Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto
Capítulo 4.− Tono sepia
Sintió la humedad traspasar su capa y su camisa, llegando a mojarle levemente el pecho. Si bien, la mujer que ahora se aferraba a su pecho, no estaba gritando ni sollozando, sus gemidos quedos si alcanzaban a llegar a sus oídos. Su cuerpo temblaba levemente, su cara estaba roja y sus nudillos se habían puesto ligeramente blancos por la presión que hacia al apretar su capa.
De verdad se veía patética, aunque no tanto como el día anterior en el cementerio.
Escucho la puerta del cuarto abrirse, por mero instinto la rodeo con sus brazos y apareció junto a ella en el baño, y aunque la chica seguía aferrada a su capa, sabía perfectamente que ya no estaba en el pasillo donde su hijo la podría ver. ¿Era acaso una manía de esa familia? Llorar sin que el otro se diera cuenta para evitar que se enterara de lo que pasaba a su alrededor.
− ¿Sasuke-Sensei? ¿Mamá?
El hombre se obligó a soltar a la mujer, alejándola levemente de su cuerpo y haciendo que se sentara en la bañera. Ella le miro con ojos aun llorosos y le vio salir del baño, evitando que el niño viera hacia adentro y descubriera esa imagen reprobable de ella.
− Gracias – Susurro sin fuerza, aun cuando era consiente que el moreno no la iba a escuchar – Gracias
Escucho las voces de ambos afuera del baño y luego los pasos en la escalera, segura de que el niño le estaría mostrando una de sus figuras o algo que tuviera en la habitación, eso logro sacarle una sonrisa y evito que siguiera llorando. Su hijo posiblemente tuviese hambre y seguramente el Uchiha también. Así que se obligó a levantarse de la bañera. Se dirigió hacia el lavabo donde el espejo se burlaba del aspecto que tenía en ese momento. Seguro que el hombre pensaba que era patética, era la segunda vez que la veía en una situación como esa.
Se lavó la cara con agua fría y con un largo suspiro, luego salió del baño para preparar las cosas de la comida.
Cuando la mesa estuvo lista, se dirigió al pie de la escalera y miro hacia arriba, su aspecto lucia más tranquilo, pero aun así, temía perder el control en frente de su hijo.
− La comida está lista – Grito desde la escalera
− ¡Ya vamos!
Escucho el grito de su hijo y sonrió al oírlo tan animado, había sido buenos días para él, o al menos eso era lo que ella creía. Después de unos segundos vio al rubio bajar corriendo siendo seguido con más calma por Sasuke.
− ¡Me lavare las manos! – Grito corriendo al baño
Hinata no reprimió su sonrisa al verlo correr y salir a los pocos segundos, listo para la comida. Los Onigris eran su comida favorita, y a ella le gustaba complacer a su hijo.
− ¡Vamos! – Dijo animado
Hinata y Sasuke caminaron tras él, que enseguida se sentó en la mesa. Cuando llegaron a la mesa, Bolt le pidió a Sasuke que se sentara a su lado, cosa que el moreno hizo un tanto a regañadientes, estar en esa casa le daba una extraña sensación de vacío y malestar, o tal vez era simplemente que envidiaba la relación de Hinata y Bolt, porque a él le hubiese gustado que Sarada se apoyara en él, y que lo apoyara a salir adelante. Y sin embargo ella estaba con Sakura.
− Itadakimasu
La voz de Bolt lo sacó de su ensoñación, para divertirlo levemente por su carácter un tanto bipolar, hacia pocas horas estuvo llorando entre sus brazos y ahora no dejaba de sonreír.
Comieron con calma, Hinata no cocinaba mal, y Bolt se la pasaba contando todo, absolutamente todo, lo que hacía en el colegio. Pero lo que le llamo la atención era la forma en la que Hinata escuchaba cada detalle de lo que decía su hijo. De verdad le ponía atención y escuchaba cada detalle, por absurdo que fuera, haciendo preguntas y comentarios conforme avanzaba la historia.
Incluso a él se le hacía difícil seguir el hilo de la conversación cuando Sarada hablaba de lo que hacía en el colegio, sin duda le asombraba la relación que tenían esos dos. Eran tan parecidos y al mismo tiempo tan diferentes el uno del otro.
Recién terminaban de comer cuando se escuchó la puerta, Bolt fue el primero en levantarse, pensando en que si era de nuevo su papá, podría mandarlo de regreso si quería hablar con su mamá.
− ¡Yo voy! – Dijo corriendo a la entrada
De verdad estaba preparado para ver a su papá en la entrada y lanzarle un golpe nada más verlo, pero cuando abrió la puerta se encontró con quien menos esperaba.
− ¿A-Abuelo? – Dijo sorprendido
El hombre casi quiso darse un golpe en la frente al escucharlo tartamudear como su madre, pero logro mantener su pose digna para verlo con una mirada de total seriedad, la cual ponía sumamente nervioso al niño.
− ¿Quién es? – Escucharon a Hinata desde dentro de la casa
El niño se fue haciendo hacia atrás, dejando que su abuelo entrara, antes de girar su mirada hacia el comedor.
− E-El abuelo
Hinata llegó hasta donde estaban con rapidez, y se le quedó viendo a su padre con duda y algo de miedo. ¿Acaso Hiashi no captaba los hechos?, ¿Que no lo dejo lo suficientemente claro cuando le dijo que no se mudaría a la mansión?, y sobre todo que no permitiría que le hicieran algo a su hijo.
− ¿Qué pasa? – Le pregunto a su padre con duda
Bolt se acercó a su madre con rapidez, su abuelo tenía un semblante que le daba más miedo de lo usual.
− Venia por ustedes – Aclaró con voz molesta – Los llevare a la mansión secundaria
Hinata miro a su hijo, que la miraba con duda, dándole una pequeña sonrisa
− Ya te lo dije antes – Dijo viéndolo fijamente
Cualquier rastro de miedo que pudiera tenerle se evaporo al verlo decir esas palabras, sin tomar en cuenta que su hijo aún estaba frente a ellos.
− Deja de comportarte como una niña tonta – Le dijo el hombre molestó – Ve por las cosas
Hinata abrió los ojos completamente sorprendida de las palabras de su padre, que no se dio cuenta cuando el niño dio un paso frente a ella con molestia y le puso una mueca a su abuelo.
− ¡No le hables así a mamá! – Le exigió
El hombre le vio con enojo también.
− No te metas en esto
Hinata jalo a su hijo tras ella en un afán de protegerlo, pero no esperaba que el niño saliera corriendo hacia la cocina con rapidez.
− Mmm, no sé por qué me recuerda a ti… huyendo de los problemas
La mujer giro su mirada hacia el hombre que la veía impasible, pero ella ya estaba demasiado molesta, una cosa era que la insultara a ella, que ya estaba acostumbrada a esos insultos, pero no iba a permitir que hablara mal de su hijo.
− Te lo dije antes – Dijo poniendo una posición de defensa – No me voy a mudar, y si no te vas de mi casa te sacare yo misma.
Y ahora esperaba que su padre creyera su amenaza, porque bien sabía que no sería capaz de cumplirla. Ni en sus sueños más irreales se veía ganando en una batalla contra su padre, esa no era una opción.
− ¿Me sacaras? – Dijo con burla − ¿Tú?
La mujer le dio una mirada severa, todo su cuerpo estaba en tensión, la cual aumento cuando sintió una presencia llegar tras ella con calma.
− ¿Pasa algo?
Bolt había ido por Sasuke a la cocina.
− Nada – Mintió la chica tomando una posición más neutral
Hiashi observo al Uchiha con frialdad, enojado de que lo interrumpieran y aún más molesto al ver que su nieto había corrido por él en busca de ayuda. Su nieto, que en esos momentos se escondía tras las piernas del hombre y se aferraba a la capa, como si eso lo mantuviera a salvo, como si fuera precisamente el Uchiha, un desertor y traidor a sus ojos, el que lo mantuviera a salvo.
− Papá ya se iba – Dijo Hinata viendo a su padre
El hombre le dio una mirada furiosa antes de darse la vuelta y salir por la puerta con elegancia, aunque azotándola levemente al final, dejando ver lo molesto que se sentía por eso. Hinata no pudo evitar suspirar con alivio, eso definitivamente había sido aterrador. Después de unos segundos, su mirada se dirigió hacia Sasuke, que seguía con Bolt aferrado a sus piernas.
− Gracias
El moreno no la miro, si no que miro a Bolt que aun temblaba levemente.
− Todo está bien – Dijo Hinata arrodillándose frente a su hijo.
El niño le miro con ojos vidriosos.
− ¿Papá ya no nos quiere y por eso nos manda con el abuelo? ¿Es mi culpa? ¿Soy un niño malo?
Sasuke quiso darle un golpe por suponer tales cosas, ¿De dónde podía sacar que era culpable por esa situación? Cuando su mirada bajo para verlo, supo que el niño estaba por empezar a llorar, tenía la cara roja y los ojos acuosos, entendió, que por mucho que Bolt tratara de ser fuerte para su madre, seguía teniendo 9 años, y esa situación debía de asustarlo demasiado.
− Tu padre te ama y se preocupa mucho por ti – Dijo Hinata tomando su pequeña cara entre sus manos – Nada de esto es tu culpa, son solo cosas de adultos
El niño empezó a llorar quedamente y Hinata le abrazó, tratando al mismo tiempo de calmar su atormentado corazón, la duda y el miedo lograban poner sus nervios de punta. No sabía que pudo haber pasado si el Uchiha no hubiese estado ahí con ellos. Su mirada de dirigió hacia el hombre que miraba algo asombrado, la escena frente a él.
La mujer se sonrojo y desvió la mirada para seguir abrazando a su hijo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Shikamaru era bueno elaborando planes, había sido una buena idea mandarlo llamar, pero el dolor constante no le dejaba concentrarse en lo que el Nara le estaba diciendo. El rubio miro con algo de alivio cuando Sakura entró a su oficina con paso lento, para después mirar las cajas y verlo enarcando una ceja. Shikamaru solo emitió un saludo con la mano, negándose a sí mismo a saludar a la pelirosa verbalmente.
− Ven aquí – Dijo girando un poco la silla – Necesito que hagas algo con mi entrepierna
La mujer le miro sonrojada y molesta al mismo tiempo, mientras el Nara volvía a abrir su boca sorprendido, ¿Acaso no le importaba que él estuviera ahí?
− ¡Naruto! – Le reclamó − ¡Estamos en tu oficina! – Dijo viendo al Nara
El rubio solo suspiro
− No es eso – Dijo recargándose en el respaldo de la silla – Hinata me pateo y me duele bastante
Ambos abrieron la boca totalmente
− ¿Hinata te pateo? – Preguntaron extrañados
El rubio asintió con un pequeño jadeo
− Me pego con la rodilla
Shikamaru sonrió quedamente, se lo merecía.
Sakura se acercó a Naruto y después de unos segundos se alejó, y aunque Shikamaru no vio que hiciera nada, supo que sin duda lo había hecho, ya que Naruto cambio su expresión y se acomodó en la silla. Sakura se alejó del rubio y se sentó en la silla junto a Shikamaru, sin notar la incomodidad del Nara.
− ¿Pensaron en algo?
Naruto asintió despacio.
− Hinata no se mudara… por el momento
El Nara asintió.
− Naruto le dará dos opciones, que se vaya al barrio Hyuga o su pensión será muy baja, no podrá mantener la casa
Sakura asintió pensando en la idea.
− Supongo que terminara mudándose – Dijo el rubio suspirando
Sakura le miro unos segundos con extrañeza.
− ¿Y si pides la custodia de Bolt-Chan?
Ambos hombres la vieron sorprendidos por razones diferentes.
− ¿Eh? – Dijo Naruto confundido
Sakura asintió.
− Si ella quiere quedarse con la casa, puede hacerlo, pero tú te quedaras con la custodia del niño
Naruto se rascó la nuca con cansancio.
− No estoy muy seguro sobre eso – Dijo viendo el escritorio – Siempre tengo mucho trabajo y suelo salir tarde, no sé si podría cuidarlo
Sakura se encogió de hombros.
− Suele llevarse bien con Sarada, no será problema si se queda con nosotras
Naruto asintió
− Será mal visto que no se quede con Bolt ¿Cierto? – Preguntó Naruto viendo al Nara
Shikamaru se encogió de hombros aun cuando su respuesta fuera sí.
− Deberías darle las dos opciones y ver que hace – Dijo el Nara, suplicando internamente que Hinata se mudara con su padre – No se predecir qué hará a decir verdad, no la conozco lo suficiente
Naruto asintió pensativo.
Shikamaru esperaba que Hinata se mudara con la familia Hyuga, Naruto no quedaría del todo mal y tanto Hinata como Bolt estarían a salvo, así él quedaría en una posición neutral y su familia no se vería afectada por esa situación, pero con lo nuevo que Sakura había propuesto, no sabía cómo reaccionaría Hinata.
¿Sería capaz de dejar a su hijo? O ¿Naruto sería capaz de quitárselo?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Miro por la ventana una vez más, algo indeciso, no sabía si debía entrar o no.
La veía dormida, o aparentando estar dormida, sabía que esa posición tan perfecta no era la que solía tener al dormir, siempre se desparramaba por toda la cama. Lo sabía perfectamente porque muchas veces se había quedado horas, o incluso noches, solo observándola dormir, temiendo que en cualquier momento desapareciera de su vida.
Y ahora lo había hecho.
Él estaba al otro lado de esa ventana viéndola, sin atreverse a hablar con ella.
Y entonces envidio a Hinata, por esa relación tan estrecha que tenía con su hijo, en la que se esforzaba por cuidarlo y quererlo, donde ponía atención a todas sus necesidades, y el niño le respondía de la misma manera, buscando cuidarla a como diera lugar. Como esa misma tarde cuando había corrido hacia él para que cuidara a su madre de Hiashi, y luego Hinata, a pesar de estar muy asustada también, lo tranquilizo y le brindo su amor maternal.
Y se preguntaba que estaría pasando en esos momento si Sarada lo hubiese elegido por sobre Sakura. Si hubiese ido tras él y se hubiera quedado a su lado.
Suspiro con frustración, esa situación no iba a cambiar si se quedaba viendo la ventana, pero también podía notar que la niña no quería hablar con él, o de lo contrario se hubiese levantado de la cama, no estaría fingiendo estar dormida. Suspiro de nuevo con pesadez, de verdad necesitaba que ella estuviera en su vida para mantener alejados los deseos oscuros que lo solían atormentar.
Entró en la habitación con cautela, pero la niña no cambio de posición o hizo movimiento alguno de haberlo detectado, simplemente lo ignoraba, fingiendo estar dormida.
Y esa indiferencia le dolía en lo más profundo de su pecho. Porque necesitaba a su hija en su vida, aun si las cosas con Sakura no salieron como debían salir, Sarada no dejaría de ser su hija, la persona más importante de su vida, lo único que le daba luz en toda esa vida de mentiras y blasfemias que vivió desde niño.
Pero ella seguía fingiendo estar dormida.
Se detuvo al lado de su cama, planteando todas sus opciones, pensando en tal vez zarandearla para hacerle saber que él sabía que no estaba dormida. Pero eso sería muy brusco, incluso para él. Dejo una figura de papiroflexia en el buró al lado de su cama y luego se inclinó sobre ella para dejarle un beso en la frente. Vio a la niña tensarse, pero siguió sin moverse, solo apretó más los ojos.
− Eres una pésima ninja – Dijo como broma antes de desaparecer
La niña entonces abrió los ojos y se sentó de golpe, pero Sasuke ya había desaparecido del lugar, dejando la ventana abierta como prueba de que no fue un sueño.
¿No había dicho su mamá que ellas no le importaban?
Puso las manos entre sus rodillas y luego bajo la cabeza, de verdad que no entendía nada.
Por una parte estaba su madre tratando de hacer su vida normal, con Naruto como apoyo y por otro lado su papá, que rara vez hablaba claramente y con un comportamiento que no hacía más que confundirla.
¿Qué demonios se suponía que debía hacer?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Estaba tomando té tranquilamente.
En esa situación, unos cuantos segundos de tranquilidad era lo que más necesitaba, todo lo que pasaba desde unos días atrás no hacia otra cosa que ponerla nerviosa, sin saber que era lo que terminaría siendo de su vida y la de su hijo.
Naruto se comportaba de una forma en la que nunca lo había visto, esa situación se desencadeno desde que empezó a salir con Sakura, pero nunca pensó que tuviera consecuencias, solo pensó que se quedaría como una aventura pasajera. Una en la que estaba segura, ella no se hubiera atrevido a confrontar. Pero todo eso era tiempo pasado, su hijo estaba por encima de Naruto ante cualquier circunstancia.
El sonido del correo la distrajo de su té y con un suspiro se dispuso a ir por el correo, sin esperar lo siguiente que desencadenaría.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Miro una vez mas al pelinegro frente a él, sabia que ese cambio tan repentino no venia de la nada, que algo muy grande tuvo que haber pasado entre el grupo más famoso de Konoha. Pero tambien sabia que no debia desperdiciar una oportunidad como esa.
− Bien − Dijo con un pequeño suspiro − Se lo notificare a Naruto, seria mejor si tambien vinieras
El otro hombre asintio, no muy animdo de ver al rubio. No sabia si podria resistir las ganas de golpearlo.
Sai miro una vez más a Sasuke, tratando de descifrar que era lo que estaba pasando con esté y con sus compañeros de equipo, pero él nunca había sido muy bueno con las emociones, así que simplemente lo dejo pasar, después se enteraría de lo que había pasado.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Inojin guardo completo silencio mientras los ojos azules de Bolt lo veían fijamente.
− No sé qué decir – Dijo el de ojos verdes después de un rato
Bolt dejó caer su cabeza contra la paleta de la banca dando un suspiro frustrado.
− Demonios – Se quejó
Inojin suspiro quedamente y se acercó a él.
− Mamá nunca me ha dicho lo que te dijo tu madre – Le aclaró – Nunca me explico por qué termino todo, solo un día dijo que nos íbamos y luego estábamos en la mansión Yamanaka, papá va a verme a menudo pero no se habla con ella
Bolt asintió aun con la cabeza en la paleta de la banca.
− ¿Qué pasa?
Alzo su cabeza para ver a Shikadai, Sarada y Mitsuki acercarse a ellos con paso dudoso, posiblemente captando el ambiente que había entre los dos niños que no habían salido del salón para el recreo
− Los papas de Bolt se van a separar
Bolt pudo sentir una gota en la frente signo de la incomodidad que sintió por la forma en la que Inojin había dicho esa información, y por la forma en la que los demás abrían la boca, supo que no era el único que así lo sentía.
− ¿Tu papá dejo de quererte? – Pregunto Mitsuki
Sarada le dio una mirada molesta, que nadie noto, ya que Bolt se había puesto de pie propinándole un golpe al peliblanco.
− ¡¿Por qué demonios dices eso?! – Le gritó molesto
Inojin le sujeto el brazo levemente para tranquilizarlo, el rubio suspiro cansadamente y se sentó con aire abatido.
− ¿Por qué dices eso? – Le regaño Shikadai
Mitsuki se encogió de hombros.
− Un amigo me dijo eso cuando sus padres se separaron
Sarada apretó los puños, no querían que la vincularan a eso, había hablado con Mitsuki para tratar de descifrar sus emociones, no para que este las estuviera ventilando por ahí. De seguro Bolt odiaba a su padre y a Sakura, después de todo lo que habían hecho, dos familias se estaban rompiendo.
− No es eso – Dijo Bolt captando la atención de todos – Mamá me dijo que son cosas de adultos, que ellos ya no se quieren pero que eso no quiere decir que no me quiera a mí, y que no quieren tener una mala relación frente a mí.
Sarada escuchaba sin creerlo, Hinata, la mujer a la que Naruto le fue infiel con Sakura, le estaba diciendo eso a Bolt, ¿Por qué? Si el rubio se enteraba de lo que había hecho su papá era posible que lo odiara y se quedara con ella, entonces ¿Por qué cubría a Naruto con su hijo?
− ¿Entonces? – Preguntó Shikadai confundido
El niño bajo la cabeza con un suspiro.
− El abuelo fue ayer por nosotros, mamá dijo que no nos mudaríamos pero el abuelo parecía dispuesto a llevarnos, lo bueno es que Sasuke-Sensei estaba ahí
La mirada, algo hostil, de la Uchiha se dirigió de inmediato hacia Bolt.
− ¿Papá? – Pregunto Sarada sin querer
Bolt asintió con lentitud.
− Fue por su capa – Mintió un poco al ver la mirada de molestia de la pelinegra – El abuelo se fue por que él estaba ahí, y por más que mamá diga que son cosas de adultos, no puedo dejar de pensar que realmente papá no nos quiere cerca… Pero − El niño suspiro antes de alzar la cabeza y mirarlos – Mamá no me mentiría ¿Cierto?
Los demás desviaron la mirada confundidos, sin saber que responder realmente.
− Mamá dice cosas horribles de papá – Dijo Inojin de pronto – Aunque siempre lo dice cuándo cree que no me doy cuenta o que no estoy escuchando – El niño bajo la cabeza por unos segundos – Sé que realmente se amaban, pero simplemente no son compatibles – Miro a Bolt a los ojos – Pero siempre que le pregunto de papá desvía el tema, sin decirme nada realmente porque no es capaz de mentirme ni de decirme algo malo de él
Bolt asintió con cansancio.
Todos se quedaron unos segundos en silencio, analizando cada información que llegaba y pensando en que era lo que realmente pasaba, si mentían o no, si protegían o no, saber simplemente la verdad.
− ¿No has pensando en que es una forma de intentar protegerlos? – Dijo Shikadai después de unos segundos – Si se separan significa que él se mudara de la casa, y siendo su hijo es probable que estés en peligro.
Bolt asintio pensativo.
− Tal vez, pero mamá tambien es ninja, es la que me ayuda a entrenar, ademas no implica mucha diferencia, nunca está en casa
Shikadai asintio pensativamente.
− Papá es el líder de raíz − Dijo Inojin de pronto − Supongo que esa es la razón por la que nos tuvimos que mudar a la mansion
Mitzuki observo a Sarada pero esta no hizo ningun comentario al respecto.
La chica solo trataba de asimilar la información que todos daban, su madre no le habia dicho algo similar a los de los demas. Su madre simplemente habia sido sincera.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Entró azotando la puerta, sin importarle los vanos intentos que hizo Shizune de detenerla, realmente estaba demasiado molesta como para importarle el que dirán, ya había sido suficiente, había tenido suficiente de todo esa situación, había dejado pasar muchas cosas pero no iba a dejar que Naruto siguiera con esas locuras.
Se sonrojo levemente al ver que Sai y Sasuke estaban en la oficina de Naruto, ambos con mirada bastante seria, y también algo sorprendidos, al verla entrar de la manera tan estrepitosa que lo hizo. Pero ya había llegado a ese punto y no iba a retroceder en ese momento.
− ¡¿Qué demonios significa esto?! – Le gritó a Naruto caminando hasta él y tirando el sobre del correo de la mañana
El rubio miro a Sai y a Sasuke, los cuales salieron sin decir una palabra, sin duda no era algo de lo que pudieran opinar o incluso presenciar.
Una vez que salieron, la mirada molesta del rubio se posó sobre Hinata, que tenía los brazos cruzados, de una manera inconsciente para protegerse, y veía fijamente al rubio, conservaba levemente el sonrojo que le produjo ver a los dos ninjas con el rubio cuando ella llegó gritando.
− Son las opciones de separación – Dijo el rubio retomando su porte y parándose tras el escritorio – Irte con tu padre, si no quieres salir de la casa, tu pensión sería casi nula, una ventaja de ser Hokage – Dio un suspiro molesto antes de verla fijamente – O me entregas a Bolt, tú decides.
La chica descruzo los brazos y azoto las manos contra el escritorio, haciendo sobresaltar al rubio levemente
− ¿Entregarte a mi hijo? – Dijo temblando levemente − Dime Naruto ¿Crees que te voy a entregar a mi hijo?
El rubio camino al lado del escritorio para ponerse frente a ella con mirada molesta, ignorando el hecho de que su nombre ya no llevaba el sufijo que siempre lo caracterizo con ella. Suspiro con molestia primero Sasuke con Sai, y ahora Hinata negándole a Bolt, también era su hijo después de todo, no debía actuar como si fuera el fin del mundo.
− ¿Y qué tienes tú para ofrecerle? – Espetó el rubio tratando de mantener la calma
La mujer sin previo aviso le asestó un puñetazo que le hizo girar la cabeza y tambalearse hacia atrás, pero sin terminar de caer por completo, sorprendiéndolo demasiado. Era la segunda vez en menos de 12 horas que le asestaba un golpe, aunque este no había sido tan doloroso como el anterior.
Hinata apretó los ojos, aguantando esa angustia que sentía al escuchar al rubio hablarle como si ella no fuera nada, hablando del niño como si él estuviera presente en la vida de Bolt. ¡El niño quería más a Sasuke que a su propio padre!
− Dime – Dijo ignorando el picor de su mano y mirándolo a los ojos totalmente furiosa – ¿A qué hora va a la escuela en las mañanas? ¿Cómo se llaman sus maestros? ¿Cuál es su color favorito? ¿Quién es su mejor amigo? ¿Qué come en el almuerzo? ¿Sabes el nombre de su doctor o siquiera su dirección?
El rubio se quedó de piedra, no solo le dolía la cara por el golpe, esas eran preguntas, que le gustara admitirlo o no, no podía contestar, porque no sabía nada de lo que Hinata le había preguntado.
− Yo… − Comenzó el rubio
Hinata le miro de nuevo, esta vez con miedo y necesidad, esa mirada que había visto tantas veces en el pasado, pero que en esos momentos significaban cosas totalmente diferentes a lo que alguna vez fue la espera de una respuesta.
− No voy a permitir que lo metas en esto – Le espetó la mujer – Él sabe, él sabe que no es justo que su papá no llegue a casa antes de que se duerma, que siempre esté en el trabajo y nunca le ponga atención – La mujer apretó los puños – Así que no vengas a exigir la custodia cuando no tienes ni idea de quien es tu hijo
El rubio desvió la mirada, sin saber que responder a eso. Necesitaba calmarse, necesitaba poner las cosas en claro.
− Aun si no tengo la custodia, debes mudarte cerca de la familia Hyuga
La mujer apretó los ojos tratando de tranquilizarse, bastante molesta con el rubio y consigo misma pensando que podría hacerlo entrar en razón.
− No me mudare al barrio – Repitió una vez más – Puedes reducir la pensión todo lo que quieras, ya nos las arreglaremos
Se dio la vuelta, para evitar que el rubio viera sus ojos llorosos y para salir de la oficina, no solo estaba dejando a Naruto, estaba dejando al hombre que amó desde que era una niña, él que le dio la fuerza de salir adelante y el que por mucho tiempo significo toda su vida. Dejo su sueño de infancia y con él, el corazón de la que alguna vez fue una niña con sueños y que veía el mundo color de rosa. Se obligó a dejar atrás la fantasía para aceptar la realidad.
− Todo pasa por esta oficina – Dijo el rubio a sus espaldas captando su atención – Si quieres una misión, si quieres dar una clase, incluso si quieres un trabajo, no te darán nada… Entiende que debes regresar a la mansión Hyuga, es por el bien de todos
La mujer apretó los puños una vez más, la estaba acorralando una y otra vez, sabiendo que tarde o temprano tendría que pedir ayuda, tendría que hacer algo para sobrevivir. Suspiro dándose fuerza, tenía muchos ahorros todavía, y ella no era una mujer derrochadora, lo que le daba el tiempo suficiente para pensar en qué hacer para sustentar la casa. No le daría el gusto a Naruto, no podía hacerlo, simplemente, ya no podía.
− No – Dijo girando la cabeza para verlo una última vez con ojos llorosos – Esto solo lo haces por ti, y no caeré en tu juego… no esta vez
Salió por la puerta sin despedirse ni decir nada más, sin notificarle a Naruto que esa misma tarde tendría su divorcio ya firmado en su oficina.
A las afueras vio a unos incrédulos Sai, Sasuke y Shizune mirarla con curiosidad y algo de asombro, solo Sasuke era consciente de que había pasado dentro de la oficina del rubio, y no era de las personas que lo anduvieron divulgando. Sintió su cuerpo tensarse por completo cuando escucho las voces de Ino y Sakura acercarse con mucha rapidez, ese era un encuentro para el que todavía no estaba preparada, no todavía.
Salió de sus pensamientos cuando sintió unos brazos alrededor de su cintura, un olor levemente familiar y la calidez de una capa que anteriormente la había cobijado. Alzo los ojos para encontrar el rostro del Uchiha con total seriedad y después todo se volvió negro.
Shizune abrió la boca a mas no poder al ver que Sasuke había desaparecido junto con Hinata de la oficina, giro su rostro para preguntarle a Sai si sabía que había pasado, pero el ninja pintor tampoco se encontraba ya en el lugar que anteriormente ocupo.
Cuando Sakura e Ino llegaron a donde estaba, tardaron unos interminables segundos en hacerla reaccionar y que ella pudiera mentir a lo que en realidad había pasado. No sabía que había significado todo eso, y lo cierto era que hasta no estar segura, no quería provocar un caos metiendo cosas en la cabeza de Sakura.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Una vez que Hinata salió de la oficina, Naruto se dejó caer sobre las rodillas y luego se sentó recargándose en el escritorio, esas palabras habían dolido más de lo que deberían. Suspiro con frustración y su mirada se dirigió hacia la pintura de su padre colgada en la pared.
− ¿Qué debería hacer papá? – Dijo al aire dejando caer su cabeza contra el escritorio.
Sakura entró segundos después por la puerta y corrió hacia él al verlo en el piso, recargado sobre el escritorio y con el ojo izquierdo rojo. Naruto solo negó con la cabeza incontables veces, sin querer hablar de que había pasado en la oficina.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El moreno la soltó una vez que estuvieron en el callejón al lado de la oficina de Naruto, sintió que la chica seguía aferrada a él, pero supuso que era por la sensación de mareo que solía darles a algunas personas cuando se tele trasportaba, aunque dejo de creerlo cuando sintió su pecho húmedo. Hinata estaba llorando contra su pecho otra vez.
− ¿Por qué hace esto? – Dijo la chica sin separarse de él − No gana nada con acorralarme de esa manera, ni siquiera tiene tiempo para Bolt, ¿Por qué quiere su custodia? ¿Qué gana torturándome así?
Sasuke, sin saber qué otra cosa hacer, la abrazó contra su pecho y recargó su barbilla contra su cabeza, dejando que la chica sacara todo ese dolor que sentía.
− Siempre ha sido un idiota – Dijo haciendo que Hinata riera levemente
Después de unos minutos, la mujer por fin se separó de él con el rostro rojo, siempre solía involucrar sin querer al moreno en ese asunto. El hombre fue capaz de descifrar su mirada y se le quedo viendo fijamente, sin saber que decir para reconfortarla, no cuando él estaba igual o peor que ella.
− Deje a Sakura – Dijo de improvisto haciendo a la mujer respingar levemente – Lo que seguramente es el desencadenante de todo esto – Suspiro con pesadez – Ambos sabemos lo que pasa entre esos dos… así que no me importo mucho el dejarla pero… − Dio otro suspiro − Pero Sarada no me siguió, como Bolt lo hace contigo, ella se quedó al lado de Sakura.
Hinata le vio sin saber que decir, el tener a Bolt a su lado era lo que le daba la fuerza necesaria para seguir adelante, pero para el moreno…
Sin medir sus acciones o simplemente ponerse a pensar al respecto, la mujer rodeo la cintura del moreno con sus brazos y se pegó a él. No era un gesto de lastima, pudo adivinar fácilmente el chico, era un intento de confort, de hacerlo sentir mejor, aun cuando ella también se caía lentamente a pedazos. Sasuke pasó sus manos por su cintura, pegándola a su cuerpo para recibir su calor y recargó su barbilla contra su cabeza, sin pensar en nada más que en el dulce olor que salía del cuerpo de Hinata.
Ambos estaban dejando salir todo ese dolor que los estaba consumiendo levemente por dentro.
Ajenos a unos ojos dorados que veían la escena con algo de curiosidad.
Y fin. Por ahora.
