Capitulo 4

Tan solo un amanecer más.

Señor Umino lo mas probable es que la cirugía sea el próximo miércoles. Tengo entendido que el quirófano estará disponible para las seis de la tarde. Cabe mencionar que los riesgos de la cirugía ya le fueron explicados. Debido a su presión alta y a la diabetes preexistente será bastante riesgoso. Las posibilidades de éxito serian más altas pero con las comorbilidades existentes me temo que no podemos ser más positivos. De nuevo aprovecho para recordarle que si el resultado de la cirugía es el que esperamos esta fase del tratamiento será considerada un éxito. Si así sucede podre dejar su caso en manos del departamento de cirugía y trasplantes. Una vez en esa fase el único obstáculo será que su cuerpo acepte el trasplante. En unos momentos vendrá una enfermera para llevarlo a tomar otras muestras que me son requeridas.

Despreocúpese doctor Uchiha. Entiendo bien la posición en la que me encuentro. Y agradezco su honestidad. Me he mentalizado y preparado para lo que sea que deba venir. Incluso si es mi muerte. Me atrevo a decir que mi familia lo acepto incluso antes que yo. Así que lo que deba venir lo recibiré con manos y brazos abiertos.

Señor Umino por mi parte es… -un objeto en la cómoda del paciente llamo su atención. Era un libro. –Veo que ha estado leyendo…alguna vez lo vi en la biblioteca cuando era un estudiante universitario. Siempre lo he tenido en la mente, pero son de esas cosas que por vivir a prisas… siempre las olvido.

La muerte de Iván Illich… sin duda creo que es la única novela de Tolstoi que aprecio. Quizás lo sea aun más porque mi situación es la misma. Es casi como si Tolstoi hubiese visto mi vida a través de un túnel de tiempo y haya decidido plasmarla con letras.

Me temo que por más que quisiera entender, al no haber leído la novela… me es un tanto imposible señor Umino. Pero prometo leerla ya que me gustaría debatirla con usted.

Haría mejor en no leerla doctor. No quisiera que se contagiara de tanto fatalismo y menos siendo doctor. Aunque quizás debería llamarlo realismo… no fatalismo. Ya que en verdad se apega a la realidad.

Aun así deseo leerla… como le he dicho siempre he tenido la intención. Gusto de las obras de Tolstoi… en realidad la literatura rusa en general es mi favorita.

¿Qué obras ha leído doctor?

De Tolstoi "Guerra y paz" y "Anna Karenina"… Aunque si debo nombrar mis favoritas esas serian Doctor Zhivago de Boris Pasternak y Crimen y castigo de Pushkin. ¿Ha leído alguna de ellas?

Todas… excepto Guerra y paz. Si he de confesar por un tiempo sentí un fuerte desdén por Tolstoi y no quise leer más de sus obras cuando leí Anna Karenina. Sin embargo, después de leer la muerte de Iván Illich me siento más empático. Quizás le de otra oportunidad.

¿Por qué Anna Karenina le causo tal impresión?

Me pareció que trato a esa mujer de una manera muy severa. ¿Por infidelidad? Bueno supongo que moralmente en aquella época… tal sufrimiento era lo más común para todas las mujeres. Aun así no creo que esa mujer mereciera todo lo que Tolstoi le deparo…en el sentido literario. Tampoco me gusto esa yuxtaposición y el contraste con los personajes que como Tolstoi describió, eran de calidad moral intachable. Eran respetables, pero aun así el castigo que pago Anna Karenina fue demasiado cruel. Además prefiero las mujeres fuertes como la protagonista de la víbora… escrita por el otro Tolstoi.

Nunca había escuchado sobre ella. También lo buscare… y volviendo a Anna Karenina tampoco había pensado mucho en ello. Pero ahora que lo menciona quizás tales castigos fueron en verdad severos.

A mi parecer fue mas tormento que castigo…

Señor Umino…hagamos un trato… yo le prestare guerra y paz y usted me prestara la muerte de Iván Illich –se había arrepentido un poco ante tal propuesta. Pues guerra y paz era una novela bastante larga. Y quizás su paciente nunca terminaría de leerla. Pero tan solo era un posibilidad… quizás si todo salía bien podría leerla por completo –

Bien doctor me parece una buena idea. Trato hecho.

Lo tengo en mi consultorio. Prometo hacérselo llegar mas tarde. Por el momento me temo que debo retirarme –tras cerrar la puerta comenzó a caminar con una sonrisa. Tenía tiempo sin tener una plática significativa con alguno de sus pacientes.

Al pasar por la estación de las enfermeras, una de ellas le hizo señas con la mano para que se acercara. – ¿Qué sucede Miko-san?

Una paciente lleva rato esperándolo en su consultorio.

¿Paciente? ¿Cuál es su nombre?

Haruno Sakura –la expresión del pelinegro cambio de inmediato. –tengo entendido que su cita era hasta el día de mañana. Si quiere puedo decirle que está ocupado y que la atenderá hasta mañana.

No… está bien. Puedo atenderla. –contesto inseguro. Aun con esa inseguridad se dirigió a su consultorio sin pensarlo. No sabía que decirle… ¿mencionaría algo sobre la otra noche? Y si lo hacía ¿Qué le diría? ¿Cómo se suponía que debía responderle? Nunca espero que al abrir la puerta la doctora Shizune estaría haciéndole compañía. –

Buenas tardes doctor Uchiha.

Buenas tardes Shizune-san… Haruno-san. –la chica se limito a asentir con la cabeza. – ¿A qué se debe la visita? ¿Sucedió algo? ¿Se detecto algún efecto secundario de aspecto ginecológico a causa del tratamiento?

No doctor la paciente esta perfecta. Es solo que estuvimos charlando. Y la señorita Haruno me comento que desde hace tiempo había expresado su deseo de ser transferida por completo al departamento de ginecología. Me dijo que ya lo había platicado con usted. Así que solo vine a entregarle las formas para que nos de la aprobación y el expediente original sea transferido a mi departamento. ¿Hay algún problema doctor Uchiha? –pregunto la doctora, pues el rostro de Sasuke se veía un tanto confundido –

No… yo… es verdad la paciente ya me había expresado su deseo de transferirse. No tengo ningún inconveniente así que le pediré a Naoko que prepare el papeleo y lo transfiera en cuanto antes…

Muchísimas gracias… eso era todo por mi parte. Los dejo solos para que terminen de discutir cualquier asunto que esté pendiente. O cualquier duda que tenga señorita Haruno. La veo en mi consultorio en unos minutos. –al salir la doctora Shizune, Sasuke permaneció en silencio. Miraba a su paciente, pues parecía que esta hablaría. –

Sé que quizás fue inesperado, pero ya antes lo habíamos tratado doctor. No estaba muy segura de hacerlo, pero después de lo que paso la otra noche… supongo que sería incomodo tanto para usted como para mí. Así que transferirme al departamento de ginecología es lo mas lógico. Gracias por haber llevado mi tratamiento y por sus cuidados. Por hacerme ver lo importante que es mi salud. Prometo seguir mi tratamiento como usted lo indico. Como agradecimiento le he traído un presente. Espero que sean de su agrado… -la joven se acerco a dejarle unos libros sobre su escritorio. –se que parezco una acosadora fanática, pero supuse que podrían gustarle. –aseguro señalando el estante junto a su escritorio. –Había notado su colección de novelas rusas durante las consultas… espero no haberme equivocado. Creo que estas no las tiene…sinceramente espero que sean de su agrado. De nuevo muchas gracias –la chica hizo una reverencia y salió antes de que él pudiera decirle algo.

Quizás era lo mejor. Una buena decisión, pues sin duda las cosas hubieran sido incomodas entre ambos. Desde un principio había sido un tanto difícil, pero al menos ella no cruzaba la línea. En cambio… la otra noche… esa fina línea entre doctor y paciente había sido cruzada de manera inesperada. Ella había caminado desde el otro lado. De nuevo al igual que en aquella extraña confesión, debía estar agradecido. Pues ella sola había tomado la decisión de no hacer que ese asunto se complicara. Se puso de pie para seguir con sus rondas, pero sus ojos se posaron en los libros que ella le había obsequiado como despedida. Con tan solo un par de veces en su consultorio se había dado cuenta de sus preferencias literarias. Al leer los títulos se percato que uno de ellos era una antología con el trabajo de varios escritores. Había leído una que otra y el otro libro era Eugenio Onegin. Un libro que a pesar de conocer nunca tuvo muchas ganas de leer. Sabia un poco de la historia… quizás esa era la razón. Dejándose caer sobre su silla, una interrogante apareció de pronto en su mente. ¿Y, si ella no se hubiera transferido al departamento de ginecología? ¿Qué es lo que hubiera hecho?

No lo sabía. Ni respuesta alguna le venía a la mente. Y eso era lo mas extraño. Que no tenía ni la más mínima idea de cómo actuaria a lo que fuese que pasara. O mejor dicho hubiese. Ya no era una posibilidad. Y si, era un alivio ya que de pronto le causaba temor esa incertidumbre que comenzaba a formarse. La incertidumbre de por primera vez no tener la respuesta para algo.

Señor Umino ¿Qué le ha parecido lo que ha leído hasta el momento?

Debo decir doctor que hasta ahora me ha parecido que es una buena novela. Quisiera poder terminarla antes de mi cirugía. Si pudiese decirle a las enfermeras que me dejaran leer un poco mas durante la noche se lo agradecería.

Solo procure no dormirse muy tarde. Les pediré que le consigan una lámpara que pueda darle más luz. Así su vista no se cansara. Bueno viendo sus exámenes veo que su presión y sus niveles de azúcar han estado normales. Eso es una buena señal. Haremos todo lo posible por mantenerlas así antes de la cirugía que como ya sabe será en un par de días.

Si, lo sé doctor…. Disculpe que me entrometa, pero me gustaría felicitarlo.

¿Cuál es la razón señor Umino?

Escuche que se ha comprometido. Quiero pensar que la mujer será muy afortunada… ¿Tiene mucho de conocerla?

La verdad es que no mucho… la conocí por medio de mi madre. Ella concreto la entrevista matrimonial.

¿Es un matrimonio arreglado?

No, tan solo uno que me es conveniente. No por razones monetarias sino porque no tendré que buscarme una esposa en el futuro. A decir verdad señor Umino el matrimonio nunca ha sido una de mis prioridades. Pero desde un principio he sabido que es algo que haría eventualmente. Así que si puedo dar por terminado ese asunto en estos momentos me hará más fácil la vida.

Ummm estaba a punto de decirle que casarse de esa forma era de lo más normal. Y aun lo sigue siendo en nuestra sociedad. Por algún tiempo aprobé de ello. Quizás por que pertenezco a la generación vieja y anticuada del país. Pero conforme paso el tiempo comencé a rechazar esa costumbre. No dudo y para muchas personas funcione, pero a mi parecer es como si estuviese nadando hacia aguas turbias. Sin embargo, tampoco puedo decirle que está mal si lo hace. Después de todo yo me case amando a mi esposa… y en estos momentos esa esposa a la que he amado durante toda mi vida… cada día que pasa me visita con menos frecuencia. Así que no soy nadie para decirle que no se case. Puede ser que en verdad esa mujer se convierta en el gran amor de su vida en algún punto de su matrimonio. Si esto sucede le aseguro que estaré tranquilo y alegre de que así haya sido. Aun así lo mas seguro seria si esto se tratase de una apuesta… que usted ya se casara enamorado. O al menos sintiendo algo por la mujer a la que unirá su vida. De nuevo puede ignorar las palabras de este viejo… gracias doctor Uchiha. Prometo avanzar con mi lectura el día de hoy para que podamos debatir.

Después vendré por la novela que usted me prestara.

Me parece bien. Gracias doctor. –caminando hacia el departamento de pediatría se topo con el doctor Aburame –

Uchiha-san justo iba a buscarlo. Hace unos momentos llamo la doctora Tsunade. Tenía unas preguntas sobre la paciente Haruno. También deseaba informarnos… o más bien pedirnos que atendamos la asamblea sobre cáncer que será en el centro de convenciones de Tokio. Es dentro de cinco días…

Ya veo… supongo entonces que debo prepararme. –a su mente vino el señor Umino, pues justo ese día era su cirugía. –estaré bastante agotado. Tendré una cirugía ese día. Aun así hare el esfuerzo de ir un par de horas. Menos mal que al siguiente día descanso.

Al entrar a la habitación no pudo evitar suspirar. Junto a la mesita estaba el libro que el señor Umino le prestaría a cambio de guerra y paz. La muerte de Iván Illich. Tomándolo en sus manos se dijo a si mismo que nadie le reclamaría por llevarse la novela. El señor Umino de todas formas había dicho que se lo prestaría. Enfocándose en la camilla vacía no pudo evitar sonreír melancólicamente. Al menos había podido discutir un poco sobre la temática de Guerra y paz unas horas antes de la cirugía. Desde un principio él se lo había dicho. Que quizás los resultados no fueran positivos… aun así le causaba cierto desasosiego que estos se hubieran cumplido. El señor Umino había fallecido poco antes de que la cirugía fuese dada por terminada. Su presión se había descontrolado por causa del anestésico justo cuando no faltaba mucho por terminar con la cirugía. Después de eso problemas con el oxigeno vinieron causándole un paro respiratorio. No pudo recuperarse. Si algo le restaba pesar a la situación era el hecho de que al dar la noticia a la que era su esposa, esta había llorado sin consuelo alguno. Esperaba que si había otra vida, el señor Umino pudiera estar viendo que su esposa claramente estaba sufriendo. Que su muerte no había sido recibida con la indiferencia que él había anticipado.

Tenía mucho tiempo sin sentirse así. Que la muerte de un paciente le afectara tanto. Con pesadez salió de la habitación. Recogió sus cosas y se dispuso a marcharse a su departamento. No tenía ganas de ir a la asamblea, pero no había mas remedio. La vida seguía. Menos mal que el centro de convenciones estaba tan solo a veinticinco minutos de su departamento.

Anudándose la corbata frente al espejo seguía pensando en su paciente y en lo que este le había dicho. Que aunque el matrimonio fuera algo natural dentro de la sociedad… que aunque solo fuese un contrato social por el que muchos caminaban para apegarse a las reglas de la vida…no significaba que no pudiera revelarse ante ese camino. Que no era necesario imitar a la sociedad. Casarse solo porque era el paso más natural de la vida… la reproducción. Que no tenía que hacer nada de ello. También le había asegurado que había casos extraños… en donde ese contrato social… no era un contrato sino amor. Y que si al final existía el amor un matrimonio era innecesario… o incluso mejor visto que un matrimonio social. A pesar de que no simpatizaba con esa forma de pensar no le desagradaba del todo. Para él el matrimonio seguía siendo algo de segundo plano. Nada indispensable. Incluso el amor… pero quizás después de todo no sería dañino experimentarlo o al menos entender el concepto que el señor Umino tenia del amor.

Buenas noches ¿viene a la asamblea, o a la cena de la Fundación suna?

Vengo a la asamblea de médicos.

Su nombre por favor para buscarlo en la lista.

Uchiha Sasuke…

Bien… la asamblea es en el auditorio número dos. Se encuentra pasando el salón de gala.

Muchas gracias. –la pesadez que lo había invadido seguía sin dejarlo. Le parecía curioso como la vida podía seguir como si nada después de que otra vida se perdía. El mundo de un medico era una constante y repetitiva existencia donde vidas iban y venían. Iba tan pensativo que por varios segundos cierta presencia le paso desapercibida. No fue hasta que escucho su voz que reacciono. Era Sakura y reía alegremente mientras conversaba con dos chicos. Uno de ellos era el rubio que la había visitado para llevarle libros. El otro le era desconocido. Estaba en el salón de gala donde se ofrecía el evento de esa fundación que le habían mencionado cuando llego. Estaba debatiéndose en si debía quedarse a mirar o continuar su camino hacia el auditorio. La chica llevaba un vestido verde bastante elegante. Hacía que sus cabellos y ojos resaltaran de manera peculiar. La vio quedarse sola unos cuantos segundos para después recibir la compañía de un joven de cabello negro. Este le ofreció una copa de champaña y se quedo a conversar con ella. Afortunadamente para él su paciente… o mejor dicho la que fue su paciente jamás noto su presencia que la observaba desde la entrada al salón. Fiablemente decidiendo irse, siguió su camino hasta el auditorio. Caminando hasta la parte media del lugar se sentó en una de las butacas. No faltaba mucho para que la asamblea comenzara.

Después de un par de horas se le dio un descanso a la audiencia. Tiempo que aprovecho para visitar el sanitario. Parado frente a uno de los urinales escucho una conversación que realmente hubiera querido ignorar, mas había sido imposible.

¿Es cierto lo que escuche Terada?

¿Qué cosa Ryuiichi?

¿Que esta noche dormirás con Sakura Haruno?

Ahhh eso –el tono de voz del chico cambio drásticamente, sonando bastante arrogante. –Si así es. Tan pronto termine esta cena la llevare a un motel. Toda la noche me ha estado enviando señales de que quiere dormir conmigo. Si realmente lo quiere claro que no puedo negarme.

Me parece curioso… ya que en la escuela siempre te ha ignorado.

Aun así… créeme… esta noche dormiremos juntos. Dentro de una hora y media la tendré desnuda bajo mi cuerpo –aseguro el chico tras secarse las manos. Los dos jóvenes se fueron. Sasuke camino hacia el lavabo. Mirando su reflejo en el espejo suspiro. ¿Por qué tenía que enterarse de tal situación? Era algo que definitivamente no le incumbía. La chica del club le había dicho que Sakura quería dormir con alguien y eso era precisamente lo que estaba haciendo. Que mas daba… podría obtener lo que él no quiso darle. Se olvido del asunto tan solo unos minutos, pues tan pronto se hubo sentado de nuevo, comenzó a sentir una inquietud que no sabía cómo explicarse. Parte de él quería mantenerse alejado de la situación. Por otro lado también sentía algo de responsabilidad, pues de momento Tsunade sensei le venía a la mente. Aun se sentía responsable ya que Tsunade lo había dejado a cargo. Además aunado a la responsabilidad comenzaba a sentir algo de molestia. Que Sakura fuese a dormir con cualquiera con tal de perder su virginidad antes del matrimonio… simplemente se estaba volviendo inquietante. Y mas que él se tomara la molestia de estar pensando en todo eso. Era tan irritante… pero era la verdad. No entendía que es lo que sentía pero definitivamente no era una sensación agradable al imaginarse a Sakura durmiendo con ese joven pedante. Parecía que si le importaba después de todo. O al menos ya podía aceptarlo. A partir de ese momento le fue un tanto imposible poder concentrarse y poner atención a los temas expuestos. Dándose cuenta que era inútil permanecer en tal lugar si no podía enfocarse, decidió salir. Debía encontrarla antes de que se fuera con ese tipo tan engreído.

Percatándose de que el salón donde la cena se había llevado a cabo estaba medio vacío, escaneo con su mirada rápidamente. No, Sakura no estaba allí. Tampoco el chico que había escuchado en el baño. Solo estaban sus amigos y el chico rubio que había visitado a Sakura. Eso solo significaba que se habían marchado. Caminando a paso acelerado llego hasta la entrada principal del centro de convenciones. Carros iban y venían. Recogían a quienes abandonaban el edificio. Algunos esperaban taxis. Mientras que otros caminaban a la estación de metro mas cercana. La multitud era tan grande que le estaba costando trabajo visualizarla. Finalmente, no muy lejos la vio ser llevada por el chico hacia el área de los taxis. Este llevaba ambas manos sobre sus hombros mientras ella caminaba. Se veía posesivo. Como si tuviera miedo de que Sakura se arrepintiera de seguirlo. Era obvio que quería subirla a un taxi en cuanto antes y dirigirse a un motel. No dándole tiempo de dudarlo siquiera. Caminando hacia donde estaban alcanzo a ver que el chico se agachaba para besarla pero Sakura lo rechazo con una sonrisa. Justo en el momento que llegaba con ellos un taxi se paro. El chico hizo lo mismo y de nuevo coloco ambas manos sobre los hombros de Sakura.

¡Haruno-san! –le llamo apaciblemente, pues no le había parecido propio llamarla a gritos. La chica se volvió hacia él y lo miro de arriba a abajo. No se veía sorprendida mas aun así su mirada se veía incrédula.

¿Uchiha –san? … usted estaba en la asamblea quiero suponer.

Así es…

Ya veo… buenas noches… -la chica se dio la media vuelta y se dejo llevar por su acompañante –

Haruno-san espere –le dio alcance. Esta vez la chica lo miro confundida –

¿Qué sucede?

Yo…

¿Lo conoces? –pregunto el acompañante de la chica –

Si… él fue mi doctor. Lo fue hasta hace unos días…

Si, es verdad. Escuche que tu ausencia en la universidad se debió a que estabas enferma. Bueno mucho gusto doctor… pero debemos irnos.

Uchiha-san… buenas noches –la chica se despidió nuevamente al ver que el pelinegro no le decía nada. –

Sakura… no vayas. Si vienes conmigo… te dejare continuar… sabes a lo que me refiero. ¿No es así? –la pelirrosa lo miro fríamente, pues sabía exactamente de lo que hablaba. –

Si… lo sé. Claro que lo se…

Entonces ven conmigo –pidió estirando su mano –

Disculpe pero esta chica está saliendo conmigo… no puede pedirle tal cosa. –el chico hablo algo molesto, pero Sakura se soltó de su agarre y se volvió a mirarlo –

Lo siento Terada-kun… pero yo… no puedo ir contigo.

¿me estás diciendo que te irás con este tipo?

Si… eso es lo que hare. –ambos hombres pudieron sentir la frialdad en su respuesta –

Sakura… pero…

En verdad lo siento… -mirando a Sasuke a los ojos comenzó a caminar. Sasuke la siguió, mientras que el otro chico seguía pasmado. Nunca imagino que sus planes para la noche acabarían tan de repente. –

¿Por qué tan repentinamente? –pregunto la chica –

No lo sé… -la chica se detuvo y lo miro dudosa – pero simplemente no podía dejarte ir con ese tipejo.

Eso significa que lo sabe ¿no es así?

¿Qué cosa?

La razón por la cual me encontraba en ese lugar…la otra noche.

Lo sé…lo sé todo.

Ya veo –la chica miro hacia el piso. Sasuke la tomo de la muñeca y la encamino a un taxi. Le abrió la puerta y se subió tras ella. Ninguno de los dos dijo mucho durante el trayecto. Sakura se dedicaba a mirar al exterior y Sasuke la miraba a ella. Preguntándose qué diablos estaba haciendo y si debía continuar… si debía dejarla ir. La chica se volvió a mirarlo sintiendo que él no le quitaba la mirada de encima. Lo miro varios segundos con esos ojos verdes tan dominantes. Estaba seguro que si decidía no hacerlo, ella se marcharía de inmediato a buscar a alguien con quien pasar la noche. No podía arrepentirse. Simplemente no podía.

Al percibir una farmacia le pidió al taxista que se detuviera.

Prometo que no tardare. –le aseguro a la chica. Tan pronto hubo entrado se dirigió a tomar unas botellas de agua. Estaba seguro que no tenía nada que ofrecerle de beber en su departamento. Además al ver la farmacia, había recordado que no tenía condones. Se sintió tan absurdo al tomarlos. Ese era otro momento para arrepentirse. ¿En verdad estaba dispuesto a seguir? Tomándolos dudoso, se dirigió a pagar. Antes de salir se volvió a buscar al taxi desde la ventana del establecimiento. Más este no estaba allí. A paso apresurado salió al exterior.

¿Pensó que me había arrepentido? –pregunto la chica que estaba sentada detrás de él en una mesita. –

Por unos momentos lo pensé…

Es solo que de pronto se me antojo un helado–Sasuke sabía bien que junto a la farmacia había una tienda de conveniencia – Además el taxista recibió una llamada… creo que era un familiar que lo necesitaba con urgencia. Así que le pague y pues… compre un helado. –poniéndose de pie la chica camino hasta un bote de basura y tiro el palillo de madera – supuse que no era problema ya que me pareció ver un motel a unas cuantas cuadras de aquí.

No pensaba llevarte a un motel…

¿Entonces el que se ha arrepentido es usted?

No… pero no te llevare a ningún motel. Vamos a mi departamento…

¿Está seguro de llevarme a su departamento?

¿tú no estás segura de ir?

Es solo que imagine algo diferente. Supongo entonces que debemos pedir otro taxi. –la chica saco su móvil. Pero la mano de Sasuke la detuvo para que no marcara. –

No es necesario. Podemos caminar. Mi departamento está a cuatro cuadras de aquí. –el rostro de la chica se veía confundido. El también se sentía de la misma manera, pues aun sostenía la mano de Sakura. La soltó lentamente. – A menos claro que estés cansada y prefieras no caminar.

Solo un poco, pero no es problema.

Bien entonces sígueme. –Sakura camino junto a él manteniéndole el paso. De nuevo el silencio los acompaño hasta que un quejido doloroso lo hizo volverse hacia ella. – ¿Sucede algo?

Mi tacón se rompió… pero casi creo que me corte mi dedo. Pude sentirlo.

¿puedes caminar un poco más? Ese es mi edificio…

Si… creo que sí.

Vivo en el tercer piso. Podemos tomar el elevador. –una vez adentro seguían sin decirse nada. Sasuke la llevo directamente a la habitación, sentándola en la orilla de la cama. Entro a su baño y saco su botiquín. –tu uña se quebró. Seguramente al rozar con el pavimento. Pero sanara…

Mis uñas se volvieron mas delgadas desde que comencé el tratamiento…

Si, a veces puede suceder. –aseguro mientras seguía limpiándole la herida. Le pareció que sus pies a pesar de ser pequeños eran muy bonitos. Desde el piso se volvió a mirarla. Ella también lo miraba. Lo veía sin parpadear con esos ojos verdes. – ¿quieres ducharte primero?

¿Sensei quiere que lo haga? –la curvatura que se formo en sus labios tras preguntarle comenzó a tentarlo. –

Solo si deseas hacerlo…

Lo hare.

Bien… allí dentro hay toallas limpias. Yo me duchare en la habitación de al lado.

Está bien. –le abrió la puerta del baño y la dejo pasar. Tras cerrar la puerta, fue y tomo una ducha también. Mientras lo hacía seguía pensando si debía seguir o simplemente detenerse. Lo pensó aun mas al darse cuenta que él era seis años mayor que ella. Quizás a muchos hombres no les importaba la edad… en cambio a él lo hacía sentir mas responsabilidad. Se calmo diciéndose que solo sería una noche. Después ella se iría y se casaría… él haría lo mismo. De pronto le pareció absurdo como no había pensado en la que era su prometida. En cómo no sentía ni siquiera un poco de fidelidad hacia ella. Estaba a punto de engañarla... y no sentía nada. Mucho menos culpa.

Bueno pues que les puedo decir…. Se aproxima el lemon tan esperado…. Espero que les guste.

En fin a veces me pasa que deseo externar opiniones y termino haciéndolo a través de personajes. La verdad es que amo Ana Karenina… pero siento que su autor en ensaño con ella… digo quizás era el punto… pero aun así… creo que el personaje de Ana para mi es lo máximo. Y aunque todo en la novela gira alrededor de ella… detesto la imagen que se le dio en comparación con los demás… pero bueno dejemos eso hahaha habrá personas que crean que tuvo su merecido. Todo es cuestión de qué lado lo veamos.

Sasuke… haha me encanta hacerlo sufrir.

Ya le ha dicho adiós a su ética como doctor.

No olviden sus reviews.

Los esperare con ansias… aun cuando sean malos.

Gracias por leer.

De nuevo mil disculpas si el formato se ve extraño.