Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece ni sus personajes es propiedad de Akira Amano.

Advertencias: El siguiente fic ha sido clasificado con rating T. Por si no quedo claro, este fic es Yaoi, pareja principal G27.

Aclaraciones:

"Hablan los personajes".

'Pensamientos'.

Summary: Lo cierto es que su vida nunca había sido buena. Todo lo contrarió, el sufrimiento de no tener ni el amor de sus padres le había llevado hasta la desesperación. Pero al sentir su calor sintió que había llegado al lugar indicado.

Mika-Lucid & Yunmoon

Presentan:

LA VERDAD DE MI VIDA

Capítulo 4

.

::

Inglaterra era una isla pequeña (no tanto como Japón), Londres era hermosos, la gente era elegante y amable (algunos, nunca se puede generalizar), cada día conocía diferentes aspectos de ese lugar. Cuatro años le bastó para encontrar en Londres un lugar seguro y sentirse en casa. Cuatro largos años en los que había dejado su vida atrás, a Japón, a sus pocos amigos, a sus 'padres', y al amor de su vida. Tsuna nunca encontraría a alguien que le hiciera sentir lo que Giotto había logrado con una sola mirada, con una caricia, con un beso. Giotto seguiría siendo su todo y una de sus razones para vivir, lo amaba y lo amaría, por siempre.

Aún después de cuatro años, Tsuna seguía trabajando en el mismo hotel, su cocina era tan buena que el hombre que le había contratado se negaba a aceptar su renuncia. Con una carrera terminada (administración de negocios) Tsuna ya tenía lo suficiente para despedirse de su apellido (falso), pero si se lo quitaba no sabía que apellido tomar.

Ahora ya sabía que si tenía padres, sinceramente no lo hubiera logrado solo, todo tenía que ver con alguien que había conocido en el colegio. Hibari Kyouya un nipón que, de alguna forma, había logrado hacer su amigo. Hibari vivía con él, compartían todo (bueno, casi todo), incluso el tiempo y además le había compartido su secreto (sobre que no sabía quienes eran sus padres). En un principió Hibari se había mostrado indiferente y luego había llegado con un montón de información.

Hibari había descubierto que era hijo de un matrimonio que vivía en Italia, incluso tenía un hermano mayor, no le dio nombres, porque la información estaba restringida. Tsuna tenía miedo. Si tenía un hermano mayor, pero él había sido dejado con los Nakamura… ¿No significaba que sus padres no lo querían? Tenía mucho miedo de saberlo. Hibari le había dicho miles de veces que era un cobarde, y tal vez lo era, pero no podía evitarlo, estaba aterrado de saber la verdad.

Estaban entrando a otoño cunado llegó al departamento que compartía con Hibari, llegó con un postre y abrió la puerta. El calor le dejo mareado en primer momento, luego soltó un suspiro.

"Estoy en casa". Dijo en voz baja, a Hibari no le gustaban los gritos. De la sala se elevó una mano en forma perezosa, Tsuna sonrió mientras se quitaba el abrigo y la bufanda y se dirigía a esa dirección. "¿Qué tal tu día, Hibari-san?".

El pelinegro, se estiro en el sofá y luego soltó un bostezo. "Prepare comida…". Fue todo lo que dijo mientras volvía a recostarse en el sofá. "También… prepare dos vuelos a Italia, para mañana en la tarde".

Tsuna se quedó petrificado a mitad de su camino a la sala. Miró a Hibari como si le hubiera crecido una segunda cabeza y luego soltó un grito de terror. El pelinegro se irguió de nuevo y e dirigió a la cocina, ignorándolo.

"Estas… ¿Estas bromeando, cierto?".

"No".

Soltó conciso y frió, Tsuna lo siguió a la cocina.

"Debes de estarlo… Me dijiste que no irías a Italia ni loco".

"No, te dije que no iría sin alguna razón, ahora hay una razón, tus padres y tu hermano esperan por ti".

"¡HIEEE! ¡Debes estar bromeando!".

Molesto, Hibari Kyouya volteo y le miró con el ceño fruncido. "Deja de gritar, me irritas".

"Pe-pe-pe… ¡Pero, Hibari-san, yo no quiero ir!".

"Porque eres un cobarde. ¿Salsa o mostaza?".

"Mostaza, por favor… Espera, ese no es el punto… ¡Aún no estoy listo!".

"Y nunca lo estarás, por eso nos vamos a Italia… Incluso puede que encuentre los nombres de tu padres y tu hermano". Dijo mientras colocaba un plato sobre la mesa, Tsuna arrugo el ceño.

"Pero no quiero ir…".

Hibari soltó un bostezo. "El viaje sale a las cinco, estaré esperándote en el aeropuerto".

Sin decir ni hacer nada más, Hibari se inclinó un poco y le besó castamente en los labios, Tsuna se levantó y comenzó a seguirlo por la sala.

"¿Desde cuando planeaste esto? ¡Y no me beses así como así, pervertido!". Escuchó la risa de Hibari y enrojeció de irá y enojo. "¡Escúchame! ¡No iré!".

Volvió a la sala y se sentó en una silla en la cocina mientras comenzaba a comer, maldito, incluso hizo la comida que menos le gustaba, pastel de carne. Iba a matarlo.

A la mañana siguiente se levantó temprano, fue a su trabajo como de costumbre, pero el chef le dijo que lamentaba que tuviera que irse a Italia, maldito Hibari, lo había planeado todo. En la tarde volvió a casa y se sentó en un sofá de la sala, no iba a ir, no iba a ir… ¡No iba a ir!

"Llegas tarde, Tsunayoshi".

Tsuna frunció el ceño, todas sus cosas no estaban en casa, el maldito de Hibari ya lo había mandado al aeropuerto, lo miró con enojo.

"Dame mis cosas".

"Claro, cuando lleguemos a Italia".

No tuvo opción (Hibari no se las dio nunca), así que tuvo que abordar el avión que le llevaría al lugar que en el que no deseaba estar. Era lo peor, estaba nervioso y quería llorar, pero Hibari no se lo dejo, comenzó a hacerle preguntas y al final decidió quedarse dormido, estaba un poco enojado.

Italia era un lugar hermoso y Tsuna no pudo seguir enojado con Hibari, porque el pelinegro tenía razón, no podía seguir teniendo miedo, si sus padres no lo querían… pues no importaba, Tsuna nunca podría verlos como sus padres, después de veintiún años ya no los necesitaba tanto como un niño, si los querría, de eso no había duda, pero no los necesitaría tanto. Esa era la verdad.

"¿Dónde vamos a vivir?".

Fue la primera pregunta que le hizo Hibari una vez se sentaron en un café a tomar una merienda, Tsuna lo miro como si hubiera enloquecido.

"¿Cómo que dónde? Pues no tengo ni idea, se supone que tú deberías saberlo".

Hibari se encogió de hombros y tomó la taza de café que tenía en las manos.

"Buscaremos".

"Eres tan… tan… No tiene caso, supongo que no importa".

Declaró Tsuna mientras se comía la pasta que Hibari había pedido para él. Se mantuvieron en silencio todo el tiempo mientras comían, a Hibari no le gustaba hablar cuando comía y Tsuna ya se había acostumbrado a ello. Después de terminar tomaron sus maletas y comenzaron a caminar, necesitaban un lugar en el que quedarse.

"¿Qué tal ahí?". Dijo Hibari mientras señalaba un edificio, Tsuna alzó una ceja.

"Hay muchas personas, multitudes".

"No en nuestra habitación".

"Bien… si a ti no te molesta, entonces estará bien".

El lugar era bonito y elegante, caro, Hibari (que tenía un excelente trabajo) pagó y firmo todo, Tsuna sólo se quedó sentado esperándolo. El piso en el que estaba su departamento era el quinceavo, era un bonito departamento, un poco más grande que su departamento en Londres. Apenas llegaron adentro y Hibari se quedó dormido en la sala, Tsuna soltó un suspiro, Hibari nunca iba a cambiar.

Dejó las cosas del pelinegro en la habitación más grande, a Hibari le gustaba los lugares amplios y solitarios. Tsuna se sentó en su nueva cama y se dejó caer en ella, si que Hibari sabía como mover a las personas, no podía creer que hace menos de veinte horas estaba en su departamento en Londres y ahora estaban en Nápoles, en un piso que acababan de alquilar. Sin darse cuenta se quedó dormido.

Cuando despertó eran las nueve de la mañana, se estiro y luego se dirigió al baño, cuando abrió la puerta Hibari acababa de terminar su baño, estaba desnudo, Tsuna frunció el ceño y le arrojó una toalla.

"¿Qué hablamos sobre no traer tu toalla?".

"… Aquí hay muchas". Contestó con simpleza mientras se enredaba la toalla en la cadera. "Deja de actuar así, herbívoro".

Tsuna soltó un suspiro mientras se quitaba la sudadera.

"La idea de venir aquí fue tuya… ¿Por qué Nápoles?".

"Hace poco investigue quien es tu madre… Se llama…".

"¡Espera!". Tsuna colocó ambas manos en la boca del pelinegro. "¡No lo digas como si fuera lo más normal!".

Hibari se quito las manos del chico.

"Sawada Nana, vive en Nápoles".

"¡Te dije que no lo dijeras!".

Tsuna salió del baño, Hibari lo siguió.

"Ella está viviendo aquí, aún no se donde, no he podido encontrar nada más que eso… ni siquiera se el nombre de su esposo ni el de su hijo…".

Tsuna se detuvo a la mitad de la sala y lo miró.

"¿Y si es soltera?".

"No lo es, sé que tiene un hijo y está casada, no me he equivocado".

Gruño Hibari, Tsuna soltó un suspiro y asintió, luego miró al pelinegro y volvió a fruncir el ceño.

"¡Ve a ponerte algo encima!".

"Tch".

Hibari se fue a su habitación mientras Tsuna soltaba un suspiro y se recostaba en el sofá, sin duda el dicho que la felicidad se iba en los suspiros era verdad, Tsuna había perdido muchos suspiros por culpa de Hibari, era tan imprudente y… dominante. Pero lo quería, Hibari le había protegido todo ese tiempo, siempre estaba a su lado y nunca pedía nada a cambió. Si no fuera porque tenía presente el nombre de Giotto se hubiera enamorado de él, pero no, Giotto siempre estaba en su mente.

Lo extrañaba tanto.

"Voy a salir. Tú deberías ir a conseguir trabajo".

"No se italiano…".

"Entonces deberías ser una buena esposa y preparar la comida para cuando llegue".

"No soy tu esposa".

"También aprende italiano".

"Sí, si".

Sin decir más, Hibari se fue de ahí y Tsuna se levantó del sofá, Hibari tenía razón, bueno, en lo que refería a aprender italiano, si quería comunicarse con todas esas personas tenía que saber su idioma. Ahora que lo recordaba, Giotto era italiano, en una de esas ocasiones que tuvieron sexo Giotto le habló en italiano, todo el tiempo.

Fue tan sexy.

Olvidando eso decidió encender la televisión, el idioma era raro, comparado con el japonés o el ingles el italiano era diferente… se parecía un poco al español, uno de sus compañeros en Londres hablaba español.

Lentamente los días pasaron, para Tsuna que no hacía otra cosa que estudiar el idioma y preparar comida para él y Hibari, todos los días Hibari le llevaba cosas para aprender, libros, DVD, CD, de todo. A las dos semanas ya había aprendido lo esencial, su memoria le había ayudado mucho. Así que decidió poner a prueba todo lo aprendido saliendo de casa y yendo a comprar la despensa.

La señora que lo atendió fue amable y no notó que realmente le costaba entenderla a veces, fue muy bueno fingiendo entender todo y respondiendo, incluso tenía buen acento, de eso no había duda. Salió de la tienda con su nueva adquisición y cuando iba a mitad de la calle se sorprendió con lo que vio.

"¿Hibari-san?". Susurró, luego se dio cuenta que si que estaba ahí. "¡Hibari-san!". Con cuidado de no tirar las bolsas corrió hacia el pelinegro. "Hibari-san".

Hibari, que lo había escuchado sonrió de lado cuando lo tuvo a su lado, le acarició el cabello castaño, siempre le gustó hacer eso, Tsuna era tierno y lindo. Por eso tenía que estar a su lado, todo el mundo se aprovechaba de eso, todo el mundo siempre quería abusar de él, Hibari no lo iba a permitir.

"¿Quién es él?".

Fue entonces cuando Tsuna fue consciente que el pelinegro no estaba solo, se alejó un poco de Hibari y notó a alguien, por un momento se le paró el corazón, luego se dio cuenta que no era quien pensaba, Giotto tenía los ojos azules, ese chico los tenía color avellana.

"Sawada Tsunayoshi, vivimos juntos".

"¿Qué? ¡No es justo! Yo también quiero vivir contigo".

Tsuna miró a Hibari un poco confuso y luego volvió a mirar al rubio.

"Su nombre es Cavallone Dino, una molestia, si me lo preguntas".

"Pero me amas".

Hibari golpeo al rubio en toda la cara con una de sus tonfas y luego rodeo a Tsuna por los hombros.

"Una molestia".

Tsuna miró a Dino y le sonrió.

"Seguro te ama". Dijo un poco serio y a la vez con burla, con Hibari nunca se sabía nada. Pero sinceramente esperaba que Dino mintiera, Hibari era su único amigo, el único verdadero y que había estado con él siempre.

No quería que se alejara.

Pero sucedió. Poco a poco Dino comenzó a acercarse demasiado, primero se lo encontró debes en cuando, luego comenzó a ir a su piso y más tarde casi vivía con ellos. Sabía que esos dos aún no salían, pero Hibari estaba cediendo y se estaba apartando. Eso le ponía triste y recordaba a Giotto más que antes. Hibari era la única persona que le hacía olvidar un poco a Giotto, sin él se sentía solo y recordaba a su amor. Al que había abandonado.

Tal vez incluso ahora lo odiaba.

Fue una tarde, cuando había terminado de preparar la comida y Hibari no estaba, Dino llegó con un postre (de los que mataban a Hibari).

"Creo que… ¿te resulto molesto?".

Le preguntó el rubio, con pena y duda. Tsuna se ruborizo en ese momento.

"No, no… sólo… bueno, Hibari-san… es mi único amigo, estoy un poco celoso".

Aceptó, Dino sonrió.

"Se lo que se siente. Tengo un amigo que se fue de Italia una larga temporada. Me dejo solo y luego no quiso volver, porque había encontrado al amor de su vida… me puso muy celoso que me abandonara cuando yo era su mejor amigo". Dino soltó un suspiro. "Perdóname por quitarte a Kyouya".

Tsuna le sonrió. "No importa, ustedes… se quieren".

Dino le sonrió con picardía. "Actualmente, mi amigo está solo… su amor se ha marchado, sufrió mucho". La mirada de Dino se sombrío, pero enseguida volvió a sonreír. "Le dije que le presentaría a Kyouya… ¿Vienes con nosotros?".

"Es… ¿Una cita, cierto?".

Dino soltó una risita. "No te voy a mentir, le hable de ti, le dije que eres muy lindo y que tuvieran una cita, luego de rogarle decidió aceptar conocerte… ¿te importa? Si es así… le diré que no puedes".

Tsuna pensó en Giotto, no podía traicionarle, pero tampoco es como si fuera a hacerlo, sólo conocería a un amigo de Dino, así estaría con Hibari y no lo molestaría.

"Bien… lo conoceré… ¡Pero yo ya estoy enamorado de alguien!".

Dino comenzó a reír a carcajada limpia dejando desconcertado a Tsuna, el moreno le miró con un poco de dudad y enojo y luego el rubio paró.

"Perdona, es que fue lo mismo que me dijo mi amigo. Piénsalo como que vas a conocer a un amigo".

Tsuna sonrió. "Vale".

Quedaron de verse el día siguiente (el día libre de Hibari) en un café cerca del piso donde vivía. Hibari no se negó, al parecer si que se había enamorado de Cavallone, bueno, Dino tenía un encanto natural que también había hechizado un poco a Tsuna.

Cuando llegaron al lugar indicado Dino y su amigo aún no llegaban, Hibari se sentó en la mesa más alejada y Tsuna le siguió, aún ahora no podía entender como Hibari trabajaba tan bien en donde lo hacía (en una empresa en la parte fiscal), cuando odiaba tanto estar en multitudes. Pasaron los minutos y Dino no llegaba, Hibari ya estaba muy enojado, aunque era el clima favorito del pelinegro la impuntualidad siempre le ponía de malas.

"¡Perdón!".

Fue lo primero que escucharon, Tsuna acarició la mano de Hibari, para que se controlara. Pero obvio que eso no bastó, Hibari se puso de pie y miró mal a Dino.

"Fue culpa de Dino, chocamos porque no se fijo en el camino".

Tsuna se congeló en su lugar. El corazón se le detuvo y contuvo el aliento.

"Giotto…".

Soltó en un susurro, el acompañante de Dino empujo a su amigo y enfoco su mirada en la de Tsuna.

"Tsuna… Te encontré".

Bueno, ciertamente no sabía si realmente lo había encontrado, pero ahí estaba. De un momento a otro Giotto se coloco frente a Tsuna y lo levantó por los brazos.

"Gio…".

"¿Por qué tu fuiste sin decir nada? ¿Por qué no volviste? ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué me dejaste?". Susurró, Tsuna cerró los ojos. "¡Contéstame!".

Hibari golpeo al rubio en ese momento, odiaba los gritos y no iba a permitir que ese extraño le gritara a su amigo, a su pequeño Tsuna.

"Déjalo". Siseo en forma de amenaza.

"No, Hibari-san… él tiene el derecho de gritarme… incluso de golpearme… Dino, fui yo quien abandono a tu mejor amigo".

Dino miró a Tsuna y luego a Giotto, oh. Eso no se lo esperaba. Giotto soltó un bufido y tomó a Tsuna del brazo.

"Me lo llevó".

Sin decir más se fue, dejando solos a Dino y a Hibari.

Tsuna sentía como era jalado por Giotto, entre calles y avenidas caminaron hasta entrar a otro café, el rubio pidió una mesa privada y una chica los guió, la mesa estaba en un pequeño cuarto, privado para que pudieran hablar tranquilos, se imagino Tsuna.

Después de que la chica que los guió se fue se quedaron solos y callados. No sabía que hacer o decir, realmente estaba muy apenado, por haber dejado a Giotto todo ese tiempo solo, Dino le había confirmado que había sufrido. Pero lo que había hecho en Inglaterra era algo que tenía que hacer solo, tenía que comenzar y no deseaba que nada ni nadie interfiriera.

"Me dejaste… sólo dijiste: Te amo. Pero te fuiste".

"Lo siento".

El lugar volvió a quedar en silencio, Giotto sonrió.

"Esperé por ti un año… pero no volviste. No pensabas volver".

"Lo siento". Giotto se levantó, tempestivamente mientras lo miraba. Tsuna se dio cuenta que tenía la mejilla hinchada, justo donde Hibari le había golpeado. "También… lamento que Hibari-san te haya pegado".

"¿Sales con él ahora?".

"No, Hibari-san sale con Dino".

Giotto soltó un bufido.

"¿Y que hay conmigo?".

Tsuna volteo a otro lado.

"¿Qué se supone que debería haber?".

"¿Me amas?".

"…". Tsuna lo miró. "Jamás…". Bajó la vista, avergonzado. "Jamás deje de hacerlo".

Giotto soltó un suspiro.

"Yo también te amo… cosa que no entiendo, contando que me dejaste sin decir más que un te amo".

Tsuna lo miró de nuevo.

"Perdón… pero quería empezar de nuevo… necesitaba empezar solo… perdóname, realmente… lo siento".

Giotto lo miró, luego soltó un suspiro, no podía decirle que no, lo amaba mucho, pero también estaba enojado. Había sido abandonado, pero Tsuna se había refugiado en otra persona, en un hombre… además ese tipo le había reventado la mejilla con una cosa metálica, dolía como el infierno. Se sobó la mejilla, le dolió. Tsuna se levantó de su lugar y se acercó a él, con duda estiró su mano… lentamente le tocó.

"Lo siento, Hibari-san siempre actúa impu-¡Ah!".

Giotto lo tomó de la mano y lo sentó sobre su regazo, lo miró con pasión, hace tanto que no lo tenía cerca, lo necesitaba tanto.

"Te amo, Tsuna".

Luego de eso lo besó. El castaño primero se sorprendió. Si era sincero, si que había tenido una relación después de Giotto, Hibari, habían salido como por dos semanas, luego de un par de besos y unas caricias ambos se habían dado cuenta que no sentían nada, Tsuna sabía lo que era sentir de verdad, Hibari simplemente no se sentía del todo satisfecho. Ahora que volvía a sentir los labios de Giotto sobre los suyos se daba cuenta que nadie le había hecho sentir como Giotto.

Lo amaba tanto. Realmente nunca se había dado cuenta de lo mucho que lo amaba.

El beso se rompió y Tsuna se dejó caer contra el pecho del rubio, lo amaba tanto que dolía tenerlo tan cerca, pero tenerlo lejos dolía aún más.

"Perdóname… no quería hacerte sufrir".

Giotto soltó un suspiro, se acercó a la oreja del chico y soltó una risita, puede que Tsuna no lo hubiera notado, pero lo cierto era que Tsuna se estaba acurrucando y restregando en él, realmente no sabía si podría aguantar, el deseo que tenía por Tsuna se había incrementado día tras día.

"Te deseo tanto".

Tsuna enrojeció y dejó de moverse, elevo la mirada hasta enfocarla en los ojos azules de Giotto.

"Yo…". Desvió la mirada. "Yo también".

Giotto volvió a soltar una risita y mordió la oreja del chico, Tsuna soltó un ronroneo y se pegó (si era posible) más al rubio.

Ese día no llegó a su piso, Giotto lo había llevado a un cuarto en un hotel cercano, después de 'reconciliarse' habían estado hablando de todo lo que les había pasado. Giotto le contó que se quedó en Japón por un año, esperando que él volviera, pero al no volver y que sus padres y amigos estuvieran llamándole siempre decidió volver a Italia, debes en cuando volvía a Japón, esperando que él volviera. Tsuna por su parte, le contó que había vivido en Inglaterra, que había terminado una carrera y que había estado trabajando para un chef en un hotel muy famoso en Londres, no le contó nada sobre lo que Hibari había investigado de su familia. No creía que fuera importante.

Cuando volvió al departamento se congeló con lo que vio, Dino y Hibari, Hibari y Dino, ambos, durmiendo en el sofá, desnudos, Tsuna enrojeció por completo y se dirigió a su habitación. Esto era más de lo que quería saber de esos dos.

Los días pasaron lentamente, Dino se mudo a su piso y Giotto insistió en que vivieran juntos, Tsuna no estaba seguro, recordaba cuando había vivido con el rubio, Giotto era muy… varonil, siempre, de alguna forma, provocaba que sus hormonas se alborotaran, era un hombre que sabía como seducirlo para llevarlo a la cama. Tsuna podía decir que muchos días de sus desvelos habían sido culpa de Giotto, incluso que bajara un poco en sus notas era culpa del rubio.

Ese día habían decidido comer en un restaurante que prepara una pizza deliciosa, Dino y Hibari no pudieron ir, muy ocupados en vaya a saber quien en que, Tsuna no quería meterse, esos dos parecían en el florecer de su relación.

"No me has contado que averiguaste de tu familia". Preguntó por primera vez Giotto.

Tsuna, que tenía un poco de pizza en la boca, mastico rápido y sonrió.

"Bueno… pues descubrí algunas cosas". Dijo y luego se limpió con una servilleta. "Hibari-san me ha estado ayudando a encontrar información de ellos".

"¿Y qué ha encontrado?".

"Bueno. Me mude a Inglaterra, porque mi… el señor Nakamura me dijo que ahí fue donde me encontraron. Bueno, más que encontrarme… Ellos perdieron a su bebé, Kana-san estaba muy triste y desolada, el bebé nació muerto". Tsuna soltó un suspiro. "Entonces, un hombre les dijo que iba a regalarles un bebé, yo. Ellos aceptaron y me llevaron con ellos a Japón". Luego soltó un gruñido. "Luego, Kana-san se dio cuenta que no le gustaba la idea de tener un hijo que no fuera de su sangre… me odio por eso. Eso fue todo lo que me dijo el señor Nakamura".

"Eso es…".

Tsuna se encogió de hombros. "No podría importarme menos. Realmente ya no me interesa". Tomó de su vaso y luego se acomodó en la silla. "Bueno, Hibari-san estuvo buscando, sucede que mi familia consta de un matrimonio que vive aquí, en Italia, en Nápoles, es un matrimonio que tiene un hijo: ¡Tengo un hermano mayor!". Soltó con sarcasmo. Para ese momento Giotto le miraba… le miraba raro, Tsuna no podía notarlo porque estaba atento en sus propios sentimientos.

"¿Qué más logró investigar?".

"Pues, nací el 14 de Octubre". Giotto se irguió en la silla, Tsuna siguió sin notarlo. "Y mi madre se llama Sawada Nana".

Giotto sintió que el aire salía de sus pulmones.

Imposible.

Imposible.

No había forma.

Giotto se levantó de su silla, Tsuna le miró con preocupación.

"¿Pasa algo, Giotto?".

El rubio le miró, abrió la boca y luego la cerró, negó con la cabeza y volvió a sentarse.

"No… no pasa nada… comamos".

El resto de la comida Giotto estuvo en silencio, no podía creerlo, no podía entenderlo, no quería entenderlo, no podía ni quería que fuera real. Debía de ser una broma. Pero lo que Tsuna le decía era algo irrefutable, no podía ser una coincidencia, todo era demasiado… demasiado para él.

Decidió irse temprano, dejó a Tsuna en su departamento y él se fue a su casa. Llegó a su mansión, no saludo a nadie, sólo se fue a su habitación. Estuvo ahí por un largo rato, solo, pensando en todo y en nada. Cuando dieron las doce de la noche ya había pensado en todo.

Tenía que hablar con sus padres.

.

.

Para Tsuna fue raro recibir un mensaje de Giotto a las cuatro de la mañana, lo invitaba a desayunar a su casa, no le tomó importancia y volvió a dormir.

Se despertó de nuevo a las nueve de la mañana, Hibari había irrumpido en su habitación, diciéndole que Giotto le esperaba. Soltó un bosteza y se levantó, recordando que Giotto le había invitado a desayunar. Se metió en el baño y mientras tomaba una ducha cayó en cuanta de algo.

"Voy a conocer a sus padres".

Se sintió de repente nervioso.

Salió de la ducha directo a su habitación, escogió algo bonito y que le hiciera lucir bien (ser gay le volvía un poco metrosexual) cuando terminó de arreglarse salió en su encuentro con Giotto, el rubio traía puesta una ropa que le hacía lucir sexy, una camisa verde y unos pantalones negro, sin duda hermoso, pero parecía cansado. Decidió no preguntar nada.

Se dirigieron a la casa del rubio y cuando llegaron Tsuna estaba sorprendido e intimidado, era una bonita y enorme mansión en las afueras de Nápoles, era demasiado.

"Creo que… yo no… Giotto".

El rubio sonrió como toda respuesta. Le ayudó a bajar de su auto y entraron a la mansión, fueron recibidos por cuatro mucamas y un mayordomo, Tsuna se intimido más al ver el interior. Todo parecía tan antiguo y caro que tuvo miedo de acercarse y romper algo, su torpeza natural no se había ido, ni los años le habían quitado eso.

"Vamos a la sala".

Tsuna asintió, sin soltar la mano que Giotto le había ofrecido desde que bajo del auto, detuvo entonces al rubio.

"Tus… ¿Tus papás estarán?". Giotto asintió. "Les dirás… ¿les dirás que somos… somos pareja?".

Por un momento Giotto no dijo nada, luego le sonrió. "Claro, te amo y eso nunca va a cambiar".

Un poco más seguro se adentraron a la sala. Era un lugar amplio, compuesto con muebles de color verde y plateado, era todo tan elegante que le dio un poquito de miedo. Dos personas se encontraban sentados en un sofá de dos plazas, una hermosa mujer castaña y un hombre rubio, los padres de Giotto. Se veían nerviosos.

"Papá, mamá". Comenzó Giotto. "Tsuna". Lo miró.

De repente sintió que todo estaba demasiado silencioso.

"¿Giotto?". Susurro la mujer, parecía estar apunto de llorar.

Giotto soltó un suspiro. "Tsuna… él es mi padre, Vongola Iemitsu y ella es mi madre, Vongola Nana".

Tsuna sintió que el aire se iba de sus pulmones.

"… Gio…".

"Antes… su nombre de soltera era…". Giotto cerró los ojos. "Sawada Nana".

Luego de eso, Tsuna se desmayo.

Todo había sido tan repentino.

Giotto… era su hermano.

.

Yun: ¡Que hay chicas! Espero que les haya gustado el capitulo y esta vez… ¡No me culpen a mi de esto! Yo soy quien plasma las ideas, Mika-chan es quien me las da. Así que ya saben a quien matar (XD). Así que como han leído, esto es Incest.

Mika: *oculta en el bunker más oculto del mundo dejando simplemente una nota que pone* Espero que les haya gustado y bueno…, como no quería que me mataran me escondí bien, bien para que no me mataran xDDD, por otra parte…, algunas personas si se imaginaron que iba a ser Incest xD, punto para esas personas :D

Ahora los agradecimientos a:

A nuestra seguidora Blaiir0821: Chica has estado en todos los chapters comentando y dando tus opiniones jajajaja, muchas gracias :D; Nos alegramos que te haya gustado sus momentos aun que fueran pocos en este capítulo ^^, y en referencia a lo de los padres bueno…, eso era algo que todos sabíais puesto que era lógico jajajajaja. Esperamos que te guste este chap :D. Bye!

AlexOkami: Ante tu amenaza de kamikorosearnos la verdad…, nos asustamos jajajajajajaja, en referencia al porque…, lo sabrás en el siguiente capítulo no desesperes tranquilo xD, por otra parte Tsuna si y no fue egoísta puesto que tenía que descubrirlo por sí mismo la verdad. En verdad creemos que con este chap algunas de tus preguntas sean contestadas :D. Bye!

Liziprincs: Nos alegramos que te esté gustando ^^, aquí tienes el nuevo chapter y sentimos haber tardado tanto en ponerlo. Bye y gracias por seguirnos :D

Lexie-chan94: Solo te diré que fuiste quién adivinó lo del incest xD, felicidades! oaquí está todo "medio resuelto" jajajaj tendrás que esperar al siguiente para lo siguiente. Bye!

Mirajane:M: En verdad lo siento TwT, pero era necesario *llora pidiendo perdón de rodillas*; Y gracias por seguirnos hasta el final :D, espero que con este capítulo quedes tranquil y al menos una parte jejejeje. Bye!

Fierce Dark oni Link: Otro de nuestros seguidores :D, espero que te esté gustando como van dado giros este fic ^^; Sentimos haberte hecho llorar u.u, pero las cosas poco a poco se van arreglar no desesperes pero lo más importante no puedes perderte el siguiente chapter! o Bye!

. : No hay que preocuparse :D, este fic lo vamos a seguir hasta el final no vamos a dejar a nadie con las ganas de que va a pasar. La verdad es que sí…, Giotto es un pervertido y por eso todos nosotros le amamos jajajaja sobretodo si es pervertido en dirección a Tsuna xD; Y no, no nos has aburrido la verdad es que nos hizo reír tu comentario jejejejej, muchas gracias por darnos tus opiniones de los personajes :D, disfruta de este capítulo y haznos saber que es lo que piensas ^^. Bye!

Mizuki-chan24:M: Linda! Condicional! Finalmente diste signos de vida xDDD, ya te daba por muerta TwT, menos mal que no es así por qué tienes mucho trabajo por delante ¬¬ *editora mode on* pero bueno…, eso va a parte durante un rato hasta que te pille por banda xDDD; Jejejeje nos alegramos MUCHO de que te hayamos dejado con muchas dudas muajajajajajaja, eso te pasa por desaparecer ¬¬, pero bueno… mejor no nos desviamos del tema jejeje, nos alegramos de que te haya gustado el lemmon ^^y no… no te puedes morir por qué si no… no descubrirás todo lo que falta por leer!. Bye, besos y te cuidas linda! :D

Y con esto terminamos este nuevo chapter, esperamos sus nuevos comentarios para ver que os aparecido :D, ahora nos pondremos con las últimas ideas e imaginamos que el siguiente será el último chapter de este fic.

Gracias!, nos leemos pronto!