A/N: Ay, no sé qué decir xD qué vergüenza no haber dado señales de vida en tantos meses, pero andaba ocupadita y con otras prioridades en mi vida además de unos cuantos cambios importantes en ella, pero ahora tengo tiempo (en enero no tenía mucho, porque no estuve mucho en mi casa y además estaba trabajando xD), así que aquí traigo una actualización (¡Por fin!) aunque hay partes que me costaron mucho traducirlas sin que quedaran mal, ojala no se note mucho XD. Bueno, que lo disfruten y plz recuerden que este fic NO LO ESCRIBÍ YO :-P.
Advertencias: AU (Universo Alterno). Nada más en este capítulo.
Disclaimer: Ni Naruto ni este fic son míos; le pertenecen a Masashi Kishimoto y a Blowing Wind, respectivamente.
My Dirty Little Secret
Capítulo IV: Desastre en la Fiesta de la Playa
Examiné cada traje de baño que tenía en mi armario. Finalmente, emergí con un bikini de color rojo; la parte inferior se ataba a ambos lados y la superior consistía en dos triángulos que se ataban al cuello y al medio de la espalda. Recordaba que lo había comprado, pero nunca había tenido el valor suficiente para usarlo. Me refiero a que, este bikini… deja al descubierto mucha piel. Y me refiero a MUCHA.
Sonreí maliciosamente, sabiendo que Sasuke lo disfrutaría. Rápidamente lo metí en mi bolso, antes de ponerme unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. La puerta del bañó se abrió y Sasuke salió de ella, usando mi toalla color rosa para cubrir su parte inferior. Ahogué una risita y Sasuke me envió una mirada que significaba que me callara. Aquello sólo hizo que mi risa se convirtiera en una carcajada. No me dio ningún tipo de advertencia y se abalanzó sobre mí en la desordenada cama. Intenté zafarme, pero eso sólo provocó que su agarre se intensificara.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó con falso enojo.
—Oh, nada, Señor Todopoderoso —contesté con sarcasmo. Él gruñó levemente, antes de capturar mis labios en un ardiente beso.
—Vamos a llegar tarde a la fiesta —dije entre sus besos.
—A la mierda la fiesta —replicó Sasuke, sujetando mis dos brazos y poniéndolos arriba de mi cabeza, mientras sus labios recorrían cada curva de mi piel expuesta. Puedo sentir que otra increíble sesión de sexo vendrá después de este jugueteo.
—De acuerdo —murmuré, mientras sus dedos se metían por debajo de mi camiseta y tiraban del suave material para quitármelo, dejándome nuevamente en sujetador.
Todo lo que tú quieras, Sasuke.
Después de todo, llegamos tarde a la fiesta. Y me perdí de toda una mañana de estar recostada bajo el sol y broncearme. La mitad de la gente de mi escuela ya había estado en la playa durante la mayor parte del día; y ya que el mejor amigo de Sasuke había alquilado la playa para una fiesta privada, todo el frente oceánico había sido cerrado para uso privado.
Mi padre había sido llamado a un viaje de negocios otra vez, y en esta ocasión por dos semanas. Había estado preocupado cuando me contó las noticias por teléfono, y yo le aseguré que todo estaría bien, aunque él no sonaba tan seguro. Después de diez minutos de charla de su parte y lloriqueo por la mía, decidió que estaría bien para mí después de todo.
Sasuke había tenido que marcharse a su hogar para retirar sus cosas, ya que había pasado toda la noche en mi casa. En realidad, en mi habitación. Y eso me dio bastante tiempo para arreglarme. Después de una ducha rápida, me puse el bikini rojo, mi minifalda blanca de algodón, una camiseta roja de tirantes y unas sandalias con joyas incrustadas. El cabello lo traía ondulado y coloqué unas gafas de sol channel para completar mi atuendo. Satisfecha con mi apariencia, le lancé un beso al espejo y tomé mi bolso de playa al mismo tiempo que Sasuke apareció.
Entrecerró los ojos un momento al ver mi vestuario, antes de abrir su boca. Lo reté a que se atreviera.
—Ni siquiera lo pienses, no me cambiaré —comenté, antes de que él pudiera decir cualquier cosa. Me le adelanté y abandoné el cuarto. Lo oí murmurar algo sobre "bruja irresistible", mientras salía después de mí. Escondí muy bien mi entretenimiento respecto a la situación, antes de hacer algo estúpido como echar mi cabeza hacia atrás y reír. Sentí que sus brazos rodeaban mi cintura unos segundos después, mientras bajábamos las escaleras.
—¿Dónde están tus criadas? Deberían estar aquí —comentó, paseando la vista por la enorme sala de estar.
Tranquilicé su preocupación con un movimiento rápido de mi mano—. Les di unos cuantos días libres.
No hizo comentarios respecto a ello, pero frunció el ceño. Apoyé mi cabeza en su fuerte pecho.
—Está bien, no necesito una niñera —dije. Sasuke se alejó de mí cuando estuvimos fuera de la casa, diciendo que calentaría el auto. Cerré la puerta doble y le eché llave, antes de bajar los escalones de piedra y llegar al Ferrari de Sasuke, que me estaba esperando.
No nos tomó mucho tiempo llegar hasta la playa. Sin embargo, esperar la línea para entrar y estacionar el vehículo nos llevó un buen rato. Y realmente estaba sorprendida de lo paciente que parecía Sasuke ante toda la conmoción, en la que otros chicos trataban de colarse en la fiesta. Al parecer, se debía tener una invitación especial para entrar.
Uno de los guardias inclinó su cabeza e hizo una pequeña reverencia con ella de forma respetuosa, en cuanto Sasuke detuvo el auto.
—Sasuke-sama, ¿cómo se encuentra? —dijo.
—Estoy bien —contestó Sasuke. El guardia me miró y asintió; sonreí y agité mi mano en señal de saludo. Nos condujo hasta la puerta, en donde había un lugar libre en el estacionamiento a poca distancia. Salimos del auto y Sasuke abrió el portamaletas para que yo pudiera sacar mis cosas. Caminamos hasta llegar al medio de la blanca arena, en donde el escenario estaba siendo instalado y el DJ ponía música tecno. Cientos de personas se encontraban ya bailando y apretándose los unos contra los otros. El sol comenzaba a ponerse, dejando en el cielo un matiz naranjo y amarillo. Era hermoso.
Sasuke sostuvo mi mano todo el camino, mientras maniobrábamos cómo pasar a través de la masa de adolescentes sudorosos. Nos detuvimos un par de veces en las que algunos chicos y chicas saludaron a Sasuke. Las chicas parecían mirar a través de mí, ya que toda su atención estaba dirigida solamente a Sasuke. No pude evitar entrecerrar los ojos hacia ellas; aclaré mi garganta sonoramente y atraje nuestras manos entrelazadas hasta mis pechos, sonriéndoles falsamente al montón de muchachas; todas me lanzaron miradas venenosas. Yo las ignoré, simplemente pestañeándoles.
No me perdí la sonrisa de suficiencia que esbozó Sasuke, quien veía divertido todo el encuentro. Acercó nuestras manos enlazadas y besó la mía. ¿Era un gesto que significaba que me tranquilizara? Realmente no lo sabía. Continuamos nuestro camino y nos detuvimos cerca del escenario. Un apuesto rubio se encontraba en él, mientras que sus manos hacían girar hábilmente los discos que tocaban la música.
—Oi, imbécil. Aquí abajo —dijo Sasuke con fuerza, su tono de voz compitiendo con el ruidoso auge de la música.
—Sasuke-teme, ¿cuánto tiempo te toma traer tu lento culo hasta aquí? —Comentó el rubio mientras ponía sus audífonos encima de la mesa y bajaba de la tarima—. La fiesta comenzó hace seis horas.
—Creía que comenzaba a las once —contestó Sasuke, levantando una ceja.
El rubio sonrió abiertamente.
—¿Quién está contando? —replicó él. Ahogué una risa y sus ojos se dirigieron hasta mí en un segundo—. Bien, ¿y quién esta señorita tan linda? —preguntó, caminando alrededor de Sasuke y tomando mi mano entre la suya para besarla.
—Sakura. Y no está interesada en ti, idiota —Sasuke le dirigió una mirada enfadada, antes de que yo pudiera siquiera replicar.
—Soy Naruto, a tus servicios —continuó el rubio—. Sabes, si te llegaras a cansar de este hijo de puta, por favor no dudes en acudir a mí.
Solté una risita mientras Sasuke miraba con enfado a Naruto, aunque sus ojos carecían de cualquier amenaza real en ellos.
—Imbécil —masculló Sasuke.
—A ver, Sasuke, no comiences con mi novio —pronunció una dulce voz. Una chica de más o menos mi altura caminó hasta nosotros con dos botellas de cerveza en sus manos. Alzó su cabeza para besar a Sasuke en la mejilla y le entregó una de ellas. Sasuke respondió al gesto, asintiendo.
—Hinata, Sakura —nos presentó. La chica me dedicó una sonrisa amigable antes de observarme desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. Algo se iluminó en su mirada antes de que me abrazara.
—Encantada de conocerte —dijo en un tono amistoso.
—Encantada de conocerte a ti también —esbocé una pequeña sonrisa.
—Está bien, Hinata, no la espantes con tu actitud súper dulce —comentó Sasuke, secamente. Hinata le sacó la lengua y se puso de puntillas para darle un corto beso en los labios a Naruto.
—Voy a secuestrarla por un momento —dijo después. La próxima cosa que supe, es que estaba siendo arrastrada lejos de Sasuke por Hinata. Ella no era mucho más alta que yo y no parecía tener ningún tipo de músculo, pero su agarre era bastante fuerte. Me voltee para dirigirle una mirada de enfado a Sasuke, pero el cretino sólo me sonrió y me lanzó un beso. Le mostré mi dedo del medio.
Sólo me detuve cuando estuve frente a un grupo de muchachas, todas muy lindas. Hinata me presentó a una de ellas; Kurenai Yuhi, una chica muy atractiva. Me dedicó un guiño y me sonrió. Otra chica llamada Tenten me dio un beso en la mejilla y retrocedió, con una sonrisa en su bonita cara. Temari, quien tenía la apariencia de una chica dura y el cabello rubio casi platinado, también me saludó. Se trataban como si realmente se conocieran las unas a las otras. Y una cosa, me sentí muy cómoda hablando con ellas. Durante la mayor parte de mi vida, nunca he tenido amigas verdaderas, ni una sola. Y ya que la mayoría de las chicas que había conocido eran todas unas perras de doble cara, nunca me molesté en hacerme amiga de ninguna de ellas. Pertenecían al tipo de chica que pretende preocuparse por ti y que te apuñala por la espalda.
—¿Eres nueva? —preguntó Kurenai, alzando sus cejas.
—Algo así —respondí.
—¿Cómo es que te emparejaste con nuestro Sasuke? —cuestionó Hinata. Observó al susodicho con esperanza en sus ojos, como esperando a que un milagro le respondiera.
Me mordí el labio. Si mentía, ¿ellas lo sabrían? Aunque, ¿por qué tendría que mentir? No es como si Sasuke y yo estuviéramos juntos, ¿verdad?
—Somos… él es mi compañero de proyecto para la escuela —contesté, evasivamente.
—¿Sólo para la escuela? —preguntó Temari, con una sonrisa de suficiencia en su rostro.
Podía sentir cómo empezaba a sonrojarme.
—Y amigos…
—Lo que digas, muñeca —comentó Kurenai, con un guiño.
—Y bueno, ¿cómo es tu nueva vida aquí? —inquirió Tenten.
—Muy buena. Aunque, estoy comenzando a cansarme de las miradas malvadas de las otras chicas. Si quieren guerra, sólo tienen que decirlo —gruñí. Todas rieron.
—Cariño, si estás con Sasuke, será mejor que te acostumbres a esas miradas y a la tensión de que alguien pueda estar acosándote —comentó Temari. Torcí el gesto, pero no dije nada más.
—Aunque eres linda, creo que las manejarás bien —añadió Tenten, mientras me picaba juguetonamente en el costado. Reí suavemente. Nunca me había sentido tan cómoda con extraños, a excepción de Sasuke, pero estas chicas realmente me hicieron sentir bienvenida.
—Pero bueno, Sak, ¿quieres tomar algo? —me preguntó Kurenai.
Asentí con la cabeza—. Yo traigo algo —me ofrecí, mientras las chicas sonreían. Caminé hasta la larga mesa que tenía servida mucha comida y bebidas, antes de tomar una copa y llenarla con ponche. Estuve a punto de beberlo, cuando alguien detuvo mi mano.
—Estos tragos tiene droga en ellos —dijo Sasuke. Dejé la taza con cuidado y miré con sospecha a Sasuke.
Alzó sus manos y fingió una expresión de rendición—. No quiero que te pongas salvaje y comiences a deslumbrar a todo el mundo.
No pude mantener mi expresión escéptica por ningún momento más y solté una risa.
—Como si yo fuera a hacer algo así.
—Hmm… nunca se sabe —arrastró las palabras, con una expresión perezosa en su rostro.
—Como sea, ¿tienen algo que no contenga alcohol por aquí? —pregunté, abanicándome a mí misma. Hacía calor y la humedad comenzaba a incrementarse.
—Veré qué puedo hacer. Pero… ¿qué voy a recibir a cambio? —se inclinó y me susurró al oído.
Me quedé sin aliento, antes de poner mis brazos alrededor de su cuello y atraer su cabeza más cerca de mis labios.
—Todo lo que quieras —murmuré en un tono bajo, antes de depositar un suave beso en su cuello. Lo escuché gemir y sonreí triunfalmente.
—Voy a hacer que mantengas eso —dijo en un susurro ronco.
—Estoy segura de que lo harás. La pregunta, Uchiha, es cuándo —lo reté.
—En cualquier momento, en cualquier parte. Bajo las escaleras, en la arena, debajo de una palmera. Sólo dímelo, nena y ahí estaré —expresó, con una media-sonrisa seductora.
Me sonrojé.
—Eres malo —mascullé, alejándome del calor que emanaba de él.
—No lo sé, Sakura. A veces, lo malo puede ser bueno —contestó, con el ceño fruncido de manera pensativa. Reí y lo golpeé suavemente en el hombro.
—Esa fue la lógica más retorcida que te he escuchado decir —comenté—. Pero bueno, ¿qué hay de esos tragos?
—Está bien, está bien, patrona —dijo él con un suspiro—. Ya regreso.
Le lancé un beso, antes de voltearme hacia donde estaban las chicas. Todas me estaban observando con la boca abierta, antes de comenzar a lanzarme guiños y retomar su propia conversación. Ahogué una risita, antes de encontrarme a mí misma frente a frente con un tipo. Uno lindo, pero no podía compararse con Sasuke.
—Hola —saludó, con una sonrisa.
Yo sonreí forzadamente.
—Hola —no quería decir nada más que pudiera iniciar una conversación. El parecía ser arrogante y bueno… un bastardo.
—Soy Takashi. ¿Estás sola? —preguntó, tomando uno de los vasos de plástico y llenándolo con el licor que contenía drogas, para después ofrecérmelo.
—No, gracias —lo rechacé, tratando de avanzar y dejarlo atrás. Ahogué un suspiro de sorpresa cuando él me retuvo, agarrando mi antebrazo.
—No he terminado de hablar contigo —gruñó. Podía sentir cómo mi ira comenzaba a subir. Sin pensarlo, tomé el vaso con ponche y lancé el contenido a su cara, haciendo que escupiera mientras trataba de retirar el líquido de su boca.
—Pues yo he terminado de hablar con una basura como tú —torcí mi expresión y traté de soltarme de su agarre, pero él sólo lo incrementó más, amenazando con fracturarme los huesos.
—Y una mierda, perra. Pagarás por esto —masculló, antes de asirme por la cintura.
—Quita tus asquerosas manos de ella —dijo una voz fría y amenazante. Solté un suspiro de alivio al divisar a Sasuke, quien tenía una mirada furiosa y el rostro marcado por su entrecejo fruncido.
—No es problema tuyo, bastardo. Esto es entre mi novia y yo —contestó Takashi con una sonrisa engreída. Me atrajo más hacia él y yo hice un gesto de dolor. Sasuke vio mi expresión y su rostro se ensombreció aún más. Para ese entonces, la atención de todos los presentes estaba centrada en la escena. Naruto había corrido hasta llegar al lado de Sasuke, y parecía listo para golpear a Takashi si este se atrevía a poner un dedo sobre Sasuke o sobre mí.
—¿Es tu novio, Sakura? —preguntó Sasuke, mientras se desabotonaba la camisa, revelando su camiseta blanca sin mangas, y la arrojaba sin cuidado sobre la arena. Negué con la cabeza—. Ella dice que no lo eres. Ahora, quita tus jodidas manos de ella —repitió Sasuke, mientras avanzaba hacia nosotros. Takashi lució algo asustado cuando Sasuke flexionó sus músculos.
—¿Y qué pasa si no quiero? —contestó Takashi, tratando de sonar tan rudo como podía. Lo próximo que supe, fue que la mano de Sasuke apareció y me tomó por la cintura, antes de darle un fuerte puñetazo en la mandíbula a Takashi. Él retrocedió unos cuantos pasos y su mano fue directamente a su mandíbula magullada y sus labios ensangrentados. Quitándose la sangre de su boca, miró con furia a Sasuke.
—Bastardo —gruñó, antes de lanzarse por completo contra Sasuke, quién me quitó del camino. Casi caigo, pero Naruto me atrapó justo antes de que Takashi y Sasuke cayeran y rodaran por la arena. Sasuke lo golpeó en el estómago y luego le dio una patada, enviándolo lejos. Takashi cayó sobre su espalda y Sasuke aporreó contra él, golpeándolo sin piedad. Jadeé un poco, antes de que las lágrimas comenzaran a llenar mis ojos. Miré a Naruto, quien lucía más peligroso que nunca.
—Por favor, detenlo —le grité.
—¿Por qué? —Naruto levantó una ceja.
Mordí mi labio.
—Porque…
Naruto me observó por un momento, antes de dejar escapar un suspiro—. De acuerdo —dijo, finalmente. Caminó hacia donde los otros dos estaban peleando, bueno, en donde Sasuke estaba peleando y Takashi estaba tendido en la arena, con los ojos cerrados y apenas respirando. Naruto atrapó el puño de Sasuke, que se dirigía directamente al rostro de Takashi.
—Es suficiente, hombre —dijo Naruto. Sasuke le lanzó una mirada de enfado—. Sakura te necesita más que él en este momento —escuché que añadió, en un susurro suave. Sasuke se calmó un poco, antes de asentir.
—Mantente alejado de ella si quieres vivir otro día —Sasuke se agachó y murmuró eso en el oído de Takashi. La multitud estaba en silencio una vez que aquella amenaza fue hecha. Un sonido similar a un zumbido se escuchó entre la gente, mientras Sasuke caminaba hasta mí. No dijo nada en cuanto tomó mi mano y me condujo lejos de toda la multitud. Por primera vez, no cuestioné a dónde me estaba llevando. Escuché que la gente estaba murmurando; miré hacia atrás para ver a Kurenai, Temari y Tenten con sus pulgares arriba y una enorme sonrisa en sus rostros. Hinata estaba al lado de Naruto, con una expresión preocupada en su linda cara, mientas él le avisaba a los guardias de seguridad.
—¿Por qué la defiende? —dijo una voz.
—¿Quién es esa chica? —preguntó otra.
—Escuché que es su nueva novia —añadió alguien, en un susurro. Rápidamente las preguntas se perdieron entre el sonido del gentío, quienes murmuraban cosas los unos a los otros.
Suspiré y rápidamente apresuré mi ritmo para alcanzar el de Sasuke. Llegamos hasta una oficina; Sasuke le echó llave a la puerta y luego se dirigió hasta una pequeña cabina para sacar un botiquín de primeros auxilios.
—¿Acaso ese hijo de puta te lastimó? —preguntó bruscamente. Pero no logró engañarme; aunque no lo conociera desde hace mucho, sabía que estaba escondiendo la preocupación en su tono de voz.
—Sólo un poco —contesté. Él gruñó y tomó mi brazo, examinándolo con cuidado de lado a lado. El feo moretón ya estaba empezando a tomar forma, una marca púrpura y azulada. Vi que la mandíbula de Sasuke se contrajo, pero no quitó sus ojos de la herida.
—Debí haber matado a ese bastardo —contestó con furia. Traté de sonreír para aliviar un poco las cosas.
—Bueno, le hiciste un daño bastante grande a su cuerpo y a su ego. Creo que no se acercará más a ti —dije con un tono suave.
—Más le vale —masculló Sasuke, abriendo un ungüento y aplicándolo delicadamente sobre el cardenal. Me hizo sonreír y preguntarme cómo alguien podía ser tan duro y gentil al mismo tiempo. La fachada que le mostraba al mundo demuestra realmente quién es él, pero sé que detrás de toda la máscara, Sasuke es un hombre dulce, preocupado y sensible. Tracé con mis dedos el pequeño corte en su rostro, en donde Takashi lo había golpeado; no reaccionó en absoluto. Hizo que me preguntara si lo había sentido siquiera. Terminó con mi brazo y se sentó a mi lado.
—¿Te duele? —le pregunté, aún tocando suavemente su herida con mis dedos.
—Esto no es nada. Mi hermanita puede golpear más fuerte que él —contestó.
—¿Tienes una hermanita? —inquirí, sorprendida.
—No —sonrió.
Entorné mis ojos.
—Debí saberlo —abrí un pequeño paquete que contenía alcohol y lo usé para limpiarle su herida. Sasuke se removió ante el contacto y apartó mis manos.
—Te lo dije, estoy bien —gruñó.
Dejé escapar un resoplido—. Sé qué estás bien, pero coopera conmigo, ¿de acuerdo? Sólo quiero asegurarme de que no se te infecte y te deje una cicatriz.
—Keh —contestó él, aunque esta vez no apartó mi mano—. Sólo me usas por mi cuerpo, ya lo sabía —se quejó.
Saqué una venda y la coloqué sobre su corte—. Me has descubierto —dije en un tono perezoso.
Sasuke me tomó por la cintura y me colocó sobre su regazo—. Bruja tramposa —murmuró, antes de enterrar su cara en la curva de mi cuello. Reí suavemente e introduje mis manos dentro de su sedoso pelo.
—Cretino irrazonable —le respondí, con una sonrisa en mi rostro.
Ninguno de nosotros notó los cinco pares de ojos sorprendidos y las cinco sonrisas en esos rostros, que nos miraban a través de la ventana iluminada.
