres de lo contrario. Sin duda ese día y el día que me lo confirmaron fueron de los peores días de mi vida. Sinceramente estaba destrozado.

También decir que yo no me voy a olvidar de Rick, no seré su verdadero padre pero yo a ese bebé lo quiero como si fuese mío y seguiré manteniendo contacto con él mientras me dejen. No seré el papá pero seré el "tito Rick"- el escritor forzó una sonrisa-. Por lo pronto el verdadero padre me deja ir a visitarlo y así lo haré. Visitaré a Rick cada vez que pueda y se encuentre con él.

Respecto al engaño de Gina aún no sé cómo me pude dejar engañar de esa manera. En principio había pensado mantenerme al margen de todo esto y no comentar nada sobre ella pero teniendo en cuenta todo lo que estoy sufriendo por su culpa y lo más importante todo el daño que le ha causado a Kate no puedo hacerlo. Ella no tuvo piedad con ella en su día. Publicó por todos lados y arremetió contra ella con todo lo que pudo. Lo peor de todo esto es que Kate era inocente. Todo lo que se habló de ella y todo lo que Gina sacó fueron mentiras para separarme de ella y entrar en mi vida. Y yo fui un estúpido al confiar en ella y no en Kate.

Todo lo que Gina decía de Kate, que buscaba mi dinero, que su embarazo era mentira, que era de otro hombre cuando ésta lo confirmó, etcétera. TODO es lo que ha hecho ella. Ella era la que buscaba mi dinero, la que se embarazó de otro tipo y la que se metió en mi vida a pesar de todo y de todos. Incluso destruyendo la vida de otra persona, destruyéndole la vida a Kate Beckett.

Muchos de vosotros pensabais que Gina era el amor de mi vida y tal. Y eso no es así Gina nunca ha sido el amor de mi vida. Y aunque sea de muy poco hombre decirlo yo siempre he amado a Kate hasta cuando me dejé engatusar de esa manera. Para mí sólo ha existido ella. No voy a negar que haya querido a Gina pero nunca ha llegado a ser amor y ahora no siento absolutamente nada por ella. Bueno, sí. Desprecio.

Tampoco voy a negar que intenté olvidar a Kate y enamorarme de Gina pero fue un intento fallido. Kate es inolvidable. Es la mujer más inteligente, más generosa, más maravillosa que pueda haber este mundo. Y la he perdido por confiar en quién no debía.

Los hijos de Kate SÍ son verdaderamente mis hijos pero también los he perdido. Yo mismo lo rechacé. Ahora no puedo hacer nada más que pedirles perdón a los tres. Y confiar en que algún día esto se arregle un poco y pueda disfrutar de mis hijos de vez en cuando. Sé que más de eso no voy a poder a llegar a tener –en la cara del escritor podía verse reflejada la tristeza que estaba sintiendo-. También tengo que confesar que si por mí fuese pasaría el resto de mi vida con ellos como una familia. Pero sé que no me lo merezco y no puedo pedirlo.

Quiero volver a pedirles perdón otra vez. Y también quiero pedirles a aquellas personas que siguen arremetiendo contra Kate que lo dejen estar ya, que si aquí hay una víctima es ella. Ella siempre dijo la verdad. Es inocente de todo y no se merece escuchar todo lo que decís/inventáis de ella. Dejadla vivir en paz.

Muchísimas gracias a todos lo que me habéis visto. Pronto haré esa otra TwitCam. Saludos. –Volvió a fingir otra sonrisa y apagó la cam."

Después de la TC el escritor se dirigió a su cocina necesitaba beber algo de alcohol. Era algo que tenía que hacer, lo sabía. Como también sabía que no servía para acercase a Kate.

La detective había seguido la TwitCam desde su casa. Lo vio afectado. Triste y como le había dicho Lanie cuando la llamó para disculpase con ella por lo ocurrido con su móvil, Había perdido bastante peso. Se veía desmejorado. Kate no pudo evitar sentir pena. Él se lo había buscado pero ella era la causa de tanto sufrimiento. Tal vez debería volver a pensar y cambiar algunas decisiones. Sus hijos también necesitaban un padre.

Gina que también había seguido la TwitCam sentía que iba a explotar de rabia. Richard Castle la había dejado retratada públicamente. Ahora sí que había perdido todas las oportunidades con él, o quizás no. A lo mejor le quedaba algo para mantenerlo a su lado. Todo el mundo conocía a la verdadera Gina, había pasado de ser la buena protagonista de la historia a ser la mala, malísima. Y eso no le gustaba NADA. El pequeño Rick ya no le servía de nada. Ella sólo quería ese niño para atrapar al escritor. Su plan había fallado. Ya estaba cansada de tantos llantos y de estar pagando a una niñera. Ella no tenía paciencia con el bebé. Así que le ordenó a ésta que prepara todas las cosas del niño. Todo lo necesario. Cuando lo tuvo todo listo le dio la dirección de Daren y le dijo que se lo entregase. Ya no lo quería y sin pestañear vio cómo su propio hijo recién nacido salía de su casa para nunca más volver. Por fin volvía la tranquilidad a ese departamento.

Rick estaba sentado en uno de los bancos del Central Park. Justo en frente de él unos niños juegan en un parque. El escritor no paraba de mirarlos jugar hasta que siente que alguien se acerca a él. Alza la vista y la ve. No se lo podía creer. A pocos metros de él esta Kate caminando con sus hijos, la cual está tan distraída hablando con ellos y riéndose de algo que los pequeños le están contando que no se ha percatado de que él está allí.

Castle había esperado tanto ese momento que ahora no sabe qué hacer. Sus ojos comienzan a volverse cristalinos y varias lágrimas comienzan a recorrer su rostro.

No se podía creer que a pocos metros de él estaban las personas que más quería del mundo. Al ser verano la pequeña Maddie llevaba un vestido azul claro y blanco que resaltaban sus grandes ojos azules. Los mellizos tenían sus mismos ojos y sus mismo color de pelo. Mientras que la nariz y la boca eran igual que la de su madre. Alex llevaba una camisa del mismo azul que el vestido de su hermana y blanca y unos pantalones cortos del mismo tono azul. Sin duda eran los niños más bonitos que había visto.

-Mami, ¿por qué llora ese señor? – le preguntó la pequeña Maddie.

Kate miró hacia el lugar que le señalaba su hija y lo vio. Se quedó paralizada. Había vuelto tres meses antes y justo en ese momento que no se lo esperaba se lo encuentra.

-Mami- repitió la niña para llamar la atención de su madre.

Kate se agachó para estar a la altura de sus hijos y después habló –¿Por qué no se lo preguntas? – Kate entrelazó la manita de sus hijos, estos ahora tenían tres añitos, y le hizo un gesto para que se acercasen al señor que lloraba.

Richard al ver como sus hijos se acercaban a él hizo igual que Kate y se arrodilló. La niña acompañada de su hermano cuando llegó hasta él volvió la cabeza hacia su madre para pedir su consentimiento. Kate asintió.

-¿Por qué llora? ¿Se ha perdido? Una vez Alex se perdió en el parque y se puso a llorar –Alex asintió -menos mal que mi mami y yo lo encontramos rápido.

-Pase mucho miedo porque no encontraba a mi mami –dijo el pequeño.

Rick, no pudo evitar sonreír. ¡Bendita inocencia!

-No me he perdido –sonrió- lloro porque me ha pasado algo muy bueno. No lloro porque estoy triste sino porque estoy feliz.

Los niños se miraron extrañados. No sabían ellos que se podía llorar por estar feliz.

La niña puso ambas manos en la cara de Castle –No llore, señor.
-Mi mami me dice cuando lloro que no llore porque estoy más feo. Dice que sin llorar soy mucho más guapo, el niño más guapo que ha visto –Los dos adultos no pudieron evitar reír al escuchar la frase del pequeño.

-Vale, entonces le haré caso a tu mami y no lloraré.

Los dos pequeños se miraron y sonrieron.

-Yo me llamo Alex y ella Maddie, ¿y tú?

-Yo me llamo Rick –el pequeño le tendió la mano. Castle no pudo volver a sonreír y le tendió su mano. La niña en cambio le dio un beso en la mejilla. Y el escritor pensó que moriría allí mismo. Su hija le había dado un beso por primera vez.

Castle miró a Kate y ésta asintió. Rick se acercó a su hija y le devolvió el beso.

-¿Puedo pediros algo? –preguntó el escritor.

-Los niños se miraron.

-¿Os puedo abrazar? –los pequeños después de mirar a su madre hicieron un gesto de aprobación y Castle los abrazó sin apretarlos demasiado. Las lágrimas volvieron a aparecer en el rostro del escritor. Antes de separarse le dio un beso a cada uno.

La pequeña al ver que Rick volvía a llorar, frunció el ceño, hizo el mismo gesto que Kate, y le limpió las lágrimas – No llores, señor Rick.-El escritor dejó que su hija le limpiase las lágrimas y sonrió.

-Prometo no llorar más –Los niños le devolvieron la sonrisa.

Richard no podía dejar de mirar a sus hijos. Estuvo hablando un poco más con ellos. Los niños le contaron que después del verano empezarían el colegio y que tenían muchas ganas. Poco después los peques se fueron a jugar al parque. Al fin de cuentas a eso habían ido. Kate se quedó sola con Richard.

-Gracias –dijo el escritor.

Kate le respondió con una leve sonrisa y se sentaron en el banco donde antes había estado solo el escritor.

-¿Qué haces aquí? –preguntó extrañada Kate.

-Todas las tardes vengo a este parque o a otro y me siento en un banco mientras miro como juegan los niños. Me imagino que alguno de ellos son Maddie y Alex. A veces juego con ellos con el permiso de sus padres.

Kate no se esperaba para nada esa confesión. Richard llevaba la separación con sus hijos peor de lo que pensaba. –Lo siento –atinó a decir Beckett, el escritor la miró extrañado.- siento haberte mantenido separado durante tanto tiempo de ellos.

Kate –la interrumpió- no digas que lo siente si aquí hay algún culpable soy yo. Tú no tienes la culpa de nada. Es más quiero agradecerte que hayas permitido el acercamiento de hace un momento. Gracias de verdad, no sabes todo lo que ha significado para mí y lo feliz que soy en estos momentos.

La detective sonrió. –No me las des Castle, ellos también son tus hijos y te necesitan.

-¿Me estás diciendo que voy a poder estar con ellos? –preguntó sorprendido pero muy feliz

-Sí –Sonrió

-Gracias, gracias Kate –Castle sin darse cuenta le había cogido la mano.

Alex acompañado de su hermana llegaron al banco corriendo.

-Mami, ¿juegas con nosotros? Maddie y yo queremos jugar contigo al pilla-pilla. –Alex puso la típica cara Castle cuando quieren conseguir algo. Rick sonrió al ver ese gesto tan suyo en su hijo.

Kate miró a sus hijos, ella siempre jugaba un rato con ellos y con los niños que se les unía. Con esa cara que le había puesto no se podía negar –Está bien, vamos. ¿Juegas Castle? ¿o ya has madurado?

-¿Madurar yo? Soy Richard Castle.

-Richard, Richard despierta te quedaste dormido en el sillón.

Rick abrió los ojos -¿Era sólo un sueño? –Preguntó decepcionado.- Demasiado bonito para ser verdad pensó.

Martha lo miró extrañada. –Otra vez te quedaste dormido bebiendo. Richard, tienes que dejar deber desde que te enteraste de la verdad…

-Madre, déjalo. Voy a ducharme. Necesito refrescarme –Rick se levantó y si dirigió a la ducha.

Martha se quedó recogiendo los vasos y las botellas de alcohol.

El escritor salió del baño con muchas ganas de volver a llamar a Kate. Después de ese sueño los echaba más de menos si es que ya los podía echar más de menos.

Cogió su Iphone y marcó.

Gracias por leer y comentar