-Inspirado en la canción Breath of life (un soplo de vida) de Florence And The Machine
Advertencia del capítulo: Non-con(?), mención de uso de sustancia estupefacientes, matrimonio forzado.
Gracias a Scarlett O'Haram por Betear este capítulo.
Capítulo 4: Boda de sangre
"Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima"
-Federico García Lorca, Bodas de sangre.
Harry odiaba las bodas, se daba por enterado en aquel momento, porque era él quien se casaría. El estresante zumbido de las charlas fuera del salón le provocaban dolor de cabeza, había practicado cuando menos diez veces los mismos versos y rituales, entre el frenesí, los costureros tomaban medidas para terminar la última túnica que sería utilizada en la recepción, no había probado bocado en todo el día al igual que Annabelle y Narcissa, ambas mujeres eran las responsables de tenerlo en contaste movimiento, de salón en salón, ensayando rituales y probando túnicas.
—De esta copa beberé y seré uno contigo. De este lazo me mantendré durante toda mi vida, para que de esta forma-
—¡Para que, así!—Annabelle le corrigió, con gesto enfadado arregló la posición del brazo de Harry— Para que, así, nuestra sangre y carne sea una ¿Es muy difícil aprenderlo?
El grupo de cohibidos costureros corearon un "No"
Harry resopló.
—¿Podemos acabar con esto?
—No hasta que lo aprendas bien—Narcissa, junto a él, señalaba todos los desperfectos de la túnica al modista principal, ella frunció el ceño cuando le miró a la cara— Santo Merlín, ¿No dormiste en toda la noche? Tienes ojeras horrendas, deberemos usar maquillaje para ocultar todo esto.
Harry iba a protestar, pero el costurero lo pinchó en el hombro.
Comprendió entonces a la perfección aquella metáfora de "La gota que derramó el vaso"
—¡Maldita sea! ¡¿No puedes mantener esa aguja donde va?!
El confesionista y uno de sus asistentes retrocedieron atónitos, lo miraron con grandes ojos incrédulos. El que Harry Potter hablara pársel era un pequeño rumor que todos creían era sensacionalismo de la presa y los chismes; ahora podían darse cuenta de su error mientras veían a Harry tomar una respiración lenta y serenarse.
—Prosigan, y no usaré maquillaje.
—Es necesar-
—No usaré maquillaje—Harry expresó con firmeza, sus ojos serios y cansados—Usa hechizos o lo que te guste más, pero no utilizaré maquillaje.
Narcissa no estaba de acuerdo, lo decía su expresión, suspiró resignada y con un gesto de sus manos delgadas despacho a los modistas y a Annabelle.
—Trae unos bocadillos y el desayuno del Señor Potter—Annabelle se inclinó ante la orden con un "Si, Lady", tardaría mucho más que un par de minutos consciente de que lo que deseaba la Señora Malfoy era una charla privada. Harry dejó la copa con la que practicó el ritual sobre una mesa, con una expresión de circunstancias Narcissa le ofreció un espacio en el sillón donde estaba sentada y él lo aceptó— Tenía 16 el día en que me comprometieron con Lucius, mi esposo. Yo lo despreciaba más de lo que te podrías llegar a imaginar, pero todavía así, me casé con él.
—No comprendo—la suave voz confusa de Harry emitió un susurró.
Narcissa le sonrió, como si fuera obvio lo que trataba de decir.
—Dentro del círculo más cercano, sabemos que no te casas por placer, Potter— Narcissa apretó las manos de su regazo mientras hablaba con un tono de voz suave e indulgente—Eres terco, pero muy leal, ahora sólo intentas proteger a los que están a tu alcance y esta es la única forma. Sé lo que es tener un matrimonio sin amor, lo viví largos años—La expresión confundida de Harry hizo sonreír a Narcissa— Me refiero a que comprendo tu situación. Tú, yo y muchos otros estamos conscientes de que no tienes salida, luchar será inútil y te lastimara, sólo...—ella lucía como una madre afligida, tal vez se compadecía debido a que su hijo tenía la misma edad y lo podía ver reflejado en él pero Harry nunca lo sabría con certeza—, si empiezas a abrirte a este nuevo tipo de vida, podrías hacer llevadera tu estancia con el Lord. No tienes que pelear, aquí está todo lo que necesitas.
La mano en el regazo de Narcissa se había desplazado hasta las de Harry, su apretón cálido lo hizo sentir como si fuera a romper a llorar en cualquier momento. Desde que despertó en aquella mazmorra tres días atrás todas las personas y entes con los que se topó, le alentaron para que se rindiera, con voces acongojadas, empáticos y consientes de lo que era mejor para él, ¿Era si quiera lo mejor para él? Harry quería luchar, pero la insistente vocecita que apoyaba a todas esas personas le preguntaba si no era más sencillo claudicar y dejar que todo pasara con total normalidad.
—¿Usted logró amar a su esposo?—intentando desplazar la conversación Harry deslizó sus manos del agarre de la mujer.
Annabelle llegó en ese momento cargada de aperitivos en una bandeja y dos sirvientes con charolas y vino. La sonrisa de Narcissa le respondió por ella, atenta y testaruda, la añoranza de volver a ver a su esposo brillaba en ella.
—La comida está lista—Annabelle dispuso la comida apetitosa en mesas pequeñas transformadas de dos rodetes de hilos. Harry aspiró el suave aroma de la sopa y los pasteles con el estómago tan vacío que se le hacía agua la boca—, pero antes de ella repetiremos una vez más el ritual.
Empezaba a guardar un profundo rencor por su ama de llaves.
-BreathOfLife-
Royal Palace nunca se vio tan ajetreado, el hecho de que la restauración del palacio no estuviese completo disminuía el espacio y la adecuada organización, se habían torcido muchas tradiciones en el proceso de coronación y boda, Severus recordaba haber pasado un verano entero de su adolescencia con la nariz enterada en un libro de historia antigua de los reyes británicos cuyas muchas reglas y antiguas etiquetas se estaban obviando con descaro en su actualidad.
Las tradiciones de los reyes mágicos eran diferentes a las Muggles, estaban teñidas de misticismo y pureza, llenas de detalles velados de historia y leyendas milenarias acontecidas por la misma mano de la magia. Particularmente no culpaba a Thomas Riddle por la supresión de ellas, todo se había presentado como un plan elaborado que debía desarrollarse con prisa. Había magia en las coronaciones, no en las banales Muggles de aquellas pocas castas que servían las interminables dinastías de magos regentes, en su mayoría los supremos lideres Muggles siempre fueron los servidores de sus contrapartes mágicas que, en vista de necesidad por mantener el secreto de la magia frente a los No Mágicos, fungían de sustitutos.
Una excepción había sido Inglaterra años después de ser derrocada la Familia Real, los sustitutos se habían hecho con el prestigio mientras en el Mundo Mágico se establecía un Ministerio. Eso cambiaba con la llegada de Thomas Riddle, la corona sagrada sobre la cabeza de un legitimo hijo de Inglaterra sometía a millones de magos bajo su brazo, el hacerse de ese poder no fue fácil ni siquiera para el Señor Oscuro, desde que los magos se habían alzado sobre "El bastardo último rey" y sus infames actos, la corona y Royal Palace habían sido resguardados por criaturas oscuras, reforzadas por los hechizos más potentes de los magos más capaces, barreras que se fortalecían año tras año, una hazaña casi imposible era recuperar el trono. El hecho de que el heredero de Slytherin consiguiera abrir las puertas de Royal Palace era la única prueba que necesitaba para reclamar su derecho al trono.
Hacerlo con prisa fue la clave, mientras más rápido fuera menos probable era el surgimiento de una rebelión, con el Ministerio y Hogwarts conquistados los pasos del Lord se volvieron más grandes, alcanzó su última meta con una envidiable presteza.
No sólo Royal Palace estaba en constante cambio, Inglaterra entera se estremecía bajo las nuevas condiciones, todo estaba siendo meticulosamente manejado para que magos y brujas se recluyeran en sus hogares, los simples Muggles no sospechaban nada y, para ese momento, las terribles noticias ya debían haber llegado a la alta esfera de la nobleza Muggle. El veneno ya había sido suministrado.
—Lord Snape, la honorable Lady Bellatrix desea verlo— sentía que nunca se acostumbraría a los honoríficos y títulos nobiliarios que habían sido esparcidos con avidez a través del circulo intimo de Su Majestad, se necesitaban nobles para designar debidas actividades vitales en los primeros días de reinado, si bien no era de agrado para los sangre pura que todavía no eran envestidos con algún título pomposo estos reconocían que era necesario.
Severus despachó a la mucama con un gesto despectivo, su propia mucama, con el escudo de la familia Prince marcado en el brazo. No era más que una niña con sus pecas y nariz abultada, la chiquilla hizo pasar a Bellatrix y se machó con una reverencia que parecía costarle mucho.
—He venido a visitarte—Bellatrix pasó sin saludar o dar su debida inclinación, saltó hasta el sillón más grande del salón con prisa, su cabellera abundante sin peinar desparramada en el complicado tapiz del sillón— No sabía que la situación del pequeño Potty te tuviese tan deprimido como para recluirte en tus habitaciones, Snape.
Severus no reaccionó al ataque, el salón tenía una ventana amplia que le daba la vista de un jardín interior muy bien cuidado y se encontraba a gusto observándolo, era una de las alas menos privadas del palacio y le relajaba mirarlo con atención, divagando en sus pensamientos cerró las cortinas con un hechizo. Las luces de los suntuosos candelabros se encendieron enseguida.
—Veo que tu Ducado te ha sentado muy bien, Bellatrix—se volteó con lentitud, la voz seseante adornada con una sonrisa complacida.
—Mi casta lo merece—ella hinchó el pecho— Los Black y los Lestrage fuimos injustamente despojados de nuestro derecho hace generaciones. Y tú "Conde Prince", deberías estar orgulloso de que la poca sangre honorable que habita en tus venas sea reconocida. Igual que ese mocoso de Potter.
—Pronto no podrás llamarlo así, Bellatrix—la mujer se encogió de hombros mientras Severus se sentaba con medida paciencia frente a ella—¿Cuáles son tus intenciones al presentarte aquí?
La risa insana con la que respondió hizo a Severus fruncir el ceño.
—Sólo quería levantar un poco esos ánimos decaídos, deberías estar feliz porque Potter tendrá el honor de desposar a nuestro Rey—ella respondió con calma, sus palabras contrastaban con la fluida forma descuidada con la que acostumbraba a hablar, Severus se preguntó si acaso Narcissa había rotó su silencio para hablarle a su hermana sobre el hechizo que anclaría a Harry Potter por siempre bajo los deseos del Rey. Al mirarla comprendió que algo más jugoso que el sufrimiento de Potter hacía iluminar su mirada con tanta saña, algo que él no sabía.
—Cualquier cosa que estés maquinado, no participaré en ello— Severus apretó su ceño, más su mirada oscura y profunda no mostró otra emoción que la molestia.
Bellatrix bufó.
—Quería jugar con ello un poco, no seas aguafiestas, Snape— el puchero que embozó, más que enternecerlo logró irritarlo—, prometo que no será un juego aburrido.
—¿Qué pretendes con esto?
Ella se hundió en el sillón, derrotada.
—He oído rumores—cedió, se levantó con calma y parsimonia, la elegancia que había perdido en Azkaban parecía volver en ese instante para recordarle a Severus que frente a él estaba una Black, la familia sangrienta que destrozó vidas y reinó hace cientos de años para ser abatidos con puño de hierro. Ella caminó paso a paso comentando noticias sin importancia—, hubo disturbios en Hogsmade hace un par de horas; unos cuantos seguidores de Dumbledore intentaron infiltrarse a Hogwarts, algo banal si me preguntas, los atraparon enseguida. También se rumorea que El Ministro de Magia fue asesinado ¿Puedes creerlo? Insistía en luchar por su honor. Muchos traidores a la sangre fueron apresados, un desperdicio, y—fue intencional que callara, pues también dejó de caminar alrededor de Severus —Greyback ha mordido a un montón de traidores en Hogwarts, pero, creo que se contento con reclamar a uno de su especie en las narices de todos esos mocosos.
El nombre del sujeto atravesó con avidez los pensamientos de Severus.
Lupin.
-BreathOfLife-
Finalmente a mediodía Harry quedó libre de cualquier ensayo, por su mente rondaban juramentos y palabras de lealtad que estaba seguro no cumpliría jamás, repasaba con sus ojos cada pasillo para formar un mapa mental que tal vez le fuera de ayuda en un futuro. Entretenido como estaba no se percató de que las mucamas lo guiaron a las habitaciones de Snape y no a las suyas.
—¿Profesor?—la imagen que se le presentaba era la de Snape abatido en un sillón, tenia los mechones de cabello desorganizados y la cara enterrada entre las manos, no se atrevió a acercarse mucho. Una vez dentro Vivian y Esther cerraron las puertas para darles privacidad, era claro que no estaba allí por error—¿Sucede algo?
—Siéntate— Snape no se movió un ápice, pero su voz ronca, llena de un sentimiento que Harry no podía identificar, sonó firme. Harry atinó a sentarse en el sillón más cercano, sin conciencia de los minutos antes de su llegada cuando Bellatrix ocupó el mismo lugar.
Severus apretó sus manos sobre su tabique en un intento por distraer la vorágine de pensamientos en su interior, Harry se dio cuenta de lo distinto que lucía su desencajada apariencia en contraste a su expresión compuesta y ojos, como siempre, semejantes a túneles oscuros.
—A nadie en este Palacio se no es permitido revelarte algo de lo que sucede fuera, a menos que el Rey lo quiera ¿Estás dispuesto a cerrar la boca a cambio de salvar a alguien que estoy seguro aprecias?
Harry apenas pudo contener la respiración.
—¡Te hice una pregunta Potter!—Snape le gritó.
—P-por supuesto, haré lo que diga.
-BreathOfLife-
Harry se saltó la hora del almuerzo, nadie se enteró, pues Narcissa le fue a buscar a sus habitaciones con una sonrisa y el primer traje listo. Lo vistieron con esmero, hasta el momento en que se miró al espejo Harry se percató con vergüenza que la túnica era más un camisón traslúcido con bordados delgados cubriendo sus partes más intimas, estaba bordado en oro y era acompañado de una cinta roja alrededor de su cintura, siendo él un hombre las mucamas que lo vistieron se esmeraron por apretar la dichosa cinta hasta que hubiera una ligera curva en su cintura, Harry por su parte quería ponerle las manos encima a cada una de ellas para ahorcarlas con la misma cinta del infierno.
Fuera de sus habitaciones una escolta de mujeres jóvenes lo esperaban, todas eran hermosas y vestían tan ligero como él conversábamos con una mujer mayor, con la piel marchita y figura anciana, cuando lo notó se acercó con lentitud, mientras las chicas se acomodaban en un circulo a su alrededor.
— Mi nombre es Manon, descendiente de druidas y guardiana de los secretos de la naturaleza. Hoy yo seré su confidente, muchacho—le habló la mujer con voz pastosa, con sus manos temblorosas depositó una flor blanca sobre su cabello. Harry estaba al tanto de lo que pasaba, pero no menos apenado—Te daré los secretos de la pureza y la fertilidad, del amor sin condiciones ¿Aceptas tú este trato?
Se preguntaba el porqué Riddle se había molestado en ordenar se llevara a cabo ese ritual, al hombre nunca le interesaron los herederos, ¿Acaso no era inmortal? ¿Qué clase de juego sucio era aquel y qué ganaba con ello?
—Soy Harry, hijo de magos, en mis manos está el futuro de mi pueblo, aceptó el trato—Harry cabeceó.
La mujer asintió con expresión solemne y se dispuso a caminar frente a la caravana de mujeres, todas eran hermosas, con el vientre plano, los pechos firmes y una sonrisa encantadora, parecían incluso felices de hacer el ritual, complacidas de darle toda su belleza y fertilidad.
Durante el camino no se encontraron ni a una sola persona, los pasillos que recorrían estaban meticulosamente despejados, Harry lo sabía. Riddle no permitiría que algo "suyo" fuese visto casi desnudo y expuesto, ¿Qué clase de poseedor sería si no cuidaba de lo que estaba tan orgulloso?
La vieja Manon se detuvo frente a unas puertas de oro, después de recorrer pasillos que se hacían cada vez más desgastados y oscuros, detrás de ellos y lo suficientemente lejos como para no divisar ningún detalle, habían guardianes caminando por los pasillos, como recelosos centinelas bloqueaban cualquier ruta de escape o entrada.
—Contemplen el Gran Jardín de las Flores, donde la belleza de la vida se resguarda.
Manon abrió las puertas con un solo soplo de sus arrugados labios morenos, la vista brillante que se abrió paso quitaba el aliento dentro un pequeño paraíso hechizado con flores estaba colocado, enredaderas y un estanque de agua traslúcida teñidas de dorado por el oro de su superficie resplandeciente bajo la luz de un cielo despejado. Las únicas en quedarse fuera para resguardar la entrada fueron Annabelle, Narcissa y las mucamas, apostadas a cada lado de las gigantescas puertas.
Mientras la anciana entraba al estanque oloroso a flores, Harry apretaba sus manos pensando en cómo escapar, la estancia era amplia y daba la impresión de ser un inmenso jardín dentro de una pradera, pero estaba consciente de que si corría se encontraría de cara contra una ilusión, lo único real era el estanque, las veinte chicas dentro posicionadas con cuidado y Manon, que le extendía su mano para que entrara con ella.
Sin más opciones Harry tomó la mano que se le ofrecía, mientras sumergía su pie en el primer escalón, la anciana druida empezó a hablar.
—Por milenios nuestra estirpe sirvió a los que te antecedieron, tomamos en nuestro regazo las esperanzas de un linaje y lo hacemos realidad, nos mantuvimos por siglos esperando que nuestro propósito en este mundo volviera y finalmente estamos aquí—ella lo tomó de ambos brazos ya cuando estaban sumergidos hasta el pecho, su blanca mirada sin color lo observó con atención. Si Harry antes sintió vergüenza, en ese momento con el camisón traslúcido empapado y la cinta que le quitaba el aire, observado por todas esas mujeres, deseaba desaparecer—, joven niño, estas veinte mujeres hijas de la magia e hijas de mi estirpe desean darte su belleza, que es incomparable, y su virgen fertilidad. Ya que ellas no puede utilizarlas por sus votos hacia nuestros Dioses, te la ofrecen a ti.
Anonadado, observó en silenció como cada una respondió con cánticos gráciles, a la par del canto se les teñían los cabellos de dorado, envolviéndose en velos brillantes, para cuando la última se envolvió en su capullo el estanque era dorado, no por el reflejo del oro si no por la magia antigua de las druidas.
El nudo en su cargante se retorció cuando Manon lo miró, esperando que recitara las palabras que se empeño en aprender esa misma mañana.
—Aceptó la cándida ofrenda que me dan con calidez, para servir a mi estirpe y aquellos que sean concebidos bajo su bendición. Ofrezco mi cuerpo a cambio para atesorar su regalo, el regalo de mi Dios y sus Dioses— La anciana, complacida, apoyó su mano en su espalda para hundirlo en el agua dorada. Cuando cerró los ojos la imagen de Ginny, sus amigos, de Remus y de Sirius vino a su mente, todos sentados frente a la chimenea en Grimmauld Place, charlando y compartiendo botanas.
Un calor atravesó su vientre y la imagen se desvaneció en el agua dorada.
El calor vino acompañado de dolor, Harry se reincorporó tosiendo con sus ojos irritados, había un peso extra en su vientre, cálido y punzante. Las druidas alrededor de él ya no lucían tan hermosas, el atractivo de su cuerpo y su rostro seguían estando allí, cada curva y contorno marcado, pero la luz que desprendían sus sonrisas ya no estaba. Ninguna de ellas pareció reparar en ello, un par invocó un espejo de marco sinuoso sólo para él.
—Este es nuestro regalo—le observaron a espera de su veredicto.
Al igual que ellas, nada en el físico de Harry había cambiado, seguía delgado y pálido, la cinta seguía forzando una cintura que no tenía y su rostro conservaba la nariz de Lily y la constitución de James. Pero un encanto que nunca había visto en sobre si lo envolvía, en sus ojos brillaba algún secreto precioso que había robado de cada una de ellas, su vientre en cambio cosquilleaba, un cálido sentir que antes no estaba allí se asentada con delicadeza.
A través del reflejo veía a Manon, orgullosa, con una mano en su hombro empujándolo para que se observara mejor.
—Nuestro trabajo ha sido completado, podemos marcharnos en paz—todas obedecieron a la anciana, abrieron las puertas chorreando agua de sus túnicas, cubiertas por largos abrigos charlaban entre ellas, emocionadas y felices de culminar. Manon en cambio le dio una reverencia y le besó la frente. Harry no la vería nunca más en su vida.
No le dieron un respiro pues las mucamas que lo arreglaron entraron dispuestas a secarle la túnica con magia y poner encima de ella la ceremonial, una lisa túnica roja de tela pesada. Sin fuerzas para pelear Harry dejó que Narcissa apuntara a su cabello para aplacarlo, la oyó hablar extasiada sobre lo deslumbrante que se veía.
Horrorizado por todos los sentimientos que atrincheraban en su pecho fue calzado y cuidadosamente vestido, se le colocó una capucha roja, tan pesada y tersa como la túnica que se le ajustó con un broche con una dorada letra "P" de Potter en ella. Según Harry tenía entendido, el Gran Jardín se cerraría hasta que otro virgen fuera a ocupar el trono como dictaba la tradición.
Empezaba a odiar también a las tradiciones.
El camino fue el mismo, excepto que se desviaron a la capilla que Harry ya conocía, sabía que esta vez no estaría abarrotada de personas, la unión seria una ceremonia privada atestiguada por los más cercanos. Severus y varios mortifagos estaban allí, el lugar parecía extrañamente vacío sin los tronos ni los incontables sangre puras viéndolo, nadie dentro vestía con ropa victoriana como la vez anterior, utilizaban túnicas y ropa oscura, ocultaban sus rostros bajo velos y capuchas grises, en el centro de la capilla un sacerdote y Riddle estaban de pie, al contrario de como Harry lo imagino no estaba envestido en la capa, guantes y corona, ambos atuendos se asemejaban en muchos detalles. Riddle utilizaba una túnica blanca con pantalones ceñidos y una capa verde, lisa y pesada, con capucha; en su broche un complicado escudo abrochaba la capa. Tom no le habló, pero en su mirada pudo ver la satisfacción que le provocó verle, sin embargo había algo que antes no estaba allí, cruzó por sus ojos, un toque de lujuria cruda, atemorizante. Harry dudo subir los tres escalones que los separaban, su corazón tamborileaba dentro de su pecho sin descanso, ¿Estaba dispuesto a sacrificar tanto?
La imagen de todos en Grimmauld Place volvió a su mente, estaba allí para salvar las pocas personas que le quedaban.
Con valentía se lanzó al peligro. Tuvo que entrelazar sus manos con las de Riddle, con sus fríos y largos dedos este lo atrajo hacia sí.
—Nos reunimos aquí para celebrar la vida y la muerte, el pasado y el nuevo comienzo—el sacerdote recitó con diligencia, el aire estaba cargado de expectación y el miedo de Harry en particular, no parecía afectar al hombre lleno de solemnidad— Honramos a nuestros antepasados y sus tradiciones, aquellos que siempre buscaron un equilibrio entre Dios y la Magia. Damos comienzo a esta ceremonia, todos de pie.
El ruido sordo de las personas al ponerse de pie hizo a Harry levantar la mirada de sus botas relucientes, el sacerdote envestido en una larga capa ceremonial tomó una cinta roja y unió las muñecas de ambos en una posición ensayada.
—Les presento a dos magos, dispuestos a unir sus almas y sus vidas. ¿Hay alguien aquí que osé contradecirlo?
La tentación de girar hacía Severus Snape no fue disimulada, lo divisó en la segunda fila, la expresión contrariada oculta dentro de una capucha gris.
El silencio aterrador fue lo único que respondió la pregunta.
—Procedemos entonces a sellar el vínculo de este, nuestro supremo gobernante, y el consorte que ha elegido para acompañarlo a través de su larga vida frente al trono.
Lo que seguía no era parte del protocolo matrimonial. Aún con las manos atadas el sacerdote les colocó una copa llena de un liquido grumoso a la vez que invocaba encantamientos que parecían hacer doblar y enredar su lengua vieja, apretó las manos de Harry alrededor de las de Riddle con más fuerza para que ambos sostuvieran la copa, la varita del sacerdote paró y descendió con delicadeza al liquido provocando que destilara un humo nauseabundo.
La mirada del anciano se dirigió hacia él.
—¿Tiene algo que declarar?
Con el sentimiento de que su garganta se contraía y le impedía respirar, Harry asintió.
—Frente a mis testigos y los suyos, Thomas Riddle, te juró lealtad y te ofrezco mis fuerzas, la magia que se me fue concebida al nacer a cambio de vuestra fidelidad. Para sellar mi promesa de esta copa beberé y seré uno contigo. De este lazo me mantendré durante toda mi vida, para que, así, nuestra sangre y carne sea una—las manos del muchacho no temblaban, miraba directo a los ojos de Riddle con miedo y una pasión desgarradora, su interlocutor lucia impávido, con su limpia expresión no delataba un sólo sentimiento que no fuera satisfacción.
—¿Acepta usted, Su majestad, la sumisión de esta criatura que a usted se entrega?
—Lo acepto—las palabras desataron una vaga sensación de cosquilleo bajo la piel, los presentes se percataron de que era magia pura, fluyendo desde las manos unidas. Consciente de lo que vendría, Harry se llevó la copa a los labios y con largos tragos dejó correr el liquido frío y grumoso por su garganta cerrada, el Horrocrux en su cicatriz se agitó.
Después de ello Potter no tuvo mucha conciencia sobre el protocolo de la ceremonia, era trémula, llena de promesas, no se percató cuando bajaron su capucha para dejar a la vista la diadema brillante sobre su cabeza o cuando fue colocado en su cuello un collar de oro, la sensación liviana y casi amena que le embargó lo distraía del exterior, aquel leve lazo que Tom utilizaba para controlarlo en los últimos días ahora era más parecido a un firme puente de piedra que los concentraba a ambos en un sólo punto ciego, Harry podía ver muy poco de vuelta pero resultaba tan...reconfortante.
Recitó todo de memoria al igual que Tom, finalmente el lazo rojo que unía sus muñecas se hundió bajo la piel y con la delicadeza de una caricia se enredo en el pecho de ambos con una calidez relajante.
—Esta ceremonia ha llegado a su fin. Les presento a Thomas, heredero de Slytherin de la casa Gaunt, amo de Las Cinco Reliquias, su majestad Rey de Inglaterra y tierras bajo su mando y a Harry Potter, consorte de Su Majestad, Guardián de las Reliquias y duque de Hogwarts —El anciano tuvo poco tiempo para presentarlos ante la audiencia que, extasiados, alzaron sus varitas conjurando gráciles luces prístinas para celebrar la ocasión.
Con la misma suavidad que el lazo que unía sus pechos el Lord deslizó su brazo por la cintura de Potter y un beso, tan efímero como inesperado, hizo estremecer el mismo vínculo ansioso por cariño.
Harry entendió de nuevo lo que Snape habría dicho sobre el enlace. No amaba a Tom, pero no podría aborrecerlo por el simple hecho de que quería aquellas manos deslizarse por su columna con tal delicadeza para volverlo a besar.
Y consciente de ello, Snape tuvo lástima por Harry.
-BreathOfLife-
Al contrario de la ceremonia la recepción si se lleno de pompa, como era de esperarse en una celebración sangre pura el salón de baile de Royal Palace fue decorado con listones plateados y hechizos de magia que hacían el piso brillar como espejo y titilar suaves luces sobre el salón de baile. Había largas mesas y un jardín dispuesto para las familias más prominentes, la mayoría ya podía presumir un título o la esperanza de uno por su posición ante los ojos del Lord. La música bajó con delicadeza en el momento en que Thomas y Harry fueron introducidos al salón, vestían trajes más elegantes, con capas y telas finas ajustadas a la medida.
Tom ostentaba joyas más ligeras que las de la coronación a juego con un traje que lo hacía lucir regio, tomaba a Harry de la mano en una posición ensayada e incómoda. La ropa de Harry no ayudaba, era una túnica más parecida a un vestido que otra cosa, se ajustaba en su cuello y presumía las gemas preciosas encajadas a lo largo de un bordado rojo sobre las pulcras telas blancas tensas desde sus brazos hasta su vientre, en su cintura se desbordaba pavoroso y entrañable con la justa medida para dejar ver su botas rojas y decoradas.
Y Harry, como la mayoría de las cosas ese día, lo odiaba. No era como si su opinión pudo haber sido expresada en su rostro en ese momento, pues se sentía aletargado, mientras sospechaba de alguno de los ritos o en la poción asquerosa que se le dio a beber ser el responsable de su estado, un sirviente los presento como "Sus absolutas y excelentísimas Majestades", Harry se inclinó primero que su esposo haciendo lucir la diadema posada en su frente, cuando se reincorporo todos los invitados ofrecieron sus respetos con inclinaciones ostentosas y grandes sonrisas.
Se suponía que después de la presentación debía llevarse a cabo un baile, Harry sabía gracias a Narcissa que Thomas había suprimido esa tradición por el simple hecho de que detestaba bailar. Fue un alivio para el "Niño de oro" no verse obligado a tal acto, desde el día en que lo hizo para el baile de navidad no deseaba pasar otro ridículo frente a una gran audiencia.
Tuvieron que sentarse en los tronos, trasladados al salón de baile con el único propósito de darles asiento y poder ver por encima de los demás. Tal vez fue por los efectos del letargo lo que le permitieron a Harry reírse mientras se sentaba junto a Riddle.
Este le miró todo lo curioso que su fría expresión neutral pudo torcer, Harry confirmó ante la falta extrañeza por su estado relajado, que el letargo no era más que su culpa.
—Pensaba en lo gracioso que resulta el que dos mestizos se sienten por encima de tantos sangre puras orgullosos de sus linajes—la sonrisa boba permaneció en el rostro joven del chiquillo, tenía coloradas las mejillas y el nuevo candor que presumía luego de los rituales le hacía ver encantador.
—Te dieron demasiada poción.
—Entonces si fue la poción— Harry se carcajeó—Sabía que no podía ser otra cosa, no probé bocado en el almuerzo.
—También ha vuelto tu lengua más suelta—le recriminó con voz ronca.
Harry, para ese momento entusiasmado por la música y con toda rabia oculta tras los efectos de la poción, parecía meditar algo.
—¿Donde está Nagini?—hizo un puchero, ambos tronos estaban separados lo suficiente como para que se tomaran de las manos, en cambio el adolescente decidió inclinarse sobre el hombro del hombre mayor— Quiero hablar con ella.
—Está segura—Respondió cortante.
—¡Hmp! ¿Al igual que mi varita y mi capa? Eres tan aburrido Tom.
El hombre no se inmutó, había vaciado un poco de poción inhibidora en la que acompañaba al ritual para poder tener al pequeño niñato obstinado sonriente y apretado a su pecho, debían dar la impresión de una pareja ansiosa por estar unidos y la actitud tensa que Potter lucia la mayor parte del día desde que se le recluyó no era adecuada. Debía demostrarle al mundo mágico que ya no tenían un héroe y dando una gran fiesta para celebrar su unión era lo adecuado.
Con sus manos enguantadas tomó al niño de la barbilla y lo acercó más a él. Podía sentir el lazo de magia que los unía más fuerte que nunca, Potter estaba de aquella manera en parte, dominado por las sensaciones del vínculo, tan reciente y ansioso por ser consumado.
—Cuido mi propiedad, y dejarte cerca de ella con una varita sería las mayor estupidez que cometiera en mi vida—El verdadero Potter con seguridad estaba despotricando en su fuero interno, pero el complaciente niñito que lo dominaba en ese momento soltó una risita y se dejó llevar por las manos de su esposo. El Rey se apartó, dispuesto a dar un paseo para confirmar la presencia de ciertas familias—, veras a Nagini mañana, por ahora dame tu mano y sólo sonríe.
Harry obedeció, toda la velada se mantuvo complaciente para con las personas a su alrededor, se paseó con soltura por el ambiente lleno de risas refinadas como un perfecto muñeco ajeno a todo el odio que sentía por la celebración y por las personas presentes.
-BreathOfLife-
En algún momento, Harry no supo cual, se encontró bailando con Draco Malfoy, si lo analizaba con detenimiento no era extraño, después de que una chica se atreviera a pedir bailar con él, una fila de burócratas empedernidos insistió en tomar la siguiente pieza uno tras de otro.
—Pareces muy alegre—Malfoy le espetó, su nariz fruncida y el gesto enfadado. Harry le sonrió de vuelta, con el cuerpo ligero y la sensación de la poción cosquilleando en su vientre, incluso estar en los brazos de Malfoy en pleno baile parecía ser un hecho del que reírse.
—Y tú pareces muy enojado.
Malfoy se sonrojó, ¿Cómo no podría estar enojado?, Seis largos años conviviendo con Potter, siempre intentado llamar su atención, y allí estaba él, sonriendo a cualquiera y sosteniendo charlas amenas con personas que antes miraba con malos ojos.
—No tengo idea de que hablas—terció, y la expresión de su rostro hablaba de todo lo contrario—Hoy luces, presentable.
Harry se rió, francamente brillaba, su belleza resaltaba aquella noche y era casi una tortura que fuera el conyugue de otro. Pero como siempre los afectos de Potter parecían ser dirigidos a alguien más.
—Tú tampoco luces mal.
—Yo nunca luzco mal—una sonrisa parecía asomarse por la comisura del labio de Draco. Era cierto, Harry nunca logró verle mal vestido o desarreglado, siempre parecía ir sin una sola arruga en sus trajes elegantes, listo para cualquier evento.
No encontraron mucha charla después de eso, se avocaron a bailar con tranquilidad hasta que la música lenta parará. Cualquier estudiante de Hogwarts que pudiera verlos se llevaría una sorpresa, pues los dos enemigos más grandes de la escuela de magia se despidieron con sonrisas.
-BreathOfLife-
Entrada la madrugada después de una secuencia de eventos que no podía recordar, Harry se encontró siendo trasladado a una habitación oscura y espaciosa, tenía una cama enorme enmarcada con cortinas verdes y candelabros sinuosos en forma de serpientes doradas. Annabelle arreglaba el lugar con esmero ayudada por sus mucamas y un par de sirvientes más que comprobaban con su varitas el que no hubiese ningún peligro o detalle olvidado.
La poción inhibidora ya empezaba a perder sus efectos para ese momento, pues ya no disfrutaba de sentirse liviano o la sensación de bienestar que le había cobijado toda la velada. Reconocía el lugar, era la habitación de Riddle, un poco más decorada a comparación de la última vez pero en esencia seguía siendo la misma.
—Apuren esas manos, debe estar todo perfecto—Annabelle alentaba a las chicas, estaban en todas partes, arreglaban la cama y cerraban las cortinas, Harry fue empujado a la cama llena de cobijas suaves y almohadas esponjosas, en su apuro le arrancaron la ropa y se vio de nuevo expuesto al camisón traslucido—Confiamos en que sabe lo que viene ahora—le dijo Annabelle, Harry pensó en negar pero encontraba que concretar una acción resultaba dificultoso, la mucama le ayudó a quitarse los lentes y dejarlos sobre el buro—Le deseo suerte, Su Majestad.
Antes de marcharse Vivian se inclinó para dejar una bandeja con una jarra de agua y un vaso, su cabello rubio relucía bajo la media luz de las velas. Ella sumergió discretamente su mano dentro del delantal para extraer una daga, mientras los deslizaba bajo las sábanas, le susurró al oído:
—Tiene veneno en el filo, córtele la garganta con esto mientras duerme y morirá en segundos— Harry la miró, su grandes ojos marrones llenos de rencor. No sabía que responderle, pero con un leve movimiento de cabeza le indico que había entendido—Confiamos en usted, señor Potter.
—¡Vivian, apresúrate!
—Sí, señora—la chica se levantó con la bandeja apretada al pecho y su vista fija en Harry hasta el momento que cruzó la puerta, de repente, la habitación quedo vacía, sólo con él sentado en la inmensa cama y la daga bajo las almohadas.
Era esa una oportunidad, aquella por la que esperó durante días, la pregunta ahora era si podría hacerlo, ¿Esperar el momento indicado y cortarle la garganta? ¿Frío, sin titubear?
El gemir de la puerta doble lo hizo respingar, era Riddle por supuesto. Las joyas ya estaban fuera de su cuerpo y aún vestía su apretado traje formal, Harry siguió los dedos pálidos desabotonar la casaca con lentitud mientras el hombre entraba.
—Pareces tenso—mencionó, casi casual.
—Lo estoy—el nudo en la garganta le impedía respirar con normalidad, en su torrente sanguíneo aún quedaba algo de poción por lo cual no podía dejar de sentirse desorientado—Te estás quitando la ropa.
Era difícil no resaltar lo obvio, necesitaba vincular lo que veía con lo que estaba ocurriendo. Riddle dejó flotar la afirmación en el silencio de la habitación, en un momento los pasos de las botas destruyeron ese silencio, los ojos rojos del hombre brillaban con más intensidad bajo la media luz de las velas.
—Así es—La voz de Riddle también tenía un tono más ronco. Harry intentó no perder el hilo de sus pensamientos pero en un minuto el hombre ya estaba frente a él vistiendo sólo un pantalón ligero, una laguna mental cubría lo que pasó entremedio.
Tom extendió el brazo y con la yema de los dedos le acarició la barbilla, el lazo de magia vibró ansioso por más atención y el deseo de tener esas manos abarcando cada punto de su cuerpo resurgió en su mente. Tom lo empujó a la cama y Harry cayó atajado por las almohadas mullidas, sus nervios enseguida enviaron chispeantes olas de placer a su cerebro.
A pesar de ello intentó concentrarse en apartar al hombre mayor, como contraataque los labios de Tom consiguieron llegar hasta su cuello y dejar caricias lentas sobre su clavícula.
—No—el moreno sabía que había algo mal en las manos que masajeaban sus muslos y apartaban la tela traslucida hasta sus caderas, pero la razón se tornaba confusa—No quiero.
—Relajaté—una voz abrumadora le susurró en pársel, cerca de su oído. El cuerpo de Tom ya estaba sobre él, Harry no había tenido ese tipo de sensaciones antes, se besó con Ginny o con Cho, pero jamás fue lo suficiente osado como para acariciar sus muslos o besar su cuello. Era justo lo que Riddle hacía en esos momentos, le acariciaba con grandes círculos dentro de sus muslos abiertos, ¿Cuando había abierto sus piernas? No lo recordaba.
Tom en realidad no estaba muy ansioso sobre tener sexo aquella mañana, el niño era virgen y por lo tanto debía ser delicado, sería más bien otro simple paso en el ritual, concretar de manera definitiva los lazos de magia. Era lo que pensaba esa mañana, nunca creyó que encontraría al niño atractivo. En ese aspecto el ritual con las druidas parecía tener resultados más satisfactorios, el chiquillo rebosaba de un encanto natural, casi divino.
El pensamiento de que también tenía un buen cuerpo nació mientras apretaba las nalgas bien proporcionadas del chico entre sus manos y las separaba, no le había tocado el pene pero este ya se asomaba por debajo de la túnica, erguido y lleno de sangre.
—Tom...—Harry gimió, sin ser dueño de su cuerpo o sus reacciones. Tom hizo una mueca cuando su pene palpitó, respondiendo a las súplicas del muchacho, intentó no alterarse e invocar magia sin varita para aparecer lubricante en sus dedos, separó las nalgas y con delicadeza presiono su dedo medio contra el esfínter rosado que se apretaba con timidez.
—Relájate, pequeño—Volvió a susurrar al oído del chico, descubrió mientras estimulaba su cuerpo que le gustaba como sonaba el pársel o que al menos en la confusión de su sobreexcitación y la droga le agradaba oírlo.
Harry obedeció, sus brazos delgados se enredaban en el cuello de Tom mientras se deshacía en quejidos inentendibles, una vez Tom pudo empujar a su apretado ano el primer dedo, paró de gemir, su espalda tensa y el rostro confuso.
El chico no sabía si sentir placer o molestia, era... extraño, no se parecía a ninguna sensación que hubiera experimentado antes, el dedo se paseó unos momentos con extrema lentitud mientras Tom le indicaba que se relajara y por fin, como un obra de los dioses, deslizaba la mano libre a su pene necesitado. Gimió complacido cuando la mano de Riddle se desplazó a través de su tronco hasta abajo y se empeñó en tocar su glande con la punta de su dedo gordo.
Entre la bruma del placer olvidó por completo el dedo dentro de su entrada, moviéndose con maestría el hombre mayor alcanzó a meter otro y estirar en forma de tijera mientras Harry gemía y arqueaba su espalda pidiendo por más, sus uñas apretadas a la espalda de su esposo con fuerza.
—Tom, por favor. Y-yo quiero—intentando ahogar el dulce gemido que se deslizaba por sus labios e inconsciente de sus actos Harry miró a Tom con sus grandes ojos brillantes por el placer, su cara y el cuello sonrojados, jadeante—Tócame más, tócame.
El niño estaba drogado, Tom no podía esperar fuera coherente, pero esas simples palabras fueron suficientes para que el Señor Oscuro más temido de Europa sucumbiera a su deseo de embestir el cuerpo delgado bajo él, hacerlo gemir más alto y fuerte.
Tuvo que desatender la erección del muchacho para enganchar ambas piernas alrededor de su cadera, elevando las del chico con una almohada y alinear el pene con su entrada, la cabeza logró entrar apenas y Harry ya había hecho un gesto de molestia, sus temblorosas manos buscando a tientas su propia erección para distraer el dolor.
Fue un espectáculo ver como el muchacho se complacía a sí mismo, sus manos pequeñas se apretaban con ansiedad entre el tronco mientras suspiraba tembloroso y pausado. Por su parte, Tom intento llevar a cabo el tortuoso trabajo de introducir su pene con un vaivén suave e invocar un hechizo anticonceptivo al mismo tiempo, el interior de Harry estaba apretado, húmedo con sus paredes aterciopeladas presionando contra su miembro, tenía que retroceder unos centímetros para volverse a introducir con tal lentitud que resultaba toda una hazaña de su paciencia.
—Estas... dentro de mí—La voz jadeante de Potter parecía más un susurro ahogado, Tom se percató de que el chico lo miraba directamente a los ojos, no estaba aún en sus cabales, su mirada traslucida y el gesto perdido eran delatores de que su sumisión no era más que un efecto secundario de la droga inhibidora.
Harry no lo recordaría después, pero Tom con su respiración irregular y ojos hambrientos; le sonrió.
—¿Se siente bien?—le espetó, impulsando su caderas finalmente con un ritmo controlado, Harry asintió raspando su labio inferior con los dientes.
—¡Oh, sí!
Complacido con la respuesta se apoyó del dosel de la cama para conseguir un ángulo más cómodo, Harry se deshizo una maraña de inconexos gemidos, suplicó entre sudor y lágrimas que se apresurara o se impulsara más fuerte. Los sonidos obscenos de las caderas al chocar eran lo único que Harry recordaría, eso y el par de ojos rojos que lo miraban desde arriba, observando cada gesto y bebiendo su imagen.
El placer se extendía desde su vientre y atravesaba todo su cuerpo, cosquilleando hasta que una nueva estocada rozara ese punto divino en su interior, en algún momento Tom pareció crecer en tamaño porque la presión y el placer aumentaron, una oleada chocó contra su bajo vientre como un tsunami, liberándolo. Harry gritó sin voz al tiempo que sentía como el cuerpo tenso de Tom eyaculaba en su interior. Una caliente sensación, muy lejana a la sensación del orgasmo se abrió pasó en ambos cuerpos.
Era aquella misma cinta que se había diluido entre sus muñecas, nadando como una luz dorada entre sus vientres, enredándose por completo en los pechos de sus huéspedes, vibró, y con suma facilidad selló la unión irrompible; dándola por realizada
Harry parpadeó adormilado, con el cansancio del orgasmo y los efectos de la droga al fin venciéndole, Tom se apoyó a su lado y le sacó la cinta roja de su cintura para después arropar al chico, para ese momento, ya dormido.
-BreathOfLife-
Era de mañana y se encontraba en una habitación desconocida, elegante pero sencilla, sin candelabros gigantes o decoraciones opulentas, frente a una mesita de té Harry no sabía cómo había llegado allí, enseguida notó que había otra persona en el lugar. Era una chica, la misma que había visto es su sueño de El Ministerio, su cabello seguía igual de negro, sus pestañas frondosas y el rostro angelical, pero su figura lucia más pequeña, los contornos de la cara infantiles y sus ojos rojos brillantes. Estaba sentada frente a él, mirándolo con fijeza, llevaba un vestido de color claro que resaltaba su piel pálida.
—¿Despertaste?—la chiquilla balanceó sus pies cubiertos por botas de tacón. La puerta abierta de fondo daba a un jardín amplió, dejaba entrar una brisa que ondeaba el cabello negro de la niña, mucho más corto que su anterior sueño—¿No te encanta el lugar?
Hablar era difícil, Harry lo descubrió al intentar abrir los labios así que se esforzó para poder emitir una pregunta correcta.
—¿Dónde estamos?
La niña abrió grande sus ojos rojos, sorprendida por la pregunta.
—No lo sé, tú me trajiste aquí—ella parecía muy correcta, con sus manos puesta sobre su regazo y su espalda recta, en cambio daba la impresión de tener la mirada extraviada—, ¿No deberías saberlo?
El moreno negó, un fuerte sentimiento de inseguridad aferrado a su pecho mezclado con la inexplicable añoranza que le habría embargado la vez anterior.
—Creo que es el limbo—ella siguió su explicación—, no recuerdo que estaba haciendo antes de llegar, o quién era, todo es muy confuso aquí. Sé que espero algo, pero no sé qué o quién es—frunció el ceño, sus ojos parpadearon como si algo la hubiese golpeado sin previo aviso—A veces… oigo voces, me están llamando.
La figura de la niña se volvió difusa, Harry la vio parpadear y al siguiente minuto estaba despierto, junto a El Señor Tenebroso, en Royal Palace. Sin rastro de la niña o la habitación iluminada, aún era de noche y sentía el cuerpo cansado, el vientre sucio, todavía llevaba el largo camisón traslucido sin la molestosa cinta que no le dejó respirar con normalidad toda la velada.
Se reincorporó, la cabeza le dolía y sentía que estaba dejando pasar algo muy importante. Las luces de los candelabros estaban apagadas y la habitación estaba sumergida en el silencio y la oscuridad, Tom Riddle estaba dormido a su lado con el cuerpo recto y una mano sobre su marcado estomago, desde donde las sabanas tapaban su figura. Harry sabía que habían tenido sexo, pero para su fortuna no podía hacer memoria de tal acto con claridad, no quitaba el hecho de que estaba allí, borroso y sin mucha forma recordándole que le dolor en su espalda baja no era su imaginación.
Sintió un profundó odio por Tom en ese instante, lo odió más que todo lo que lo hizo en su vida, en un momento de impulsividad recordó la daga escondida bajo las almohadas y la alcanzó sin vacilar. En silencio se posó sobre Tom, el hombre dormía tranquilo, con el cuello expuesto y la respiración pausada, hubiese sido sencillo sólo desagarrar su garganta y darle muerte.
Alzó la daga encima de su propio hombro, definitivamente sería fácil.
Pero Harry se encontró con el hecho de que todo el odio que sentía se desvaneció en un segundo, incluso si hubiera hecho acopio de su fuerza de voluntad no podía, su mano se negaba a bajar un centímetro sobre el cuello del hombre. Una fuerza, firme y persistente, siquiera le impedía pensar en finalizar su acción.
—Maldito seas—toda la tensión se liberó en un sollozó, Harry lanzó la daga al otro lado de la enorme cama con rabia y lloró sobre el pecho de su esposo sin siquiera saber cómo sentirse, ciertamente sabía que hubiese sido lo correcto matar a Tom, pero el sentimiento y la magia del vinculo eran más fuertes que su voluntad— Como te odio.
Las manos de Tom se deslizaron por su cintura para rodearlo sobre su pecho, el muy maldito había estado despierto todo ese tiempo, probando con descaro cuan poderosa era la magia de su enlace y él le había dado lo que quería.
—Buen chico—le susurró al oído, el muchacho le respondió con llanto y el profundo sentimiento de hundimiento compartido a través de la conexión. Le acarició la espalda con calma, su rostro inexpresivo sin ningún sentimiento. Harry durmió esa noche por primera vez junto a él, con los ojos empapados y su respiración tranquila.
Nota:
Este fue un capítulo largo, quiero resaltar que el lemmon está allí no porque yo lo quisiera si no porque es verdaderamente necesario, pero finalmente ha sucedido lo que todos esperábamos, ¡Se han casado!. Espero que el capítulo haya sido entretenido y resolviera algunas incógnitas, para entablar otras.
Y a las que no les gusto la situación forzada, espero no me odien.
Gracias por leer :D
Respuesta a Anónimos:
Kari Shane Frost ( Hola Kari, notaras respondo cada Review que me envíen, respecto a las escuela, no sé si sentirme orgullosa de que te arriesgues así para leer o un poco molesta ,pero como yo hacía lo mismo hare la vista gorda y levantare ambos pulgares. Bueno, si has leído hasta aquí ya tienes la respuesta a la pregunta que planteaste, respecto a Ginny ella se siente traicionada. Perdona por no programar actualizaciones periódicas. Besos. )
Nico ( Hola Nico, bueno la respuesta a tu review es este mismo cap ¡Estoy viva y sigo escribiendo! Perdón si los hice esperar mucho)
