Capitulo 4: ¿Quién eres?

Ayer fue un día agotador, entre el accidente, el muchacho extraño que me salvó, mi padre enfurecido con el conductor, mis amigas en casa cuidándome, y los demás compañeros de la escuela que bombeaban mi twitter con "Felicitaciones" por sobrevivir, estaba cansada y frustrada por ser el centro de atención en esos días. Odiaba ser el centro.

Esta vez mi padre me llevó a la escuela en la patrulla, la cual bastante vergüenza me dio. Entendía que ese fuera su trabajo, pero ningún chico saldría conmigo si veían a mi padre con un arma debajo de la chaqueta. Ni siquiera el valiente muchacho que me salvo.

Me bajé de su coche, estaban Jessica y Mike esperándome en la puerta del instituto. Me acerqué a ellos, los saludé e ingresé. Luego de Matemáticas e Historia, debíamos cruzar el campus para ir a Vóley. Obviamente no me iba nada bien en los deportes, siempre fui más que nada estudiosa. Nada de deportes para mí.

Estábamos caminando con Jessica y Ángela, cuando sentí que alguien me observaba, volteé y ahí estaba él, el muchacho que salvó mi vida. . .

–Ustedes sigan, yo tengo que hacer algo ¿sí?

–Si claro, te esperamos en el campus– dijo Ángela con una sonrisa.

Entonces me dirigí hacia él, cuando él noto que me acercaba, comenzó a alejarse. Me puse furiosa porque se alejaba de mi ¡¿Por qué lo hacía?!

Entonces comencé a correrlo. Cuando lo alcancé tomé su chaqueta y la estiré hacia mi.

–¡Oye!– dije mientras tomaba algo de aire.

Y el chico no emitía ni una sola palabra, solo estaba petrificado. Y yo pensé ¿Qué le pasa? ¿Es mudo?

–Quería agradecerte por lo de ayer, fue muy valiente lo que hiciste. No se como lo hiciste, pero gue algo impresionante. No sé porque huyes de mi… – dije sarcásticamente.

–No debes agradecerme, es lo que tenía que hacer – dijo con una voz suave y relajante, como si cantara una canción de cuna.

–Sí, bueno, no tenias porque hacerlo, no me conoces. Gracias por salvar mi vida, solo quería decirte eso, y emmm... Quería…¿preguntarte tu nombre?

Me miró a los ojos e hizo una sonrisa tan hermosa, como si diera paz con cada movimiento de su rostro.

–Mi nombre es Edward –susurro.

–¿Edward? ¡Qué bonito nombre! ¿Y que tal tu apellido?

–Solo soy Edward– dijo mientras se alejaba de mí.

–¡Oye no te vayas!– dije desesperada.

–¿Que necesitas?– contestó él volteando su cara hacia mí.

–Solo quería que camináramos juntos…¿Te molestaría?

–No claro que no.

Caminamos hasta la gruta que quedaba a tan solo tres calles de la escuela, había que entrar un poco en el bosque y allí estaba, un paisaje mágico a tan solo unos pasos.

–Es el lugar más bonito de Forks– dije con una sonrisa.

–Si es muy bonito, pero he visto otro lugar mucho más bonito, seguro te gustaría mucho más que este lugar – dijo con mucho agrado.

–¿Si? ¿Qué lugar? – pregunte.

–Es un campo de flores, crecen flores silvestres de distintos colores. Son muy hermosas, así como tú.

Cuando terminó de decir eso me sonrojé, traté de taparme la cara, pero no podía. Sentía que mi rostro cambiaba de un tono rosadito a rojo fuerte. ¡Qué vergüenza!

–Qué bonito lo que dices ¿eso no es en Forks o sí?

–Sí lo es. Es un lugar realmente mágico, como un portal para los ángeles.

–¡Wow que poético!– dije mirando sus ojos brillantes de un tono parecido al oro.