Disclaimer: Glee pertenece a la Fox y a su creador. Mías sólo son las ideas.
Viñetas Klaine
II. Teenage dream
— Tú me mueves, Kurt — dice, mirándolo a los ojos —. Y el dueto sólo era una excusa para poder pasar más tiempo contigo.
Expectante, con el corazón saliéndosele prácticamente por la garganta, Blaine mira a los ojos azules que lo tienen hechizado durante unos interminables segundos. Trata de leer en ellos, con ansias, cualquier emoción aparte de la sorpresa; no le importa cuál sea: aceptación, alegría, rechazo (oh,no, por favor, rechazo no); sólo cualquier cosa que demuestre que Kurt ha entendido el significado de sus palabras.
Y, ¡oh!, ahí está. Es tan breve que bien podría haber sido una simple ilusión de su emocionada mente, pero Blaine se jugaría el cuello a que ha sido real. Sí, está ahí, sólo que es casi imperceptible; una chispa de deseo, y contento y nerviosismo reflejada en los ojos azul-verdosos de Kurt.
Lo besa. Lo hace obedeciendo a un impulso que ha tenido durante más tiempo del que quisiera reconocer, y que se ve incapaz de reprimir durante un solo segundo más.
Sus labios tienen un encuentro suave pero intenso, tan cargado de sentimientos reprimidos que Blaine siente las lágrimas de felicidad acumularse en sus ojos y oprimirle la garganta.
Nota la mano de Kurt acunándole la mejilla y sus labios, que hasta ese momento habían permanecido quietos, moviéndose tímidamente sobre su propia boca.
¡Bum!¡Bam! Blaine siente los fuegos artificiales, las bombas, y hasta el mismísimo Big Bang explotando en su estómago, amenazándolo con matarlo en ese mismo instante. Y no es que le importe mucho, porque siente que si muriera ahora, lo haría como el hombre más feliz del mundo.
Finalmente, el beso se rompe y Blaine vuelve a sentarse, una sonrisa tonta asomándose en sus labios.
— Deberíamos de ensayar — dice, sintiendo que lo que en realidad quiso decir es "me gustaría besarte hasta el fin de los tiempos, Kurt".
— Creí que eso hacíamos — contesta el otro, sonriendo. Blaine lo mira tímidamente, la mirada cargada de esperanza.
Amplia su sonrisa. Inevitablemente, se ve a sí mismo levantándose de nuevo de su asiento y volviendo a besar a su amigo en un encuentro mucho más apasionado y confiado que el anterior.
